Nota autor: Realmente me he superado a mí mismo esta vez, he escrito este capítulo en un solo día (desocupado), ya me duelen los dedos de escribir. Antes de comenzar quiero agradecer a lunita12349 y a SHock102 por apoyarme con sus comentarios, espero que les esté gustando y si ven algún error no duden en decírmelo.

Lo primero que sintió Erbrow al despertarse fue un horrible dolor de cabeza y un fuerte ardor en su muñeca derecha. Poco a poco se fue recuperando de su aturdimiento y al abrir los ojos se dio cuenta de que estaba acostado boca abajo sobre la hierba, él puso sus manos en el suelo para poder levantarse y se dio cuenta de que estas eran completamente negras, al detallarse un poco más se dio cuenta de que estaba cubierto de escamas y que de sus dedos ahora sobresalían unas garras grises. En ese momento Erbrow calló en cuenta de que se había transformado en un dragón de nuevo, pero al parecer no estaba en el bosque en el cual estaba la última vez, a su alrededor no había ningún árbol y a juzgar por la temperatura del aire él se encontraba en un lugar alto.

Erbrow entonces comenzó a levantarse, ya que era un dragón le tomaba algún tiempo encontrar su punto de equilibrio y ayudándose un poco con su cola logró mantenerse en pie, en ese momento escuchó un ruido que provenía de su lado izquierdo y rápidamente giró su cabeza para ver qué lo había provocado.

Spyro y Cynder dormían tranquilamente debajo del árbol en el cual se habían quedado la noche anterior, el sol había salido ya hacía un par de horas por ninguno de los dos se había atrevido a levantarse ya que estaban muy cómodos juntos. Cynder estaba en un estado de relajación pura, la suave y cálida respiración de Spyro sobre su cabeza le recordaba que no estaba sola y que él siempre estaría a su lado sin importar lo que sucediese y ella, a su vez, siempre estaría al lado del dragón de sus sueños, la dragona sentía que no había nada en el mundo que pudiese separarlos. Una fuerte explosión sacó a Cynder de sus pensamientos y ambos dragones levantaron la cabeza en alarma.

-¿Qué fue eso? –Preguntó Spyro.

-No lo sé – dijo Cynder mirando hacia el lugar del cuál había provenido el ruido. El dragón púrpura se levantó y se estiró como un gato, Cynder sintió en viento frío contra su piel ahora que Spyro no estaba junto a ella. La dragona se levantó del suelo y se estiró también.

-¿Quieres que vallamos a ver qué fue eso? –Preguntó Spyro.

-Claro –Cynder caminó hacia la fuente del ruido y Spyro la siguió de cerca.

No habían caminado más de un par de minutos cuando vieron a un dragón negro con vientre y alas blancas que intentaba pararse sobre sus patas traseras, el extraño dragón al parecer había logrado pararse y en ese momento Cynder pisó una ramita que había en el suelo, el dragón volteó hacia ellos y los miró con una cara que estaba entre la sorpresa y el miedo.

Erbrow no sabía que hacer al ver a los dos dragones que se acercaban a él, no estaba seguro si eran amistosos o no y no quería arriesgarse. Al ver que los dragones se seguían acercando él intentó retroceder pero tropezó con su cola y calló de espaldas al suelo.

-¿Estas bien? –Preguntó el dragón púrpura acercándose a Erbrow.

-Puedes hablar –Dijo Erbrow sorprendido, Spyro compartió una mirada confusa con Cynder antes de volverse hacia el extraño de nuevo.

-Pues… supongo que si… -El dragón respondió algo inseguro -¿Cómo te llamas? –

-Mi nombre es Erbrow, ¿y ustedes? –Dijo con más confianza ahora que sabía que ellos no le iban a hacer daño.

-Yo soy Spyro y ella es Cynder, nunca te había visto antes ¿de dónde vienes? –Erbrow se quedó meditando un rato sobre la pregunta, para empezar ni siquiera sabía en dónde estaba ¿cómo iba a hacer para decirles de dónde venía?, en ese momento él recordó lo que había pasado cuando estaba en su habitación y se puso el brazalete, pero esto solo desencadenaba otra serie de preguntas ¿qué eran realmente esos brazaletes?, ¿cómo podía volver a casa?, ¿pudo Hock descubrir cómo abrir el brazalete?, si lo hizo, ¿habrá caído también en un lugar como en el que se encontraba en este momento?, estas preguntas estaban rondando la mente de Erbrow cuando de pronto todo su mundo comenzó a desdibujarse hasta quedar sumido en la negrura total. Spyro y Cynder se sorprendieron cuando el dragón calló inconsciente a sus pies.

-¿Qué crees que la haya pasado? –Preguntó Cynder.

-No lo sé, pero lo mejor será llevarlo al templo para que alguien lo examine –Cynder asintió con la cabeza y ayudó a Spyro a montarse al dragón sobre su espalda, una vez que estuvo seguro de que no se caería volaron de nuevo hacia la ciudad.

Erbrow, se despertó en un extraño lugar, todo a su alrededor estaba lleno de bibliotecas con miles de libros, y en el centro había un reloj de arena gigante del cual emanaba una luz azul que cubría todo el lugar. El joven se dio cuenta que aún seguía siendo un dragón, en ese momento escuchó unos pasos y volteó la cabeza para ver a un gran dragón azul sonriéndole amablemente.

-Hola Erbrow, me da gusto conocerte por fin, llevo un tiempo esperándote –Dijo el dragón azul.

-¿Quién eres y cómo es que sabes mi nombre? –Le preguntó Erbrow.

-Mi nombre joven dragón es Ignitus, y llevo un tiempo observándote en tu mundo, tenía que asegurarme de que sí eras la persona que estaba buscando –Erbrow dudó un momento.

-¿Buscando para qué? –

-Eso tendrás que descubrirlo más tarde por tu cuenta –Erbrow resopló al no obtener la respuesta que quería.

-¿Por lo menos puedes decirme dónde estoy? –

-Tú te encuentras en una dimensión diferente a la tuya, y llegaste aquí gracias al brazalete que llevas puesto –Dijo Ignitus señalando la muñeca de Erbrow –Yo te envié los brazaletes para que pudieras llegar a este mundo, pero al parecer calculé mal y tu amigo fue quien los encontró –Erbrow entonces recordó que Hock tenía el otro brazalete.

-Si Hock se pone el otro brazalete ¿también llegará a este mundo? –Ignitus pensó un momento

-No podría asegurarte nada, los brazaletes fueron hechos específicamente para que tú los usaras, realmente no sé qué pueda pasar si otra persona se los pone, nunca tuve tiempo de probarlos –Erbrow desvió la mirada preocupado –No te preocupes por eso joven dragón, si él llega a este mundo yo lo guiaré para que pueda encontrarse contigo sano y salvo –

-Está bien –Murmuró Erbrow mientras observaba el brazalete, era increíble que este pequeño objeto pudiera llevarlo de una dimensión a otra.

-Ese objeto que tienes ahí no solo sirve de adorno ¿sabes? –Erbrow volvió a mirar a Ignitus –En él puedes almacenar energía y también puedes comprimir materia dentro de este –

-¿Qué quieres decir? –Preguntó el joven con interés.

-Puedes guardar objetos ahí dentro, es más, en este momento tienes varias cosas ahí metidas –Erbrow miró de nuevo su brazalete –Para sacar lo que hay dentro debes concentrarte en la energía que hay dentro del brazalete, sé que esto te puede sonar extraño, pero ahora que te has transformado en un dragón has adquirido nuevas habilidades únicas una de ellas es ver y manipular la energía que hay a tu alrededor –

-Tengo un par de preguntas –Dijo Erbrow.

-Adelante –

-Si el brazalete puede almacenar materia en su interior, ¿eso no lo haría más pesado? Y ¿cómo es posible que almacene la materia en su interior y no cambie su tamaño? –Ignitus sonrió al oír la pregunta, el joven tenía una mente aguda.

-Con respecto a lo del tamaño debes recordar que los átomos son vacíos y que la distancia que hay entre un protón y los electrones que lo rodean son muy grandes comparado con sus tamaños, lo que hace el brazalete es reducir estas distancias reduciendo todo a un tamaño microscópico, y para mantenerlo así la pera envuelve el objeto en energía –Explico Ignitus –Con respecto a lo del peso… explicarte cómo funciona es algo muy complicado y no tienes los suficientes conocimientos para entenderlo, pero te puedo decir que lo que hace es anular la interacción de la materia en su interior con lo que en tu mundo llaman el campo de Higgs –Al principio Erbrow no entendió lo que le dijo Ignitus, pero luego recordó que una vez su profesor de física les explicó un poco de física cuántica y había hablado sobre el campo de Higgs y el bosón de Higgs y comprendió lo que Ignitus le estaba diciendo.

-Dijiste que puedo controlar la energía que hay a mi alrededor, ¿para qué sirve o qué puedo hacer con ella? –Preguntó Erbrow luego de un momento.

-Eso vas a tener que descubrirlo tú mismo, tú eres el único que tienes esa habilidad, nadie más puede hacer lo que tú haces, ni siquiera yo –Dijo Ignitus –Yo te recomiendo que empieces primero a aprender a manejar tu elemento, eso te dará las bases para poder manipular la energía –

-¿Elemento? –Erbrow estaba intrigado con lo que le dijo el dragón azul.

-Sí, tú puedes controlar el elemento viento –Aclaró Ignitus. Erbrow asintió e imaginó las cosas que podría hacer con elemento, pero de pronto todo a su alrededor comenzó a distorsionarse.

-¿Qué está pasando? –Preguntó Erbrow asustado.

-Me temo que se nos ha acabado el tiempo –Respondió Ignitus seriamente.

-¡Espera! ¿Cómo puedo regresar a mi mundo? –Erbrow ya no podía ver casi nada de lo que había a su alrededor. La voz de Ignitus sonó lejana e hizo eco en la cabeza de Erbrow.

-Como ya te he dicho antes, eso tendrás que descubrirlo tú mismo, sé que podrás hacerlo joven dragón… -La voz se desvaneció y todo quedó en silencio de nuevo mientras la mente de Erbrow se sumía de nuevo en la inconsciencia.

Spyro y Cynder volaron a la ciudad de Warfang y rápidamente se dirigieron hacia el templo, Cynder constantemente soplaba ráfagas de viento sobre Spyro para que este pudiera mantenerse en el aire con el dragón inconsciente sobre su espalda. La pareja de dragones aterrizó en el patio del templo y rápidamente se dirigieron hacia el interior.

-Cynder, ve y llama a un médico, yo llevaré a Erbrow a mi habitación –Cynder asintió con la cabeza y salió corriendo en otra dirección, Spyro atravesó los pasillos con el dragón sobre su espalda hasta llegar a su cuarto, una vez allí dejó al dragón sobre su cama y esperó. Un par de minutos más tarde Cynder atravesó la puerta junto con una dragona azul pálido. Cynder explicó a la dragona lo que había sucedido y ella examinó a Erbrow, luego de observarlo bien la dragona habló.

-Esto es extraño… con lo que me dijiste que sucedió lo más probable es que tuviera algún tipo de enfermedad o que se halla desmayado por agotamiento, pero este dragón se encuentra en perfecto estado –La dragona se quedó pensativa – ¿Sucedió algo más justo antes de que se desmallara? –

-No, solo le preguntamos de dónde venía, él se quedó pensando un momento y de pronto calló al suelo inconsciente –Respondió Spyro.

-Sea lo que sea, va más allá de mis conocimientos, yo pienso que lo mejor es esperar a ver qué pasa, si no despierta en veinticuatro horas, llámenme –Spyro y Cynder asintieron con la cabeza y la dragona se retiró.

-¿Y ahora qué? –Dijo Cynder, el estómago de Spyro gruñó en respuesta y la dragona se rio –Veo que tu estómago habla por ti –Spyro le devolvió la sonrisa y ambos dragones se dirigieron al comedor.

Mientras que estaban comiendo Cyril y Sparx pasaron por el comedor y los vieron, rápidamente se dirigieron hacia ellos.

-Spyro, Cynder ¿dónde han estado? No los habíamos vuelto a ver desde ayer por la tarde y nos tenían preocupados –Dijo Cyril.

-Lo sentimos mucho, ayer por la tarde salimos al bosque y nos entretuvimos –Se excusó Spyro.

-¿Entretenerse? Por favor ¿haciendo qué? –Dijo Sparx que no estaba convencido.

-Bueno, nosotros… -Spyro no estaba seguro si decirlo, el hecho de que se hayan quedado en un lago lanzándose agua es algo infantil.

-Espera, no me digan que ustedes dos estaban… ya saben… -

-¡No! –Gritaron los dos dragones al tiempo al darse cuenta de lo que quería decir la libélula.

-Está bien, está bien, entiendo, pero no me tienen que gritar –Dijo Sparx para calmarlos un poco –Tengo algo que hacer así que nos vemos más tarde –Eso fue lo último que dijo la libélula antes de salir volando lejos.

-¿Desde cuándo Sparx tiene algo que hacer? –Preguntó Cynder, Spyro solo se encogió de hombros, aunque ahora que lo pensaba, la libélula ya no se mantenía con ellos tanto como antes. Cyril entonces se aclaró la garganta sacando a Spyro de sus pensamientos.

-La próxima vez que vayan a estar fuera avísenos por favor, hablo en serio cuando les digo que nos tenían muy preocupados –Spyro y Cynder asintieron con la cabeza.

-Lo tendremos en mente para la próxima, pero recuerda que nosotros también sabemos cuidarnos solos –Le dijo Cynder.

-Lo sé, que tengan un buen día jóvenes dragones –Cyril se retiró y los dragones terminaron de disfrutar su desayuno mientras hablaban de lo que había sucedido en la mañana.