Una Vida para Mí.
Capítulo 3. De mi vida y cómo la llevo...
La vida de Serena en Inglaterra no era demasiado difícil, había estudiado Ciencias Políticas en la Universidad como Minor y esperaba sacar su especialización en Relaciones Diplomáticas, de la que sólo le faltaban dos semestres más el que estaba cursando y se graduaría.
Si bien su carrera no era de su mayor agrado, sí se veía ejerciéndola y no le iba mal, de hecho, le gustaba bastante. No tenía inmensos requerimientos físicos como sus amigos Francis y Peter, quienes estudiaban Medicina y que pronto ya no vería nunca, pues ese otoño, comenzarían sus residencias en un conocido hospital de Londres. Ni vivía al borde de un ataque de nervios como Elizabeth quien estudiaba Leyes, o sólo pensaba en subir las ganancias de la compañía como Jeremy, quien había estudiado administración de Empresas para encargarse de la compañía familiar (en su caso de una parte del Holding familiar), ni menos vivía pensando en increíbles teorías como Scott que se había decidido a estudiar física y abandonar la vida de mortal para conseguir una más elevada, basada en dificilísimos cálculos matemáticos y complicadas comprobaciones lógicas; es más, constantemente pensaba que su carrera era la más tranquila y aterrizada de todo el grupo de amigos.
Fuera de eso, su mayor distracción y placer, era, sin duda, la fotografía, su padre era fotógrafo, y como puente para reconstruir la poca relación entre ambos desde que ella se convirtiera en Sailor Moon, decidió convertirse en fotógrafa amateur, sin embargo, no calculó que la cámara terminaría convirtiéndose en su mejor confidente, prueba de eso era su apartamento, donde podían encontrarse millones de fotos; la cámara y la ciudad de Londres se habían convertido en las silentes auditoras de las penas y alegrías de la rubia, quien con sus fotografías contaba mudas historias que reflejaban todo aquello que sentía en el momento de apretar el disparador de la cámara.
Desde su primer intento de fotografiar, cuatro años y medio atrás, aproximadamente, había pasado mucho, Serena había pasado de mandar a desarrollar sus películas, a revelarlas ella misma, primero en efecto natural, luego a mate y más adelante lograr mates, sepias y otros efectos. Tal cual se había sorprendido ella, también lo habían hecho el resto de sus familiares, tanto así que su padre constantemente veía asombrados sus trabajos, diciendo que su talento para capturar momentos era impresionantes y que su tío, le incomodase muy seguido, instándola a publicar y exponer sus fotografías, contrariamente a los deseos de Serena, quien por nada del mundo quería que alguien que no fuera de su familia mirara y/o evaluara sus trabajos. Así que simplemente se quedaban sus álbumes fotográficos en la habitación de servicio de su apartamento.
Fuera de eso, Serena aspiraba a encontrar trabajo en alguna empresa donde necesitaran alguna clase de analista internacional, y así ahorrarse la molestia para su tío y su padre de encontrarle algo que hacer en el periódico en el que trabajaban, cuya línea editorial no compartía mucho con su manera de pensar.
Fiel a su costumbre, a las siete de la mañana salía a correr por una hora, luego, se dirigía a la universidad, ya había escogido su tema para su tesis y comenzaba a recabar material como para elaborar el marco teórico de la investigación; recién comenzaba y ya comenzaba a sentirse asfixiada por toda la carga que veía venírsele encima.
Una vez terminó su día académico, se fue camino al periódico a ver si podía conversar con su padre o a ver si podía ayudar en algo, pues algunas veces, corría con suerte y por falta de gráficos, ella ejercía de fotógrafa para el periódico. Parecía que ese sería uno de esos días, habría una gran lluvia de estrellas que sería visible sin instrumentos si se estaba en un lugar donde no hubiese demasiada contaminación lumínica alrededor y como era día viernes, nadie quería perderse la parranda de la noche. La mayoría de los reporteros del diario eran gente joven y su padre, el jefe del departamento de prensa gráfica del diario ya hacía más de dos años que no ejercía, además de un resfriado que no lo dejaba vivir en paz desde el mes anterior, lo descartaba totalmente para ejercer esa tarea, por lo cual Serena se había ofrecido a hacerlo, pensaba que sería entretenido para ella y sus amigos sentarse en la campiña a ver estrellas fugases flotar en el cielo.
Llegó a su departamento, feliz, contándole a Mina de su asignación voluntaria, la aludida, no la miró muy contenta, pues ese día quería descansar, antes de dar por finalizadas sus mini vacaciones, pero al ver la cara de ilusión en la mirada de su amiga no tuvo corazón para decirle que no y terminó aceptando.
El siguiente paso, fue contactar al resto de la pandilla, todas quedaron extasiados del panorama que les proponía su amiga para el fin de semana, además, el día sábado era el cumpleaños de Scott y podía aprovechar de esperar las doce y celebrar todos juntos.
En otro lugar.
.-¿Seiya, estás seguro de que esto es lo que quieres¿Sabes que irte, significa la mayor de las traiciones a nuestra princesa, nuestro planeta y a tu misión como Sailor?- preguntó Yaten por última vez.
.-No puedes seguir aferrándote a un recuerdo para siempre, no es sano… nadie puede vivir solo de recuerdos para siempre- acotó Taiki.
.-Ustedes no lo entienden… no quiero estorbar, sólo decir adiós y vivir una vida, de una vez por todas…-.
.-Si es esa tu decisión, no te lo impediremos… pero no habrá vuelta atrás- fue la respuesta de Yaten para dejar a su hermano solo en el cuarto.
"¿Qué será de ti hermoso bombón…¿Qué será de ti allá tan lejos, dónde ni mis pensamientos te alcanzan?"
Se recostó en la cama, mirando una vez más por la ventana, fuera se veía una increíblemente hermosa fuente, desprendiendo agua, tanto como luz, al ser iluminada por los dos satélites del planeta de las Flores.
El timbre del departamento sonó por tercera vez, Serena lo oía desde la ducha, pero mucho no podía hacer, estaba regada completamente por la espuma del jabón y su cabello hacía lo suyo, empapado en champú, rendida, decidió salir a ver quién era el responsable de tal escándalo que no la dejaba bañarse en paz.
.-Cómo sea Mina que olvidó sus llaves ¡La mato!-.
Miró por la mirilla de la puerta, del otro lado, estaba parado un chico, a juzgar por la vestimenta, un mensajero.
.-¿Serena Tsukino?-.
.-¿Sí?-.
.-Tengo un paquete para usted señor…- el mensajero recién levantó la vista, encontrándose con, lo que a su visión, pareció un ángel envuelto en una toalla.
.-¿Para mi?-.
.-¿Eh…?- respondió el chico, incapaz de decir algo más.
.-Paquete… dirigido a Serena Tsukino… deberías entregármelo-.
.-Oh, si, este…- comenzó a balbucear, mientras cambiaba de mano el paquete, una pequeña caja, y se la entregaba a su destinataria.
Incómoda Serena la recibió, dejándola en el mostrador a un lado de la puerta, para poder firmar y agarrar la toalla que sentía comenzaba a resbalarse.
Sin prestarle mucha atención, Serena volvió a la ducha, de todas formas, su tío y sus padres, toda la vida mandaban cosas a su apartamento, ya que no siempre podían ir ellos mismos.
Quince minutos después, Serena salía lista para irse a juntar con Elizabeth para ir de comprar, ya estaba un poco tarde, y como no quería llegar atrasada, salió del departamento olvidando absolutamente el paquete que llegara un rato antes.
Elizabeth y ella recorrieron todo el centro comercial buscando un regalo para el cumpleañero, al que después de intentar casi toda la tarde de encontrarle algo suficientemente bueno, elegante, cómodo y útil, se decidieron por algo que no tenía ninguna de las categorías que buscaban y le compraron varios objetos alusivos a su equipo de futbol favorito, el Chelsea, de todas maneras, ese regalo cumplía una función mucho más importante que las antes descritas, pues enfurecería a su novia, que lo había hecho botar todas sus cosas del equipo, a la cual las chicas no le tenían ningún aprecio.
Cuando Mina llegó al apartamento, dejó la más grande de las bolsas del supermercado que traía en el buró a un lado de la puerta, haciendo que el paquete cayese, expulsado detrás de sillón, donde, al no darse cuenta la recién llegada de su suerte, quedó abandonado.
La tarde del viernes pilló a Serena y sus amigos comiendo algo en el departamento de ésta, esperando a Scott para poder irse.
Recién cerca de las ocho llegó el aludido, alegando que su exposición de la universidad había tomado mucho más de lo necesario. Excusa que nadie terminó de creerle, especialmente por el hematoma rosadito que no escondía en su cuello, y del que, lo más probable era que no tuviera idea de que estaba allí en primer lugar.
El viaje les tomó cerca de una hora y media, el llegar a la cabaña de verano de la familia del próximo cumpleañero, no era fácil, era muy alejada de la civilización, lo cual la hacía perfecta para la asignación de Serena.
Armaron todo para una tranquila cena al aire libre, extendiendo el mantel en el pequeño campo de criquet de la casa, asegurándose de apagar toda luz de la casa que enturbiase el ambiente más que lo necesario para comer. Luego, para matar el tiempo jugaron criquet un rato bastante largo, pues Serena no era muy buena para el juego y constantemente hacía que todos se rieran viéndola tratar de golpear la pelota.
Aburrida de que sus amigos se rieran sin piedad de su desgraciada carrera de jugadora de criquet, decidió tomar su cámara y sacar un par de fotografías antes de que la lluvia comenzara de verdad. Así que pasó todo el resto de la siguiente hora incordiando a sus amigos con la cámara graficando todos y cada uno de los momentos del paseo.
Cerca de las doce el juego ya había cambiado a poker, tratando de matar el tiempo antes de abrir el champaña y brindar por el cumpleaños de Scott.
.-Cumpleaños feliz…- cantaban alegres todas mientras el dedo de Serena presionaba sin cesar el disparador de su cámara.
Scott abrió sus regalos, feliz, sobretodo aquellos que eran alusivos a su equipo de fútbol, pues, aunque amaba a su novia no le había hecho ninguna gracia el haber tenido que botar todas sus reliquias futboleras.
Justo cuando el chico del cumpleaños terminaba de abrir sus presentes, el cielo sobre ellos, comenzaba a teñirse de fuego, la lluvia de estrellas había comenzado, y en el alma de Mina y Serena un sentimiento de profunda soledad y angustia inundó lo más profundo de sus corazones.
Lejos de allí…
En un amplio y espacioso departamento, justo en la parte más lujosa de Nueva York, un prominente cardiólogo, futuro y más fuerte candidato al puesto de jefe de cardiología en el hospital privado más importante de la ciudad se encontraba mirando la única fotografía que conservaba desde que había emigrado de Japón, más de un par de años antes de ese día. La foto, mostraba a varios jóvenes posando para la cámara, el dueño de la foto junto a diez jovencitas, todas ella, en un tiempo extremadamente lejano, las Sailor Scouts, guardianas incondicionales del planeta Tierra, antigua heredad del hombre, varios años más viejo, y quien no podía creer que tanto tiempo hubiese transcurrido y que tantas cosas hubiesen cambiado entre ellos.
Hacía un buen tiempo que no sabía de sus antiguas compañeras de batalla, se hizo una nota mental de llamar a Amy, Lita y Raye; Mina le había dejado muy en claro su pensamiento sobre él, cuando la había visto un año y medio antes, durante una especialización que tomó en Italia.
.-¿Qué haces allí guapo?- preguntó una despampanante castaña, cubierta sólo por una camisa de hombre y que lo abrazaba por detrás, mientras miraba por su hombro.
.-Nada, sólo iba por un poco de jugo de naranja y vi la foto…-.
.-Ah, es verdad, olvidaba lo devoto que eres de los fantasmas… ¿Cuál es su nombre? Algo con s… ¿Soledad?-.
.-Serena, su nombre es Serena…-.
.-Sí, claro… ¿Qué tiene esa chiquilla que aún te tiene prisionero de ella?-.
.-Muchas veces me pregunto lo mismo…- contestó Darien a nadie en particular.
.-Vuelve a la cama, se está enfriando- contestó la chica mientras comenzaba a besar la espalda desnuda de su amante. Darien, respondió inmediatamente al contacto, volteándose para buscar más. Un minuto después, ambos volvían a la cama. La noche estaba lejos de acabar.
Serena veía como el cielo se iluminara por infinitas filas de luces, en su mente las juntaba haciendo aparecer millones de formas, que poco a poco, la transportaban a un lugar muy distinto del cual estaba físicamente en ese momento.
.-Princesa, princesa…- quien la llamaba la sacudió levemente.
.-Sí Luna…- contestó una voz que a Serena no se le hizo la suya.
.-El príncipe Endimion está aquí…-.
.-Endimion, sí claro, lo recibiré en el estudio… iré en seguida-.
Una Luna muy distinta de aquella que Serena recordaba abandonó la habitación, con forma humana, tez blanca, coronada por el emblema de la familia real y espesos rizos violetas. El leve sonido de las puertas al cerrarse fue lo siguiente en escuchar.
Bajó escaleras que podía jurar no haber visto en su vida, hacia una estancia, donde perfectamente podía llevarse a cabo un baile sin que nadie se entorpeciera al bailar vals; la atravesó raudamente, no quería llegar tarde a la cita convenida con el futuro soberano de la tierra.
Sólo el chasquido de la puerta anunció su llegada a su estudio particular, ubicado en la antigua ala que perteneciera otrora a su madre mientras fue soltera.
Endimion al no reconocerse más solo, se inclinó con reverencia ante la recién llegada, mientras sostenía decoroso su yelmo en la mano izquierda.
.-Es un honor para mí el ser recibido por su Alteza Real…-.
.-Sin formalismos exagerados príncipe, esta no es una visita de placer, supongo… de ser, habría venido con usted una comitiva diplomática y en vez de vernos a escondidas en mis aposentos, nos veríamos rodeados de gente en un gran salón, durante un gran baile…-.
.-Veo que el tiempo, solo aumenta su suspicacia, Serenity- admitió el joven mientras se volvía hacia la chimenea donde el fuego crepitaba alegre.
.-Eso, o tú te haces cada vez más predecible, querido amigo-.
.-Supongo que todo cambia ¿No es así Princesa de la Luna?-.
.-Guarda las adulaciones y los cumplidos para quien te los compre Endimion… ahora dime ¿Qué te trae tan lejos del seno materno?... no creí verte hasta el anuncio del compromiso, dentro de seis meses-.
.-La guerra empeora… Simplemente, quería verte ¿O no tengo derecho a ver a mi futura novia? Tu madre no puso ningún impedimento…-.
.-Mi madre cree que yo quiero este compromiso…-.
.-Veo que ahora eres tú la que esconde cosas- explicó Endimion, altanero mientras se acercaba a su interlocutora.
.-Dijiste que la guerra empeora, no me sorprende, Metalia no es débil-.
.-¿Cómo es que sabes…?-.
.-Tengo mis métodos… ¿Qué es lo que quieres Endimion?-.
.-A ti…-.
.-Nunca me tendrás…-
Serena despertó sobresaltada de su visita al mundo de los muertos, sus amigos jugaban tranquilos un partido de futbol de hombre contra mujeres, no sabía qué pensar, hacía años que algo así no le sucedía; aunque de algo sí podía estar segura, la sospecha que albergaba desde hacía años era cierta, la historia no era, exactamente, como se la habían hecho creer.
El portarretratos de la mesa de Darien se cayó, pues, por alguna razón, el vidrio que la contenía se trisó de medio a medio, cortando la visión de la foto, justo en la mitad, la que correspondía al lugar donde estaban los príncipes de la Luna Nueva.
Después de su extraño letargo, que Serena había decidido guardar su visión en el cajón de las preocupaciones de su cerebro, para seguir desfrutando de sus amigos y terminar su asignación.
De lo que la Princesa de la Luna no notó fue que dos meteoritos, más grandes que aquellos que conformaban la lluvia de estrellas que tenía que fotografiar, caían en picada contra la tierra y caían muy cerca de donde ella estaba.
El partido de futbol se vio interrumpido por el destello de una gran luz proveniente del pequeño lago que tenía la propiedad, y con más curiosidad que precaución los chicos corrieron a mirar qué era lo que sucedía.
Serena y Mina, por su parte, los siguieron, algo les decía que debían encontrar lo que fuera que venía en esos meteoritos antes que sus amigos. Corrieron al decampado, llegando antes que nadie a ver el sitio del suceso.
El lugar donde estaba el tranquilo lago estaba casi seco, el nivel había bajado varios centímetros en más de un sentido, pues, por la gran temperatura alcanzadas por los meteoritos al entrar en contacto con la atmosfera, había evaporado gran parte de la cuota hídrica de la lagunilla, dejando como prueba una espesa niebla caliente que casi quemaba a la vez que mojaba a quienes se exponían a ella. Al mismo tiempo, que por efecto del choque al aterrizar (aunque las chicas se preguntaban si eso podía ser llamado realmente aterrizar) había dejado un cráter de más o menos dos metros bajo el suelo.
Las chicas, temerosas más de que el resto llegara y vieran algo que no debían, más que de las posibles consecuencias de lo que hacían decidieron vencer su temor y acercarse al sitio del aterrizaje.
Dos cosas parecidas a cápsulas habían caído frente allí, ambas estaban abiertas dejando ver su contenido a simple vista, y lo que vieron allí las chicas las dejó heladas.
.-O por Dios…- exclamó Serena histérica antes de correr hacia el forado.
.-No puede ser verdad…- musitó Mina incapaz de decir algo más acerca de lo que sucedía frente a sus ojos.
Hasta aquí les dejo por hoy, ya todas saben quién es ¿verdad?... ¡Sí! Pero no lo afirmaré ni desmentiré hasta el capítulo que viene, ahora unas pequeñas aclaraciones:
1. No crean que Serenity y Endimion no estaban enamorados, tengo pensada la forma de hacer que su amor florezca.
2. Todavía no he decidido con quién se quede Serena al final, así que no se sorprendan si por ahí me da la lesera e invento a alguien por generación espontánea que se case con ella y los deje a los dos con los "crespos hechos" (como Phoebe en Charmed)…
3. He terminado este episodio pronto porque no he tenido nada que hacer en la U por ahora, pero no sé más adelante, así que, no acepto amenazas a mi correo o virus, al menos hasta inicios de Diciembre.
Dicho esto, les agradezco a quienes leen este fic, saludos… y ahora contesto los rr de atrás para adelante:
Sere mamo: tu contestación está en las aclaraciones, no lo he decidido todavía, pero gracias por tu review... con respecto a lo de Serena más madura, bueno, ya era hora ¿Cierto?
Serenalucy: estoy bien, gracias por preguntar... espero que no sea mucho tiempo para actualizar...-.
Sesrena: la repuesta a tu review también está arriba... particularmente, prefiero Seiya x Serena, pero todavía no lo sé.
Jaz021: muchas gracias por tu review... lo de Seiya por Serena, no lo sé aún, me alegro de que hayas quedado intrigada con mi fic, eso me da esperanzas de ser algún día una buena escritora... y conforme tenga tiempo, prometo leer alguno de tus fics, o si me da el tiempo, quizás los lea todos.. saludos..
Kira Moon: aquí está la recompensa por partida doble a tu rr, traté de no demorarme mucho en actualizar y aparecieron Seiya y Yaten en un cameo... que estés bien y gracias por dejar rr
Hasta aquí lo dejo y nos vemos en el capítulo que viene
Katie.
