Capítulo 3
La niña misteriosa
Ella caminaba por un bosque, tenía mucho cuidado por donde pisaba, pues varias de las raíces estaban por sobre la tierra, las heridas en sus rodillas le ardían. Seguía atentamente las marcas color dorado, con forma de estrellas que habían en algunos árboles, esas marcas en el camino que debía seguir para no perderse y llegar a su destino. A lo lejos pudo divisar un claro, donde escuchaba el sonido del rio que corría colina abajo. Se introdujo en dicho lugar para descansar un rato, los rayos del sol alumbraban sobre su rubia cabellera y su blanca piel. Cayó al suelo cansada y adolorida por los raspones que no paraban de sangrar. Sintió unos pasos en su espalda y se dio vuelta, él le sonreía.
-Lucy, te dije que tuvieras cuidado con las raíces – dijo mientras se agachaba y tomaba delicadamente una de sus piernas – mírate, espero que no te deje cicatriz.
-Estoy bien, no es nada grave – dijo ella mientras sonreía.
-No me digas eso, aún sigue sangrando – le regaño él.
-Pero no me duele – mintió ella. Él la miró desconfiado.
-Así que no te duele – dijo él mientras rozaba con cuidado uno de los raspones. Vio la cara de dolor de la chica. – No te hagas la fuerte, ven conmigo – dijo mientras estiraba una de sus manos para que ella la tomara y se pusiera de pie.
-Gracias – dijo ella.
Él le dedicó una hermosa sonrisa.
…
La maga estelar despertó de su sueño, otra vez no podía recordar bien, lo único que sentía era una gran tranquilidad. Permaneció con los ojos cerrados, hasta que sintió que alguien tocaba su mejilla, era una tacto frio, pero suave "Natsu" pensó ella "pero es imposible, Natsu no puede estar frio" se sentía incomoda, aquella mano se alejó de su mejilla, pero sintió como el colchón se hundía a los pies de la cama. Volvió a escuchar la misma voz que la había llamado la última vez.
«Lucy, no abras los ojos»
Ella no hizo caso, pensó que estaba loca y abrió los ojos a la oscuridad, frente a ella había una niña de no más de siete años, usaba un vestido color blanco y sus cabellos rubias estaban despeinados y esparcidos por toda su cara, la niña le miraba seriamente, su rostro estaba sucio, pero se podía notar su pálida piel. Sus ojos se encontraron con los de la maga, quien estaba aterraba y había perdido la voz.
-Mami – susurró la niña mientras estiraba una de sus sucias y ensangrentadas manos hacia Lucy.
En ese momento la maga pudo encontrar su voz.
Un grito desgarrador se escuchó en la habitación, despertando a Natsu, quien dormía tras el separador. Cuando el chico llegó al lado de la maga vio como ella tenía los ojos cerrados y agarraba so cabeza con ambas manos, Lucy temblaba y sollozaba, sus lágrimas caían de sus ojos firmemente cerrados. Natsu se acercó a ella y le quitó las manos de la cabeza, pues ella había comenzado a jalar su cabello por los nervios y el miedo.
-Lucy, soy yo cálmate – decía el chico mientras apretaba con suavidad las manos de la maga.
Ella abrió sus ojos lentamente y le miró, aun lloraba y temblaba, presa del miedo se lanzó a los brazos de su compañero quien la apretó firmemente contra su pecho, tratando de calmar sus sollozos. Happy quien también había despertado, acariciaba el cabello de su amiga como una forma de consolarla.
-Lucy ¿Qué sucedió? – preguntó el exceed.
-Ella…una niña…mamá…- Lucy no podía hablar con claridad.
-Ya, ya Lucy, tranquila, yo estoy aquí, nada malo te sucederá – susurraba el Dragon Slayer mientras acariciaba la espalda de la maga. Ella se aferró más a su torso desnudo y después de unos minutos logró controlar los sollozos.
-¿Qué sucedió Lucy? – preguntó nuevamente Happy.
-Yo… tuve un sueño extraño de nuevo y cuando desperté sentí que alguien acariciaba mi mejilla – omitió el hecho de que pensó que era Natsu y continuó – como aún estaba algo dormida, mis ojos permanecían cerrados, pero sentí que alguien se sentaba en la cama – volvió a omitir algunos detalles, como el hecho de que había escuchado un voz, pues si decía eso, Natsu y Happy iban a preocuparse o se burlarían de ella diciendo que estaba loca – abrí mis ojos y ahí - dijo apuntando a los pies de la cama – había una niña pequeña sentada, su cabello estaba desastroso, sucio, húmedo, pegado a su rostro y ella estaba muy pálida, sus manos estaban cubiertas por algo extraño, de pronto me miró, yo estaba aterraba y ella estiró su mano hacia mi diciéndome "mami"…
-Cálmate Lucy, todo está bien, solo fue una pesadilla – dijo Natsu – Aquí no hay nadie – ¿ves? – dijo en un intento por tranquilizar a la rubia.
-Pero parecía tan real – decía ella.
-Natsu… - dijo Happy, el aludido lo miró y se acercó a Happy.
El felino señalaba la parte de la cama de Lucy donde la niña se había sentado, estaba húmedo y olía a agua de mar. Natsu miró a Lucy y vio que había algo es su mejilla.
-¿Lucy que tienes en el rostro? – dijo él acercándose y pasando la mano por la cara de la chica.
Miró sus dedos y en ello había un líquido rojo, muy oscuro.
-Natsu ¿Qué es? – susurró ella un poco asustada.
-¿Lucy estas bien? ¿No estas herida? – preguntó Natsu.
Ella negó con la cabeza.
-Estoy bien, solo un poco asustada. ¿Natsu que es? – dijo ella nerviosa.
-Sangre…- dijo él en un susurró.
Lucy no pudo controlar el temor y volvió a llorar. Loke apareció en la habitación.
-¿Lucy que te sucede? ¿Qué le hiciste Natsu? – dijo mientras miraba como el pelirrosa abrazaba a su dueña.
-Natsu no ha hecho nada Loke – explicó Happy.
-¿Entonces qué es lo que sucede aquí? ¿y por qué Lucy está llorando? – preguntó el espíritu enfadado.
Happy comenzó a relatarle todo lo que Lucy les había contado, hasta lo que había sucedido momentos antes de que él apareciera. El León escuchaba atentamente cada una de las palabras del exceed, pero sentía algo extraño, a pesar de lo asustada que estaba Lucy, él no había sentido peligro en ningún momento, solo fue alertado por las fuertes emociones de la maga.
Después de un rato, Lucy se calmó y Loke volvió al mundo espiritual para contarle a sus compañeros lo que había sucedido, pues todos habían sentido el miedo en Lucy.
Natsu no se separó en ningún momento de ella, estaba muy preocupado y con lo que habían encontrado, sospechaba de que todo hubiese sido una pesadilla, además de que Lucy estaba muy asustada, ya la había visto tener pesadillas, pero nunca tanto como esto y la reacción de ella le preocupaba aún más.
-Lucy, necesitas descansar, mañana tenemos una misión – dijo Happy.
-Si lo sé, lo siento chicos, ya pueden ir a dormir – dijo ella. Happy asintió y se fue a su cama para dormir.
-¿Lucy estas segura de que quieres continuar con la misión? – dijo Natsu preocupado.
-Sí, no te preocupes, mañana ya estaré bien – dijo ella con una triste sonrisa.
-Lucy… - dijo él poniéndose de pie para volver con Happy, pero la maga agarró su mano. Natsu volteó a verla, su mirada aun reflejaba temor.
-¿Podrías quedarte conmigo? – dijo ella en un susurro – por favor.
El chico asintió con una sonrisa y se metió en la cama de la maga, podía sentir como el cuerpo de ella aun temblaba, así que la envolvió en sus brazos, ella apoyó su cabeza en el pecho del mago, y el apretó contra su cuerpo poniendo su mentón en la cabeza de ella. Y cuando la respiración de Lucy se volvió tranquila, Natsu apagó la luz y volvió a dormirse.
Cuando la maga estelar despertó se encontró entre los brazos de Natsu, después de lo que había sucedido la noche anterior, se sentía segura entre los brazos del chico y había logrado tranquilizarse y dormir durante el resto de la noche. Se abrazó un poco más al cuerpo de Natsu y volvió a cerrar sus ojos hasta que él despertara.
Cuando el Dragon Slayer abrió los ojos y vio a Lucy entre sus brazos, sonrió. Nunca había pensado que lo dejara dormir con ella así como así, y menos que fuera ella misma quien se lo pidiera. Comenzó a acariciar suavemente su cabello y acercó su cabeza al cuello de la chica aspirando su delicioso aroma. Hasta que ella comenzó a removerse y abrió los ojos.
-Buenos días – dijo el chico - ¿te encuentras mejor?
-Sí, Natsu, gracias – dijo ella con unas sonrisa.
-Es un agradable día para ir de misión – dijo él – Lucy si quieres puedes quedarte aquí, ya sabes… tenemos que entrar a la cueva.
-Iré Natsu, no me gustaría quedarme sola, además estaría preocupada – dijo ella.
-Hola chicos – dijo Happy quien venía restregándose los ojos. – Ya nos vamos.
-Aun no – dijo Natsu mientras se levantaba de la cama – primero hay que desayunar.
Natsu fue a darse un baño mientras la maga preparaba el desayuno, cuando Natsu salió del baño, Lucy entró y les dijo que calentaran el agua para el té. Natsu se vistió y se fue a la cocina. Cuando el agua estaba caliente escuchó un grito por parte de Lucy.
-Natsu! ¿has visto mi brazalete? – gritó ella desde la habitación.
-¿No que lo traías puesto siempre? – respondió él.
-Así es, pero no lo encuentro y tampoco lo tengo, además de que no recuerdo habérmelo sacado, anoche cuando me dormí lo tenía conmigo – dijo ella asomándose a la cocina.
-Desayunemos y luego lo buscamos – dijo él apareciendo frente a la maga con un delantal de cocina y la tetera con el agua caliente.
-pfff…jajjajajjaja – Lucy comenzó a reírse como loca y segundos después Happy se le unía - ¿Qué haces vestido así? – dijo ella entre risas.
-Cállense – dijo él mientras serbia el té y se quitaba el delantal para sentarse a comer – ahora coman o yo no les dejaré nada.
Así todos se sentaron a desayunar. Y cuando terminaron comenzaron a buscar el brazalete de Lucy.
-Happy ¿encontraste algo? – preguntó la maga
-Nada Lucy.
-¿Y tú Natsu?
-No hay nada en el baño Luce – dijo él siendo de la habitación – No te pongas triste Lucy, Happy y yo te daremos otro ¿Verdad Happy?
-Aye! – asintió el felino.
-Pero, ese brazalete me lo había dado mi madre – dijo ella con tristeza.
Happy y Natsu no pudieron hacer nada contra eso.
-Oye Natsu ¿Qué es eso? – preguntó Happy señalando hacia la ventana, donde se veía algo brillante.
Natsu caminó hacia la ventana y enredado en la cortina había un brazalete plateado con un pequeño dije en forma de corazón.
-¿Este no es tu brazalete Lucy? – dijo Happy tomándolo de la mano de Natsu y llevándoselo a la rubia.
-Esto no es mío – dijo ella.
-Pero si tu brazalete era de plata y tenía un dije ¿no? – dijo Natsu.
-Sí, pero mi brazalete tenía llaves Natsu, tres llaves y una pequeña corona que pertenecía a mi madre – dijo ella. – Además este está bastante gastado y la plata se está oscureciendo.
Natsu lo tomó y lo olfateo.
-Esto huele a sal – dijo Natsu. - ¿estas segura de que no lo perdiste en la playa anoche? – preguntó él.
-Estoy segura, ayer cuando me dormí lo tenía conmigo, hasta que…
-¿Hasta qué…? – siguió Natsu cuando ella se quedó en silencio.
-Hasta que esa niña apreció – dijo ella - luego no me di cuenta de si lo tenía conmigo o no.
-Natsu, ¿recuerdas por qué estamos aquí? – dijo Happy. Natsu se quedó en silencio un momento.
-Las cosas de los pobladores están desapareciendo – dijo Lucy.
-Chicos vamos a esa cueva – terminó Natsu.
-Esperen – dijo la maga.
Ella fue a la cocina e hiso hervir la joya de plata con un poco de detergente para la losa, luego la enjuagó y la secó bien. La joya volvía a brillar.
-¿Me ayudas? – preguntó ella a Natsu. El chico le puso el brazalete.
-¿Nos vamos? – preguntó Happy
-Aye sir! – dijeron los demás.
«Ten cuidado Lucy»
La chica miró a todas partes para saber quién le había hablado, pero miró hacia la habitación y no había nadie. Cerró la puerta tras de sí y caminaron hacia la playa.
Continuará…
Hola, les he traído un nuevo capítulo, espero que les guste, gracias por los comentarios.
PD: supongo que se habrán dado cuenta de que la voz que escucha Lucy la he puesto entre »…...« para facilitar la lectura y no confundirse con el dialogo normal entre los personajes.
Eso es todo, cualquier duda la dejan en un comentario y la responderé. Saludos!
