Galaxylam84: que alegria saber de ti nuevamente...
Pauli, Liliana gracias por leer la historia
Capitulo Cuatro
Al día siguiente me cruce con Albert en la cocina, tomamos algo juntos antes de salir cada uno a sus respectivas universidades, y luego a nuestros trabajos, así que no nos veríamos hasta la tarde.
Mi día transcurrió sin ningún contratiempo, después de la universidad fui a la escuela Pony y luego de avisarle a la Hermana María sobre mi nueva dirección me dirigí al salón de clases, un lugar donde adoraba estar, compartir mi tiempo con niños como ellos era lo mejor que me había podido pasar, solo personitas que desgraciadamente carecían de algún sentido en especial podían llegar a mostrarte el mundo de otra forma, la forma en que ellos la veían o sentían, y era realmente hermosa, pues cada uno la interpretaba de una manera maravillosamente particular y muy diferente.
Pero cuando estaba llegado al departamento empecé a pensar en mi conversación del día anterior con Albert, ¿Sera cierto que no soy yo la del problema? La verdad es que yo nunca me interese mucho por el sexo, cuando estuve la primera vez con Terry fue porque las cosas surgieron en el momento, y como lo consideraba el hombre adecuado para mí no dude en acceder, pero después me había sentido muy desilusionada, pues no había sido como yo lo había pensado, no había visto las estrellas con los ojos cerrados, ni tampoco había tocado el cielo con las manos, así que después de eso comencé a pensar en que tal vez era muy ingenua y había idealizado mucho ese primer encuentro, tal vez había sido demasiado romántica, al pensar que sería como en las películas o en los libros, pero la realidad es que ahora luego de lo que me dijo Albert, empiezo a creer que en verdad todas esas cosas si pueden suceder y es solo que Terry no era el indicado para mi, tal vez sea por ello que nunca pude sentir nada con él.
Lo peor de todo es que ahora tenía muchísima curiosidad sobre el asunto, ahora sentía muchas ganas de saber qué es lo que verdaderamente se puede llegar a sentir en ese momento, tenía rondando muchas preguntas en mi cabeza y solo había una forma de saciar un poco mi curiosidad, preguntando a alguien con aunque sea un poco de experiencia en el tema, y solo había una persona a la que me atrevía a preguntarle algo así y que podía resolver mis dudas, Albert. Pues ni loca recurriría a Annie, ya me basto con escuchar y ver tan claramente que ella disfruta y mucho del sexo, no quiero imaginar lo que sería capaz de responder ella ante mis preguntas, es cierto que quiero algunos detalles, pero no tantos y sé que Annie no tendrá pelos en la lengua para responderme, y aun no estoy lista para tanta sinceridad.
Cuando llegue al departamento Albert no estaba, me había dicho que su turno en el hospital era hasta las siete, así que aun faltaba casi una hora para que saliera, me daría un baño y haría algo para la cena mientras lo esperaba. Estaba poniendo la mesa cuando escuche el movimiento de las llaves al abrir la puerta.
— Que bien huele— dijo entrando en la cocina, se acerco y me saludo como de costumbre dándome un abrazo y un beso en la mejilla— Creo que puedo acostumbrarme a esto, es agradable que te reciba una hermosa mujer con la cena hecha— dijo en broma, yo sonreí
— Ya casi esta la cena, si quieres puedes darte un baño mientras se termina—
— Me parece bien, no tardo— dijo saliendo hacia su habitación, quince minutos después estábamos sentados comenzando a cenar
La cena transcurrió tranquila, hablamos de cosas básicas y sin mucha importancia, aun no me animaba a entablar el tema sobre el sexo, pues no creía indicado hablar sobre eso mientras comíamos, así que vi mi única oportunidad cuando nos sentamos a ver la televisión ya que después de un rato pasando canales no encontramos nada interesante, así que este era el momento indicado.
— Albert— dije dudosa
— ¿Por fin te decidiste a hablar?— yo lo mire sorprendida
— ¿Cómo supiste que quería hablar?— pregunte cruzándome de brazos
— Candy, te conozco hace muchos años como para no entender que cuando te muerdes el labio inferior y juegas distraída con tus manos es porque hay algo rondando tu cabeza— yo sonreí nerviosa— Suéltalo ya ¿Qué pasa?—
— Lo que pasa es que he estado pensando en lo hablamos anoche—
— Anoche hablamos de muchas cosas— dijo haciéndose el inocente
— Albert, sabes perfectamente de que estoy hablando, no te hagas el desentendido— él sonrió a modo de disculpa
— Perdona, pero es que tienes que empezar a tranquilizarte un poco Candy, no puedes ponerte tan nerviosa solo por hablar de sexo, ya tienes veintidós años, eres una chica lo suficientemente madura como para entablar ese tipo de conversación, además es conmigo con quien estás hablando, no con un desconocido— y tenía razón, pero no podía evitarlo
— Está bien, tratare de calmarme un poco— dije intentándolo
— Me parece estupendo, ahora si dime, ¿Qué pasa?—
— Bueno, estuve pensando mucho en lo que me dijiste, y la verdad es que siento algo de curiosidad sobre el asunto, y ya que mi experiencia no sirve de nada, quería recurrir a alguien que si la tuviera para que me contara un poco sobre todo, y la verdad es que no quiero recurrir a la loca de Annie, Paty y Dorothy no están y tampoco pienso hablar de esto con Karen, no quiero que se burle, así que mi mejor opción eres tú, pero no sé si estás dispuesto a responder mis preguntas con toda sinceridad y mas siendo tan personales— él me miro detenidamente
— Claro que sí, ¿Cuándo hemos tenido problema en contarnos algo? Aunque lo hare solo con una condición— yo lo mire atentamente— que no salgas huyendo avergonzada ante cualquier comentario y que así como yo responderé tus dudas, tu harás lo mismo con las mías ¿Estás de acuerdo?—
— ¿Qué tipo de dudas? Ya te dije que mi experiencia no sirve de nada—
— Estas equivocada, si me cuentas un poco tal vez podamos saber qué es lo que pasa, yo no puedo creer que si supuestamente Terry intento tanto no pudo lograr nada— dijo algo desconcertado
— ¿Me vas a transformar en una de tus pacientes a las que le haces preguntas sobre su enfermedad?— dije en broma
— No seas tonta Candy— dijo riendo— será una conversación entre amigos—
—Me parece justo— acepte
— Entonces, empieza, eres tú la que tiene curiosidad—
— A ver, ayer me dijiste que hacer el amor se sentía muy bien ¿No?—
— No— yo lo mire claramente confundida—te dije que tener sexo se siente bien, yo aun no he hecho el amor, así que no lo sé— de nuevo lo mire sin entender
— ¿Pero y Eliza? ¿Y Sara?— Sara había sido su novia en el instituto, habían sido novios un año, un par de meses después de que me encontré de nuevo a Albert terminaron
— Eliza me gustaba, pero no sentía cariño por ella, y sabes que fue igual con Sara, aunque las respetaba porque también sabes que nunca les fui infiel, cuando llegue al punto en la relación en el que comprobé que mis sentimientos no iban a cambiar, de una forma u otra termine con ellas, se puede decir que aun sigo buscando a la indicada— igual que yo, pensé— y aunque no era simplemente sexo, pues había aunque fuera un mínimo sentimiento comprometido, tampoco era amor—
— ¿Cómo puedes estar seguro? ¿Cómo diferenciar?—
— Porque cuando estuve con ellas aunque me sentía bien, también sentía que faltaba algo, no me sentía completo y aunque nunca lo he hecho, estoy seguro que hacer el amor debe ser increíblemente especial y creo que debes de sentir que vez las estrellas con los ojos cerrados o tocas el cielo con las manos, pensaras que soy muy cursi, pero creo plenamente en que debe ser así, y yo aun no he experimentado nada de eso— yo lo mire sorprendida
— Eso es justo lo que yo pensaba, pero luego de mi primera vez empecé a creer que estaba equivocada y que tal vez estaba exagerando un poco al pensar así, después de tantos intentos fallidos creí que las cosas no eran como en los libros y solo lo describían de esa forma para llamar la atención de personas que fantasean tanto como yo— dije bajando la mirada— fue horrible mi primera vez— y lo mire sintiéndome un poco más confiada de hablar
— ¿Por qué? Recuerdo que cuando me contaste que habías estado con Terry por primera vez, lo dijiste con tan poco entusiasmo que yo pensé que era porque estabas avergonzada de hablarlo conmigo, pero nunca imagine que había sido horrible— comento serio
— Lo fue porque aunque sabía por las chicas que era doloroso y aunque eso no fue lo peor de todo, la sensación del después fue la terrible, me sentía tan vacía, es como si se hubiera roto la burbuja en la que estaba, hubiera preferido seguir siendo virgen e idealizar todo a experimentar algo tan meramente físico y sin ningún tipo de placer—
— ¿Qué acaso no fue cariñoso contigo?— pregunto frunciendo el seño
— Claro que si— me apresure a corregir, me había mal interpretado— pero no fue por Terry, fue por mí, yo fui la que no pudo sentir pasión, nunca la he sentido, nunca he anhelado desesperada estar con alguien de esa forma y cuando él lo intentaba a veces le mentía un poco para que no se sintiera mal, aunque al final Terry se daba cuenta de la verdad, pero no hacía muchos comentarios, he llegado a pensar en que por ese motivo evitaba venir a verme, porque estaba frustrado ante mi actitud—
— ¿Nunca sentiste deseos de estar con él? ¿Acaso no te agradaba besarlo y abrazarlo?—
— Besarlo sí, pero me gustaban sus besos cuando eran cariñosos, cuando nos abrazábamos tranquilamente, no cuando me besaba desenfrenado y me apegaba mucho a él, cuando me decía al oído que quería estar conmigo lo único que podía sentir era angustia, pues no sabía cómo reaccionar, ni que responder— Albert me tomo de las manos
— Ese es el problema Candy—
— ¿Cuál?—
— Tú no estabas enamorada de Terry, no lo veías como un hombre, lo veías como a un amigo, es la única explicación a la que puedo llegar, por lo que me acabas de decir, solo te gustaba como amigo de lo contrario hubieras anhelado estar con él— yo suspire
— Yo saque la misma conclusión hace poco, y es que solo eso explica el porqué no me siento tan mal después de terminar con él, lo extraño un poco pero no como debería, ni siquiera me daban celos cuando no lo veía tanto tiempo, solo me enojaba que siempre que quería hablar con él hubiera algo más que hacer y al final terminara posponiendo venir a verme. Pero aun así, se que lo quiero, aunque sea como amigo lo quiero ¿No es eso suficiente para que al menos hubiera sentido algo cuando estuvimos juntos?— pregunte frustrada
— Pero tú eres diferente Candy, conociéndote de la forma en que lo hago te puedo asegurar que no te vas a conformar solo con cariño, tú misma lo dijiste, esperabas ver las estrellas con los ojos cerrados y eso no se logra solo con cariño, se logra con amor, y solo hasta que encuentres a la persona que ames lo entenderás—
— Tiene mucha lógica lo que dices, pero no es suficiente— dije sintiéndome inconforme, Albert frunció el ceño
— ¿Por qué?—
— Porque no puedo creer que eso haya sido motivo suficiente para que no haya sentido nada, absolutamente nada, ni cuando me acariciaba, ni cuando besaba mi cuerpo, es más ni siquiera me anime a tocarlo más allá de lo necesario —
— ¿A qué te refieres con más allá de lo necesario?— de nuevo aunque Albert sabia de que hablaba se estaba haciendo el desentendido, pero yo le había prometido responder, así que tendría que hacerlo, me puse roja cuando empecé a hablar
— A que… bueno yo… cuando estábamos desnudos, nunca toque más allá de la espalda ni los brazos y me sentía tan incómoda cuando lo hacía que él lo noto y como te dije anteriormente, dejo de intentarlo— dije avergonzada
— Pobre de Terry— yo lo mire angustiada
— ¿Por qué? ¿Acaso es tan importante?—
— En cierto modo si, además debió ser terrible para él, haber tenido una mujer como tú a su lado y saber que sus caricias no te provocaban nada, que tu no sentías nada estando con él y que ni siquiera te animabas a tocarlo—
— ¿A qué te refieres con una mujer como yo?— dije cruzando los brazos
— Candy, eres hermosa, muchos hombres matarían por estar contigo y saber que el único hombre que tuvo el gusto de tocarte no pudo hacerlo libremente, debe frustrar a cualquiera—
— ¡Albert! ¡Hablas como si fueras uno de ellos!— dije sumamente roja
— Solo digo lo que veo, soy hombre y tú eres una mujer que puede provocar a cualquiera, Terry debió de haberse dado contra las paredes de la frustración—
— Me sentía muy mal por eso, era terrible no poder corresponder a sus caricias de la forma en que él hubiera querido—
— ¿Tan mal lo hacía? Yo sigo insistiendo en que es Terry quien no supo tocarte— dijo dudoso
— No lo sé Albert, yo solo he estado con él ¿Cómo quieres que lo sepa? Solo te puedo decir que me molestaba su impaciencia, de un momento a otro empezaba a besarme y a tocarme desesperado, prácticamente me arrancaba la ropa y a veces me asustaba que fuera tan descontrolado— dije y guarde silencio mientras recordaba esos momentos— ¿Tú que hubieras hecho?— le pregunte sin aguantarme la duda que venía rondando mi cabeza— ¿Cómo se supone que me haya tenido que acariciar? ¿Si tu hubieras estado en el lugar de Terry que hubieras hecho?—
— No puedes pedirme que este en el lugar de Terry, Candy— dijo bastante serio
— ¿Por qué?—
— Porque yo nunca hubiera sido tan estúpido— yo lo mire sorprendía— Terry predico ser el hombre de tu vida, el indicado para ti, supuestamente eras el amor de su vida, su alma gemela, y se dejo vencer al primer obstáculo, yo en cambio aunque te conozco desde hace mucho tiempo Candy y aunque se prácticamente todo sobre ti, con solo verte es obvio que no hay otra forma más indicada para tratarte que con delicadeza, no hace falta conocerte mucho para entenderlo, tu inspiras a que te toquen con amor y dedicación, si yo hubiera sido Terry me habría dedicado a amar cada centímetro de tu piel por horas y no hubiera descansado hasta lograr que vibraras de placer junto a mi— un escalofrió me recorrió el cuerpo ante sus palabras y tuve que sacudirme internamente cuando empecé a imaginarme a Albert haciendo todo lo que decía— él en cambio se rindo y se dedico a su propio placer, te arranco la ropa y se sacio él solo, simplemente fue un cobarde y egoísta— comento disgustado
— Creo que después de lo que has dicho no puedo dudar que en verdad no lo intento como debía, tal vez yo no fui de verdad lo suficientemente valiosa como para que él diera más esfuerzo— dije sintiéndome algo triste al pensar en ello— pero además haces que envidie a Eliza y a Sara completamente— bromee, él levanto una ceja
— ¿Por qué?—
— Porque aunque no las hayas amado, al menos ellas tuvieron la suerte de estar con un hombre como tú, imagino después de escuchar tus palabras que nunca fuiste egoísta y por el contrario siempre las hiciste sentir bien—
— Puede ser, pero al final siempre sentía que algo faltaba, así que entiendo perfectamente cuando dices que te sentiste vacía después— dijo cerrando un segundo los ojos, yo suspire sintiéndome más tranquila, después de esta charla me sentía mucho mejor
— Gracias por escucharme Albert, esta conversación ha sido muy importante para mí, gracias a ti me doy cuenta de que aun tengo esperanza, y que tal vez algún día pueda ver las estrellas con los ojos cerrados— dije bromeando un poco al final, pero con certera esperanza de que algún día pueda pasar
— No tienes porque agradecerme nada, somos amigos, me alegra que te haya servido de algo y que al final entendiste que nada es tu culpa— yo sonreí
— Ya es muy tarde, será mejor que vayamos a dormir o no me despertare a tiempo mañana— dije viendo el reloj y dando un salto al ver la hora, él asintió y se levanto igualmente
— Hasta mañana Candy— dijo abrazándome y dándome su acostumbrado beso en la mejilla
— Hasta mañana Albert— prácticamente susurre, pues no sé porque, pero cuando me abrazo había recordado sus palabras y no podía dejar de imaginarlo acariciando mi piel, sacudí un poco mi cabeza para sacar esas ideas, luego de que nos separamos cada uno se fue a su habitación, pero esta noche no pude dormir tan tranquilamente como la anterior
