El sol estaba dando sus últimos rayos en Namimori, en donde el frio comenzaba a gobernar sobre todo y formando una neblina que causaba que todas las personas corrieran a sus hogares en busca de un refugio contra lo que quizás sería una gran helada. Haru salía de Midori con una prisa notable mientras se abrazaba a si misma pues, se había quedado terminando un proyecto que le encargaron por haber faltado todos esos días y para terminar todo decidió quedarse más tarde.
—¡Hahi, Haru debe darse prisa! —Dijo la castaña mientras corría por las desoladas calles de Namimori, cosa que empezaba a inquietarla. —Esto es malo, papá se enojara con Haru. —Ella tembló al decir eso, el frio la estaba afectando y creía que tendría un resfriado, pero lo que más le preocupaba era que aquella niebla estaba empezando a volverse muy espesa y la visión se le dificultaba.
Haru corría lo más que podía intentando no tropezar con algo que no lograba ver, pero paro cuando vio en el suelo aquellas líneas blancas que indicaban un semáforo paro abruptamente. Ella miro nerviosa por todos lados intentando ver si venia un auto, ya que ni la luz del semáforo podía ver. Miro hacia atrás con cierto temor, de alguna forma desde que salió de Midori una sensación preocupante la había invadido, y por reflejo volteaba a cada momento que avanzaba, como si algo saliese de aquella niebla para atacarla.
La castaña decidió esperar un poco a ver si veía algún auto, y a mientras más esperaba esa sensación más crecía, así que temblando por el frio y aún más por los nervios comenzó a avanzar rápidamente. No supo en que momento sucedió, pero de alguna manera quedo paralizada al llegar a mitad de camino, y eso era debido a esa sombra que apenas lograba ver que se encontraba al otro lado.
Haru intento retroceder, pero sus pies no respondían, y su mirada no dejaba de ver aquella sombra. Todos sus sentidos se pusieron al máximo y ella entro en pánico cuando esa sombra comenzó a avanzar en su dirección.
—A-ayuda. —Intentaba decir, pero ni las palabras salían de su boca. Aquella sombra solo estaba a unos pocos metros de ella, y la desesperación crecía a cada paso que daba.
La sombra paro frente a ella por unos momentos que a Haru le parecieron eternos, y cuando levanto una mano que se acercó a ella sus sentidos colisionaron. Ella esperaba el momento cuando llegara a ella pero una luz la alumbro y volteo viendo como un auto se acercaba a gran velocidad, a una la cual no podía detenerse.
Varios recuerdos pasaron por sus ojos, desde lo que recordaba, la muerte de su madre, sus cumpleaños, hasta el asunto con el décimo, y todo termino con la silueta de un objeto redondo. Se sintió mal por terminar así con su familia, con su vida, y después cerró los ojos esperando el impacto, pero sintió como alguien la tomaba en sus brazos y saltaba con ella al otro lado de la autopista.
Cuando el sonido del auto dejo de oírse Haru abrió sus ojos lentamente viendo como un joven peliblanco la sostenía en sus brazos de forma protectora, inmediatamente se sonrojo. El joven la miro y le sonrió de manera calmada.
—¿Te encuentras bien pequeña? —Haru aún no salía de su estupefacción pero igual respondió.
—S-sí. —El peliblanco sonrió y con cuidado la bajo. Haru pudo verlo mejor y en ese momento un click hizo en su cabeza.
—Un momento… ¡Kawahira-san! —El nombrado sonrió volviendo a su despreocupada actitud.
—Es un gusto volver a verte. —Haru parpadeo varias veces, como si estuviera en algún sueño.
—P-pero Kawahira-san vive en la época de diez años en el futuro. —Dijo ella mientras lo señalaba completo. —¡Es imposible que este en el pasado! —Haru pareció olvidar lo que sucedió y le dirigió una mirada acusadora al peliblanco, quien solo suspiro. —¿O tal vez Haru murió y está en el paraíso? —Su mirada era de horror y él se acercó a ella.
—No es nada de eso, Miura-san. —Ella lo miro curiosa. —Estoy aquí porque algo malo ha sucedido. —Eso alerto a la castaña.
—¡¿Acaso Tsuna-san y los demás están en problemas?! —Su mirada se tornó seria y llena de preocupación, Kawahira sonrió en su interior.
—Aun no, pero si este problema no se soluciona pronto no solo ellos se verán envueltos sino también todo el mundo. —Haru lo miro seriamente.
—¿Y porque viene con Haru Kawahira-san? —Ella sabía que si necesitase ayuda seria con Tsuna-san con quien debería ir, y ella ya no era parte de su Familia.
—Eso es porque necesito tu ayuda, Miura-san. —Haru lo miro un poco sorprendida. —Tú eres la única que puede salvarlos a todos.
—¿Cómo Haru puede hacer eso? —Kawahira sonrió, y esa sonrisa a Haru le dio un mal presentimiento.
—Es una larga historia, pero si en verdad deseas salvarlos toma. —Le dio un papelito con una dirección. —Ven a verme mañana cuando salgas de Midori. —Haru miro un poco insegura el papel. —Sé que es lo que paso con los Vongola. —Ella lo miro sorprendida. —Y aunque ya no tengas algo que ver con ellos, recuerda que no solo es por ellos, sino por todos. —Haru miro el papel y recordó todos los momentos buenos que paso con ellos, y sabía que aunque ellos no la quisieran cerca, aun así ella estaría para ellos.
—Haru estará ahí, Kawahira-san. —Él sonrió y asintió.
—Entonces te veo mañana, Miura-san. —Ella asintió y comenzó a dirigirse a su hogar. —Otra cosa. —Ella paro, sin verlo. —Nadie puede saber esto.
—Así será. —Y sin más ella se fue, dejando a Kawahira con una enorme sonrisa en su rostro.
Haru estaba frente al espejo de su habitación, peinando su cabello mientras en su cabeza solo estaban los pensamientos de la noche anterior. No dejaba de pensar en lo que Kawahira le iría a pedir para ayudar. Esa noche al llegar su padre la reprendió por haber llegado tan tarde, ella solo se disculpó y fue a su habitación a descansar, habían sido demasiadas emociones por un día.
Dejo el cepillo y se miró al espejo, desde ayer había estado más distraída de lo usual, no se levantó a la hora que ella normalmente haría y de alguna forma no podía dejar su seriedad. Lo que le dijo Kawahira la había puesto alerta, y sabía que si no lo solucionaba no estaría tranquila. Con un suspiro tomo sus cosas y se dirigió a Midori.
Cuando Haru salió de su casa siguió el camino normal mientras su mente estaba en otro lugar, no podía dejar de pensar en que sucede.
"¿Qué será tan malo como para que Kawahira viajara al pasado?"
Haru iba tan pensativa que cuando llego al semáforo aquel no se dio cuenta de que los Vongola también venían, y Kyoko al voltear al ver algo más que a Tsuna vio a la castaña y se sorprendió.
"Tal vez Haru no debería ir a Midori hoy, quizás el mundo si este en peligro."
Haru siguió avanzando cuando el semáforo se puso de color verde, y cuando llego a la mitad sintió como varias miradas se ponían sobre ella pero simplemente las ignoro. Siguió con sus pensamientos pero cuando sintió como la agarraban de la mano y la devolvían al otro lado despertó de sus pensamientos y miro a la peli naranja quien tenía su mano y tenía una mirada preocupada.
—Haru-chan, me alegra ver que estas bien. —Kyoko abrazo a Haru, quien estaba sorprendida, pensaba que ella la ignoraba como los otros, y vio detrás de Kyoko a los Vongola quienes también la mirada preocupados y sorprendidos, y el décimo solo veía nervioso a la peli naranja.
"—¿Haru-chan donde has estado? Te he estado llamado y no has contestado. —Haru sonrió, aunque no se hubiesen hablado tanto como antes, aun deberían tener sus salidas.
—Lo siento Kyoko-chan, pero Haru ha estado algo ocupada. —Al decir eso Kyoko la miro extrañada.
—¿Has estado muy ocupada Haru-chan que debes hacer? —Haru estaba a punto de decirle pero vio como Tsuna se acercaba algo nervioso.
—Es verdad Haru, has estado muy distante de nosotros. —Las palabras del décimo causo que Yamamoto y Gokudera abrieran sus bocas sorprendidos, y Haru solo abrió sus ojos sorprendida. Los primeros porque el castaño no la había nombrado en todo ese tiempo sin haberla visto, y Haru porque él le hablaba como si estuviese siendo apuntado con un arma.
Haru cerró sus ojos con cierta tristeza y enojo, cosa que noto el castaño y habla antes que ella pudiera decir algo.
—Haru, va haber una reunión hoy en la tarde, espero que asistas. —La mano de Haru temblaba, justo cuando quería seguir adelante ellos volvían a verla como si todo estuviese normal. Sin embargo, a pesar de lo que sentía tomo aire y lo miro directamente a los ojos, Tsuna se sorprendió al ver brillos naranjas en ellos.
—Lo lamento Tsunayoshi-san. —Todos se sorprendieron de la manera en la que Haru dijo el nombre de Tsuna de manera tan cortante y eso le dolió en lo más profundo al castaño, quien lo oculto. —Pero no puedo ir, ya que estoy haciendo unos asuntos para cuando me gradué, con su permiso. —Hizo una leve reverencia y siguió su camino, ante la sorprendida mirada de todos.
—Haru-chan… —Dijo Kyoko mientras miraba a su amiga preocupada y triste al ver a su amiga quien no veía hace mucho tan diferente, mientras los guardianes veían a la castaña con nostalgia y preocupación y el castaño con sorpresa, no pensaba que Haru se fuese a negar cuando todo había quedado bien según sus palabras.
—Kyoko-chan hay que darnos prisa, sino llegaremos tarde. —La peli miel solo asintió y camino junto a su novio y sus amigos, sin pensar que su amiga podría estar afectada más de lo que creía.
Desde lejos encima de una casa, un bebe pelinegro de fedora y traje negro, miro todo lo sucedido con Haru y los Vongola, y supo lo que le ocultaba su alumno y el porqué de sus preocupaciones. Agacho su mirada cubriéndola con la sombra de su fedora.
—Más vale que no te arrepientas después de tus decisiones, Dame-Tsuna. —Y después el pelinegro desapareció del lugar.
Haru caminaba a paso rápido, con los puños serados. Estaba adolorida, el décimo había aparecido justo en el peor momento y había abierto la herida que no se había cerrado, y para peor decidía invitarla después no haberla visto durante un mes como si nada. Haru bufo molesta y paro antes de ingresar a Midori.
En ese momento no quería estudiar, se sentía algo débil y sabría que solo se distraería con sus pensamientos, en los cuales estaba la familia que ahora solo era como simples conocidos antiguos. Miro a Midori y vio a una compañera suya, así que se acercó a ella con una sonrisa un poco forzada.
—¿Asuna-san podría pedirte un favor? —La chica la miro un poco sorprendida pero asintió. —¿Podrías excusarme en clases? Ha ocurrido una emergencia y debo atenderla lo más pronto.
—Claro, no te preocupes Miura-san.
—Muchas gracias. —Haru volvió por sus pasos y salió, ante la atenta mirada de su compañera, quien jamás había visto a la castaña con esa mirada.
La castaña caminaba rápidamente por las calles de Namimori hacia el lugar acordado con Kawahira, en ese momento solo pensaba en las mil y un formas de alejar esas emociones negativas, aun sabiendo que eso era imposible si no estaba dispuesta a lograrlo. Haru chasqueo su lengua y paro frente al lugar, el cual era una casa de gran tamaño la cual parecía no estar habitada, ella dudo un momento pero igual se acercó y toco dos veces la puerta. No paso más de un minuto hasta que la puerta se abrió dejando ver al peliblanco, quien no dijo nada y solo la miro mientras ella se impacientaba.
—Kawahira-san, Haru ya está aquí ¿sobre qué desea hablarme? —El nombrado saco su cabeza y miro para ambos lados, cerciorándose de que nadie los estuviese espiando ante la mirada incrédula de Haru, y cuando termino de analizar el entorno hablo.
—Pasa Miura-san. —Él se hizo a un lado, y Haru dudosa siguió al interior de aquella casa, que para su sorpresa toda estaba decorada de una hermosa manera, cosa que no se podía apreciar desde afuera.
—Su casa es muy linda Kawahira-san. —El peliblanco sonrió e invito a Haru a sentarse, cosa que hizo y sirvió un poco de té para los dos y tomo asiento frente a ella.
—¿Ha pasado algo? —Haru lo miro confundida. —Creí que vendrías después de clases. —La mirada de la castaña se tornó seria y con tristeza en ella, cosa que él noto.
—No es nada es solo… nada importante. —Haru tomo un poco de su té.
—¿Es por el asunto con el Vongola decimo? —Haru abrió sus ojos y comenzó a toser salvajemente, Kawahira la veía divertido.
—¡¿Cómo sabe sobre eso Kawahira-san?! —Él sonrió y bebió un poco de su té antes de continuar.
—Digamos que cada vez que menciono algo relacionado con Vongola tu mirada decae. —Ella solo miro su té sin saber que decir afirmando lo dicho por el peliblanco. —Además vi lo que sucedió hoy, ayer y lo de hace un mes. —Haru lo miro sorprendida. ¿Cómo es que sabe todo eso? —Antes de que comiences a bombardearme con preguntas quisiera mostrarte algo. —Kawahira se levantó de su lugar y se acercó a una puerta, con la mirada llamo a Haru, quien bebió todo su te de un sorbo y le siguió.
Cuando ingresaron todo estaba oscuro, pero él encendió la luz y Haru vio lo que toda la habitación estaba rodeado de cuadros de diferentes personas posiblemente de diferentes épocas y frente a estos cuadros en un pilar de hierro había algo inscrito.
—¿Qué es este lugar Kawahira-san? —Haru se acercó al cuadro más cercano seguida del otro, el cual era de un hombre con una sonrisa amable.
—Este es el cuarto de las leyendas. —Haru se acercó al pilar pero estos estaban en blanco. —Esta es una larga historia Miura-san, con cosas que quizás no deberías saber pero si tu voluntad es lo suficientemente grande para hacer lo que sea por los que amas entonces estarás dispuesta a todo. Eso sí, después de oír la historia y la verdad no habrá marcha atrás. —Dijo mientras la miraba seriamente, Haru lo miro con algo de duda, pero pensando en su padre a su única familia y aquellos pequeños de Vongola que aunque ya no perteneciera ahí los quería como sus hermanos, no podía permitirse flaquear en ese momento. Ahora era momento de que ella ayudara.
Haru lo miro ahora con una gran seriedad, en su mirada se podían ver brillos naranjas y Kawahira sonrió. —Haru hará lo que sea por salvar a su familia. Aceptare lo que Kawahira-san diga. —El nombrado cero sus ojos y sonrió.
—Muy bien, entonces ponte cómoda primavera, que esta será una larga historia. —Termino de decir con una sonrisa
