III.
Candy
Dejó caer el utensilio de cocina sobre la carne. Se llevó aquel pedazo saboreándolo como si de una exquisitez se tratara.
En el comedor disfrutaba de su cena sin ninguna inhibición. Rodeada de inmensos platos adornados de la más excéntrica forma, hacían que se sintiera de lo mejor.
Volvió a dejar caer el tenedor sobre la carne, haciendo que expulsara sus característicos jugos.
Sonrió y levantó el utensilio bruscamente ensuciando con los líquidos el blanco mantel.
—Te amo tanto que podría comerte —mencionó con los labios tan rojizos como su propio cabello. Alzó la mirada encontrándose con su acompañante. —Mi querido
Soltó una carcajada desagradable, siendo únicamente escuchada por el silencio del cuerpo de un hombre de cabellera rubia sin globos oculares que yacía erguido en la silla del lado contrario con tenedor y cuchillo en sus estáticas manos.
The Cannibal Queen {Red}
