Capitulo 3: Castigo
" Tal vez haya una segunda oportunidad,
para ver las rosas del edén"
Torre de Babel
El doctor no le había dicho ni media palabra aun, cuando desesperado, Yuuto le había pedido ayuda. Le curó los golpes y lo dejó solo.
24 horas después, Yuuto estaba demasiado histérico, nunca había estado tanto tiempo alejado de su pequeño. El silencio, la soledad e ignorancia lo tenían al borde de la locura. No había podido pegar el ojo. Cuando la puerta de la recámara se abrió y por ella entró Akio, Yuuto se levantó de la cama y se arrojó sobre él.
-¿Y mi hijo? ¿Y Shindou? -Preguntó desesperado.
Akio lo alejó con firmeza, pero suavidad, caminando dentro del cuarto.
-Está bien, durmiendo para ser preciso.
-Déjame ir con él -rogó Yuuto desesperado. Akio se sentó en la cama y negó con la cabeza.
-No. Las pruebas de ADN demostraron que era mi hijo...
-Eso te lo dije yo -dijo Yuuto algo ofendido de que Akio no le hubiese creído y hubiese hecho las pruebas de ADN.
-Tú me arrebataste el primer año y medio de mi hijo -siguió Akio, ignorando el comentario de Yuuto -. Y como castigo te devolveré la misma moneda.
-¡Me quitaras a mi hijo todo un año! -negó Yuuto horrorizado. Se arrojó desesperado sobre las rodillas de Akio abrazándose a ellas y alzando su asustada mirada hacia los ojos verde oscuro -¡No lo hagas, Akio! -le rogó desesperado.
-¿Porqué no? Será un castigo perfecto. Tú me hiciste lo mismo y quedaríamos a mano.
-No, Akio, me moriré, me moriré si me alejas de él tanto tiempo. Es mi hijo, no puedo vivir sin él. Haré lo que quieras, te pediré perdón de rodillas, pero no me quites a Shindou. Te juro que me mato si lo haces -sollozó Yuuto con unas imprudentes lágrimas cayendo de sus ojos rojizos. Akio lo tomó de los brazos y levantándolo del suelo lo tendió en la cama a su lado, limpiando sus lágrimas con suavidad.
-Bien, entonces gánate el volver a ver a tu hijo -le ordenó, quitándose su camisa con brusquedad.
Yuuto tembló al entender lo que Akio quería.
-Pero...
Akio se incorporó.
-Bien como tú quieras...
-¡No! -gritó Yuuto asustado de que Akio cumpliera su amenaza, deteniéndolo al agarrarlo de una mano. Lo atrajo hacia sí con fuerza y lo besó sin previa advertencia, sus manos estaban a ambos lados de la cabeza de él. Akio, rodeó su cintura con una mano y con la otra le sostuvo la nuca.
Las lenguas danzaron al mismo son. Akio lo desnudó con desesperación, arrancándole la camisa y los pantalones junto a la ropa interior, había extrañado a Kidou y había echado de menos ese perfecto cuerpo que era de su completa propiedad.
Se levantó de la cama y retrocedió un paso para apreciar a su consorte. Había cambiado ligeramente pues además del estilo del cabello, ahora en su vientre había una pequeña cicatriz, Yuuto notó que Akio miraba la cicatriz y se cohibió.
-Cuando Shindou nació el parto se complicó y tuvieron que hacerme una cesárea -explicó apenado.
Akio asintió quitándose los pantalones y ropa interior en conjunto con los zapatos. Se unió a la cama con Yuuto.
-Esa cicatriz no te quita perfección -dijo besándola. Yuuto se sintió un poco mejor y más seguro con su cuerpo aunque la situación seguía siendo precaria.
Akio estaba excitado y quería poseerlo y Yuuto no quería, pero sabía que debía hacerlo si no quería quedarse sin ver a Shindou, creía a Akio muy capaz de cumplir su amenaza.
-Separa las piernas -le ordenó Akio.
Yuuto no tenía idea de cómo pedirle que tuviera cuidado, que desde hacia mucho tiempo no tenía sexo. Desde que lo había dejado para ser más preciso, pero prefería conservar el poco orgullo que le quedaba y no rogar nada, así que cerró sus ojos y separó las piernas como Akio le ordenaba.
Akio le metió dos dedos en la boca que le hizo chupar y luego procedió a prepararlo. Yuuto se mordió los labios para no quejarse. Akio notó la falta de uso del pasaje y sonrió triunfante, atrapando los labios de Yuuto, y sin aguantar más se posicionó entre las piernas de éste y lo penetró.
El grito de dolor de Yuuto fue tragado por la boca del otro. Los ojos rojos se llenaron de lágrimas que salieron de sus ojos sin poder ser contenidas, pero a Akio no le importaba mucho. En primer lugar por que lo deseaba. Deseaba estar dentro de él y moverse en su interior, y en segundo lugar por que también quería castigar a Yuuto por haberlo dejado y por haberle ocultado a Shindou.
Las embestidas se hicieron más fáciles a medida que el interior de Yuuto lo aceptó y la sangre lo lubricó mejor.
Akio se movió con fuerza hasta alcanzar la cima de su placer, regando las entrañas de su estratega con su tibia esencia. Se dejó caer satisfecho sobre el cuerpo bajo él. Limpió las lágrimas que habían salido de los ojos rojos y besó la frente de Yuuto saliendo con la delicadeza que antes no tuvo.
-Ya, ya pasó, cálmate, soportaste bien el primero de tus castigos -le aseguro-. Si te tranquilizas mañana te dejaré desayunar con Shindou -le prometió-. Nuestro hijo se alegrará de verte. Te amo y no quiero hacerte sufrir, pero tengo que enseñarte -le dijo en tono suave.
Yuuto asintió abatido y cerrando sus ojos, para intentar dormir, para intentar huir a su horrible realidad presente. De su vida de ahora en adelante.
FIN
Con Final abierto y planeado para ser mala y dejarlos así. Me encantó esta historia ¿Y a ustedes? (La autora con la armadura de Tsurugi en Stone puesta y metida dentro de un bunquer rodeada de cocodrilos para evitar ser asesinada)
Jejeje los veo en mi proxima locura, gracias a aquellos que leyeron aunque les pesaran los dedos para comentar igual se les quiere XD
