FIC
En la Guerra… y en el Amor
Por Mayra Exitosa
Albertfic
Candy salía tranquila, con ese contoneo de caderas, Albert no quería perderla de vista y aunque le interesaba mucho Allen, ninguno quiso lanzar sus cartas, eso dejaba desinflado al Sr. Allen.
Ella pedía su auto y esperaba en la entrada con su maletín y su celular de conexión activada en el oído, ya terminaba la llamada a lo que su contrincante llegaba hasta donde ella esperaba, daba su llave y se acercaba con media sonrisa,
- ¿Y bien? Me quedo en América, usted tendrá que apreciarme ya que estaremos en el mismo mercado.
- Que interesante, me acabo de salir y usted ya cerró el negocio, no le creo.
- ¿Puedo invitarle a tomar una copa?
- No, gracias. No quiero volver a escuchar sobre sus negocios de satisfacción garantizada, señor Andrew.
- No lo ha olvidado usted, eso quiere decir que, me lleva en sus pensamientos, ahora imagine que, si le garantizo la satisfacción, pero se quedará con las ganas de comprobarlo por… ¿tres meses?
- ¿tres meses? ¿A qué se refiere? ¿Qué pasará en tres meses?
- Bueno, tomaremos una copa y habremos comprobado si… realmente le satisfago y… pagar mis garantías.
- No le comprendo, piensa quedarse en América y continuar con las inversiones, pero le será muy difícil, porque si usted pisa mi territorio, hare un baile irlandés en el suyo.
- ¡Vaya! ¿Sabe bailar? Pero no me refería a los negocios, usted sabe que soy un ganador por nacimiento y que no dejare que avance más de lo que le permita, bueno, eso solo en los negocios, en otros casos, la dejare avanzar hasta donde usted… lo desee.
- ¿En otros casos? No conozco ni conoceré otros casos que no sean los negocios, señor Andrew, se equivoca realmente, puedo asegurarle que en tres meses, usted y yo, no tomaremos ni una llamada, también asegurarle que… no me verá en esos tres meses de nuevo, hasta que se baje del pedestal en el que lo puso su última conquista y le mintió de tal manera que se cree usted que satisface a medio mundo femenino. Porque puedo asegurarle que no conoce lo que a mi… me satisface realmente. Con permiso.
Su auto llegaba y subía, sin chofer, ella manejaba directamente, el esperaba verla que lo mirara, con solo una mirada de ella sabría que lo que dijo al final, era mentira y que ella no dejaría de traer en mente si podía o no, verla de nuevo.
Al irse la vio esperando una mirada, y no se equivoco, ella lo vio con una sonrisa a media, la cual le correspondía, con galanura, era de su medida, no había otra, era ella, y la conquistaría junto con América y medio mundo entero si es preciso, pero ella estaría tomando una copa, con él, en tres meses. Colocaba en su agenda el día y con precisión la hora, si ella estaba segura de no estar cerca, podría lograrlo, pero no sabía con quien se estaba enfrentando.
Al regresar Albert comentaba todos los por menores y que gracias a Mackenzie, tenia máximo seis cifras para evaluar, sin embargo la bolsa de valores dio un golpe y bajo aun más el corporativo Allen, desesperado, llamaba al padre de Candy y le rogaba que le pusiera una cifra decente por los viejos tiempos, a lo que el abuelo lo visitaba y terminaban cerrando negocios, con apoyo moral, salía Allen con la frente en alto y podía continuar con su jubilación, sin embargo el negocio ya no fue para los Andrew.
- Te lo dije, William, no debes confiarte de los Mackenzie.
- No lo hago, ni lo hare, estaremos en un mes en América, es imperativo mantener la discreción, acabo de contactar mi pase internacional al continente, tengo una cita con una mujer muy especial, me ha robado el sueño y tengo que recuperarlo.
- ¿En América?
- Si, y allá vamos, toma esta es la transacción que tenemos para hoy
- ¡Señor! Esto es imposible.
- Lo imposible no existe, en el mundo hay muchas posibilidades y tome varias en un análisis esta es la que nos conviene, sé que es mucho mayor inversión, pero no voy a llegar a América de rodillas, llegare a la cima y desde ahí, estaremos a la par.
- Es fabuloso, ¿Cuándo contacto usted con el corporativo Britter?
- Cuando investigue los socios de los Mackenzie, aposte por todas y mande a Archivald al mismo tiempo que yo veía a Allen, el señor Britter solo tiene una hija, ya no puede con el negocio solo y aunque es socio de Mackenzie, le hice una propuesta… imposible de ignorar, como puedes verificar.
En los días siguientes, se manejaba a discreción, pero salía una sociedad algo especial, pues la amiga de Candy, Annie Britter por fin tenía novio, y ahora no podía atender a su amiga, ni llamarla, estaba muy ocupada.
- Annie, te felicito por tu noviazgo, no sabía que tenías planes para casarte.
- Candy, las amigas no siempre nos contamos todo, dejamos algunas cosas solo para nosotras, comprende, estas siempre con los negocios y, es imposible contarte cosas sin importancia.
- Pues me alegro por ti, ojala y pronto conozca a tu novio.
- Te lo presentare en una oportunidad.
Pasaba cuarenta y cinco días desde aquella reunión, ya William había investigado todo el entorno de Candy, sus amigas eran hijas de socios de los Mackenzie, ahora mandaba a Stear a contactarse en su representación con otro de los socios de América, los O´Brien, ahí buscaban comprar la sociedad, en efecto, solo tenía una hija, pero el señor no deseaba del todo salirse de la actividad de los negocios, y solo le vendía el treinta y cinco por ciento de sus inversiones, así ellos trabajarían y se vería beneficiado con las ganancias directas, conocía bien a los europeos y venían por todo.
- Me alegro hacer negocios con ustedes, Señor Cornwall, supe que adquirieron toda la compañía de los Britter.
- Si, es parte de nuestro plan de trabajo, vamos por todas las empresas y estaremos en América mucho tiempo.
- Me alegro, así podre dedicarme un poco más a la familia, mi madre es mayor y todavía cuento con ella.
- Me alegro, la familia siempre es nuestra prioridad, los negocios son familiares para nosotros.
- lo sé. Tal vez ya no pueda estar directamente a cargo, pero enviare a mi hija para que me represente.
- Será un placer rendirle cuentas y que vea que se han asociado con los mejores.
- Le encargo mucho a mi hija, es buena pero es muy tímida, no es como la hija de mi otro socio,
- ¿Otro socio?
- Si, el dueño del cuarenta por ciento de las acciones de mi compañía.
- Se refiere a los Mackenzie, ya estanos enterados de ello, el señor es muy bueno.
- Y su hija lo es más.
- ¿Su hija?
- Si, es amiga de mi Patricia, pero mi hija es una erudita de las finanzas, mientras esa joven es un arma potencial, es una lástima que no la haya conquistado, Stevens, Allen ni Grandchester.
- ¿Es bonita?
- Si, es pequeña, meticulosa y muy brava, a dejado mordiendo el polvo a mas hombres de los que yo pueda conocer, nada que ver con mi hija y aun así son amigas desde su niñez.
- Existen personas que se entregan mucho a su trabajo y no dan oportunidad de tener una vida social activa, supongo que eso le sucede a la hija de los Mackenzie.
- Posiblemente, la culpa la tiene su abuelo, la ha hecho a su imagen y le ha dado sus enseñanzas, es un hueso duro de roer, pero todo pez, siempre se puede pescar.
- Me retiro, Señor O´Brien, un placer haber hecho negocios con usted.
- El placer es mío, ah, mira ella es mi hija, patricia O´Brien. Se hará cargo de mis acciones a partir del siguiente mes, ya no estaré al cien por ciento, pero tienes mi apoyo para sacar adelante todas nuestras inversiones.
Patricia lo miraba con la boca semi abierta, era un hombre muy atractivo y el la observaba admirándola, ambos se saludaban con media sonrisa, pero no soltaban sus manos, el le mencionaba detalles de la compra de las acciones, a lo que ella lo escuchaba atenta, por como le tomaba en cuenta desde ya como su nueva socia, pero no podía responder nada, solo mirar a los ojos de quien le hablaba de manera efusiva.
- Bueno muchacho, ya te vas, salúdame a William.
- Por supuesto señor O´Brien, - Un placer conocerla señorita O´Brien.
En Europa, William celebraba su nueva adquisición,
- Lo tenemos, George, ¡Lo tenemos!
- Si William, lo lograste, ya tenemos el negocio de tus sueños y cinco de las sociedades más importantes, es increíble en menos de dos meses y medio has logrado lo que ya veíamos con pesimismo.
- Me preocupa ahora nuestras inversiones aquí en Europa, las hemos dejado muy abajo, necesito que se incrementen, no podemos jugarnos el pellejo, dependemos del éxito en América.
- Lo lograremos, William, has roto un record que nunca antes había logrado ni tu abuelo, ni tu padre, estoy muy orgulloso de ti hijo, en tan poco tiempo, lograste lo que en años no se había hecho.
William estaba sentado en su sillón principal en la oficina, una sonrisa mostraba la alegría interna que sentía al rebasar su meta, en quince días estaría tomando una copa con, su nueva socia, Candy Mackenzie, sin saber siquiera que era él quien había comprado las acciones de sus socios más allegados, y un corporativo falmante y completo alemán, ahora era todo suyo.
Gracias por sus comentarios, esperemos avanzar enmuchos más fics y finalizar otros que deseo inspirarme, pero por problemas no se me han podido dar del todo, mi plan es continuar y finalizar todos y cada uno, pero uno propone y Dios dispone
Dios mediante sea el quien me guié para darles el mejor de los fics ;)
Un Abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
