La mañana ha sido horrenda, tras la pelea con Ronald todas las miradas han estado puestas en mí, y justo cuando creía que el día no podía ir peor ahora tengo ojos rasgados y a un hurón burlón y furioso a mi lado.

Ni siquiera le miro. Estoy harta. Enojada. Sólo quisiera desaparecer. Parece un chiquillo de cinco años con sus actitudes volubles. Primero está feliz y es amable conmigo, incluso se ha disculpado por el pasado y luego me reprende y fulmina con la mirada diciendo que "no lo ha hecho por mí". Incluso llegue a creer que él... ¿Qué él que, Hermione? ¿Qué él había cambiado? ¿Qué mágicamente dejaría de ser un "sangre pura" Malfoy? ¿Y luego qué sería amable con todos y se daría cuenta de lo estúpido que había sido? gruño. No puedo evitar sentirme estúpida. ¿En qué estaba pensando?

Sumida como estoy en mis cavilaciones siento un tirón repentino en la cintura y cuando reacciono me descubro atrapada entre los brazos de un Rubio Slytherin y la pared. Siento su respiración agitada en mi cuello. No logró evitar que algo se encienda en mí y queme todas mis venas. Desde el interior hacia el exterior. Inundando mi cuerpo.

No logró comprender que sucede. Siento su boca demasiado cerca de mí. Avanzando hacía mis labios. Una pequeña luz estalla en mi interior y escucho con una claridad total la voz de alguien. Alguien pequeño. Un niño. Gritando. "Hermione".

La voz desaparece como ha venido, de inmediato y me funde en el suelo. Siento unos labios presionando los míos y unas manos aferrándose a mí, no han pasado ni dos segundos y mi mano vuela hasta impactar en el objetivo.

Escucho al hurón exhalar, se aparta bruscamente de mí. Desconcertado y furioso. Me dirige una mirada. Pero me quedo de piedra al ver su expresión. Hay una furia que lo arrasa todo excepto eso, un brillo, algo semejante a la tristeza o el dolor. Pero aparece un instante. Tan rápido que creo que lo he imaginado. Su rostro ya no tiene los efectos del hechizo. Se han desvanecido. Y me pregunto si también en mí lo habrán hecho.

Aquel antiguo Mortifago aún me observa, como los animales admiran a su presa, intimidándola, asechándola, intentando congelarla un instante para atacar. Y es cuando siento algo en mí desgarrarse, es como si abriera mi corazón y tirara hacia abajo. Un impulso de la gravedad lo arrasa y me tira. Caigo en el suelo y escucho un grito desgarrador lejano. Hundiéndome en la profundidad. Hasta caer en la cuenta de que ha sido mío aquel grito.

-¿Estará bien?

Una voz extraña. Patosa. Ajena a la realidad se escabulle. No encuentro un rostro que se relacione con la voz que he escuchado. Sé que tiene un rostro pero no logró encontrarlo.

El sueño me arrastra y me arrulla. Sumiéndome en una oscuridad que apaga la respuesta a esa pregunta.

-Ha sido culpa mía. Ha sido culpa mía.

Un llanto muy tenue rompe en medio de la oscuridad. Un tirón en mi mano. Aprieto lo que sea, o quien sea que este ahí. La oscuridad me llama. Me grita. Me asfixia y no puedo luchar contra ella.

-Ya debería haber despertado... - esta vez la voz no es la de siempre, suena más dulce y como de... ¿Mujer? ¿O será que estoy recuperando por fin la conciencia? - Ha sido... Complicada... Su recuperación. Pero estoy segura de que todo irá bien. Ha sufrido lesiones graves y me temo que si no despierta pronto nos veremos obligados a llevarla a San Mungo.

Me inquieto. ¿Lesiones graves? No recuerdo haber sufrido lesiones. Lo último que recuerdo es... Mi mente está en blanco. Me asusto y busco en mí todo lo posible. Es como si todo se hubiese borrado.

Inhalo y exhalo. Alrededor de mi la gente comienza a alterarse intentado revisarme pero intentó calmarme. Por alguna extraña razón algo me dice que si me levanto comenzarán a bombardearme con preguntas, las cuales desconozco las respuestas.

Me tranquilizo y relajo, comienzo a intentar hacer memoria. Mi nombre es Hermione Granger. Mis padres... Muggles, mi cerebro grita, y afirmo para mí. Si, hija de Muggles. Comencé mis estudios hace siete años en el Colegio Hogwarts de magia y hechicería. Suspiro aliviada. Todo comienza a formarse poco a poco en mi mente. Es como si todo se hubiera borrado y ahora se estuviera instalando lentamente en mi mente.

Un recuerdo me toma con la guardia baja al ver una cabellera rubia a mi lado, sonriendo, está riendo. Entonces toma mi mano y la besa. Me quedo pasmada. Aquel recuerdo no tiene sentido. Pero sin tiempo para asimilar un rostro totalmente opuesto me impacta un Ronald ebrio golpeando a mi puerta. Otro más; aquel Slytherin llevándome en brazos por la noche. Y otro: a Ron junto a mí a punto de ir a la cama... Comienzo a sentir las lágrima descender por mis mejillas. Nada de esto tiene sentido.

Y es entonces cuando una voz susurra como último recuerdo. "Hermione". Es una voz... Dos voces. Combinadas. Perfectamente sincronizadas.

Cuando por fin abro los ojos me siento más tranquila. Cálculo que ha pasado al menos una hora desde que he tenido aquel ataque de recuerdos, era casi medio día. Lo descubrí al fijarme un pequeño instante en la ventana. El breve momento que abrí los ojos antes de sufrir todo aquello.

Recuerdo que Madame Pomfrey corrió desesperada a mí y me sedo. Y una hora después o más descubro que estoy más tranquila aunque los recuerdos rondan mi mente.

-¿Estas bien? - me sobresalta esa voz, no la he visto hace un par de semanas y me entran nuevas ganas de llorar con los recuerdos frescos de la batalla.

-Harry...- murmuro. Mi voz suena patosa. Y siento áspera la garganta como si no hubiese hablado en días.

-¿Herms, estas bien? - suena preocupado y asiento. Se inclina y me abraza.- Me tenías asustado, justo acaba de irse Ginny al comedor. Casi no ha comido. - suena triste y preocupado. Me reprendo aunque sé que no es culpa mía.

-Yo...

-No, está bien. Se que estarás cansada. No te esfuerces.

Agradezco que entienda todo sin que deba decirlo. Es tan distinto de Ron. Sonrió ligeramente y le aprieto ligeramente la mano. Justo cuando voy a preguntar se adelanta y contesta:

-Yo... Bueno. No se como explicarte esto, Herms. Todo ha sido tan extraño. McGonagall me ha llamado hace una semana y media, más o menos y me ha pedido que viniera. No me explico más. Nunca imagine que podría tratarse de ti, Mione. -suspira y se que se siente afligido.

-Harry...

-No, espera. Cuando llegue... Ginny estaba deshecha y me narro como pudo lo sucedido pero no podía entender nada. No tenía sentido. ¿Quien iba a hacerte eso? - sacudió la cabeza, vi como las lágrimas se amontonaban en sus ojos.

-Harry...

-No, aún no. Espera, por favor. Déjame terminar. - asiento aunque me es muy difícil entender. -Hable con Madame Pomfrey en cuanto tranquilice a Gin. Me dijo que... Alguien había jugado con tu memoria. Que... Tus recuerdos no son reales. Que están manipulados...

Siento un frío instalarse en mi estómago.