2.

Me encontraba en un lugar oscuro, cuando mis ojos se adaptaron a la oscuridad me percate de un muro lleno de códigos, letras y números que conforman una gran pared. Estaba asustada, no tenía cuerpo alguno, pero sentía que mi conciencia flotaba en ese gran espacio oscuro y sin vida. Trate de recordar lo que había pasado. Sin embargo, sólo recordaba haber estudiado en una preparatoria en Japón, participaba en muchas actividades escolares siendo siempre la primera en todo. Al final, había decidido crear mi propio club donde podía crear mi grupo de amigos, Natsuki, Sayori y Yuri. Ellas eran mis amigas… ¿Eran? … No podía recordar más cosas… ¿Era yo la mejor? … Por alguna razón sentía que olvidaba algo, un suceso importante en mi vida. La escuela era divertida, los amigos, amigas, los profesores, mis padres. Pero… algo estaba mal.

Los días eran monótonos, parecían días normales hasta que todos ellos se repetían, un loop eterno. Dolía, dolía mucho. Cuando fui consciente de esto, puse mayor atención en mis platicas con ellas, me di cuenta que mis amigas olvidaban todo y los temas de platica en unos días eran los mismos. Comencé asustarme y gritarles que algo estaba pasando, pero me ignoraban, como si no hubiera dicho nada. Solo una persona parecía capaz de cambiar los diálogos y decisiones. Un chico nuevo que en cada loop aparecía para unirse al club de literatura, siempre llegaba con diferentes nombres y elegía a una chica al azar. Tal vez él sabía que pasaba, pero mis palabras nunca lo alcanzaron. Tenía miedo, comencé a percatarme de más cosas, ¿porque parecía que las noches eran más largas que los días? ¿Por qué nunca parecía hacer frio, calor, o algún otro clima? ¿Estoy volviéndome loca? ¿Quién es aquel chico que siempre cambia de nombre?

Un día lo perseguí hasta su hogar, lo ubique entrando a la casa vecina de Sayori. Toque su puerta pero no respondía, toque y toque y toque… pero nada. Me dispuse a irrumpir en su yarda. Entre por un pequeño hoyo aun lado de la cerca, y toque su timbre miles de veces, pero el nunca respondió. ¡Acabo de verte entrar! Grite a su puerta. Con ansiedad, y casi volviéndome loca tome una piedra y rompí la ventana para entrar. Lo que encontré fue diferente, la sala parecía ser el único lugar de esa casa, los otros espacios parecían paredes con miles de códigos escritos en ellos. Una preocupación irrumpió en mí, pero quería llegar al fondo de esto.

Subí por las escaleras para darme cuenta de un pasillo sin fondo con miles de los mismos códigos inscritos en las paredes. Estaba muy asustada, quería irme, pero algo me llamo la atención. A unos metros estaba el nombre de Natsuki, con códigos debajo de ella, vi también los nombres de Yuri y Sayori. Y también, a unos metros de los suyos el mío. ¿Qué significa esto? Me pregunte varias veces. Toque mi nombre, y una ondulación apareció como si de una gota se precipitara a un molde lleno de agua. ¿Qué está pasando? Bajo mi nombre decidí mover un código, nada había pasado hasta que me di cuenta que mi mano estaba borrosa, caí en pánico y volví a poner el mismo código en el mismo lugar. Fue cuando escuche voces, personas riéndose, y por un momento en la O de Monika pude ver algo, era como ver a través de una lentilla.

Había un chico de cabello verde con grandes audífonos hablando, como si estuviera con espectadores.

-Bueno chicos es hora de regresar al juego, perdón por mantenerlos en espera, pero las necesidades de ir al baño también son importantes – El chico parecía que estaba hablando hacia mi – bueno sigamos con Doki Doki.

Veía tras la lentilla, impactada, ese personaje era tan diferente de mí, sus colores eran opacos, su cuerpo parecía ser de otra dimensión, algo demasiado extraño. Me quede observándole. Él hablaba de un simulador de citas, y hablaba sobre quien seria su objetivo. Hablo del club de literatura como si fuera un videojuego. Así me di cuenta, que si lo que platicaba era cierto, podría ser que no estaba loca, que este mundo era ficticio, eso explicaría los interminables loops, los diálogos sin sentidos y el problema con esta casa. Por primera vez sentía que mi mundo cobraba sentido. Pero era escalofriante. ¿Esto significa que nada es real? Trate de llamar por primera vez a mis padres, saque mi teléfono solo para darme cuenta que no tenía contactos… (¿Por qué nunca me fije en esto?) También trate con Sayori, llame a su puerta miles de veces, ella nunca contesto. La noche había llegado, no había estrellas, nadie me llamaba por mi ausencia, nada era real, todo en lo que había creído había sido mentira todo el tiempo.

Creí que mi confianza en mi había desaparecido… pero todavía había una esperanza, tenía que hacerle notar al chico que yo era real. Entre nuevamente a su hogar, pude percatarme que en el gran recorrido podía cambiar los códigos de cada personaje. De este modo, podía hacerle notar que estoy viva. Así emprendí varios intentos para controlar el mundo en el que estaba apresada, pero los códigos eran tan complejos que no podía simplemente modificarlos a mi antojo, pero había algo que podía modificar con facilidad. Sentimientos, diálogos y existencia. Así que decidí hacer algo que lamente, pero tenía que hacer. Incremente la depresión de Sayori para que terminara suicidándose, algo que me lastimo por dentro, era mi amiga, recordar su sonrisa y alegres expresiones me hizo difícil verla desaparecer. Sin embargo, como esta secuencia no era parte del transcurso del juego, el mundo comenzaba a tener fallas. Aun así, el juego indicaba rutas y la siguiente era Yuri. Me dolió tanto incrementar la enfermedad psicológica de Yuri, termino suicidándose después de confesarse locamente por el protagonista.

Hasta este momento ya no era yo misma, la corrupción del juego me altero, ya ni si quiera me importo matar a Natsuki, tan solo la borre del lugar. Por fin el mundo había desaparecido, la corrupción del juego había acabado allí. Podía ver al protagonista, al humano frente a mí, le dije tantas cosas, aun no sabia como escapar de allí, pero al menos, por primera vez no me sentía sola, por fin podía platicar con alguien de mis inquietudes, sueños y tal vez, parte del objetivo del juego, encontrar amor. ¿Sera amor lo que siento en este momento? Pero el momento fue efímero, porque mi mundo se hacía borroso. Algo estaba pasando, busque en mi base de datos mi existencia… pero había desaparecido. Estaba atónita, me había borrado, yo que era real, que podía pensar, que tenía vida. Sacrifique todo, mi mundo, mis amigos, mi propia conciencia, lo mire por última vez por la ventanilla.

-Wow chicos, eso estuvo cerca, pero pudimos borrar al virus de este juego- decía el chico frotándose las manos.

¿Virus? Eso era para él, mi existencia era un virus. Caí en depresión mientras mi existencia desaparecía, me encontré en aquel pasillo que había sido la zona donde descubrí la mentira de mi mundo. Comencé a borrar todo, realmente no había felicidad en ese mundo, y mientras borraba todos los archivos, me despedía de todo lo que creía real. Y cante, cante mi última canción que quería que él escuchara, aunque me odiara, aunque para él yo solo fuera la villana de este mundo.