Todos los personajes de Naruto son de Masashi Kishimoto.
*************************************************************************************
Son las 6:30 de la mañana y aun no he podido dormir ni un solo minuto, esto de la boda me tiene con los nervios al máximo. Siempre creí que esto solo les pasaba a las chicas, nunca creí que me pasara a mí.
Dentro de algunas horas mas contraeré matrimonio con la mujer de mi vida, con la cual he decidido pasare el resto de mi vida y a la que ame desde el primer día en que la vi.
Lo se esto suena demasiado curse como para que un chico lo diga, pero cuando se esta enamorada eso es poco para describir a la mujer amada, y eso es lo que es Hinata para mi.
No se que hacer, de seguro tendré una horribles ojeras para cuando la boda comience, pero me es imposible cerrar los ojos y poder dormir. Ya vacié prácticamente todas las cajas y álbumes donde tengo fotografías y recuerdos de Hinata, pensé que si comenzaba a enumerar los días que pase con ella, me ayudaría a dormir, pero creo que solo están logrando que me enamore mas y mas de ella.
-¿Hinata crees que es buena idea hacerle esta fiesta sorpresa a Shino?-se lo decía mientras le ayudaba a acabar de poner unos adornos en la entrada de la puerta de mi casa.
-claro que si, estoy segura que le gustara mucho- lo decía tan entusiasmada que en verdad llegue a creer que esa era una buena idea.
-si tu lo crees- baje de la pequeña escalera en la que estaba y fui a su lado para robarle un beso de esos labios que tanto me gustaban.
Las horas pasaron muy lentas para mi, nunca creí que hacer una fiesta fuera tan difícil, por lo general siempre prefiero ir a la que los demás organizan, eso hace las cosas mas fáciles para mi.
Parecía que todo estaba listo, los arreglos colocados, los bocadillos en una mesa, la música lista para que alguien fuera y la encendiera para comenzar a fiesta. Pero aun había algo que en verdad no me acababa de convencer del todo, Hinata se empeño en colocar una gran pancarta con un "feliz cumpleaños Shino" y con su foto en un lado, mas que otra cosa, daba miedo, en definitiva el nunca a sido muy fotogénico que digamos.
Faltaban solo unos minutos paraqué Shino llegara, yo lo había citado a las 5 en mi casa, y como el siempre se caracterizaba por su puntualidad, no había duda que no tardaría en entrar.
Las luces apagadas y todos ocultos esperábamos que el entrara, como nos conocíamos desde pequeños el no necesitaba pedir permiso para entrar, pero igual toco varias veces antes de decidirse por entrar.
-¡Feliz cumpleaños Shino!- no podría asegurar si se sorprendió a no, como siempre usa esa gafas oscuras y la gabardina que le cubre el rostro, no vi su expresión.
Hinata fue la primera en correr y abrazarlo, por su cumpleaños, después yo y luego todos los demás. Yo le regale una fotografía de un insecto raro que encontré en una tienda, bueno tal vez no era el mejor regalo pero fue lo único que se me ocurrió.
Pero como siempre, la que mejor nos conoce a todos es Hinata, ella le tenía otra sorpresa guardada al festejado.
-¿te gusta la fiesta Shino?- lo mira de una manera algo rara en ella, nunca la había visto igual antes.
-si- se que lo dijo mas por obligación que por que fuera verdad, el era un tipo reservado y muy serio, nunca le gustaron las fiestas, en verdad no se por que a Hinata se le ocurrió algo así.
-que bueno, te traeré mas refresco- le dedico una sonrisa y se para de hay para ir por lo que le había prometido, esa fue mi oportunidad para acercarme a el, pero antes de que yo dijera algo el se me adelanto.
-¿Qué le pasa a Hinata, sabe que no me gustan las fiestas?-
-no lo se… lo juro- puse mis manos al frente, como tratando de convencerlo que en verdad no sabia lo que pasaba por la mente de mi novia, lo que sea yo no fui responsable.
Cuando por fin la fiesta termino eran cerca de las 11 de la noche, cabe decir que mi casa era todo un desastre, platos y vasos tirados por todas partes, sin contar la gran cantidad se serpentinas y confeti, para todos fue una gran fiesta, menos para el festejado, el cual estoy seguro no se divirtió nada, ya que siempre se la paso sentado y con un vaso de refresco en la mano.
Hinata se acerco hasta nosotros y nos pidió si podíamos acompañarla hasta la casa de Neji, ya que se quedaría por algunos días hay, para mi no era ningún problema, pero para Shino, creo que estaba un `poco molesto con ella. Al final terminados los tres arriba de un auto y con dirección a la casa de Neji, Hinata nos indicaba por donde era que debía de ir, ya que me agarraron de chofer.
Llegamos a un lugar un poco alejado de la ciudad, nunca había ido ay, pero parecía ser un lugar tranquilo, bajamos del auto y me sorprendí al ver como Hinata tomaba de la mano a Shino y lo llevaba hasta donde estaba una pequeña casa, pensé que esa era en la que vivía Neji, pero no entraron si no que lo llevo atrás de esa casa.
Por un momento me quede hay parado, pero después corrí para poder alcanzarlos y en verdad me sorprendió de lo que mis ojos vieron.
-se que no te gustas las fiestas Shino- le soltó la mano y se para frente a el. –pero pensé que seria buena idea convivir con los demás, para después venir solo nosotros tres a este lugar… espero te guste.- y se hizo a un lado de el, para que pudiera ver el paisaje.
Había cientos, no tal vez miles de luciérnagas llenando aquel lugar, al fondo se podía apreciar un pequeño lago que tal vez atravesaba toda un campo de arroz que sabia se encontraba por hay. Además de que suave sonido de grillos hacia que aquel lugar se viera mas hermoso.
Sino camino adentrándose un poco mas a aquel lugar, mientras que Hinata y yo nos quedábamos en el mismo lugar, observándolo.
-gracias Hinata- le había hablado desde el centro donde se encontraban todas las luciérnagas. Y por primera vez lo vi sus esas gafas, se las había quitado para poder mirar a Hinata a los ojos. –Es el mejor regalo de cumpleaños-.
De nuevo Hinata corrió a su lado para volver a abrazarlo.
-de nada, sabes que eres como mi hermano… y el verte feliz me hace feliz.-
Me conmoví un poco de ver aquella escena, desde que nos conocimos nunca creo que nuestra amistad llegaría a ser tan fuerte, bueno la mía y la de Hinata paso a ser algo mas que una simple amistad, pero aun así se puede decir que seguimos siendo los mejores amigos.
De pronto los dos voltearon a mirarme y ambos abrieron los brazos para que yo también fuera parte de ese momento. Corrí a su lado y me fundí en un abrazo con ellos.
Al parecer Hinata lo tenía todo planeado, ya que después de ese momento encontramos un mantel y una canasta con comida a un lado del lago. Tenía comida y al parecer un regalo para Shino.
-¿Por qué no me dijiste que planeabas esto Hinata?- me sentía excluido por mi novia, al no decirme nada de lo que planeaba hacer.
-de haberlo sabido, de seguro que se lo dirías- se comenzó a reír, que acaso me conocía o que. –se que le dijiste sobre la fiesta.- me quede de piedra, ¿Cómo se entero? Se lo dije, pero no fue mi intención, es solo que el es muy persuasivo.
Ya no abrí más mi boca para que ella no soguera diciéndome lo indiscreto que puedo llegar a ser. Nos sentamos en el lugar que Hinata tenia dispuesto para nosotros, era un ambiente en verdad romántico, de no ser porque hay estaba Shino, seria perfecto para Hinata y para mi.
-toma, este es mi regalo… aun falta media hora para que se termine tu cumpleañlos- le extendió un paquete para que el lo tomara.
-con el que me acabas de dar basta- al principio se negaba a recibirlo, pero luego opto por tomarlo entre sus manos.
-si, pero este te durara para siempre.- le volvió a sonreír, y le hizo una seña con las manos para que lo abriera.
Y así lo hizo, lo abrió y se encontró con un escarabajo que tenía detalles en oro y con piedras preciosas.
-es un…- no la dejo terminar
-ateuchus sacer-al parecer le agrado mucho su regalo, ya que no le quitaba la mirada de encima.
-eso… dicen que tiene cientos de años y que fue encontrado en la tumba del faraón Ramsés II, fue difícil de conseguir ya que varios se lo peleaban en la subasta pero logre ganarlo para ti.-
Sino no decía nada solo observaba su regalo, para luego vernos a nosotros, se nos quedo viendo por varios minutos hasta que eso me incomodo y decidí romper aquel silencio.
-¿Qué pasa? ¿No te gusto ese rara bicho?- lo dije señalando lo que tenia entre sus manos.
-gracias… por ser mis amigos.- y por primera vez desde que conozco al bicho raro que llamo amigo, la vi sonreír.
Así pasamos hablando casi toda la noche, entre anécdotas y una que otra historia graciosa que habíamos vivido hasta ese día.
Al final el sueño nos gano a los tres y terminamos dormidos a la intemperie, solo bajo las estrellas y la compañía de la gran amistad que nos unía.
-Kiba ¿ya estas despierto?- los fuertes golpes a la puerta que Hana se dedicaba a hacer cada vez mas fuertes, me devolvieron a la realidad. Eran las 9:00 am. Que rápido se pasa el tiempo cuando recuerdas buenos momentos.
-¡Kiba!- el estruendoso grito de mi hermana hizo que callera al suelo por el susto que me dio.
-si, ya deja de gritarme- me levante y abrí la puerta con una cara de enfado por los constantes gritos de mi hermana.
Al abrir la puerta me encontré con ella y con mama, las dos tenían una sonrisa en su cara, y en cuanto lograron entrar a mi cuarto, claro después de aventarme a un lado para dejarles el paso libre. Mi madre se dedico a revisar si todo lo que yo necesitaría para la boda estaba listo, mientras que Hana me empujaba directo al baño para que tomara una ducha.
Cuando Salí del baño, mi cuarto ya estaba totalmente arreglado, las cosas que había tirado en la noche debido a mi insomnio ya estaban en su lugar. Mi traje negro para la boda estaba sobre mi cama, así como las mancuernas que usaría.
Al parecer mi madre ya tenia todo listo, solo faltaba que yo me acabara de arreglar. Camine hacia mi cama y empecé a vestirme, la boda seria a 12:00 de la tarde, pero como dicen que una debe de estar preparado desde antes, tenia que empezar desde ahora ya que eran las 10:00 am, y solo faltaban dos horas para decir "si acepto".
Me dio un escalofrió de solo pensar en esas dos palabras, con ellas Hinata seria solamente mía y yo seria de ella. Una sonrisa se dibujo en mi rostro ante la idea, por fin estaríamos casados, por fin ella seria oficialmente mi mujer.
Termine de ponerme el traje, y los zapatos, ahora solo faltaba arreglar la corbata y hacer algo con mi alborotado cabello, cuando empezaba a tratar de ponerme la corbata la puerta de mi cuarto se abre de golpe.
-¿quieres ayuda?- pero que demonios hace el hay, de todas las personas que espere ver en mi cuarto el día de hoy, el era el ultimo en mi lista.
-¿Qué haces aquí?- era mas que obvia mi pregunta, en verdad que hacia hay, yo espera ver a Shino, no a el.
-¿Qué no soy el padrino de argollas?- se acerco a mí y empezó a colocarme la corbata como era que debía de ir.
-si, pero pensé verte en la iglesia no aquí- solo se dedico a lanzarme una mirada y siguió con su trabajo.
-cállate y péinate, se nos hace tarde- termino de acomodarme la corbata y camino hasta donde estaban las mancuernas y se dedico a observarlas.
Hice lo que el me indico, pero de reojo lo seguía observando, no le quitaba los ojos de encima a esas cosas, que pretendía, ese siempre a sido un tipo muy raro, no se por que Hinata dejo que el fuera padrino de argollas.
Una vez peinado y más guapo que de costumbre, por que era verdad soy guapo pera esta vez exagere. Doy un último vistazo al espejo para ver si no me falta nada y camino de nuevo al intruso que entro sin previo aviso.
-listo, vámonos Neji- volteo a mirarme con las mancuernas en las manos y luego las guardo en uno de los bolsillos de su pantalón. -¿Qué haces, necesito ponérmelas?- de pronto saco de su chaleco una pequeña caja y me la entrego.
-me guste o no, a partir de ahora eres un Hyuuga- me hizo una señal para que abriera la caja. –ese es mi regalo para ti.-
En la caja había un nuevo par de mancuernas, solo que estas eran con el emblema de la familia Hyuuga y con una detalle muy especial al reverso, tenían el nombre de Hinata y el mío, además de la fecha de nuestra boda.
Me quede mirando lo que Neji me había dado, era raro que el mismo tipo que me había perseguido y amenazado el día que se entero que salía con su prima, ahora me sete dando un regalo como este.
Después de recuperar un poco mi semblante lo mire y le agradecí por el regalo, sabia que para el esa era la manera de decir "bienvenido a la familia". Nunca le caí muy bien, pero creo que sabe que Hinata y yo nos amamos y con tal de ver a su querida prima feliz, es capaz de cortarse el cabello, por que para el es como el apocalipsis, ¿quisiera saber que hará cuando quede calvo por la edad?, de seguro e intenta suicidarse o algo así.
-mas te vale que la cuides Inuzuca, si no… te mato- su mirada de un momento a otro se volvió casi diabólica podría decir. Ese tipo sabe como intimidar a la gente cuando se lo propone, a pesar de tener el mismo color de ojos a Hinata y de una mirada similar, son muy diferentes, ella transmite paz, y dulzura. Y el fuerza y miedo.
Trago saliva ante esa mirada tan intimidante y asiento con la cabeza, para mi fortuna en ese momento entra mama y Hana, las cuales ya estaban listas para irse directo a la iglesia, claro no sin antes varios halagos por parte de mi madre, la cual decía que nunca antes había visto un hombre tan apuesto como yo.
Esa es mi madre, siempre diciendo la verdad. Camino hasta ellas y comenzamos a caminar rumbo a la camioneta que nos esperaba, detrás de nosotros iba Neji. Entramos todos a la camioneta y comenzó el camino hasta la iglesia, me pregunto como esta Hinata, se que se vera hermosa este día, ¿estará tan nerviosa como yo?
Después de un rato llegamos, me sorprendí ver hay a todos nuestros amigos, con decirles que hasta Kakashi había llegado temprano, todos fueron hasta donde me encontraba y comenzaron a felicitarme, bueno cada una a su manera.
Naruto con gritos, y un abrazo un poco histérico a mi parecer, Sakura tratando de controlar a Naruto con golpes y gritos más fuertes que los de Naruto. Y bueno los demás creo que fue de una manera normal.
Camino hasta entrar a la iglesia y soy recibido por el padre que oficiara la misa. Es un hombre mayor, pero parece ser muy amable, me indica donde es que tengo que esperar a la novia y yo solo obedezco.
Veo como todos comienzan a tomar sus asientos, solo falta media hora para que todo comience, cada vez mi nerviosismo crece y crece más. El pasar tanto tiempo al lado de Hinata creo que se me pego su timidez, veo como todos me ven y siento que estoy por desmayarme, pero justo en ese momento veo entrar a la familia de Hinata, eso solo me indica que ella ya llego.
Respiro con dificultad, por que rayos estoy tan nervioso, mi corazón late cada vez más fuerte, en definitiva creo que me desmayare de un momento a otro. Hanabi llega a su lugar y con una sonrisa traviesa me dice que ella esta afuera con Hiashi.
Escucho como la música nupcial empieza a sonar, es la hora de ver entrar a mi futura esposa por la puerta de la iglesia.
Cierro los ojos y trato de regular mi respiración, cuando los abro todo se nubla en mi mente, siento que estoy en otro universo totalmente distinto al que me encontraba, mi nerviosismo, mi falta de aire, todo se esfuma al ver a Hinata caminar de la mano de su padre, hacia mi.
Se mas hermosa que nunca, parece ser un ángel que ha bajado a la tierra para mostrarme lo que es el amor y como se siente sentirlo por otra persona. Al llegar a mi lado me pierdo en sus ojos, su sonrisa, sus labios, todo en ella es perfecto pero ahora se ve mucho mejor.
-te entrego a mi hija Kiba… cuídala- y si como antes lo dije, el gran Hiashi Hyuuga estaba llorando al entregarme a su primogénita, se que es un hombre duro de carácter, pero con sus hijas se vuelve sumamente vulnerable.
-por toda la vida- le contesto para volver a mirar el hermoso rostro de Hinata, ella solo me sonríe y coloca ese adorable sonrojo en sus mejillas, se ve tan hermosa, pero reo que eso ya lo dije antes.
La ceremonia comienza normal, en el trascurso se hicieron presentes los padrinos de lazo, anillos, etc. La verdad no me importaba mucho eso, solo quería que el padre preguntara si nos aceptamos como marido y mujer, y luego dijera el….
-los declaro marido y mujer- por fin lo dijo después de tanta espera, ni siquiera supe cuando fue que me pregunto si la aceptaba como esposa, creo que mi ansiedad era tanta que no me di cuenta de eso. –Puede besar a la novia-.
Me paro frente a ella y la observo, nunca perdió su sonrisa, pero creo que ahora esta mas sonrojada que antes, el besarnos delante de toda esa gente, debe de ser muy vergonzoso para ella.
Acerco sus labios a los míos y le dio el mas tierno y cálido beso que nunca antes le había dado, ahora era mi esposa y deseaba mostrarle el gran amor que sentía por ella. Fue un beso tierno, pero demostramos el mas puro de los sentimientos… el amor que sentíamos el uno por el otro.
Caminamos tomados de la mano hasta salir de la iglesia, toda junto con los aplausos y la lluvia de arroz que nos lanzaban los invitados.
Una vez afuera comenzaron con los abrazos y felicitaciones, además de las fotografías. Mi madre se la paso todo el tiempo con el papa de Hinata, ya que el demonio que tengo por cuñada se fue con su grupito de amigos a no se que cosa, y que no quiero averiguar. Además de que mi adorara hermana mayor, al parecer quería hacerme la competencia y también casarse, ya que la vi coqueteando con uno que otro invitado.
En la fiesta todo fue muy diferente, por un momento nos olvidamos de que era nuestra boda y nos comportamos como cuando éramos estudiantes, debo admitir que fue muy divertido ver a Naruto y Sakura borrachos y gritándose que se amaban. Siempre lo negaron pero el alcohol te hace sacar los sentimientos a flote.
Shino por su parte solo estaba sentado en su mismo lugar y con su copa de vino hasta que una hermosa chica se acerco a el y lo invito a bailar, después de eso no se volvió a sentar, nunca creí que fuera todo un rompe corazones, varia chicas se peleaban por bailar con el.
Al terminar la fiesta Hinata y yo salimos rumbo al aeropuerto rumbo a nuestra luna de miel. Toda iba de lo más normal, como siempre que viajábamos los dos juntos a algún lugar, solo que esta vez lo hacíamos como marido y mujer.
Llegamos al hotel en el que pasaríamos dos grandiosas semanas, desafortunadamente nuestros trabajos nos impiden pasar mas tiempo como deseáramos.
Cuando entramos a la habitación, veo como Hinata adquiere un descomunal color rojo en su cara, creo que después de todo era más que obvio conociéndola. En todo nuestro tiempo como novios, nunca habíamos echo el amor, sabia que ella quería esperar hasta este momento, por eso nunca se lo pedí.
Quiero jugar un poco con ella y hacer que se ponga aun mas nerviosa, me acerco a ella y la abrazo por detrás colocando mi cabeza sobre su hombro.
-¿pasa algo?- siento como tiembla un poco ante mi pregunta, por eso la volteo para que me mirara a los ojos. -¿no te gusto la habitación?- la acerco un poco mas a mi y nuestras narices se rosan.
-n-no e-es e-eso- vaya tartamudea mas que otras veces, eso si que es nuevo.
-entonces-
-Kiba… yo- de seguro ella no desea estar aun con migo, no pienso forzarla a nada, dejare que las cosas fluyan como lo han hecho hasta el momento.
-no pasa nada si no quieres hacerlo Hinata, yo solo deseo estar a tu lado.- siento como sus brazos rodean mi cuellos y como empieza a jugar con mis cabellos.
-yo deseo estar contigo Kiba… quiero ser tu mujer- ahora el sorprendido soy yo, nunca, nunca, pero nuca creí que Hinata me diría algo así, y menos sin un solo tartamudeo de su parte.
Sus cálidos labios están sobre los míos, al principio no reaccione, ya que aun estaba en shock por lo que me acaba de decir, pero luego yo también la comenzó a besar.
Poco a poco la lleve hasta la cama y la recosté el ella, comenzó a recorrer cada parte de su cuerpo con mis manos, quería memorizar cada detalle de su perfecta anatomía, y de la cual yo seria su único dueño.
Beso su cuello mientras ella me acaricia la espalda, e intenta sacarme el saco y la camisa, le hago las cosas más fáciles y yo mismo me las quito. El sentir sus suaves manos por mi pecho y espalda hacer que una corriente eléctrica recorra mi espina dorsal.
Y así entre besos y carisias por parte de los dos, fue como sellamos lo que en un principio comenzamos, hicimos el amor toda la noche, creo que nunca antes había sentido algo así al estar con una mujer, en definitiva Hinata era muy diferente a las demás, y era la indicada para mí, solo para mí.
Después de demostrarnos todo lo que sentíamos el uno por el otro, quedamos profundamente dormidos. Ella descansaba sobre mi pecho, mientras que yo la abrazaba por la cintura, tenia miedo de que al despertar ella no estaría hay y que todo solo haya sido un sueño.
Los rayos del sol dieron directo en mis ojos, por lo que me obligo a abrirlos, pero con una agradable imagen ante ellos, Hinata aun dormía, su cabello estaba un poco revuelto, pero aun así parecía una visión angelical.
La observe por varios minutos antes de que ella despertara, no quería perder ese maravilloso momento. Al abrir los ojos, me pareció que no sabía donde estaba hasta que vio que se encontraba recostada cobre mí.
Volteo a mirarme con un sonrojo en sus mejillas, espero que con el tiempo eso no cambie, me gusta verla de esa manera tan infantil.
-buenos días Hinata.- le sonrió y la acerco mas a mi
-b-bueno días K-Kiba- y ya volvió a tartamudear, peor creo que eso me da pie a que volvamos a "jugar" un poco mas.
-ayer no tartamudeabas, ¿Por qué hoy si?- empiezo a besar su cuello y a respirar el dulce olor que ella desprende. Puedo sentir como se estremece un poco, pero poco después cede ante mis caricias y hace que levante mi rostro para encontrarme con sus hermosos ojos.
- te amo- esas fueron sus únicas palabras, ante mi pregunta, sabe perfectamente que con ella me desarma por completo, es tonto decirlo, pero creo que ella me conoce mucho mejor que yo mismo.
Me beso y ahora ella comienza a jugar con migo al brindarme sus caricias como lo hizo la noche anterior.
Así fue nuestro primer día de casados, y después le siguieron muchos más. Tantos que ahora tenemos tres hijos y 2 nietos. Estoy parado en el marco de la puerta viendo como mis nietos juegan con los de Shino y los de Hana.
Me siento tan enamorado como el primer día de la mujer que decidí fuera mi esposa. Ella se encuentra en la cocina haciendo bocadillos para sus queridos nietos, yo camino hasta ella y la tomo entre mis brazos para darle un dulce beso en esos labios que aun me vuelven loco.
-te vez hermosa- ante mis palabras se vuelve a sonrojar, a pesar de los años aun se sonroja cuando le doy un alago, esa es mi Hinata. –Te amo- esas fueron mis palabras antes de volver a besarla.
Se que los metiches de mis nietos nos ven, pero no me importa quiero que sepan que cuando se ama, el tiempo no pasa.
Fin.
*******************************************************************************************************
Perdón por la tardanza, espero y allá valido la pena, quería que esta fuera una historia dulce y romántica, espero haberlo conseguido.
Gracias a todos los lectores y a los que se tomaron la molestia de mandarme sus opiniones, mil gracias a todos y cuídense, espero y lean mis demás historias.
