Hola! Perdón por la demora, en general subo más temprano este fic, pero me quede dormida, creo que estoy en enferma. Bueno como sea.

hetalia no me pertenece y jamás lo hará.


Luego de las noticias que les había dado el doctor, Ludwig había organizado todo para poder irse lo más pronto posible, desde ver que haría con su casa en Berlín y quien cuidaría de sus perros, hasta buscar un departamento en Nueva York e incluso consiguió un trabajo, aunque las circunstancias fueron un poco extrañas.

Había estado llamando a diferentes compañías, algunas aceptaron hacerle una entrevista en línea, otras simplemente declinaron su oferta, pero esta hizo algo diferente.

─Buenas tardes, soy Ludwig Beilschmidt, le mande un mail esta mañana porque estoy interesado en el puesto de administrador ─Era una de sus ultimas opciones, ya que la mayoría de los trabajos que había encontrado lo habían rechazado.

─Lo recuerdo, estamos bastante impresionados con sus antecedentes ─Entonces se escucho un gran estruendo─ Disculpe estamos teniendo unos pequeños problemas en la oficina, pero no es nada importante, continuando, luego de analizarlo se acepta su petición, esta contratado─

─ ¿No deberían hacerme una entrevista?─Pregunto algo confundido.

─Señor Beilschmidt, si bien solo tiene un año de experiencia en su cargo, se graduó de una prestigiosa universidad, habla diez idiomas diferentes con fluidez y otros cinco que menor habilidad, además estamos consientes de que tras graduarse dio el servicio militar, si usted no sirve para este cargo no creo que nadie pueda ─

─Entiendo, acepto, ustedes me parecen mi mejor opción─ No entendía claramente que es lo que tenia que ver lo del servicio militar, ya que eso había sido una mentira para explicar porque no empezó a trabajar de inmediato tras graduarse, fue una idea que tuvo cuando mandaba los papeles para su nueva vida.

─Perfecto, lo llamaremos más tarde para poder arreglar los términos del contrato─

Eso fue todo, solo basto con hablar con la recepcionista, había algo raro en esta empresa, pero no tenia mala reputación, era simplemente ese típico negocio que podía hacer todo lo que se te ocurriera.

Como tenia tantas cosas que hacer dejo de pensar en ello, simplemente tenia que buscar un apartamento que quedara cerca de la clínica, aunque era un poco difícil escoger sin verlo, pero cree que tomo una buena opción.

Una vez todo listo Ludwig compro los pasajes, y ahí su vida en Alemania se acabo, lo que le deparaba el futuro era un verdadero misterio.

─Gilbert tranquilízate, no quiero que te pase nada malo─ Lo regaño porque tan solo estaban en el taxi y ya estaba prácticamente gritando por todo lo que veían─ Solo es una ciudad ─

─Pero es Nueva York, Lud ─Estaba algo cansado después de el vuelo, pero era realmente volver a viajar después de tanto tiempo, lo más lejos que habían salido la ultima vez había sido para salir de la ciudad, además era por razones medicas─ La ciudad donde no se duerme ─

─Preferiría que tu si durmieras ─

─Dormir esta sobrevalorado ─Comento riéndose, solo que el cansancio lo venció, se durmió unas pocas cuadras después, era casi como un niño grande.

─Debe ser difícil tener un hermano así ─Le dijo el taxista riendo ─Me recuerda un poco a mis hermanos ─

─Algo, pero es todo lo que tengo ─Acomodo a su hermano para que más tarde no le doliera el cuello ─Lo adoro ─

─ Es difícil no querer a tu hermano menor─

El rubio prefirió no corregirlo, después de todo era un error bastante común, eran pocos los que sabían de inmediato que el era el menor. Después de todo Ludwig era mucho más alto y grande, además de que su personalidad era bastante madura.

─Gilbert, despierta ─El rubio lo movió lentamente.

─ ¿Qué pasa? ─Pregunto algo adormilado mientras lo guiaban fuera del taxi.

─Llegamos, aquí es donde vamos a vivir ─Le mostro el edificio ─Nuestro departamento es el decimo ─

─Se ve genial ─Sonrió mientras entraba al edifico algo tambaleante ─Me gusta ─

─Espera al menos que veas el apartamento para decir algo ─

─Lo conseguiste tú, debe ser genial ─ Y tenía razón, era un gran departamento amueblado, aunque tenía un cuarto de más, la cocina estaba conectada con el comedor y la sala de estar, la parte favorita del mayor es que tenía un gran televisor de pantalla plana.

─Salía más económico que otros lugares ─Explico ─Simplemente lo ocuparemos como bodega ─

─Suena bien ─Se recostó en el sofá mientras daba un gran bostezo.

─ ¿Aun estas cansado? ─Le pregunto preocupado, una de las implicancias de su enfermedad es que siempre estuviera cansado, a veces caía rendido por solo haber caminado unos pasos, aunque era uno de los síntomas menos preocupantes─¿Por qué no duermes mientras ordeno? ─

No dio respuesta ya que estaba completamente dormido, incluso ya estaba roncando.

Ludwig se asomo por la ventana para ver el lugar donde vivían, era simple, pero le gustaba bastante. La ultima vez que había estado en Nueva York fue para una reunión las Naciones Unidas, las cosas habían salido tan mal como siempre, aun así las extrañaba, era un trabajo para el que estaba hecho, aunque era bastante triste que tu trabajo ideal fuera gritarles a otros que se callaran e intentar mantener el orden en una sala llena de adultos con particulares personalidades.

Luego de sus divagaciones melancólicas recordó que debía ponerse a ordenar pues mañana no tendría tiempo, seria su primer día de trabajo y se encontraría con su jefe. Un joven emprendedor, que se había vuelto rico tan solo el año pasado luego de aparecer de la nada, un genio como muchos dirían, otros simple suerte. El alemán, aun pensaba que debía conocerlo antes de dar su opinión.

Finalmente ordeno la casa, limpio un poco y llamo para que les trajeran algo de comer, no hay mucho que contar los días en que te mudas casi nunca pasa nada, pero el siguiente a ese si pasaron cosas importantes.

Tras dejar a Gilbert en casa, con un teléfono de marcado rápido en caso de que pasara algo, se fue a la oficina que estaba en el centro de la ciudad, era difícil perderse ya que era casi imposible no ver el rascacielos desde lejos.

─Buenos días, soy Ludwig Beil…─No logro terminar cuando ya lo estaban arrastrando a una oficina principal, de su nuevo jefe.

─Nos alegramos que llegara, el señor Jones lo esta esperando ─La secretaria se veía intranquila, lo miraba constantemente como si estuviera apunto de ocurrir algo muy malo ─Le deseo suerte, el es alguien bastante especial, pero le aseguro que es un gran empresario ─Al final lo metió dentro de la oficina sin ni siquiera tocar la puerta.

Había un joven parado en una gran mesa, que estaba en el centro de la oficina, estaba distraído jugando con un helicóptero de juguete, estaba realmente distraído en esta actividad─ Buenas ─Lo saludo despreocupadamente, pero no lo miro, si no se hubiera dado cuenta de algo importante, quien era la persona que estaba parado frente a el.

Por su parte Ludwig solo podía ver a un conocido estadounidense, con las mismas gafas de siempre y ese mechos de cabello anti gravitatorio, era simplemente el ─Buenos días, señor Jones ─Fue lo único que dijo, ya que había pasado tanto tiempo que parecía irreal.

─Dime Alfred, señor suena demasiado viejo, te apuesto que si hubiera tenido un padre le habrían dicho el señor Jones, además seguramente lo habría odiado y el a mi por este tipo de vida que llevo ─Comento riéndose.

─Entiendo, Alfred ¿Podría parar de jugar un momento? ─Comenzó amablemente, pues sabía como decir lo que estaba pasando, porque tampoco quería gritarle los hechos en la cara al otro.

─Ya más tarde te explico que se supone que tienes que hacer, siéntate y haz lo que quieras─ El americano lo ignoraba completamente ─Si quieres ve a dar una vuelta, dile a una de mis secretarias que te muestre el edificio ─

Solo que la paciencia del alemán llego a su limite─ ¡Alfred para de jugar ahora! ─Le grito como solía hacer antiguamente en las reuniones, esto si llamo la atención.

El menor se detuvo de repente, dejando que el juguete se estrellara contra el piso, había sido como un reflejo del pasado ─ No grites Ale…─Se comenzó a quejar, pero se detuvo casi al instante ─Estoy alucinando─

─No lo creo, soy real─ Al menos ahora había logrado algo.

─ ¿Eres realmente tu?─ Se bajo de la mesa para mirarlo mejor, analizando cada parte de su rostro─ Porque si no eres muy parecido a un antiguo amigo mio─

─Lo soy─ Era una situación extraña ─Soy esa persona ─

─Eres al primero que veo ─Soltó un fuerte suspiro ─No se que decir ─

─No tienes que hacerlo, simplemente dejémoslo así, ambos sabemos quienes somos, pero no debemos decirlo, con eso basta─

─Bien ─Lo miro durante unos segundos más, antes de ir a buscar algo ─Entonces Ludwig, supongo que querrás saber que tienes que hacer acá ─

─Seria lo mejor─

─Tu deber es ayudarme a organizar correctamente las empresas que están a mi mando─ Le explico rápidamente mientras le entregaba una gran cantidad de papeles ─Por eso tendrás la oficina del lado, así podremos hablar rápidamente si es necesario─

─Eso es demasiado trabajo para una sola persona ─Reviso cada una de las carpetas, contenían informes económicos, de empleados, de producción y de gastos.

─Creo, esa es la razón porque la mayoría de los administradores renuncian a la semana ─

─ ¿ Cuántos han estado antes?─Pregunto curioso.

─Treintaicuatro─

─Pues no seré el treintaicinco, iré a leer estos papeles, pero cuando vuelva tendrás que ayudarme ─

─ ¿En que?─

─Toda empresa tiene problemas, mi deber es descubrirlo ─Abrió la puerta ─Espero que tengas ordenado cuando vuelva, me niego a trabajar en el basurero que tienes aquí─

─Pero ─Se quejo.

─Pero nada, si voy a hacer esto, lo hare bien ─Cerro la puerta con brusquedad, aunque no estaba enojado, sino contento, solo que era algo difícil de explicar.

Ninguna de las secretarias sabe que paso, pero esa fue la primera vez que vieron que su jefe se quedaba callado, o incluso trabajaba, no sabían de donde había salido el alemán, solo que estaba cumpliendo su trabajo de manera eficiente, y que esperaban que se quedara por mucho tiempo, de preferencia para siempre.


Pues poquito a poquito irán apareciendo más personajes, pero porque Estados Unidos primero, supongo que porque están en Nueva York.

Espero que les gustfa y agradezco el apoyo que me estan dando.