Bolas... bueno, aquí tienen el nuevo capitulo de esta historia que sorprendentemente ha tenido muy buena aceptación, le doy muchas gracias a los lectores por ello, y disculpen mi tardanza de nuevo... hehe, en fin, disfruten!.
Gracias a Zero Lynx, por volverme a poner en el camino en esta historia, te lo juro amigo! lo publiqué antes de las 12 de la noche! pero tenia que hacerle unas correcciones, no rompí mi pinkie promesa, te lo juro! D'':
Spike estaba sentado en su trono, leyendo comics, mientras disfrutaba una deliciosa leche de chocolate que momentos antes Discord le había proporcionado, se juraba así mismo que la tarde sería tranquila, justo como solía ser después de que su amigo draconequus se retirara por el resto del día. Mojando sus labios escamosos en saliva, para después humedecer sus garras y voltear la hoja del comic, sintió como un ligero temblor empezó a gruñir con suavidad bajo su trono, arqueando una ceja giró su cabeza hacia su vaso con leche chocolatada para ver como las vibraciones eran más que obvias en el líquido que empezaba a agitarse.
¡BOOOOOOOOOM!
Todo el castillo se sacudió violentamente, como si una enorme placa tectónica chocara con otra bajo la tierra. El pequeño dragón se golpeó contra el suelo, esparciendo todo el líquido a su alrededor, el temblor cesó tiempo después, volviendo todo a su tranquilidad. Levantándose del suelo con una ceja arqueada, observó el desastre ante sus pies.
—Rayos… siempre hay algo que arruina mi descanso. —Pensó, adoptando una postura relajada. El pequeño dragón era ignorante a lo que estaba sucediendo a las afueras de Ponyville.
¡PUCKS!
Las enormes puestas que daban entrada al castillo se abrieron de golpe, Spike reaccionó al instante, pero nada lo preparó para lo que vio a continuación. Al instante entraron Twilight, las demás chicas y un grupo numeroso de guardias reales, los mismo que había visto hace pocas horas, pero eso no era lo que lo tenía con la boca hasta el suelo, si no lo que venían cargando Twilight, Pinkie, Fluttershy y Rarity.
Cada quien traía en su lomo o en el caso de Rarity y Twilight, en su magia, a dos de los elementos de la armonía, y a las dos hermanas alicornios, claramente inconscientes, los guardias reales que les veían siguiendo a pocos pasos hubieran ayudado de no ser porque estos apenas y podían caminar por su propia cuenta, la sangre había dejado un camino marcado en sus trompas y boca.
—¡Spike!, ¡rápido, necesitamos ayudada!. —Gritó Twilight, el pequeño dragón pudo ver que fuese lo que fuera que hubiera pasado momentos atrás, había logrado perturbar a Twilight lo suficiente como para hacerle respirar agitadamente, tanto por la boca como por la nariz.
—Cl-claro Twilight… —Alcanzó a enunciar el dragón color lavanda, mientras partía rápidamente a socorrer a sus amigas. En un momento le pasó por la mente preguntar qué es lo que había sucedido, pero era más que obvio que no sería tomado en cuenta, con el simple hecho que había cosas mas importantes sobre la mesa, como atender a Celestia y a Luna, que aún en su inconsciencia, tenían ligeros espasmos temblorosos en sus extremidades y en sus alas.
—Qué diantres sucedió?!. —Preguntó Rarity, todo este tiempo estuvo en chock, su postura tanto como fashionista, como respetada yegua se fueron al tártaro cuando ese extraño ser bípedo voló lo que posiblemente era una montaña de por lo menos medio kilómetro de altura y un cuarto del mismo de anchura, todo con tan solo una pequeña esfera luminosa color azul que salió de su extraño casco.
—Esa cosa… imposible. —Twilight respondió, pero su boca fue la única que prestó atención a la yegua color perla, su mente estaba en otro lugar, sus movimientos eran tan coordinados, que parecían robóticos, al momento de atender mejor a su ex-mentora y a su hermana.
Los guardias estaban muy ocupados inspeccionándose unos las heridas de los otros, algunos ya estaban cayendo inconscientes en el suelo, los otros aún estaban mareados y desorientados, no sabían con exactitud la magnitud del daño que ese ser les había causado en su mandíbula con los golpes que les dio, pero era seguro que las consecuencias durarían por mucho tiempo.
Spike se colocó al lado de sus amigas, apreciando mejor los cuerpos inmóviles de las dos princesas, Dash y Applejack. Estaba preocupado, pero no mucho, lo que nadie sabía es que él le pidió un libro a su "madre", la princesa Celestia, de los archivos secretos de Canterlot acerca de los que Starswil pudo conseguir con respecto a los dragones durante sus viajes lejos de Equestria, el libro contenía información prohibida que no debería quedar a los cascos de cualquiera, ya que contenía hechizos peligrosos, tanto para el mago, como para el que se usaba en contra, uno de esos hechizos era médico. "La llama curativa", por lo que leyó, también los fénix poseían esa habilidad, pero a diferencia de ellos que lo hacían con fuego, las aves lo hacían con sus lágrimas.
Le costó bastante tiempo aprenderlo, pero al final lo logró.
—Hazte a un lado Twilight. —Dijo en su voz más seria, la yegua lavanda le dirigió una rápida mirada, para después devolverla a las otras princesas.
—No es momento para jugar, Spike. —Masculló la princesa de la amistad, claro era lo molestia y frustración en su tono de voz. —Necesitamos despertar a las princesas y a las chicas.
El dragón al ver que no lograría moverla, caminó hasta rodearla, para quedar frente a ellas.
—Usaré mis llamas para curarlas. —Anunció, al instante obtuvo la atención de Twilight, Pinkie, Rarity y Fluttershy.
—Puedes hacer eso?!. —Preguntó Pinkie, emanando una sonrisa que podía denotarse como un gesto de esperanza.
—Spike… no entiendo de qué estás hablando. —Comentó Twilight, más confundida que frustrada. —Estoy segura que las llamas de los dragones no pueden curar a los ponis.- Agregó, examinando nuevamente el cuerpo de las princesas y sus amigas.
—No tenemos tiempo para discutir, querida. —Le dijo Rarity, con rudeza en su tono de voz. —No soy Applejack para ver que tan cierto es lo que dice pero… confió en él. —Agregó esto último, mirándolo directamente a los ojos, con esperanza.
Spike sintió que sus adentros se derretían al ver a la yegua de sus sueños ponerse de su lado y defenderlo de esa manera, pero este no era el momento de jugar al héroe centro de atención, con una sonrisa un destello de brillo en sus ojos le asintió.
—Además… no tenemos otra… opción que… intentar. —Murmuró Fluttershy, había pasado tanto en tan poco tiempo que se había olvidado un poco de su timidez.
La alicornio lavanda no pudo más que suspirar pesadamente, sus amigas estaban en lo cierto, no tenían otra opción mas que intentarlo, probablemente esa extraña bestia bípeda volvería a atacarlos en cualquier momento, necesitarían toda la magia posible para hacerle frente de nuevo, y por lo visto, eso era un hecho.
—Muy bien Spike… has tu mejor intento. —Dijo Twilight, forjando una tenue sonrisa en sus labios. —Confío en ti.
El pequeño dragón asintió, y les hizo un ademán para que le dieran más espacio a lo cual, ellas asintieron, los sementales vestidos en armadura dorada y adiamantada solo estaban expectativos a lo que estaba sucediendo.
El pequeño dragón se sentó frente a las cuatro yeguas inconscientes, cerró sus ojos y se concentró, elaborando cada paso del hechizo, sintiendo como su magia draconesca fluía por su cuerpo, ya sintiéndose listo abrió los ojos y aventó su cuerpo hacia atrás, para después dispararlo hacia enfrente con rapidez, abrió su boca y exhaló una enorme cantidad de fue verde, tan latente que parecía penetrar en las retinas de las yeguas, obligándolas a entrecerrar los ojos. Las llamaradas provocaban que el aire se volviera caliente en el entorno.
A pesar de que Spike prácticamente les había prendido fuego a los cuerpos de las princesas y los elementos, Twilight pudo notar que las flamas no se posaban en el pelaje de las mismas, era con su el fuego del dragón recubriera delicadamente el cuerpo de las yeguas, evitando a toda costa tocarles un simple mechón de bello, pronto los cuerpos de las yeguas se disolvió en las llamas verdes y latentes. Twilight, Pinkie, Fluttershy y Rarity miraban preocupabas y a la vez con asombro, como es que el pequeño dragón seguía exhalando fuego de sus pulmones, sin tomar un solo respiro, pero era evidente para ellas que él no podría seguir por mucho tiempo.
Spike sintió como la última partícula de oxígeno que habitaba sus pulmones se convertía en fuego y salía por su boca, cayó sobre sus pequeñas rodillas, agitado, respirando por la boca y sudando a montones.
—¡Spike!. —Gritaron las cuatro guardianas de los elementos, poniéndose a su lado inmediatamente y observándolo con preocupación.
—Miren. —Exclamó Pinkie, señalando con su casco a las cuatro llamas que cubrían individualmente a las princesas y a sus amigas.
El fuego cesó lentamente, perdiendo fuerza, hasta desvanecerse por completo, dejando ver a las dos princesas, a Dash y a Applejack a la vista de todos.
Twilight, al igual que las demás yeguas y sementales quedaron impresionados, al ver que que las cuatro féminas se levantaban del suelo, lentamente en sus cuatro cascos, abriendo los ojos y mostrándose como si nada hubiera sucedido.
—Supongo que si funcionó… je je… —Comentó Spike, entre jadeos, con piernas y brazos temblorosos, se desplomó en el suelo, totalmente agotado, pero él ya lo sabía, el hechizo curativo traía consecuencias, y la principal de ellas es que drenaba toda la energía del dragón que lo usara, sin importar forma o tamaño.
—¡Spike!. —Exclamaron Twilight y Rarity al unísono, al ver el cuerpo del pequeño dragón en el suelo. Esto estaba por sumar más estrés a sus pequeños hombros.
—Tranquilas, mis ponies. —Anunció Celestia, al entender todo lo que había pasado. —Estará bien, el hechizo le quitó un poco de magia, solo necesita dormir para recuperar sus energías. —Explicó en su tono de voz majestuoso.
Caminó hasta el pequeño dragón y con su magia lo recostó en su lomo, la yegua del sol compartía un vínculo muy especial con Spike, lo quería casi como a un hijo, y lo que acababa de hacer le hacía doblarse un poco, tanto por la valentía, como por el amor que él le tenía a ella, a su hermana, y a sus súbditas, ya pensaría en cómo recompensárselo en un futuro.
—Me temo que tenemos una situación más importante al momento que se debe discutir. —Dijo Luna, con su compostura real, mirando en alto y con determinación. —Lo que acabamos de presenciar no es un juego.
—Claro, eso lo sabemos. —Dijo Twilight, un poco más tranquila al ver a sus amigas de pie. —Esta extraña creatura ha demostrado que sus habilidades son tan grandes, o posiblemente superiores a las nuestras. —Explicó, mientras se llevaba un casco a la boca.
—Cómo se supone que vamos a detener a esa creatura?!. —Exclamó Rainbow, alzando los cascos a los lados. —Vieron cómo con solo tocarnos nos dejó fuera, incluso a ustedes princesas.
—Definitivamente, este rufián es de cuidado. —Agregó Rarity, mirando con determinación al suelo, pensando.
—Eso es claro, elementos. —Dijo Luna, mirando de reojo a sus guardias. —Estaba pensando en traer a más soldados con nosotros, pero por lo que veo, hubiésemos obtenido el mismo resultado.
Celestia volvió a incorporarse, después de haber llevado al pequeño dragón a su habitación, para dejarlo dormir con tranquilidad.
—Pero… recuerden que tenemos a los elementos de la armonía. —Comentó Twilight, adquiriendo un brillo de esperanza en sus ojos. —Podemos utilizarlos de nuevo, no han fallado para detener a los otros enemigos que alguna vez han atentado contra Equestria.
—En efecto, podríamos usarlos . —Dijo Celestia, pero su mirada demostrara que no estaba segura de sus palabras. —Aunque, no creo que esto nos pueda servir, no lo sé.
—¡Qué!. —Exclamaron las guardianas de los elementos, incluso Luna quedó ligeramente desencajada ante esa confesión.
—Me temo que es una probabilidad, pero… —La semi-diosa del sol alzó la mirada al techo de cristal. —Este enemigo es muy diferente a lo que hemos enfrentado, podría decir que es muy improbable que podamos derrotarlo.
El sudor corrió frío por el lomo de las otras yeguas, al igual que a los sementales. La mirada de la princesa Celestia era firme, filosa, calculadora, era un gesto que nunca habían conocido desde que tenían memoria, sólo Luna, y le aterraba a la princesa de la noche.
—Claro que hay una manera de derrotar a este enemigo. —Comentó Twilight, ganándose la atención de todos. —La debe de haber, siempre hay una manera. —Confesó, creando una falsa seguridad en su interior.
—Perdona Twilight, pero la princesa Celestia aquí tiene razón. —Dijo Rainbow, aterrizando en el suelo. — Con un simple golpe nos noqueó a casi todos, y no es por exagerar, pero era claro que esa bestia ni siquiera se estaba esforzando.
Twilight quería contradecirla en eso momento, pero lo más que lo pensaba, lo más verdaderas que se volvían las palabras de su amiga pegaso, esto la estaba haciendo entrar en pánico, tenía que pensar en algo, estaba segura que había algún método o quizás un hechizo para terminar con todo este tormento, pero no podía, no llegaba ni una respuesta a su cerebro. Luna suavizó un poco su mirada, entendiendo mejor la situación de la princesa joven, pero era tonto negar ese hecho tan obvio.
—Mi hermana tiene razón. —Comentó, mirando con mas seriedad a la yegua del sol. — Cuando esa creatura se movía, me fue imposible percibir sus movimientos, mis ojos no pudieron seguirlo, y al parecer, está bien entrenado, no fue su fuerza la que nos dejó inconscientes porque era claro que no se estaba esforzando en lo absoluto, supo dónde atacarnos, sea quien sea, conoce bien la anatomía pony, y por lo tanto, sabe qué nervios son importantes para atacar. —Explicó, adoptando una postura mas rígida. —Esto me hace pensar solo una cosa… —Su mirada cambió a la de una de profunda preocupación.
Celestia lo entendió al momento, su sorpresa fue tan grande, que sus ojos se abrieron bastante, haciéndole perder su postura perfecta.
—Podrá tratarse de…. Una invasión?. —Preguntó la semi-diosa del sol. —Si es así… quiere decir que… —
—Efectivamente, hermana, que hay más como el, en camino para atacar Equestria. —Finalizó Luna, con un tono frío y obscuro.
La sorpresa les cayó como un balde de agua fría a los presentes.
—Princesa… qué haremos?!. —Preguntó Rarity, mirando a la alicornio azul con ojos esperanzado.
—No lo sé… —Admitió Luna, agachando la cabeza un poco decepcionada.
—Por el momento no tenemos otra opción que pedirle a Discord su ayuda, de nuevo . —Dijo Celestia, tratando de calmar la situación. —Uniendo su magia con la de los elementos de la armonía, tenemos una posibilidad de ganar.
Esto les iluminó un poco el rostro a todas y todos.
—No levantemos falsas esperanzas. —Dijo Luna de nuevo. —Todo esta queda en una posibilidad, ahora mismo el destino de Equestria esta pendiendo de un hilo muy delgado, debemos hacer todo lo posible para… detenerlo, Equestria se ha ganado un enemigo potencial.
De pronto, un golpe se escuchó detrás de las puertas del castillo, como si alguien estuviera tocando para entrar. Sin hacerse esperar mas tiempo, Discord apareció adentro de la sala del trono, con una tasa de chocolate entre las garras de su pata de león.
—He escuchado que tienen un problemita. —Comentó, con su actitud bromista y descuidada de siempre. —O al menos eso parecieron escuchar mis oídos.-
—Discord, qué bueno que estás aquí. —Comentó la princesa Celestia, retomando una pequeña sonrisa serena. —Necesitaremos tu ayuda.
****DBZ&MLP****
Después de haber derrotado fácilmente a las equinas coloridas, el saiyajin voló rápidamente, envuelto en el aura de Ki azul durante varios minutos, hasta encontrarse en una zona totalmente diferente a en la que había estado anteriormente, el panorama se había llenado de neblina por completo, la temperatura esa muy por debajo de los cero grados, las montañas que apenas relucían en el entorno estaban pobladas con nieve densa y blanca, y por lo que el saiyajin podía sentir, no había señales de vida en mil kilómetros a la redonda, era perfecto.
El frio podía quemar la piel en instantes a la altura a la que se encontraba, pero a él no le importaba, siendo un saiyajin, su cuerpo estaba listo para desenvolverse en combate en cualquier ambiente, por lo que era fácilmente adaptable a lo que se le interpusiera, el calor era suficiente para mantenerlo tranquilo, aunque cada vez que exhalaba oxígeno se formaba una enorme estela de vapor.
Descendió a lo más alto de la montaña, desde esa altura era fácil ver la forma esférica del mundo, cualquier pony que se atreviera a colocar un casco en ese lugar estaría cavando su tumba inmediatamente, la presión era insoportable.
El saiyajin de cabellera erizada se sentó a meditar un poco acerca de su situación, cada vez se sentía más atrapado, y si no se encontraba lejos de su planeta, sino en otra dimensión?, la maquina del tiempo era muy bien conocida por desviar las rutas espacio-tiempo a otras realidades alternas, quizás eso fue lo que se sucedió en el accidente, y si ese fuera el caso, estaría totalmente perdido, solo tendría un remedio, contactar con los Kaios y los supremos kaioshines de este lugar, para buscar ayuda.
Muchas incógnitas se abrieron en su cabeza, qué tal si volvió en el tiempo? Estaría en la misma época que de donde vino? Kakarotto estaría en el planeta tierra en esos momentos? Freezer seguiría vivo?.
Eso lo sacó de su profunda meditación, sus pupilas se dilataron un poco, la posibilidad de todo eso estaba presente, en esos meros momentos no tenía idea de cómo empezar, ni de que hacer, estaba contra las cuerdas, no había pista alguna de qué podría suceder, lo único que le quedaba era esperar, y observar. Eso le irritaba demasiado, pero enojarse no le serviría de nada.
Sin pensarlo, el panorama a su alrededor se había oscurecido, eso indicaba que ya era de noche, su meditación se había prolongado demasiado. Partió de esa zona tan desolada como el desierto, volando de vuelta al bosque donde estaba seguro que había aterrizado.
Después de un par de minutos, llegó a su destino, donde el bosque era tan profundo y oscuro, que ni la misma noche podía lograr tantas penumbras como lo hacía ese lugar, la luz de la luna vacilaba entre las hojas y troncos de los árboles, casi como si estuvieran en un ritmo cordinado.
El saiyajin descendió a la tierra, estirando sus brazos y espalda decidió que era hora de cazar algo para comer, por lo que comenzó a caminar dentro de la zona frondosa, no le tomó mucho tiempo encontrar a una manticora, la cual asesinó rápidamente, prendió fuego y la cocinó, para después comenzar a comer tranquilamente, hasta no dejar nada mas que los huesos de la bestia.
Después de meditar un poco más, decidió irse a dormir un poco, a le tocaba tomar un descanso, encontró un lugar perfecto en una zona hiervosa, enseguida de una pequeña cascada que corría con naturaleza. Poco a poco, fue adquiriendo un estado profundo de relajación, para después, quedarse dormido tranquilamente.
****DBZ&MLP****
Luna y Celestia se encontraban en el balcón privado de ellas, esperando el momento adecuado, ya tenían un plan para lograr persuadir a la bestia, la teoría de Luna era simple pero efectiva, cualquier creatura debe descansar, y ese ser bípedo no era la excepción, por lo que la yegua de la noche entraría en sus sueños, para sacar más información, una debilidad y quizás persuadirlo para que se rindiera, era un plan perfecto.
Lo que ambas hermanas no tomaban en cuenta, o no tenían idea, era que el saiyajin también tenía la mente entrenada, tan fuerte como su cuerpo, y estaría preparado para esta situación.
El momento había llegado, Celestia se despidió de su hermana, pidiéndole que tuviera precaución, a lo que la alicornio menor sonrió de manera altanera, contestándole que no tuviera preocupación, que ella ya lo tenía todo planeado.
La princesa de la noche viajaba en una estela de magia nublosa color azul, destellando chispas por todo el camino, podía ver cómo sus súbditos dormían tranquilamente, eso le alegraba un poco, también podía ver que algunos se divertían en antros nocturnos, eso le alegraba demasiado, la noche era su dominio, y le gustaba saber que muchos de sus ponies disfrutaban esta parte del tiempo para divertirse o para descansar tranquilamente.
Siguió su camino hasta el bosque, donde pudo sentir la energía extraña que ese ser irradiaba, sin hacer ruido se materializó enseguida de él, viéndolo dormir. La alicornio debía admitirlo, incluso dormido el extraño ser parecía estar alerta a todo. Sin perder mas tiempo se sumergió en la mente del ser, entrando en sus sueños.
La oscuridad rodeaba todo su alrededor, la princesa de la noche comenzó a caminar, mirando hacia todos los lados, buscando respuestas.
—¡Eras una basura, gordo deforme!. —
Escuchó un grito en la lejanía, rápidamente trotó hasta el lugar de donde provenía todo ese desorden, se detuvo en seco al ver lo que estaba sucediendo, con los ojos muy abiertos.
Vegeta se encontraba golpeando a Majin buu, sus patadas y puñetazos eran precisos, certeros y letales, no estaba transformado en súper saiyajin por lo tanto su cabellera, ojos y cejas seguían siendo negros, tampoco tenía el símbolo de la maldición de babidi en su frente.
Lanzaba puños, golpes y patadas, haciendo que cada impacto se marcara en rostro del monstruo regordete.
—¡YIIIAAAH!. —
Luna miraba admiraba las habilidades de pelea del extraño ser, y lo que aún le impresionaba más es que él hablara el mismo idioma que ella, ya que podía entender lo que decía.
El saiyajin recibió una patada en el estómago y en el rostro, obligándole a escupir sangre por montones, la alicornio miraba con horror como la brutalidad era tan real en el combate, la estaba poniendo incómoda.
De pronto todo volvió a ser oscuridad, dejando a la alicornio azul oscuro flotando en la nada.
—Vegeta… ¡tienes que ayudarme, el universo corre un gran peligro!. —Escuchó una voz diferente provenir de sus espaldas.
Luna se dio media vuelta para ver lo que estaba sucediendo, pero solo veía dos sombras que al parecer estaban hablando, una tenía la misma forma que el extraño ser dueño de este sueño, la otra sombra era más alta, y el cabello lo tenía más raro que el anterior.
—¡Cállate! ¡Yo solo puedo vencerlo sin tu ayuda!. —Luna reconoció la voz de la creatura esta vez.
—¡Si no hacemos nada, no solo la tierra, si no el universo entero correrá peligro!. —Exclamó la segunda sombra. —¡Tenemos que hacer esto, si queremos evitar el fin de todo!.
La princesa de la noche escuchaba atenta a la charla, sin perderse ningún detalle, pero se estaba perturbando cada vez más a cada momento que pasaba.
—EL mató a Trunks, a Goten… ¡a Bulma!. —Volvió a gritar la segunda voz con desesperación. —¡Por qué no lo entiendes Vegeta!. — Exclamó con frustración
La primera sombra se quedó callada por un momento, Luna lo entendió, lo que sea que fuese ese Trunks, Goten y Bulma eran seres importantes para esta creatura, que ahora había deducido que su nombre era Vegeta, si sus cálculos no fallaban, de lo contrario no hubiese tenido tanto efecto en él. De pronto las sombras se difuminaron nuevamente, dejando un vacío por completo.
—Vaya, no esperaba visitas en mi propia cabeza. —Luna se escuchó petrificaba al escuchar esa voz tan áspera y seria de nuevo. —Que molestos y extraños seres son ustedes.
La alicornio de la noche se dio vuelta lentamente, para quedar paralizaba al ver que en efecto, el extraño ser se encontraba frente a ella, y su mirada no era para anda amigable.
—Para ser tan débiles, tienen habilidades muy especiales. —Comentó el saiyajin, cruzándose de brazos. —Pero da igual, siguen siendo unos estorbos.
Luna se armó de valor, encontrando su voz de nuevo.
—Có-cómo… te diste cuenta?. —Preguntó, con voz tiritante.
—No es difícil percibir la energía de un estorbo como tú, pero bueno, no estoy aquí para venir a responder preguntas estúpidas. —Las venas de la frente del saiyajin se marcaron ligeramente. —Quiero saber por qué no me dejan en paz!.
—Has atentado en contra de la corona, debes pagar por tus crímenes al haber desafiado a mi hermana, la gobernante de Equestria, y a mi, su hermana. —Demandó la alicornio, ganando más valor para hablar con firmeza.
En respuesta, Vegeta soltó una carcajada.
—No seas estúpida, tu título no significa nada para mi. —Dejó caer los brazos a sus costados. —Incluso yo soy un príncipe, pero bueno, estoy seguro que eso no te interesa. —Explicó, arrugando un poco el entrecejo.
—Un príncipe?. —Preguntó Luna, anonadada. El saiyajin asintió.
—Es una lástima que mi planeta y mi raza entera fuera exterminada, pero bueno, aún así, sigo siendo el príncipe de los saiyajin. —Comentó.
La princesa de la noche estaba boqui abierta y desencajada, planeta destruido? Raza exterminada?, no entendía nada de lo que este extraño ser estaba diciendo.
—Pero dejémonos de tonterías. —El saiyajin afiló su mirada. —Por qué estás aquí?. —Preguntó con tono de voz frío.
La alicornio salió de su shock y lo miró detenidamente.
—Mi propósito en tu sueño es el de detenerte antes de invadir Equestria, villano!. —Exclamó en su voz real de Canterlot.
Vegeta arqueó una ceja, acaso la escuchó bien?, invadir?, no pudo tolerarlo, soltó una basta carcajada seca.
—No vine a invadir este repugnante planeta. —Confesó el guerrero, pudo ver la profunda confusión en el rostro de la alicornio. —Todo lo contrario, estoy buscando una camino de vuelta al mío.
—Mientes, quieres hacerme creer otra cosa. —Dijo Luna inmediatamente. —Escondes la verdad, pero puedo ver en tu mirada, buscas venganza!.
—Hmm, si , claro, esa es mi razón. —Comentó Vegeta en tono sarcástico, a la vez que rodaba los ojos.
—Lo que le pasó a esa Bulma y Trunks no le concierne a Equestria!. —Exclamó Luna, golpeando el suelo con su casco.
En ese momento, vio como el rostro del saiyajin se transformó inmediatamente, a uno maligno, serio y furioso.
—No te atrevas a mencionarlos de nuevo. —Masculló, cada palabra con furia latente. Pero Luna ignoró la advertencia.
—Por qué? Esa es tu manera de pagar por tus culpas?... no eres mas que un Cobarde. —Dijo la princesa de la luna, sin darse cuenta de que había escrito su sentencia.
El saiyajin apareció frente a ella, imprescindible, la yegua no tuvo ninguna oportunidad de reaccionar, sintió como la extremidad del guerrero se aferró a su cuello y la suspendió en el suelo, apretando las venas y laringe de su cuerpo. Los ojos de la alicornio se abrieron con profundo terror, al ver la profundidad y frialdad de los ojos del guerrero detenidamente, mientras que cada vez luchaba y pataleaba con más fuerza por una pisca de oxígeno.
—Te lo pediré una vez más, deja de molestarme, la próxima no seré tan paciente. —Advirtió el saiyajin, apretando con mas fuerza, sintiendo como la sangre de la equina se estancaba en sus venas y no dejaba pasar oxígeno a su cerebro.
Luna en un movimiento desesperado iluminó su cuerno con magia, pero no funcionó, era como si ese ser fuera un repelente de magia, nada podía zafarla y su mirada se estaba nublando rápidamente, al igual que sus forcejeos perdían fuerza.
—De…deja..me.. —Alcanzó a articular la princesa, con la garganta aplastada de esa manera era imposible poder hablar. —Por…fa…vor.
El saiyajin no cedió a su petición, apretó con más fuerza, escuchando el grito ahogado de la yegua. Cuando los ojos de la misma estaban por cerrarse, el guerrero aflojó rápidamente el agarre, dejando caer al suelo a la semi inconsciente princesa, que poco a poco y con dificultad, esta tomando aire tanto por la boca como por la nariz, llenado nuevamente de oxígenos sus pulmones.
Vegeta esperaba paciente frente a ella, esperando a que se reincorporara, lo que sucedió momentos después. Luna se levantó con mucha dificultad, sus cascos temblorosos se plantaron en el suelo, su visión seguía un poco borrosa.
—Qué esperas?, Lárgate!. —Exclamó el saiyajin.
Al instante, Luna desapareció con la teletransportación. Reapareció nuevamente en el castillo de Canterlot, dentro de pocos momentos el sol tendría que ser alzado, por lo que era el turno de Celestia de seguir con las labores.
La hermana mayor escuchó el Puff de magia y rápidamente se giró para encontrarse con su hermana, visiblemente debilitada.
—¡Luna!. —Exclamó con preocupación.
La princesa de la noche fue lo último escuchó, antes de caer inconsciente en el suelo.
