Recuerdos de un pasado distante.

Al día siguiente la princesa se levanta como es costumbre y con su magia, hace asomar al sol por el horizonte trayendo con esto un nuevo día en Equestria.

Esta vez la princesa Celestia salió de su habitación después de levantar el sol en vez de descansar otro rato como había empezado hacer costumbre desde hace varios años, decidió a dar una vuelta por su hermosa ciudad como antaño había hecho de a diario, pero no sin una pequeña escolta de dos de sus guardias personales que después de tanta insistencia no puedo negar que la siguiera.

Los ciudadanos de Canterlot hacían una reverencia a la princesa al verla pasar por las calles y mostraban una especial felicidad al verla salir a las calles después de tantos años que había perdido la costumbre. Lo cual hizo sentir muy bien a la princesa pero ponerse a pensar por qué había dejado de hacerlo.

-Que hermosa es Canterlot… -dijo sin querer en voz alta.

-Así como toda Equestria y todo gracias a usted princesa Celestia- Dijo uno de sus guardias personales al escucharla.

-No, Gracias ellas –Respondió la princesa que justo en ese momento llegaban a un monumento mandado hacer hace casi 200 años donde se mostraban a las 6 elementos de la armonía- Gracias a su sacrificio Equestria fue capaz de volver a ver no solo un nuevo amanecer si no miles más. –La voz de la princesa sonó un poco melancólica al recordar la gran batalla que se libró contra el reino de los changelings hace casi 200 años…

Un pegaso café claro llega exhausto al salón del trono donde se encuentra la princesa Celestia, llamando la atención de toda la guardia más la que ya tenía detrás de él siguiéndolo desde su entrada al castillo sin permiso.

-¡Princesa, princesa! –grita el pegaso respirando muy agitadamente y haciendo que la princesa se levante de su lugar mostrado una ligera preocupación en el rostro.

-¿Qué ocurre? – Pregunto Celestia acercándose al exhausto pegaso, al que ya estaban por echársele encima todos los guardias pero se quedaron quietos con una simple orden de la princesa Celestia- Esperen, déjenlo hablar

El pegaso tardo un par de minutos antes de recuperar el aliento pero aun permanecía muy agitado.

-Changelings, muchos changelings, ¡Miles! Norte, vienen hacia acá arrasando ¡todo!

-¡Imposible! –Dijo el general a cargo Lightning Storm un veterano unicornio gris de crin del mismo color- ya hubiera llegado más de algún mensajero avisándonos, es imposible reunir tales números sin levantar sospechas, aun para ellos.

-No –La voz de Celestia sorprendió a todos- de hecho es el mejor lugar para reunirse, solo tenemos a Cloudstale y después de eso hasta antes de las montañas Cristal, no tenemos nada… son zonas deshabitas o habitadas por algún raro ermitaño y bastantes grandes… -Suelta un suspiro- Debí haber previsto que algo así podría pasar algún día…

-Pero –trato de reclamar el general-no tenemos verdaderas pruebas de que lo dicho sea cierto.

-Lo es –La princesa mira seriamente al general- Cuando tienes mi edad, se aprende a ver la verdad en los ojos de los demás. Y me gustaría poder decir que eran mentiras lo que vi, pero no es así. Lleven al pegaso a una habitación donde pueda descansar y tráiganle algo de comer y beber, es lo menos que podemos darle por su servicio.

-A la orden Princesa –contestaron un par de guardias al unísono y se llevaron ayudando a caminar al exhausto pegaso café.

-¡Princesa, princesa reaccione! – gritaba uno de los guardias a la princesa que se había quedado viendo el glorioso monumento en honor a la 6 heroínas y grandes amigas.

-Oh perdón –contesto la princesa al salir de sus recuerdos- me quede atrapada en mis recuerdos, prosigamos.

La mañana transcurrió más rápido de lo que hubiera querido la princesa, pues esa tarde había organizado reunirse con los directores de las principales administraciones de Equestria localizadas en Canterlot la capital de Equestria claro está. Todo esto para hablar de un tema muy importante.

Por otro lado el nuevo amanecer, despertó a nuestro extraño visitante en el bosque Everfree, que dormía plácidamente en su cama improvisada de troncos y hojas hasta que el sol se coló entre las copas de los arboles alumbrándolo con su claridad.

-Grrrr –Gruño el blanco unicornio frunciendo la frente y obligándose a abrir los hojas- otro día más… -tomo asiento rápidamente para observar a su alrededor, realmente estaba muy confundido aun, aunque no recordaba nada, estar hay era como seguir en un sueño, su situación era tan extraña, como así mismo, volvió a mirarse las pezuñas, aun incrédulo de ser un pony- estoy jodido…-se encogió permaneciendo sentado y apoyando los cascos en su cabeza sumergiéndose en los pensamientos de su depresiva situación.

Varios minutos transcurrieron, pero por fin el joven unicornio levanto la mirada, no muy animado, pero si convencido que no lograría quedándose hay todo el día. Y así bajo de su improvisada cama y se acercó a la fogata, solo quedaban unas pocas brazas de la fogata así que decidió limpiarlas un poco con ayuda de unas ramas y colocar otro tronco a que se empezara a consumir lentamente evitando que la fogata muera.

El agua y la comida del día anterior, ya habían comenzado a surtir efecto y con esto la necesidad de desechar lo que no serbia, el joven unicornio sabía que lo más adecuado sería buscar un lugar alejado de su campamento para hacer sus necesidades, pues el aroma de estos podrían atraer alguna criatura salvaje más fácilmente, así que después de buscar un lugar alejado para dicho acto, de regreso paso por el arroyo que había visto el día anterior para tomar otro poco de agua así como no desaprovechar las hierbas y frutillas que encontrara de regreso.

Ciertamente las habilidades de sobrevivencia del joven eran increíbles a pesar de no conocer esas tierras, sabía muy bien reconocer hierbas, plantas y frutas que podrían ser potencialmente toxicas para el a pesar de variar de las que él conocía realmente de sus faltos recuerdos personales.

El blanco unicornio volvió a su campamento para poder pensar con más calma el que haría ahora, tenía un refugio, agua y alimento, pero no podía pasarse toda la vida sobreviviendo, su presencia y situación hay no podía ser un simple capricho de la vida jugándole una mala broma.

-ojala hubiera alguien con quien más platicar…-pensaba en voz alta recostado sobre el suelo viendo lo poco de cielo que le permitían las copas de los arboles- un poco de compañía me quitaría un poco de esta maldita ansiedad.

Aún era temprano y la recolección de más alimento sería una tarea rápida. Por lo que le quedaría bastante parte del día libre, que mejor forma que explorar el entorno y buscar un lugar alto para posiblemente divisar algo a lo lejos del bosque, el fin de este o una civilización serian excelentes. Así que no perdió el tiempo y después de un desayuno con lo que ya había encontrado y la búsqueda de algo más de comida, se decidió que el resto de la tarde lo usaría para explorar y buscar algo de utilidad o civilización si suerte tenia.

El sol se alzaba en lo alto del cielo, la tarde estaba en su apogeo trayendo con esto la mayor actividad en Equestria, ponys en los mercados, pegasos moviendo nubes de un lado a otro, potros saliendo de las escuelas para luego regresar a sus casas a cumplir con el resto de sus deberes o ir a jugar con sus amigos, los restaurantes a reventar de llenos y ni hablar de los puestos de refrigerios con el calor que se cernía a esas horas del día. Un día espléndido sin duda, pero completamente ignorante de la noticia que se esparciría al atardecer.

La princesa Celestia y Luna se encontraban reunidas en una de las grandes salas de reuniones del Palacio de Canterlot, con los principales directores administrativos en Equestria para informar de su más reciente situación incluyendo al ya informado General Thunderstorm.

-Orden señores por favor-Hablaba Celestia inútilmente ante los muchos directores reunidos que no paraban de hablar- ¡Silencio! –grito Celestia utilizando la voz real de Canterlot y rápidamente trayendo el silencio y la atención de todos los presentes.

Luna no pudo sonreír divertida ante las miradas sorprendidas de los presentes, pero rápidamente volviendo a tomar una expresión de seriedad cuando su hermana continua hablando.

-Señores, sé que se están preguntado porque los cite tan repentinamente, que tienen deberes que cumplir, y es parte de estos deberes por los que están aquí. –Todos se quedaron mirando atentamente a la princesa, solo asintiendo con un movimiento de la cabeza- como bien saben a pesar de que mi hermana volvió hace mucho tiempo después del incidente con Nightmare Moon la encargada principal en la administración de Equestria eh sido yo con apoyo de ustedes-Todos los presentes volvieron asentir- Normalmente no me importaría seguir igual, pero se ha presentado una situación inevitable, y esta administración tendrá que pasar completamente a mi hermana Luna.

La sorpresa se hizo evidente en los presentes y no tardo en escucharse los susurros entre los invitados.

-Pero princesa, ¿a qué se debe este cambio tan precipitado? –Pregunto un poni terrestre de color beige, crin café claro y una cutiemark de una balanza, el director de contabilidad y finanzas.

El general Thunderstorm se adelanta y habla antes que la princesa siendo que ya conocía la situación.

-Princesa, ¿me permite?

-Adelante general –Asiente la princesa Celestia tranquilamente.

-Hermanos, por años nuestra querida princesa Celestia nos ha protegido, velado por nosotros y dirigido por más años de los que uno pudiera recordar.-Las palabras del general sonaban emotivas y orgullosas.

-Todos sabemos que goza de la juventud eterna, al igual que nuestra querida princesa Luna, pero lo que nunca nos hemos puesto a pensar es en su espíritu agotado, después de tantos miles de años de servir fervientemente a su pueblo, y como tal le debemos un merecido descanso de su tan alto cargo de responsabilidad. Nuestra princesa, realizara un retiro temporal fuera de las tierras de Equestria, para poder obtener su debido descanso.

La sorpresa fue evidente en nuestros invitados después de tan emotivas palabras, pero las dudas se empezaban a sobreponer a la aceptación de dichas palabras y antes de que estas dudas surgieran el general continúa hablando ahogando todo intento de interrumpirlo.

-Hermanos, yo entiendo como os sentís, yo mismo me siento nervioso ante la situación, pero la princesa confía plenamente en nosotros para apoyar a la Princesa Luna en esta nueva tarea, no debemos dejar que el miedo nos invada por la ausencia nuestra querida princesa Celestia, al contrario debemos estar orgullosos de todo lo que ha hecho por nosotros, y de la confianza que ahora pone sobre nosotros para conllevar dicha tarea y responsabilidad, yo me comprometo a dar mi máximo apoyo a la princesa Luna, y ahora yo os pregunto. ¿Ustedes se comprometen también a dar lo mejor por nuestras princesas, por Equestria en esta difícil situación?

Las palabras del general Thunderstorm fueron profundamente emotivas, removiendo toda duda y estallando en aplausos y vítores de aprobación de nuestros visitantes reunidos. Las princesas estaban sorprendidas, pero muy felices con dicho resultado.

La princesa Luna se acerca al general y apoya un casco sobre su hombro

-General, no sé qué habríamos hecho sin usted, nunca podríamos haberlo dicho de mejor manera-la princesa le dirigió una sonrisa de estar muy complacida con el resultado de dicha reunión.

Pasaron varios minutos de celebración hasta que la princesa Luna volvió a pedir orden, esta vez sin la necesidad de recurrir a la voz de Canterlot.

-Señores dicho esto y obtenido su aprobación, me gustaría informar que planeamos hacer una celebración el día de mañana, eh informar a toda Equestria de dicha celebración utilizando todos los medios más rápidos posibles. Ya que mi hermana partirá para la noche de mañana.-Informo Luna que pudo notar que altero un poco a sus invitados, pero se alegró de no ver reducido sus ánimos, parecían realmente estar dispuesto a dar todo su apoyo.

-Y si nadie se opone, me gustaría ofrecerme para repetir estas mismas palabras que antes dije, a todos nuestros hermanos durante la ceremonia de despedida-Dijo el general después de Luna.

Todos los presentes de voltearon a ver unos a otros confirmando su decisión, y sin pensarlo dos veces, todos afirmaron que el general hablara durante la ceremonia

Dado el rápido apoyo conseguido gracias al general Thunderstorm la reunión fue relativamente corta lo que dio más tiempo de organizar y mandar todas las invitaciones de la ceremonia que se llevara en Canterlot para una despedida temporal de su querida Princesa Celestia, todo esto utilizando todos los recursos disponibles entre ellos la magia para mandar cartas a los lugares más lejanos y aislados, a los pegasos mar rápidos de los que disponían incluso obteniendo el apoyo de los Wonderbolts, los pegasos más rápidos en toda Equestria.

Mientras tanto sobre el bosque Everfree el paisaje se teñía de rojo con la llegada del atardecer y nuestro joven visitante, por muy buenas habilidades de supervivencia, no puedo evitar perderse.

-Demonios, me estoy guiando con el sol, como rayos me pude perder…-grita molesto al aire sin dejar de caminar.- Veamos, si ya no puedo regresar al menos debería poder llegar a esa gigantesca estructura que vi hace rato.

Esa misma tarde antes del atardecer nuestro unicornio blanco, exploraba en busca de una manera de salir del bosque y encontrando unas piedras altas en un claro alcanzo a divisar una enorme estructura de roca en lo que parecía ser lo profundo del bosque o tal vez la salida, ese lugar era tan extraño que sentía como si el bosque se moviera perdiéndolo de su campamento.

-Espero no esta tan lejos…-se dice así mismo mirando el cielo, quedaría cuando mucho una hora más de luz y caminar en la noche por el bosque podría ser peligroso sin una iluminación aun si tenía la suerte de no toparse con algún animal salvaje.

Así el joven unicornio emprendió de nuevo su camino a las profundidades del bosque, esperando al menos encontrar un refugio donde pasar la noche. Pero no paso mucho tiempo para que el sol se ocultara y saliera la luna la era más brillante que la noche anterior, lo cual agradeció nuestro visitante pues al menos podría evitar tropezar en la oscuridad del bosque, pero la visibilidad se acorto bastante, y con la llegada de la noche, se hizo el despertar de las criaturas nocturnas que en este bosque vivían inundando los alrededores de nuevos y extraños sonidos.

-Tranquilo...-respiraba profundamente tratando de mantener la calma.- todo estará bien, solo tienes que prestar atención y ocultarte ante todo lo que veas…

El crujir de unas ramas sorprendieron al unicornio blanco que inmediatamente salto sobre el hueco de un árbol para ocultarse, no podía dejar de temblar, no era un cobarde, pero no estaba en las mejores condiciones de aguantar la terrorífica situación y sin nada con que defenderse.

-"si tan solo tuviera una espada… pero qué demonios ¿y cómo piensas usarla, con el hocico?" –Pensó para sus adentros.

De pronto justo por el camino ligeramente iluminado por la luna, aparece una liebre que rápidamente se escabulle entre las sombras…

-Fiuuu solo fue una tonta… -el unicornio se caya inmediatamente al notar una criatura. que se plantó justo donde había estado la liebre.

Su piel parecía estar hecha de corteza de árbol, con algunas hojas creciendo de esta, orejas puntiagudas y un hocico lleno de dientes muy similares a pequeñas estacas de madera muy afilados, tenía toda la forma de un lobo más grande que el pony promedio, incluso sus ojos amarillos que brillaban con el reflejo de la luz de la luna, pero por más difícil que fuera de creer estaba hecho de ¡madera! Y lo peor aún este volteo hacia donde el unicornio se ocultaba y se acercaba lentamente olfateando el aire y relamiéndose el hocico, como si hubiera encontrado su cena.

-no, no, no estoy jodido… -El unicornio no dudo en salir corriendo, era obvio que aunque ese lobo fuera de madera, su comida preferida seguía siendo la carne… en este caso ¡su carne!

El lobo solo tardo unos segundos en reflexionar lo que pasaba y rápidamente comenzó a perseguir a su presa, por suerte para el unicornio, su vista ya había acostumbrado a la oscuridad del bosque y podía ver ligeramente mejor evitando tropezar con raíces o chocar con árboles.

-¡jodido, jodido, jodido, soy pony muerto!- No importaba lo rápido que corriera por el bosque, era el entorno natural de aquel lobo y tenía la ventaja del terreno, sabía que le estaba pisando los talones, o pezuñas mejor dicho en este caso, sin siquiera voltear para averiguarlo.

El unicornio corría sumamente atemorizado buscando cualquier lugar donde protegerse, era más pequeño que el lobo así que un hueco o cueva de tamaño justo para el podría salvarle la vida, pero no había nada, árboles y más árboles, bien plantados al suelo y ni una sola entrada donde ocultarse.

Entonces ocurrió lo menos deseado, el unicornio tropezó, dando varias vueltas por el suelo, quedando patas arriba semi iluminado por la luna, y veía como el lobo se plantaba frente a él acorralándolo contra las grandes raíces de un árbol.

-¿Por qué?-la voz del unicornio sonó muy triste a la vez que una lagrima recorría su mejilla este era su fin, comido por un lobo sin siquiera haber sabido quien era.

El pony vio como el lobo se acercaba gruñendo y salivando sus últimos segundos de vida… solo hizo por acto reflejo el cubrirse el rostro poniendo las pesuñas por delante, cerrando los ojos y solo esperando que un milagro pasara, cualquier cosa que lo salvara, entonces un instante antes de que el lobo cayera encima del unicornio, su cuerno brillo intensamente y un segundo después un fuerte golpe se escuchó seguido de un chillido.

El pony paso unos cuantos segundos en la misma posición esperando el dolor de sus músculos desgarrarse a causa de la fuerte mandíbula y afilados dientes del lobo, pero cuando abrió los ojos, vio en un extraño brillo etéreo cubriéndolo pero permitiéndole ver fuera de este también, observando a unos metros de distancia, al lobo tirado sobre el piso lleno de hojas y hierbas, el unicornio noto como su cuerno brillaba y que poco a poco su brillo iba apagándose a la vez que esa esfera traslucida que lo cubría se desvanecía también, temblaba mucho, no sabia que acaba de pasar, y lo único que se le ocurrió fue acercarse al lobo que permanecía inmóvil sobre el suelo.

La sorpresa del unicornio fue de incredulidad cuando al acercarse noto que el lobo tenía muchos daños sobre su piel de corteza de árbol, como si le hubieran dado un fuerte golpe en su pecho y cabeza, tenía una fuerte hendidura en el perfil de su cabeza y también una pata rota el pecho del lobo tenía una pronunciada hendidura con la piel rajada.

El unicornio tenía la adrenalina a tope pero apenas un minuto después de ver incrédulo al destrozado lobo, sus niveles de adrenalina cayeron drásticamente, sumiéndose en un extremo agotamiento, le temblaron las patas y cayó al suelo sin fuerza alguna, luego solo pude ver como la visión se volvía borrosa al punto de solo ver oscuridad quedando sumido en un profundo sueño, sin imágenes ni sonidos…