Gratitud
Shinji sencillamente había encontrado por casualidad las gafas rotas de su padre en la basura. Rei las había traído y las había dejado sobre la banca en el vestidor de chicas mientras hacia una prueba rutinaria de sincronización. Seguramente el personal del aseo ignoraba que esas gafas rotas eran importantes para la primera niña y las había tirado sin pensarlo mucho. Shinji se las había devuelto a Rei.
-¡Gracias Ikari-kun!, estoy en deuda contigo...- La joven parecía hablar por mera educación, cumpliendo una formalidad social por algo sin importancia. Shinji ya estaba acostumbrado a su frialdad y a su aparente indiferencia para todo y con todos
-¡De nada Ayanami!...
-En serio... me siento en deuda contigo...-Las mejillas de la chica se tiñeron de un pálido rosa, mientras apretaba con una mano las gafas- cualquier cosa que necesites o quieras que haga... ¡solo tienes que pedírmelo!... No podre estar tranquila si no te devuelvo el favor...
Ella hablaba en su tono inexpresivo y monocorde de siempre. ¡Rei era en verdad una chica rara!
-Ya se me ocurrirá algo, ¡yo te aviso!- Le dijo el tercer niño por dejar zanjada la cuestión de una vez por todas.
-Ikari-kun... en verdad aprecio mucho esto... estas gafas son en verdad importantes para mí...- Insistió la joven bajando la vista. Shinji se dio cuenta de que ella en verdad hacia esfuerzos sobrehumanos tratando de no sonar, ni ser, tan robótica- en verdad deseo devolverte el favor de alguna forma... ¡Estoy en verdad muy agradecida contigo por devolverme estas gafas!
Rei siempre les había parecido a todos como una chica carente de emociones, ni sentimientos. Ella por supuesto que tenía ambas cosas, pero muy adentro de ella. Esas gafas rotas eran del Comandante Ikari, se habían estropeado el dia del accidente con la unidad 00. Su padre se había quemado las palmas de sus manos y desde ese dia usaba guantes todo el tiempo. Era por ese accidente que Rei estaba malherida y cubierta de vendajes el dia que Shinji la había conocido. Era porque ella estaba malherida que Shinji había sacado valor y coraje para subir al EVA 01 por primera vez
-¿En serio puedo pedirte cualquier cosa que quiera?- Shinji sintió de pronto un escalofrío recorriéndole la espalda al ver que la gratitud de Rei era algo mucho más serio e importante de lo que parecía a simple vista.
-Si
-¿No te vas a negar? ¿Verdad?
-No
Shinji trago saliva de golpe.
-¿Puedopedirteloquequiera?...- El muchacho carraspeo- ¿Puedo pedirte lo que quiera?
-Si
Shinji sintió que un abismo se abría bajo sus pies. ¡Un abismo de posibilidades!... pero no podía ser. ¡Esas gafas no valían la pena! Solo eran basura.
-De momento, ¡vamos a tu casa!- Dijo al fin.
Caminaban en silencio. En el tren Shinji pensaba que si le pedía a ella una taza de té y que le hiciera una merienda quedaría saldada su deuda. Charlarían un poco y luego se iría a su casa. A lo mejor si fingía que dejaba el walkman olvidado y luego ella se lo devolvía con eso estarían a mano. Rei parecía estar en su estado autista habitual. Shinji se sentía en verdad incomodo, intranquilo. En su cabeza había una idea clara que le daba vueltas, pero que no se atrevía a encararla de frente. La sangre le golpeteaba en las sienes y su corazón latía desbocado en la medida que se acercaban al apartamento de la primera niña. Rei parecía indiferente e imperturbable.
Entraron a la habitación de Rei. Una habitación deprimente y solitaria... como su dueña. Shinji iba detrás de su anfitriona. Como buenos japoneses habían dejado su calzado en el vestíbulo. Rei guardo las gafas rotas del comandante Ikari en su estuche y luego lo puso en la repisa, en el lugar exacto en que Shinji las había encontrado por primera vez. Era un acto mundano y prosaico, pero Shinji se dio cuenta que para Rei era un sagrado rito religioso.
-Ya estamos en mi casa, ¿Qué deseas que haga para que estemos a mano?- Rei encaraba al muchacho cruzando su mirada con sus misteriosos ojos rojos.
-¿Hacia tiempo que no venía a tu casa? ¿Cierto?- Dijo Shinji evasivo para salir del paso. Miraba a su alrededor para disimular que estaba rehuyendo el contacto visual, que no le podía ver a los ojos y pedirle lo que en realidad quería.
El muchacho desvió la vista de la cama de Rei, apenas un catre de hospital, en lo que sus ojos se posaron en ella. Al hacerlo se percató de que el estuche de las gafas estaba en un sitio en que eran visibles desde cualquier parte de la habitación. Al salir del baño o al entrar a la casa o desde la cocina el estuche estaba allí sin llamar mucho la atención. El tercer niño se preguntaba hasta qué punto esas gafas eran tan importantes para Rei. Hasta qué punto ella se sentía en deuda con él. Hasta qué punto llegaría la gratitud de la primera elegida.
Ella era muy bonita, a pesar de su rostro serio e inexpresivo. Su uniforme escolar acentuaba sus bellas formas. ¡En verdad que era muy linda! Shinji se ruborizo hasta quedar rojo como un tomate. Sonoramente trago saliva.
-Ikari-kun, ¿te sientes bien?
-Sí, Ayanami... ¡me siento bien!... ¿en serio quieres devolverme el favor?
-Si
-¿Te puedo pedir cualquier cosa que yo quiera?
-Si
-¿Harás todo lo que yo te diga?
-Si
Shinji trago saliva nuevamente. No se atrevía a levantar la vista del suelo. La primera niña solo respondía con ese monosílabo a cualquier pregunta que hiciera. Parecía no estar consciente de todo lo que su afirmación implicaba. Shinji sentía que sus escrúpulos estaban cediendo. Shinji se acercó a Rei y puso sus manos sobre sus caderas. La acerco hacia sí mismo y le dio un tenue beso en los labios. Había cerrado los ojos y deslizado su boca de una comisura a la otra de la boca de Rei. Rei no se inmuto, sus facciones no cambiaron. Con todo Shinji sentía como ella se había puesto rígida y tensa. Había sido lo mismo que besar a una pared, una estatua de mármol, ¡un bloque de solido hielo!
Shinji estaba desconcertado. ¿Ella estaba molesta acaso con él? ¿Ofendida? Las pálidas facciones no transmitían nada, ni le decían nada. Sus ojos rojos estaban igual. ¿Recibiría una bofetada y seria corrido de la casa por su atrevimiento?
-¡Perdón!... ¡lo siento!... es que me gustas mucho Ayanami… ¡siempre he soñado con darte un beso!... ¡lo siento!- Se disculpaba el tercer niño mientras se separaba de ella
-No te preocupes Ikari-kun, ¡está bien!- Le replico ella mientras deslizaba la punta de su dedo índice entre sus labios carmesí. Su rostro se mantenía hierático- ¿Estamos a mano con esto?
-Ayanami… ¡la verdad es que no me gusto besarte!... bueno… ¿Cómo decirlo?- Shinji se rascaba detrás de la cabeza mientras trataba de no mirar a Rei a los ojos- creo que ese beso pudo ser mejor…
-¿Lo quieres repetir?
-¡Si!... si no te molesta, ¡claro!…
-Ikari-Kun solo quiero complacerte y pagar mi deuda contigo… recuperar esas gafas de la basura y evitar que se perdieran para siempre significan todo para mi… lo que te pueda dar o hacer por recompensarte siempre me parecerá como poco… ¡en serio que estoy muy agradecida!
-¿Nadie nunca te había besado?
-No-Respondió Rei con su voz neutra y monocorde. Ella se le quedo mirando con sus ojos rojos. El muchacho sintió que ella estaba perpleja y confundida
-Rei… ¡me gustas!... eres muy bonita… y… y… ¡bueno!... no quiero hacer nada que te sea desagradable o que te haga daño… Si me dices que pare… ¡me detendré!...-Shinji tenía el rostro encendido y rehuía su mirada azorado
-Entiendo… ¡no digas más!… hare mi mejor esfuerzo para complacerte y saldar mi deuda contigo… Shinji ¿de verdad crees que soy bonita?- Rei bajo la vista
-Si, en verdad, ¡creo que eres muy bonita!
-¡Nadie nunca me había dicho eso!-Dijo ella con la vista baja
-¿Ni siquiera mi padre?
Rei solo negó con la cabeza por toda respuesta, sus pálidas mejillas se habían teñido de carmín.
-El Comandante nunca me ha elogiado por nada… solo me dice si algo le complace o le desagrada… ¡me gusta complacerlo!… pero nunca me ha dicho que soy bonita… o que soy algo más que una piloto de EVA… ¡Tú eres muy diferente de tu padre!…
-¡Ven!- Le dijo el tercer niño tomándola de la mano y acercándola hasta estar casi nariz con nariz. Shinji volvió a besarla… con los mismos resultados. Fría, tiesa, ¡rígida como una estatua! Un bello rostro gélido de facciones pétreas y una mirada que no transmitía nada de emociones, ni sentimientos.
-Ikari-kun… ¿para qué cierras los ojos cuando me besas?
Shinji no supo que responder. Susurro:
-¿Puedo hacerte todo lo que yo quiera, sin que te opongas?
-Si
-Ayanami… ¡solo trata de relajarte y cierra los ojos!
Rei Ayanami obedeció y Shinji volvió a presionar sus labios contra los labios de ella. Más parecía para el tercer niño tener la boca pegada al vidrio de una ventana. Pero sus labios eran suaves, insípidos, pero suaves. El muchacho le chupo el labio superior buscando algo más de sabor y deslizo la lengua entre esos labios blandos, delicados, indiferentes. Rei solo se dejaba llevar sin oponer resistencia. Shinji la abrazo y la manoseo a gusto. Acariciaba la espalda y le apretaba las nalgas con gentileza en su beso, en su abrazo.
Ella solo suspiraba en silencio en los momentos en que al unísono tomaban y expulsaban el aire. Los pechos de la primera niña parecían inflarse y Shinji sentía los pezones de ella en relieve contra su pecho imberbe. Ella aceleró el ritmo al intentar con torpeza corresponderle. De seguro había pensado que tenía que salir de su pasividad. Ella también lo besaba a él y lo abrazaba con los ojos cerrados.
-¡Fue mucho mejor esta vez!…- Dijo Shinji.
Rei no dijo nada. Pero su cuerpo seguía tenso y rígido. Sin embargo Shinji sintió que ella en realidad estaba nerviosa y aprensiva por estar entre sus brazos. El cuerpo núbil de Rei era de modelo de pasarela. Muy bien proporcionado y muy desarrollado para su edad. Shinji aprovecho para manosearlo y apretarlo a gusto mientras iba sentando a Rei en sus piernas y él se sentaba en la cama.
Él le acarició suavemente la espalda, sintiendo las pequeñas protuberancias de sus vértebras por debajo de la tela. Shinji se llevó los dedos de la otra mano a los pechos, para tocar esas tiernas masas de carne turgente aprisionadas en el sostén y debajo de sus ropas. Rei abrió la boca y Shinji le dio otro beso metiéndole la lengua hasta el fondo todo lo que pudo. El cuerpo de Rei se crispo entre sus brazos. Ella se retorcía balanceándose. Sus carnosas nalgas se alternaban como punto de apoyo para el peso de la primera niña. Ella parecía salir poco a poco de su mutismo e indiferencia. El culito de Rei… ¡Se merecía un trono!... redondo y firme, carnoso y suave, era una verdadera delicia sentir esas nalgas sobre los muslos.
-¡Abre las piernas!-Le susurro Shinji al oído.
La joven obedeció y Shinji le subió la falda. Shinji sentía la boca seca. Con todo descaro miro la ropa interior de algodón de la muchacha. Sus bragas blancas de colegiala. Bajo la tela blanca delgada, pudo distinguir el contorno de su sexo y la oscura sombra de su vello púbico entre sus níveos muslos marfileños.
-¿Te puedo tocar… aquí?-Pregunto con la punta de su índice señalando el abultado triangulo invertido.
-Sí… si eso quieres.
Con suavidad Shinji deslizo la punta de su dedo sobre el relieve del sexo de Rei. Ella se cerró de piernas de golpe. Comenzó a gemir y a jadear mientras Shinji sobaba su montículo hinchado. Las mejillas de la chica se enrojecieron mientras se retorcía como si la estuvieran torturando. Ella palideció de la sorpresa al sentir como era elevada por algo. Era como si a Shinji le hubiera crecido otra extremidad. El miembro del muchacho jalaba las perneras del pantalón y hacían un notorio bulto.
Shinji fue acostando a su amante sin dejar de masturbarla. Rítmicamente con su dedo índice y medio sobaban y masajeaban el sexo hinchado de Rei. Ella se mordía los labios sacudiendo la cabeza, parecía sufrir de convulsiones. Shinji con su mano libre tomo la punta de su lazo y de un suave tirón lo deshizo. No pudo dejar de asociar el lazo con un moño de regalo. Shinji le saco los laterales al vestido de Rei y le fue desabotonando la camisa. La joven estaba con la parte superior de su torso al descubierto, con solo su sostén puesto. La albina piel era en verdad blanca y pálida. Parecía fosforescente en la tenue penumbra de la habitación.
Shinji apretaba con una mano el pecho descubierto de la chica. El seno se deformaba con la suave presión de su mano para luego recuperar su forma redonda y firme. La carita de Rei se crispo, pero no podía decir si era por gusto o desagrado. Pellizcándole los pezones y magreandole las tetas el muchacho la iba desnudando sin que la chica protestara o se resistiera. Como una muñeca sin vida se dejó desnudar por completo. Deshojándola el muchacho le iba quitando las prendas de su uniforme de colegiala dejando al descubierto la albina piel. Recordó el día que le había traído su credencial renovada a Rei y le había caído encima. ¿Se hubiera imaginado acaso que algún día iba a conocer el sabor de esa teta que había tocado por accidente? ¡¿Qué iba a degustar, chupar, lamer y morder esas dos pálidas tetas de ensueño?!...
Rei solo tenía sus medias negras y sus bragas blancas puestas. Shinji parecía un león devorando un cervatillo mordiendo, chupando, lamiendo y besando los pezones de pálido rosa. Rei solo gemía y jadeaba en forma queda mientras lánguidamente se quedaba quieta e inmóvil. No había expresión de gusto o desagrado en sus facciones. No fruncía el ceño y sus ojos de color carmesí parecían mirar a algo muy lejos de este mundo. Sus labios temblaban sin embargo y sus ojos estaban vidriosos. Entre sus jadeos y gemidos respiraba con dificultad mientras todo su torso era devorado a dentelladas, la áspera lengua del muchacho saboreaba la sal de su piel y sus labios inmisericordes buscaban puntos sensibles en su anatomía.
¡En verdad que Rei Ayanami estaba divina!... la joven parecía un fantasma intangible, un alma en pena. Al respirar las aletas de su nariz se dilataban y contraían. Su caja torácica se inflaba y desinflaba sacudiendo sus pechos tersos y plenos. Shinji se preguntaba mentalmente si eran más grandes o más pequeños que los senos de Asuka… ¡de que eran más pequeños que las tetas de Misato no había duda!
Rei parecía confundida. De repente echo la cabeza hacia atrás y sus mejillas se tornaron rosas. Mordió una punta de las sabanas y todo su rostro se contrajo en una mueca de dolor. Arqueando la espalda y abriendo las piernas de forma obscena ella se convulsiono sobre la cama exhalando un gemido de agonía. Volvió a convulsionar y su inmaculada braga blanca de colegiala se transparento con un líquido incoloro y espeso de almizcleño olor que manaba sin parar de su coño. Ella era por completo virgen y su coño no sabía ni lo que era un dedo. Shinji se dio cuenta de que Rei estaba excitada por primera vez en su vida… ¡cachonda a más no poder!
-¡¿Qué me está pasando?!- La joven más que preguntar parecía suplicar de que Shinji hiciera algo por poner fin a ese dulce tormento
Ella estaba por completo desnuda sobre su catre. Shinji saco su miembro hinchado de sus pantalones y se lo estaba sobando delante de Rei. El muchacho se preguntaba sobre lo que tenía que hacer a continuación. No quería lastimar a Rei, pero tampoco iba a renunciar a hacerla suya. Acarició el canalillo de los senos de Rei con la punta de sus dedos. Ella exhaló una bocanada de aire en un suspiro y se movió ligeramente en la cama.
-¿Rei?- susurró tímidamente el muchacho-¿Puedo? ... Quiero decir, me gustaría... poner mi boca en su… en tu… -Shinji trago saliva- ¡solo quédate quieta!
Ella dejo que Shinji moviera la unión de sus muslos sobre el borde de la cama. Levantándole sus caderas, puso una almohada debajo de ella. Shinji se sonrojó y se puso de rodillas ante ella. El olor fuerte y picante del sexo de Rei era mucho más nítido. Con las manos sobre las rodillas ella le separo sus dos piernas flexionadas. Sus piernas eran blancas, níveas, eran dos columnas de mármol. Sus labios vaginales estaban hinchados y se abrieron como las puertas de una catedral. El húmedo sexo de Rei estaba expuesto exhalando su aroma penetrante. Su interior era rosado… Shinji hasta pudo distinguir el himen de la chica. Una membrana de carne con un agujero grande en el centro y cinco más pequeños alrededor.
Él se perdió en el interior en un delirio de lamer el sexo de Rei, su carne interior era pura sal del océano… sabia a ostras, a mariscada con limón en su mente. Vagamente podía oír los suspiros y jadeos ahogados de ella. Shinji apoyó la cara contra cara interna del muslo suave de Rei y se pasó la lengua por los labios fascinados por el acre y amargo sabor de su primer coño. Con sus dos amigos había visto revistas y películas pornográficas y siempre se había sentido asqueado por el sexo oral. ¡No podía creer que en verdad se hubiera atrevido a comerse el coñito virginal de Rei! Con la cara todavía contra su muslo, mirando distraídamente en la corona de pelos de lavanda, parpadeó y observó como un segundo temblor recorrió el cuerpo de Rei. La pequeña protuberancia que tenía Rei escondida se estaba deslizando por debajo de la capucha del clítoris. Se asomaba tímidamente brillante de humedad como una perla rosa.
Shinji se acaricio su monstruosa erección. El suave cuerpo albino estaba despatarrado, abierto y listo para recibirlo. Parecía una escultura enclavada en las sábanas arrugadas. La luz y la sombra, los tonos pálidos y los toques de gris en los huecos de su cuerpo, el revuelto cabello de lavanda, los dos rubíes que ella tenía por ojos, todo eso junto la hacían parecer la obra maestra de un artista. Solo la agitada respiración de la joven, el temblor de su carne y el brillo en sus pupilas rompían la ilusión de tratarse de un objeto inanimado
Sintiendo su dureza desnuda crecer mientras la miraba, Shinji corrió sus dedos a lo largo de la cara interna del muslo de la rodilla de ella hasta los labios entreabiertos. Fue recompensado por el escalofrío que recorría a través de ella por su contacto. Sentía un morboso placer en prolongar las preliminares y el juego previo. Rei con su silencio y pasividad le daba permiso que le hiciera todo lo que quisiera. El recordar que la joven solo pagaba la deuda de gratitud que creía que tenía con él le amargo la diversión… un poco.
-Rei… ¡quiero que levantes los brazos por encima de tu cabeza!...
La peli azul lo hizo sin protestar. Su cuerpo escultural estaba cubierto de una película de sudor. Los pechos de la joven se alzaban altivos. Rei acuno la cabeza entre sus brazos y solo cerro los ojos. Shinji se inclinó más cerca. La curva de los senos de Rei le excitaban hasta el punto del fetichismo, pero también lo hizo la línea imaginaria de luces y sombras a lo largo de su caja torácica hasta la cadera. Él lamió su camino a lo largo de esa línea y viceversa, chasqueando la lengua a través del músculo liso por encima de su axila, mordisqueo su vientre plano. Rei solo podía gemir y estremecerse, temblar y retorcerse en un dulce suplicio, en una lenta agonía que el joven Ikari insistía en prolongar.
Él hizo su propio camino desde el brazo de Rei a la loma de nieve de su seno. Abrió la boca lo más que pudo para tragar todo lo que fuera posible del cálido pecho de Rei. Poniendo su boca en la curva de su cadera a punta de besos se iba dirigiendo a su montículo, a la rala corona de vellos lavanda. Cuanto más se acercaba, Rei trataba de cerrar sus piernas infructuosamente. Shinji con sus manos sobre las rodillas de la chica le impedían hacerlo. La joven arqueo la espalda y se mordió el envés de su mano al sentir la lengua del muchacho ahondar en su carne viva, en su sagrado interior, en la parte más sensible y delicada de su anatomía.
Dentro de su sexo, la lengua del muchacho se adentró en el agujero mojado, en la miel acre y amarga de sus jugos vaginales. En su boca y en las palmas de sus manos Shinji podía sentir como Rei temblaba y se estremecía. Shinji sentía el mismo dolor, la misma hambre e insatisfacción en su miembro erecto y duro. Cuando su lengua lamió la punta de un lento círculo en su interior, Rei estuvo a punto de correrse y el también. Pero no lo hicieron. Shinji se sorprendía que su lengua pudiera ir mucho más profundo entre los húmedos e hinchados labios vaginales de la chica. Le pareció oír, gemidos ahogados, frenéticas inhalaciones y exhalaciones de aire, sonoros suspiros.
Shinji cerro un ojo mientras se sobaba su duro e enhiesto miembro. Rei parecía agradecer la tregua. Shinji sentía en la boca el sabor amargo y astringente del sexo de Rei. Como una herida abierta el coñito de Rei rezumaba jugos, estaba más que lubricada con su propia miel y la saliva de su amante. La joven estaba abierta a más no poder y su tierno agujerito estaba bien dilatado. Sin más preámbulos Shinji se le puso encima y la punta roma con forma de nuez de su sexo hizo contacto entre los labios hinchados de Rei, en el medio de su surco en carne viva.
Él rozó sus pezones duros con el dorso de los dedos. Inclinó la cabeza para dar a cada uno de ellos un pequeño beso.
-¿Rei?- le susurró-¿Estás lista?, ¿Me dejas entrar en tu interior?-
Los ojos de la chica estaban vidriosos, su boca entreabierta y el pelo lo tenía hecho mechones por el sudor. Su escultural cuerpo temblaba ligeramente y parecía tener un fulgor propio.
-Sí
Él extendió la mano para acariciar su mejilla. Metió suavemente un mechón de pelo azul detrás de la oreja de ella. Su miembro estaba por completo entumecido. Lo sentía mucho más largo y mucho más grueso de lo normal. Era pura pulsante carne maciza ardiente como una braza, dura como una barra de acero... Tuvo que agacharse hacia atrás, como un león listo para saltar, con el fin de poner su sonrojada cabeza con forma de nuez entre los ensanchados labios húmedos. Shinji sintió un gran placer y cierto alivio a deslizarse de arriba abajo por la hendidura de Rei. En su juego se iba metiendo poco a poco en ella. Solo meterle la puntita lloriqueante de líquido pre-seminal parecía una horrible tortura a su amante; a pesar de que esta no se quejara, ni gritara. Pero era evidente que ahogaba sus gritos. Su rostro ya no era estoico, ni inexpresivo. Hacia muecas de una ansiedad y de un sufrimiento intenso.
Rei sintió el dolor de una puñalada clavarla en el sitio. Un dolor repentino, intenso, que le hizo cerrar los ojos con fuerza. Ella se ovillo o lo intento, pero el cuerpo del muchacho estaba entre sus piernas. Shinji volvió a embestir una y otra vez. Rei sentía una puñalada mucho peor que la anterior cada vez. Su elástico himen daba dura batalla. Shinji sentía que no podía controlarse ya, ni ser gentil o cuidadoso. Sus caderas solo obedecían al puro instinto ancestral. La fricción húmeda del interior de Rei galvanizaba su miembro. Sentía un relámpago literalmente eléctrico viajar desde la punta de su polla, subir y recorrer su columna vertebral hasta golpear su cabeza como un mazazo en cada embestida fallida.
Shinji empujó hacia adelante una vez más, con todas sus fuerzas y con todo su peso, y sintió rasgarse la barrera que le impedía avanzar. Sentía un guante muscular de fino terciopelo debajo de él, alrededor de su eje hasta la empuñadura. No podía saber si ella también gritó en el mismo momento o solo había sido él. No sentía placer o dolor, solo la liberación pura. Él arqueó la espalda, temblando, impresionado por haber logrado por fin penetrar a Rei. Con cautela rodó sus caderas de lado a lado, girando su eje dentro de su vaina sin tener que sacar.
"Estoy teniendo relaciones sexuales"… "Estoy teniendo sexo"… "Estoy teniendo relaciones sexuales por primera vez"… pensaba sin poder creérselo…"Estoy teniendo relaciones sexuales con Rei"… "Estoy teniendo relaciones sexuales por primera vez con Rei"… "Rei y yo estamos teniendo relaciones sexuales" "¡Me estoy follando a Rei Ayanami!"…
Miró a Rei de nuevo, pero sus ojos estaban fuertemente cerrados... sus puños estaban crispados mientras sus labios estaban temblando. Su respiración era agitada, al compás del subir y bajar de su pecho. Asuka se burlaba en la casa diciendo que Rei era frígida y que de seguro follar con la chica modelo era pura necrofilia. Shinji no recordaba bien de por qué había sido la discusión y como habían terminado hablando de las capacidades amatorias de la primera niña… pero se había quedado intrigado con esas dos palabras nuevas. Había investigado por curiosidad. En esos momentos se preguntaba si Asuka en verdad estaría en lo cierto.
-Rei… ¿te encuentras bien?... - Le pregunto con timidez
-Te confieso que me duele mucho… ¡solo no te muevas!... deja que me acostumbre a tenerte dentro de mí
Silencio. Una larga espera.
-Ikari… ¿Me besarías en los labios?... trata de no moverte por debajo de la cintura-Pidió ella.
Shinji la beso con suavidad, como ella quería. Él todavía tenía puesto su uniforme. Los pezones de ella estaban tiesos, en punta. Shinji los sentía en relieve contra su pecho, rozando su camisa. ¡Anhelantes y ansiosos! Sus tetas se aplastaron y se deformaron bajo su peso, sus pezones eran duros garbanzos. Ella le abrazaba desde los hombros con sus brazos y la cintura con sus esbeltas piernas. Los dos trataban de fundirse en un solo ser. Shinji solo sentía que el centro de gravedad de ambos estaba en sus sexos unidos. Que el cielo y el paraíso… ¡el nirvana!... estaba en el coño de una mujer.
-Shinji… ¡Date gusto y hazme lo que quieras!... no te contengas…- Le susurro Rei en un suspiro, calentándole la oreja.
Shinji se retiró un poco. El aire frío golpeó la pulgada de su eje que el movimiento dejo expuesto. Shinji se hundió de nuevo en el húmedo, apretado y cálido orificio. Los músculos vaginales de Rei se contrajeron alrededor de su eje y todo el cuerpo de ella se estremeció bajo el cuerpo de él enfundado en su uniforme escolar. Shinji se extendió totalmente a lo largo de la longitud del cuerpo de Rei, poniendo la mayor parte de su peso sobre sus codos. Ella gimió y negó con la cabeza de lado a lado. El movimiento se convirtió retorcerse y convulsionar debajo de él. Con una mano ella agarro el omóplato de Shinji. La otra mano se deslizo hasta la parte baja de la espalda del muchacho. La joven le clavo las uñas en la tela de la camisa.
Rei dejó escapar un largo suspiro. Shinji podía sentir su hueso de la pelvis presionando hacia abajo en el montículo caliente e hinchado de ella. Rei envolvía sus brazos alrededor de su torso, lo rasguñaba en la espalda como una gata y le mordía los hombros o a un lado del cuello como una vampiresa. Arqueó la pelvis hacia él. Sus largas pestañas revolotearon mientras él movía sus caderas en un suave bombeo de su miembro dentro y fuera de ella. El pequeño jadeo de ella al llegar a sus oídos golpeó las frecuencias correctas para enviar escalofríos por su columna vertebral. Su lengua se sumergió en la boca de ella. Él no podía mantener por más tiempo los golpes de poca profundidad, sentía como el coño de Rei se contraía y se dilataban con insistencia… ¡apremiantes!
Shinji casi saco su eje totalmente y empujo hacia delante de nuevo, una y otra vez. Rei gritó con pasión delirante y se retorcía debajo de él. Sus piernas parecían esforzarse en intentar levantar y envolver sus caderas. Las dos manos de ella agarraron sin poder hacer nada a su espalda. Sus uñas con bordes redondos arañando su piel le hubieran hecho surcos de sangre si el muchacho no se hubiera dejado la camisa. Mientras tanto Shinji levantaba y empujaba de nuevo en ella, dentro de ella, tratando de ahondar más y más.
Rei levantó la cabeza y sus dientes se clavaron en el músculo entre el cuello y el hombro. Shinji gritó en voz alta, pero el descubrimiento de que el dolor era emocionante le pasó por encima como una epifanía, una revelación. Ya no podía pensar, ni razonar. El instinto, sus más bajos y viscerales apetitos solo tenían como objetivo en follar a Rei, ¡follarla duro!, ¡joder su rico agujero una y otra vez con su dura polla hasta el hartazgo! Sus cuerpos se estremecieron, los resortes del colchón chillaban de la violencia de sus empujes mientras las patas de la cama rasgaban el piso, el caballete repiqueteaba contra la pared. Los dientes de Rei permanecieron fijos en el músculo. Shinji golpea con sus caderas como una locomotora y bombea, ¡taladra!, con su miembro en su furia como si buscara petróleo. La fricción áspera, ¡húmeda!, de sus sexos parecía explotar como fuegos artificiales a través de sus nervios. ¡Nunca se había sentido tan vivo!
Con cada embestida en el húmedo coño de Rei, la presión en su interior aumentaba. Él tenía la sensación de nadar en el agua más fría, en el medio del océano. Algo dentro de sus testículos le dijo que iban a explotar y que nada impediría su liberación. Su boca se abrió para dejar salir un gemido agudo. Ella arqueó la pelvis hasta encontrarse con su cuerpo y deliberadamente, con fuerza, él empujaba dentro de ella, ¡una y otra vez y otra vez!... Unas contracciones espasmódicas de sus sexos unidos y un flujo de blanco líquido caliente de él dentro de ella fue el final de todo. Oleada tras oleada de semen brotó de él llenado el fondo de la vagina y bañando el torso de su amante. Ella y el hicieron exclamaciones suaves e ininteligibles de gozo. Sus cuerpos estaban temblando, superados por completo por un clímax devastador. Una vez que el último chorro de líquido brotó de él, Shinji se sintió agotado, como si toda su energía se hubiera ido con él. Bajó la cabeza, apoyándola en el hombro de Rei; podía oír su corazón y su pesada respiración.
Shinji se rodó con Rei encima sobre la cama. Ella ahora estaba encima de él, desnuda, entre sus brazos. Se sentían amodorrados, ¡felices! Al rato fue que empezaban a volver al mundo real. Shinji sentía su uniforme escolar empapado de sudor, viscoso por los fluidos sexuales de ambos. Le dolía mucho donde Rei le había mordido y en donde lo había rasguñado… ¡La tela de la camisa era buena! Otra se hubiera vuelto girones con esos zarpazos de tigresa. A pesar de tener la camisa y la franela protegiendo su piel sentía como los arañazos de Rei se le levantaban en su epidermis como largos chichones, como marcas de latigazos.
Rei parecía dormir por completo exhausta. ¡Cómo te tenía ganas desde el día en que te caí encima y te toque una teta por accidente! Pensaba el muchacho con malignidad y morbo. Ese deseo por ella había estado creciendo en él y encima había sido aliñado viviendo con dos bellezas espectaculares como Misato y Asuka. Misato era puro descuido y desvergüenza. Sospechaba que Asuka era pura femenina coquetería y ganas de regañarlo por pervertido mirón. Asuka en su actitud borde y Misato en su negligencia eran para mirar y no tocar. Misato era como una tía, una madre. Asuka era como una prima o una hermana. Así las había internalizado por la convivencia diaria con ellas… pero ellas acostumbraban a ir por la casa con poca ropa torturándolo sin quererlo… echando leña al fuego a sus deseos lujuriosos por Rei… ¡En realidad eran pura pólvora y gasolina!
-¡Oh, mierda!- Shinji cerro un ojo de dolor. Su miembro encogido y laxo volvía a la vida.
-¡¿Mmmm?!-Hizo Rei soñolienta
Shinji volvía a tener otra monstruosa erección entre las piernas.
-Ikari-Kun… ¿No estas satisfecho todavía?- Dijo Rei incorporándose. Su tono de voz y su forma de hablar era el de siempre. Shinji no podía saber si estaba molesta o sorprendida o…
-Ayanami… ¡Lo siento!... de verdad ¡lo siento mucho!-Shinji estaba rojo por la vergüenza.
-Shinji ¡quítate la ropa para lavarla!-Dijo ella
Sucia y desaliñada, cubierta solo de sudor y fluidos sexuales, Rei en verdad se veía muy apetecible. Entre los muslos marfileños tenía la sangre de su reciente desfloración. Shinji comenzó a quitarse la ropa a un lado de la cama. Esta caía apelmazada en el suelo como si el muchacho viniera empapado por la lluvia de una tormenta. Shinji sentía un poco de vergüenza por su cuerpo desnudo. Rei se agachaba o se inclinaba para tomar la ropa del muchacho. La primera niña tenía un culo soberbio… Shinji desvió la vista. Mentalmente se dijo que después de ese polvo estaba sobreentendido que Rei había pagado su deuda con él… ¡con creces!
Shinji sintió que el corazón se le partía al ver a Rei caminando con un visible dolor entre las piernas. Diligentemente la muchacha estaba poniendo su ropa en una lavadora. La joven puso a lavar la ropa. Luego se fue a buscar sabanas limpias y acomodo su cama. Shinji estaba sentado en una silla con su erección tapada con una de las sábanas sucias. Ella le tomo de la mano.
-Ikari-kun, ¡Vamos a asearnos y después seguimos!
-¡¿Asearnos?!
-Sí… ¿o prefieres seguir y asearnos después?
-¡Lo que te sea mejor está bien para mí, Ayanami!...
-Lo mejor es asearnos… ¡ven!
En la ducha se bañaron y se enjabonaron bajo el chorro de agua que les caía encima. Rei tenía una piel de terciopelo, una suave seda que las manos y la piel del tercer niño no se cansaban de degustar con el tacto. Shinji sin embargo no las tenía todas consigo. La actitud de Rei era fría e indiferente… En realidad era fría e indiferente como siempre. No sabía si le había gustado haber hecho el amor con él o solo quería pagar su deuda con él usando su cuerpo. Si solo expresaba su gratitud con sexo… que ella valorara más las gafas rotas de su padre hasta ese punto era una espina en su costado que le amargaba por completo esa primera vez.
-Rei… ¿te sientes bien?
-Si… me duele y escuece un poco entre las piernas al caminar, pero… ¡ya se me está pasando!
-¡Me alegra escuchar eso!
Ella lo beso tiernamente en los labios. Fue un beso entre dulce y amargo. Shinji se sintió confundido y gratamente sorprendido. Ya no era besar a una estatua o poner los labios contra el vidrio de una ventana.
-¿Te gusto?- Pregunto Rei al finalizar
-Si… fue… ¡agradable!
-¿Agradable?- Rei hizo un sincero mohín de contrariedad
-Fue muy bueno… ¡mucho mejor que el primer beso!...
Sus cuerpos olían fuertemente a sangre, al LCL, junto al agua y al jabón. Shinji sentía por primera que le gustaba. En Rei el olor era mucho más penetrante e intenso.
-En verdad… ¡me gustó mucho!…-Shinji la beso en la boca sin ganas de seguir hablando.
Shinji al finalizar el beso le susurro en el oído.
-¡Date la vuelta!
Rei se giró. Shinji la puso contra la pared. Ella puso sus palmas de las manos sobre las baldosas mientras el agua seguía cayendo sobre ellos. Shinji le admiro la espalda y el lindo revés a la primera niña. Le hizo a un lado el pelo, por detrás de su oreja. Le susurro calentándole la oreja.
-¡Inclínate!
¡Que culo!... unas nalgas en verdad soberbias. ¡Que par de jamones! Shinji le dio una sonora palmada al pernil derecho. Su sonido era agradable, a pura carne maciza. Shinji le separo las piernas a la primera niña con un pie mientras la sujetaba por la estrecha cadera. Rei sintió como de nuevo era rellenada a reventar por el falo duro de su amante. Como se deslizaba por la curva de su sexo como una espada curva en su estuche. Shinji empezó a embestir de nuevo. Ella sentía que era elevada en el aire para luego caer de golpe en el suelo. Sentía el suelo en toda la planta del pie, luego se paraba de puntillas y el piso desaparecía bajo ella para luego caer sobre la punta de sus dedos y de allí volver a sentir el piso en toda la planta del pie.
Rei seguía dando saltitos mientras Shinji continuaba con su joda, entre caricias. Con sus brazos abrazándola, sujetándola… ¡aprisionándola con fuerza!... al principio su coñito presento resistencia pero luego se iba lubricando y facilitándole el entrar y salir en su interior. Su oquedad por puro instinto se contraía y dilataba. Shinji y Rei sintieron llegar el clímax de nuevo. Se sintieron decepcionados al ver que no había sido tan fuerte e intenso como el primero… pero ¡había sido bueno! Los jóvenes se terminaron de bañar con una sonrisa en los labios y un rubor que les teñía las mejillas de carmín.
Shinji tomo a Rei entre sus brazos para que ella no tocara el suelo con los pies. La llevaba a la cama a la que Rei ya le había puesto sabanas limpias. Solo se escuchaba la lavadora como música de fondo. Rei estaba de espaldas sobre la cama con Shinji encima. Ella estaba agarrando con las manos los tubos del caballete del catre de hospital mientras Shinji embestía. El joven estaba sobre ella apoyándose con sus manos como si estuviera haciendo flexiones de pecho. En el subir y bajar de su culo, en golpear incesantemente con sus caderas a Shinji le gustaba mirar su hombría hundirse y emerger en la recién desflorada feminidad de Rei. Ver el bamboleo de sus turgentes senos lechosos y la trayectoria de los pezones de pálido rosa. Rei no se quejaba, solo gemía y jadeaba con sus mejillas teñidas de carmín. Su rostro era ambiguo, Shinji no sabía si lo estaba disfrutando o estaba sufriendo. Sus bellos ojos estaban cerrados.
Shinji se tomó esta vez su tiempo. Rei era un manjar para gourmets y sibaritas. La degusto como caviar con champaña. Trataba de prolongar el coito lo más posible esta vez. ¡Rei estaba jodidamente rica!, ¡deliciosa!... ¡sabrosa!... ella se entregaba a él con todo su ser. Shinji sin darse cuenta solo se dejaba llevar por ella. Sus jadeos y gemidos le marcaban el ritmo y la intensidad de la joda. Ella debajo de él movía sus caderas y hacia girar dentro de ella, en su vaina, el eje de su amante. Sus cangrejeras eran de vértigo. El gozo y el deleite que los amantes alcanzaron en el orgasmo fueron… ¡celestiales!
Shinji se había desplomado sobre ella en verdad exhausto. ¡Que hembra, Dios mío!... Rei también estaba cansada. El miembro del muchacho estaba encogido y encorvado dentro de la vagina de Rei. Los rasguños en la espalda y el mordisco en el cuello le ardían a Shinji. El silencio era agradable y el solo sentir la piel de uno contra el otro era agradable.
Rei no decía nada. Parecía estar pensativa.
-Ikari-Kun… lo que hicimos juntos… ¡fue muy agradable!... siento que estoy como al principio… siento que mi deuda contigo lejos de estar saldada… ¡solo aumento!-Dijo ella
-¡¿Eh?!-Shinji no podía creerlo… ¡Rei era en verdad una chica rara!
-Tengo que hacer algo para que estemos a mano- Rei parecía estar hablando en serio
Silencio tenso.
-Ayanami, ¡me gustas mucho!... me hubiera gustado que me estuvieras agradecida por haber hecho algo en verdad heroico… ¡Soy yo quien está en deuda contigo y quien debería darte las gracias por todo!...
-¡De eso nada!-Le replico Rei con firmeza-Tengo que retribuirte lo que hiciste por mi sin disfrutarlo o no valdrá nada…
Shinji solo dio un hondo suspiro. Rei no se atendría a razones y no iba a ganar nada discutiendo con ella. Se sentía soñoliento
-Mañana… ¡me harás una mamada y estaremos a mano!
-¿Una mamada?, ¿Qué es eso?...
-Mañana te lo explico… ¿bien?
-Sí, creo que está bien con eso…
-Me gustaría también… ¡si no te molesta!… echarte otro polvo después… digo, si todavía tengo ganas… ¡te prometo hacer todo lo posible por disfrutarlo más que tú!...
-¿Un polvo?, ¿talco?
-Echar un polvo es una forma de decir "tener sexo"… ¡hacer el amor!...
-Yo… no entiendo mucho de esas expresiones… no entiendo mucho de nada… yo solo sirvo como Piloto de EVA… solo eso justifica mi existencia…
-Ayanami… ¡me gustas mucho!-Shinji le susurro en el oído a la chica mientras le abrazaba-¡quiero volver hacerte el amor mañana, pasado mañana y siempre!... eso y solo eso quiero como recompensa…
-Si es así… ¡me puedes echar todos los polvos que quieras en el momento que quieras de las formas que quieras!
Shinji de nuevo estaba encima de ella, dentro de ella, en una nueva joda. En un último polvo antes de irse… En el último polvo de ese día cuando menos.
-Rei… ¡Sin morderme o rasguñarme está vez!...
