III.
Solo quedaba una semana para la primera prueba. Lily no veía a Scorpius desde hacía días y le preocupaba que no la siguiera a todas partes como de costumbre ni la invadiera a preguntas o invitaciones de todas las posibles citas posibles. Justo cuando volvía del campo de Quidditch después del entrenamiento, lo vio a orillas del lago recostado sobre la hierba. Era tarde y ya hacía frío a esas horas, ¿qué hacía allí? Se despidió de sus compañeros de equipo y se dirigió hacia él muy a su pesar.
-¿Qué haces aquí solo? – le preguntó. Scorpius giró la cabeza y observó cómo Lily estaba llena de barro.
-Deberías ir a darte un buen baño. – objetó el chico.
-¿No has oído mi pregunta?
-¿Qué más te da? – le preguntó.
-¡Eso mismo me pregunto yo! Vete al infierno, Malfoy.
Lily iba a retirarse pero Scorpius la llamó antes de que lo hiciera.
-Necesitaba pensar – soltó él.
Lily se sentó a su lado.
-Falta una semana para la primera prueba. ¿Te estás preparando? – le preguntó.
-Descuida.
-Hablo en serio. ¿Has averiguado algo? ¿Tienes idea de lo que puede…?
-Lily, por favor – la interrumpió el chico, llamándola por primera vez por su nombre. – No quiero hablar más del torneo.
-¿De verdad querías participar? No entiendo esa manía de ponerse en peligro.
-Quería participar para demostrarle a los demás que no soy un cobarde, que soy valiente y que puedo ganar algo. Quería participar para que los demás viesen que no soy como mi padre cuando era joven. No puedes entenderlo.
Lily lo miró boquiabierta y su respuesta la sorprendió bastante.
-Pero eso ya lo sabemos todos, Malfoy. ¿Por qué demostrarlo?
-Las palabras son eso, simples palabras. Los hechos son los que demuestran esas palabras.
Scorpius la miró, serio por primera vez. Lily pudo contemplar la tristeza en sus ojos. No sabía cómo actuar con Scorpius, no sabía lo que hacer o lo que no. Le daba miedo acercarse a él en aquel momento y que la rechazara. Le daba miedo que Scorpius se alejara de ella si ella daba un paso demasiado rápido. Pero no podía evitarlo. Colocó su mano sobre la de él con suavidad. Scorpius miró su acto con confusión.
-No tienes que demostrar nada Scorpius. No eres como tu padre, ¿cuándo lo vas a entender?
El chico volvió a mirarla con unas ganas locas de besarla en aquel preciso momento. Pero se sentía raro y extraño. Nunca había hablado con una chica así, nunca le había confesado sus secretos a nadie y de repente llegaba ella y destapaba su caparazón.
-Entonces, ¿te casarás conmigo? – le preguntó de repente y sin venir a cuento Scorpius. Lily lo miró dudando de sus facultades mentales, preguntándose si se habría vuelto loco. Al observar cómo aparecía la típica sonrisa juguetona del chico negó con la cabeza sonriendo levemente. - ¿Lo harás o no?
-¿Te has vuelto loco?
-Posiblemente. Por ti.
Lily se puso de pie carraspeando.
-¿No se puede hablar seriamente contigo ni cinco minutos, Malfoy?
Scorpius también se puso rápidamente de pie.
-Malfoy, Scorpius, Malfoy… ¡Decídete de una vez!
-Tú tienes la culpa. ¿Cuándo vas a madurar?
-Oh, por favor. ¿Madurar yo? Tú tienes quince años, no yo.
Lily estaba dispuesta a marcharse pero Scorpius la cogió de la mano a tiempo.
-Suéltame. – le pidió.
-¿Qué pasa? ¿Tú puedes tocarme cuando te dé la gana y yo no?
Lily no supo qué responder. Scorpius la arrastró hasta el borde del lago junto a él. La estrechó contra él y se metió al agua.
-Pero, ¿qué haces? ¡Está congelada! – exclamó la chica.
-Te he dicho que necesitabas un baño, pelirroja.
Scorpius se lanzó con ella dentro del agua. Lily se deshizo de sus brazos debajo del agua y se levantó en menos de un segundo. El rubio hizo lo mismo y se puso en pie.
-Vamos Lils, ¡démonos un baño juntos!
-Piérdete.
Lily salió del agua y cogió su varita para secarse con rapidez. Scorpius la siguió y la imitó mientras observaba la ropa mojada y ajustada a su cuerpo.
-¿Qué miras? – preguntó Lily enfadándose más aún.
-Soy un hombre, Lily – le contestó poniendo los ojos en blanco.
-¿Y a mí qué? ¡Te controlas y punto!
-Contigo eso es imposible preciosa.
Lily sentía el calor en su cara.
-Me pregunto qué pensaría Albus de este tipo de comentarios, Malfoy.
-Seguramente me mataría.
-Mmm, tentador.
Scorpius sonrió. Hizo aparecer una toalla y se la colocó sobre los hombros a la chica.
-Pasarán muchas cosas entre nosotros antes de que me muera, pelirroja. – le dijo guiñándole un ojo. Después se alejó mientras esparcía las gotas de agua de su cabello. Lily suspiró, esperando que sus palabras fuesen ciertas y no le ocurriese nada aquel año.
