-Es una locura Neville.- Decía Ginny sentada sobre el sofá y mirando el fuego crepitar.

- Lo se.- El muchacho se hallaba en el suelo mirando las llamas.

- Oye.- La pelirroja bajo un poco más la cabeza para que solo el muchacho la oyese. – Dime la verdad ¿Por qué aceptaste la idea de Luna?

Neville volteó para mirar a Ginny directamente a los ojos.

-¿Por qué no? Es una buena idea.

- No, no lo es.- la pecosa bebió de su té nuevamente.- No lo es en lo absoluto.

- ¿A que le temas, Ginny?

-A que le hagan algo a mis padres, a eso Neville. Tu no lo entiendes pero yo se que pueden hacerle algo a mi familia, para que deje de revelarme. No quiero arriesgarlos. Una cosa soy yo y otra muy diferente es…

-La pregunta aquí es porque crees que no lo entiendo.- Contesto secamente el chico sin siquiera mirarla.

- Neville, enserio no quise insinuar algo que… lo lamento.

- Mi abuela esta afuera, al igual que mis padres. Aunque a ellos no creo que ya le puedan hacer algo más…

- Sabes que ellos estarían orgullosos ¿Verdad?- Dijo Ginny para tratar de alegrar la conversación.

- No, no lo se. Jamás lo sabré.- Contesto el castaño mientras apretaba los puños.

- Claro que si. Ellos lo estarían. Ellos dieron todo por lo que es justo, al igual que tu.- la pelirroja le puso la mano en el hombro.- No podrían desear otro hijo más valiente del que tienen.

El joven mantuvo el silencio por un buen rato.

- No hay que hacerlo si no quiere.- Dijo al fin.

- Déjamelo pensar.

A la mañana siguiente Luna se hallaba paseando por los pasillos, en dirección a su próxima clase, cuando sintió que alguien la detenía.

- Ten.- Neville le entrego un pequeño papel.

La rubia lo miró y leyó el mensaje: "Ginny aceptó".

Ginny se hallaba en la asignatura defensa contra las artes oscuras, impartida por Amycus Carrow. A su lado se hallaba Luna.

En el aula reinaba el silencio mientras los alumnos de Gryffindor y de Ravenclaw aguardaban que el mortifago apareciese.

De repente la puerta se abrió de par en par y el Amycus apareció, caminado decidido hasta el frente de la clase.

Los alumnos se pararon, como era costumbre, para recibir al profesor.

-¿Qué tal?-Pregunto con un tono malicioso.- Hoy les tengo una pequeña sorpresa. Aprenderemos a poner en práctica las maldiciones imperdonables.

Toda la clase comenzó a intercambiar miradas lo más disimuladamente posible, exceptuando a la pelirroja Weasley quien miro directamente a Luna, y esta le devolvió una mirada abriendo más de lo común sus enormes ojos.

-Profesor, creo que ah cometido un error...- Comenzó diciendo Ginny.

-Señorita Weasley, ¿Otra vez interrumpiendo la clase con esas acotaciones sin sentido? ¿No cree que seria mejor ya no ser castigada en vano? –Amycus sonrío y Ginny lo fulmino con la mirada mientras apretaba fuertemente los puños.- ¡Entren!

Las cabezas de todos los presentes se voltearon hacia la puerta donde los alumnos de primer año comenzaban a ingresar al salón.

-Oh no.-Susurro Luna ya imaginando lo que les harían hacer.

-Estos son los alumnos de primer año, como ya se habrán dado cuenta.-El mortifago, luego de que los chicos se hallan colocado enfrente del salón sonrío con maldad.- Usted, Señor Creevey ¿No es así?

Un chico de cabello castaños y ojos del mismo color, miro hacia los costados como esperando que no fuese el al que eligieron.

-No querrá que lo obligue a venir.-Dijo el profesor.

De inmediato Colin se levanto, pero ya parado no sabía si moverse o no, daba la impresión que el horror lo había incapacitado para moverse. Su compañero de banco lo incentivó y al fin el muchacho comenzó su trayecto, lento, hacia el frente del salón.

Ginny negaba con la cabeza como si no lo pudiese creer.

Al llegar a su destino Amycus le sonrío con una fingida amabilidad pero que causo otro efecto en todos los presentes.

-Señor Creevey, díganos las maldiciones imperdonables y sus efectos.

Colin trago saliva y miro a todos los presentes con desesperación.

-Esta el maleficio imperius, que poner a la victima completamente bajo el control de quien conjure la maldición.

-Muy bien ¿Qué más?-Lo alentó el hombre.

-Despues esta el maleficio Cruciatus.

Luna y Ginny intercambiaron miradas al acordarse de las cosas que Neville había compartido con ellas acerca de ese maleficio. Como sus padres habían sido torturados hasta la locura.

-…esta maldición sirve para torturar. Y por último se halla el maleficio…

-Diga el nombre, señor Creevey.-Se impaciento el hombre.

-Avada Kedabra, que mata a su victima.

-Impresionante… ¡Tu! ¡El niño de cabello rubio y ojos verdes! ¡Ven aquí!

Un pequeño estudiante se sobresalto al escuchar esa descripción, pero luego, casi llorando se aproximo al lado de Amycus y Colin.

-Escoge entre uno de los dos últimos maleficios que dijiste.- Dijo el hombre.

-Pe…¡No! ¡No puedo hacerle eso! ¡Es solo un niño!- Dijo el muchacho al fin enfrentándose al profesor.

-Es él…o tú, pequeño valiente.

Colin se aferró a su varita. Pero no hizo ningún movimiento.

-Pongámoslo de otra forma, lo haces tú, o se lo hago yo. Y se con quien duraría mas el sufrimiento.

Esto desconcertó al muchacho que comenzó a dudar en lo que debía hacer.

-¡Me ofrezco como voluntaria para el hechizó!-Dijo Una pelirroja levantándose de su asiento.

-Oh, eso suena tentador.

-¡No, Ginny!-Exclamo aterrado Colin.

La chica pasó al frente del salón y miró con repulsión al profesor.

-Supongo que no necesitaremos a los alumnos de primer año.

-Otro día los traeré nuevamente, no crea que porque usted quiso ser la heroína hoy estos niños se salvarán…Ahora haga el conjuro señor Creevey.

-Hazlo- susurró Ginny.

-¡Crucio!

Colin soltó la varita y se quedó aterrado viendo a Ginny retorcerse de dolor.

-¡Lo lamento! ¡Yo no quería!-Comenzó a gimotear el muchacho.

Luna se paró, fue hasta el frente del salón y se arrodillo al lado de su amiga, que para ese entonces estaba hecho un ovillo en el suelo mientras gemía.

-No recuerdo haberle dicho que se levantara, señorita Lovegood.

Pero Luna no contesto, ya que estaba ocupada ayudando a tranquilizarse a Ginny a la que ya se le estaba pasando el efecto de la maldición. Coleen no había deseado causarle daño, por ese motivo la maldición no duro mucho.

-Te ayudo a pararte.- Le dijo Luna mientras tomaba por un brazo a la pelirroja. Pero Amycus le tomo el otro brazo a Luna y comenzó a agitarlo violentamente, casi levantando a la joven del piso. Ginny casi cae el suelo pero Colin la sujeto justo a tiempo y la llevo a su asiento.

- ¡Esta es la conducta que no quiero en mis clases! ¿Oyeron? ¡No tolero que no hagan lo que digo, Señorita Lovegood! ¡Después de clase quisiera verla! ¡Otra vez! –Y con una brusquedad innecesaria, el hombre soltó a la muchacha que se fue tambaleando a su asiento.- Y diría lo mismo de usted, señorita Weasley, pero creo que ya tuvo suficiente…

Más tarde, en el gran salón, Ginny se encontró con Neville a la hora del almuerzo.

-Te ves pésima.-Comento el muchacho, viéndola atentamente.

-Gracias…No fue un buen día.

-¿Qué ocurrió?-pregunto en voz baja Neville, mientras la hermana de Amycus pasaba cerca de ellos.

-Quisieron hacernos practicar la maldición Cruciatus en alumnos de primer año, yo decidí que la practicaran con migo en vez de con ellos.

Neville se la quedo mirando perplejo.

-Ginny ¿Estas bien?-Pregunto preocupado el joven.

-Yo si, pero… La cosa es que cuando estaba en el suelo, Luna se paró para ayudarme y la castigaron.

-¿Otra vez?- Exclamó Neville y casi inmediatamente recibió un hechizo de parte de Alecto, que le provoco un fuerte pero fugaz dolor. Neville se limito a poner una expresión de resentimiento.

-Silencio.- Dijo la mujer gozando de su poder.

-Si…otra vez.-Susurro Ginny.-Oye, Luna me comento que McGonogall ya le entrego la clave para poder entrar a donde ya sabes…- Susurro Ginny.

-No creo que debamos hablar de eso aquí.-Comento Neville mientras observaba la mesa de los profesores, donde los hermanos Carrow se hallaban.

-Tienes razón.- Bufó Ginny cruzando los brazos y mirando sin apetito su alimento.

Las horas pasaron, y luego de la marcha obligatoria y cotidiana para los alumnos, al fin llego un pequeño descanso en las respectivas salas comunes.

-Neville, Ginny ¿Han visto a Dean?-Pregunto de pronto Seamus.

La pelirroja cerró el libro y Neville dejo de mirar una de sus plantas que tenia en maseta.

-¿Dean? Él siempre esta con tigo Seamus, no se donde puede estar.-Contesto Ginny.

- Es que lleva mucho tiempo desaparecido, no lo veo desde hace ya tres cuatro horas,se que tal vez no sea nada pero el nunca desaparece así y con todo lo que esta pasando…

- ¿Quieres que te ayude a buscarlo?- Se ofrecio Neville.

-No…No es necesario es solo que me estoy comenzando a poner nervioso…

El retrato de la dama gorda se abrió, y por él ingreso un muchacho de tez morena. Se veía abatido.

-¡Dean!- Seamus corrio a ver a su mejor amigo.

El joven no se detuvo y siguió caminando con la mirada perdida.

Muchos de los presentes lo siguieron con la mirada hasta que Dean se arrojo al sillón.

- ¿Qué te ocurre?-Pregunto Ginny levantándose al igual que Neville.

El Grynffindor los miro por primera vez desde que entro.

-Me citaron para que hablase con lo Carrow.

-¿Y? ¿Qué dijeron?-Pregunto ansioso Seamus.

-Me preguntaron sobre mis orígenes…Querían saber si era sangre pura.-Hubo un silencio en donde todos pensaron lo mismo, Dean tenia una madre Muggle, sin magia, ósea que era mestizo.

-¿Entonces?-Pregunto Neville.

-Trate de ocultarlo pero me habían investigado. Esa reunión solo fue para darme como un anticipo de que iba a desaparecer…

Todos los presentes ya se hallaban rodeando a Dean, pero este no les prestaba atención, tenia la mirada fija en un punto distante a todos ellos.

-¿Solo te queda un escape? ¿No?- Se aventuro Ginny.

-No querrás decir escapar, ¿verdad?-Dijo Seamus tratando de mirar a los ojos a su amigo

-Ginny tiene razón, no hay otra salida. Iré a empacar lo mínimo indispensable y mañana veré como me largo de aquí…de otra forma estoy seguro que no durare ni una semana más en Hogwarts.

-Pe… ¿Pero a donde iras?- Interrogo incrédulo el chico de ascendencia irlandesa.

-Eso no importa.-Contesto tajantemente Dean.

-Ve a hacer tu valija, veré si le podemos pedir ayuda a McGonogall o a Hagrid para que te saque por el bosque prohibido.

El muchacho de tez oscura asintió y se incorporo para irse en dirección a los dormitorios.

-Ve a ayudarle a empacar.-Le dijo la pecosa Weasley a Semus.

-Correcto.- Contesto.

-cuando los dos amigos se fueron y las personas se dispersaron Neville al fin pudo respirar tranquilo.

-Esto se pone cada vez más difícil.-Dijo pasándose la mano por la cara.

-Iré a ver si alguien nos puede echar una mano con esto.- Dijo la pelirroja.

-No, dejame a mí, no creo que la profesora McGonogall nos pueda ayudar pero de todas formas ire a hablarle… Necesito aire fresco.- Concluyo Neville.

-De acuerdo.