Disclaimer: La idea original de Harry Potter, así como sus personajes son propiedad de J.K. Rowling.
EL OCASO DE LOS DIOSES
...
Summary: No fue sino hasta ese momento que comprendieron lo que estaba pasando; precisamente cuando el mundo se desmoronaba frente a unos ojos que ya no podían ver. – Hermione...- susurró una voz rota. – Nada es para siempre- dijo ella como si le hablara a un extraño y eso rompió su corazón un poco más. ¿Cómo llegaron a ese punto? AU EWE
[Capítulo 3: Judías Soporíferas]
...
"En los comienzos del tiempo no existía nada;
No existía arena, ni mar, ni las frías olas,
No existía la tierra, ni los elevados cielos;
Sólo un gran vacío; surgido de la nada,"
- El mito de la creación en el Völuspá (Las profecías de la Sybila)
…
…Flashback…
El exclusivo club de magos estaba casi vacío, las únicas personas que quedaban estaba bebiendo los último tragos de la noche en el elegante bar donde una hábil pianista tocada su pieza final.
- Eres un imbécil- espetó un mago tez morena y expresión devastada.
- ¿Acaso esperabas que simpatizara contigo? No porque seas mi amigo, tengo que pensar como tú o tenerte compasión por algo que claramente fue tu culpa- respondió un rubio de ojos acerados.
Blaise Zabini arrugó su nariz y le lanzó el vino que bebía directo a la cara del otro quien, sin inmutarse, cerró los ojos y sacó un pañuelo para limpiarse con deliberada lentitud.
Su túnica había quedado arruinada.
- Al menos esperaba que me ayudaras a pensar en una solución- le reclamó el otro visiblemente alterado, los demás magos no se habían alterado por la evidente agresión.
- ¿Una solución? Pero si todo parece perfectamente arreglado, tu familia te consiguió una excelente esposa- alegó abriendo sus ojos nuevamente pero sin suavizar su tono, él también estaba molesto.
- Pero yo amo a Pansy- bramó Blaise en un tono alcoholizado- Realmente la amo…- reiteró.
Draco frunció su ceño y tomó el último trago de su propio vino.
- No te ayudaré a deshonrarla más de lo que ya hiciste- negó con dureza- Por misteriosas razones logró escapar con vida de tu familia, y tú no tuviste el valor de luchar por ella o defenderla- aclaró.
- ¡Quería hacerlo!- exclamó indignado- Lo mejor para ella fue pedirle el divorcio, ellos la hubieran matado de ser necesario…no conoces las vendettas de mi familia, Zabini no es un apellido ni remotamente agradable en Italia- informó amargamente.
- Tampoco lo es Malfoy en Inglaterra- replicó mirando a su amigo a los ojos, se le vía realmente destrozado- Pese a ello, decidí dejar la sombra de mi familia y vivir mi vida- agregó.
La música dejó se escucharse y la pianista agradeció los aplausos.
Blaise la miró distraídamente, una sombra de culpa nublaba sus ojos aceitunados y su gesto pasó de ser miserable para tornarse duro.
- Soy el heredero de mi padre Draco, los italianos no tomamos el tema de la familia a la ligera- se explicó recobrando su compostura- Mataron a mi madre…y a mi hijo…
La confesión logró sorprender al rubio quien abrió sus ojos más de lo normal.
- ¿A tu hijo?- preguntó conmocionado.
- Pansy estaba embarazada- confesó dejando caer los hombros pero sin permitirse llorar.
Draco apretó su puño izquierdo con fuerza y golpeó la superficie del bar donde estaban sentados, el cantinero los miró de reojo pero no les dijo nada; sencillamente les llenó sus copas con un movimiento de su varita.
…Fin del Flashback…
Draco soltó un bufido de molestia al tener que esperar afuera de la oficina de la que fuera su compañera de escuela; no era un hombre paciente ni tampoco era un sirviente como parecía que los demás parecerían creer.
- Señor Malfoy- la joven asistente lo sacó de sus cavilaciones- La Señora Potter lo recibirá ahora- informó cuando supo tener su atención.
El rubio arrugó su nariz y, sin decir palabra, entró en la oficina de la odiosa mujer quien estaba de pie con dos copas en la mano.
- Cierra la puerta- pidió como si nada.
Draco soltó otro bufido de molestia al ser prácticamente ordenado luego de que lo hiciera esperar afuera como a un mago cualquiera…pero cerró la puerta.
- Granger- saludó con molestia.
- Esto nos ayudará a relajarnos un poco- respondió ella ofreciéndole una de las copas de vino mientras ella misma le daba un trago a la suya.
El hombre tomó la copa para examinar el líquido color borgoña, luego lo olió y le dio el primer trago…sorprendentemente era una reserva deliciosa.
- ¿Quién lo diría? La Prefecta Perfecta bebiendo a mitad de la mañana en la oficina- se burló sintiendo cómo sus músculos comenzaban a relajarse poco a poco.
La mujer sonrió.
- Hacía mucho que nadie me llamaba así- comentó como con nostalgia, pero luego su expresión pasó a ser dura- ¿Me dirás de una vez en qué demonios me metiste?- preguntó recargando su espalda baja en el escritorio a lo que el hombre tomó asiento en uno de los sillones más cómodos de la oficina.
- Te recuerdo que tú aceptaste la oferta, yo solamente te invité a una reunión- alegó.
- No es como si hubiera tenido otra opción, esa mujer…- recordó a la misteriosa hechicera que tanto poder exudaba- ¿Quién es ella? ¿De dónde salió?- inquirió.
- No lo sé- la respuesta del hombre provocó un gesto de incredulidad en la otra- En verdad, no sé quién es ni de dónde vino, un día simplemente me encontró y…bueno, puedes imaginar lo demás- agregó recordando amargamente aquél día.
- ¿Y los otros?
- Son magos de diversos antecedentes aunque todos poderosos- explicó- Te daré los archivos que recopilé de ellos, la única de la cual no he podido averiguar nada es de Destino…- en ese punto soltó un suspiro.
- ¿Destino?- la mujer se preguntó si así es como se hacía llamar la líder del grupo.
Draco la miró a los ojos.
- Es su runa, como ya habrás notado ahora tú también tienes una- declaró levantándose la manga derecha para mostrarle la propia.
Justo donde antes había estado su Marca Tenebrosa, ahora estaba grabada una runa…
- ¿Aelghiz?- leyó con escepticismo- ¿El Defensor?- preguntó observando el grabado en forma de tridente.
- No te muestres tan sorprendida Granger, mi esencia siempre ha sido esa y lo he asimilado- dijo el rubio- Mi objetivo siempre ha sido, y siempre será, proteger lo que amo- agregó.
Hermione miró al joven hombre frente a sí comprendido muchas cosas sobre él, sabía que era un ser arrogante pero también comprendía que lo que hizo en la guerra fue para proteger a su familia; y ahora que además tenía una esposa y un hijo, no dudaba que siguiera buscando los medios para mantenerlos a salvo.
Aelghiz, la runa del defensor.
Le iba bien.
- Supongo que ahora debo mostrarte la mía- soltó levantándose la manga izquierda para mostrarle su propio grabado.
- Ansuz…- musitó el rubio con intriga e ignorando por completo la cicatriz de 'sangre sucia' que todavía se podía leer en el antebrazo de la mujer.
- La Sabiduría- elaboró ella como si nada.
- …o la runa del gran timador- completó él con una sonrisa ladeada- Sabes que además de ser la runa de Odín, es también la de Loki ¿cierto?
El comentario no provocó mayor reacción en la mujer, claro que sabía de ese otro significado pero no era ese con el cual iba a identificarse.
- ¿Cuál es el significado estas runas? ¿Los demás también tienen una?- preguntó regresando al tema central.
- Todos las tenemos, cada uno de nosotros representamos a los quince Pilares que sostendrán al mundo- le dijo con renovada seriedad- En cuanto ubiquemos el Oro del Rin, solamente nosotros podremos abrir su bóveda y forjar la joya que otorgue el poder absoluto a quien la porte- agregó.
- ¿Y estuviste de acuerdo con esto? ¿En ser nuevamente un sirviente? ¿Qué fue lo que Ella te prometió?- lo cuestionó pues todo ese asunto sonaba peligroso.
Draco terminó con su vino y miró a la mujer con algo parecido a la pena.
- Lo mismo que a ti- fue su única respuesta.
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…Flashback…
- Esto está mal…
- ¿Crees que me importa qué opinen los demás?
- No son los demás, es Ron, tu mejor amigo- replicó ella alejándose del hombre.
- Terminaste con él, no lo estamos traicionando si eso te preocupa- le dijo el otro acercándose un paso a la mujer.
La aludida apartó su mirada tratando de contener el llanto.
- Lo lastimé mucho, no puedo hacerle esto- susurró.
- Él también te lastimó Hermione- soltó tomándola del brazo para que lo mirara- Ambos se lastimaron, y si él pudo retomar su relación con Lavender, tú también tienes derecho a seguir con tu vida…con nuestra vida- agregó con una pizca de súplica.
Ella miró al que por tantos años consideró su mejor amigo y casi hermano, al que jamás creyó amar de esa manera tan devastadora pero inevitable. La miraba con esos ojos color esmeralda que transmitían tanto dolor y adoración que cedió ante el impulso de acercarse y juntar sus labios, él respondió al instante aferrándola por la cintura como si lo demás no importara.
Y no importaba…
Nada importaba más que ese instante, ese momento cuando no eran dos héroes de guerra con expectativas qué cumplir, sino dos jóvenes con toda su vida por delante.
Cuando se separaron, ella no abrió sus ojos y recargó su frente contra la de él.
- Te amo- susurró sin aliento.
- Pase lo que pase, lo enfrentaremos juntos- le respondió él sabiendo que también la amaba.
La amaba y ese amor devastó todo lo que alguna vez creyó querer.
…Fin del Flashback…
El cumpleaños de Hermione Potter no era algo que pudiera pasar desapercibido por la comunidad mágica, pues todo aquél que se hiciera llamar mágico tenía noción de la fecha: 19 de septiembre.
La propia Hermione nunca imaginó que alguien, además de sus padres, familia y amigos, recordara la fecha y la felicitara como si fueran conocidos de toda la vida. Pero la realidad era que ese día, junto al 31 de julio, eran ocasiones celebradas por muchos magos y brujas del país.
Por esa misma razón, Hermione había decidido que, mientras pudiera, en ese día nunca pisaría el Ministerio de Magia para estar lo más tranquila posible y en compañía de sus seres queridos.
- ¡Mamá!- su única hija irrumpió en su cuarto muy temprano- ¡Feliz cumpleaños!- exclamó la pequeña saltando sobre la cama de sus padres quienes comenzaron a moverse como signo de que estaban despertando.
- Gracias Lily- sonrió su madre aún adormilada mientras que Harry ni siquiera se molestó en abrir los ojos.
- ¿Qué haremos hoy, mamá?- preguntó la menor con la energía propia de su tierna edad.
- Dormir unas horas más- murmuró la aludida cerrando nuevamente sus ojos, estaba cansada.
- Eso no suena divertido- respondió la pequeña frunciendo su ceño en una tierna imitación al gesto de su madre.
El hombre suspiró sobre su almohada, pero finalmente abrió sus ojos regalándose una gran sonrisa a su hija.
- Lily, ¿por qué no te acuestas unas horas más y luego le prepararemos el desayuno a mamá?- propuso gentilmente.
- Pero ya no tengo sueño- bufó la niña con terquedad.
- Si tratas de dormir un poco más, te compraré un libro nuevo- propuso el hombre notando cómo el rostro de su hija se iluminaba.
- ¿El que quiera?
- El que quieras- asintió.
- ¡Está bien!- sonrió Lily saltando de la cama de sus padres para salir del cuarto sin más.
- Gracias- murmuró Hermione tratando de perderse en la tierra del sueño de nueva cuenta.
- Mmm, no fue tan difícil, has corrompido a mi hija irremediablemente- el pelinegro terminó de abrir sus ojos- Además, espero un agradecimiento más efusivo de tu parte, especialmente cuando te dé tu obsequio- agregó recargándose sobre un codo para observar a su esposa.
La castaña suspiró profundamente pero tuvo que terminar por despertar al sentirse descaradamente observada.
- Te recuerdo que Lily también es mi hija, y me alegra saber que heredó mis buenas costumbres- declaró conteniendo un bostezo- ¿Qué tan grande es mi obsequio?- preguntó.
- Creí que lo importante era la intención, no el tamaño- comentó él sin dejar de mirarla.
- ¿Quién te dijo esa mentira? El tamaño es importante- rio ella abriendo sus ojos por completo.
- Tú me la dijiste- ante eso, la mujer besó a su esposo en la boca- De acuerdo, cómo negarte algo- dijo sacando una pequeña caja de la mesa de noche que tenía a su lado- Feliz cumpleaños- declaró.
La mujer aceptó el presente descubriendo un hermoso collar de esmeraldas, cada piedra preciosa brillaba cuando la luz se fragmentaba entre sus caras.
- Es precioso Harry, gracias- le dijo besándolo nuevamente en la boca mientras notaba cómo el amor que sentía por ese hombre amenazaba por explotar en su pecho, lo amaba tanto que dolía.
- Y es del exacto tono de mis ojos- comentó mirándola con arrobo, nunca supo lo que era estar verdaderamente completo antes de conocerla a ella, y ahora no soportaría apartarse de su lado.
- Lo noté querido- sonrió la castaña estirándose un poco al tiempo que dejaba su regalo en otra mesa- Te amo- declaró abrazándose a él con fuerza.
- Yo te amo más- le correspondió apretándola contra sí.
No hubo palabras más ciertas entre dos mortales, ese amor enlazaba sus almas de una manera tan irrevocable que se alimentaban mutuamente, como dos partes de un todo.
Cuando Hermione finalmente bajó a la cocina, su hija estaba tratando de servir jugo de naranja en dos vasos a lo que la adulta sonrió con adoración.
- ¡Hola mami, papá y yo te hicimos el desayuno!- dijo mostrándole unos panques en forma de caldero junto a un trozo de pan francés y un vaso de jugo de naranja.
- Gracias mi vida- le dijo sabiendo que Harry ya no estaba en la casa pues había ido a trabajar, lo vería más tarde para la comida que tenían programada- ¿Por qué no me acompañas a comerlo?
Lily asintió sentándose junto a su madre en el desayunador de la casa, con su propio desayuno frente a ella.
Segundos después, una parvada de lechuzas comenzó a saturar el ventanal de la cocina. Hermione miró el espectáculo mientras Kreacher hacía su aparición atacando a la aves para arrebatarles los sobres que llevaban en sus picos, las que se resistían era decididamente perseguidas por la criatura; ante eso, Lily reía de lo lindo mientras las cartas recuperadas aparecían en una ordenada pila justo al lado de su madre.
- ¡Yo te ayudaré a leerlas, mamá!- se ofreció la menor terminando rápidamente con su jugo.
- ¡No!- la detuvo la adulta demasiado enérgicamente, la niña se detuvo en seco algo asustada por el grito- Lo siendo bebé, es mejor que yo lo haga…no sabemos quién las envía y podrían tener algo peligroso- explicó recordando su nefasta correspondencia de 4to año cuando Rita Skeeter la difamó infamemente.
- ¿Algo peligroso? ¿Por qué te enviarían algo así en tu cumpleaños?- preguntó la menor con sus grandes ojos repletos de confusión.
- Porque no todas las personas me desean lo mejor- respondió con sinceridad, en la medida de lo posible había decidido no ocultarles deliberadamente la verdad a sus hijos.
- ¿Por qué?- insistió la pequeña sin poder comprender cómo alguien podía querer dañar a su mamá, si su mami era bonita, le sonreía a todo mundo y le contaba los mejores cuentos.
- Te lo explicaré cuando entres a Hogwarts, ¿de acuerdo?- propuso a lo que la otra finalmente asintió.
Hermione examinó su correspondencia por cortesía pues bien podía incendiarla por seguridad, muchos desconocidos le mandaban felicitaciones además claro de algunos conocidos, aunque éstos últimos sabían que debían contactarla por otro medio. Junto con las cartas venían algunos dulces y obsequios varios además de hechizos que cantaban curiosas canciones de felicitación, o fuegos artificiales que lanzaban su pequeño espectáculo frente a ella.
En medio de todo, una carta llamó su atención.
Estaba en un sobre avejentado con aspecto maltrecho, lo abrió con cuidado pues no detectó maldiciones en el mismo, adentro había un pedazo de pergamino doblado por la mitad.
'Conozco tu secreto sangre sucia. - A.D.'
Esas palabras hicieron que el corazón de la mujer se acelerara en un instante, su rostro perdió todo color y ocultó el pergamino rápidamente en su túnica.
- ¿Mamá?
- Lily, necesito ir a arreglar una cosa, ¿te gustaría que te lleve con Lucy?- le propuso componiendo una sonrisa.
- Pero es tu cumpleaños mami, quiero estar contigo- protestó la niña.
- Lo sé mi vida, pero es importante. Nos veremos para comer, lo prometo- le sonrió acariciando su mejilla.
- ¿Y me leerás un cuento por la noche?- preguntó casi como una aceptación.
- Claro que sí, ahora vamos- con eso, ambas llegaron vía chimenea a la casa de Percy donde Audrey las recibió con su amplia sonrisa de siempre. La casa del matrimonio era una curiosa combinación entre lo muggle y lo mágico pues, a primera vista, todo parecía muggle en beneficio de Audrey quien no tenía el poder para manejar muchos objetos mágicos pero, a detalle, sólo bastaba murmurar algunas contraseñas y el lugar parecía cobrar vida.
- ¡Lily!- exclamó Lucy corriendo hacia su prima entusiasmada por verla.
- ¡Hermione, feliz cumpleaños!- la abrazó la otra mujer con sincera alegría- ¿Ya desayunaron?
- Acabamos de hacerlo, gracias. Siento terriblemente la intrusión, pero necesito pedirte que cuides a Lily, solamente hasta la comida. Enviaré a Kreacher para que te ayude a arreglarla- pidió sabiendo que era algo inesperado y que quizás la otra mujer tuviera planes.
- Sabes que me encanta tener a Lily aquí, no te preocupes por ella, yo me encargo- aceptó la otra sin hacer preguntas, eso era algo que siempre se le agradecía.
- Gracias Audrey, eres un ángel- le dijo una aliviada castaña.
- No te preocupes, cuídate- se despidió.
Con eso solucionado, Hermione se apresuró a regresar a su casa para entrar en su oficina donde comenzó a concentrar su magia en la runa de su antebrazo. Malfoy le había dicho que podía aparecerse en el dichoso 'Santuario' desde donde sea si tan sólo canalizaba su magia en esa runa.
Finalmente, sintió la conocida sensación de succión y aterrizó en la conocida cámara subterránea encontrándola completamente vacía. Así que nuevamente concentró su poder en la runa para tratar de llamar a alguien más.
De pronto, sintió una agitación y una nueva persona se materializó sobre la runa de 'La Dirección'.
- Oh, hola Hermione- le sonrió la mujer de blanca cabellera, parecía feliz de verla.
- Evangeline- la reconoció.
- Supongo que Draco ya te explicó cómo llamarnos- dijo leyendo su gesto, la otra negó- Bueno entonces yo te lo explicaré brevemente: siendo la Dirección, estoy a cargo de las reuniones, si alguno de nosotros desea comunicarse con los demás, lo puedo percibir y acudo al llamado. Luego, convoco a los otros- explicó pacientemente.
- ¿Ese es tu poder?- preguntó la más joven analizando la dinámica.
- Podrías llamarlo de esa manera, sí, aunque lo esencial es servir de guía para los demás- le sonrió- Ahora que me llamaste, ¿deseas que convoque una reunión?
- Por favor- asintió a lo que la otra cerró sus ojos e hizo unos cuantos movimientos con sus dos manos, ni siquiera sacó su varita.
- Está hecho- le informó segundos después- Por cierto, feliz cumpleaños- agregó mientras, uno a uno, los demás comenzaron a aparecer en sus respectivos lugares.
Finalmente, todos llegaron al lugar sin molestarte en portar sus capas o sus máscaras, a excepción de la autoproclamada líder quien se adelantó un paso hacia el frente con su máscara perfectamente acomodada.
- ¿Qué sucede? ¿Quién convocó esta reunión?- inquirió.
- Yo lo hice- la castaña levantó su voz sin temor.
- Hermione- la reconoció instándola a hablar al mismo tiempo.
- Por la mañana recibí una nota bastante inquietante- declaró agrandando el pergamino para que todos pudieran verlo y levitándolo al centro del círculo- Y sólo conozco a una persona con estas iniciales que pudo haber hecho algo así…
- Antonin Dolohov- dedujo Draco rápidamente mientras examinaba la misiva con atención- Uno de los mortífagos que el Ministerio no ha podido encontrar- agregó para beneficio de los otros.
- Exacto- asintió la castaña tratando de no revelar lo mucho que odiaba a ese hombre, no era propio de ella guardar tanto rencor hacia una persona, pero ese monstruo se lo merecía…
- ¿Y qué pretendes que hagamos al respecto?- la retó Destino mirándola a través de su máscara dorada.
Hermione supo que sólo había una opción, esta era una prueba que había decidido superar y al diablo las consecuencias.
- Quiero que me ayuden a asegurar su silencio- soltó mientras Draco enarcaba una de sus cejas con sorpresa- Quiero que cumplas tu parte del trato y me garantices que Dolohov no podrá volver a amenazar a mi familia- agregó con resolución.
Los labios de Destino se curvaron en una complacida sonrisa.
- Quizás sea el momento de hacer un balance- la secundó una seria mujer de la runa 'El Equilibrio'.
- Además, sería una excelente oportunidad para iniciar con el siguiente paso, dispersaremos la atención de los aurores con esto- apoyó otro joven hombre de aspecto enfermizo con la luna de 'La Astucia' bajo sus pies.
Hermione los escuchó hablar pero no trató de argumentar algo, solamente se mantuvo inexpresiva ante la especulativa mirada de Destino.
- Sabemos bien que no es prudente entregarlo al Ministerio de Magia con vida, tanto por lo que pueda sospechar como por su nivel de peligrosidad- le dijo 'La Templanza' mirando a la castaña fijamente- ¿Estás de acuerdo Hermione?- inquirió.
- Si lo encuentran por mí, yo misma me encargaré de asegurar que deje de ser una amenaza para cualquiera- respondió con una dureza tal que Draco desconoció.
- Entonces está hecho- le dijo Destino en un tono complacido- Nuestro Guerrero Tristán Morholt, te acompañará en la misión y hoy mismo terminaremos con el inconveniente. No tendrás que preocuparte más por él- declaró desapareciendo sin agregar algo más.
La castaña miró al hombre con la runa de 'El Guerrero' topándose con una mirada repleta de calidez, era un individuo de aproximadamente un metro noventa de estatura, anchos hombros, prominente barba rubia y rostro cuadrado. El susodicho le dedicó una sonrisa para luego acercarse unos pasos hacia ella.
- Tristán Morholt- se presentó ofreciéndole la mano, en su palma tenía la runa que lo identificaba como parte de los Pilares.
- Hermione Potter- respondió de igual manera y estrechando la mano ofrecida.
- Un placer- le sonrió nuevamente, luego la soltó para mirar a otro de sus compañeros- Nicholas, ayúdanos a saber dónde debemos ir- pidió mirando a un jovencito de apenas 20 años quien les sonrió ampliamente.
- Enseguida- asintió tomando el pergamino y realizando extraños movimiento con sus manos.
- Él es Nicholas Cohen, nuestro Buscador- explicó Tristán a favor de la castaña- No tardará mucho en darnos la ubicación de tu mortífago- agregó.
- No es mi mortífago- alegó ella por instinto.
- Pronto lo será- le respondió el otro sin perder su sonrisa.
- ¡Lo tengo!- saltó Nicholas emocionado a lo que Tristán se le acercó para tomarlo de la mano por donde transmitiría su descubrimiento.
- ¿Qué se supone que haces Granger?- el susurro del rubio logró sobresaltar a la castaña quien compuso su gesto para voltear a verlo.
Draco se notaba más pálido de lo normal y en sus ojos grises había un matiz de incertidumbre.
- Empiezo a cobrar mi parte del trato- replicó dándole la espalda para tomar la mano que le ofrecía el musculoso hombre de gesto engañosamente amigable.
Draco la observó desaparecer con aprensión, no sabía qué era lo que estaba sucediendo ni qué era lo que Granger planeaba, pero no le gustaba.
No le gustaba nada.
…
Harry trató de terminar con sus pendientes del día lo más rápido que pudo, aunque evidentemente el papeleo no acabaría nunca…la cuestión era que no quería permanecer más tiempo en el Ministerio pues tenía bastantes visitas quienes pasaban a desearle lo mejor para su esposa.
Volteó a ver la hora para luego encaminarse hacia las chimeneas del Atrio donde finalmente partiría a su casa para cambiarse, los demás seguramente ya estarían en el restaurante.
- ¡Harry! No vas a creer lo que escuché- un hombre de rostro conocido se interpuso en su camino.
- Ahora no Seamus, mañana hablaremos- negó el pelinegro con gesto fatigado.
- Esto es importante- insistió el irlandés.
- ¿Tan importante que no puede esperar a mañana?- cuestionó el otro con gravedad.
Seamus observó a su antiguo compañero detenidamente, luego asintió con un suspiro.
- Mañana entonces- aceptó.
Con eso, Harry siguió su camino llegando a su casa donde cambió su túnica reglamentaria por un traje a la moda muggle, la magia era definitivamente una gran ayuda haciendo en 5 minutos en lo que normalmente tardaría 15. Solamente esperaba que los Weasley hubieran llevado algo no tan excéntrico al restaurante.
Luego salió de la casa para aparecerse en el punto más cercano al lugar, desde donde tuvo que caminar algunos metros para entrar al lobby.
- Buenas tardes, vengo por la reservación a nombre de Harry Potter- saludó educadamente.
- Claro, bienvenido señor Potter- le dijo el maître reconociendo al hombre que efectivamente hacía hecho la reservación- Sus invitados lo esperan- agregó.
- Confío en que se tomaron las medidas que especifiqué para esta velada- el otro lo siguió a través de las mesas.
- Al pie de la letra señor, nadie los molestará, están en la zona más privada del restaurante- asintió llegando hasta una de las mesas más largas donde ya había personas acomodadas a su alrededor.
- Gracias- el ojiverde asintió acercándose a la mesa señalada- Perdonen la tardanza- se disculpó en voz alta.
- ¡Ya era hora! La festejada no nos ha dejado ordenar el plato fuerte hasta no verte- se quejó Ron como niño pequeño a lo que Luna lo besó en la mejilla con cariño.
- No seas tan dramático Ronald- Hermione rodó sus ojos levantándose de su silla para saludar a su esposo quien no pudo más que admirar a la mujer. Se le veía guapísima con su vestido verde botella de atrevido escote, portando el collar que le había regalado precisamente por la mañana y con la justa cantidad de maquillaje para acentuar sus rasgos…aunque había algo inquietante en su mirada…
- Deslumbrante como siempre- le sonrió dejando de lado sus preocupaciones, quizás era verdad que se estaba volviendo tan paranoico como Moody.
- Tú tampoco te ves nada mal- le dijo ella besándolo tiernamente, su esposo se veía sencillamente irresistible en su traje gris Oxford y corbata de un profundo azul marino, sabía que muchas hechiceras lo consideraban uno de los magos más atractivos del país, pero era afortunadamente suyo.
- ¡Ey! Su mejor amigo tiene hambre, ¿podrían dejar su coqueteo para después de comer?- canturreó el pelirrojo llamando nuevamente su atención.
Harry observó con alivio que los Weasley llevaban trajes de colores neutrales y las corbatas alrededor de sus cuellos como debía de ser, sospechó que Audrey tuvo mucho qué ver con ese arreglo y se lo agradeció con una mirada. Los señores Granger también lo saludaron, ambos vestidos impecablemente y con colores combinados tal cual acostumbraban.
- ¿Y cuándo no estás hambriento?- lo molestó George lanzándole un palito de pan al rostro.
- Yo puedo responder a esa pregunta- dijo Luna con inocencia mientras Ron se comía el palito de pan y asentía.
- Realmente no queremos saberlo- espetó Ginny sentada junto a Neville mientras Harry también se acomodaba a un lado de su esposa- Mejor brindemos en honor de la festejada, porque cumpla muchos años más- propuso levantando su copa.
- Por Hermione, que sus sueños se hagan realidad- secundó Harry con una gran sonrisa.
- ¡Por Hermione!- brindaron los demás a lo que la aludida enrojeció ligeramente y les agradeció con una sonrisa, se sentía dichosa al tener tantas personas que la querían.
Todos los presentes ordenaron sus platillos y, en minutos, tuvieron su comida frente a ellos. Los únicos tres niños presentes cuchicheaban entre sí mientras los adultos reían de las anécdotas o chistes que contaban, mismas a las que Teddy ponía especial atención por si sus padres eran mencionados.
La tarde dio paso a la noche entre pláticas y risas, tal como se prometió la familia no fue interrumpida por nadie y sus dos meseros eran lo suficientemente discretos como para evitar preguntarles si eran famosos o políticos de algún tipo.
Solamente hubo un instante en el cual su burbuja se rompió.
- ¡Jefe!- una voz interrumpió la amena plática de manera abrupta- ¡Jefe!- la mujer llegó prácticamente corriendo hasta su mesa seguida por dos meseros quienes portaban una expresión entre confundida y apenada.
- Señorita, no puede…
- ¿Orla? ¿Qué pasa? ¿Qué haces aquí?- la reconoció Harry extrañado al verla en ese lugar.
La auror llevaba un desentonado conjunto muggle consistente en unos pantalones rotos y una chamarra de piel que la hacían parecer parte de una pandilla.
- Tienes que venir a ver algo de inmediato, es urgente- dijo ella con insistencia mientras los demás comensales comenzaran a ponerse nerviosos.
Harry la miró con seriedad distinguiendo claramente que se trataba de una emergencia, además no quería armar una escena en público y arriesgarse a causar pánico general.
- Te sigo- asintió poniéndose de pie y besando a su esposa en la mejilla quien le dirigió una mirada preocupada- No tardo- le dijo mientras la auror comenzaba a caminar hacia la salida del lugar a paso veloz.
- Tenemos que ir directamente al Ministerio- le dijo la mujer entrando en un callejón seguida del hombre quien no lo pensó dos veces, con lo que ambos llegaron al lugar en cuestión de segundos.
- ¿Qué es tan importante, Orla?- preguntó el ojiverde preocupado por lo que la mujer pudiera revelarle, no quería malas noticias después de todo.
La auror no detuvo su marcha dirigiéndose hacia la Oficina de Aurores.
- Hace unos minutos llegó un paquete dirigido al Ministro de Magia, lo hicimos pasar por los filtros estándar…lo inspeccionamos en busca de maldiciones, el protocolo habitual...y no encontramos nada malo, sin embargo lo abrimos para asegurarnos que no fuera nada peligroso- inició.
- ¿Me llamaste para ver la correspondencia de Kingsley?- inquirió con ligera incredulidad.
- No Jefe, en verdad es algo importante pero tienes que verlo personalmente- respondió la otra.
El aludido tensó su mandíbula tratando de imaginar qué era lo que había en ese paquete que había requerido su presencia.
Cuando llegaron a la oficina, pudo notar que había bastante ajetreo entre los presentes pues su equipo de aurores corría de un lado a otro tratando de encontrar algo; además, el Ministro estaba presente hablando con otro grupo de magos de capas grisáceas, mismas que los identificaban como inefables.
La escena no presagiaba ser agradable.
En cuanto avanzó, los demás notaron su presencia y Kingsley lo miró con gravedad.
- Harry, siento haber interrumpido tu cena pero…- lo saludó el hombre señalando el interior de una caja en forma de cofre, no tenía tapa.
Harry se acercó con cautela para examinar el contenido, no sabía qué era lo que tenía a todos tan tensos…en cuanto vio lo que había dentro, sintió un escalofrío.
Era el cadáver de una persona, aunque no de cualquiera sino del temido mortífago Antonin Dolohov.
- ¿Cómo?- fue lo único que pudo decir.
Ese mago en particular había sido sumamente astuto para ocultarse, debió haber sabido que así sería desde que lo conoció en su 5to año en Hogwarts, cuando hirió a Hermione en el Departamento de Misterios. Durante la Segunda Guerra de Sangre había sido uno de los comandantes más importantes y temidos, su complexión de oso lo hacía letal pues combinaba su fuerza bruta con una magia cruda aunque compleja, por eso precisamente había logrado escapar de la purga. De hecho, el Ministerio había asignado un grupo de aurores dedicados exclusivamente a su captura, sin embargo los había burlado por años… ¿cómo era posible que ahora apareciera ahí muerto? ¿Quién había podido finalmente encontrarlo? ¿Quién había podido derrotarlo y asesinarlo?
- Llegó por paquetería pasando por todas nuestras medidas de seguridad, nadie sabía de qué se trataba hasta que lo abrieron- le dijo Kingsley a su lado, el hombre tenía el ceño fruncido y, lejos de estar alegre por ver neutralizado a ese mortífago, temía al misterio de su asesinato.
- ¿Consiguieron rastrear al remitente?- Harry miró a Orla quien negó con su cabeza- ¿Ya examinaron el cuerpo?
- De manera general solamente- intervino otro hombre de túnica color verde lima, claramente era un sanador- Hay señales de duelo y de tortura, pero eso no fue lo que lo mató- confesó.
- Entonces ¿cómo fue que murió?- cuestionó el ojiverde observando el maltrecho cadáver.
Un pesado silencio invadió la sala y el sanador miró al Ministro como pidiendo permiso para responder, Harry también lo miró y esta vez se dirigió a él.
- ¿Qué lo mató?- repitió en un tono más demandante, no aceptaría que le ocultaran cosas.
Kingsley suspiró tomando una decisión, conocía a ese joven hombre desde hacía varios años y se había ganado su plena confianza, además era el héroe del mundo mágico y el Jefe de Aurores, por lo tanto tenía derecho a saberlo.
- Destrozaron su cerebro- declaró con dureza.
Hubo un breve silencio.
- ¿Qué?- preguntó Harry sin poder comprender esa explicación.
- Destrozaron su cerebro- repitió el sanador extrañamente fascinado- Solamente un poderoso Legilimático pudo ser capaz de esto…es como si lo hubieran cortado en tantas partes que le fue imposible defenderse y, evidentemente sin ese órgano, todas sus demás funciones fisiológicas simplemente se detuvieron provocándole la muerte- explicó.
- No conocemos ningún hechizo que provoque esto o algún mago lo suficientemente poderoso para conjurarlo, lo cual es realmente preocupante- intervino nuevamente el Ministro.
- ¿Qué tipo de magia usaron para torturarlo? ¿Tenemos algún rastro o firma mágica?- observó Harry mirando a Orla quien seguía igual de consternada.
- No lo sabemos, no logramos reconocer la magia empleada- respondió la aludida.
-¿Magia que no podemos detectar?- murmuró el pelinegro mirando el cadáver del mortífago con intriga, no se explicaba su muerte ni quién lo había matado, lo cual era altamente peligroso desde su punto de vista, no le agradaba la idea de un vengador entre los civiles…
- Encontramos esto en uno de sus bolsillos y, además de su varita, era lo único que llevaba con él- le dijo el sanador ofreciéndole una especie de moneda del tamaño de un galeón.
Harry la tomó para examinarla detenidamente, era una moneda de plata por su peso y color, en una de sus caras tenía una sola runa y en la otra había un símbolo desconocido, era un árbol seco y de ramas retorcidas….no le sonaba de ningún lado, aunque tampoco era un experto, quizás era antiguo dinero celta o vikingo, tal vez Dolohov había huido a ese país y los aurores daneses habían sido quienes lo capturaron…algo bastante improbable pues habrían violado innumerables protocolos internacionales, no, dudaba que alguien del Ministerio lo hubiera atrapado.
- ¿Alguien sabe de dónde es?- preguntó finalmente.
- No con certeza- negó el Ministro con aire taciturno- La que tienes es una réplica, muéstrasela a Hermione, quizás ella sepa algo más- pidió sin que sonara a pregunta sino a orden, eso no le agradó al otro.
- Es su cumpleaños…- debatió sin querer preocupar a su esposa en ese día en particular, suficiente habían pasado ambos como para arruinarle esa fecha.
- Es urgente, sabes que no te lo pediría de otra forma- Kingsley suspiró mirando al joven hombre con preocupación- No tenemos idea de qué o quién pudo haber matado a Dolohov, no sabemos si es una amenaza para nosotros o no; además, tu familia debe enterarse de esto antes que la Prensa lo publique mañana, es lo justo- agregó el hombre que antes formó parte activa de la Orden del Fénix.
Atrás habían quedado sus conspiraciones contra un corrupto Ministerio y los planes para derrotar a Lord Voldemort, ahora ellos eran parte del nuevo Ministerio y trataban de impedir otro conflicto.
Por eso, Harry guardó la moneda y asintió.
- Llevaré el cuerpo a San Mungo para una autopsia…- inició el sanador.
- Eso no será necesario, nosotros tenemos instalaciones adecuadas para examinarlo- intervino un inefable de rostro adusto.
- Adelante- asintió Kingsley con seriedad- Puedes irte Harry, mañana organizarás tus ideas y trazaremos una nueva línea de investigación- agregó mirando al otro con cansancio.
El ojiverde no quiso debatir y dio media vuelta, por un lado realmente quería regresar al lado de su familia, pero por el otro quería comenzar a investigar ese suceso tan rápido como fuera posible…además no era su sueño arruinar el festejo de su esposa al ser portador de malas noticias.
Suspiró metiéndose en la cabina telefónica que lo regresaría a las calles londinenses.
Cuando regresó a la mesa donde su familia comía, todos callaron al ver su rostro sombrío pues bien sabían que algo grave había pasado.
- ¿Qué sucede?- increpó Andrómeda Tonks sintiendo que se le formaba un nudo en el estómago, había dejado de comer en el momento mismo en el que Harry se fue pues presentía algo malo.
El hombre se apresuró a conjurar todos los hechizos de privacidad que conocía y luego se desplomó en su silla tomando un poco de su vino antes de hablar.
Miró a los menores entretenidos entre sí y ajenos a la tensión de la mesa, entonces Fleur conjuró un hechizo para que no los escucharan y eso lo tranquilizó.
- Un mortífago fue asesinado- confesó.
Los demás variaron sus gestos pero no se exaltaron.
- Eso es bueno ¿no?- preguntó Ron sin ver dónde estaba el problema, un mortífago menos del cuál preocuparse era algo positivo en su mente.
El ojiverde frunció el ceño y le dirigió una rápida mirada a Hermione para luego fijar sus ojos en los de su ahijado.
- El mortífago era Antonin Dolohov- informó.
Ante esa declaración, el joven Lupin rompió su copa de vino con la fuerza de su mano derecha, Andrómeda ahogó una exclamación y Hermione se mantuvo impasible, los otros se desconcertaron pero en menor medida. Después de todo, Dolohov había sido quien mató a Remus Lupin durante la Batalla Final.
- ¿Cómo lo asesinaron?- inquirió Arthur mientras los padres de Hermione miraban a su hija con preocupación, normalmente nunca habían estado involucrados cuando daban esa clase de noticias.
- No están seguros, el cadáver llegó a la oficina por mensajería…
- ¿Qué?- eso le sonó extraño a Percy Weasley quien creía que el Ministerio era un lugar seguro, especialmente desde que cambiaron al personal y adicionaron medidas de seguridad.
- Pasó por todos los bloqueos de seguridad- le dijo Harry- Un sanador lo examinó y dice que su muerte no fue convencional…
- Define convencional- intervino Ginny con algo de brusquedad.
Harry se quedó callado.
- No lo saben ¿verdad?- preguntó George de la nada- No saben cómo murió- declaró.
- Lo saben pero no tengo autorización para revelar ese dato en particular- confesó el Jefe de Aurores dirigiéndole otra mirada a su esposa, a ella seguramente le notificarían después.
- ¿Crees que esto se relaciona con el 'sismo'?- inquirió Fleur con astucia pues su mente trabajaba uniendo cabos de manera automática.
- No hay nada que los relacione entre sí de momento- negó Harry- Sin embargo, encontraron algo en el cadáver- de su túnica sacó una moneda mostrándola a todos los presentes.
Hermione reconoció la moneda al instante pero trató de no mostrarse alterada, recordaban haberle dicho a Tristán que no dejara nada comprometedor, pero parecía que el hombre sólo obedecía a Destino…
- Parece una moneda celta o vikinga, aunque el signo de la otra cara me resulta desconocido- comentó Audrey con calma, después de todo ella era una mujer muy culta en el mundo muggle.
- Eso es porque es una runa antigua- le dijo Percy sin despegar sus ojos de la peculiar moneda- Es la runa de Daegaz, significa 'ocaso'- añadió recordando fácilmente sus lecciones del colegio.
- Y el símbolo de la otra cara es nada menos que el Yggdrasil- agregó Luna con fascinación.
- ¿Yggdrasil?- inquirió Molly sin creerle demasiado a su nuera, mucho menos cuando sacaba extraños términos como ese.
- El Yggdrasil es un enorme árbol mitológico que conecta los mundos en la cosmología nórdica- intervino Jean Granger, ávida lectora de ese tipo de literatura, a lo que Luna le sonrió apreciativamente.
Todos se miraron entre sí con diferentes gestos de incredulidad hasta que detuvieron sus miradas en Hermione en busca de su opinión, la castaña controló sus nervios y habló.
- Es cierto, ese símbolo efectivamente representa al Yggdrasil junto con la runa de Daegaz que puede significar día u ocaso según se emplee- corroboró en tono académico.
- ¿Y qué significa el que aparezca ahora? ¿Cuál es el mensaje?- preguntó Harry meditando sobre la nueva información, quizás sí se tratara de un vengador anónimo con un rara fascinación con la mitología nórdica.
- Puede no significar nada, esta moneda pudo haber sido dejada por algún fanático del mito- sugirió su esposa en un intento de restarle importancia.
- No hay fanáticos con este tipo de dedicación Hermione, solamente alguien que sepa de runas antiguas puede llegar a este conocimiento, y debe ser alguien muy osado como para usar este símbolo- negó Luna un poco más seria- Papá dice que algo grande se acerca y que debemos tener cuidado- susurró con suspenso.
- Bueno eso es algo exagerado- bufó Percy cruzándose de brazos.
- ¡Granger!- una voz interrumpió su conversación de manera abrupta a lo que tres personas voltearon a verlo- Te he estado buscando- agregó un hombre rubio de elegante traje negro.
Draco Malfoy se acercó a la mesa mirando despectivamente a un mesero que pretendía detenerlo, el mesero en cuestión no soportó la mirada y se quedó paralizado.
- ¡Largo de aquí Malfoy!- Ron se levantó de su silla sin humor para soportar al rubio.
- Tranquilo Weasley, vengo en son de paz- sonrió con descaro mientras Harry se tensaba.
- ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué haces es un restaurante muggle? ¿Cómo nos encontraste?- le espetó el ojiverde lleno de sospechas.
- Contigo no quiero nada Potter- respondió- Busco a Granger porque dejamos inconcluso un tema referente a unos trámites legales; su asistente fue muy amable en proporcionarme su ubicación- declaró mirando significativamente a la aludida.
- ¿Cómo te atreves a buscarla para tus estupideces? Estamos en una reunión privada cretino- espetó Ron cada vez más furioso con el descaro del otro, quién se creía como para tratar a los demás como a sus sirvientes.
La castaña mantuvo su gesto impasible pero supo que si Malfoy la había rastreado hasta ese lugar, lo que le dijera debía ser urgente.
- Está bien Ron, el asunto es importante y le dije a Cath que le diera mi ubicación si se la preguntaba- intervino Hermione levantándose de su silla ante la sorpresa de los demás.
- ¿Hermione?- su esposo la miró con incredulidad.
- Sólo será un momento- le dijo regalándole una breve sonrisa, luego miró al rubio con dureza- Vamos- agregó caminando delante de él.
- Pero…
- No tardo Ron- lo calló su amiga alejándose de la mesa a lo que el rubio la siguió rumbo al lobby donde no había nadie de momento.
Una vez ahí, Draco conjuró un fuerte hechizo de privacidad y miró a la otra.
- Lo hiciste- declaró sin más, no tenía un tono acusatorio pero sí incierto.
- ¿Dudabas de mí?- inquirió inmutablemente.
- ¿Estás loca? Asesinaste a una persona, no importa que fuera un bastardo desgraciado- le reclamó el otro- ¿No se supone que tenías dudas sobre este grupo? ¿Qué pasó con toda tu rectitud y tus sospechas sobre Destino?- añadió elevando su voz gradualmente.
La mujer le dedicó una fría mirada.
- Haré lo necesario para asegurar el bienestar de mi familia- le respondió- Tú mismo me dijiste esa frase, además deberías de saber que cuando me comprometo a una causa, no desisto- aclaró con firmeza.
Esas palabras evocaron el recuerdo de la tortura de Granger en la mente de Draco, cuando su tía Bellatrix la interrogó casi al borde de la locura, pero la castaña no había cedido…sí, era una hechicera implacable pero ¿de qué lado estaba?
- Estás traicionando a los tuyos, Potter perseguirá al culpable hasta encontrarlo y cuando descubra que eres tú…- espetó retomando su tono despectivo.
- ¿Desde cuándo te importa mi relación con Harry?- increpó la otra.
- Tu esposo me puso una sombra, porque cree que estoy involucrado en el tema del 'sismo' y asumo que también lo relacionará con este incidente- explicó- No me importa lo que hagas ni tu relación con Potter, solamente no me expongas en el proceso o habrá consecuencias- exigió.
- Te lo repito Malfoy, si caemos, caeremos juntos. Así que no me amenaces- afirmó dando media vuelta para terminar con esa conversación.
La castaña regresó a su mesa donde Harry la recibió envolviéndola en sus brazos.
- ¿Todo bien?- le preguntó a lo que ella asintió- Lamento que tu cumpleaños terminara de esta manera- le susurró con verdadera tristeza.
- ¿Quién dice que ya terminó?- le sonrió ella dándole un beso en los labios a lo que el otro sonrió.
- Ha sido un largo día, nosotros nos vamos a casa- anunció el ojiverde sin soltar a su esposa.
La familia asintió, también ellos tenían mucho en qué pensar, especialmente Teddy quien estaba decidido a averiguar más sobre el asesinato de Dolohov.
Los Potter regresaron a su hogar tratando de olvidar sus preocupaciones por un momento, ambos necesitaban ese respiro.
- Tengo que acostar a Lily- declaró Hermione separándose de un nuevo beso, la pequeña se veía adormilada.
- Todavía es temprano- protestó el hombre sin soltar a su esposa.
- Le prometí que le leería un cuento- declaró mientras el otro soltaba un gruñido- Pero tú podrías aprovechar ese tiempo para prepararme algo lindo cuando regrese a tu lado- sugirió divertida.
- Entonces apresúrate- asintió el otro robándole un beso más.
La mujer sonrió escapando del agarre para levitar a su hija hasta su habitación en donde la arropó en su cama.
- ¡Mi cuento!- le recordó la menor al instante.
- Lo sé, lo sé- sonrió- ¿Qué cuento quieres escuchar?- preguntó.
- ¡La Fábula de los Tres Hermanos!- dijo la pequeña sin dudarlo ni un instante.
- De acuerdo- asintió la mujer.
Hermione sabía muy bien que esa era la historia favorita de su hija, además a ella misma le traía muchos recuerdos de su inexistente séptimo año, cuando la guerra estaba en su apogeo y encontró la felicidad pese a todo.
- Había una vez tres hermanos que viajaban a la hora del crepúsculo por una solitaria y sinuosa carretera- inició conociendo el cuento de memoria.
La mujer no se interrumpió y se permitió sonreír al saber que su familia estaba a salvo, que no pasarían por lo que ella pasó.
Se consoló de esa forma ante la muerte de Dolohov, al menos ese hombre ya no podría hacerle daño a nadie más, no volvería a lastimarla o a dejar a otro niño sin padre…se muerte había sido necesaria, en pos del bien mayor…
O ese quiso creer.
...
A/N: Un capítulo más y las cosas no hacen más que complicarse para todos.
Como siempre, agradezco sus comentarios.
Guest: Hola, gracias por tu comentario; ¿a qué terminología te refieres? ¿Los versos del inicio o algo en la sinopsis? Las parejas están definidas en mi mente, así que no quiero causar confusión, es un Harry y Hermione pero las cosas se pondrán interesantes en el camino. Hasta pronto!
LuiNott: Gracias, como lo mencioné, ya veremos qué pasa en el desarrollo de esta historia. Saludos!
Hasta la próxima!
