Éste es el capítulo con más cambios, así que esperamos les guste :)
Por cierto, ¿Nos siguen en la página de Facebook? Ahí dejamos un spoiler de Cuando te recuerde jaja y la nueva portada de ésta historia.
El poder en uno.
Era de mañana en el inmenso aeropuerto, gente caminaba cargando maletas por todos lados, algunos esperaban vuelos, otros iban llegando; en medio de todas esas personas una chica delgada de mediana estatura con largo cabello café claro sostenido en una coleta, con hermosos ojos color verde esmeralda llenos de miedo en un rostro con rasgos muy finos; se encontraba caminando tratando de evitar el punto de revisión.
Sabía que no podía pasar más tiempo dentro de la terminal, pero al bajar del avión se dio cuenta de que había filtros esperándola en cada salida.
Se sentó en una banca e intentó no llorar, la habían subido al primer avión que estuvo a punto de despegar y ahora no sabía que hacer, no tenía manera de pasar por los filtros, la persona que la ayudó a salir de la mansión y abordar el avión para ese momento estaba muerta... O peor en la sala de tortura.
—¿Qué voy a hacer? —se preguntó a sí misma poniendo sus manos en su rostro.
Levantó su cara y vio a una muchacha caminando, la veía fijamente; la chica se levantó asustada y se dirigió casi corriendo al baño, se imaginó que era una agente y que venía a investigar que hacía dando vueltas en el aeropuerto.
Entró a su destino y se encerró en un cubículo, escuchó con temor pasos detenerse frente a su puerta, sintió como si su corazón se detuviera y su respiración se agitó, no tenía escapatoria.
Vio la sombra de unos pies asomarse por debajo de la puerta y se preparó para lo peor.
—Hola —una voz le dijo, era una voz aparentemente tranquila y amable, pero la chica sabía que no podía confiar en nadie—. No te preocupes no soy agente.
«Si claro» la chica pensó con sarcasmo, como si un agente se fuera a presentar, solo les interesaba agarrar a los Peris.
De pronto observó que la chica se agachó y le mostró sus manos, no había señal de piquetes de los filtros.
La chica se quedó pensando, estaba más que penado brincarse los filtros, era como admitir la culpa, pero también sabía por experiencia que los agentes se hacían pasar por gente normal para atrapar a los Peris.
La chica suspiró y agitó su cabeza, de todos modos estaba atrapada, ya no tenía nada que perder, así que abrió la puerta lentamente.
Del otro lado vio a la misma chica que había caminado a ella en la terminal, tenía largo y sedoso cabello negro con unos ojos amatistas que reflejaban mucha paz, era ligeramente más alta que Sakura, era hermosa, podía pasar por modelo y se notaba a primera vista que estaba acostumbrada a comportarse como una dama; ella le dio una sonrisa amable y extendió su mano.
—Tomoyo Daidouji —se presentó.
La otra muchacha no estaba segura de que hacer no quería decir su nombre, si Tomoyo era agente, podía fácilmente revisar la base de datos de fugitivos y encontrar que tan buscada era.
—Sakura —le contestó tomando su mano con aprehensión.
Tomoyo sonrió pero no soltó su mano, en vez de eso, sacó algo de su espalda, Sakura sintió una horrible ansiedad en su estómago, pero la otra chica le pasó tranquilamente un extraño aparato cuadrado por la mano, en la pantalla del mismo una señal amarilla destelló.
—Eres Peri —le comentó con una sonrisa.
Sakura la vio extrañada, solo había visto eso en agentes de la mansión, era un aparato que no necesitaba sacar sangre para revisar el estatus de la persona, era tecnología exclusiva.
—Pensé... —Sakura le dijo pero Tomoyo le soltó la mano y se pasó el aparato por ambas manos, Sakura observó que también se ponía amarillo.
—No soy agente, solo me tenía que asegurar que fueras Peri y no Muti —le comentó mientras guardaba el aparato.
—¿Muti? —Sakura preguntó confundida, los Mutis no andaban por la calle como si nada.
Tomoyo asintió.
—Algunos andan afuera cazando Peris —murmuró—. ¿Tienes a dónde ir? —le preguntó observándola, por su rostro y su falta de equipaje supuso que la de ojos esmeralda tenía una historia bastante interesante de cómo había llegado a la terminal sin ser atrapada.
Sabía que estaba en terreno peligroso, Syaoran la iba a matar, no literal, pero seguro se iba a molestar, sin embargo, no podía dejar a un Peri a merced de los agentes.
—No quiero ser una carga... —Sakura le contestó honestamente—. Sé que es algo peligroso y la verdad no tengo mucho dinero para pagar...
Tomoyo movió su mano en ademán de desinterés.
—No te preocupes —le aseguró poniéndole un extraño dedal en su dedo índice—. No tienes que pagarme.
Tomoyo le sonrió sinceramente mientras el dedal al hacer contacto con su piel desaparecía.
Sakura vio extrañada su mano, no estaba segura de la situación, ¿qué tal que era una trampa de él? En esos tiempos no se podía confiar en nadie... Pero algo dentro de ella decidió arriesgarse.
Tomoyo vio su miedo e inseguridad y la tomó de ambas manos.
—Todo estará bien, solo quédate conmigo y nadie se dará cuenta —le aseguró.
Sakura notó la sinceridad en los ojos de Tomoyo, por alguna extraña razón sintió que podía confiar en ella.
—Ok —murmuró apenada.
Tomoyo sonrió.
—Sólo tenemos que encontrar a mi novio y nos vamos —comentó abriendo la puerta del baño «espero estar haciendo lo correcto» pensó, Tomoyo tenía sus dudas pero algo le decía que tenía que ayudar a Sakura.
Un muchacho de cabello azul con unos ojos azul oscuros llenos de incertidumbre detrás de unos anteojos, buscaba con desesperación a su novia, estaba a punto de darle un ataque de pánico cuando la vio caminando con otra chica que desconoció, corrió hacia ellas y abrazó a Tomoyo.
—Tomoyo me asustaste —le dijo abrazándola con fuerza... Por un momento pensó que tal vez Reiku la había atrapado.
—Estoy bien Eriol, solo ayudé a alguien —le comentó dándole una mirada significativa, él entendió el mensaje y vio a Sakura.
—Lo siento, Eriol Hiragizawa —se presentó.
—Sakura —ella contestó con algo de pena, se sentía mal tercio, el chico era alto, parecía un caballero inglés por su postura y ademanes, sus ojos se veían algo cansados pero notó que cuando vio a Tomoyo la mirada había estado llena de amor.
Eriol observó a Sakura, se veía perdida, en sus ojos podía ver una sombra, parecía haber llevado una vida difícil, vio con seriedad a su novia.
—Syaoran... —simplemente dijo.
Tomoyo sacudió su cabeza.
—Meiling puede con él, tenía que hacerlo —murmuró honestamente.
Eriol miró a su novia extrañado, sacudió su cabeza y la abrazó, sabía que Tomoyo le iba a explicar las cosas después.
Sakura los vio confundida. «¿Syaoran? ¿Qué significa eso?» pensó, estaba empezando a arrepentirse de ir con Tomoyo pero no tenía otra opción.
Los 3 se acercaron al filtro, era un arco grande de metal con un panel a su lado, Sakura observó a todas las personas, cada una pasaba y ponía su mano en aquel panel, sabía que una pequeña aguja salía de el y tomaba una diminuta muestra de sangre, la misma era revisada al momento para dar una señal de color; si el panel se ponía verde era Normi, si se ponía amarillo era Peri y si se ponía rojo era Muti, aunque de nuevo, era raro que estuvieran afuera, pues Reiku no quería exponer sus creaciones; de hecho los agentes tenían órdenes de que si el filtro se ponía rojo debían detener y entregar a los susodichos a sus superiores, se les hacía creer que podían convertirse en Peris.
Cada persona que pasaba por el filtro recibía señal verde.
No tenía idea de que era el dedal que Tomoyo le había puesto y no sabía si en verdad funcionaba, pero era correr el riesgo o esperar a que los agentes la atraparan rondando por la terminal.
Tomoyo pasó primero después de 5 segundos se puso verde, Sakura fue la siguiente, contuvo la respiración y vio con horror el panel ponerse amarillo, sintió su estómago en sus pies y su corazón se aceleró, los agentes comenzaron a acercarse pero Eriol puso su mano sobre el encargado del filtro.
—Revise de nuevo por favor, en el aeropuerto de Tokio me pasó lo mismo, dicen que están fallando y tienen que checar dos veces —pidió con tranquilidad.
El agente lo miró con molestia, sabía que tenía razón, dejó que ella pusiera de nuevo su mano, tras unos agonizantes segundos el panel se puso verde, Sakura trató de ocultar su sorpresa, sentía ganas de llorar de la alegría. Eriol pasó sin problemas, los 3 salieron y se subieron a un taxi, Sakura no podía creer que estaba libre, por primera vez en años pudo respirar un aire de libertad.
Después de un largo viaje llegaron a un alto edificio gris que parecía ser muy moderno, al bajar del taxi Sakura no pudo evitar ver con asombro hacia arriba, podía observar que en el último piso había un balcón.
Entraron y caminaron a través del vestíbulo, el piso era de un color crema y los muros estaban pintados de gris claro, justo en frente del recibidor habían unos sillones de piel de color negro con una mesa de cristal en medio de ellos, Sakura veía todo con asombro; caminaron hasta el elevador y subieron en el hasta el último piso, el cual Sakura pudo notar que era un penthouse, al detenerse el elevador Eriol introdujo una tarjeta en una ranura y las puertas se abrieron, los 3 entraron cuidadosamente.
Sakura estudió el lugar, era enorme, sus pisos y paredes eran de color claro, justo frente de donde el elevador abrió sus puertas, estaba la sala, había un largo sillón en forma de L color blanco y de piel, en el centro había una pequeña mesa de madera y al fondo unos grandes ventanales o puertas de cristal, por los que podía ver el balcón.
A su izquierda vio una larga mesa de cristal con sillas blancas, y en frente una barra que dividía a la cocina, había unos bancos altos en los que se podían sentar si se decidía comer en la barra.
Entre la cocina y el comedor se abría un pasillo que Sakura supuso era el que llevaba a las habitaciones.
—Mira, antes de que algo pase... —Eriol comenzó a decir pero una voz lo interrumpió.
—Oigan tenían que haber llegado hace una hora, Meiling esta parano... —un chico de ojos grises con cabello claro peinado hacia arriba empezó a decir pero se detuvo al ver a Tomoyo y Eriol con una chica desconocida.
—Lo siento no sabía que teníamos visitas... soy Lien —le dijo a Sakura extendiendo su mano.
—Sakura —ella contestó tomando su mano con nervios, el chico era alto, su cuerpo parecía estar bien formado, lleno de músculos y fuerza, por un momento pensó en aquellos agentes que servían a Reiku, su postura estaba llena de seguridad pero a la vez parecía ser amigable.
Lien miró a Tomoyo y Eriol de una manera extraña.
—¿Podemos hablar? —les preguntó.
Ellos asintieron y lo siguieron hacia el pasillo, antes de entrar por una puerta Tomoyo miró a Sakura.
—Oh, ponte cómoda por favor, no tardo —le pidió, Sakura asintió y observó a Tomoyo desaparecer dentro de lo que suponía era una recámara.
—Genial —Sakura murmuró y caminó a la estancia, se sentó en el largo sillón y jugó con sus manos, esperaba que Tomoyo no tardara mucho.
El elevador se abrió de nuevo, Sakura volteó con sorpresa y observó a un muchacho salir por las puertas, era alto con unos ojos ambarianos llenos de seriedad, su cabello era color castaño oscuro con algunos destellos claros, estaba algo despeinado, tenía una espalda ancha y los rasgos en su rostro lo hacían ver muy atractivo, había algo en él que imponía, su presencia no podía pasar desapercibida; cuando las puertas se cerraron, él dejó caer una mochila color verde al suelo.
—Agentes tontas —murmuró sacudiendo su cabeza.
Sintió que alguien lo observaba, volteó y se encontró a sí mismo viendo un par de ojos color esmeralda.
—¿Quién eres? —preguntó fríamente estudiando a la desconocida.
Sakura brincó un poco con el tono de voz, no esperaba que fuera tan... atrayente, frío y firme.
—Sakura, vine con Eriol y Tomoyo —le contestó rápidamente viendo hacia la puerta a donde se habían metido los mencionados.
—¿En serio? —Syaoran preguntó mirando a Lien, Tomoyo y Eriol que iban saliendo de la recámara en la que habían estado hablando.
Tomoyo se puso nerviosa y tragó saliva.
—Hola Syaoran.
Sakura los miró realmente confundida, «tal vez no debí venir» pensó con nervios.
—Regresen ahí, tenemos que hablar —Syaoran les dijo molesto, Eriol y Tomoyo regresaron a la recámara; Lien sólo sacudió su cabeza.
Syaoran cerró la puerta con fuerza y Sakura sintió algo de pena por ellos, se veía que era bastante duro.
—¿Y de dónde eres? —Lien le preguntó tratando de distraerla, se había recargado en la barra de la cocina.
—De Tomoeda —Sakura le contestó tratando de no mirar al cuarto donde Tomoyo, Eriol y Syaoran estaban.
—Genial, he escuchado que los festivales de allá tienen mucha comida —Lien comentó con una gran sonrisa.
Sakura asintió lentamente.
—Si la verdad es que se llenan de alimentos —admitió «aunque hace mucho que no los disfruto» pensó con tristeza.
—Oh, que bien, ¿podrás recomendarme algo rico para probar? Me gusta la comida extranjera —Lien le preguntó emocionado.
—Claro —Sakura respondió insegura, hace mucho que no ingería algo típico.
Frunció el ceño pensativa, de hecho, en la mansión llegó a escuchar que muchas tradiciones regionales se habían perdido, desde festividades hasta comida. La gente tenía miedo de ser atacada por Peris y los agentes siempre estaban vigilando las pocas fiestas que se hacían.
El mundo se había tornado en un lugar oscuro con escasos momentos de paz y felicidad, Reiku y su gente siempre estaban vigilando, decían hacerlo para mantener "la paz".
La mayoría de los Normis llevaba una vida monótona donde preferían no atraer la atención y eso los había llevado a perder la mayoría de las tradiciones a nivel mundial.
—¿Qué estaban pensando? —Syaoran les preguntó enojado, caminaba de un lado a otro.
—Deja te explico... —Eriol trató de decirle pero Syaoran estaba sumamente molesto.
—¡No! No entiendes, dijimos que ya no más y rompieron las reglas. ¿Qué van a hacer si algo le pasa? —Syaoran preguntó enojado.
Tomoyo suspiró.
—Lo sabemos, pero no podíamos dejarla en la terminal, no hay nada más peligroso para un Peri que estar rodeado de agentes —Tomoyo trató de razonar con él, pero Syaoran estaba muy molesto.
Él pasó su mano por su rostro en ademán de desesperación.
—Mira Tomoyo, sé que te gusta ayudar, pero ahora no es el momento indicado, por favor entiende, ni siquiera sabemos como llegó ahí —Syaoran comentó.
Tomoyo suspiró de nuevo y bajó su mirada.
—Trataré de llevarla a un refugio, estoy segura de que alguien le ayudó a subir al avión...
Syaoran sacudió su cabeza, no quería ahondar en ese tema.
—No importa quien la haya ayudado, ahorita estamos en un momento crítico —le recordó.
Tenía conocimiento sobre las pequeñas células en la ciudad base que ayudaban a los Peris... Pero no podían arriesgar más, después de lo que había pasado estaban expuestos; no quería pensar de más porque él sabía que nadie arriesgaría tanto para subir a un Peri a un avión...
Lien estaba tratando de hacerle la plática a Sakura cuando 3 personas salieron del elevador.
—Hola chicos, ella es Sakura —Lien les dijo con una sonrisa y señalándola.
Meiling le sonrió, mientras los otros dos pusieron cara de aburridos.
—Soy Meiling —le dijo con una sonrisa amigable, ella tenía largo cabello negro peinado en una coleta, sus ojos tenían un tono extraño de rojo, era muy bella aunque se veía que era una luchadora, pues tenía sus bíceps marcados pero no de manera exagerada, sus ojos parecían ser la ventana de su alma, eran muy expresivos.
Meiling luego vio con irritación a la chica que estaba viendo feo a Sakura, la chica hizo girar sus ojos.
—Kya —murmuró con molestia, Sakura notó que sus ojos eran entre grises y azules, un tono muy raro de ver, sin embargo parecían estar llenos de secretos.
—Soy Rei —el otro chico comentó con un tono serio, tenía los mismos ojos que Kya pero en un tono más oscuro, ambos tenían cabello rizado de color amarillo, aunque el de ella era mucho más largo y con las puntas rojizas, eran prácticamente idénticos pero los rasgos de ella eran más finos.
Tenían un aire extraño a su alrededor, algo en los gemelos la ponía en alerta más que con los otros desconocidos, aún así no quería adelantarse a nada.
—Gusto en conocerlos —Sakura les dijo con timidez.
—Órale —Kya murmuró con sarcasmo—. ¿Dónde esta Syaoran? —le preguntó a Lien con una expresión de aburrimiento.
Él la vio con molestia.
—Con Tomoyo y Eriol —respondió algo enojado.
Kya asintió y se dirigió al pasillo de las recámaras, su hermano la siguió después de mirar una última vez a Sakura.
Lien y Meiling hicieron girar sus ojos.
—No le des importancia, es una amargada —Meiling le contó a Sakura.
—Ok —ella susurró.
—Así que... ¿me explicas? —Meiling le preguntó a Lien.
Él iba a responder cuando Tomoyo, Eriol y Syaoran aparecieron.
—Hola Mei, no sabía que ya habías llegado —Eriol comentó.
Syaoran miró alrededor.
—¿Dónde están Rei y Kya? —le preguntó a Meiling.
Ella se encogió de hombros.
—En su cuarto, ella estaba de genio así que...
Syaoran suspiró y pasó su mano por su cabello.
—Necesito aire —les dijo, caminó hacia los grandes ventanales, jaló uno de ellos abriéndolo y salió.
Meiling lo vio con tristeza y luego miró a Lien.
—Lo sé —él susurró agitando su cabeza.
Sakura los vio insegura, se había metido en una célula de rescate o de la resistencia... Todo era muy raro, ella había escapado de una prisión, no sabía como iban a reaccionar si se daban cuenta de donde había salido...
Sakura estaba teniendo la misma pesadilla.
De nuevo huía de ellos.
—No de nuevo... Por favor —casi gritó.
Se detuvo, los mismos ojos la observaban.
—Eres mía —la voz susurró.
Ella sacudió su cabeza atormentada.
—No lo soy, déjame en paz —le gritó.
Una risa malvada resonó a su alrededor.
—Corre todo lo que quieras florecita, te voy a encontrar.
Ella giró con desesperación.
—Déjame en paz, ya me hiciste suficiente daño.
Todos la rodearon de nuevo, todos trataron de agarrarla, estaban a punto de hacerlo...
Se estaba preparando para el inmenso dolor, se empezó a hiperventilar, escuchaba los fuertes y acelerados latidos de su corazón en sus oídos.
Vio los mismos ojos y manos tratando de agarrarla, pero algo inesperado sucedió de nuevo; una luz rosa salió de su cuerpo y las manos se alejaron de ella, alguien gritó, sintió un calor en su interior, lo último que vio fue una luz verde yendo hacia ella.
Sakura despertó sudando y jadeando «no puedo seguir así, ¿qué me esta pasando?» pensó asustada.
Se sentía diferente, desde que había salido de la mansión lo hacía, era como si alguien le hubiera quitado unas cadenas... Sus sueños, ¿qué significaban?
Del otro lado del pasillo un chico con ojos ambarianos se despertó jadeando y sintiéndose sin fuerza «ese sueño... ese rosa...» pensó antes de perder el conocimiento por la debilidad.
¿Qué tal?
Mucho mejor ¿No creen?
Compartan su opinión no mordemos jajaja
¿Cada cuando quieren capítulo nuevo? Ésta historia está terminada aso que no influye en el tiempo que le dedicamos a CTR :)
