Como prometí, no volverá a ocurrir eso de actualizar cada mil años xD. Disfruten este capítulo :3 Que por cierto, me gustó bastante escribirlo, sentí varias emociones al hacerlo e.é.
.:El amor muere, la esperanza renace:.
-¿Hinata?… ¿Hinata?- Llamaba Sakura algo asustada al no escuchar la voz de su amiga.
-¿Qué pasa?- preguntó Ino, al ver a su amiga mirar el teléfono y después llamar de nuevo a Hinata.
-No lo sé Ino, Hinata no habla y parece que la llamada se cortó-
Lo que había acabado de ocurrir tenía pensativa a Ino. Hacía días que su amiga se comportaba extraño y más si estaba el rubio de por medio, eso le hizo pensar que quizás a ella le gustaba Naruto, pero no lo podía asegurar ''Sólo son impresiones mías'' pensó.
-Vamos, otro día hablaremos con ella- dijo Ino, Sakura asintió y se fueron de allí.
Hinata miraba el techo de su casa, o al menos eso se suponía que hacía, su mente estaba en otro lugar, más específicamente en el lugar de los recuerdos.
Flash Back…
-Creo que me ha empezado a gustar Naruto-
Se formó un silencio sepulcral, las miradas iban y venían, como tratando de descubrir pensamientos ante tal confesión.
-¿Por qué lo dices?- apresuró a preguntar Ino.
-Es algo extraño, pero ni yo lo comprendo. Cada vez que estoy con él me siento segura, a cada momento pienso en él, no puedo explicar que siento cuando me hace sus típicas propuestas de ''amor'' y si la veo con otra, ardo de furia, no lo puedo evitar-
Un dolor inmenso se centraba en la chica que aún no había dicho nada, en ese momento no quería decir nada, no podía.
-Vaya- pronunció Ino sin poder entender del todo, los sentimientos de Sakura.
-Estoy reconsiderando lo que me dijo hace 3 años, aunque lo dijo en juego, creo que me ama de verdad- con esto Sakura sonrió.
-Pues, me parece bien- susurró Hinata mientras sonreía, esa sonrisa no mostraba dolor, ni culpa, tampoco celos y mucho menos envidia, era una sincera, sabía que su amado por fin era correspondido.
Fin flash back…
Lo primero que se le vino a la cabeza al recordar eso, fue la posibilidad de lo que había dicho ese día era una simple mentira o algo inesperado había ocurrido para que ella cambiara de opinión. Fuera lo que fuera no le gustaba la idea, porque lastimosamente estaban involucrados los sentimientos de Naruto, no quería pensar como se podía encontrar él en ese momento, no quería pensar que estaría en ese momento sufriendo, no, no podía pensar que Naruto estaba destrozado, pero sin poder evitarlo esos pensamientos ya los había tenido y no pensaba dejar las cosas de eso modo, le ayudaría a salir de esa tristeza, le ayudaría a salir adelante y sobre todo le ayudaría a olvidar a Sakura, aunque eso fuese algo egoísta, no perdería nada con intentarlo.
-Pero antes de eso debo siquiera hablarle- susurró algo sonrojada. Era cierto, la tarea la tenía algo difícil, es que ni siquiera había hablado con él, lo mucho era un ''hola'', o frases sin terminar, definitivamente le sería muy difícil, pero aún así, si se desmayara 100 veces se convertiría en su amiga, sin importar que dificultades tuviese para lograrlo.
Las gotas de lluvia recorrer el cristal de la ventana, era la distracción aparente del rubio, le parecía que el cielo lloraba por él, sí, él no estaba llorando, porque desde pequeño su abuelo le había enseñado que los hombres no deberían llorar, aunque en ese momento era lo que más quería hacer, pero no, no lo haría, porque ya no existían sentimientos, ya que se habían perdido, en el desierto de su ahora frío corazón.
Seguía mirando la calle fría y solitaria, las personas que aún había en las aceras, corrían para refugiarse de la lluvia que había sobre Konoha. Cuando iba a desviar la mirada le pareció ver, no, no le pareció, ahí estaba caminando por la acera de su casa ''esa'' chica a la cual no le recordaba el nombre, sólo sabía que era la enamorada de Kiba. La miró bien y se dio cuenta que ella dirigió su mirada a la dirección de su ventana, encontrándose con su mirada y al hacerlo, se quedaron mirando fijamente, no sabía el porqué de eso, ninguno de los dos quitaba la mirada del otro, hasta que el sonido de la puerta, lo hizo volver a la realidad y sin pensarlo desvió su mirada, lo que no sabía era que se sonrojó al instante, sin darle importancia a lo ocurrido abrió la puerta no muy feliz.
-¿Sí?- preguntó.
-Hey Naruto- saludó Kiba mientras entraba a su residencia sin permiso alguno.
-El que faltaba- dijo mientras se sentaba en su cama en pose relajada.
-¿Esa es la forma de recibir a tu amigo?- le preguntó mientras se sentaba también.
-¿Qué querías?¿Que te sirviera té caliente y te ofreciera algo para que secarás tu cara?- dijo con sarcasmo mientras le tiraba una toalla en la cara, él lo recibió y se empezó a secar.
-¿Y el té caliente?- preguntó Kiba ilusionado.
-No hay- le respondió secamente.
Kiba se estaba extrañando por el comportamiento de su amigo, algo le estaba pasando sin duda, aunque después de analizar bien ya creía saber el porqué.
-¿Qué pasó?- le preguntó, dándole a entender a que se refería.
-Sólo pasó, que tu idea resultó siendo una mierda- dijo con enojo impregnado en su voz.
-¿Qué te dijo?- preguntó seriamente.
-Fui rechazado de la forma más horrible que pude haber imaginado, porque fuera de que me rechazó, me dijo en plena cara, que amaba justamente a Sasuke y no sólo eso, también que se iba a casar con él- le dijo con resentimiento.
¡No podía ser! Se suponía que ella le iba a aceptar, Sakura estaba correspondiendo sus sentimientos o eso fue lo que ella le dio a entender hace poco ¿Ahora por qué salía con lo de casarse con Sasuke? De haber sabido que ella se volvería a enamorar de Sasuke, nunca le había recordado la idea a Naruto de declarársele a Sakura, lo último que quería era hacer que su amigo sufriera, se suponía que los tres ganarían con esto; Naruto y Sakura estarían juntos y él trataría de quedarse con Hinata, pero no, todo se tenía que dañar de un momento a otro, se estaba enojando, enojando con sí mismo, las cosas no le habían salido como él se esperaba.
-Pero, tarde o temprano lo sabrías- dijo en forma de aflojar la tensión que se había formado, pero eso causó lo contrario.
-Claro, pero hubiese preferido no haber sido humillado- le dijo, Kiba miró para otro lado algo incomodo.
-Ya deja de comportarte como un idiota- lo volteó a mirar –No es el fin del mundo, hay más chicas en el mundo, así que no te preocupes- trató de tranquilizarlo, Naruto se acostó en la cama boca arriba.
-Claro, como tú no tienes que sufrir por un amor dices eso, habrán muchas más mujeres, pero no muchas más Sakuras-
Había escuchado bien lo que había dicho ¿Qué no había sufrido? ¡Claro que si había sufrido! y mucho más de lo que se podía imaginar su amigo. Naruto no era quién para hablar de dolor; él ya lo había sentido en carne propia, todos los días y justamente por su culpa, por la culpa de haber enamorado a Hinata. Estaba más que enojado en ese momento, estaba claro que había sido su culpa, el haberle incitado a hacer eso, pero tampoco era para que estuviese así.
-¿Qué no he sufrido? ¿Te parece poco que la chica que amas, esté enamorada de tu mejor amigo y que este sea tan idiota, como para no enterarse?- le dijo en forma de pregunta mientras captaba la mirada de confusión de Naruto. -¿Te parece poco que sólo te vea como un buen amigo y que no tenga ojos para ti? Yo si he sufrido mi amigo.- se paró de la cama dándole la espalda a Naruto. -Cuanto diera yo, para que ella me mire de la forma como te mira, pero bah… sólo es perder tiempo, hablamos después- agregó saliendo de la casa del rubio, no quería decir más de lo debido, ya había cometido 2 errores, ya no quería cometer más.
Le tomó varios segundos asimilar lo que había dicho su amigo, ¿Quería decir acaso, que la chica que le gustaba a Kiba, le gustaba él? ¿Era eso cierto? No podía serlo, no podía. Él nunca fue su amigo y mucho menos había hablado con ella, algunas veces lo había intentado, por el simple hecho de saber que era lo que le gustaba a Kiba de ella, pero siempre que lo intentaba, esta tenía un comportamiento ''extraño'' según él. No veía el porqué de que a ella le gustara, no lo entendía o no lo quería entender, esos asuntos del ''amor'' ya no serían su problema, así que lo mejor era olvidar todo lo que le dijo Kiba y vaya que lo estaba haciendo bien.
-Es mejor así- susurró, mientras se cobijaba y se quedaba dormido.
¿Por qué? ¿Por qué se tuvo que encontrar con su mirada? De todo en ese día no se esperaba encontrar con Naruto, o bueno, medio encontrar con Naruto. Ese día quiso ir a comprar algo para hacer de postre, su primo estaba muy cansado y hacía días que no probaba algo delicioso, así que por eso decidió ir a la tienda, sin importarle el clima que estaba haciendo, eso no era ningún problema. El verdadero problema radicaba en que, la tienda a la cual se debía dirigir, se encontraba en la misma calle donde estaba ubicada la casa de Naruto y sí, no lo quería ver todavía, pero iría de todas formas, si tenía suerte, no lo encontraría, pero ese día la suerte no estaba de su lado, justamente cuando estaba llegando le dio por dirigir su mirada a la última ventana de la casa de Naruto, encontrándose con él y su mirada. No distinguía muy bien si había llorado o no, lo único que veía eran esos ojos azules como el cielo, que le atraían y hacía perder en ellos y claro, ese día no fue la excepción, de sólo encontrarse con su mirada fue suficiente para que olvidara lo que iba a hacer; él no despegaba su mirada y ella obviamente tampoco, eso sí que la estaba poniendo nerviosa, pero poco le importaba. En ese momento él volteó su mirada y después no lo vio más, ella sonrojada a no más poder, se fue a la tienda corriendo, no quería pasar por eso otra vez, o quizás sí, pero no en esas circunstancias.
-Eso no me lo esperaba- dijo para sí misma Hinata, mientras preparaba un pastel.
-¡Hinata!-
Ella dejó de echarle el merengue al pastel cuando escuchó que la llamaban, pero fue más la voz de la que la llamaba la que le hizo parar su labor, volteó su rostro y al verla allí se exaltó.
-¡Sakura-chan! ¿Qué haces aquí y empapada?- le preguntó mientras iba por una toalla, después de tenerla le secó el cabello y el rostro.
Sakura se dejaba secar, mientras calmaba su respiración. Había salido de su casa corriendo y no se había detenido hasta llegar a la casa de Hinata, cuando llegó, Neji la recibió, dando un corto saludo, entró a la casa buscando a Hinata, Neji sólo bufó y se fue a su cuarto.
-¿Por qué vienes así? ¿Qué ocurre?- le preguntaba a su amiga mientras le colocaba un mueble para que se sentara, ella se sentó, aunque no duraría mucho ahí.
-No tengo mucho tiempo para explicártelo. Es que mi prometido, Sasuke-kun, vino por mí ayer y me tengo que ir con él a otro país de inmediato, así que después de empacar mis cosas, escapé y vine a despedirme de ti- le dijo.
Otra cosa más que no se esperaba en el día, ahora venía Sakura contándole algo que ni ella sabía, no sabía que su amiga estaba comprometida con Sasuke, ya entendía a la perfección la razón por la cual rechazó a Naruto.
-Espera ¿Prometido? ¿Ir? ¿Sasuke-kun?- no evitó hacer una serie de preguntas.
Sakura se paró de su sitio –Lamento no habértelo dicho antes, pero no te lo puedo explicar ahora- se disculpó.
-Pero ¿Por qué tan apresurado?-
-Hinata me tengo que ir, Ino te lo explicará todo, Adiós, espero verte de nuevo… Algún día- le dijo mientras le daba un abrazo.
Hinata apenas pudo devolver el abrazo, todo la tenía confundida en ese momento, lo peor era que todo pasaba de un momento a otro. Se alejó un poco de su amiga y la miró despectiva.
-No entiendo- le dijo, Sakura sólo se encoje de hombros en su lugar.
-Por favor, cuida de Naruto y hazlo feliz por mí, sé que lo harás- su tono de voz era triste, alejarse de todos la ponía así y dejarla a ella aún más.
Esas palabras confundieron a Hinata ¿Acaso ya lo sabía? No, sólo se lo decía, para que ella lo cuidara en reemplazo, tenía que ser eso. No le iba a dar más vueltas al asunto, su amiga parecía estar con prisa y lo mejor era, no hacerle perder más tiempo, después podría despejar sus dudas. Sakura al ver que Hinata no iba a decir nada, se empezó a alejar camino a la entrada de la casa.
-Sakura-chan- le llamó Hinata.
-Ya te dije que no te puedo explicar lo..- iba a decir Sakura pero fue interrumpida.
-Tranquila- dijo lanzándole una sombrilla a Sakura, esta la agarró –Cuídate- le dijo al fin Hinata sonriéndole.
-Igualmente- dijo antes de perderse de la vista de la chica. El sonido de la puerta abrirse y luego cerrarse, le indicaba que ella se había ido, quién sabe por cuánto tiempo.
Los días pasaron, convirtiéndose en meses…
Ya había pasado 3 meses desde que Sakura se había ido de Konoha, las cosas habían cambiado bastante durante ese tiempo. Los árboles no tenían hojas, en reemplazo de estas, grandes capas de nieve blanca que cubrían las ramas, la gente estaba más animada, cada una se encargaba de llevar algo, la venta de galletas y juguetes era lo que más se veía, indicando que había llegado la navidad.
-Neji-Nissan ¿Es necesario qué compremos otro árbol?- le preguntó a su primo mientras miraba unos pinos, en la casa ya tenían uno muy grande en la sala, pero su primo quería otro para colocarlo en su cuarto.
-Sí, ya sabes, se vería bien en mi cuarto ¿no lo crees?- le preguntó, Hinata asintió.
Ese día era especialmente para pasarlo en familia o eso era según lo que pensaba Neji, no le había dicho a Hinata que se tendría que ir fuera del país, por más de 3 semanas, a una reunión de trabajo importante, por esta causa, no pasaría noche buena y tampoco fin de año con su prima y eso le ponía mal, no la quería dejar sola, ella era como su única familia y sentía que ella pensaba igual, así que ese día la pasarían los dos juntos.
-Después de comprar el árbol, iremos a otra tienda para comprar los adornos- le dijo mientras la agarraba de la mano.
-Eso suena bien, también aprovecharé para comprar los ingredientes, para hacer galletas- le dijo amablemente.
Mientras en una calle cercana…
-Oye que no quiero ir a ninguna tienda, ¡quiero estar en casa!- dijo Naruto muy exaltado, su abuelo había venido de visita y lo había obligado a comprar algo para la navidad. Lo que no sabía era que las verdaderas intenciones de Jiraiya era sacarlo de su casa.
-Tranquilízate, será unos cuantos minutos, cuando compremos algo, nos vamos- le dijo arrastrándolo, de un momento paró en seco, provocando que Naruto diera de lleno contra él y se llevara un golpe en su nariz.
-Abuelo pervertido ¡¿Por qué paras de esa forma?- le preguntó, él no le respondía porque parecía concentrado en un punto de la calle, el rubio dirigió la mirada hacia allí y se dio cuenta porque su abuelo había parado de esa forma.
-Sólo es Konan ¿Qué ocurre?- le preguntó, temiendo la respuesta.
-Sí es Konan, pero está vestida de una forma muuuy…. Eh… Bien- dijo disimulando la verdadera frase que iba a decir, Konan era vieja amiga de él, la conoció cuando apenas era una niña, pero ya estaba claro que había dejado de serlo hace tiempos. Tenía un vestido corto y rojo, llevaba botas del mismo color y un sombrero de Navidad, estaba repartiendo unos volantes mientras sonreía.
Naruto rodó los ojos demostrando resignación.
-¿Cuánto crees que sean? ¿36, 37 quizás?- decía Jiraiya mientras hacía movimientos extraños con las manos –No sé, pero no se comparan a las de Tsunade- seguía diciendo, a Naruto le palpitaba una vena en la Sien al ver que su abuelo seguía con esas insinuaciones, sin pensarlo dos veces le dio un fuerte golpe en la cabeza y se fue de allí.
-Que mal ejemplo el que me das, sólo eres un pervertido sin causa- fue lo que le pareció escuchar, ya que cuando volteó a mirar la dirección de donde provenían esas palabras no vio a nadie.
-¿Qué le pasó? Si sólo estaba hablando de sus botas- el que lo conociera diría que era una simple excusa, pero la verdad es que si estaba hablando de sus botas.
No tenía rumbo que seguir, la casa era una buena opción, pero estaba muy lejos de ella, en ese momento estaba enojado, no había salido de su casa en 3 meses y llega su abuelo y es lo primero que lo manda a hacer. No había querido salir de su casa, estaba deprimido aún por lo de Sakura, no quería ver a nadie, no quería saber nada del mundo y mucho menos encontrarse con alguna chica, si alguien le llamaba no contestaba, si alguien tocaba la puerta, no la abría, sólo pudo hablar con Kiba una vez que este entró por su ventana, primero le reprochó su actitud y luego de calmado, le contó el chisme del año, que Sakura se había ido con su prometido a vivir en el extranjero, hubiese preferido no haber escuchado esa noticia, pero ya era tarde y lo sabía, se deprimió más por eso y siguió con la estúpida idea de quedarse encerrado.
-Ya que, será ir a dar una vuelta- dijo con resignación, mientras se cruzaba de brazos y caminaba, estaba haciendo mucho frío, había decido que después de dar la vuelta y comer ramen en el Ichiraku, se iría a su casa a ver películas y no le abriría la puerta a Jiraiya, claro, si es que llegaba esa noche a la casa.
Hace poco habían llegado a la casa, habían descargado sus cosas en la sala y se pusieron a hacer lo previsto lo más pronto posible, no podían perder tiempo.
-Neji-Niisan, mientras tú colocas el árbol en tu cuarto yo me ocuparé de las galletas- dijo amablemente, Neji asintió, pero antes de irse vio que la mirada de Hinata se tornaba preocupada.
-¿Algo te preocupa?- le preguntó, ella levantó la vista y luego rió nerviosamente.
-Es que, se me olvidó comprar los ingredientes- le confesó con un leve sonrojo, Neji se relajó y se empezó a ir a su cuarto.
-No te demores- le dijo, Hinata agradeció por lo bajo y salió de allí.
Rato después…
-No puedo creer que no hayan tiendas abiertas cerca, tendré que ir al centro- suspiró, no le gustaba ir allí, siempre habían muchas personas y los chicos siempre la molestaban ¡Es qué no la podían dejar en paz! Ni que fuera la gran cosa, o eso pensaba ella, porque los chicos pensaban totalmente distinto y debería ser así, ella era una chica muy hermosa y no sólo de físico.
-Será entrar a este centro comercial- dijo por lo bajo mientras metía sus manos en el abrigo que llevaba puesto, ese centro comercial era gigantesco, eso quería decir, que le tomaría bastante tiempo encontrar un local que vendiera los ingredientes.
En el otro extremo del centro comercial..
-¡Demonios! ¿Cuándo resulté aquí?- se preguntó Naruto mientras miraba el lugar donde estaba, había gente por todos lados y estaba lleno de locales, nunca le volvería a ayudar a una niña perdida, porque si no, resultaría quién sabe dónde. Buscaba la salida con la mirada, pero no la veía por ningún lado, a cada segundo se exasperaba, miró su reloj y se exaltó.
-¡¿Qué? ¡No puede ser! ¡Las 8:30! Arghhh cerraron Ichiraku- se colocó las manos en el cabello en forma de desesperación. Ya tenía que resignarse. Volviendo a mirar el lugar, suspiró, tenía un gran camino por recorrer.
-Muchas gracias- agradeció Hinata mientras pagaba lo que había comprado, por suerte había encontrado un local no muy lejos de la entrada, aunque le faltaba otra cosa y ahí no la vendían, así que tendría que recorrer más ese lugar, saliendo del local se dispuso a bajar por las escaleras eléctricas, rogando al cielo que encontrara rápido otra tienda, porque si no su primo se enfadaría.
Caminaba a paso lento, esquivando gente a la vez. Las personas iban tan apresuradas y en sus cosas que, no se fijaban por donde iban. Ya le habían hecho caer 2 veces, sin ni siquiera notarlo, pero bueno, era navidad y era más que obvio que cosas como esa pasaran. Vio a lo lejos un local el cual parecía era el que buscaba, esbozó una sonrisa, por fin había terminado su búsqueda. Pero su felicidad no duró mucho, cuando sintió que alguien la había agarrado del brazo, después fue arrastrada hasta un lugar solitario de aquel lugar, hubiese preferido no ver el causante de esto, la mirada oscureció de terror al ver a 2 chicos, con cara de todo, menos de buenas intenciones.
-Hey, pero si es la adorable prima de Neji- dijo el más alto de los dos, el otro le alzo el mentón. Esos chicos los conocía perfectamente, fueron una vez compañeros de clase de su primo Neji, él nunca había frecuentado con ellos, se les conocía por armar líos y eso era lo que menos prefería el prodigioso Hyuuga, muchas veces se vio en problemas por ser de una familia tan importante, estos chicos siempre le tuvieron bronca y como no, a ella también, muchas veces la amenazaron con hacerle algo y parecía que había llegado ese día.
-Vaya cara de inocente que tienes ¿Será sólo una fachada?- dijo el otro, mientras la miraba de arriba abajo sin pudor alguno.
-Deberíamos comprobarlo- propuso su amigo, el tono de voz que había usado no le había gustado para nada a Hinata.
-N..No, Sué…Suélteme- decía Hinata aterrada, tratando de escapar, pero le era imposible; el que le había levantado el mentón, ahora la sujetaba el brazo con fuerza y sin importarle que fuera una chica la tiró contra el suelo.
-Po..Por favor- suplicaba, pero esto, en vez de conmoverlos, los hizo sonreír con malicia, ver a esa chica indefensa les gustaba de sobre manera.
-No te preocupes, si aceptas jugar con nosotros, te soltaremos- Hinata casi entra en shock al escuchar eso, sabía perfectamente que el verbo ''jugar'' en ese momento tenía otro significado, otro que no le gustaba.
-N..No- trataba de pararse, lo único que quería en ese momento, era salir de ese lugar e ir corriendo a su casa a abrazar a su primo, sólo en sus brazos se sentía segura.
-Hmm, deberías quitarte ese abrigo- le susurró uno al oído, mientras le colocaba las manos sobre los hombros, el otro sonrió con complicidad.
-¿Qu..Qué?- preguntó perpleja.
-No te hagas lo inocente, quítatela o te la quitamos- le amenazó, aunque de todas formas lo iban a hacer. Ella negó rotundamente, provocando que ellos hicieran lo segundo, él que le había amenazado, le empezó a desabrochar el abrigo, Hinata forcejeaba para que la soltara, pero le era inútil, la única alternativa era pedir ayuda, pero tampoco le sirvió de mucho, ya que el otro le había tapado la boca, sentía que pronto las lágrimas saldrían de sus ojos. Iba a ser violada y.. no lo podía evitar, no podía con ellos 2, aunque sabía algo de artes marciales, no sería capaz con ellos, no con la fuerza de dos chicos.
Después de despojarla de su abrigo, los chicos la miraban con lujuria, es que, al verla tan solo con esa camisa hacía que el deseo creciera y no era para más, su delantera era su mayor atributo.
-Creo que nos divertiremos en grande- su voz denotaba emoción, sin esperar más la levantó del suelo y la arrinconó contra la pared, mientras el otro se iba al fondo del pasillo para ver que nadie llegara. Hinata no se iba a rendir tan fácil, trataba de zafarse, pero no era buena idea, eso lo estaba incitando más y como no darse cuenta, si le había colocado una mano en el seno y le empezaba a besar el cuello, ella cerró los ojos con fuerza y se decidió por hacer lo que tenía en mente. Hacía ni un minuto que había visto una salida y tenía una gran oportunidad de irse, ya que el otro se encontraba lejos de ellos, sólo le faltaba coger valentía.
-Ves, no eras inocente al fin y al cabo, ya ni te mueves- le susurró y cuando este le iba a colocar la mano en una pierna, ella le dio una fuerte patada con su rodilla en la entrepierna, dejándolo sin aire, este cayó al suelo y se empezó a retorcer de dolor, ese golpe fue demasiado fuerte. Hinata salió corriendo de inmediato, el otro se dio cuenta de lo sucedido y la empezó a perseguir.
-Maldita zorra, esta me la pagarás algún día- dijo en el piso.
El otro la había seguido por largo rato, pero la distancia entre él y ella era igual, no la podía alcanzar, no se explicaba ¿cómo podía una chica así, correr tan rápido? La respuesta era muy simple, Hinata pertenecía al equipo de atletismo de su colegio desde años atrás.
Cerca de allí…
-¿Está segura qué por aquí es la salida?- le preguntó no muy convencido a una señora que se había ofrecido a ayudarle.
-¡Seguro! ¿o era más atrás?- se cuestionó mientras miraba el lugar.
Naruto estaba perdido en aquel lugar, nunca había entrado a un centro comercial tan grande. Sí no salía pronto de allí, se quedaría encerrado y era lo que menos quería, cuando estaba a punto de perder las esperanzas de salir, una señora que iba de paso se ofreció a ayudarle amablemente, él aceptó, pensando que estaba salvado, pero se había equivocado, ese no era su día de suerte.
-Debí haberle preguntado a un vigilante desde el principio- susurró mirando a la señora que parecía más perdida que él.
Una chica como de su edad, rubia y de ojos verdes se acercó a ellos.
-¡Mamá, al fin te encuentro! ¿Qué haces aquí? ¿Te perdiste de nuevo?- le preguntó a su madre, ignorando la mirada expectante del rubio.
-Hija, no estoy perdida, le estaba ayudando a este chico a encontrar la salida- le explicó señalando a Naruto. Ella lo miró, después a su madre y le rodó una gota por la cabeza.
-Lo siento mucho, mi madre tiene muy mal sentido de la orientación- se disculpó, mientras le sonreía.
-No me había dado cuenta- respondió con sarcasmo.
-Si buscas la salida, se encuentra al fondo- le señaló el lado por donde antes habían pasado -vas por este pasillo y al primer cruce que veas, voltea a mano izquierda y encontrarás la salida- le dijo, Naruto esboza una sonrisa ante eso.
-Te lo dije chico, era en esa dirección- dijo la señora señalando la dirección contraria, Naruto y la chica cayeron al piso al escucharla.
-Muchas gracias- le agradeció a las dos; a la señora por intentar ayudarle y a la chica por ayudarle de verdad. Ellas se despidieron de él, este también lo hizo. Iba a emprender camino, pero un sonido a su izquierda le hizo dirigir su mirada allí, el sonido que había escuchado los producía una chica que venía corriendo hacía él sin mirarlo, no estaba mirando por donde iba, él no alcanzó a reaccionar, porque la chica en ese momento había tropezado cayendo encima de él. Los dos habían caído dentro de la bodega abierta que había detrás de Naruto, al hacerlo un objeto pesado cayó tras ellos dejándolos encerrados.
''Lo he perdido'' pensaba Hinata mientras huía del lugar, no había mirado hacia atrás, pero tampoco hacia adelante, corriendo sin fijarse por donde iba. De un momento a otro, sintió que había tropezado con algo, cerró los ojos para esperar el doloroso impacto de la caía, pero nunca llegó, más bien sintió que algo le había amortiguado la caída, lo que no sabía era que ese ''algo'' era alguien y ese ''alguien'' no se lo esperaba encontrar ese día ni en ese lugar.
-¿Se encuentra bien?- al escuchar esa voz tan cerca, palideció al instante, temiéndose el dueño de aquella voz, levantó su rostro muy lentamente, primero vio la chaqueta de alguien, después subió más su mirada y al fijar bien su visión, lo encontró, sí, se encontró con el dueño de esos ojos, se encontró con el chico que amaba, con Uzumaki Naruto.
Continuará…
¿Se lo esperaban? Muajaja, lo dejé en la parte más interesante ¿Qué pasará? ¡Qué emoción! Kyahh. Vale, yo tampoco sé muy bien lo que sigue hasta no copiar el cuarto capítulo, pero eso sí, desde el capítulo siguiente, empieza la historia en sí, me refiero a que se va a empezar a desarrollar el NaruHina, aunque de a poco claro está.
PD: Sin Reviews no hay capítulo. Bueno no xD, pero sus comentarios no me hacen daño, así que si no te cuesta, déjame uno :3, Nos leemos en el próximo capítulo ¡Matta-nee!
Kahiko-san~
