¡Hola de nuevo!
Espero que les esté gustando como lo hago hasta ahora. No duden en dejar su opinión, se aceptan críticas constructivas y halagos. Confío en poder seguir pronto y en que esta nueva versión les gusté como a mi.
A/N: Para los que leyeron la primera edición del capitulo, donde dice "a seiscientos kilometros de París" en realidad debía poner "a seiscientos kilometros de allí, en París". Ya lo he corregido.
2: Periodistas y espías.
El Kadic, planta de los alumnos de cuarto curso (0).
En la puerta del cuarto de Milly y Tamiya había colgado un nuevo cartel en el que ponía "PERIODISTAS ESTRELLA TRABAJANDO EN EL REPORTAJE DEL SIGLO. PROHIBIDA LA ENTRADA SIN CITA PREVIA."
En opinión de ambas, aquello era una prueba de su confianza en si mismas y en sus habilidades. Los demás opinaban que simplemente aquellas dos se lo tenían muy creido.
Las dos reporteras se sentaron junto al nuevo ordenador portátil de Milly, un regalo de sus padres por sus buenas notas. Tamiya enchufó la cámara y, tras enviarlo al ordenador, pasaron el video de la conversación otra vez.
—Lo cierto es que es muy raro.—comentó Tamiya cuando acabaron de verlo.
—¿A que si? Además, piénsalo, ¿Qué sabemos realmente de Aelita?—preguntó Milly.—Aparece de repente. Dice ser prima de Odd, aunque no se parecen en nada. Y luego, esa historia que circuló hace algún tiempo, sobre que Herb y Nicolas les vieron besarse…—
Tamiya asintió. El año pasado, habían pasado varios días siguiendo a Odd, tras oir de boca de Herb que el y Aelita se habían besado en la fabrica abandonada. Lo único que habían averiguado era el y Aelita que se llevaban todo lo mal que pueden hacerlo dos primos, de caracteres opuestos, que van a la misma escuela.
—No creo que Herb sea un buen testigo, Milly.—señaló.
Milly asintió.
—Nadie conoce a sus padres. Eso si que es raro.—recordó algo mas.—¿No te has fijado en que conocemos a todos los padres de los demás, aunque sea de vista?—
—No de todos. Los de William están en Alemania y los de Odd en Australia.—señaló Tamiya.
—Pero los de William vinieron el primer día.—recordó Milly.—Y los de Odd vinieron al pase de su última película. En cambio, los de Aelita nadie los ha visto nunca. ¿Y no te acuerdas de lo que hizo Aelita las Navidades pasadas?—
Tamiya se esforzó por recordar.
—Se fue con Jeremie.—recordó.—¿Y?—
Milly se llevó las manos a la cabeza. No podía creerse que su amiga fuera tan tonta para algunas cosas.
—¿Como que "Y"?—gritó.—¡El resto del año lo pasó aquí, lejos de sus padres! Y en Navidad tampoco los vio, y se supone que deberían querer verla. ¡¿Que clase de padres se niegan a pasar la Navidad con su hija?—
El rostro de Tamiya se ensombreció al oír aquella pregunta.
—Los míos.—afirmó con voz monocorde.
Milly se dio cuenta de que había herido a su amiga. Dejó el ordenador a un lado y la tomó de las manos.
—Tamiya, lo siento. No... no me acordaba de eso...—
Tamiya se secó una lagrima que asomaba a sus ojos.
—No importa...—afirmó.—Coincido contigo. Eso es algo muy raro, al menos en una familia normal.—
Se hizo un incomodo silencio.
—¿Vamos a la biblioteca a mirar? —propuso Milly por cambiar de tema.
—¡Vale!—
Mas tarde, en la biblioteca del Kadic, ambas estaban sentadas a la mesa; Tamiya buscaba en Internet y Milly revisaba viejos periodicos y anuarios en busca de alguna pista.
—Aquí está.—anunció Tamiya desde el portatil.—Pero... ¡esto no es posible!—
—¿Qué pasa?—preguntó Milly acercandose.
Su amiga le mostró una edición antigua del periodico Le Parisien. En la cuarta página, junto a una noticia acerca de un terremoto en Colombia, aparecía una fotografía en color de una chiquilla muy parecida a Aelita.
—"Padre e hija desaparecidos."—leyó Milly la noticia.—"Franz Hopper, profesor de Ciencias de la Academia Kadic, ha desaparecido ayer de su casa junto con su hija Aelita, de catorce años. La denuncia fue presentada por su ayudante de laboratorio, la profesora Suzanne Hertz, de la Academia Kadic, extrañada por que ayer faltase al trabajo." Está más claro que el agua. ¡Y además su padre trabaja aquí! ¡Buen trabajo, Tamiya!—
—Yo no lo tengo tan claro.—negó la maliense.
—¿Por qué?—
Tamiya señaló la fecha de la página: 7 de Julio de 1994.
—¿Y? —
—¿No lo entiendes? Esa Aelita tenía catorce años cuando desapareció. Si siguiera viva, ahora tendría...—Tamiya echó cuentas con los dedos. —veintitrés. "Nuestra" Aelita tiene quince. No pueden ser la misma persona.—
Milly coincidió en que aquello era muy raro... Entonces, se acordó de algo.
—Tamiya, ¿tu has oido hablar alguna vez del profesor Hopper?—
—No. Pero igual le da clase a los mayores.—
—No es así.—le recordó Milly.—¿No te acuerdas cuando buscamos información sobre los profesores para el publirreportaje sobre la historia del Kadic? La única profesora de ciencias que hay en todo el colegio... es la señorita Hertz. ¿No crees que es un poco raro que haya una sola profesora para tantos alumnos?—
Tamiya asintió. Nunca se lo había pleanteado, pero realmente no tenía mucho sentido.
—¿Y que sugieres que hagamos?—
—No lo se. Creo que estamos en un punto muerto.—
Era desesperante; cada pista que seguian las conducía a otro callejón sin salida. Pero precisamente aquello era lo que las atraía del periodismo; superar desafios y resolver misterios.
—Puede. Pero no vamos a rendirnos por tan poca cosa.—
—¿Y como vamos a averiguar mas detalles? No conocemos al profesor Hopper, y dudo que Aelita se preste a darnos una rueda de prensa.—
Milly sonrió.
—Tranquila. Conozco a la persona adecuada para ayudarnos...—comentó mientras salían de la biblioteca.
Habitación de las chicas, turno de tarde.
Hiroki no se podía creer lo que le pedían sus amigas.
—¿Qué quereis que espíe a Yumi y Aelita?—preguntó incrédulo. Los tres se habían reunido en la habitación de las chicas, a puerta cerrada y sentados entre la cama y la silla del ordenador.
—Exactamente.—asintió Milly con una sonrisa.
Tras discutirlo entre ambas, habían llegado a la conclusión de que era mejor investigar a Aelita a través de Yumi. Como chicas, ambas sabían que, siendo la única mujer del grupo, era mucho mas probable que Aelita confiara sus secretos a Yumi que no a Odd, Ulrich o Jeremie.
Además, espiar a Yumi les daba una excusa para trabajar codo a codo con Hiroki. Esto lo pensó Milly, pero no lo dijo.
—Estamos trabajando en un reportaje nuevo que va a ser la bomba. Necesitamos nueva información... Lo malo es que los amigos de tu hermana no se fian de nosotras.—
Teniendo en cuenta que el año pasado Milly y Tamiya habían publicado extractos del diario de Yumi, una fotografía humillante de Yumi y el rumor de que Aelita estaba interesada en William, lo raro sería que se fiaran de ellas.
Esto fue lo que pensó Hiroki, pero no lo dijo.
"Si no las ayudo, lo harán de todos modos y será mucho peor. Y no quiero que a Milly le pase nada..." razonó.
—¿Qué tengo que hacer?—preguntó con un suspiro de resignación.
—¡Este es mi chico!—alabó Milly besándole en la mejilla.
Se separó rápidamente y los dos se miraron, poniéndose muy colorados...
—Ejem, ejem.—carraspeó Tamiya, devolviéndolos a la realidad.
—Como decía, ¿por donde empiezo?—preguntó Hiroki muy serio.
—Por el principio. Seguir a tu hermana. Y a Aelita. Queremos saber todo lo que puedas averiguar. No sabemos lo que podemos encontrar... —enumeró Milly.
—Es decir, que no teneis ni idea de que es lo que buscais. —
Milly y Tamiya se miraron. Ninguna lo habría expresado tan crudamente.
—Eh... si... —
Hiroki pensó. Por supuesto, siempre podía filtrar la informacióin que les suministrara... suponiendo que hubiera algo comprometedor. Aunque dudaba de hallar nada. ¿Qué podía hacer su hermana que fuera raro?
—De acuerdo. —
Habitación de William Dunbar, planta de tercer curso, academia Kadic.
—Necesito nuevos amigos.—decidió William.—Gente que me valore por lo que soy, no que me miren por encima del hombro. Aun ahora, les cuesta creer que escapara del Mar Digital. Pues bien... se van a enterar.—
Tal vez Sissi fuera lo que necesitaba en aquel momento...
Consultó el reloj y observó que eran las doce menos veinte. Bostezando, se metió en la cama y se dispuso a dormir...
Sobre la mesilla, su movil empezó a sonar...
Le Domme, Perigord.
Sótanos de cierto edificio, 23:30.
En una cierta habitación de gran tamaño y en perpetua penumbra se habían congregado varias personas frente a una hilera de escritorios con ordenadores situados frente a una gran pantalla; pese a lo temprano de la hora, el lugar estaba pletórico de actividad mientras estas personas, hombres y mujeres muy diversos, se dedicaban a múltiples tareas en escritorios iluminados por flexos.
En la pantalla era proyectado el mapa de Francia tal como aparecía en aquel momento a través del satélite espía Helios, con docenas de puntos con codigos identificativos, como si fuera un mapa de radar. La diferencia era que cada puntito designaba al terminal movil de un individuo al que habia que mantener bajo vigilancia permanente. En un mundo cada vez mas informatizado, el viejo, caro y cansado sistema de vigilar físicamente a la gente con espias habia sido progresivamente sustituido por el mas cómodo de seguir via satélite sus moviles.
La politica de asignación de objetivos tenía como proposito el evitar que un equipo de trabajo monopolizase los satelites espia y al mismo tiempo que se divulgase la información secreta a medida que el satelite cambiaba de manos.
Mientras que el equipo asignado a, por ejemplo, el seguimiento de Bin Laden, sabía que el codigo TN-610 designaba al lider terrorista, un equipo que trabajara en otro caso y se sentara ante la pantalla del satelite espia solo veria el numero, pero para ellos careceria de significado. Del mismo modo, para este equipo el codigo TN-589, pedido por un equipo que seguia las operaciones de un comando de terroristas sauditas, no significaba nada, salvo que alguien merecia ser vigilado por sus compañeros.
Por supuesto, para buscar fuera de Francia haria falta un radio mucho mas amplio que ese; para eso estaba el device que habian colado en el satelite de telecomunicaciones civiles y que permitia monitorizar los moviles de los paises por donde pasara su orbita. Pero eso era innecesario ahora mismo.
En un equipo en concreto, dos personas trabajaban en el mismo ordenador; una de ellas era un individuo flaco, de unos cuarenta años, ojos rasgados, con el pelo negro ligeramente canoso y aspecto de buena persona, bien vestido de negro, que hablaba por el teléfono fijo con alguien, recopilando datos, mientras su compañero, un tipo con barba corta y pinta de científico chalado escapado de una base militar soviética, los metía en el ordenador.
—Señor, tenemos una alerta. Ayer, alguien ha buscado información relativa a Franz Hopper.—anunció el científico.—Y antes sobre una tal… Aelita Stones. Desde la biblioteca del Kadic Lycee.—
—¿Está completamente seguro, Yerli?—preguntó el otro colgando el auricular.
—Absolutamente.—
—¿Tenemos alguna pista acerca de la identidad de los buscadores o que se proponían?—
Yerli amplió en pantalla un par de pasaportes.
—Naturalmente. Usaron sus carnets de la biblioteca para hacer la búsqueda.—informó.—Milly Solovieff, pasaporte ruso. Tamiya Diop, pasaporte maliense. Ambas son estudiantes de quinto grado de la Academia Kadic.—
El primer hombre enarcó una ceja. Un viejo recuerdo acudió a su mente. Había trabajado muchos años atrás en un caso del Kadic. Algo que oficialmente estaba cerrado, olvidado y enterrado. Algo de lo que, en cualquier caso, era imposible que aquellas dos estudiantes tuvieran noticias.
Quizá solo fuera una coincidencia... pero no creía en las coincidencias.
—¿El Kadic? ¿Está confirmado?—
—Completamente. Acabo de comprobarlo.—Yerli pulsó un botón.—Precisamente acabo de imprimir la lista de alumnos de los cursos inmediatamente anteriores y posteriores... Por cierto, hay algo muy interesante que prefiero que vea usted por si mismo...—
Le Chinois cogió la lista y la examinó. No tardó en encontrar lo que había llamado la atención de Yerli en la lista de alumnos de tercero.
[…]
Clase de 5º (equivalente a 6º de primaria en España)
* Anne-Sophie Munier
* Anouche Bedoyan
* Julie Vigouroux
* Milly Solovieff
* Ninon Costes
* Sandra Dialo
* Tamiya Diop
* Véronique Fayolle
* Hiroki Ishiyama
Clase de 4º (equivalente a 1º de ESO en España)
* Emilio Rodriguez
* Lola Kieffer
* Mohamed Boulaich
* Pierre François
* Tristan Brossard
* Xavier Gosselin
Clase de 3º (equivalente a 2º de ESO en España)
* Aelita Stones
* Alexandre Pepin
* Azra Ürgüp
* Bastien Roux
* Claire Girard
* Elisabeth Delmas (Sissi)
* Emilie Leduc
[…]
—Aelita...—dijo con tono de ensimismamiento, apoyando la mano sobre la pantalla…
El llamado Yerli observó aquello, sin atreverse a interrumpir. Presentía que iba a haber acción de nuevo, y sabía que eso significaba mas noches en vela para el, trabajando a espaldas de la Agencia que le había dado una nueva vida.
Su jefe descolgó el teléfono y marcó un número.
A seiscientos kilómetros de allí, en París, un móvil empezó a sonar sobre una mesilla...
Una mano fuerte se alargó desde la cama y apretó el botón de hablar.
—¿Diga? —preguntó una voz soñolienta.
El primer hombre esbozó una sonrisa al oirle. En sus pantallas había aparecido un sintetizador de voz que reflejaba las evoluciones de aquella voz.
—Ha sido usted reactivado, agente Faucon.—anunció emocionado.—Estas son sus instrucciones...—
(0) El sistema educativo francés numera los cursos al revés que el español. Así, Quinto Curso equivale a 6º de Primaria, Cuarto Curso es equivalente a 1º de ESO, Tercer Curso es 2º de ESO y así sucesivamente. Con el cambio de curso, Milly y Tamiya han pasado de 5º a 4º.
