Lástima.

Apenas un mes había pasado desde que las clases terminaran y Albus ya estaba completamente aburrido de tener que permanecer en casa, quería salir y hacer algo divertido, pero aun tenia deberes, su madre se había preocupado por mantenerlo "entretenido" junto a sus hermanos por lo que a diario tenían cosas que hacer en la casa. Tal vez si se apresuraba a limpiar el jardín, pediría permiso para ir al menos al Callejón Diagon a comer un helado junto a su novia. Soltó una risita mientras apoyaba la cabeza de la ventana, aunque luego de un momento la sacudió, ¿desde cuando había decidido volverse tonto por una chica? Dejó de pensar en aquello al sentir como algo picoteaba en la ventana ¿acaso la había llamado mentalmente?, vio extrañado a la lechuza al reconocerla.

-Gwen- murmuró al abrir la ventana, desató la carta que esta traía y se detuvo antes de abrirla sin estar muy seguro de hacerlo, llevaba cierto tiempo sin hablar con la propietaria de la lechuza de color chocolate y no sabia que tan seguro seria lo que la chica le enviara. Soltó un suspiro y la abrió.

Londres, 8 de Agosto de 2022

Querido Albus:

Quizás pensé demasiado antes de decidir enviarte esta carta, antes de escribirla incluso. Sabes mejor que nadie lo difícil que puede ser para mí el "describir" lo que siento y pues al enterarme de ciertos sucesos me sentí mucho más que indispuesta a decirte lo que tenía pensado desde que terminara el curso.

Hace varios meses, justamente el día que decidimos dejar de hablarnos, me preguntaste algo que realmente no supe contestar, dijiste: "¿Por qué te gusto?" y pues… te di la respuesta mas patética que pude, aunque claro, debes entenderme, en ese momento pensé que aquella era también la pregunta mas tonta que me habían hecho en la vida.

Cuando me entere de tu reciente relación con la insoportable Ravenclaw me sentí traicionada, a pesar de que debido a mi anterior comportamiento te alejaras. Entendí entonces, que quizás nada de esto estaría pasando si aquel día te hubiera dado una respuesta más precisa, una respuesta que realmente reflejara mis sentimientos.

Debí contestar en ese momento, que lo que me gusta de ti es que no eres un mentiroso como la mayoría de las personas que conocemos; que eres inteligente, pero que no siempre presumes de ello; que siempre tienes estas ideas extrañas acerca de lo que se debe o no hacer y que aunque siempre te critique y te vea raro por decirlas, te apoyo. Creo que tienes lo necesario para ser un Slytherin, aunque muchos piensen que solo nos valemos de trampas para conseguir lo que queremos, tú no eres para nada de esa manera, te vales de tu ingenio para lograr todo.

Lamento no decirlo antes y también lamento si es demasiado tarde para aclarar las cosas, pero me agradaría si simplemente pudiéramos hablar lo más pronto posible.

E.L.M

Albus miró la carta sin saber muy bien que pensar, no esperaba nada como eso, releyó la carta varias veces intentando descifrar sus sentimientos y de pronto frunció el ceño al entenderlo. Se sentía incomodo, incomodo y apenado, quizás la muchacha esperara una respuesta pero ¿qué podía decirle? Repasó cada una de las palabras y todo lo que pensaba era en decirle que ya era demasiado tarde para eso. No quería ser grosero con ella, él era un caballero y ella no se lo merecía, sentía mucho el no poder corresponderle de nuevo, pero sus sentimientos hacia la "insoportable Ravenclaw", como ella la había llamado, tenían un sentido diferente desde que iniciaran aquella relación.

De pronto su madre entró en la cocina y él arrugó la carta, como si sintiera algún temor con respecto a que alguna otra persona pudiera leerla, Ginny se le quedó viendo, preguntándose que era lo que su hijo le escondía.

-¿Ya terminaste?- le preguntó, Albus puso mala cara al escucharla.

-Aun no- le contestó en voz baja, tomó una manzana de la mesa y empezó a mordisquearla.

-Te recomiendo que lo hagas pronto si quieres ir a la casa de los abuelos- le advirtió, el joven Slytherin soltó una risita ¿Qué edad pensaba su madre que tenia?

-Tengo una mejor propuesta- le dijo viéndola fijamente, olvidándose por un minuto de lo que acababa de leer, esa no era una oportunidad que se le presentara todos los días. Su madre frunció el ceño.

-¿Quién dice que se pueden cambiar los planes?- le preguntó levantando la ceja derecha.

-Que tal si termino y me dejas ir a dar un paseo con Jane- le propuso ignorando lo dicho por su madre segundos atrás. Ginny se cruzó de brazos y lo vio por lo que parecieron horas.

-Si terminas temprano, puede ser…- aceptó asintiendo levemente con la cabeza. En el rostro de Albus apareció una gran sonrisa y dejó lo que quedaba de la manzana en la mesa, se acercó a la Ex-Gryffindor y le dio un beso en la mejilla.

-Gracias mamá- le dijo antes de salir al jardín.

Por un momento llegó a pensar en citar a la muchacha, aclarar las cosas con ella, explicarle el porque de que no quisiera ya estar cerca de ella, pero luego de pensarlo decidió no hacerlo, lo mejor seria mantenerse lejos. Le causaba pena pensar en dejarla de aquella manera, pero la decisión había sido suya meses atrás y él había lidiado con ello bastante bien, de cualquier manera ya estaba dicho que nadie moría por un "desamor".