Disclaimer: Total Drama series no me pertenece, sino que a Jennifer Perth y Tom McGill. Escribo por diversión, no por dinero y blah, blah, blah...
Resumen: Un grupo de adolescentes se embarcan en unas vacaciones inolvidables. Sol, playa y diversión... al menos eso es lo que esperan. Sin embargo, las cosas no siempre salen cómo están planeadas. Y cuándo todos tienen la oportunidad de mostrarse tal cual son, ya no hay vuelta atrás. / AU. Rated T por lenguaje vulgar ocasional.
2
Dormir o no dormir
Al anochecer, el ambiente era bastante tenso en el hostal Pahkitew.
Las chicas parecían incómodas y hasta cierto punto ofendidas alrededor de los chicos. Se negaban a hablarles.
Todo había empezado cuando Sky, Jasmine, Sugar y Ella encontraron a seis de los muchachos admirando el espectáculo de bronceador que brindaban las gemelas Sanders.
Debido a una discusión, las gemelas descubrieron que las estaban observando tan intensamente y también se enfadaron. Por eso había seis chicas que no hablaban con seis chicos.
Cenar con esa tensión no era lo ideal.
Habían pedido varias pizzas, y estaban esparcidos por la sala de estar, comiendo. Como una pequeña tribu improvisada, los siete habitantes varones de aquel lugar estaban juntos alrededor del sofá.
—Espera, espera—pidió Shawn, dejando su trozo de pizza sobre la caja que la contenía—. ¿Estás diciendo que se te insinuó de esa forma... y tú simplemente la rechazaste?
Max asintió, encogiéndose de hombros para restarle importancia al asunto. Pero para los demás era bastante importante, a juzgar por las miradas que intercambiaron entre ellos.
—Viejo, todas las chicas están enojadas con nosotros y ni siquiera nos hablan... Tú tienes a una hembra en celo en tu habitación y prefieres huir en lugar de disfrutarlo—resumió Topher, con una expresión auténticamente dolida en su joven rostro—. ¡¿QUÉ MIERDA OCURRE CONTIGO, MAX?!
—¡No soy un fácil, eso es todo!
—¡Eso aplica a las chicas! ¡Nosotros no pensamos con la cabeza, pensamos con el pene!
Tarde se dio cuenta de que sus palabras fueron escuchadas por Amy y Sammy, que estaban paradas juntas y cerca. Ambas intercambiaron miradas y les dedicaron muecas de desprecio antes de retirarse juntas a su habitación.
—Bien hecho—masculló Rodney, y Topher sólo se encogió de hombros
—Es una verdad universal, hermano.
Dave rodó los ojos, y se acercó un poco más a Max, de forma que lo que sea que fuera a decir, no fuera escuchado por accidente por Sky o alguien más.
—Amigo... aquí nadie te juzgará—comenzó, apoyando una mano sobre el hombro del pelimorado—. Suéltalo... ¿eres gay?
—¡¿Qué?! ¡No!
—Tal vez te volviste gay...
—¡Ah, por favor! ¡Nadie se vuelve gay!—corrigió Shawn, frunciendo el ceño y cruzado de brazos—. ¡Nadie despierta y piensa "Mira, un arcoíris, creo que seré gay hoy..."!
Los otros seis muchachos lo observaron fijamente, sorprendidos por su explosión repentina. Beardo tomó la caja de pizza y se la ofreció.
—Oye, tranquilo... ten, cómete tu pizza.
Shawn volvió a tomar su porción de pizza, y la mordisqueó, aún enfadado. Lentamente los demás dejaron de prestarle atención, para su alivio. No había planeado comportarse así.
—Tal vez está nervioso—aventuró Leonard, regresando al tema anterior—. Quiero decir, ya han visto a Scarlett...
—Seh, tienes razón—aseguró Topher, sonriendo torcidamente—. Es demasiada mujer para él.
—¿Acaso cuestionando mi malvada masculinidad?—masculló Max, entrecerrando sus ojos al fulminarlo con su mirada, ofendido—. ¿Crees que no podría con ella?
—No lo creo; estoy seguro.
—¡Pues te equivocas!
—Demuéstralo.
Los demás chicos, excepto Shawn, se unieron a Topher para corear "¡Demuéstralo!" repetidas veces, picándolo constantemente. Max se cruzó de brazos, e iba a refutar, pero no tuvo que hacerlo.
—¡Todos ustedes son unos idiotas!—intervino Sky, poniendo sus manos en sus caderas en pose firme—. Déjenlo en paz, Max es el único caballero aquí.
—Es cierto, al menos él no estaba babeando por las gemelas como el resto de ustedes—agregó Jasmine, con la misma actitud desafiante
—Sólo estábamos estableciendo diferencias entre ellas—intentó justificar Dave, rascando su nuca nerviosamente—. Nada de otro mundo...
—¡Já! ¡Cómo si esas dos escuálidas tuvieran algo de dónde agarrarse!—se burló Sugar, orgullosamente, y a su lado, Ella parecía triste y decepcionada
—Eso fue de muy mala educación, chicos...
Se formó un pequeño silencio incómodo, hasta que de repente, el estruendo de un libro cerrándose bruscamente los sobresaltó.
Scarlett se levantó de su asiento apartado de todos, y apretando su libro contra su pecho, se retiró elegantemente subiendo las escaleras hacia su habitación.
Todos se volvieron instintivamente hacia Max, y él se encogió un poco en su lugar, nervioso.
—Ve por ella, campeón—lo animó Topher, palmeándole la espalda
—No hagas nada que no quieras, Max—le aconsejó Sky, más comprensiva—. No te dejes presionar por estos... idiotas.
Max se levantó de su lugar, y bufó. Odiaba que le hablaran de esa forma, como si fuera un niño. Por eso no dijo nada, y con una expresión que pretendía ser indiferente, subió las escaleras también.
Sin embargo, al llegar al piso de arriba, sus pasos de volvieron más lentos y dubitativos. Vio la puerta número siete, cerrada al final del pasillo, y tragó en seco.
Se acercó despacio, como si una parte de él esperara que de repente saliera de allí un monstruo salvaje dispuesto a asesinarlo. Sin embargo, al tomar el pestillo de la puerta, inhaló hondo y se dio coraje.
No podía parecer débil.
Apenas abrió la puerta lentamente, toda esa valentía que había recuperado se perdió tan rápido cómo llegó.
Scarlett estaba recostada en su propio lado de la cama, leyendo nuevamente su libro e iluminada apenas por la lámpara que había en su mesita de luz. Alzó la vista de su lectura para verlo llegar.
—¿Ya vienes a dormir?—cuestionó, quitándose sus lentes por un momento
Él titubeó, y aunque intentó formular palabras coherentes, sólo pudo balbucear. Sintió ganas de abofetearse, porque nunca antes se había comportado así.
—N-No... en realidad venía a buscar unas mantas—mintió, avanzando rápidamente hasta el closet para tomarlas—. Ya me voy...
—Pero ésta es tu habitación también—refutó ella, reacomodándose para verlo mejor—. Tú asignaste las habitaciones, ¿recuerdas?
—Seh... bueno, no esperaba que te comportaras así.
—Oh, ya veo. Estás nervioso.
—¡Bah! ¡El mal nunca está nervioso!
Scarlett soltó una risita socarrona, y palmeó efusivamente el espacio libre en aquella cama matrimonial.
—Demuéstralo. Duerme conmigo.
Max dio un respingo al entender el doble sentido de sus palabras, y retrocedió un poco, escudándose en las mantas innecesarias que acababa de tomar.
—Creo que no...—murmuró, avanzando hacia la puerta despacio—. Dormiré a-abajo... ¡adiós!
Esa noche, Max durmió en el sofá de la sala, cubierto por un montón de mantas, como un niño asustado que intenta protegerse del monstruo feroz.
Al despertar, lo primero que vio fue a Leonard durmiendo en el suelo a su lado. Max se enderezó un poco, adormilado, y estiró su pie para patearlo un poco.
Leonard se sobresaltó, y le apuntó con una rama de árbol que sacó de su pijama, asustado. Max rodó los ojos, apartándolo con un manotazo.
—¿Qué haces aquí?
—Oh, es una larga historia, te lo aseguro—comenzó el moreno, volviendo a guardar la rama entre su ropa—. Sugar echó a Ella de su habitación, Ella se puso a cantar en el pasillo, Beardo la invitó a nuestra habitación, me di cuenta de que estaba de sobra y me fui.
Max asintió una sola vez, aunque sin darle demasiada importancia al asunto. Encendió el televisor, y revisó la hora. Eran las diez y cuarto de la mañana.
Oyó ruidos en la cocina, y se levantó de su cama improvisada, pasando por encima de Leonard y dirigiéndose allí con pereza.
Comprobó que allí estaban la mayoría de sus compañeros, desayunando, y con las mismas expresiones de zombies recién levantados.
Apenas lo vio entrar, Beardo se le acercó con una expresión algo seria, pero antes de que pudiera hablar, lo interrumpió.
—Ya sé lo que pasó, Leonard me lo dijo—aseguró, y luego se encogió de hombros—. No soy niñero, al menos no de adolescentes; la única solución es que sigas compartiendo habitación con Ella.
—Eso no me molesta—farfulló él, sonriendo un poco—. ¿Qué hay de Leonard?
—Puede dormir con Sugar, ella sabrá usar su varita mágica.
Beardo soltó una carcajada, y le palmeó la espalda amistosamente, asintiendo. Y cuando Leonard ingresó a la cocina, le rodeó los hombros con su brazo, alejándose.
Max los contó con la mirada. Allí estaban las gemelas porristas, la reina de belleza fracasada, la princesa rechazada de Disney, la hermana pérdida de Pie Grande, la gimnasta presumida, el hipocondríaco, el loco de los zombies, el granjero, el proyecto de mago y el beatbox humano. Sólo faltaba el metrosexual... y su asistente.
—¡Escuchen todos!
Oyeron la voz de Topher en el recibidor, pero nadie se molestó en ir hasta allá. Él no tardó en aparecer en la cocina, con una enorme sonrisa traviesa.
—Chicos, no adivinarán lo que acaba de pasar—comenzó, y al recibir miradas adormiladas de los demás, rodó los ojos—. Acabo de regresar del hostal Wawanakwa... ¡y nos invitaron a su fiesta! ¡Todo el día, toda la noche!
—¿Sin descanso?
—Tú lo has dicho, Rodney.
Los demás jóvenes intercambiaron miradas entre ellos, y finalmente regresaron su atención a sus asuntos. Topher soltó un quejido, frustrado.
—¡Vamos, chicos! ¿Dónde está su espíritu veraniego?
—Desayunando, y no quiere que lo molestes—farfulló Sugar, viéndolo con los ojos entrecerrados
—Sí, además... ¿por qué no vas tú solo a mirar chicas?
—¡Exacto! ¡Al fin Samey tiene razón!
Topher observó a las dos gemelas con una mueca, pero negó rápidamente con la cabeza para aclarar sus pensamientos.
—Chicos, son universitarios—continuó, intentando convencerlos a toda costa—. ¡Las fiestas de universitarios son las mejores!
—Si decimos que sí, ¿nos dejarás en paz?—cuestionó Jasmine, exasperada. Él asintió efusivamente—. Bien, entonces iremos.
Los otros asintieron y le dieron la razón, también hartos de la emoción excesiva de su compañero tan temprano.
—Entonces, ¿vamos a enfiestarnos o qué?
Nadie respondió su pregunta, al menos, no entre los presentes. Oyeron tacones bajar las escaleras, y no pudieron evitar su sorpresa al ver a Scarlett asomarse a la cocina.
De su suéter ya no había ni rastros, y su ropa fresca y relajada dejaba poco a la imaginación. Soltándose el cabello, la pelirroja se colocó sus gafas de sol con una sonrisa torcida.
—Vamos a enfiestarnos, perras.
¡Hola!
Otro capítulo corto, lo sé... pero estoy bastante segura de que el siguiente será más largo. Cómo ya dije, 'bastante segura'. No aseguro nada xD
Cómo siempre, me disculpo por el posible Out of Character. ¡Lo siento!
En fin, a responder reviews.
RG1998: ¡Gracias! Bueno, no hace falta decir que si Scarlett se pone cachonda... ¡agarráte, Catalina! (?) Ok, basta xD No hay problema, decíle a tus ovarios que se calmen (?) ¡Saludos!
Umeki-Nara: Lo sé, la página a estado algo perra últimamente. Oh, Scarlett y el primero de sus intentos fallidos por meterse en las bragas de Max... oh, wait (?) XD Oh, también amo a Beardo y ño sabes. Lo. Amo. También. Te quiero, ¡nos leemos! Y obviamente, muero de ganas por leer lo que OFIXD está escribiendo x3
L J H 27: Imaginé que los lectores se sorprenderían por el asunto de Gwen y Scarlett siendo hermanas. Gracias por tu apoyo, aunque repito, intentamos mantener el OoC al mínimo siempre. ¡Esperamos que éste capítulo también sea de tu agrado!
Ringo-Tensai: Tus reviews siempre me sacan una sonrisa, y ésta no es una excepción. Síp, la idea de ellas siendo hermanas también me sorprendió la primera vez que la leí. Y Shawn... tiene un pequeño secretito, luego lo verás. ¡Gracias por tu review!
No hace falta decir que los reviews son bienvenidos en todo tamaño y color. Las críticas constructivas son aceptadas y alentadas. Los insultos son innecesarios, mejor se los guardan.
Creo que eso es todo. ¡Gracias por leer, comentar, favoritear y todo lo demás!
Sin más que decir, me despido.
¡Nos leemos!
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
