—¡Princesa Twilight Sparkle! ¡Princesa! —Pregunta un periodista
—¿Si? ¿Qué paso? —Pregunta Twilight, volteando a ver al periodista. El periodista, con una libreta levitada con su magia, le sonríe. Mientras, Twilight mira cómo el unicornio rebusca entre sus hojas.
—Con el debido respeto… ¿Usted tenía conocimiento de esos dos ponis que ocasionaron el accidente en el Imperio de Cristal? ¿Tuvo algo relacionado con alguno de ellos? ¿Está usted en acuerdo con su grupo fan extremista, que fue encontrada en varios jóvenes de afueras de la ciudad de Canterlot y el pueblo de Ponyville? —Pregunta el unicornio periodista, sus palabras fueron directas y fuertes tanto que dejaron a Twilight confundida e intrigada.
Twilight se pone enfrente del periodista, medita lo que va a decir, y con voz firme y respetuosa le responde:
—Yo… no tengo conocimiento de esos dos, es una pena la trágica escena que provocaron, eh… no, no estoy de acuerdo que por mi nombre pudiesen hacer tales cosas, si fuera posible, no quisiera haberlos conocido alguna vez en mi vida a aquellos ponis malhechores. Si me disculpan, tengo un asunto que atender—Finaliza despidiéndose del unicornio y dándose la vuelta para seguir con su rumbo.
—Muchas gracias Princesa Twilight. —El periodista se da la vuelta y termina de anotar en sus notas todo lo que respondió la princesa Twilight. —¡Con esto tendré la mejor nota!
[Guiller Moon se ahorca en su habitación después de leer la nota en el periódico]
[El otro murió en el accidente, con una viga del tren en su cabeza]
Luego de esta peculiar entrevista, Twilight se dirige a su castillo, la busca a Starlight y no la encuentra en ningún lado es entonces que, en la noche, Twilight leyendo un libro se topa con Starlight entrando al castillo en las altas horas de la noche, muy feliz y sonrojada.
Starlight ve a Twilight corre y le abraza "¡No sabía que volvías hoy día!" le dice, Twilight también la saluda con cariño, pero le hace una pregunta incomoda a Starlight:
—¿Con quién estabas?, te veo muy animada y estas muy roja… —Ríe un poco Twilight.
—Ehm… volví a ver a un viejo amigo. —Responde Starlight evitando mirarla con nerviosismo.
—Así es…
Starlight mira a Twilight mordiéndose los labios y le da un guiño.
Las dos ríen al unísono porque ya sabían a quien se refería. Twilight deja de reír y le hace otra pregunta:
—Te cuento que, al volver, un poni me sorprendió con una pregunta de mi club de fans… ¿No crees que deberíamos retirar nuestro libro de la amistad de una vez? Nunca fue una buena idea después de todo.
—Neeh. No te preocupes Twily… ya se acabará tu grupo de fans cuando subamos el noveno "libro". —Responde Starlight con una sonrisa y abandonándola a Twilight en el castillo, no olvidemos que ella aun no dejo de sonrojarse, seguro va a su cuarto a quitárselo.
—Algún día se acabará… —Twilight suspira esperanzada.
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|Después del café|
Capítulo 3
Lejos del todo.
Pablo, Pablo Pablosky, Pablo solo soy yo, yo nada más. Nadie más que yo y quien más. Mi vida esta arruinada, viviré con la culpa hasta mi muerte, por la muerte de inocentes y la muerte de mi amada.
Mi trabajo era de un maquinista, vivía feliz trabajando llevando a los ponis de un lugar a otro, para que se vean con sus seres queridos, que se reúnan o que conozcan nuevos lugares. Traía la esperanza, pero ahora se las arrebate. Mi último viaje quito la vida de muchos ponis, familias, potrillos y yeguas. ¡Carajo, yeguas!
Tengo un acento extraño, tengo una actitud arrogante, me tienen bronca, pero yo no odio a nadie. Todos son unos pelotudos, yo soy un pelotudo, quise manejar el tren para irme con Sugar a Ponyville, le pedí al pibe del tren que cambiemos y ese fue el peor error de mi vida.
No tengo cara para mostrar la vergüenza que siento, me persigue.
No puedo presentarme y volver como si nada ha pasado. ¡Soy un asesino! ¡Quite vida, arrebaté vida, destruí vidas!
—¡ME CAGO EN LA CONCHA DE LA LORA! —Grite en mi habitación, tirando toda mi 'mierda'.
No me importa si la gente se molesta, quiero tumbar todo, quiero destruirlo, como también me quiero destruir a mí, ¡no valgo nada!
Después de conocer a un superviviente del accidente, contarle toda mi vida y que soy el culpable, me arrepiento de habérselo dicho, me delatara algún día. ¡Vendrán a buscarme y a meterme juicio, a nadie le importara si fueron esos dos boludos lo que provocaron todo esto!
Estoy aquí, en Ponyville en un hotel lejos del pueblo, es de noche, hace frio que caga, no quise cerrar las ventanas, la cabeza me arde de tanto pensar y necesito refrescarme.
Tengo mi cabellera despeinada, mi herida en la cabeza expuesta, mis ojos están llorosos, lloro pa' mierda, estoy fumando algo que encontré en la calle, necesito tomarme una ducha, necesito masturbarme, quiero perder el control. Soy un fugitivo, escapo de mí mismo.
¿A quién tengo? ¿Tengo a alguien que me espera en mi casa, en algún lugar, donde sea?
Sugar ha muerto.
Yo la mate.
No puedo ser yo nunca más. Mi amor murió. Tengo que irme de aquí.
No puedo soportar estar dentro de este cuarto, me siento encerrado. Quiero ser libre.
Me quito toda mi ropa, deslizo la llave por debajo de la puerta, tomo impulso y corro hacia la ventana.
—¡Mierdaaaa! —Grito antes de lanzarme hacia la ventana y sentir cómo los cristales rotos se clavan en mi cuerpo. Cierro mis ojos y dejo que mis nervios manden toda esa información de dolor a mi cabeza.
Caigo a la nieve, siento el frio en todo mi pelaje, mi herida está peor, tiene vidrios por los alrededores y uno dentro. Mis cascos y patas están ensangrentadas.
Grito.
Me doy adrenalina y corro sin rumbo hacia adelante, sin saber qué hacer, desnudo, con la pija expuesta y los ojos lagrimosos.
Lloro.
Soy un semental que escapa de algo, sintiendo la nieve en sus cascos enfriándolos cada vez más, con la punta de su oreja congelada al sentir el frio en sus cavidades y oliendo el olor apagado de los árboles que lo rodean, una sensación de frialdad invade mi cuerpo.
Tiemblo.
Todos escuchan mis gritos y mis delirios a los cuatro vientos.
Corro hasta desaparecer de todos, ya no estoy en Ponyville, estoy en Equestria, en algún lugar, donde sea. No quiero pertenecer a algo.
Mi cabeza está procesando muchas cosas, todo el desastre que estoy haciendo.
Veo un rio que va hacia el estrecho de ese bosque… paso por el rio y me baño, dejando todo mi liquido rojos fluir por el agua y los vidrios separándose de mi cuerpo, los pequeños.
Sigo corriendo hacia el rio, sin tener un objetivo en mi vida, ya no la tengo. Solamente soy un semental que corre sin rumbo con el cuerpo dañado.
Corro por horas hasta que veo el rio expandirse delante mío y al final de mi camino veo las cataratas, un mensaje de mi destino final.
Me lanzo.
Para mi suerte, apunte sin saber que iba hacia una roca enorme.
Caigo y escucho crujir los huesos de mi pecho, mis costillas partiéndose y mi intento de grito.
Una costilla se clava en mi corazón, sangre chorrea en todo mi pecho.
Muero.
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|Después del café|
Capítulo 3.5
Lejos de ella.
Pablo, un semental de melena castaña, ojos azules, pelaje blanco, está en un campo de flores celestial, el cielo es hermoso. Los pájaros cantan y el sol es radiante, fuerte y muy brillante.
Pablo sonríe, feliz de todo ese bello paisaje. Respira y siente como los dulces aromas de las flores llegan a sus fosas nasales, liberando un estado de ánimo apasionado.
A Pablo le crecen unas alas, su cuerno se forma en su cabeza, su mente se llena de toda información. Conoce su vida y suelta unas lágrimas.
Se abre una ventana, Pablo mira en ella y se ve a el mismo, durmiendo tranquilamente en su habitación. Su barba ha crecido, tiene más edad. Pero Pablo se fija en algo que lo pone triste; no duerme con alguien. Duerme solo, bien tapado mientras se desliza en su cama.
Entonces la ventana desaparece repentinamente, para dejar ver una silueta.
Era la silueta de una yegua, que se acerca más al alicornio Pablo, se sitúa frente a él. Pablo no hace ningún gesto, solamente sus lágrimas bajan lentamente mientras, confundido, escucha la voz de aquella yegua que le habla de manera muy calmada.
—Pablo, mi amor. Ha pasado mucho tiempo Pablo. Cuatro largos años. —La silueta toma el casco de Pablo.
—Sugar? ¿Sos vos?, no puede ser. —Pablosky no puede creer lo que escucha, es la voz angelical de su amada, el amor de su vida hablándole por una vez más.
—Soy yo mi amor, nunca me fui, estuve a tu lado todo este tiempo. —Le dice de la manera más calmada y reconfortante.
—Oh, por Celestia. —Su boca tiembla y empieza a llorar, sus ojos la miran con desespero.
—Me rompe el corazón verte tan perdido, desesperado. —Con los ojos cerrados, su rostro muestra un semblante triste.
—Es difícil, Sugar. Tan difícil. Estoy vacío sin ti, amor. Tan vacío. —Pablo toma el casco de Sugar, acariciándola.
—Deja de vivir en el pasado Pablo, nada cambiara lo que tuvimos juntos, pero debes comenzar una nueva vida, volver al trabajo, enamorarte, ser feliz de nuevo…
Por mí Pablo. Hazlo por mí.
—Te extraño. Celestia me ayude, te extraño. — Pablo llora cabizbajo.
Entonces la silueta de Sugar se desvanece lentamente sobre los cascos de Pablo…
Pablo no hace más que mirar como ella se desvanece, cierra los ojos y quiere despertar de su sueño profundo.
—No despertaras en ese momento Pablo, despertaras en la noche cuando llegaste a ponyville. Cambia tu vida. —La voz de la princesa Luna se hace escuchar, Pablo busca por todos lados intentando encontrarla, pero no la ve.
Entonces Pablo empieza a desvanecerse.
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Desperté.
Es la misma noche de aquel sueño, todo tiene un tono azul, la nieve golpea con mi ventana, la ventisca es fuerte, estoy tapado.
Toco mi rostro y noto que no tengo ninguna barba, soy joven.
Seguro son las 3 de la noche, tengo que volver a dormir.
Y dormí tranquilo, con el mensaje de mi amada novia en mi cabeza para siempre, mejorare, dejare el pasado y viviré tranquilo.
[Pasado 5 meses después]
Volví a mi hogar en el Imperio de Cristal, volví mi trabajo de maquinista, no tengo aun a nadie, pero quiero salir con una yegua que conocí en mi barrio. Todo es tranquilo.
Excepto por una cosa.
Muerta o no, Sugar no estuvo presente en ningún momento, parece que en la estación de trenes nadie se acuerda de ella, nunca vi a su mejor amiga y tampoco supe si encontraron su cuerpo. Esto me pone pensativo a veces, y me deja melancólico cuando la recuerdo.
Una tarde, cuando agarraba mis maletas, me dirigía a mi casa a descansar a mi fin de semana, caminaba tranquilamente por todo el imperio de cristal, observaba los bellos edificios construidos por su gente, toda esta arquitectura especial que aprovechaba correctamente sus materiales, el cristal embellecía la ciudad.
Decidí tomar un nuevo atajo para irme a mi casa, vi las nuevas tiendas y los edificios que se tenían en venta, pero había uno en particular. Mis ojos se situaron en aquella casa que antiguamente era de mi novia. Una casa solitaria, sin dueña y aun no estaba a la venta. Tenía el buzón lleno de cartas, podrían ser las cobranzas que nunca pago Sugar, la pobre desapareció y nadie fue informado de ello.
Las cosas hermosas que hemos pasado juntos.
En aquel verano, cuando Spike rescató al Imperio, yo me dediqué a refugiar a los potrillos que también recibían los efectos del Rey Sombra. Cuando todo eso pasó, su tono de colores volvió y fueron felices, Incluso rescate a Sugar.
En ese mismo refugio estaba ella, pálida y asustada por temor a que el Rey Sombra vuelva a ser lo mismo. Cuándo todos se fueron ella era la única que se quedó, fui a hablarle y me dijo que ella era nueva. Que pensaba que esta clase de cosas pasaban a menudo, Le dije que no era cierto.
Le dije que no tenía que preocuparse, que todo saldrá bien y que conmemoramos a aquel dragón que nos ayudó. Ambos no éramos ponis de cristal y eso nos dio confianza mutua. Ella me preguntó, dónde vivía, de dónde venía y qué hacía aquí. Se interesó en mí, porque yo fui el único que la cargo en mi lomo cuando tuvo los efectos del Sombra.
Podía ver en sus ojos como me veía como su salvador. Me sonreía a cada rato, incluso me tomo del casco para que no me vaya, me quedé con ella charlando toda la noche en ese refugio.
Juntos sin nadie molestándonos, conociéndonos y enamorándonos. Fue hermoso.
Ambos nos dimos nuestra dirección y nos dijimos que nos veríamos pronto. Cada vez que la visitaba me esperaba con algunas galletas y leche. Cuándo ella venía a la mía, le preparaba Heno frito y en otras ocasiones le preparaba lo que le gustaba.
Nuestra relación siguió un rumbo sano hasta lo sucedido, antes de eso ella iba a Ponyville para visitar a su madre en una urgencia. Aquel día era mi turno de vacaciones, pero fui a la estación y conversé con el maquinista de que me dejara manejar el tren una vez más. Para poder llegar con Sugar y por fin conocer a sus padres.
En realidad, pude hacerlo, en mi corta estadía en Ponyville me puse a investigar la casa de los padres de Sugar y los fui a visitar. Lastimosamente llegue un mal momento.
Su madre estaba muy enferma, su hermano me dijo que la esperaba y que no tenían ni idea de quién era yo. Tuve que presentarme como un amigo cercano de Sugar, un pibe cualquiera, quería informarles que no había nada de ella desde el accidente. Su familia no pudo creer lo que escuchaban, me acuerdo que ellos pidieron que me quedara y que les contará lo último que supe de ella.
Pero una cosa llevo a la otra y sin darme cuenta, les conté cosas muy cercanas de ella. Y supieron que fui su novio.
Esperaba una señal de aprobación, pero más bien de alegraron, eran una familia unida, pero Sugar se había separado de ellos, ella tenía otras ideas, otra forma de pensar, la independencia era parte de su vida.
Su hermano en cambio, vivía para cuidar de su madre. Me hicieron entender que Sugar no quería realmente a su madre, incluso no los visitaba.
Tomamos el té y me despedí de ellos tranquilamente. Me agradó su familia, lástima que no podré pasar más tiempo con ella.
Volví a la realidad, me di cuenta que estuve mirando al patio de la casa como varios minutos y los ponis que pasaban a mi alrededor me miraban extrañados. Me incorporé y seguí mi rumbo.
Doble la esquina, pase por la ruta de siempre y finalmente llegue a mi casa.
Cuando llegué a la puerta un rayo de luz me alcanzó en los ojos, miré al cielo y pude ver ese hermoso atardecer. Naranja con manchas rosadas. Me dio cierta melancolía.
De mi uniforme saque mis llaves, las tomé y las puse en el cerrojo de la puerta, sonó su mecanismo y se abrió la puerta.
Este era mi hogar, una casa de literalmente un cuarto, mi cama es mi sofá, la cocina está en la esquina, mi comedor es mi velador, mi hogar es mi dulce hogar. Varios la criticaron, pero no les escucho, a mí y a mi ex novia nos gustaba la sensación de calma en un espacio tan pequeño.
Mi hocico se inundó en el aire de mi casa, a ático, que me traía buenos recuerdos cuando la compré. Era barata y en condiciones. Y ahora sigue bien cuidada y con pintura celeste.
Mis ojos cansados solo pueden concentrarse en mi cama, nada me importa, me despojo de mi uniforme y me tiró.
Ni siquiera encendí las luces, las ventanas dejaban escapar el aire que me enfriaba y las sábanas me calentaban, así formaba un equilibrio de temperatura y era comodísimo.
Mis ojos se cerraban lentamente, me esforcé en no pensar en nada y al cabo de 12 minutos caí dormido.
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Pero esa no es mi realidad.
Pablosky estaba en su cama, con sus ojos cerrados con fuerza, se movía de un lado a otro hasta que se acerca a la orilla de su cama.
El fuerte golpe en su cabeza lo despierta.
—¿¡Qué!? —Pablo despierta bruscamente, levantó la cabeza y miró a todos lados, estaba asustado y desorientado. Con sus cascos frota sus ojos y distingue otro lugar que no se acuerda haber dormido esa noche anterior, era el hotel en el que se quedó en Ponyville.
Todos esos cinco meses que él había vivido no habían sido más que 5 segundos en su sueño y su trayecto desde el trabajo hasta su casa no era más que una ilusión. Exactamente nunca se había echado a dormir en su sueño, nunca ha vuelto al imperio de Cristal, nunca tuvo otra novia.
Entonces las paredes se empiezan a derrumbar, el viento fuerte que había esa noche golpea contra las ventanas y rompe los vidrios al suelo. No puede creer lo que está viendo, gira a su alrededor y ve como toda la habitación se está desmoronando en pedazos. Después todo empieza a brillar fuerte, la luna empieza a brillar como si fuera el sol y el cielo se vuelve rosado, luego se vuelve celeste, luego se vuelve blanco a tal punto que puede dejarlo ciego.
Entonces volvemos al primer sueño que tuvo ese campo de flores hermoso en la que pudo ver a ese hermoso ángel que era su novia, pero esta vez ella le dice algo distinto.
—Búscame. —El Ángel de Sugar mira fijamente a los ojos de Pablo, con una sonrisa en la cara y llorando en un ojo.
—¿Qué? —Pregunta Pablo con temor. Sus ojos temblaban y sudaba frío.
—Despierta. —el casco del Ángel se extiende sobre Pablosky y toca su hocico. Entonces Pablo mira su cuerpo y empieza a desvanecerse. —Tren… —Es lo último que se escucha de ella.
|Después del café|
Capítulo 3 (y el real)
Cerca de ti
Un rayo de luz entra por la ventana de la habitación de Pablo, otra vez está en su cuarto pero esta vez Pablo está bien tapado y tranquilo. La habitación tiene un ambiente agradable y huele a flores. Afuera por la ventana se puede ver una ponyville llena de nieve con tonos amarillos por el sol y a los ponis que salen de sus casas listos para empezar un nuevo día.
Uno de los rayos toca la cabeza de Pablo y él se empieza a despertar de poco a poco. Abre los ojos lentamente y alza sus cascos hacia arriba estirando todo su cuerpo, su mirada llega al techo, luego baja su cabeza hasta ver la ventana… con una línea amarilla, él sabe que es de día, que todo lo que había soñado era simplemente sueños, la única cosa que piensa ahora es:
—Sugar. —dice Pablosky con un casco tocando su mejilla. —¿Dónde estás? —Sus cejas se curvan.
"Tren" era las últimas palabras que le dijo el ángel de sus sueños, es casi imposible poder adivinar el futuro o el lugar donde se encontraría a una persona en sueños, pero, esa podría ser una pequeña probabilidad.
Pablo se levanta de su cama y se dirige a reposarse en la ventana, observa todo el paisaje y toma aire fresco. Recoge su chamarra, agarré las llaves de su habitación, acomoda su cama y sale cerrando la puerta con llave.
—"No puedo creer que todo haya sido una fantasía. Todo parecía muy real, pensaba que tenía otra vida realmente, por un momento pensé que estaba… feliz. Pero eso no es verdad, —Pablosky en sus pensamientos recuerda todo lo que tuvo con ella, no era justo creer que ella simplemente murió, era hora de quitar la incertidumbre de su propia mente, la de sus fantasías. La respuesta es muy sencilla —la necesito"
Afuera hace un frío tremendo, Pablosky empieza a temblar apenas sale del hotel y se dirige hacia la estación de trenes, mientras él galopa puede ver como todos los demás ponis empiezan a verlo discretamente, puede ser por su venda que tiene en su cabeza o por su aspecto somnoliento. A él le daba igual y acelera un poco la marcha para poder llegar más rápido.
Finalmente, Pablosky llegar a estación de trenes, entra por la puerta principal y ve todo el salón enorme, dentro hay ponis que conversan sentados en los bancos, otros están aguardando pacientemente sus trenes y algunos están empaquetando sus maletas en medio del público, con toda prisa. Pablosky mira hacia un estante en la que hay varios periódicos tirados y toma uno, lo lee y el periódico dice lo siguiente:
"La nevada en Ponyville ha llegado a su fin. Después de dos días del fatídico accidente de tren que conmocionó a todos los habitantes de Equestria, el clima ha mejorado con la desaparición de las nubes en todo el cielo, los rayos del sol derretirán una gran parte de la región hasta completarse en toda la región si el clima sigue así. El transporte ferroviario vuele a funcionar con normalidad desde este día hasta que hallan reportes que lo impidan del clima"
Pablosky deja el periódico, galopa lentamente hacia un banco y se sienta esperando hasta que llegara un tren y pudiera ver a los pasajeros que bajan.
Es así cómo pasan las horas y Pablo ve cómo llegan los trenes y luego se van. Distintas clases de ponis se encuentran con sus familiares que no tuvieron la fortuna de encontrarse durante la nevada. Cada vez que llegaba un tren Pablo se levantaba caminaba entre toda la multitud gritando "Sugar", Pero no había ningún pony que le daba respuesta y aquellos ponys que estaban esperando otros trenes se le quedaban mirando confundidos.
Pablo va a una tienda y compra refrigerios para poder quedarse más tiempo y no pasar hambre. Básicamente desayuna ahí con todos los ponis mirándolo como un extraño, porque repetía su rutina de gritar el nombre de Sugar por toda la mañana y después en la tarde se decide a tomar una siesta que termina durando horas.
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Eran las 4 de la tarde, Pablo se levantó y busco algo de almorzar con la poca plata que tenía, volvió de su almuerzo al mismo asiento y se sentó a esperar a más pasajeros de los trenes.
El viento chocaba con su melena, respiraba un aire frío y sus cascos le temblaban.
Después de los tres primeros trenes su mirada decaía y su rostro estaba totalmente triste, ya no le quedaba fuerzas de querer más. Pablosky, echado, pensaba en como todo fue un engaño de su propia cabeza y que Sugar jamás apareciera.
—Donde estas Sugar —Pablo dice para sí mismo. —Che…
El frio le hace empezara temblar, sus dientes chocan y se abraza consigo mismo, su chamarra no le ayuda lo suficiente y en el lugar donde él estaba, quieto y sentado, el viento frio le azotaba más con fuerza.
Entonces a lo lejos se escucha otro tren más, el choque de los metales y la fuerza del tren lo despiertan de una pequeña siesta que él tuvo, levanta su mirada y ve como el tren genera un ruido fuerte por los frenos, se detiene completamente y salen los pasajeros.
Pablo no se preocupa en mirar a todos lados, ya está cansado y derrotado, simplemente quiere que ella lo reconozca.
Pero algo le dice a Pablo que está cerca, la percibe… siente algo de ella que no es común en los demás… su hocico se mueve y olfatea un olor.
—La vie est belle. —Dice Pablosky… ese perfume especial. —¡Es de Sugar! —Grita.
Pablo grita su nombre tan fuerte como pueda y levanta su casco con todas sus fuerzas. Los ponis lo miran extrañados y desconcertados. A Pablo no le importa y sigue gritando con voz fuerte el nombre de su novia.
[Death with Dignity – Sufjan Stevens] Trad. Español
Y entonces Pablosky escucha después de un buen tiempo… a aquella voz angelical.
[Espíritu de mi silencio, puedo oírte]
—¡Pablo! —Se escucha desde la multitud.
[pero tengo miedo de acercarme a ti]
[Y no sé por dónde empezar x2]
—¡Sweet! ¿Dónde estás? —Sigue gritando como loco el condenado. Tiembla de la emoción.
[En algún lugar del desierto hay un bosque]
—¡Aquí! —Sugar levanta su casco entremedio de los ponys.
[y un acre ante nosotros]
El último pony se despeja de la multitud.
[Pero no sé por dónde empezar x2]
Pablo galopa cansado hacia ella.
[Perdí una vez más mi fuerza por completo, acércate a mí, vieja yegua cansada]
La ve.
[con el viento en tu pelo]
Los pasos se vuelven lentos, los ojos de Pablo no pueden creer lo que ve… es ella. ¡Te lo juro, es ella!
[Amatistas y flores sobre la mesa]
—"Esta viva…" —Se dice Pablosky para sus adentro, las lágrimas bajan de los ojos de pablo.
[¿es real o una fábula?]
Los pasos lentos se vuelven cada vez más acelerados, hasta el punto que Pablo corre hacia Sugar con todas sus fuerzas.
[Bueno, supongo que un amigo es un amigo]
Pablosky llega donde Sugar.
[Y todos sabemos cómo acabará esto]
Ambos ojos chocan con los otros.
[…]
Las lágrimas caen de los dos.
Pablosky llora y abraza a Sweet Sugar.
Su pelaje, sus lágrimas, su bella sonrisa. Son todo lo que puede sentir Pablo con Sugar cerca.
Sugar abraza con fuerza a Pablosky… no lo quiere soltar nunca más.
Para finalizar Pablo le dice algo a Sugar, después de tanto tiempo que espero poder decírselas.
—Sugar… desde que te conocí supe que eres el amor de mi vida, juré no perderte nunca más, estuve en el tren contigo, pensé que te había perdido para siempre. —Pablo empieza a tener su voz quebrada, Sugar le toma del casco para darle valor, con una sonrisa en su rostro y sus ojos lagrimosos —Eres el amor de mi vida Sugar… Te extrañe tanto. —y finaliza dándole un beso en los labios.
[Veo el foco de señales iluminándome en la ventana de mi habitación]
Entonces Pablo siente un casco sobre su hombro, suelta a Sugar y Gira a ver quién lo está molestando. Es la oficial Grape.
[Bueno, no tengo nada que demostrar]
—¿Usted es Pablosky?
—¿S-si? ¿Qué quiere? —Responde mirándola enojado, al ver la placa, esa mirada se torna a una de pesadilla.
[Bueno, no tengo nada que demostrar]
—Necesito que venga con nosotros. —Dice Grape seriamente, mirando al asustado Pablo y la triste Sugar.
[Piano instrumental, la imagen se apaga, la música de golpe]
