OMG!, no puedo creer que me haya retrasado tanto, pff, a quien quiero engañar antes no actualice hasta mi próximo cumpleaños. Ok lamento mucho el no haber actualizado tan pronto como prometí y como hubiera querido pero últimamente he tenido un millón de cosas que hacer, en serio prácticamente veo mi cama y me tumbo a dormir, pero bueno tengo unos días libres del estrés cotidiano y heme aquí, con un nuevo momento.
Y como ya no quiero hacerla mucho al cuento, disfruten.
NT: Digimon no me pertenece yo solo tomo sus personajes prestados para jugar un rato con ellos en mi retorcida cabecita y plasmar mis juegos en palabras.
NT 1: Ahiru-san, por lo que más quieras no me mates, aún tengo una sobrinita a quien quiero conocer y una novela que deseo escribir.
L'éternité d'un instant.
3. Frozen
Ya era tarde, el sol comenzaba su descenso por el horizonte, y en lo alto las grades estructuras de metal le robaban los últimos rayos de vida a las copas de los arboles. Ya era tarde, la primera estrella hacia su aparición, o quizá no se trataba de una estrella sino más bien un piloto que iniciaba su recorrido por el firmamento. Ya era tarde, y Ruki Makino se mantenía en el mismo lugar desde el sol marcara el mediodía. Pensando. Analizando. Tratando de encontrar algo que le resultara familiar en ese mar de emociones que de un momento a otro la amenazaban con ahogar.
Sintió frio. Y con ello supo que la noche la había alcanzado.
— Ruki, ¿Estas bien? — una voz familiar la llamaba, pero aquella no pertenecía a quien en aquellos momentos deseaba escuchar.
— Henry* — susurro su nombre casi al instante en el que una vez más sus lilas ojos fueran capturados por las gemas grisáceas que le miraban con preocupación. — Por supuesto que estoy bien, ¿Qué esperabas? — gruño a la defensiva, desviando la mirada, sabiendo que su frío corazón sería incapaz de soportar la calidez que esos ojos le regalaban.
— Perdona, pero me pareció que no estabas del todo bien, por eso si soy de ayuda en algo…— pronuncio, ignorando por vez primera la actitud de la chica. Sabiendo que por más que lo quisiera aparentar, la fría reina digimon no se encontraba del todo bien.
— Pues te equivocaste, — le interrumpió — además si necesitara de ayuda en algún momento ¿Qué te hace pensar que recurriría a un tamer debilucho como tú? — no quería ser dura y sin embargo lo fue. Y con palabras ponzoñosas estaba segura de haber herido al único que en todo el día había notado algo mal en ella.
— Todos necesitamos alguna vez de alguien que nos brinde su apoyo, Ruki — afirmo con decisión, ignorando aquella punzada en el pecho que las palabras de la chica le produjeron.
Por un instante las palabras del peliazul volvieron a hacer mella en su interior, por un momento aquello pronunciado le atrajo a la mente la imagen de la zorra dorada que sin pedir nada a cambio le entregaba su lealtad absoluta. Más pelirroja no quería, no deseaba pensar más en los digimons, en las batallas, en lo que ella en algún tiempo creía correcto o lo que aquel niño siguiera creyendo.
Silencio. El frío la envolvía y se negaba a dejarla escapar. Una vez más se sentía terriblemente vulnerable y las palabras de aquel digimon de hielo profirió regresaban y con ellas las dudas, el miedo.
Algo cálido ahuyento el frío mientras un olor a avellanas dulces se colaba por su nariz. El niño a quien en cada oportunidad enfrentaba se había desecho del chaleco que siempre solía llevar y se lo había ofrecido a ella sin siquiera preguntar.
— Gracias — una vez más de sus labios se había escapado un susurro y Jenrya obtuvo la respuesta a su pregunta, más él está cansado de discutir y por lo visto ella también.
Él le regalo una sonrisa, y ella agacho su cabeza respirando profundo de aquel olor a avellanas que de alguna forma le reconfortaba.
— Es Jenrya — pronuncio de la nada fijando su mirada grisácea al manto oscuro de la noche — Mi nombre es de hecho Jenrya Lee, no Henry.
— "Todos necesitamos alguna vez de alguien que nos brinde su apoyo…" — esas habían sido sus palabras y aunque por el momento Ruki no fuera capaz de expresarlo con palabras en el fondo le agradecía que por lo menos en aquella ocasión Jenrya estuviera ahí para brindarle su apoyo.
y finito, este momento se terminó, espero haya sido de tu agrado Ahiru-san sino ya sabes cualquier cosa estoy a tus órdenes.
Ahhh y antes de que se me olvide
*: Se me hizo divertida la idea de que Ruki no recordara bien el nombre de Jenrya, de ahí que usara el nombre del doblaje.
Bueno es todo, chocolates y besos para todos.
