Bueno, y aqui tienen otra continuacion de mi segunda parte de Destino de la Sangre, creo que el titulo ya dice mucho XDD
DConan es propiedad de Gosho Aoyama
Capitulo 3: La familia de ladrones.
-Atención clase. El día de hoy tenemos dos nuevos estudiantes, sean amables con ellos.
-Mi nombre es Kai Kuroba.
-Mi nombre es Anko Kuroba – Sonríe. – Encantada.
-Esos gemelos si que son peculiares – Susurro Sora
-Sí – Afirmo Shinta aún molesto, no dejaba de ver de mala leche a Kai
-¿Y a este que le pasa? – Viendo a la joven Kudo
-Pues…-Le cuenta todo lo ocurrido.
-Ya veo, estas celoso Shinta.
-¿Eh?
-No estoy celoso
-Te preocupa que alguien quiera quitarte a tu mujer
-Ya basta Sora – Alego el chico mientras Haine se ponía roja por la vergüenza.
Era la hora del almuerzo y los gemelos fueron rodeados por los demás alumnos ya que querían hacerles preguntas para conocerlos. Les tomo unos minutos liberarse y Anko noto un brillo en los ojos de su hermano que la hizo preocupar, pero antes de que dijera algo, ya se estaba dirigiendo hacía Sora y Haine para luego tomar las manos de la última mencionada.
-Haine-chan, ¿Te molestaría enseñarme la escuela?
Todas las chicas exclamaron sorpresa y sintieron a la vez envidia, menos Sora que andaba de lo más divertida, especialmente por los "No Celos" (Si como no XD) de Shinta, y Anko solo podía lanzar un resignado suspiro mientras murmuraba:
-Este salio igual a papá por dentro y por fuera.
-P-Pues… - Avergonzada.
-Perfecto, vamos Haine-chan – Y se la lleva, pero antes de eso, lanzo una mirada de desafió a Shinta.
-Maldito mocoso
-¿Qué te molesta? Pensé que habías dicho que no había nada entre Haine y tú – Su amiga Sora estaba realmente divertida por las acciones del chico.
-Y así es. Es solo que… ese chico no me agrada.
-Tranquilo Shinta – Anko se acerco a ellos – Mi hermano actúa como un pervertido, pero es una buena persona. No le hará nada a Kudo-san.
-Haine me dijo que ustedes ya se conocían. ¿Por qué no nos dijiste nada tonto?
-No tengo que contarte mi vida privada loca
-¡Beh! – Le saca la lengua – Tonto.
-Shinta – Sonríe – ¿Me enseñas donde esta la cafetería?
-Por supuesto, vamos – Y ambos salen.
-Guau… Esto será un amor al cuadrado – Sonríe – ¡Espérenme! – Siguiéndolos.
-Ya di la verdad, ¿Te interesa Kudo-san?
-En cuando me digas si te interesa o no ese tal Hattori
-Por supuesto que no – Algo roja – Solo lo veo como un amigo/hermano.
-Pues Haine Kudo me parece una chica muy interesante, además… A lo mejor, he sentido amor a primera vista – Sonríe divertido ante aquella palabras, como si hubiera dicho una broma.
-¿Estás hablando en serio? – Pero no recibió respuesta y su hermano abre la puerta de la residencia Kuroba – ¡Respóndeme!
-¡Ya llegamos! – Fue lo único que el chico dijo
-Idiota
-Bienvenidos Anko y Kai – Ante ellos apareció su madre. Una mujer de ojos azules y cabello moreno y alborotado.
-Hola mamá – Dijeron a la vez.
-¿Cómo estuvo su primer día?
-Normal – Dijo la chica
-Entretenido – Respondió su gemelo.
-Definitivamente te pareces a Kaito – Alego su madre – Y eso me preocupa
-¿Qué quisiste decir con eso Aoko? – Alego una cuarta voz
-Hola papá – Anko vio a su padre bajando las escaleras y corre hacía él para abrazarlo.
-Bienvenida Anko – Correspondiéndole el abrazo, rodeándole los hombros.
-¿Cómo te sientes hoy papá?
-Mejor Kai, gracias – Ve a su esposa – Explica tus palabras Aoko.
-Con un pervertido en la familia ya es suficiente Kaito.
-¿Cómo que pervertido? Soy un caballero
-¿Caballero? ¿Es un chiste acaso?
-Mejor nos vamos – Exclamaron los gemelos mientras subían las escaleras como si estuvieran en una maratón de mil vueltas.
-¿Me estas provocando Aoko?
-¿Quién… - sus labios rozaron con delicadeza los de su esposo para luego sonreír –…Sabe?
-Tonta – Le alego mientras tomaba a la chica de la muñeca derecha para luego traerla hacía él y besarla.
-Ladrón pervertido – Le murmuro cuando se separaron por unos milímetros.
-Pero solo soy un pervertido contigo – Sonríe.
-Mas te vale – Pero su sonrisa cambio a preocupación cuando lo vio algo pálido y cayendo de rodillas al suelo – ¡Kaito!
El mago comenzó a toser y en cada tos, sangre salía de su boca, salpicándose en su mano o en la alfombra.
-Será mejor que te deje de nuevo en el cuarto.
Kaito, hace 3 años, había sido victima de una enfermedad totalmente desconocida, es decir, que no había todavía una cura y no se sabía cuanto tiempo le quedaba de vida. Y a pesar de todo, el chico actúa como si nada, pero Kaito Kid tuvo que desaparecer, dejando a todos confundidos.
Hasta ahora…
-Le ha dado de nuevo – Murmuro Anko preocupada.
-Sigo buscando, ¿Tú crees que es fácil encontrar al Exilir? Ni que estuviera en el directorio telefónico.
-Pero no sabemos cuando tiempo le queda a nuestro padre.
-Hago todo lo que puedo, ¿Vale? – Después de unos minutos – Eureka
-¿Dónde esta Exilir?
-Una joya parecida a ella se esta exhibiendo en el hotel de la familia Suzuki.
-Esta decidido, iremos por la joya y salvaremos a papá
-¿Estas loca? Aunque seamos magos como él, eso no significa que podemos sacarlo así como así.
-Es verdad…. – Y en eso tiene una idea – Es hora de la leyenda regrese
-¿Cómo?
-Nosotros no robaremos a Exilir. Lo hará Kaito Kid
-¿Te has vuelto loca? Papá no nos dejara tomar el traje de Kid.
-Simplemente no le diremos – Ve el anuncio – Hasta la otra semana… Tiempo suficiente.
-¿Tiempo suficiente para que?
-Para que Kaito Kid regrese… Acompañado.
-¿Acompañado?
-No voy a dejarte ir solo. Lo haremos juntos. Tú serás el nuevo Kaito Kid y yo seré… Seré…
-Kaito Girl – Los gemelos voltean y ven a una niña.
-Hola Mitzuki, ¿Estabas escuchando?
-Hai – Sonríe – ¿Te gusta?
-Me gusta, Kaito Girl… suena genial.
-¿Dónde esta Shiharu?
-Aquí estoy Kai-niisan – Detrás de Mitzuki, aparece otra niña
-¿Qué hacen nuestros padres para tener solo gemelos y opuestos?
-Yo los apoyo, traigan de regreso al ladrón y… Salven a papá.
-¿Kai? – Su gemela le estaba rogando con unos ojitos de perro abandonado bajo la lluvia.
-Está bien, está bien. Lo haremos
-¡Wii! – Exclamaron sus hermanas emocionadas
-¿Podemos ayudar en algo? – Preguntaron las pequeñas gemelas.
-Pueden ayudarme a diseñar mi traje de ladrona. Y si Jii no se opone (Cosa difícil de creer), estarán con él, ayudándonos en las sombras.
-¡Hai! – Exclamaron emocionadas
-¿Por qué no fui hijo único? Es más… ¿Por qué tuve que ser el único varón?
-Porque no y te acostumbras – Ordeno su gemela.
