Capítulo 3.

-Potter apresúrate, aprieta el paso que conforme vas, vas a llegar tarde a clases. Y cuidado con lo que haces que te ando vigilando.

-Mierda, podrías dejarme por lo menos unos días más es viernes, y todavía estoy a tiempo de volver sin que nadie me vea - intentó jugar su último tiro, pero por el No rotundo y fiero que le dio su querida amiga, preciosa, sabía que había fallado el mismo, y que no lo dejaría volver. Bueno no que pudiera detenerlo, pero, sí que podía dar mucho por el culo, y tenerla todo el rato susurrando en tu oído no es buena idea.

Tras la negativa sin opción a réplica de su queridísima amiga, preciosa, aceleró el paso. Aunque no quería llegar al salón de clases de pociones. Ya que todos sus compañeros Griffindor estaban allí, por lo que podía deducir a causa del gran alboroto que había en las siempre tranquilas y silenciosas mazmorras.

Cuando apareció por uno de los pasillos, por donde solían llegar las serpientes, todos, todo el mundo, se quedó callado, y no era para menos el desaparecido niño dorado, el "Gran" Harry Potter, el niño mimado de Dumbledore, aparece, por fin, y viene, nada menos, que de las mazmorras. Y no llevaba el uniforme que se usaba en esa época. Todos se hacían la misma pregunta ¿qué es lo que le había pasado?

Al cabo de unos segundos todo el mundo, por fin, reaccionó, con dos tipos de reacciones claramente diferenciables por las ropas. Por un lado estaba la reaccionen de desaprobación, los que lo veían mal, como si lo odiaran, cosa que era verdad en la gran mayoría. Cabe decir que TODOS eran Griffindor.

Por otro lado, estaban las serpientes, la mayoría con cara de asombro, todavía y algunos con expresiones de reconocimiento, como si lo admiraran. Aquello descolocó a Harry un poco, no estaba muy familiarizado con esas expresiones.

Aunque, hay que aclarar que a Harry todas estas reacciones le daban lo mismo. Porque para él todo el mundo quería verlo muerto, y hacerle daño, y si eran ambas cosas mejor. Pero aun así todos los miraron raro, puesto que no llevaba nada del material que se requería en aquella clase, ni la mochila, ni nada de lo que se iba a usar en la clase de pociones, y aquello era malo, hasta para las pequeñas serpientes, que eran las protegidas del profesor que impartía esas clases. El cual parecía tener un odio eterno al chico de Dumbledore.

Tras los primero minutos de incertidumbre, sin que nadie dijera nada, sin que nadie se moviera. Los dos leones más fieros de la manada gritaron el nombre de su "amigo" recién llegado. Haciendo que este diera unos pasos hacia atrás, alejándose de ellos. Ambos corrieron la poca distancia que los separaba de su amigo, y le cogieron de los brazos, evitando así que echara a correr. Como acostumbraba hacer de un tiempo para acá.

Esa acción provocó unas reacciones antagónicas en los espectadores que tenían. En primer lugar, los leones, se reían y tenían expresiones de regocijo. Mientas que las serpientes presentes, miraban a esos dos con caras de odio y desaprobatoriamente.

-Sois unos imbéciles. ¿Qué se habéis creído para tratarlo así? ¿Es que acaso es de vuestra propiedad?

-Cállate serpiente rastrera, seguro que lo que querían todas ustedes es tener un minuto de fama y por eso le habéis raptado y mantenido en las mazmorras, para luego decir que lo habéis encontrado vosotros. - les gritaba Granger.

-Intervenir en la conversación ahora. Así no sospecharon que te juntes más con mis pequeñas serpientes, así las respaldas y les demuestras que estabas equivocado en rechazarlas en primero momento pero que quieres arreglarlo. - susurro preciosa desde el escudo de su uniforme lo suficientemente bajo para que su otra cría no la escuchara hablar con Harry.

-Claro preciosa. Callaos. Es verdad, solo sois unos incordios. No se quienes se creéis que os habéis creído. ¿Mis padres? Os recuerdo que ellos están muertos, y que vosotros nunca lo seréis. Olvídense de mí, no quiero saber nada de vosotros. Todos en Griffindor sois iguales, una sarta de gilipollas que se creen dioses, y no saben que hay gente por encima de ellos. Me dais asco, me da asco solo estar al lado de vosotros, pero tenía que mantener un perfil bajo, y eso se acabó, no quiero estar cerca de vosotros. Podéis iros a la mierda, junto con vuestro pervertido director. Y olvídense de que existo, de que alguna vez me habéis visto en vuestra vida y que forme parte de ella. Porque desde este mismo momento dejó de ser vuestro títere. No podéis hacer nada de lo que teníais planeado para matarme y robarme, lo siento, pero no sois tan inteligentes como se creíais. Solo sois unas mierdas, que no saben cuál es su sitio en este mundo. Pero yo os lo diré, tu Ronnie, solo eres una puta, eres la puta a la que el director llama cuando quiere tirarse un polvo, o divertirse con los desgraciados de sus amigos. No eres nada, has caído en el escalón más bajo del mundo, y no pienses que cuando me muera fueras a tener algo, si en el supuesto de que todo esto os hubiera funcionado, el pedófilo que tenemos como director te hubiera mantenido en la misma posición que ahora, abierto de patas encima de su escritorio, hasta que se cansara de ti y te subastará al mejor postor. En cambio tu Hermione, tú eres un caso especial, tú no eres ninguna puta, pero tus aires de grandeza, tus ansias de ser la mejor, la que llegará más lejos, la que cambiará el mundo mágico. Hay pobre de Hermy, que poco hubiera durado. Solo te querían para qué investigaras sobre hechizos y pociones para tenerme atado al director, pero ni para eso sirves. No hubiera acabado el colegio si hubieras seguido con esos aires, el director no te haría nada, serían tus propios compañeros. A ellos no le importa mucho que seas mujer u hombre, a ellos solo les importa follar, usa tu cabecita e imagina cómo hubieras acabado. Tras lo dicho, olvídense siquiera de que existo, o que estoy en su mismo colegio.

Tras aquellas palabras dirigió sus pasos hacia la puerta de clases, la cual se había abierto poco antes de que él comenzara a despotricar como lo había hecho. Pasó junto a un petrificado Severus Snape. Dejado detrás a todo el mundo en el mismo estado.