¡Hola a todos! Estos días he tenido varios problemas con una gran falta de creatividad a la hora de escribir esta historia pero al menos puedo garantizar que tengo el nuevo capítulo de esta serie. De antemano quiero decirles gracias por el apoyo, ya que aunque no lo crean, en mi versión en inglés el fic ha llegado hasta ahora a las 421 hits.

¡Sin nada más que decir, espero que les guste este que he hecho!


Capítulo 3: Conociendo al Chico Misterioso

Era hora del entrenamiento diario en la mansión Wayne y Damian se encontraba en el pequeño gimnasio de su hogar, practicando diferentes áreas para mantener un físico impresionante para alguien de su edad: Desde unas cuantas acrobacias, uso de armas tradicionales y hasta diferentes tipos de artes marciales que él había aprendido desde muy pequeño por su abuelo, padre y madre. El actual Robin siempre quería perfeccionar sus habilidades, pues sabía que tarde o temprano, él heredaría el manto de su padre para volverse el nuevo protector de la ciudad de Gotham. Y para Damian, él no dejaría que ninguno de sus compañeros de armas tomara ese puesto, pues sentía que estaba en su derecho.

En uno de los entrenamientos, específicamente el del muñeco de madera, Damian se puso enfrente y dando una profunda respiración, empezó a atacar al objeto. Su velocidad en cada golpe era rápida al igual que efectiva, pero no tanto como lo hacía su padre que en ocasiones, éste terminaba destruyendo el muñeco por completo. Al menos ahora Damian podía usar el muñeco antes que tuvieran que conseguir otro nuevo y con cada golpe que daba, aumentaba la velocidad. Con el paso de los minutos parecía que Damian no se detendría hasta que una voz que mencionaba su nombre le hizo perder la concentración.

- Estoy ocupado, Pennyworth. – Dijo Damian con molestia.

- Lo siento si lo interrumpí, joven Damian. Pero creo que ya ha estado aquí lo suficiente y merece descansar un poco. Lleva aquí en el gimnasio casi tres horas sin descansar y si sigue así podría desmayarse ante tanto esfuerzo.

- -tt- No necesito el consejo de un mayordomo.

- No. Pero si usted sigue así, este mayordomo no lo atenderá cuando usted caiga al suelo por la fatiga. Y dudo que su padre le permita usar el gimnasio por un tiempo cuando él se entere de lo que está haciendo. – Respondió Alfred con certeza.

- Está bien, tú ganas Pennyworth. Me iré a mi habitación. – Comentaba Damian mientras tomaba una toalla y se iba.

- A veces criar a estos chicos es un dolor de cabeza.

Damian sabía que Alfred no era una mala persona, todos en la mansión lo trataban como un padre y en especial Bruce. Era una especie de voz de la razón en los momentos más difíciles para la familia y las cosas que decía, por más duras y directas que fuesen, eran con la mejor de las intenciones. Una vez que el heredero Wayne llegó a su habitación, se secó el rostro con la toalla y se echó a su cama con un suspiro de cansancio para luego mirar fijamente el techo, estar quieto no era muy de su estilo a pesar que tomaba largos momentos para meditar. Se puso de pie nuevamente y vio en su escritorio la carta que Maps le había dado como respuesta, Damian por su parte se quedó mirando la carta con seriedad y volvió a abrirla para leer nuevamente el mensaje que ella le dio.

Desde que había recibido la dichosa carta, Damian leía una y otra vez el mensaje cuando podía y se quedaba fijo sin hacer nada. Veía los dibujos y por momentos se enojaba al ver que el rostro que tenía en dichas ilustraciones lo ponían como un monstruo molesto y a ella como una chica alegre burlándose.

- -tt- Esto es ridículo, yo no me veo así. – Dijo Damian con clara molestia.

Pero lo que él veía con más atención era lo último que le había dado ella en la carta: Su teléfono celular. ¿Era acaso esta la oportunidad para que él pudiera socializar con alguien y tener una amiga? De solo pensarlo hacía que él recapacitara sus opciones y diera vuelta atrás, pero Damian Wayne nunca se rendiría ante alguien y mucho menos a una chica que dibujaba garabatos y actuaba de una manera tan infantil. Guardó el número en su teléfono personal y estaba listo para hacer una llamada pero nuevamente se quedó con el dedo cerca del botón de llamada. ¿Realmente esto valía la pena? Podía enfrentarse a miles de criminales sin descansar y hasta matarlos pero no podía llamar a una simple persona y mantener una conversación.

Damian mandó todo al demonio y decidió presionar el botón de llamada. Puso su teléfono al oído y empezó a sentirse nervioso pensando que era lo peor que podía pasar, mientras sonaba que la llamada se estaba haciendo.

- ¿Hola? – Contestó una voz que parecía venir de una chica.

Apenas se escuchó dicha voz, Damian colgó el teléfono rápidamente y dejó el celular en la mesa del escritorio por varios minutos. "Que gran primera impresión" era lo que él pensaba con vergüenza hacia su primera amiga. Quizás ella no se tomaría el tiempo en devolver la llamada para averiguar quién era y ambos podrían volver a sus vidas comunes y corrientes. Pero lo que Damian Wayne no sabía era que se trataba de Maps Mizoguchi, alguien que nunca se rendía y buscaba resolver cualquier problema y misterio. Su teléfono volvió a sonar y lo tomó por sorpresa haciendo que casi se le cayera al suelo, pero felizmente lo agarró a tiempo y salía quién era: Maps. Damian mostraba una expresión de incomodidad pero no podía dejar que un momento tan bochornoso ocurriese, tenía que ser valiente, contestar la llamada y enfrentar su destino.

- ¿Sí? ¿Quién es? – Preguntó Damian con seriedad, como si nada hubiese pasado.

- ¿Hola? Me llamaron con este número y quería saber quién es. – Respondió la voz femenina.

- Yo…bueno, yo soy…

- Espera, espera. Déjame adivinar: ¿Eres Batman? ¡Dime que sí y que me estas llamando para ser tu nueva Robin! ¡Por favor! ¡Hasta tengo mi propio diseño de traje de Robin! ¡Te va a gustar!

Damian se quedó helado por unos minutos y en silencio. Parecía que Maps no había cambiado desde la última vez que la había visto en la academia y eso era algo preocupante, lo peor de todo es que ella pensaba que estaba hablando con Batman y mostrando un deseo de reemplazar a Damian como el nuevo Robin. El chico Wayne quería responderle diciéndole que nunca sería una Robin y romperle sus sueños pero no podía hacer eso, Maps era hasta ahora su única "amiga".

- No. No soy Batman. – Dijo el chico. – Soy…Damian.

- ¡Oh! ¡Hola Damian! Recibiste mi carta entonces. – Respondió Maps con algo de alegría.

- Bueno, sí. No es que reciba cartas tan seguido pero, vi tu carta y…

- ¿¡Y viste los dibujos también!? ¿Qué te parecen? – Preguntaba emocionada Maps repentinamente. – Personalmente me parecieron geniales y muy fieles a nosotros.

- …No estoy de acuerdo con mi descripción. Pero admito que se te ve muy infantil.

Hubo un silencio por parte de Maps ante el comentario de Damian. ¿Quizás ella se ofendió mucho y ahora le colgaría el teléfono? Damian puso en modo altavoz para poder escuchar mejor la conversación mientras que Maps parecía aun seguir en línea.

- Como sospechaba, sigues siendo el mismo chico presumido de siempre. – Dijo ella con el mismo tono de voz y una pequeña risa.

- ¿No estas…molesta por ese comentario?

- ¿Por qué lo estaría?

- Por…por nada. – Comentaba Damian. – No sabía si era un buen momento para llamar o algo.

- Al menos no me llamaste en mi horario de clase. Aunque hubiera preferido salir y contestar que seguir soportando mi clase de ciencias, no hay nada que me llame la atención ahí.

Damian había olvidado por un momento que hoy era un día particular en la academia y que habría clases. Al ser un chico criado por sus familiares toda su vida y no haber ido a una escuela hacia que él se sintiera en cierto modo privilegiado, pues sentía que dichos centros educativos no aportaban mucho y parecían más prisiones para los jóvenes de su edad. Sin embargo Damian sabía que la educación era importante y debía de hacerle entrar en razón a Maps.

- Las ciencias son importantes para el día a día. Uno nunca sabe cuándo se necesita usar de ellas.

- Sí, claro. Lo que tú digas, chico millonario. – Dijo ella en tono de burla.

- Lo digo en serio. Es como cuando te di el…ya sabes…"eso". En caso que tuvieras una emergencia y necesitaras defenderte.

- ¿Qué? Oh te refieres al batarang. Hasta ahora lo tengo guardado. ¿Puedes creer que he estado practicando desde que me lo diste? Una vez me encontré con Red Robin y pensando que iba a pasar algo se lo arrojé y casi le di.

- ¿Ah sí? Hubiera sido gracioso ver que le dieras. – Dijo él con una pequeña risa.

A Robin le hubiera parecido increíble ver que Tim Drake fuera golpeado por un batarang, especialmente lanzado por una chica sin entrenamiento como Maps. Damian deseaba haber estado ahí en ese momento y con cámara en mano para mostrarle a todos y burlarse de Tim como él sabía hacerlo, pero al menos sentía que ahora mismo la estaba pasando bien, tanto que hasta la chica se percató de la risa en la llamada.

- ¿Te estas riendo? – Preguntó Maps.

- ¿Qué? ¿Yo? Uh…no, claro que no. – Dijo Damian con una tos para disimular.

- Sí te estabas riendo, Damian Wayne. No pensé que un chico como tú se pudiera reír.

- ¿Por qué lo dices?

- Porqué siempre me imaginaba que eras un chico súper serio que nunca aprendió a reír. Que extraño eres. – Comentaba Maps con una risa.

-No soy extraño. No sé de lo que estás hablando.

Más risas por parte de Maps se escucharon y hacían que Damian sintiera la necesidad de colgar el teléfono en un ataque de ira. Ella parecía estar aprovechándose demasiado de la situación y él no podía seguir aceptando esta vergüenza. Quizás este intento de querer tener un amigo o amiga era verdaderamente una pérdida de tiempo por lo que estaba a punto de colgar cuando escuchó la voz de Maps nuevamente volviendo a la normalidad.

- Lo siento, ya dejaré de reírme.

- Más te vale. Tengo otras cosas más importantes que hacer que escuchar a una niña burlándose de mí.

- ¿Ah sí? ¿Cómo qué? – Preguntaba Maps curiosa.

-Pues…"cosas".

- Pero qué tipo de "cosas"

- Cosas…de billonarios.

Siempre me he preguntado qué es lo que hace un billonario. ¿Se bañan en piscinas con billetes? ¿Piden cosas caras traídas del otro lado del mundo? ¿Tienen miles de automóviles? – Preguntaba Maps emocionada.

"¿Realmente es o se hace la tonta esta chica?" era lo que pensaba Damian tras escuchar tremenda pregunta tan infantil. Pero al menos podía admitir que ella era muy curiosa en las cosas en general, algo que él podía aprovechar para que ella lo conociera más y viceversa, era una buena idea por parte de Damian. Decidió responder dichas preguntas que Maps le había dado entonces:

- No. No. No y sí a lo último. Mi padre le gusta coleccionar autos clásicos.

- ¿Y a ti? ¿Qué cosas te gustan?

- Me gustan…los animales. – Dijo Damian.

- ¿En serio? ¡Genial! ¿Cuántos animales tienes?

- Tengo un perro, un gato, una vaca y…

- ¿¡Una vaca!?

- No me preguntes como la conseguí, pero tengo una vaca. – Aclaraba Damian.

- Oh el chico misterioso no quiere explicarme como consiguió dicho animal, algún día lo descubriré. – Dijo Maps con determinación.

- No lo creo.

- Bueno, cambiando de pregunta entonces al chico misterioso: ¿Qué cosas te gustan hacer entonces?

Damian se quedó callado por unos minutos debido a que no sabía qué tipo de respuesta podía darle a Maps. Generalmente a él le gustaba pasar el rato con sus mascotas, entrenando en el gimnasio como lo había estado haciendo hace unas pocas horas y combatiendo cualquier mal que había en la ciudad. Pero no podía decirle esto último a ella, era muy arriesgado y quizás ella le diría a todo el mundo su secreto, obviamente decidió tratar de disimular las cosas.

- Pues…me gusta salir a la calle y ayudar a las personas cuando puedo.

- ¿En serio? No pareces de ese tipo de personas. Yo me imagino que a ti te gusta hacer deporte o hacer artes marciales.

- ¿Y a ti que te gusta entonces? Señorita curiosidad. – Preguntó Damian.

- ¡Qué bueno que me lo preguntes! – Gritó Maps emocionada. – ¡Me gustan los misterios, fantasmas, cosas relacionadas a la magia, objetos mágicos o de alta tecnología, hacer mapas y mi favorita de todas: Batman!

Esa última palabra no parecía haberle sorprendido mucho a Damian, la última vez que la había visto le dio el dichoso batarang y ella actuaba como si le hubieran dado a un pequeño el mejor regalo del mundo. Sin embargo él decidió seguirle el juego para seguir hablando del tema del protector de Gotham mientras que Maps le decía de todo, el chico Wayne estaba algo impresionado por lo tanto que ella sabía de la identidad secreta de su padre y hasta parecía…admirable.

- ¿Y por qué te parece genial Batman? – Preguntaba Damian.

- ¡Me gusta como derrota a los villanos y los miles de aparatos que tiene para todo tipo de usos! ¡Moriría si tuviera en mis manos uno de esos cinturones!

- No son la gran cosa una vez que los miras tan seguido…

- Espera. ¿¡Tú ves usualmente a Batman!?

- Eh…No. Lo que quería decir era que una vez lo vi de cerca en acción y usó muchas veces…el cinturón. – Dijo Damian algo nervioso como excusa.

- ¡Ya veo!

- ¿Y…que piensas de Robin? – Preguntó curioso Damian. – Digo, él también está ahí.

- ¿Robin? – Comentó Maps. – Pues…

La respuesta que esperaba escuchar Damian era algo como que para Maps, Robin era lo mejor que le pudo pasar a Batman y sobretodo este último que tenía ahora. Ya se imaginaba a una Maps diciendo lo genial que era sin saber ella que estaba hablando con el actual chico maravilla.

- Pienso que está bien, supongo. – Dijo Maps con cierta alegría. – Hace su trabajo.

- ¿…Supones? – Preguntaba Damian con decepción y molestia. – ¿Por qué?

- Personalmente pienso que yo lo haría mejor. Solo que…no tengo la atención de Batman para que me llame.

- -tt- Dudo que Batman te llame. Una chica tan tonta como tú no tiene las capacidades para ser un Robin.

- ¡Hey, déjame soñar! – Gritó algo molesta Maps.

Damian se rió nuevamente mientras que Maps admitía que era graciosa su reacción. De hecho, la conversación había sido tan larga y divertida por ambas partes que no se habían percatado que ya era de noche, pero los dos jóvenes podían seguir hablando más y más hasta que uno de ellos finalmente se cansara, cosa que parecía difícil pues ambos eran bien decididos en no dejarse derrotar por alguien. Fue entonces que una persona tocó la puerta de la habitación de Damian para luego abrirla y revelar que era su padre, Bruce. Su padre se percató que su hijo estaba manteniendo una conversación por teléfono y le dijo simplemente que ya era hora de "salir". El pequeño Wayne entendió el mensaje, era hora de ser Robin y luchar.

- Mia, voy a tener que colgar. – Dijo Damian.

- ¿En serio? ¡Pero la estamos pasando muy bien! – Dijo algo decepcionada la chica.

- Tengo que…ayudar a mi padre en unos asuntos…asuntos familiares.

- Ya veo, el chico misterioso tiene que seguirle los pasos al padre. Está bien, no te detengo. ¿Volveremos a hablar?

- Pues…solo si tú quieres.

- ¡Genial! Entonces solo una cosa antes que cuelgues: Llámame Maps. – Dijo ella.


Espero que les haya gustado este nuevo capítulo, estoy tratando de hacer lo más rápido posible pero hacer la traducción en inglés me toma tiempo y peor teniendo en cuenta que hay un gran número de personas que lo leen jaja. ¡En fin, muchas gracias por darse su tiempo en leer!

PD: Un invitado preguntaba lo siguiente sobre como Red Robin sabía del batarang de Maps y esta es la respuesta: Si leen con antención el cómic de Gotham Academy #11, a la hora que Maps le tira el objeto a Tim, éste lo atrapa y logra reconocer el batarang como "uno de los nuestros" en alusión a los que se hacen en la bati-cueva.

¡Espero que esa respuesta sea válida para el invitado que preguntaba sobre ello!

Gotham Academy (c) DC Comics, Becky Cloonan, Brenden Fletcher y Karl Kerschl

Batman (c) DC Comics, Bob Kane y Bill Finger