Despertó en la mañana con los primeros rayos del sol asomándose por el alba, noto que no estaba en su cama en ese instante y al lado suyo estaba un bulto, acurrucado intentando conseguir calor. Len analizo su situación, le había dicho a Rin que escaparan juntos pero en realidad aparte del faro no había otro lugar donde ir, no tenía mucho dinero porque salió casi corriendo de la nueva casa de Rin y apenas tendría para un café. Suspiro. Tomó su celular y miro los mensajes, la mayoría eran de sus padres, y uno de Miku.
Solo por decencia miro primero el de Miku, que preguntaba porque no respondía las llamadas, Len le ignoro, ahora no tenía ganas de hablar con ella o con alguno de sus amigos; al menos mientras tuviera a Rin al lado. La miro dormir, al parecer el sol no le molestaba pero recordó que ayer Rin simplemente cayó dormida mientras hablaban, ella había llegado de su largo viaje y se había puesto a desempacar, ni siquiera había dormido para poder acostumbrarse a su nuevo horario. Él acarició suavemente su mejilla, era tan calidad… luego paso un dedo por sus labios, aún no podía creer que la había besado ayer.
Recordó cuando sus labios se habían tocado, fue como si regresará a aquel día en el que se despidió de ella, sintió una gran felicidad de tenerla así de cerca y pronto quiso tener más de ella, pero antes de que pudiera hacer algo más, Rin se separó de él y le pidió que se detuviera, él como buen chico que era no iba a aprovecharse de la situación, no quería que Rin le odiara así que decidió controlarse; después de eso, Rin empezó a hablarle de su vida en estados unidos y casi ni le miraba en la cara, y cuando llego el turno de Len para hablar ella se quedó dormida en su hombro.
Len bostezo un poco para desperezarse e intentar despertar del todo, el sol seguía subiendo lentamente por el mar y le gustaba la vista, sacudió un poco a la chica que estaba a su lado para despertarla, pero ella se rehusaba en abrir sus ojos y salir de sus sueños.
-Rin… despierta- susurro en su oreja, la rubia se estremeció por todo su cuerpo y abrió los ojos enseguida.
- ¡Qué demonios haces tan cerca de mi!- ella puso su mano en su oreja intentando taparla, Len solo le sonrió.
- Solo quería despertarte- Rin solo enarco sus cejas, aun seguía sosteniendo su oreja.
- No hagas eso- Respondió, pero Len no se molestó.
-Esta bien, mira- Len le señalo el amanecer, Rin se quedó mirándolo, el sol salía por el mar y los colores eran realmente preciosos.
- Que hermoso- susurro ella quedando anonada, Len se veía satisfecho por la cara de Rin.
Él volvió a concentrarse en el amanecer, ese era un buen recuerdo para ese verano, ella solo seguía embobada con el amanecer, aunque bostezaba de vez en cuando.
-Rin…- Le llamo él, Rin volteó a mirarle por fin.
- ¿Si?- pregunto tímidamente, su voz sonaba un poco ronca.
- Yo te prometí que huiríamos… pero, mi huida no tiene fondos- Rin rio por eso, ella seguro se lo suponía.
- ¿Debemos volver?- pregunto aun sonriendo.
- Si…- pero la única respuesta que recibió fue que volviera a recargarse en su hombro.
- Moléstame en un par de horas- y volvió a acurrucarse junto a él, Len sonrió.
- Como lo desees- Len paso su brazo por sus hombros y la abrazo, pero Rin intento alejarse un poco.
- No me abraces…- Len le miro, a veces no la entendía.
- ¿Por qué?- pregunto haciendo un puchero.
- Porque es molesto- dijo ella, pero Len enarco su ceja.
- Es molesto que te abrace… Pero, ¿no es molesto que te bese?- Rin se sonrojo por ello, desvió su mirada - ¿Quieres que te bese otra vez?- Pero ella negó fervientemente.
- Escucha, el beso de ayer solo fue un tonto sueño infantil, ahora no significa nada, eso es porque nosotros dos no somos nada ahora, hemos crecido y hemos cambiado, así que no intentes portarte conmigo como si fuéramos cercanos- Len le miro incrédulo, ¿Cómo podía decirle eso a él?
- Que cruel eres- Solo dijo mientras la miraba triste, ella decidió no mirarlo.
- Es la realidad- susurro ella con voz fría.
- Es tu realidad- respondió él, cuando por fin creyó que Rin seria linda otra vez le resultaba con eso.
- Y ahora la tuya- declaro, pero Len negó.
- Yo te aprecio, no puedo ignorar lo que paso como tú quieres- Pero Rin bufo.
- Puedes hacer un esfuerzo-
- Pero no quiero hacerlo- Rin suspiro.
- No podemos volver a aquellos días- Dijo ella, Len la miro.
- ¿Quién esta diciendo que quiero volver a esos días?- Rin le miro un poco confundida- Yo quiero que seamos amigos, no como cuando éramos niños, sino como somos ahora- Rin bajo su cabeza algo melancólica, Len la miraba atentamente.
- Entonces tienes que hacer como si ese beso jamás existió, tampoco los que nos dimos hace cinco años-
- Eso es imposible-
- Entonces no hay trato- declaro ella, Len se resignó.
- No sucumbiré a tus caprichos- dijo decidido.
- Si ves que has cambiado- Rin soltó una pequeña risa, Len también la soltó, recordó que siempre era tan complaciente con Rin, peor que su padre, si ella decía dame esto, él corría a dárselo.
- En fin, en esto no, ahora que eres mi vecina no me alejaré de ti- Pero Rin hizo mala cara.
- ¿No lo entiendes?- Ella suspiro.
- La que no entiende eres tú- ella se puso incomoda.
- Pero ya no soy la misma niña de ese entonces, yo podré conseguir mis propios amigos, no tienes porque obligarte a estar conmigo- Len soltó una carcajada.
- Estas siendo muy considerada, vamos, yo prefiero a la Rin egoísta, sé que no quieres lo que estás diciendo- pero ella negó- No te estoy pidiendo que nos casemos- Len empezaba a perder la paciencia.
- Ya lo sé, pero te vas a decepcionar de mí- Admitió ella, pero Len solo le miro algo confundido.
- Claro que no lo haré, no digas tonterías-
- ¡No son tonterías!- ella casi le grito eso- He cambiado mucho-
- Entonces conoceré a la nueva Rin, no me importa- Rin suspiro.
- ¿No me dejaras si mi personalidad no te agrada?- Len se puso contento de por fin haberla hecho ceder.
- Eres tonta, eres mi vecina, no podría dejarte ni aunque te odiara- Rin suspiro, esa no era la respuesta que quería oír, pero luego sonrió.
- Esta bien, pero no seas muy confianzudo conmigo- Len asintió.
- Y cambiando de tema, no tengo dinero para invitarte a un desayuno- Rin le miro divertida.
- Yo tampoco tengo nada…- admitió ella.
- Bien... – Len se levantó, Rin miraba atentamente cada uno de sus movimientos- Vamos, caminemos, cuando te de hambre volveremos a casa- Rin suspiro, miro afligida hacia el suelo y mordió su labio.
- No quiero volver a casa- Len suspiro.
- Yo tampoco, pero enserio no traje dinero, dejar que mueras de hambre hasta que se calme tu humor no es mi gran idea de una huida- Rin se levanto, tambaleo un poco porque aun sentía sus piernas dormidas.
- Sé que no se puede estar enojada por siempre pero eso realmente me dolió- Ambos empezaron a caminar con dirección hacia la salida.
- Yo también, realmente sigo sin creerlo, pero tal vez mi madre tenía razón y yo no era exactamente muy sociable- Len se estiro un poco mientras atravesaba de nuevo el faro, con todas las pinturas que allí habían.
- Len… ¿de quién son todas estas pinturas?- pregunto Rin curiosa, Len sonrió.
- Mi abuelo las pinto, también me dio las llaves de este faro- Rin observo curiosamente.
- Tenía talento- respondió ella, Len alzo sus hombros.
- Eso es cuestionable- Ambos empezaron a bajar por las escaleras y llegaron a la puerta.
Rin salió del faro y Len le cerró la puerta, la brisa empezó a revolver sus cabellos, el frio de la mañana le gustaba un poco, miro a su alrededor mientras sonreía, le hubiera gustado vivir más cerca de la playa pero no se podía.
-Bien, vamos- Len se acercó a ella y le tomo de la mano, Rin no se resistió- Al final no me contaste porque habían vuelto- Rin trago en seco al oírlo.
- Ese asunto… bueno, igual lo vas a saber- dijo ella mientras miraba hacia otro lado- Mi padre quebró- Len se sorprendió, eso no se lo esperaba.
- Que horrible- expreso él, Rin miro hacia abajo algo avergonzada.
- Realmente no teníamos nada que hacer, su socio lo estafo, se quedó con toda su parte y no teníamos apoyo allá, pero por suerte si teníamos apoyo aquí, tu padre…- Len le miro algo incrédulo.
- ¿Papá?-
- Si, él pago todo para que nosotros volviéramos, también la casa- Ahora Len palideció.
- ¿De dónde saco dinero?- pregunto asustado.
- No lo sé, pero seguro que mi papá se lo devuelve- Len sonrió.
- Estoy seguro que a mi papá no le importa, digo, a mi no me importa- Pero Rin negó.
- Incluso si yo tengo que trabajar, le pagaremos- pero Len soltó una carcajada.
- No hay necesidad de ello- Pero Rin seguía negando.
- Claro que si- Rin suspiro- Es en verdad triste, aun me da rabia – ella empuño sus manos, Len le miro con pesar.
- Cosas como esas se pagan en la vida, no te preocupes, algún día el karma le llegara al ex socio de tu padre- Rin asintió.
-Claro que si, me aseguraré de ello- A Len no le gusto esa declaración.
- No digas esas cosas, no vale la pena que gastes tu tiempo en eso- Pero Rin negó.
- Tengo que hacerle pagar-
- No- Pero Rin negó.
- En eso no me vas a poder detener- Len suspiro.
- Rin, estas aquí, conmigo, no pienses esas cosas- Rin ya no dijo nada, miro hacia otro lado.
Ya no se dijeron nada hasta llegar a la carretera, Len vio una maquina expendedora de bebidas y agradeció tener lo justo para dos bebidas, una se la dio a Rin, esta lo tomo un poco indecisa pero al final se lo bebió todo. Caminaron más hasta llegar a la estación, Rin miraba hacia su alrededor, esperando el autobús.
-Volveremos otro día- le dijo Len mientras Rin veía hacia el horizonte.
- Si, seguro- respondió ella, Len se puso contento al oírla.
El camino a casa les pareció demasiado corto, cuando entraron por la puerta de la casa de Len, todos estaban adentro esperándolos, la madre de Len le abrazo con fuerza y se disculpo mucho, la madre de Rin hizo lo mismo con ella, también su padre, en cambio el padre de Len se acerco y le regaño, él sonrió, no se esperaba nada de él.
-Bien… ¿Dónde estuvieron?- Pregunto su padre, pero Len mantuvo silencio, noto que Rin le miro pensativa.
- No te lo diré- Len sonrió de medio lado, por la cara de su padre supuso que eso realmente lo enfureció, no tener el control de la situación lo estresaba mucho.
- Len… estábamos muy preocupados, no te portes mal- esta vez fue su madre la que hablo, Len la miro.
- Aun sigo enojado con ustedes, tengo derecho a enojarme- Su madre puso su mano al lado de su boca, tal vez reprimiendo un sollozo- Ahora solo quiero que me las den- Todos se confundieron en la sala.
- ¿Darte qué?- pregunto su padre.
- Las cartas, son mías; no me digas que las tiraron- Y Len frunció el ceño.
- Yo también las quiero- dijo Rin mirando a su madre.
- Rin, cariño… no sé donde están, tal vez en una caja- respondió ella, Rin frunció el ceño mientras empuñaba sus manos, Len podía notar la ira emanando de ella.
- Yo si las guarde, las tendrás, no te preocupes- Su madre sonrió, Len sintió alivio.
Y en cuestión de unos minutos, llego con diez cartas en su mano, a Len se le iluminaron los ojos al verla, esa era la prueba fehaciente de que Rin si le había escrito, que no lo había abandonado, las tomo con delicadeza y sonrió.
-Siento no habértelas dado- dijo ella cuando noto la sonrisa de Len.
- Yo también, perdónanos, pensamos que hacíamos lo mejor para ti- Su padre también se disculpó.
- Esta bien, creo que hubiera hecho lo mismo en su lugar- Len miro a Rin, ella aun lucía triste por no poder obtener sus cartas como él.
- Rin, yo…- intento decir Mary, pero Rin solo se fue de la casa, Len la comprendió.
- Déjala, necesita más tiempo- intento consolarla su madre pero la madre de ella empezó a llorar, Len se preocupó por ella, quiso seguirla pero algo en sus manos se lo impidió.
- Disculpen, tengo que leer esto- Len se retiró rápidamente hacia su habitación, cerró la puerta y miro por la ventana, salió hacia su pequeño balcón, el que quedaba apenas una distancia corta del balcón de la casa de Rin, noto que las cortinas estaban abiertas y podía ver las cajas, también podía oír una voz- ¿Rin?- llamo él, se sorprendió cuando Rin asomo su cabeza, al parecer ese iba a ser su cuarto, Len puso una cara de felicidad extrema por ello, no podía creerlo, Rin estaría muy cerca de él.
- ¿Qué?- dijo ella de mal humor, tenía lágrimas rodando por sus mejillas.
- Nada, pensé que esa vocecita chillando era la tuya y decidí confirmarlo- ella hizo un puchero- Que genial que estemos tan cerca, así podremos hablar más seguido- Pero Rin negó fuertemente.
- Eso suena muy acosador, no pensé que esa sería tu habitación, debería cambiarme ahora que puedo- Len negó fuertemente.
- No seas mala- Rin rio levemente.
- Es por seguridad, estos balcones están muy cerca, quien sabe si algún día se te alborotan las hormonas y vienes a hacerme cosas pervertidas- Len se vio espantado por la simple idea.
- ¡¿Por qué dices eso?!- pregunto alterado- ¡Yo no haría esas cosas contigo!... a menos que quisieras- Esto último lo susurro más para él.
- ¿Qué dijiste?- pregunto ella asombrada, estaba un poco sonrojada, Len temió que lo escuchara.
- Dije que yo no soy un acosador- mintió rápidamente.
- Lo dijiste muy bajo, significa que no estas seguro- Rin siguió molestando.
- Vamos Rin, no te hice nada anoche, deberías confiar un poco en mi- Rin sonrió.
- Lo sé, eres un niño tan bueno que me das pena, debiste hacerme muchas cosas ayer, pero no te daré otra oportunidad, cerraré esa ventana corrediza con llave- Len solo la miro algo confundido.
- ¿Querías hacer algo conmigo anoche?- pregunto algo anonado.
- Idiota, solo es una broma- dijo Rin mientras se acercaba más a él- Espero leas estas cartas, llores y te sientas culpable- Rin entro hacia su habitación y corrió la ventana corrediza que más bien era como una puerta, Len sonrió.
Entro hacia su habitación, tomo la carta que tenía la fecha más vieja, la abrió y empezó a leerlas cuidadosamente, en ella Rin empezaba a contarle sobre un chico que había conocido y que había sido agradable con ella, pero que lo extrañaba, la caligrafía de la Rin de doce años era tan linda.
La segunda carta que abrió empezaba a notar que Rin estaba triste, preguntaba porque no contestaba a su carta, también empezó a contarle que estaba empezando a conocer más a ese chico y como le iba en la escuela, Len empezó a sentirse celoso por ese chico.
Las otras eran casi iguales, en cada una se notaba como Rin empezaba a estar triste por su silencio, Len se mordía su labio de impotencia, Rin se leía realmente triste y desesperada, él jamás quiso que se sintiera así, lloro por un instante al leer "¿Acaso hice algo mal?, ¿es por mi peinado?, ¿o porque peso muy poco?, ¿Por qué no soy femenina?, oye yo cambiaré, si es por ti cambiaré". Cuando termino de leerlas tomo un pedazo de papel y empezó a escribir.
-Rin- llamo él desde el balcón, Rin no tardo en abrirle la ventana y salir por ella.
- ¿Ya terminaste?- pregunto ella, Len asintió.
- Toma- Le dijo mientras le daba la carta que había escrito hace pocos minutos.
- ¿Qué es eso?- pregunto ella, Len sonrió.
- Leela- ordeno con su voz suave y su risa, ella estaba algo impactada por su cara.
Rin abrió el sobre donde la tenía envuelta, saco la carta y empezó a leer.
Hola mi princesa
Siento que todo esto de las cartas se haya complicado, nunca quise separarme de ti de esa manera, hubiera dado lo que fuera por tenerte a mi lado en estos cinco años.
A pesar de todo yo no odio a mis padres, tampoco a los tuyos, admito que en esa época siempre estuve pegado a ti porque eras mi única amiga en el mundo.
Siento no haberme dado cuenta que te amaba tanto en esa época, tú fuiste mi primer beso y eso jamás se borrará, tampoco se borrará el cariño que tengo hacia a ti, todos los momentos que pasamos juntos están tan dentro mío que tengo tanto miedo de saltar encima de ti y besarte otra vez.
Quiero que sepas que tú no tienes nada malo, eres perfecta tal como eres, desde tu estatura hasta tu peso, adoro tus ojos azules, el otro día que los vi en la calle sentí un gran nudo en mi estómago cuando me miraste, no sabía porque; luego te encontré detrás de la puerta y supe el porque, eran tan familiares y preciados esos ojos, mi cuerpo te reconoció aunque mi mente no, pero no me puedes culpar, siempre he sido distraído.
Tengo que confesarte que ese chico del que tanto hablas me tiene celoso, empiezo a darme cuenta que soy egoísta y no quiero que nadie además de mi sea tu mejor amigo, así que me esforzaré por volver a tener una linda amistad contigo.
Como tus cartas se perdieron, pensé en escribirte esta, es algo tonto ya que podría decírtelo en frente tuyo pero pensé que sería injusto que yo las tuviera y tú no.
Así que ya no te portes gruñona conmigo, yo te he querido en el pasado, presente y seguramente en el futuro lo seguiré haciendo.
Con cariño Len Kagamine.
Rin se quedó observándolo un rato, las lágrimas volvieron a brotar por sus ojos, Len estaba preocupado por su reacción.
-Gracias- dijo ella, limpió sus lágrimas y le sonrió- No tenías porque hacerlo- sus manos limpiaron rápidamente los excedentes de húmeda en sus mejillas.
- Es de mala educación no responder mis cartas- Rin sonrió aun mas.
- Yo también te quiero- Len le miro enternecido, ella podía ser tan tierna- Si… si me disculpas tengo que ir a terminar de desempacar- Len vio como volvía a cerrar la ventana.
Len también entro a su habitación, ya era hora de tomar una ducha, así que lo hizo, al terminar se acostó en su cama, estaba un poco cansado así que durmió por un par de horas. Solo fue cuando su estómago empezó a rugir que decidió buscar su comida; bajo hacia al comedor y vio a su madre.
-Len, ¿tienes hambre?- pregunto ella con una sonrisa.
- Si… no he desayunado- dijo el mientras se sentaba en la mesa, su madre no tardo en venir con algo de comida.
- Len… hablemos seriamente- Su madre se sentó al otro lado de la mesa, Len miro hacia los lados y nadie parecía estar alrededor.
- ¿Quieres seguir hablando?- pregunto él, ella asintió.
- ¿Realmente entiendes que lo que hice fue por tu bien?- pregunto ella, Len asintió.
- Si, lo entiendo, pero aun así me dolió, no quiero que vuelvas a hacer eso, mamá- Su madre suspiro.
- No quería hacerte daño, yo no me volveré a interponer con tus relaciones, ya estas muy mayor para eso- Len sonrió agradecido.
- Eso espero-
- Pero… quiero saber una cosa…- Ella parecía indecisa sobre preguntar.
- ¿Qué cosa?- pregunto Len por su comportamiento.
- ¿Tuviste relaciones sexuales con Rin?- Len escupió lo que sea que estuviera comiendo, su madre se sorprendió por eso y retrocedió un poco.
- ¡Mamá!- exclamo él, luego empezó a toser un poco.
- Len… ya estás en esa edad, además desaparecieron por varias horas- intento excusarse ella.
- Yo no hice nada malo con ella- Admitió avergonzado, sus cachetes se pusieron rojos como un tomate- Rin sigue siendo virgen… o eso creo, al menos yo no la he tocado- Len se disgustó un poco por la idea de que alguien más tocará a Rin, tendría que preguntarle.
- ¿Enserio?- su madre parecía sorprendida.
- Es enserio, ¿Qué clase de personas crees que soy?, Yo no me aprovecharía de ella porque esta triste- Len enarco una ceja, su madre suspiro de alivio.
- Lo siento cariño, pero me asuste tanto con que pudieras hacerme abuela en esta época, yo todavía soy muy joven- a Len se le terminaron de subir los colores por toda su cara.
- Ya para- Len sintió morirse, su madre sonrió.
- Estaría bien que Rin fuera tu novia, ella es linda- Len se quería morir en ese momento.
- ¡Mamá!- casi empezaba a llorar de lo avergonzado que estaba, lo único bueno de todo era que no había nadie alrededor.
- Pero hijo, algún día tendrás que tener una novia, preferiría que fuera una chica que conociera- Len suspiro cansado, debía terminar esta discusión.
- Cuando tenga una novia te la presentaré, ¿esta bien?- su madre asintió- Bien, quiero salir un rato, volveré temprano-
- De acuerdo- su madre sonrió.
Len salió de la casa y se dirigió hacia la casa de Rin, al tocar la puerta, abrió la madre de Rin, esta le sonrió y le dejo pasar, luego ella llamo a Rin, la chica no se demoró mucho en bajar, ahora ya se había bañado y cambiado y traía una camisa blanca de tirantes además de boleros y una falda con boleros también.
-¿Qué pasa?- pregunto ella, Len por un segundo se le quedo viendo sus blancas piernas y luego desvió la mirada hacia otro lado.
- Na-nada, solo quería saber… si quieres ir a caminar conmigo- pregunto él un poco incómodo, había recordado las palabras de su madre.
-Claro, ya termine de desempacar y estoy aburrida- Rin le sonrió, Len se sintió morir, ya no se portaba brusco con él.
- No la traigas muy de noche, Len- Dijo la madre de la joven, Len asintió.
Aunque solo fuera a caminar, Rin miraba todo atentamente, se adelantaba a veces y empezaba a recordar cosas, como si fuera una niña pequeña, Len la observaba atentamente, la falda se mecía a medida que ella caminaba, Rin era tan hermosa que tenía miedo que alguien fuera a robársela.
-¡Len!- llamo ella con una sonrisa señalando un parque.
- ¿Si?- pregunto él acercándosele, Rin seguía sonriendo.
- Aquí fue la última vez que jugamos- Len asintió.
- Si… creo que si, tienes buena memoria- Dijo Len, Rin asintió.
- ¿No lo sabes?- pregunto ella fingiendo inocencia.
-¿Qué cosa?- pregunto él curioso, Rin ensancho sus sonrisa.
-Ya te darás de cuenta- Rin empezó a caminar hacia unos columpios y se sentó en uno.
-¿A qué te refieres?- Len se situó detrás de ella y empezó a empujarla suavemente.
- Mejor no- Rin sonrió mientras Len le miraba con reproche.
- No me dejes iniciado, vamos cuéntame- nuevamente la empujo para balancearla sobre el columpio, Rin le sonreía muy radiante.
- Todo a su debido tiempo- Rin le saco la lengua, Len le siguió empujando, el cabello se movía mientras le balanceaba y ella parecía muy feliz.
-¿Te estás divirtiendo? – pregunto, Rin le miro por un instante.
- Es obvio que si, es divertido estar contigo- Len sonrió por su respuesta, se sentía como si estuviera en un sueño.
- Es tan increíble que te portes tan linda cuando en la mañana estabas furiosa- Len rio pícaramente, Rin inflo sus cachetes y paro el columpio con los pies.
-Puedo ser linda de vez en cuando, además tenía razones para estar enojada- Len le revolvió el cabello.
- Si, pero esta mañana estabas así de "no podemos ser amigos, no podemos volver al pasado" y esas cosas, ahora mismo pareces una niña chiquita- Rin se levantó del columpio y le tomo de los cachetes y empezó a apretarlos.
- ¡Deja de molestarme~! – canturreo ella, Len intentaba apartarla suavemente.
- Rin~, me duele~ - bromeó él mientras le quitaba las manos de sus mejillas.
-Es para que te arrepientas- ella le hizo un puchero, luego desvió su atención a algo que le llamo la atención y fue corriendo tal como niña pequeña –Len, helado- al verla así sintió unas terribles ganas de abrazarla, se portaba tan adorable.
- Ya voy – la siguió hasta el local, estaba lleno de gente, los dos entraron por la puerta y se acercaron al mostrador, Rin veía todos los sabores.
- Oh… se ven deliciosos- Rin casi babeaba por uno.
- Yo te invito- Len llego a su lado observando la fila.
- ¡Gracias! - Dijo emocionada.
- Yo iré a buscar una mesa, escoge para los dos – Len camino hacia una mesa, algo alejada en un rincón ya que ese lugar estaba bastante lleno, espero a que Rin llegará pero ella se demoraba mucho.
- ¡Len! – el rubio volteó a ver quien le llamaba, resulto ser un chico de cabellos azules – Que raro verte aquí- Dijo él mientras se sentaba en la mesa, Len le sonrió.
- Debí imaginarme que pasarías el verano comiendo helado, Kaito – Len se alegró de haberse encontrado a su amigo, pero triste porque quería estar a solas con Rin.
- Es la mejor época para comer helado, aunque odio que este lleno de gente.
- Si, casi no consigo una mesa – Len suspiro, busco a la niña rubia pero no la veía a la vista, en un segundo el mostrador de helados se había llenado demasiado.
-¿Viniste solo? – pregunto Kaito al verlo que él buscaba a alguien entre la multitud.
-No, en realidad vine…-
- ¡Déjame en paz!- Len se alertó al escuchar el grito de Rin, se levantó de la mesa mientras fue a buscarla, la encontró rodeada de chicos, una la tomaba de la muñeca.
- Pero vamos, solo quería saber tu nombre, tú no eres de aquí, ¿verdad?- Rin intentaba zafarse de su agarre pero él chico de cabello plateado la tenía bien agarrada.
- Oye… Dell, ¿Qué estás haciendo? – Len se acercó a ellos, Rin le miro algo confundida.
- Oh… Kagamine, ¿no ves que estoy ocupado? – Dijo el chico a quien Len le había hablado, iba acompañado de otros dos chicos, uno de cabello rosa y el otro de cabello negro.
- ¿Podrías dejarla en paz?, ella viene conmigo – Len se acercó a Rin y le paso su mano por los hombros para protegerla, todos los chico se miraron con complicidad.
- ¿Enserio?, ¿por qué no lo dijiste niña?- Dell sonrió y la soltó, Rin solo se aferró a Len y enarco una ceja por haberla llamado niña.
-¿Son tus amigos? – pregunto ella en voz baja.
- No, solo estudiamos juntos, les gusta molestar – Len la agarro de la mano y empezó a caminar con ella, Rin miro al chico que le había agarrado la mano y le saco la lengua.
- ¿Quién es ella? - pregunto Kaito al verla, Rin le miro algo confundida.
- Ella es Rin- Len la soltó, Rin solo lo observaba algo inquieta- Él es mi amigo, Kaito- esta vez le hablo a Rin.
- Gusto en conocerte – Kaito la miro de arriba hacia abajo, como escaneándola eso no le agrado, se sintió incomoda por la mirada que le dio.
- Digo lo mismo – Contesto el chico, miro a Len y luego a la chica - ¿Qué es contigo? – Pregunto hacia el rubio.
- Es mi amiga de la infancia – Kaito volvió a mirarla y esta a él - ¿Pudiste pedir los helados? – Le pregunto a la chica, esta asintió mientras se sentaba en la mesa.
- Un banana Split para ti – Susurro ella, Len le sonrió.
- Que linda, te recordaste que me gustan las bananas – Rin se sonrojo un poco, Kaito los miraba algo incómodo.
- ¿Estas de vacaciones, Rin-san? – Pregunto Kaito, Rin le miro con algo de temor.
- Yo…- Rin esquivo un poco la mirada con Kaito, Len solo la miraba algo extrañado por su actitud.
- No, ella volvió para quedarse, ¿cierto? – Rin asintió.
- Ya veo… pero es algo tarde para empezar clase, ¿Dónde vas a estudiar? –Rin miro hacia el suelo un momento, dudando sobre su respuesta.
- No-no lo sé- Len sonrió, ella estaba actuando muy tímida.
- Rin apenas llego ayer, aun no es tiempo de pensar en eso, además de que estamos en vacaciones- Kaito miro a Len, él no supo descifrar su mirada.
- Entiendo, perdón por preguntar – se disculpo el chico, Len sonrió.
- No te preocupes, ¿ordenaste algo?- pregunto Len, pero Kaito negó.
- Yo ya me comí mi helado, solo vine a saludarte antes de irme- El chico rasco un poco su cabeza, miraba a la rubia y esta miraba hacia otra parte que no fuera el chico de cabellos azules.
- Entiendo- Len solo lo observaba confundido, jamás había visto esa mirada en Kaito, ¿acaso le había gustado Rin?
- Vamos a ir a un festival la semana que viene, ¿quieres venir?- Len parpadeo por un instante.
- ¿Cuándo decidieron eso?- pregunto algo confundido.
- Ayer, intentamos llamarte pero no respondiste, Miku te mando un mensaje, ¿no lo viste?- Len rodo sus ojos, se había olvidado de ese mensaje.
-Oh… estuve ocupado, fue un día muy agitado para mí- Len le sonrió a Rin, esta no decía nada, estaba aferrada de su falda con fuerza.
-Puedes ir también, Rin-san- Kaito le hablo, ella se puso nerviosa en ese instante.
- No… yo no quiero importunar- se apresuró a decir, ambos chicos rieron.
-Vamos, entre más mejor, ¿cierto Len?- Kaito le sonrió, Rin no parecía muy emocionada por la idea.
- Me gustaría que fueras, ¿hace cuánto no vas a un festival de verano?- Pero Rin negó fervientemente.
- Esta bien, ve con tus amigos- Len suspiro.
- Ya veremos Kaito- Pero este no lucia muy feliz.
- De acuerdo, los dejaré porque tengo que volver a casa, Adiós Len, adiós Rin-san- se levanto de la mesa y se dirigió hacia la salida, Rin suspiro de alivio cuando se fue.
- ¿Ahora eres tímida?- Rin inflo sus cachetes un poco.
- No soy tímida, es solo que no me gustan los extraños- Len rodo los ojos, si, eso era totalmente distinto.
- Si no quieres ir al festival no estas obligada, pero, ¿Por qué?- a Rin se le tiñeron las mejillas.
- Len… Acabamos de llegar y no tenemos dinero, y para esos lugares se debe ir con Yukata- Len comprendió la situación pero suspiro- Además yo no conozco a tus amigos, te obligaría estar al lado mío, así que sería mejor que no vaya- Len volvió a observarla.
- No necesariamente tienes que usar yukata y mis amigos seguro te aceptan- ella negó varias veces.
- Te dije que podría hacer mis propios amigos- Len suspiro, existía la terquedad y luego Rin, pero no iba a molestarla.
- De acuerdo- Rin suspiro de alivió, en ese momento llegaron los helados de ambos.
Rin hacia caras mientras comía su helado, no caras desagradables, más bien como si quisiera llorar de feliz, Len le sonreía, no recordaba si Rin era adorable o no, tal vez si lo era pero en esa época no le importaba, ahora se daba cuenta y le hacia feliz, como si la inocencia no se hubiera ido de ella jamás.
-Oye Rin…- Rin le miro mientras tomaba las ultimas partes de su helado.
-¿Si?- ella le miro esperando, él curvo sus labios, tenía que preguntarle.
- Sobre las cartas… había algo sobre un chico…- Rin parpadeo confundida.
-¿Qué hay con él?- pregunto ella, Len suspiro.
- Esta bien, iré más directo… ¿Tuviste algún novio?- pregunto finalmente, Rin rio levemente.
- No, realmente me costo mucho hacer amigos porque no podría pronunciar bien el inglés, menos un novio- Len se sintió feliz de haberle escuchado eso.
- Oh… fue difícil para ti- Len removió un poco sus cabellos y acariciaba su pelo, Rin agacho la mirada un poco avergonzada.
- Me dijiste que no tienes novia, pero… ¿haz tenido alguna vez?- Len siguió acariciando su cabeza y luego bajo su mano y acarició su mejilla.
- No, tampoco- Rin le hizo un puchero como si no le creyera.
- ¿Por qué?- pregunto ella con un tono de voz que parecía molesto, tal vez era para disimular su felicidad, Len no lo supo.
- Mmm… no lo sé…- fingió inocencia, ella parecía no creerle mucho.
- Vamos, al menos inventa algo- Len rio levemente.
- Está bien, no sentí la necesidad de tener novia, ¿contenta?- pero ella no parecía satisfecha,
- Vamos Len, al menos debiste salir con alguien- Len le miraba algo incrédulo.
- Si salí en citas, pero solo eso- Rin bufo bajito- Parece que no te agrada- Rin negó lentamente.
- Si me agrada, pero es que es demasiado bueno para ser verdad, no intentes engañarme- Len sonrió, Rin dudaba demasiado de las personas.
- Debes creer en mi- Rin se sonrojo.
- De acuerdo- ella bajo su mirada, esas facetas de Rin le encantaban al chico.
Ambos terminaron su helado, Len fue a pagar mientras Rin le esperaba, en eso los chicos que la habían acosado también salieron y la miraron mientras ella intentaba mirar a Len e ignorarlos, Len suspiro al ver eso. Fue a su lado y tomo su mano, ella se sorprendió pero Len le apretó la mano, caminaron juntos de nuevo a casa.
-Ven- Dijo Len mientras abría la puerta de su casa y la llevaba rápido hacia su habitación.
- ¿Para qué me trajiste aquí?- pregunto ella un poco nerviosa, Len la sentó en su cama y fue a buscar su guitarra.
- Escucha-
Len empezó a tocar de nuevo su canción, la que había cantado el día anterior, ella escuchaba atenta la letra mientras lo veía tocar, sonrió mientras le escuchaba, Len miraba sus reacciones y cantaba más alto para ella.
-Fue muy hermoso- Dijo ella cuando termino, Len dejo de lado la guitarra y se sentó a su lado.
-¿Enserio te gusto?- pregunto mientras se acercaba, ella se alejaba a medida que él se acercaba.
- Por supuesto que si, cantas muy bien- confesó ella mientras cada vez la iba acorralando más contra la pared.
- Que bueno- Luego le dio un beso en la frente, ella se sonrojo al sentir sus labios, rápidamente se le alejo, ella le miraba inquieta.
- Me pregunto que vamos a comer, ¿Quieres venir?- Len le extendió su mano, ella le miro con duda, ¿cuáles eran sus intenciones?
- Es-esta bien- Ella tomo su mano y la apretó con un poco de fuerza.
