Hola a todas!!! Pues no, aún no abandono la historia ni lo haré. Sé que tardé bastante tiempo en subir la continuación, pero es por asuntos escolares V_V Aún así, no abandonaré la historia, no importa cuanto tiempo pase, la acabaré. Tenganlo por seguro ^_^ Ahora pues sin más palabrerío, espero que les guste este cap....


Capítulo II Decepción

-¿Tú tienes a alguien especial?- preguntó la guerrera ruborizándose un poco, la voz le temblaba- Con esto no quiero decir un amigo, ¿sabes a lo que me refiero? ¿Alguien… que ocupe tu corazón y tus pensamientos?

-Te entiendo, no es necesario más explicaciones. Bueno… - estaba tardando en contestar, su mirada se puso seria y su silencio la hizo ponerse más nerviosa, pues ella deseaba que de sus labios saliera la respuesta que tanto esperaba…

-La respuesta es sí… y a la vez no. Marina, yo soy el Gurú de este mundo, después del pilar soy yo quien debe velar por el bienestar de él, quien ocupa mi corazón y mis pensamientos es Céfiro...- respondió el hechicero con cierto dejo de resignación.

-Ya veo- respondió la chica, la expresión del rostro le había cambiado. En el fondo había sentido como si una espada la atravesara, fue como si una venda cayera de sus ojos, la decepción se reflejaba claramente en ellos.

La incredulidad congelo el cuerpo de Marina por un momento, entonces supo que se había equivocado. No podía articular palabras y el silencio reinó entre ambos hasta que Marina atinó a levantarse de su asiento e inventar una tonta excusa para huir de la situación en la que se encontraba.

-Discúlpame Clef, de repente sentí un terrible dolor de cabeza, ¿podemos continuar en otra ocasión? Con permiso…- y cuando estaba a punto de salir corriendo, éste la tomó de la muñeca.

-¡Marina, espera!

-¿Si?- la chica trató de fingir indiferencia.

-… que te mejores, hasta mañana…-dudó en continuar.

- Gracias, hasta luego- salió con calma de la habitación y apenas cerró la puerta se echó a correr hasta la suya mientras repetía para sí misma- si tan solo supieras que el mejorar depende de ti...

Adentro de la habitación quedó un desconcertado Clef por el incidente acabado de suceder. Quizá no había sido mucho el tiempo que pasaron juntos, pero podía decir que la conocía lo suficiente como para afirmar que algo le pasaba y no era precisamente un dolor de cabeza.

-Tal vez debí decirle la verdad… Marina, perdóname por no poder corresponderte como tú quisieras…

Por otro lado, en una oscura habitación de cortinas azules una chica se encontraba arropada en sus sábanas sin poder conciliar el sueño, mientras pensaba en lo sucedido minutos antes y en muchas cosas más.

-¿Cómo pude creer que yo le interesaba de esa manera? Después de todo, sigo siendo una niña de otro mundo para él, aquella que fue convocada para rescatar Céfiro. Creo que he confundido su afecto al verme cegada por mis propios sentimientos. Cuando llegué aquí que su amor me pertenecía, y al final resultó que no era así. Qué patética debí haberme visto cuando salí corriendo sin más de la habitación, con tanto silencio es inevitable que se haya dado cuenta de que me eché a correr, no sé que vaya a pensar ahora de mi, soy una tonta- cubrió su rostro con sus sábanas.

Se decía a ella misma que no debió haber construido castillos en el cielo, porque la caída había resultado ser dura. Al final solamente la consideraba su amiga. ¿Qué debería hacer? Después de esto no sabía si tendría el valor de verlo a los ojos. ¿Se habría dado cuenta de sus sentimientos? Esperaba que no, pues pensaba decírselos pero aún no era el momento.

Marina no pudo contenerse más y dejó salir unas cuantas lágrimas de desesperación. Vaya que era difícil haberse visto tan cerca y ahora tan lejos. ¿Habría tomado la decisión incorrecta al quedarse en Céfiro? En la Tierra cuándo iba ella, Marina Ryuuzaki, a derramar una lágrima por un hombre, solían ser ellos quienes terminaban abatidos… pero ahora ¡mírenla!, estaba llorando por él. Y así vencida por el cansancio y las lágrimas derramadas, acabó durmiéndose sin darse cuenta.

Un nuevo día comienza y todos en el castillo se levantaron muy temprano, desayunaron como de costumbre con la única diferencia de que hubo un silencio muy incómodo entre todos. Las razones eran hasta el momento desconocidas, todos se abstuvieron de hacer algún comentario al respecto. Al terminar Marina pidió a las chicas un momento para platicar con ellas y las tres se dirigieron a la habitación de Lucy. Necesitaba en ese momento palabras de aliento que la ayudaran a seguir, saber que había hecho lo correcto al volver a Céfiro, y tenía la certeza que podía contar con ellas. Pero no sabía que ellas también estaban pasando por situación no muy alentadoras.

-¿Y bien? ¿Que tal su estancia en Céfiro?, hace ya varios días que regresamos y no hemos tenido la oportunidad de charlar, cuéntenme – empezó a hablar Marina con una sonrisa un poco fingida.

-Es cierto, lo sentimos Marina. Es solo que hemos estado algo… ocupadas- Lucy respondió con un suspiro.

-¡Ya me lo imagino!-le respondió con una pícara sonrisa, pero no recibió respuesta de sus amigas que conservaban la mirada perdida, al notar esto continuó- ¿pero qué les sucede, porqué tienen esas caras?- Marina pudo notar que al parecer no era la única con problemas.

-Creo que empezaré yo- dijo Lucy al ver que Anaís aún no reaccionaba -debo confesarles que no ha sido tan agradable la situación que he vivido últimamente.

-¿Qué quieres decir con eso Lucy?- preguntó la ojiazul.

-Verán, los primeros días desde que regresamos a Céfiro habían estado bien. A pesar de que Latis no me ha confesado abiertamente sus sentimientos me trataba cariñosamente, pero últimamente ha estado muy raro. Pareciera que yo fuera solamente una amiga, no hemos hablado sobre nuestra situación y eso me preocupa un poco.

-Me pregunto cuál será la razón de su cambio tan repentino, si cuando regresamos estaba muy ilusionado, y la expresión que puso cuando confesamos que nos quedaríamos lo hacía lucir como uno de los hombres más felices sobre Céfiro y Mundo Místico- intervino Marina.

-No lo sé, no tengo idea de qué le pudiera estar pasando, pero tengo muchas esperanzas en que esto se solucionará pronto, ya lo verán- dijo una siempre optimista Lucy.- Y tú Anaís, ¿qué tienes, por qué estás tan distraída?

-¿Ah? Discúlpenme- reaccionó Anaís alcanzando a entender la pregunta- es que sucede que Paris también has estado muy raro estos días excepto en las horas en que estamos en el comedor. Últimamente suele irse muy temprano del castillo, incluso antes de que yo me levante, sin dejar recado alguno para mí. Presea dice que lo ha visto dirigirse a un poblado cerca del Palacio.

-Bueno, ¿y eso que tiene de malo? Tal vez va a tomar un poco de aire fresco- respondió Lucy tocándose la barbilla.

-No estarás pensando en que Paris te este…- dijo Marina dejando la frase incompleta.

-¿Engañando? Es exactamente lo que creo- respondió Anaís sollozando - al menos eso me hace pensar sus visitas tan seguidas al pueblo. Sus salidas a escondidas de mí, el no solía levantarse tan temprano o si así fuera me avisaría y me llevaría con él, ¿acaso no puedo ayudarlo a atender sus asuntos como rey? ¿Por qué no me deja algún recado? ¿¡Por qué no quiere darme explicaciones a su regreso!?- empezó a alterarse Anaís sin saber siquiera que pensar.

-Tranquilízate Anaís, tal vez estás especulando demasiado. Paris te ama y no creo que esté haciendo semejante cosa- laanimó Lucy mientras le proporcionaba un fuerte abrazo- olvídate de esos pensamientos.

-Él debe tener una explicación para todo eso y estoy muy segura que pronto la sabrás- agregó Marina uniéndose al abrazo, intentando dar consuelo a su amiga y al parecer ambas chicas lo consiguieron luego de dejar que la rubia se desahogue un poco.

-Tal vez tengas razón- secó sus pequeñas lágrimas- qué egoísta de mi parte, solo he pensando en mi. Marina ¿y cómo te va a ti?

-Gracias por preocuparte, bueno… yo ahora no sé si regresar a Céfiro haya sido lo correcto.

-¿Qué dices, porqué?- preguntó una shockeada Lucy.

-Es que yo regresé aquí por Clef, porque pensé que él podría corresponder mis sentimientos. Pero anoche descubrí que tal cosa no es posible- bajó la mirada al suelo.

-Dinos que pasó, ¿te confesaste, te rechazó? ¿Qué te dijo? –trató de indagar Anaís, una actitud rara en ella.

-No exactamente, pero le pregunté si él pensaba en alguien como algo más que una amiga esperando que al fin pudiera sacar sus sentimientos hacia mí, pero…

-¿Pero qué?- interrumpió Lucy

-El me respondió que ante todo está Céfiro, el no tiene sentimientos de esa clase, y yo me sentí destrozada, sin posibilidad alguna. Pensé que yo significaba para él más que una amiga, por eso decidí regresar y arriesgarme a perder todo lo que tenía en la Tierra. Al final todo fue en vano…- Marina estaba a punto de soltar el llanto una vez más, pero Lucy la detuvo tomando sus manos.

-¿Y eso fue todo? ¡Qué tiene de malo!- Marina quedó desconcertada, llego a pensar que Lucy no tomaba sus sentimientos en serio, hasta que su amiga pelirroja continuó- dijiste que no había nadie que pudiera importarle románticamente hablando ¿verdad? Entonces qué esperas, aún tienes la oportunidad de conquistarlo, no te des por vencida sin haber luchado antes.

-Tienes todas la ventajas, esfuérzate en ganártelo y tu regreso a Céfiro habrá valido la pena- le siguió Anaís- estoy segura que lo lograrás, demuéstrale quien es Marina Ryuuzaki: la chica más cotizada por los hombre en Mundo Místico- animó una recuperada Anaís- Pero debes mejorar un poco tu carácter- una gota de sudor resbaló por la frente de Lucy y Marina ante este comentario.

Todo el día estuvieron las tres juntas, necesitaban un descanso de aquellas situaciones tensas por las que estaba pasando. Recordaron sus vidas en el Mundo Místico, como se conocieron, sus aventuras en Céfiro y muchas cosas más. Al llegar la noche cada una se dirigió a su habitación para poder alistarse para la cena, momento que ellas consideraban especial en ese aspecto.

Al llegar a su habitación Marina se puso a hablar consigo misma…

-Sé que dijo que su gran amor es Céfiro pero eso puede cambiar, las chicas tiene razón, su corazón aún no ha sido ocupado por alguna mujer ni existe algún impedimento para que el Guru de Céfiro se enamore, por lo tanto yo podría conseguir que Clef se fije en mí. Debo dejar de lloriquear y por el contrario convertirme en una mujer digna de él: madura, inteligente, fuerte y lo suficientemente buena para estar a su lado. Entonces le diré lo que siento.

Al ver la hora decidió apurarse y empezó a revisar el guardarropa que le había proporcionado Caldina.

-Si quiero conquistarlo debo vestir como toda una mujer, no como una niña. Aunque creo que con todo lo que nos dejó Caldina no será mucho problema, ella es muy extravagante en sus gustos de vestuarios- rió observando los atrevidísimos diseños de la chica de cabellos rosas, entonces reaccionó- Claro, es ahora cuando habrá valido la pena todo ese equipaje que traje desde la Tierra.

Se apresuró a revisar entre sus maletas, había cargado con sus mejores atuendos. Entonces sacó uno de sus favoritos, solo lo utilizaba en las cenas a las que solía asistir con sus padres. Y recordaba que con ese había logrado hacerse de muchos pretendientes aquellas noches. Era un vestido azul con detalles en negro que hacía juego con sus ojos, de corte chino ajustado tipo halter, un poco brilloso y le llegaba hasta poco arriba de las rodillas. Recogió su cabello con los típicos palitos chinos, terminó con los detalles y emprendió su camino hacia el comedor.

Al llegar y abrir la puerta, casi todos estaban ahí. Sus amigas le dirigieron una mirada de aprobación como deseándole buena suerte. Los chicos quedaron sorprendidos, Marina lucía realmente hermosa. Nunca antes la habían visto así, Anaís y Lucy sintieron un poco de celos pero nada de qué preocuparse. Ascot quedó congelado en su asiento con la boca entreabierta, mientras que Clef no perdió el tiempo y se dirigió a la entrada para escoltarla hasta la mesa. Al ver este gesto de caballerosidad Marina se sonrojó y sonrió satisfecha, aunque se sintió un poco rara siendo escoltada por alguien de la estatura de Clef.

-Te ves… bueno, se nota que ya no eres una niña.

-Gra… gracias- dijo Marina notoriamente sonrojada, pero éste no lo notó.

Llegando le abrió una de las sillas que se encontraban junto a la de él, Ascot tuvo que resignarse, y Clef acaparó su atención durante la mitad de la cena.

­-Así que ese diseño es de Mundo Místico- le preguntó.

-Sí, solía usarlo cuando salía con mis padres-

-Ya ves, no tienes nada de qué preocuparte, dijo con sus padres- se dirigió Caldina al joven convocador, lo suficientemente audible para que todos voltearan pero sin haber entendido lo que dijo.

-¡Caldina!- reclamó Ascot tapándole la boca a la bailarina, todos los veían con risa y confusión.

-¡Ascot ten más cuidado, me ahogas!- dijo una vez liberada- cambiando de tema, ¿desde cuándo te interesan los diseños de mundo místico, Doushi?

-Cof cof- toció Clef luego de atragantarse al escuchar ese comentario- fue solo una pregunta Caldina- todos rieron, entonces Marina habló.

-A propósito, ¿dónde está Presea? Hace días que no la veo por aquí.

-Ella tuvo que salir a atender unos asuntos y no sabemos exactamente cuándo será su regreso- respondió Ráfaga.

-Ya me extrañaba no haberla visto- agregó Lucy.

No era nada personal, pero Marina se sentía un poco aliviada. No estando Presea en el castillo, podría disfrutar de la entera compañía de Clef, pues la armera solía estar gran parte del día con él cuando había asuntos importantes del reino que atender. Apreciaba a Presea, pero no podía sentir un poco de celos al recordarlo. En ese momento se abre la puerta.

-Buenas noches, siento interrumpirlos de esta manera. Ya estoy en casa.

-¡Presea!-exclamaron todos.

-Qué gusto que ya estés de vuelta querida- dijo Caldina.

-Presea, que bueno que ya regresaste. Siéntate, cuéntame cómo te fue…- Clef había dejado de prestarle atención a Marina y ella no tardó en notarlo. Él hizo sentar a la recién llegada de su otro extremo y pasó el resto de la noche escuchando y comentando todo lo que Presea relataba. Fue un golpe duro para Marina, y sin embargo tuvo que disimularlo. Había lamentado haber hecho el comentario de Presea, en mundo místico dirían algo así como que "la había invocado", mejor hubiera sido quedarse callada. Ascot de pronto rompió con sus pensamientos, notando la mirada de la guerrera del agua.

-¡Marina! Chicas, porque no nos siguen contando de su vida en mundo místico, hasta ahora todo sonaba muy interesante…

Y de esta manera Marina y las otras dos guerreras pudieron sobrevivir a la cena. Al levantarse de la mesa Clef aún seguía distraído en la conversación con Presea y no notó que Ascot se acercó a Marina.

-Disculpa Marina, estem… -titubeó, pero luego se armó de valor- ¿quisieras dar un paseo conmigo por la mañana, después del desayuno?

-Claro que si Ascot, me encantaría –y le sonrió mientras el chico se ruborizó por esto.

-¿Quieres que te acompañe a tu habitación?

-Gracias por el ofrecimiento, pero aún tengo algo que hacer- respondió apenada por haberlo rechazado.

­-No, muchas gracias a ti, hasta mañana- se alejó y salió de la habitación mientras se decía para sus adentros:

-Marina cada día estás más hermosa. Sé que estás enamorada de mi maestro y que yo solamente soy un amigo para ti, pero no puedo sacarte de mi mente. Así que no me rendiré hasta hacerte cambiar de parecer…

Mientras tanto Marina permanecía en el comedor pues había quedado con Clef que tras la cena irían a charlar como de costumbre a su estudio. Luego de algunos minutos Presea se despidió y Clef se acercó a Marina.

-Siento haberte hecho esperar, ¿nos vamos?-

-Claro- asintió.

Esa noche Marina estaba que no podía con los celos pues Clef no paraba de contarle todo lo que Presea había hecho durante su corto viaje…

-Presea es excelente resolviendo esa clase de problemas. Logró que ambos poblados llegaran a un acuerdo olvidando así la riña que tenían, ¿puedes creerlo?

-Sí, no podría dudarlo de ella- dijo con un tono de sarcasmo incomprensible para el mago- a propósito "Guru Clef" ¿no crees que me debes una disculpa?

-¿Disculpa, por qué?

-No me parece de buena educación dejar a una chica con la palabra en la boca para después ignorarla por completo, ¿te suena familiar esa escena?- dijo en forma de reclamo pero a la vez de broma, a lo que Clef contestó con cara de "oh oh".

-Hem… lo… ¿siento?- él sabía muy bien el tipo de carácter de la guerrera, así que trató de ser lo más prudente posible- en verdad lo siento mucho Marina, no fue mi intensión hacerte eso. Te prometo que te lo compensaré- a estas palabras Marina saltó de gusto en sus adentros, cosa que vino a ser interrumpida por lo siguiente- pero no pude evitarlo, estaba ansioso por saber cómo le había ido a Presea.

-Presea- susurró Marina- …Clef, ¿qué piensas de Presea?

-¿De Presea? Bueno, pienso que ella es una mujer con muchas cualidades: es madura, responsable, inteligente… -el mago hizo una pausa- también es bella y sé que a más de un hombre le agradaría tenerla como pareja. Presea es una gran mujer.

Marina sintió ligeras punzadas de celos después de escuchar sus comentarios, pero no dejó que él se diera cuenta. Luego de un rato se despidieron y se dirigieron a sus respectivas habitaciones. Al llegar a la suya, Marina encontró un regalo sobre su cama; como en la ocasión anterior encontró una rosa atada con finas cintas y de nuevo otra nota sin firma: "Una rosa para la mujer más hermosa que haya pisado Céfiro. Esta noche luciste muy hermosa". Marina no podía evitar sentirse alagada por el detalle y a la vez triste por el convocador de criaturas. Se veía que ponía todo su empeño en conquistarla, pero ella no podía dejar de pensar en su maestro. Sin más se acostó a dormir.

Muy en la mañana se ve una silueta recorrer los pasillos del castillo de Céfiro: era el príncipe que intentaba escabullirse hacia las afueras del castillo sin ser descubierto.

­-Debo apresurarme, si Anaís me ve salir tendré que darle explicaciones- su tono se oía de preocupación- y no puedo hacer eso ahora…

En uno de los jardines otra silueta vio pasar la del príncipe sin que éste se diera cuenta.

-Todos en el castillo han estado muy raros, me pregunto qué les pasará a estos chicos. Creí que lo que más deseaban en el mundo es que ellas regresaran- sus pensamientos fueron interrumpidos minutos después por el grito de su querida novia.

-¡¡¡Ráfaga!!! ¡El desayuno está por servirse, apúrate no querrás que nos retrasemos por ti!

-¡En seguida voy Caldina!- sonrió, a pesar del tiempo esa mujer lo seguía volviendo loco como el primer día en que se dio cuenta de lo que sentía por ella.

Al llegar al comedor todos ya estaban sentados, alado de Anaís había un asiento vacío. Todos miraron hacia el lugar extrañados y la chica rompió el silencio.

-Qué extraño, Paris nunca ha faltado al desayuno-

-Me pregunto dónde podrá estar- añadió Lucy- apuesto a que se quedó dormido.

-Entonces iré a buscarlo, no le gusta desayunar solo- dijo Anaís con una sonrisa.

-Creo que eso no hará falta- interrumpió Ráfaga, no pudiendo ocultarlo más- vi a Paris salir muy temprano del castillo, al parecer con dirección al pueblo más cercano al castillo- la sonrisa de Anaís cambió por una mirada baja y seria.

-Ya veo, entonces no tiene caso que vaya- Lucy y Marina se miraron preocupadas por su amiga, luego dirigieron una mirada de compasión hacia Anaís.

-Paris, que sucede contigo… quisiera confiar en ti, pero cada vez se me hace más difícil…- eran los tristes pensamientos de Anaís.

Todos quedaron callados por el resto del desayuno debido al temor a decir algo que incomodara a la guerrera del viento. Clef y Presea se retiraron antes de lo normal porque andaban algo apurados con sus deberes. Al terminar las chicas se quedaron conversando entre ellas al igual que los muchachos por su lado.

-¿Y bien? Cómo se la están pasando aquí en Céfiro- preguntó Caldina.

-Muy a gusto, gracias Caldina- respondió Anaís tratando de ser educada, aunque por dentro sintiera otra cosa.

-Me alegra, a propósito Marina por ahí escuché que hoy saldrías con Ascot- mencionó la bailarina, golpeándola ligeramente con el codo.

­-¿Con Ascot?- exclamaron extrañadas las otras dos guerreras.

-Pues si-respondió riendo nerviosamente Marina- anoche el me invitó a dar un paseo y no pude negarme.

­-¿Estás diciendo que sientes algo por él, querida?­-preguntó Caldina con algo de esperanza.

-­No, no quiero que se confundan. Es verdad que él es mucho más que un amigo para mí, pero más bien como si fuera mi hermano menor. Así es como veo al pequeño Ascot y no creo que eso llegue a cambiar-

Por un momento reinó el silencio en aquella conversación, mientras que en otro lado…

-¿Qué dices Ascot? ¿Vas a salir con Marina? ¿Cómo fue que lo conseguiste?-

-Así es Ráfaga- contestó Ascot emocionado y orgulloso de sí mismo- ella me concedió esa oportunidad y no la desaprovecharé.

-Felicidades, espero que te diviertas- agregó Lantis un poco indiferente a la situación.

-¡Gracias! Ahora si me disculpan… debo apresurarme- y se alejó dejándolos solos y divertidos por su expresión; luego se fue aproximando a donde se encontraban las doncellas.

-Hola, ¿puedo interrumpir?- las saludó Ascot.

-­Pues ya lo hiciste, ¿no querido?- respondió una bromista Caldina.

-¡Caldina! Yo solo trataba de ser amable. Como sea, Marina ¿nos vamos ya?

-Si- volteando a ver a las demás- discúlpenme chicas, nos vemos luego- se despidió levantando la mano y los dos se alejaron.

-¿No creen que hacen una bonita pareja?- se emocionó la pelirosa.

-Caldina, la verdad es que…- dijo Lucy, la mencionada suspiró.

-No hace falta que me digan la verdad, ya la sé, desde la segunda vez que estuvieron en Céfiro. Es solo que no puedo dejar de pensar en el pobre Ascot…

Por otro lado, solo quedaban Ráfaga y Lantis solos…

-Lantis, quería hablar contigo un momento-

-¿Qué sucede, Ráfaga?-

-Bueno, sé que puedo sonar a un padre regañón pero ¿qué crees que estás haciendo?- subió un poco el tono de su voz.

-¿A qué te refieres?- preguntó el chico de cabellos negros fingiendo no saber nada.

-Sabes perfectamente a lo que me refiero. ¿No pasabas las noches deprimido esperando el momento en que Lucy regresara a Céfiro porque según tú la amabas y la extrañabas? ¿Qué pasó ahora?, dime… por qué huyes de ella, ¿por qué la haces sufrir tanto con tu indiferencia?

-Creo que ese no es asunto tuyo "Comandante", yo sé perfectamente lo que hago. Tú no puedes saber lo que sucede realmente, así que por favor no te metas en mis asuntos personales, te lo agradecería mucho- contesto indignado Lantis.

-Ahhh… - suspiró el rubio- tienes razón, yo no debería meterme en tu vida, así que ya no te diré nada más. Pero por favor piensa un poco en lo que te dije, ya no le causes más dolor.

En ese momento Clef venía acercándose por el pasillo hacia ellos, había dejando a Presea encargarse de los últimos detalles y salió de regreso al comedor como buscando a alguien…

-Ráfaga, Lantis…-

-¿Qué sucede Doushi?

-¿Se te ofrecía algo Guru Clef?

-No, nada en especial. ¿Han visto a Marina? No la encuentro por ningún lado.

-¿Por qué, la necesitabas para algo urgente?- se dirigió Lantis hacia él

-La verdad no creo que la vayas a encontrar en un buen rato- Ráfaga soltó una risita pícara- esos dos chicos se fueron hace poco a divertirse, no sé cuanto se vayan a tardar.

-¿Quién?- preguntó con curiosidad Clef que aún no terminaba de entender.

-Marina y Ascot, tú sabes, los dos son jóvenes- tanto Ráfaga como Lantis empezaron a bromear con esos dos, mientras que Clef se fue alejando seriamente del lugar.

-¿Qué?- se pararon los dos chicos en seco- ¿y ahora que hicimos?- dijo Ráfaga desconcertado por la actitud del mago.

En eso se acercó Lucy al par de chicos dirigiéndose al más alto, quien la volteó a ver.

-¡Lantis! ¿Te gustaría acompañarme a dar una vuelta por el bosque? Tengo muchas ganas de tomar aire fresco, ¿vienes?

-Hem… me encantaría, pero ya he quedado con Ráfaga de ir a entrenar con él toda la mañana, es una pena, será en otra ocasión- Ráfaga se disponía a hablar, a decir que no era cierto o que no habría problema si cancelaban, pero Caldina interrumpió.

-Bueno, ya que ellos no pueden, ¡vamos nosotras! Será una salida de chicas- animó –ya que ellos no pueden venir, divirtámonos solas. ¡Hasta luego muchachos!-salió llevándose a Anaís y Lucy con ella.

Por otro lado, en algún lugar del bosque una pareja se encontraba alegremente conversando.

-¡Este lugar es precioso Ascot! ¿Cómo lo encontraste?- corrió hasta inclinarse junto a un arbusto lleno de flores.

-Vengo muy seguido con mis amigos, ellos fueron los que lo encontraron-

-Pues dale las gracias de mi parte, ¡es increíble la cantidad de flores que hay aquí! Y el aroma fresco del bosque… - aspiró profundamente- es como un pequeño paraíso, ¡me encanta las flores!

-¿En serio? ¡Sabía que te gustaría!- una gran sonrisa cubrió el rostro del convocador de criaturas mientras que una franja de sonrojo se formó en su rostro, satisfecho de haber causado tal impresión en Marina-

Este comentario de Ascot hizo pensar un poco a Marina en las flores que había recibido constantemente en su habitación. Sus sospechas empezaban poco a poco a rebelarse. Entonces siguieron paseando, mientras que por otro lado del bosque tres chicas se encontraban sentadas a la orilla del río, remojando los pies dentro de él. De pronto la rubia se levantó, tomó sus zapatos, se los puso y caminó adentrándose más en el bosque, las otras solo la vieron marcharse:

­-Anaís… -murmuró Lucy

-Déjala Lucy, tal vez solo necesita pensar un poco a solas- respondió Caldina –ya volverá.

La rubia caminaba con rumbo al susodicho pueblo, no podía dejar de pensar en lo que Ráfaga dijo y en las especulaciones que ella misma había hecho.

-No, no puede ser que Paris esté haciéndome algo así, debe de haber una explicación para todo esto, él no podría. Debo confiar en él, solamente necesito saber qué tanto hace en ese lugar- en ese momento llegó al pueblo y caminó por los alrededores.

Paseaba por las calles de la ciudad y en una pequeña plaza donde se encontraban varios establecimientos, vio cómo una pareja se encontraba platicando amenamente. Él hacía bromas y ella solamente reía. Anaís se fue acercando a ellos de espaldas al chico de cabellos verdes, la joven junto a él se dio cuenta y siguió los movimientos de Anaís con la mirada. Paris seguía riendo, luego se percató del silencio y volteó hacia donde se dirigía la mirada de su acompañante, abrió los ojos muy ampliamente al ver a la recién llegada… después lo único que sintió fue calidez y ardor en su mejilla.

-¡¡­Anaís!!- exclamó Paris, mientras tomaba su mejilla y veía como la rubia se alejaba corriendo del lugar.

Los ojos de la guerrera rubia parecían cascadas, ella misma no supo en qué momento pegó la carrera, pero ahora no quería dejar de correr hasta estar lo más lejos posible de ese lugar. Regresó por el mismo camino del que vino. Cuánto necesitaba en ese momento un abrazo, cuánto necesitaba el apoyo de alguien, se sentía totalmente abatida. El hombre al que ella creyó el amor de su vida la había defraudado de la peor manera. Si alguna vez pensó que ellos se separarían la razón hubiera sido el no encontrar la manera de volver a Céfiro, pero la encontraron, ella volvió por él, porque pensó que en Céfiro estaba su felicidad. Qué equivocada estaba, toda su dedicación, todo el amor que había dado a esa persona, la única en el mundo que había logrado hacerla sentir de esa manera le había pagado con la peor de las traiciones. En ese momento Anaís llegó de nuevo al lugar donde se encontraban Lucy y Caldina, en cuanto las vio Anaís dejó de correr tirándose de rodillas al suelo, apretando el pasto con sus puños y dejando correr las cascadas de sus ojos. Al verla sus amigas se apresuraron hacia ella sin saber qué es lo que sucedía. Lucy la abrazó con fuerza y Anaís correspondió el abrazo, cuánto lo necesitaba en ese momento.

­-Anaís…- no pudo decir más Lucy, solo la abrazaba mientras su amiga se desahogaba.

­-¿Qué tienes pequeña? Por qué tanto llanto, ¿te sucedió algo?- preguntó Caldina pensando en que pudo haberse encontrado algún ente desagradable en el bosque. No le respondió.

-Paris…- después de un rato pudo contestar- …Paris, él… - lloró de nuevo.

­-¿Qué pasa con Paris? No me digas que le sucedió algo malo- fue lo primero que pensó Lucy.

-Él… me traicionó- dijo con voz ahogada.

-¿¡Qué!?- exclamaron ambas jóvenes.

-No puede ser, debe haber una equivocación, ¿quién te dijo eso?- preguntó Caldina aún con la duda, pensando que alguien pudo haberle llenado la cabeza de ideas.

-­No hizo falta que me lo dijera nadie, yo lo vi con mis propios ojos- dijo Anaís aún sollozando.

-Amiga, lo siento tanto- la abrazó Lucy lo más fuerte que pudo.

-Este no es un lugar muy propio para conversar de estas cosas, será mejor que volvamos al castillo- sugirió Caldina y emprendieron el rumbo para platicar con Anaís más calmadamente en su habitación.

Al día siguiente, Anaís no habló para nada a Paris, fue como si él no existiera para ella. Lo evadía lo más que podía, él trataba de querer dar explicaciones, pero ella se negaba. Se encerraba en su cuarto mientras el rogaba y suplicaba.

-¡Anaís, por favor, debes escucharme!-

-Vete Paris, ya no más. Tú lo decidiste así- fue lo último que Paris escuchó de sus labios recargándose en la pared de la habitación de Anaís. Después de esto, no volvieron a hablar.

Al medio día, Clef buscó a Marina y al encontrarla se le acercó.

-Marina, ¿estás ocupada? Quería invitarte a salir a dar un paseo, hace tiempo que no lo hacemos y…-

-Es que quedé con Ascot de ayudarlo a alimentar a sus amigos, lo siento Clef- respondió Marina a la proposición, no muy convencida de su respuesta.

-Está bien, no hay problema. Supongo que no puedo hacer nada en contra de eso, será en otra ocasión entonces- le sonrió y se despidió- que te diviertas.

-Clef…- el joven con cuerpo de niño se marchó, Marina pensaba- ¿Por qué no me invitaste antes?, ahora no puedo dejar mal a Ascot, habría aceptado acompañarte con mucho gusto.

En ese mismo momento los chicos del castillo se encontraban reunidos bajo la sombra de un árbol, Clef se acercó para platicar con ellos un rato. Ascot se encontraba contándole a los demás la buena suerte que estaba teniendo.

-…Y hoy saldremos a dar una vuelta de nuevo. Creo que después de todo si estoy consiguiendo algo, si sigo así tal vez les lleguemos a dar una sorpresa muy pronto. Jajaja.

-¿No crees que te estás apresurando un poco? –arqueó una ceja Ráfaga ante tal comentario.

-¿Qué estás diciendo Ráfaga? Claro que no, estoy seguro que ella siente algo por mí.-

-Bueno, creo que me retiro, tengo muchas cosas que hacer, con permiso.

-¿A dónde vas Guru Clef? ¡Apenas estamos comenzando!- gritó Paris al verlo alejarse.

-Por favor si ven a Presea díganle que la espero en mi estudio- fue lo último que dijo el mago antes de irse completamente, esto último lo escuchó Marina

-Presea… porqué siempre tiene que ser Presea…

De vuelta con los chicos, Lantis ya se había retirado a dar un paseo con Lucy. Había decidido que era el momento de dejar de huir y enfrentarse a ella. Y Ascot se fue con Marina, mientras que los que quedaban seguían con sus comentarios.

­-¡Ese Doushi cada día tiene un carácter de lo peor! De dónde saca tanta amargura- dijo en tono sarcástico Paris.

-Tranquilo Paris, más respeto al Mago Maestro- respondió el rubio- aunque tienes mucha razón, últimamente su carácter se ha tornado más frío, me pregunto por qué. Pero pasando a otra cosa, ¿qué es lo que sucede con Anaís?

-Verás- suspiró- creo que a ti si te puedo contar lo que sucede…- y así Paris se puso a contarle a Ráfaga con detalle todo lo que pasó y sus motivos para hacerlo.

Dentro de uno de los jardines más hermosos del castillo se encontraba sentada una pareja, bajo la misma fuente testigo de todo lo que ellos habían pasado juntos. Lantis estaba nervioso, no sabía por dónde empezar. Lucy sabía que entre él y ella el trato había sido un poco distante, aún no habían aclarado las cosas y decidió ser ella quien rompiera la barrera que se había formado entre ellos.

-Lantis, has estado muy serio desde nuestra llegada, me evades mucho ¿acaso no te da gusto verme?

-No digas eso, al contrario. Pero es que...

-Dime, ¿es porque te hice esperar mucho? ¿Es eso, estás molesto por eso? O… - pensó en otra probabilidad no muy alentadora después de lo que sucedió con su amiga Anaís- ¿No me digas que hay alguien más?

-No Lucy, yo te hubiera esperado toda una vida si fuera necesario. Ten por seguro que no hay nadie más de por medio. Es solo que…-

-Entonces... ¿me has dejado de querer? Porque yo aún guardo todos mis sentimientos de amor aquí conmigo, y jamás he querido entregarlos a nadie más que no seas tú. Pero si has decidido seguir otro camino, yo no soy quien para impedirlo.- dijo Lucy con un poco de decepción y temor de que así fuera.

-Verás Lucy, todo este tiempo que no estuviste aquí conmigo me sirvió para pensar bien las cosas, y me di cuenta de algo muy importante.

-¿A qué te refieres?- preguntó con un poco de extrañeza.

-Creo que... jamás podré perdonarte lo que hiciste.

-Latis...- esto desgarró a Lucy, jamás pensó que esa podría ser la razón. ¿Acaso Lantis no había olvidado lo ocurrido con su hermano Zagato, no estaba convencido de su arrepentimiento, no recordaba que ellas habían sido también víctimas de aquella terrible batalla?

-Así es, lo siento mucho pero...

-Por favor no sigas. Con eso me basta, desde ahora prometo no volver a interferir en tu vida-pegó la carrera sin rumbo. Lo que acababa de escuchar la había desconcertado. El rencor que le guardaba su amado era más grande que su propio amor. Esto no podía seguir así.

-¡Lucy, espera!- se quedó parado en aquel lugar, pensó un poco en lo que había pasado- soy un verdadero idiota, creo que lo eché todo a perder.

Por otro lado Marina había acabado rendida después de ayudar a Ascot, sus amigos eran muy tiernos a pesar de ser monstruos. Jugaban como si fueran cachorritos y eso la había hecho correr como una niña pequeña. Quedó satisfecha con el paseo. Lo primero que hizo fue ducharse y cuando salió notó otro regalo más depositado en su cama como de costumbre, esta vez no había nota, solo una rosa más con un perfume más penetrante que las anteriores. Marina aspiró el aroma disfrutando de aquel detalle que día a día la hacía sentirse importante.

-Muchas gracias Ascot- se quedó pensativa por unos instantes- A veces me pregunto por qué no habrá sido él del que me enamoré, es un chico lindo después de todo…- pero sus pensamientos enseguida la llevaron por otro lado- …Clef… porqué no puedo dejar de pensar en ti, te amo… necesito verlo.

Se arregló para visitarlo, y salió de su habitación rumbo al estudio de su amado. Iba con la mirada perdida y un poco de ilusión. Al llegar a la puerta escucho voces, Presea estaba adentro.

-Clef- Marina escuchó a Presea- necesito hablar contigo, es muy importante que lo haga.

Marina decidió ser prudente y no entró, prefirió alejarse unos momentos en lo que terminaban de platicar, tal vez era un asunto delicado de Céfiro. Luego de varios minutos regresó y se encontró que ya no había nadie, dedujo esto por el silencio que reinaba en la habitación. Entró más al fondo, donde se encontraba el escritorio de Clef y ahí lo encontró.

-¿Clef?- llamó observando una silueta sentada.

-¡­Marina!- se asombró el muchacho, no esperaba su visita, no sabía cómo reaccionar ante ella ahora.

-Como no pude aceptar tu invitación en la mañana, vine a visitarte un rato, tal vez pueda ayudarte en algo, tu… - levantó la mirada del suelo y se asombró ante lo que vieron sus ojos, se sonrojó a más no poder mientras no podía explicarse lo que estaba sucediendo.

-¿Qué… qué sucede?- preguntó un tímido Clef.

-¿Tú, tú eres Guru Clef?- Marina preguntó luego de observar al buenmozo joven de cabellos largos y lilas, cuya estatura era un poco más alta que la de ella, pero la hermosa mirada celeste que tenía la hizo despejar sus dudas- bueno, claro que eres tú, pero… -

-¿Qué me pasó? Bueno, a todos nos llega el momento de crecer, las relaciones externas de nuestro mundo así lo pidieron y heme aquí. – respondió Clef, revelando por fin su apariencia adulta.

­-…- Marina ya no pudo comentar nada más al respecto, al verlo así sintió como el amor que sentía por él dentro de ella creció y cambió de tema- ¿te… te ayudo en algo?

-¿Estás segura de que quieres trabajar tan noche?

-Claro, lo haré con mucho gusto- respondió al fin con una sonrisa.

Marina siguió ayudando a Clef con su trabajo. Lo ayudaba a pasarle documento, escribir una y otra cosa por ahí. Revisar otros, y ella no perdía la oportunidad de observarlo de reojo mientras trabajaban. Pero hubo un momento en que él se perdió en sus pensamientos.

-¿Clef?... Clef…. ¡Clef!- lo llamó Marina tres veces, ninguna reaccionó. Ella sonrió por lo lindo que se veía cuando se distraía, ahora era el hombre más guapo dentro del castillo, al menos para su gusto personal. De repente escuchó que una palabra salía como en susurro de los labios de Clef.

­-Presea…

Al escucharla Marina se heló donde estaba, sintió como le bajaba la sangre. Su rostro se ensombreció al instante, esto no podía estar pasando, no ahora. Marina no dijo nada y salió enseguida de la habitación con rumbo a su cuarto, pero Clef no se dio cuenta por lo distraído que estaba. Tenía que desahogarse… esto tenía que ser una pesadilla.


Notas de la Autora:

Bueno, que más puedo decirles, una disculpa por el tiempo que me demoré. Gracias a todas las que siguen leyendo la historia, y sobre todo a aquellas que dejan review ^_^ Arogatou!

Agradecimientos especiales a Tenshi por la ayuda recibida con sus beteos ^_^

Tenshi of Valhalla: Gracias!!!! Tú eres la mejor ^_^ Sorry, creo que al final no es lo que queríamo escuchar, pero bueno, todo a si momento XD o al menos eso espero, jejeje. Sorry por hacerte odiarlos! Saludos! Estamos en contacto amiga!

Shadow girl: Gracias por animarte a dejarme un review y por tu opinión acerca de él. Disculpa la demora, en verdad estoy apenada, pero espero que la sigas leyendo. Esto se pone mejor, jejeje.

Serena Ryuuzaki: Hola amiga! Pues la verdad me da gusto que te hayas pasado por aqui, y que hayas leído la historia, que pues también va dedicada a ti, que eres una de mis inseparables amigas Clemimaniacas XD jejeje. Gracias por el apoyo!! Igual sigo leyendo tu historia que también va muy interesante por cierto!

Saphire Elegance: Thanks again for reading my story even though it is Spanish. I hope you enjoyed this new chap. Well, actually I'm really busy at school, but I promise you that when I have more free time I read all the chaps of your great story! ^_^ See ya!

SAKURA2226: Gracias por tu comentario. Pues espero actualizar lo más pronto q mi ritmo de vida me permita, pero de que lo termino, lo termino! Jejeje, saludos!

Karina Natsumi: Gracias! he notado que has visitado no solo esta sino mis otras historias también, y has dejado review. ^_^ Gracias por eso, espero que te siga gustando la historia.

Hefini: Gracias por tu apoyo de siempre, y por preocuparte de mi. Que lindo detalle ^_^ Mil Gracias!!!! Te prometo que me esforzaré duro para terminarla, jejeje. También te sigo en tu historia, que se pone cada vez mejor, lo malo que ya va por la recta final V_V Así q nos seguimos leyendo!