-¡Hana, yo también quiero un hijo, no mejor dos, sí, dos hijos EXTREMOS!-El sol le grito a su esposa que lo miraba con cara de 'si dices algo estúpido te mato.'-

-No me grites o si no te mato, por dios, ¿cómo gritas eso?-La mujer decía mientras se sobaba las sienes.-

-¡Con mi boca EXTREMA!-Su esposa no aguanto eso, espero unos tres segundos, el silencio cortante en la habitación todos mirando con cara de 'te van a matar', acto seguido, Hana golpeaba a su marido con todo lo que encontró.-

-¡ACASO ERES IMBÉCIL, NO DUERMES CONMIGO ESTA NOCHE, DUERMES ACÁ ABAJO!-Mientras le pegaba a Ryohei, Hana decía aquellas palabras.-

Todos miraban la escena, estaban acostumbrados a las respuestas estúpidas del guardián del sol, y varías veces cuando Tsuna o Hayato iban a buscar café lo veían durmiendo en los sillones, y le decían que se tapara, porque hacía frío, o simplemente le invitaban a una taza de café.

Ryohei huyo de su esposa, pero esta le siguió, el resto de los guardianes seguía hablando, sobre algunas cosas de bebes, como que ahora tendrían que comprar cunas, biberones, chupones, cremas, pañales, juguetes, cascabeles, ropa, y todas esas porquerías nuevas que han sacado hasta hoy para bebes.

-¿Y qué sexo son los bebes?-Pregunto Julietta mientras tomaba jugo.-

-La mía es mujer.-Dijo Clarissa mirando a su amiga que estaba sentada frente a ella.-

-No se sabe todavía el sexo, pero el próximo mes tengo que ir a control nuevamente.-Francesca dijo mientras se acariciaba su vientre.-

-Bueno, también es mujer.-Dijo Chrome con su vientre que estaba más grandes que las otras dos chicas.-

-¡Eso es injusto, yo también quiero uno!-Esta vez fue la persona que menos se esperaban…. Lambo.-

-¡LAMBO/AHOUSHI!-Todos gritaron por el comentario de Lambo.-

-Bueno, bueno, yo solo quería jugar pero bueno, me callo.-Dijo el más pequeño al ver las caras de todos a su alrededor.-

Todos estaban hablando, cuando le dijeron a Tsuna que les mostrara la casa, está tenía solo treinta habitaciones, siete eran de los guardianes, y las demás para algún uso en su futuro, tenían instalaciones para que entrenaran, al igual que tenía despachos para cada guardián incluyendo uno propio para Chrome, había dos salas de reuniones, un salón de baile, el comedor, la cocina, y la parte más importante para Clarissa, el jardín, su amado jardín ahora tenía camelias, y rosas rojas. Al verlo dio un grito muy lindo que hizo que todos sonrieran con ternura y Kyoya solo la miro.

Cuando estaban apreciando las flores paso Ryohei pisando algunas de ellas, Hana tratando de no pisarlas para no hacer enojar a su amiga no lo alcanzo pero alguien sí, Clarissa tomo del cuello de la camisa del boxeador y con fuerza que solo tiene la mujer del decimo lo volcó, dejándolo en el suelo.

-¿Sabes cuánto cuesta que mis flores queden en buen estado?-Este solo negó con la cabeza, y ella lo golpeo.-Sabes para una florista significa ver camelias japonesas es lo más hermoso, pero ahora ya no están.-Lo siguió golpeando, hasta que Tsuna le dijo que parará.-

La tormenta solo pudo reír, mientras que le decía venganza, el rayo trataba de ayudar a Ryohei con ayuda de la lluvia, la niebla solo reía con una sonrisa en su rostro, la nube solo se quejaba de lo ruidosos que eran, y el cielo solo los veía, mientras ayudaba a su esposa a ponerse de pie, las chicas solo reían, unas más fuertes que otras, como Ayame, Francesca y Hana, Chrome y Julietta trataban de parar a sus esposos, pero también reían por los comentarios de los chicos.

Cuando estaban hablando afuera alguien llego a la mansión, un joven de unos quince años rondaba la casa, llevaba puesto un traje negro a juego de un sombrero con una franja naranja y un pequeño camaleón, y este inmediatamente se dirigió a donde estaba el grupo más grande.

-Dame-Tsuna, ¿qué estás haciendo que no te veo haciendo el papeleo?-Dijo este tocando sus simbólicas patillas.-

-Llegaste, al fin, te hemos estado esperando, Kaa-san y Enma se han tenido que ir retirando, pero tú nunca llegabas, ¿dónde estabas?-

-Tsk, ¿por qué debo darte explicaciones a ti?-Pregunto el más joven.-

-Porque soy tu jefe Reborn, porque te pago diez veces más que un trabajo común, aparte por ser mi asesor externo y el próximo tutor de mi hija.-

-Oh, así que al fin te has puesto los pantalones, pensé que Clarissa era el hombre de la relación.-Dijo sarcástico provocando que la chica riera enérgicamente.-

-¡Reborn!-

-Cállate Dame-Tsuna, y vamos a tomar un café, no me gustan los cafés que sirven en los aviones son asquerosos, eso pasa por no viajar en uno de tus aviones.-

Su estudiante accedió adentrándose a la mansión el joven junto al hombre mayor todos sabían que ellos por parte de una tradición cada vez que unos de los dos salía por trabajo, cuando llegaban iban a tomar un café espresso y hablaban sobre cómo fue esta, siempre hacían eso, era su momento para estar como alumno y tutor, aunque todos sabían que Reborn veía a Tsuna como un hijo y este lo veía como un padre, siempre llevando su relación amistosa.

-¿Y cómo te fue?-Pregunto el castaño que estaba sentado en uno de los sillones de piel que estaban frente a una mesa de café, dentro del despacho del jefe.-

-Todo bien, tuve que matar a un tipo, al ser que me ha querido asesinar, nada del otro mundo, Giovanni dice que debes ir a su próxima fiesta.-Dijo el azabache compartiendo que se había encontrado con un jefe de una familia aliada.-

-Lo pensaré, ¿y qué hacía Giovanni allá?-

-Según él tramites por la academia de su hija.-

-No me agrada eso, trata de estudiarlo, porque suena bastante extraño eso, siendo que te hemos mandado para que "conversaras" con una mafia que está tratando de oponer a otras a Vongola.-

-Lo mismo pensé, así que Dame-Tsuna, acá tienes tu informe, Giovanni tiene una coartada así que no podremos matarlo por el momento.-

-Hmp, siempre te me adelantas con respecto a cosas de la famiglia, te lo he dicho, yo soy el jefe, tú encárgate de tus cosas como asesor externo.-

-Es aburrido mi trabajo, además a Iemitsu le gustaba bastante más.-

-¿Y tú que querías ser?-

-Ehm… entrenador de mocosos a los cuales poder torturar al ser que mi dame alumno se ha vuelto inteligente.-

-Reborn, tu sabes que serás el tutor de mi pequeña pero debes hacer tu trabajo bien o si no se lo doy a Oregano-san.-

-Mejor para mí, la convertiré en la mejor jefa Vongola.-

-Lo creo.-

-Porque ella saldrá idéntica a Clarissa en aspecto físico.-

-¡Oye!-Dijo el japonés dolido.-

-Vale, vale, tendrá algunas cualidades tuyas, como tu determinación, pero más te vale que no quiera ser la undécima, porque juro que la golpeo hasta convertirla en la undécima.-

-Reborn, es mi hija, tú no la golpearas.-

-Ya lo veremos Dame-Tsuna.-El italiano se levanto del sillón.-

-Sabes… quiero que llames a todos los ex-arcobalenos para que vengan al menos para pasado mañana, tu harás el trabajo de arcobaleno del cielo, Colonello del sol, Lal de tormenta, Viper de niebla, Lal de lluvia y Fong de nube.-

-Inteligente decisión.-

-Gracias.-Los dos avanzaron dentro de la mansión, hasta que llegaron a una habitación bastante grande, esta tenía una cama de dos plazas y media, con un respaldo tallado con sencillas curvas en la parte inicial, el cobertor un color bordeo con sabanas negras, frente a esta hay una mesa de café pero en vez de los sillones comunes, habían dos sillas bastantes grandes tapizadas con una tela beige con encaje.-Tu nueva habitación.-

-Buen gusto, ¿quién la ha diseñado?-

-Giacomo Friancielo.-

-Giacomo ha hecho un buen trabajo felicítalo de mi parte.-

-Eso haré, bueno, debes bajar en media hora para una pequeña reunión que tendremos, ah y daré el anuncio de que renunciaste como asesor externo y serás puesto como asesino dentro de la familia como lo has sido siempre.-

-Gracias.-

-De nada, el trabajo será más fácil para mí.-

Tsuna salió de la habitación de Reborn y camino mientras suspiraba, cuando escucho un piano que sonaba, la melodía era triste, él siguió el sonido de la música hasta llegar a la última habitación del corredor, donde mando a poner el regalo para su mano derecha como desempeño pero al parecer este ya lo encontró. Débilmente el golpeo la puerta, sin esperar que su guardián abriera pero este lo hizo, abrió avergonzado, y miro hacia su jefe.-

-Ah, juudaime es usted.-

-Sí Hayato, ¿me das permiso para entrar?-

-¡Claro si esta es su casa!-

-Igualmente, esta es una habitación para ti, compre un piano igual al que hay en la mansión de tu familia.-

-Juudaime, no debía darse la molestia, pero si me permite ¿por qué?-

-Era para que tuvieras un recuerdo de Lavina, perdón, tu madre.-

-Juudaime… gracias.-Su mirada estaba baja.-

-Tranquilo, de nada, era un agradecimiento por tu servicio fiel hacía mi persona.-

-Juudaime…-

-Ya. Tranquilo, vamos para abajo, tendremos una reunión pequeña con Reborn.-

Los dos salieron de la habitación, al llegar al centro del pasillo vieron a Takeshi que miraba por el gran balcón, hace poco había llegado, a menos que Tsuna y Hayato hayan tenido una conversación bastante larga, este miraba las montañas de Namimori, miraba su vegetación, todo eso le recordaba a los prados verdes de Italia, los cerros cercanos a la sede central de Vongola, todo le recordaba a Italia, cuando sintió la presencia de dos personas que lo miraban él se dio media vuelta.

-Tsuna, extraño Italia.-El moreno se largo a reír tan alto como sus pulmones abastecieran, le recordaba al primer día en Italia cuando la lluvia le comento que extrañaba Japón.-

-Takeshi, vamos, estaremos máximo un mes, porque Chrome, Clarissa y Francesca quieren seguir con las ecografías con los médicos de Vongola italianos.-

El japonés le sonrió al jefe Vongola, y este le devolvió la sonrisa, caminaron los tres y vieron a Chrome que corría por el lugar, bueno, asumieron que era Chrome porque vieron una peinado de piña, pero no era Mukuro porque esta cabeza tenía su cuerpo con una barriga enorme, y luego se confirmaron sus dudas, paso Mukuro corriendo detrás de su esposa. Los tres se rieron, comenzaron a bajar las escaleras en silencio y se dispusieron a ir a la sala de reuniones donde se encontraron con Kyoya y Ryohei, él primero leía el diario mientras le ayudaba a su esposa a entender un poco más el japonés, y el segundo se disponía a comer un sándwich.

-Julietta, ¿puedes dejarnos solos? Necesito hablar con mis guardianes, ¿si es que los ves por ahí los llamas?-Dijo Tsuna amablemente con la mujer de su Nube.-

-Claro, Tsuna, yo les digo.-Ella era amable, cariñosa y tímida, lo contrario a Kyoya, pero ella igualmente tenía su carácter y no era una simple 'Omnívora' era una 'Carnívora'.-

-Muchas gracias.-

La chica salió de la habitación dejando a los hombres en ella, y vio pasar a Lambo que caminaba hacia la cocina.

-Lambo, Tsuna te llama, dice que debes ir a la sala de reuniones.-Dijo la joven mirando al más pequeño.-

-Voy enseguida, gracias Julie.-Ella solo sonrió por la respuesta del más joven, usualmente él era bastante 'juguetón' con los guardianes y no los respetaba a excepción de Tsuna y Kyoya, pero con las mujeres era bastante más… tierno.-

Julietta había encontrado a todos los guardianes y ellos se fueron a la reunión que en resumen fue algo 'aburrido' para ellos ya que eran cosas obvias como la renuncia de Reborn, como que mañana debían juntarse con aquella Yakuza, y cosas predecibles. El día paso y la noche también, primera vez que Clarissa visitaba Namimori, así que hoy saldría con Chrome y las chicas para conocer Japón.

La rubia se levanto alrededor de las diez y media de la mañana, su esposo ya estaba en su oficina firmando algunos papeles mientras conversaba con Reborn, Mukuro y Hayato; Ryohei, Kyoya y Takeshi entrenaban cada uno por su cuenta, mientras que Lambo leía mangas. Ella camino hacia la cocina donde se encontró con Flabbio, el cocinero estrella de los Vongola, con pretexto de antojos de embarazada, el cocinero le preparo como desayuno un creppe relleno con helado de chocolate, y encima fresas cortadas en rodajas, tomo un vaso de jugo de naranja-plátano y se animo a seguir su día. Fue a ducharse como de costumbre, se vistió con una camiseta color carmín no tan apretada ni tan suelta con un escote bastante provocador, que le hacía lucir sus atributos que Hana llamaba de italiana, que eran bastantes más grandes que los de las japonesas, unos jeans oscuros de tiro bajo para que no le molestara su panza de embarazada como le decía Julietta, y de calzado unas botas cortas (botines) de color carmín al igual que su camiseta.

La chica bajo, se dirigió a la oficina de Tsuna, lo saludo, junto a Reborn, Mukuro y Hayato, le pregunto al guardián de la niebla donde se encontraba su esposa, y le comento a los presentes que quería dar una vuelta por la ciudad por eso necesitaba a Chrome, Francesca y Hana, estos les respondieron que la niebla femenina se encontraba leyendo un libro en la terraza de su habitación, la castaña se encontraba dándose una ducha y la japonesa se encontraba tomando té en el jardín. Ella camino hacia la habitación de las nieblas, dando pasos pausados, cuando llego frente a la habitación llamo a esta cuando la chica que estaba dentro le abrió la puerta.

-Chrome, ¿me acompañas a dar un paseo por Namimori?-

-Bueno, pero ¿iremos solas?-

-No, iremos con Francesca y Hana.-

-¿Le has preguntado a las chicas?-

-No, pero de seguro aceptan.-

-Ahh… bueno, ve a decirle a las chicas iré a decirle a Mukuro, que saldré hasta las cuatro de la tarde.-Chrome fue la primera en conocer a Clarissa, porque Hana se negaba a hablar con alguien que estuviera 'ocupando' el lugar de Kyoko, Chrome entendió cada y una de las locuras de la italiana, inclusive cuando se escapaban de la casa mientras Tsuna estaba en sus reuniones.-

-Gracias, Chrome-neesama.-La italiana dijo sarcástica provocando un leve suspiro de su amiga que sonrió.-

Así en la mente de Clarissa decía una menos, salió de la habitación y camino unos metros más allá, pero esta sin previo aviso abrió la puerta, le importaba un bledo lo que Francesca le dijera, insultara o agrediera, pero se encontró con la grata sorpresa de que la castaña estaba sentada en su cama calzándose unas zapatillas, mientras que estaba con pantalones de color beige, y una camiseta blanca.

-Francesca, saldremos, vamos a explorar.-La menor le dijo mientras sonreía.-

-Sabia que saldrías con algo loco otra vez, bueno vamos, ¿pero quién nos guiara?-

-Hana y Chrome, bueno, hasta el momento Chrome porque Hana está tomando té en el jardín y debo avisarle.-

-Bueno, ve, yo iré a avisarle a Hayato, supongo que tu ya le dijiste a Tsuna ¿cierto?-

-Sí, también sabe Hayato y Mukuro, así que no hay problemas, aunque igualmente dile a Hayato, porque es posible que se enoje.-

-Sí, conociendo a Hayato, posiblemente se enoje.-

Clarissa salió de la habitación y se dirigió donde estaba Hana, ella caminaba hacia la cocina con la taza de té en manos y la rubia corrió hacia ella, alcanzándola, cuando la toco en el hombro la japonesa salto.

-Clarissa, niña que me das un susto de muerte.-

-Lo siento, Hana ¿vamos a pasear?-

-Bueno, ya me conto Tsuna mientras tomaba té, deja ir a avisarle al idiota extremo y salimos.-

-Gracias Hana.-

Hana a pesar de tener un inicio malo con la esposa del Vongola, porque ella estaba decidida a que Tsuna debía estar con Kyoko, al poco tiempo la italiana se fue ganando su corazón así igualmente la amiga de esta (Francesca), que tenían ideas bastante creativas con respecto a los bailes o diseños de la sede.

Clarissa fue a decirle a Camillo que preparara un auto porque las cuatro saldrían, y este le pregunto a la joven por qué Julietta ni Ayame irían, y la respuesta fue porque ellas rechazaron al ser que entrenarán con sus maridos, este asintió y fue a realizar las cosas del auto. La chica espero en la entrada de la mansión viendo la vegetación un poco opaca comparada a la de Sicilia que era un verde brillante.

-No sé lo que le ve tu padre a esta ciudad, aunque nosotros dos pertenecemos a Italia, oh mi pequeña princesa, somos tan afortunadas de tener una familia tan maravillosa como la nuestra.-Decía mientras se acariciaba su vientre.-

Las tres chicas aparecieron, mientras que miraban a su amiga apoyada en uno de los pilares, estas sonrieron y la adelantaron, ella abrió sus ojos y camino alcanzando a sus amigas. Las cuatro subieron al auto, y el conductor les pregunto a dónde querían ir, a lo que Hana respondió que al centro de Namimori, ellas caminarían. Así su viaje continúo, miraban todo lo que pasaba cuando vieron un restaurant italiano, haciendo que Clarissa se volviera como loca, la chica antes de ser 'Ianetti di Vongola' tenía un restaurant pequeño en el centro de Sicilia, de comida típica italiana. La italiana entro en el restaurant y este tenía montado un pequeño escenario donde había dos personas bailando Tarantella napoletana, la chica que estaba bailando estaba muy cohibida, cuando Clarissa se le acerca y le dice que si ella quería, ella bailaba en su lugar, la muchacha que ella vio que la japonesa asintió sin dudar, hicieron un pequeño corte donde la italiana se puso el traje, afirmando que los vestidos la hacen sentir más cómoda, salió al escenario se presento y bailo como lo hacía las veces que se divertía con Tsuna, para su suerte el chico con el que bailaba era mitad italiano así que se sabía la coreografía de memoria, cuando el baile paro las Vongola pasaron a los camarines a hablar con Clarissa.

-Niña, me das un ataque al corazón, mira que si te equivocas y caes.-Hana era la que reto a Clarissa, haciendo que su querida Francesca saliera en su defensa.-

-Hana, tranquila Clarissa es italiana, las italianas llevamos el baile en la sangre, no le pasaría nada, además en Italia ella es la mejor chef y bailarina.-

-Jah… extrañaba bailar tarantella, es muy emocionante, Ay, mi corazón va a estallar, aunque con Tsu nos movemos mucho más cuando bailamos tarantella.-

-Obvio sí bailamos en grupo y el salón es mucho más grande que este escenario.-Cuando Chrome paro de hablar llamaron a la puerta era el bailarín que había bailado con Clarissa.-

-Ciao, fe-licita-ciones, -baaila-ste gen-i-al.-Al chico le costó hablar en italiano al ser que había pasado un tiempo en que no hablaba.

-Grazie, merda, lo siento ¿te complica hablar en italiano? También se japonés.-Dijo Clarissa mientras se calzaba sus zapatillas.-

-Ah, sí es que hace un tiempo que no hablaba en italiano así que me cuesta, ¿ustedes son italianas?-

-Solo yo y mi amiga Francesca, ellas dos son japonesas.-

-Un gusto son Francesca.-

-Soy Chrome.-

-Soy Hana.-

-Un gusto, mi nombre es Federico.-

-Mi nombre es Clarissa ¿Y de que parte eres?-

-Milán, ¿y ustedes?-

-Palermo, aunque estamos a las afueras, y Francesca tu eres de Florencia ¿o me equivoco?-

-Sí, yo vengo de la Toscana.-

-Genial, siempre me ha gustado ir a la Toscana.-

-Es muy bonita, además de sus aéreas verdes, no como acá en Japón.-Dijo Francesca.-

-Oye, mujer pulpo, Japón también es muy bonito.-

-Sí, sí lo que digas mujer alga.-

-Hana, Francesca no peleen.-Esta vez era Chrome las que intentaba pararlas.-Clarissa detenlas, mira se pondrán a pelear.-

-Hana, Francesca, paren o las golpeo a las dos ahora mismo.-Las dos chicas pararon de hacer lo que estaban haciendo por ordenes de su 'jefa'.-Muy bien, discúlpalas Federico, a veces se ponen bastante difíciles.-

-Ningún problema, oh que soy idiota, ¿quieren comer algo?-

-Yo quiero conocer la cocina.-Dijo Clarissa.-

-Quiero tiramisú.-Francesca miro a Clarissa.-

-Francesca yo quiero cannole.-Esta vez era Chrome que le pedía a Clarissa.-

-Clarissa, yo amo tu granita, prepárame.-Hana dijo con brillos en los ojos.-

-Bueno, bueno, pero si es que el chef me presta su cocina.-

-Claro, Ryu prestara su cocina en agradecimiento por el baile.-

Así los cinco caminaron en dirección a la cocina, donde se encontraban dos chef solamente preparando todo, mientras que Clarissa miraba todo como lo preparaban, se percato de una cosa que estaba mal, un hombre en vez de saltear la cebolla la estaba friendo, sus ojos se abrieron como platos, si estuviera cocinando en Milán o en Palermo, o inclusive en Roma, la gente notaria el sabor de la cebolla frita, ella corrió y empezó a maldecir en italiano.

-Mio Dio, santa merda.-Miro al cocinero y este también lo hizo, ella tomo el mango del sartén, y comenzó a levantar la cebolla, lo hacía como una profesional mientras que le echaba vino blanco para pasar el sabor.-Cuando se hace Solomillo a la Veneziana, la cebolla se debe saltear con vino blanco, los italianos nos damos cuenta del sabor, Francesca pruébala y prueba la que yo arregle.-Francesca se acerco a su amiga y probo ambos sabores.-

-Esta está mucho mejor, a esta de acá le falta el sabor del vino, y si le da a esto a algún chef profesional italiano, como Clarissa se lo escupe en la cara.-

-Bueno, no tanto así pero ahora pruebe usted.-El chef se acerco y probo, mientras sus ojos se abrieron por lo delicioso que había probado.-

-Esta exquisito ¿cómo te llamas?-Pregunto este.-

-Clarissa Ianetti, un gusto.-

-Mi nombre es Ryu Sakuragi, el gusto es mío.-

-Clarissa, vamos ¿o te quieres quedar toda la tarde?-Pregunto Francesca.-

-Bueno, bueno, vamos, quiero conocer la famosa escuela de Tsu.-Dijo Clarissa, y se dio la vuelta para hablar con los hombres que estaban en la cocina.-Fue un gusto conocerlos, le diré a mi esposo que vengamos algún día, ahora me tengo que ir.-

-Un gusto en conocerla y quiero cocinar con usted para que me enseñe sus platillos.-

-Será un placer.-

-Adiós.-Dijeron todos al mismo tiempo y las cuatro chicas salieron del local.-

Cuando salieron del local pasaron unos hombres que hicieron de adrede que Clarissa chocara con el hombre de al medio, ella se disculpo pero estos le siguieron diciendo que se disculpara, pero uno de estos le dijo.-Has humillado al decimo, tch, mujer insolente.-

-Lo siento, es mi culpa.-Seguía diciendo Clarissa, no les tenía miedo, había vivido dos años con los peores mafiosos, aparte de vivir en Sicilia, la cuna de la mafia italiana, pero tenía que disimular estar asustada.-

-Una disculpa no paga el daño al traje del decimo, mira, este hombre de acá es el Decimo Vongola.-Esto colmo a Clarissa, su marido no era un bastardo abusador de 'débiles'.-

-Chrome, llama a los chicos, encontramos a los bastardos que suplantan su identidad.-Ella cambio su tono de voz.-¿Cómo te llamas?-

-Ahhh, sí que eres una mujer insolente.-El hombre la iba a golpear con una cachetada pero alguien se puso al frente de ella, no era Tsuna y sus guardianes como ella pensaba, tampoco alguien de Millfiore que estaban en Japón como tampoco Shimon, fue Federico.-

-¿Cómo te atreves a levantarle la mano a la señorita?-

-Tú quien eres cucaracha.-Lo iba a golpear nuevamente pero una tonfa y un puñetazo llego a la cara del supuesto guardián de la tormenta.-

-Herbívoro, no tienes derecho a ponerte el nombre de Vongola.-Dijo Kyoya.-

-Tú querías golpear a mi amada Clarissa, no te pongas de listo chico, podrás ser mayor que yo, pero no me atrevería a golpear a una mujer.-

-¿QUIÉN ERES TÚ?-

-Bah, mi nombre no es para escuchar a una cucaracha, pero bueno, ya que has atacado a mi esposa y también usar el nombre de mi guardián, mi nombre es Tsunayoshi Vongola, más conocido como el decimo jefe de la familia más grande de todo el mundo Vongola.-

Los hombres se dieron cuenta de que ellos estaban en lo cierto corrieron pero entraron en una ilusión de Mukuro y fueron arrestados por Kyoya.

-Clarissa ¿estás bien?-Pregunto Tsuna abrazando a su esposa.-

-Sí, estoy bien pero ayuda a este chico que recibió un golpe.-Tsuna se separo y levanto al chico.-

-¿Estás bien?-Le pregunto ayudándolo a pararse.-

-Sí, pero, Clarissa ¿estás bien?-

-Sí gracias por recibir el golpe, pero yo lo hubiera podido parar.-

-Pero si eres una chica, no debes luchar.-

-Ejem, si se me permite hablar, Clarissa tiene más fuerza que Lambo e I-Pin juntos.-Dijo Hayato mientras sostenía la mano de Francesca.-

-Hayato ¿Quieres buscar la muerte?-Dijo la chica mientras le lanzaba un cuchillo.-

-¡Nunca debieron llevarte a entrenar con Varia!-Dijo Hayato.-


Bueno, me he demorado un día oh:c pero bueno, he terminado el capítulo cuatro, de hecho se me hizo eterno al escribirlo, y bueno al fin lo he terminado, mi madre me ha ayudado un poco. Bueno esos son las disculpas.

Y bueno quiero que respondan estas preguntas que me hice mientras escribía la última parte y aquí van:

¿Federico se habrá enamorado de Clarissa?

¿Ryu le habrá gustado Clarissa?

¿Tsuna tendrá celos?

¿Federico tendrá miedo a la mafia?

Todo veamoslo en el próximo capítulo muchas gracias por leer y enviarme un review si les ha gustado el capítulo, ah y por cierto antes de que se me olvide, no he puesto a los niños porque quería que se resolviera el problema de la Yakuza y bueno, como buena fan One Piecera lo he puesto un poco a mi estilo de One Piece, ya ahora sí Adiós, se despide Kura-chan, Cambio yyyy Fueraaa!