La primera vez
Su padre le había pedido ayuda para encontrar unos artefactos electrónicos y planos antiguos que había depositado en el sótano de su hogar, en una de las tantas cajas empolvadas que había allí.
Nunca imaginó el gran descubrimiento que realizaría en ese lugar. En una de las cajas que contenían adornos antiguos divisó algo que le llamó la atención, una peculiar esfera naranja con dos estrellas en su interior. La tomó con cuidado y le quitó el polvo de encima, nunca había visto algo parecido. Mágicamente el orbe empezó a emitir un brillo cautivante, sus manos mostraban la coloración naranja proveniente de la esfera.
Cerca de ella, el contenido de otra caja empezó a mostrar el mismo brillo de igual intensidad y coloración. Otro orbe naranja se encontraba dentro, solo que esta tenía cinco estrellas en su interior.
Terminó de buscar lo que la había llevado allí y se dirigió al laboratorio de su padre para dejarle lo que necesitaba. Luego de preguntarle por las esferas naranjas que había traído consigo y si no había problema en que se las quedara, se marchó rápidamente a su habitación.
Su padre le había contado una historia muy interesante sobre aquellos orbes. Si bien era poco probable que fuera verdad; dado que solamente era una leyenda, su curiosidad e instinto aventurero no dieron marcha atrás ante el misterio que envolvía a las DragonBalls.
Con decisión, los días siguientes se la pasó buscando y recaudando toda la información posible con respecto a aquellas esferas. Y sí, habían más; siete en total.
Al reunirlas todas y pronunciando correctamente el llamado con ambas manos al cielo, se dice que aparecería un Dios dragón; Shenlong, quien cumpliría cualquier deseo que pidieras.
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Lanzó una capsula a la pista apareciendo frente a ella su vehículo motorizado, propio de la compañía de su padre. Había empacado todo lo que necesitaría para llevar a cabo ese largo viaje. Montó su moto, pero antes de encenderla, dio un último vistazo a su hogar.
La emoción que sentía superaba el miedo ante lo que le depararía en su camino a la búsqueda de las DragonBalls. Sabía que sería peligroso ir a recorrer el mundo en busca de esas pequeñas esferas, pero estaba decidida a correr el riesgo. Después de todo, su deseo; el de conocer al amor de su vida, se haría realidad gracias a ello…
Sacó del pequeño estuche en su cintura los dos orbes que estaban contenidos dentro.
Volvieron a brillar mágicamente, al igual que su corazón latía emocionado.
"Nos veremos pronto, Shenlong"
Con este último pensamiento, Bulma se embarcó a lo que sería la más grande aventura de su vida. Y definitivamente, presenciaría al colosal Dios dragón; llamado Shenlong, muchas veces a lo largo de su vida.
Pero ninguna se compararía con aquella primera vez.
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N/A:
No me imagino la emoción que debe haber sentido Bulma al ver a Shenlong la primera vez, de seguro que superó todas sus expectativas sobre dragones xD.
Espero que les haya gustado.
Nos leemos c:
