Capitulo 2
Beginning of a Legend (Comienzo de una leyenda)
Los días desde la llegada de Alucard en el castillo han sido muy tranquilos, desde que destruyó a Millennium ya no había Nosferatus lo suficientemente osados como para matar a humanos inocentes, al menos no de manera descarada y por lo tanto no había mucho que hacer. Integra se las pasaba ordenando sus papeles y hablando con los altos cargos, o entrenándose en esgrima como solía hacer como hobby desde que Alucard desapareció. Seras por su parte se las pasaba fuera visitando sitios, maquillándose en el espejo o comprándose ropa que nunca usaba. Aunque a veces se dedicaba a entrenar un poco y ha hablar sobre todo con su única alma. Todo era mas o menos igual que cuando Alucard se marchó con la diferencia de que ya no estaba el que fué su mejor amigo y compañero, el cual siempre traía una botella de vino para Alucard o dejaba una bolsa de sangre encima de la mesa de Seras, o simplemente hacía compañía en sus horas muertas a Integra, aparte de eso todo era normal dentro de la rutina habitual. Alucard por su parte como no era extraño en él se las pasaba en su enorme sótano oscuro el cual solo estaba adornado por un enorme sillón de madera con una mesilla de noche a su izquierda con una botella de vino en cima, una copa medio vacía y otra copa que siempre permanecía boca abajo como guardándole el lugar a otra persona la cual también fuese a beber y que nunca era levantada.
Alucard dormía plácidamente encima de su sillón como de costumbre moviéndose de un lado a otro en sueños y murmurando palabras que no se alcanzaban a entender, cuando vuelve a despertarse de nuevo como siempre solía hacer con una lagrima de sangre en la mejilla la cual limpia lo mas rápido posible observando la sangre que había recogido con su mano derecha y suspirando repitiendo siempre la misma palabra "RIDÍCULO" pero últimamente había algo diferente que no había antes, una sombra de una relativa pequeña estatura que le observaba en la oscuridad de la sala sonriendo de oreja a oreja dejando brillar un pequeño colmillo, pudiéndose ver solo su figura la cual tenía unas orejas de gato que movía de vez en cuando.
-Alucard: *le mira de forma lenta y dando un enorme suspiro* Ainsss… ¿Aun sigues ahí schrodinger?
-Schrodinger: *el muchacho sonríe con una sonrisilla de no haber roto jamás un plato y moviendo sus peludas orejitas como si nada, contestando alegremente* No se a donde quieres que me valla ahora soy una de tus almas no puedo alejarme mucho de ti ¿no? Tal vez me necesites…
-Alucard: No mientas … se de sobra que puedes estar en todos lados y en ninguno al mismo tiempo por lo que puedes irte y venir cuanto te place y aun así estar conmigo si te necesito…
-Schrodinger: Si lo sabes para que discutir ¿NO? Además si lo que preguntas es porque te observo la respuesta es bien sencilla, *la expresión del rostro se le cambia a una mirada fría y maquiavélica y una sonrisilla de medio lado que junto con sus ojos los cueles brillaban encerrando su verdadera naturaleza* Es mucho mas divertido ver como el ser mas inhumano del mundo resulta tener un lado humano. No paras de decir que es "Ridículo soñar" pero sin embargo lo haces a menudo y desde que volvimos de las otras dimensiones sueñas aun mas con ella que de costumbre… y no me mientas sabes de sobra que sabré si me mientes… hoy en día soy la única persona que sabe todo de ti literalmente y seguramente la única en la que puedas confiar…
-Alucard: *se limita a dar un largo y profundo suspiro* estando en las otras dimensiones… reviví una parte de mi infancia que creía ya olvidada…*hace una pausa y rectifica cogiendo entre sus manos la copa medio llena y moviendo el líquido que contenía dándole vueltas de manera suave con un movimiento de muñeca, dejando que sus ojos se clavasen en ese liquido rojo que se movía dentro de la copa* mejor dicho… que creía ya muerta…
-Schodinguer: *el muchacho vuelve a poner su sonrisa de niño bueno y dice apoyándose en la pared de la sala*¿te refieres a la visión de esa chica cantando en el lago? *hace una pausa pensativo* Dime una cosa… ¿Que paso con ella después de ese recuerdo tuyo? ¿Y como se tomó tu casamiento con Elisabetta?
-Alucard: *En un abrir y cerrar de ojos estaba en frente del muchacho con los ojos inyectados en sangre y agarrando a schrodinger del cuello y apretándole con mucha fuerza* ELLA …! *Al darse cuenta de lo que estaba haciendo baja a schrodinguer de manera lenta y suave y le suelta en el suelo respondiendo con un hilo de voz mientras se daba la vuelta para volver a su sillón y volverse a dormir* ella…desapareció hace mucho y… no … no se como se lo tomó… *dice con un nudo en la garganta mientras deja caer su cuerpo en su sillón como peso muerto como si todas sus fuerzas le hubiesen abandonado*
-Schrodinger: ¿En serio? … yo creo que si sabes como se lo tomó…
-Alucard: * Alucard le corta mientras su interlocutor hablaba con un simple* SCHRODIGER… *al ver que schrodinger ya estaba callado se limita a decir con un hilo de voz y colocándose el sombrero de manera que no se le vea la cara* tengo sueño… voy a dormir…
-Schrodinguer: *le mira sonriendo y se limita a decir un simple* Bueno… pues duerme... no te molesto mas… no me preocupa que no quieras contármelo… tengo otras formas de saber que ocurrió… *dice desapareciendo en la nada dejando a Alucard solo en esa enorme sala*
Un año después del encuentro en el lago con la chica, Vlad volvió del exilio ,al que estaban sometidos el y su hermano Radu, a Valaquia, descubriendo así que a su padre Vlad II o Vlad Dracul (que significaba Vlad el demonio) lo habían matado apaleado para evitar nuevas traiciones por su parte y que a su hermano Mircea le habían quemado los ojos con un hierro incandescente antes de enterrarlo vivo, ordenado así a por el conde Juan Hunyadi y apoyado por la aristocracia local (lo boyardos) a los cuales les guardó un profundo odio que jamás se iría. Después de haber gobernado como rey de Transilvania durante unos meses y mas tarde como rey de Valaquia en 1448 con 17 años de edad, Vlad buscó asilo político con su primo Esteban el Grande de Moldavia para que le ayudase a recuperar el trono de Valaquia , después de perder el reino gracias a que el conde Juan Hunyadi ordenó a los húngaros que le expulsasen.
Era el ya año 1456, Vlad con ya 25 años de edad estaba empezando a reinar como nuevo y legítimo rey de Valaquia aceptado de manera oficial por la realeza de la época después de haber estado buscando apoyo político con su primo durante 8 años. Vlad ocupaba al fin su sitio legítimo en el trono empezando a adaptarse a su nueva vida, como rey de Valaquia su primera orden fue buscar a una joven sirvienta de ya aproximadamente unos 27 años de edad, describiéndola como una hermosa chica de pelo largo y rizado, el color de su pelo era castaño oscuro con leves reflejos rojizos con la luz del sol, tenia estatura media y era una chica muy bien formada y hermosa, sus labios eran gruesos sin llegar a ser exagerados potenciando así la belleza de su rostro, y ordenó buscarla con el nombre de Okury Okumura que al ser un nombre poco común pensó que sería mas sencillo dar con ella, Vlad empezó a buscarla de manera casi obsesiva, intentando llenar así lo que el sentía como un vacío en su corazón. Después de estar buscándola durante casi un año Vlad encontró a la chica que su corazón ansiaba ver, ya que ella era la única persona capaz de calmar sus llantos y apaciguar su corazón en frente de aquel lago después de sufrir los abusos por parte de los turcos cuando aún era un niño, ahora esa chica estaba por fin ante sus ojos, después de esos diez años sin verla, sin poder oír su voz, tocarla, acariciarla, sin poder sentir sus abrazos como en antaño. Sin duda ella era su única razón de vivir que tenía por esa época quizás por eso tenía esa extraña obsesión por encontrarla pero Vlad no pensaba en eso, se limitó a observarla durante un largo rato antes de dirigirle la palabra, fueron solo unos segundos que parecieron durar una enorme eternidad que le permitió analizar cada centímetro del cuerpo de Okury y poder sopesar así los cambios que ella había sufrido en todo ese tiempo. La joven chica que el recordaba dejó de ser una niña para convertirse en una mujer, sus ropas parecían casi las mismas pero ahora se hacían notar mejor sus curvas, el antiguo escote que mostraba un pecho casi plano ahora mostraba un hermoso busto de un tamaño considerable, las faldas dejaban notar el contorno de la cintura y las caderas las cuales ahora eran mas grandes que antes resaltando su figura femenina y su trasero, a pesar de las capas y capas de tela de la falda de sirvienta, ahora el rostro de esa niña que el recordaba era un rostro de una hermosa mujer haciéndose notar en su mente los cambios, aunque aún seguía aparentando menos edad de la que realmente poseía pareciendo dos o tres años mas joven de lo que realmente era, sus ropas tapaban todas sus piernas hasta los pies, Vlad pensó que sin duda la chica era ahora mucho mejor que lo que el recordaba.
Okury fue encontrada por soldados bajo las ordenes de Vlad mientras preparaba el funeral de su antiguo amo el cual había fallecido hace 2 días, en cuanto terminase los preparativos de su antiguo amo ella pasaría a ser propiedad de su heredero, un joven turco adinerado cuya fealdad solo era superada por su arrogancia y por su intenciones obscenas. Por orden del mismísimo rey de Valaquia al joven turco no le quedó mas remedio que tener que vender lo que más anhelaba heredar por parte de su padre, ya que bajo su custodia a él no se le permitía tocarla, pasando así a ser la nueva adquisición del nuevo rey de Valaquia como regalo forzado por su nueva ascensión al trono. La joven no sabía muy bien si sentirse aliviada por saber que se libraría de ser la esclava sexual de su actual dueño o preocupada por no saber ni quien sería su nuevo amo , para su sorpresa y alivio, era un viejo conocido al que le tenía algo mas que un simple aprecio. Al verle Okury no pudo evitar esbozar una enorme sonrisa, su cuerpo le pedía a gritos tirarse a los brazos de su antiguo amigo pero su mente le gritaba que debía guardar la compostura, ahora ella era una sirvienta y el un rey, sin duda estaban ahora en dos mundos completamente diferentes y ella tenía muy claro que ya no podría tomarse tantas confianzas como lo hacía cuando aun eran niños, pero a pesar de todo Okury se tomó su tiempo para analizar a Vlad pensativa, recordando a ese joven muchacho canijo y llorica, el cual ahora estaba sentado en un trono en mitad de una enorme sala con muchísimas personas bajo sus ordenes, ese chico canijo ahora era un hombre medianamente musculado, tenía una cara mucho mas madura y su voz de lo poco que había podido escucharla era mucho mas grave, pero seguía inspirando algo de temor de manera inconsciente pero eso a Okury jamás le preocupó, sabia mas que de sobra que al menos con ella él era inofensivo. La mirada profunda y fría que ella recordaba ahora la miraba directamente a ella de una manera totalmente distinta incluso parecía encerrar algo de amor, esa mirada tierna y cariñosa era totalmente inusual en el.
-Vlad: *mira a la chica una sonrisa inconsciente en su rostro, con una mirada tierna y cariñosa la cual jamás había tenido con nadie excepto con ella* V…Vos…. Realmente sois vos….*dice con total emoción como intentando aguantar las lagrimas a toda costa, teniendo en cuenta que jamás había llorado a pesar de todo lo que le había pasado a él y a su familia*
-Okury: *traga algo de saliva también intentando no mostrar sentimiento alguno ya que debía interiorizar para si misma que ahora tenía que tratarlo con la mayor de las cortesías*S…*carraspea al ver que no puede pronunciar bien y continua* Si conde… soy yo … ahora vos sois la persona mas importante aquí en Valaquia, será todo un honor para mí servirle, servir a la casa real como en antaño mi madre sirvió al suyo…*dice con la voz lo más firme posible aunque se le notaba algo temblorosa mientras hacía una reverencia*
-Vlad: *aguanta las lágrimas como puede al volver a escuchar su voz pero al ver que tenía gente alrededor intenta mantener la compostura diciendo esta vez a modo de orden* me alegra ver que estáis dispuesta a trabajar, ya que habéis sido mi primer regalo como rey vos pasaréis a ser mi sirvienta personal y estaréis bajo mis ordenes y mi mando, solo yo puedo daros ordenes a vos, yo y solo yo, nadie mas tiene derecho sobre mi regalo, ¿lo habéis entendido?
Okury asiente haciendo una reverencia, más feliz de lo que realmente debería. Empezando así el reinado del que algún día se convertirá en leyenda.
