Perdón a mis lectoras por haber tardado tanto en publicar este cap, pero el colegio me tiene ocupada. Bueno, aquí les dejo la continuación, espero les guste...Oh, casi lo olvido! Gracias a las personas que comentaron este fanfic, aunque fueron pocas igual me entusiasman en seguir escribiendo :)
Capitulo 3: Un pequeño recuerdo
Otro día, otra decepción…Solo comenzaba a llegar al aparcamiento y me llevo con una sorpresa. Ahí esta su auto. Ese flamante volvo plateado que dejaba a cualquiera con la boca abierta, mientras pasaba con esa elegancia propia del dueño. Si, ahí estaba él con esa chica como copilota. ¿Acaso no bastaba el beso de ayer? ¿Tenia también que traerla al instituto?
Edward se bajó y dio la vuelta al auto para abrirle la puerta a su querida Tanya. La cual le sonríe como una tonta mientras murmura algo. De repente me dan ganas de pegarle a alguien, pero después me doy cuenta que mi visión esta nublada, estaba llorando de nuevo. ¿Es posible llorar más de lo que ya había llorado? Después de tanto sufrimiento aun había más.
Camine por el aparcamiento y me dirigí a mi clase que compartía con Jessica. Ella estaba sentada en nuestros puestos de costumbre, pero tenía una sonrisa boba en la cara. Parece que hoy todo el mundo sonreía.
-¿Por qué tan feliz Jess?- Pregunte tratando de averiguar la razón de esa cara de absoluta dicha.
-Edward Cullen me llamo a mi celular hoy para preguntarme la dirección de Tanya, al parecer quería sorprenderla al ir a buscarla hoy.- Dijo ella mientras miraba a la nada, pensando en que sabe qué cosa o en quien sabe quien… En esos momento odie a Jessica…¿Por qué la llamo a ella y no a mi? Yo también podría haber sabido su dirección, en realidad ¿Quien no sabia su dirección? Era la chica más popular de la escuela…En ese caso ¿Por que Edward llamo a Jessica? ¿De verdad no sabia su dirección? Mejor ni pensar en eso. Controla tus celos, Bella, controla tus celos.
-Ahhh- Me limite a contestar, pero Jess se dio cuenta de inmediato de que me pasaba, otra vez era un libro abierto.
-Bella…lo siento, pero es que es EDWARD CULLEN. Entiendelo- Me dijo mientras soltaba una risilla. Quise pegarle en la cara, pero no importaba ya. Edward era de Tanya ahora, no valia la pena siquiera enojarme.
Pasó la clase y salí al pasillo. Sola. No quise esperar a Jessica. Creo que quería estar un momento a solas con mis emociones. Mientras caminaba me encontré con un anuncio que decía: "Infinitas posibilidades" Inmediatamente quise leer de que se trata. Al parecer era un baile de disfraces en el que nadie conocía tu identidad. Osea…infinitas posibilidades. Si tan solo me viera irreconocible esa noche, tal vez, solo tal vez, me sentiría con la personalidad necesaria para poder decirle unas cosas. Gritárselas probablemente. Sé que suena una tontería, porque obvio que es imposible quedar irreconocible y probablemente reconocería mi voz….pero de todas formas ¿Qué importaba? Si me reconocía daba igual. Lo que importaba era que al fin me desahogaría. Costara lo que costara le diría todo esa noche.
Ahora, ¿Qué me pondría? Un traje de animal probablemente sería algo exagerado al momento de quedar irreconocible. Un hada sería muy infantil y una princesa sería muy típico, pero dado que no tengo una mayor imaginación, eso será.
Camine hacia el edificio de español en busca de Angela. Ella me ayudaría a encontrar el disfraz perfecto para el baile. Quizás hasta la convenza de ir. Tal vés si va se encuentre con Eric y estoy segura de que Eric deseara encontrarla en el baile. Al menos alguien la espera, no como a mi.
-Hola, Bella- Me saluda Angela cuando logro verla a lo lejos, al fondo del pasillo. Ella se acerca muy feliz, ni sé por qué. Otra persona que sonríe.
-Hola Angela ¿Por qué tan feliz?- Pregunto verdaderamente intrigada por su aparente dicha.
-¡Es que me acaban de decir de un baile de disfraces!- Grita ella con la emoción pintada en el rostro. Que casualidad. Yo también estaba emocionada.
-Justo venía a decirte eso, pero que casualidad. Esperaba que me pudieras ayudar con mi disfraz, ya que yo soy muy poco creativa. Ya sabes.- Le dije con la esperanza de contar con su ayuda.
-Pues claro amiga, podríamos ir a Port Angeles a elegir algún disfraz.- Me dijo Angela mientras caminábamos en dirección a la siguiente clase que compartíamos.
-Me parece una genial idea, pero que conste, no me pienso disfrazar de animal, así que descarta la idea de que formemos un caballo- Dije riéndome mientras Angela se unía a mis carcajadas.
Continuamos el camino hacia la clase de Español y mientras caminábamos dimos con Edward. Estaba con Tanya obviamente. Estaban tomados de la mano y ella le sonreía dichosamente. No se por qué, pero repentinamente quise pasar por sus manos unidad y decir: ¡Oh, disculpa! No los vi. Mi mente malévola no era mi mejor aliada cuando los veía juntos.
El dejo a Tanya en la puerta de la clase y se despidió con un beso, me miro por un segundo y se fue. Me pregunté por qué cada vez que me miraba lo hacía con lastima. Quizás se daba cuenta de que lo amaba y sentía pena por mi, ya que el no me correspondía. Bueno, fuera lo que fuera no tenía importancia, yo le diría todo lo que sentía en el baile, me reconociera o no.
Me senté con Angela en mi puesto habitual y de repente escuche un murmullo atrás de nosotras, de inmediato aguce el oído para tratar de escuchar. Sé que está mal, pero me mata la curiosidad.
-¿Escuchaste que Cullen se vestirá de pirata y Tanya de damisela?- Dijo Micke a otro chico que no recuerdo como se llamaba.
-¿De verdad van a ir a juego?-Dijo el otro chico con un tono divertido en su voz, como si le viera un chiste a que dos chicos se vistieran como película de piratas.
-Si, ¿no es divertido?-Dijo Micke riéndose entre dientes.
Preferí no seguir escuchando como se burlaban de Edward. Yo no lo encontraba divertido, más bien, lo encontraba romántico. Me pregunto de quien habrá sido la idea. Quizás todo esto era obra de Tanya y su estúpida actitud de llamar siempre la atención.
Y ahí va otro día de mi frustrada vida, total, si podía ver a Edward todos los días me conformaba.
Al otro día quedamos con Angela de ir a Port Angeles a ir a escoger algunos disfraces. Charlie no se opuso cuando supo que quería ir al baile, incluso me atrevería a decir que me sonrío de una manera esperanzada, ni sé por qué, pero me pareció que había algo detrás de eso.
De repente me quede petrificada en el pasillo de la cocina cuando algo afloró en mi cabeza.
Comienzo del Flash-back
"Estaba en una tienda con Angela y ella se probaba unos zapatos rosa con tacones y tiras.
-¿Angela?-Trate de decir mientras ella se calzaba los zapatos.
-Creo que me los voy a comprar, aunque solo van a hacer juego con este vestido.-Dijo ella.
-Esto…Angela- Dije algo complicada- ¿Es normal que los Cullens falten mucho a clases?
-Si, cuando el tiempo es bueno toman sus mochilas y se van de excursión, hasta el doctor Cullen."
Fin del Flash-back
De repente volví en si y me di cuenta de que acaba de recordar algo que no estaba segura de si había ocurrido o no. Ni siquiera sabía cómo había empezado la situación, es más…¿Por qué le preguntaba eso a Angela?¿Qué hacía en una tienda? Y la pregunta más importante me golpeo de repente. ¿Cuándo paso? Estaba totalmente aturdida, encontraba imposible que hubiera olvidado ese recuerdo y pensándolo bien no recordaba nada de lo que había hecho los últimos meses excluyendo las últimas dos semanas. Me entro un pánico horrible. No sabía qué era lo que estaba pasando conmigo, pero trate de ignorarlo, ya que Angela hacía sonar la bocina de su auto lo que significaba que ya se encontraba afuera.
-Adiós, Charlie, quizás no vuelva para cenar- Le dije sintiendo en serio que el cocinara esa noche, seguramente ya se había acostumbrado a mi comida.
-Bah, no te preocupes Bells, disfruta de tu salida. Ya comprare una pizza.- Me dijo Charlie con una sonrisa dejándome algo más tranquila, ya que una pizza sería mejor a que el cocinara.
Salí de la casa y corrí hacia el auto, ya que comenzaba a caer una pequeña llovizna, menos mal que no estaríamos todo el tiempo caminando bajo la lluvia.
-Hola, Angela.-Le dije al abrir la puerta y subirme a su auto.
-Hola, Bella. ¿Lista para ir de compras?- Me dijo ella con un gran entusiasmo. En verdad no me entusiasmaba ir de compras. Lo que me entusiasmaba era mi gran plan que tenia para la noche del baile…
