DIOOOOOOOOOS, LO TERMINÉ, NADA MÁS Y NADA MENOS QUE 19 PÁGINAS TRADUCIDAS.

Gracias a todas/os por las nuevas reviews 3 Os aviso de que este fic tendrá parafilias (em, se llaman así, ¿cierto?), instrumentos y cosas muuuuy raras que a lo mejor gustan, y que a lo mejor no, pero bueno, aquí hay mucho sadomasoquismo en el aire xD Como sea, ya sabéis que el fanfiction original es de Wild Rhov.

Sin nada más que decir, disfrutad del nuevo capítulo.

Advertencia: Edité el capítulo 1 porque tenía grandes errores D: Mi nivel de inglés cambió considerablemente desde entonces y cuando leí el capítulo de nuevo me horroricé y enseguida corrí a cambiarlo xD Como sea, gracias por leer :)


Fight me, bite me.

Capítulo 3.

Forzado, observando, y siendo azotado.

Fueron adentro de la habitación del hotel, e instantáneamente Gray estrelló a Natsu contra la puerta, ni siquiera esperando a que se cerrase completamente. Retiró la bufanda blanca e inmediatamente comenzó a quitarle la ropa a Natsu. Natsu peleó con la camisa, pues carecía de la destreza del stripper. Gray se retiró, con su boca goteando por la saliva de Natsu, y se quitó la camisa rápidamente. Entonces le quitó la camisa a Natsu y ansiosamente deslizó sus manos por el torso abrasador.

"Nngh ... ahh," Natsu gimió mientras que Gray le besaba en el cuello. "Gray..."

De repente el mago de hielo mordió justo en el pulso y succionó fuertemente. Natsu gritó con un poco de dolor. Estaba siendo marcado otra vez, y hizo que deseara a Gray...

Demasiado.

"Átame," rogó.

Gray se rió de su afán. "¿No puedo disfrutarlo?"

"Por favor..." Natsu se estremeció cuando Gray pellizcó sus pezones. "Me voy a volver loco. Necesito ser atado primero."

Gray bajó la mirada hacia la cara sonrojada de Natsu. "Traje esposas."

"Mmmm ... Sí," rugió.

"¿Intentaste alguna vez con las esposas, Natsu?"

Recibió un pequeño escalofrío. "Nnngh ... No. Pero quiero. Tuve sueños sobre ello. Sobre ser esposado."

"Sí," ronroneó. "Eso es lo que quiero hacer contigo." Recordó que Natsu le dijo aquello. Por eso las llevó, como un trato especial por encargarse de él por su borrachera de antes. "Esa mochila. Llevé las esposas en ella."

Se alejó y cogió una mochila que llevó junto a él en el camino hacia el balneario. Había unas esposas de acero enterradas en el fondo de ella. Al cogerlas hicieron un sonido metálico, y Gray se las mostró a Natsu, colgándolas de su mano como una amenaza y una promesa.

"Voy a esposarte", se mofó, y la lujuria dentro de él estaba cerca de un punto de ruptura. "Quítate la ropa y túmbate en la cama. ¡Ahora!"

Natsu fue a paso ligero hacia la cama, desabrochando sus pantalones mientras que iba allí y tirando de ellos, y colapsó en el firme colchón del hotel del amor. Gray desató su cinturón de cuero y tiró sus pantalones y boxers al suelo, completamente desnudo. Se acercó a la cama, Natsu le observaba con respiración intranquila.

"Manos arriba," ordenó, y Natsu accedió a obedecer.

Natsu observaba como el mago de hielo descubría las esposas de metal de detrás de su espalda, sosteniéndolas entre sus dedos como un trato pecaminoso. Gray se sentó en el lado del colchón, y visualizó el pelirosa ansioso, entonces repentinamente puso sus manos un poco más altas, haciendo que el Dragon Slayer gruñiera. Puso una esposa alrededor de la muñeca izquierda de Natsu, envolviendo la cadena alrededor de las barras de la cabecera de hierro fundido, y esposando con estrechez la muñeca derecha.

"¡Ow!" Natsu gritó cuando el metal agarró su piel. "Hey, ten cuidado."

Gray solamente rió. "Son de metal. Duelen. No son como las inútiles que tengo. Estas son del tipo que dejarán marcas oscuras en tu piel."

Natsu lamió sus labios con deseo al pensar en ello.

"Así que no tires demasiado fuerte. Porque te harás daño de verdad, ¿entonces que dirán Lucy y Erza?"

Con seriedad, Natsu declaró, "¿a quién le importa lo que digan?"

Gray solamente sonrió a su dragón capturado. "Sí, pero si preguntan, ¿que les dirías?"

"No les contaría sobre nosotros," prometió. "No tienes que preocuparte por eso."

"Bien," dijo seriamente. Definitivamente no quería personas en el gremio que supieran que tenía este tipo de tendencias, pero entonces de nuevo, estaba seguro de que Natsu se sentía de la misma manera. ¿Qué dirían los demás?

Gray mantuvo la mirada sobre el cuerpo musculoso, con sus ojos grabando todo en su mente, sin embargo no pudo evitar mirar al duro y rígido mástil.

"Estás realmente duro, Natsu. Solo mira esa polla," dejo escapar con admiración. Si Gray alguna vez quería adorar algo, esto era ciertamente elogiable. "Ya estás húmedo." Retiró una perla de pre-semen y la lamió.

"Gray..." Natsu se estremeció.

Gray acariciaba la polla de Natsu lentamente, incitándole perezosamente. "¿Te gustó tocarme en el balneario?"

"Mmm-hmm," Natsu asintió fervientemente.

"Me gustó," Gray gimió sin aliento. "Me gustó sentirte dentro de mí." Miro hacia él severamente. "Quiero sentirte dentro de mí, Natsu."

El trance en el que Natsu cayó se destrozó repentinamente, y se sacudió con ojos sorpendidos. "Espera ... ¿Qué?"

Gray sonrió juguetonamente. "Como has escuchado."

"¡Gray!

"Quiero... Que... Me... Folles...," dijo lentamente.

"No..." Natsu tiró de las cadenas. "Por favor, Gray. Eso no."

Gray soltó ligeramente una risa. "¿Qué está mal contigo? Estabas bien usando tu dedo."

"Eso es ... Diferente."

Gray masturbaba a Natsu un poco más fuerte, acariciando más rápido. El cuerpo del Dragon Slayer se arqueó en el colchón. Tiró de las esposas otra vez, haciendo que traquetearan contra la cabecera de metal.

"Nnngh ... Gray..."

"¿Te gusta que te toque?"

"S- ... Mmm..."

"Te sientes listo, Natsu," Gray gimió con un susurro. "Te sientes listo para mi interior. Necesito estar preparado para ti." Gray alcanzó la mesita de noche. Siendo un hotel del amor, siempre había lubricante preparado, derramó un poco en sus dedos. Entonces llevó su mano bajo él y presionó un dedo dentro de su trasero. Gimió al sentir el dedo resbaladizo entrar.

Natsu le observó, cautivado por la visión de ese dedo desapareciendo en el cuerpo del mago de hielo. Recordó el sentimiento, como el de unos pocos minutos antes, era su dedo el que estaba ahí. Puro asombro y lujuria estremecedora le llenaron.

"Gray," susurró con asombro.

"¿Te gusta observar como me toco a mí mismo?" Gray retiró el dedo, y entonces forzó un segundo dedo a entrar. "¡Nnngh! Joder." Abrió sus ojos y vio que Natsu se relajó con solo mirarle. Sonrió ante la reacción. "¿Te gusta ver como-nngh-deslizo mis dedos-mmh-dentro?"

Natsu se sentía avergonzado de que le gustara ver tanto. "A mí... A mí no-"

"Shhh." Gray tenía una sonrisa comprensiva. "Me encargaré de la preparación. No tienes por qué preocuparte."

"N- ... No es eso," balbuceó.

Gray acarició con ternura el sonrojado y ansioso rostro. "No te preocupes, Natsu." Entonces se dio cuenta de algo. "Nunca has entrado dentro de alguien, ¿verdad?"

"N- ... No," admitió Natsu torpemente.

"Está bien. Es normal estar nervioso en tu primera vez."

Natsu parecía frustrado. "Gray, no es eso."

"Shhh," le calló de nuevo, acariciando su pelo rosa. "Estará bien. Tendré cuidado contigo. Creo que ahora estoy preparado." Se sentó a horcajadas encima de Natsu y se arrastró hasta estar sentado justo en su ingle. Entonces tomó la botella de lubricante y esparció algo de él en la polla de Natsu.

"'Gray, ¡por favor!" Rogó con desesperación, intentando ir hacia atrás, lejos del frío y ligero líquido.

"Hey, no va a dolerte." Entonces suavizó su voz. "Y no va a dolerme tan mal. Va a sentirse bien. Vas a hacerme sentir ... Muy bien. ¿Quieres hacerme sentir bien, verdad?"

"Bueno, sí, pero-"

De nuevo, Gray le calló. Le sonrió con confianza. "Aquí vamos."

Se apoderó de la erección de Natsu, manteniéndola quieta mientras que se deslizaba sobre su pene. Natsu gritó por la estrechez alrededor de el y toda esa calidez que le cubría. Sacudió su cabeza, pero aún así Gray se hundía en él, apretando sus dientes mientras que se abría aún más.

"Gray..." Natsu sollozó.

"Casi ... Ooh ... Sí..." Gray se sintió a sí mismo completamente sentado en su pene. Demonios, ¡dolía! "Puedo hacer esto," se dijo a sí mismo. Después sonrió al chico tembloroso. "Tu pequeño dragón está hambriento." Se rió entre dientes por la molestia en la cara de Natsu. Incluso mirándole de forma normal, era lindo. "Bien. Solo dame un momento. Mierda, eres grande."

"Gray..."

"¿Te gusta estar dentro de mí?"

"Sí."

"¿Cómo se siente?"

"Nngh ... No lo sé," masculló. "Eres... Estrecho."

Gray rió suavemente. "Bueno, eso está bien."

Natsu abrió un ojo. "¿Alguna vez has... has hecho esto?"

Gray frunció el ceño un poco. "No vamos a hablar de eso. Solo somos nosotros dos aquí."

Natsu hizo un mohín. "Entonces lo has hecho."

"Por favor, no hablemos del pasado." Dijo, mientras que trataba de ajustarse al tamaño de Natsu, vio al Dragon Slayer dándole una mirada demandante, silenciosamente ordenándole que confesara. "Bien," gruñó con molestia. "Una vez. No significó nada, solo... Un experimento."

"Quieres decir así, ¿atado?"

"Oh Dios no. Mira, no... No quiero hablar de eso."

"¿Quién fue?" Demandó Natsu con calma, moviendo sus muñecas esposadas.

Gray miró a otro lado. "Demonios-"

"Dime quién."

"Mira, de verdad-"

"¡Quién!"

Gray empezó a sentirse enfadado por los celos en aquellos ojos estrechos. "Ni siquiera lo sé. ¿Está bien?" Gritó. "Solo fue... Alguien. Una aventura de una noche." Natsu aún le miraba. "Estoy diciendo la verdad. No sabía su nombre ... O estaba demasiado ebrio para recordarlo. Solo recuerdo haberle conocido, ir a casa, y pasó, y por la mañana se fue y mi culo me estaba matando de dolor. Mira, realmente no quiero hablar de ello. Quiero estar contigo. Quiero sentirte, y te quiero de esta forma. ¿Vale? ¿Te gusta?"

"No... No lo sé," admitió Natsu.

Gray soltó una risa suave. "Bueno, eso es porque no me he movido todavía. Creo que me he ajustado. Allá vamos."

Levantó sus caderas, y la polla de Natsu se deslizó por el agujero lubricado. El Dragon Slayer recibió un escalofrío por la sensación. Era tan asombroso, mucho mejor que nada que él hubiese experimentado antes. Luego, lentamente, agarrando las sábanas, Gray bajó de nuevo.

"¡Nnngh!" Natsu apretó los dientes mientras que el anillo de músculos estrechos le exprimían. Había algo ... Familiar. Algo oscuro que surgía justo detrás del brillante placer. Natsu quería ignorar esa sombra y complacer a Gray.

Gray se sentía perdido ahora, y el rostro bajo él le mantenía relajado mientras que comenzaba un ritmo, montando lentamente a Natsu, deslizándose arriba y abajo, dejando que sus muslos hicieran el trabajo, mientras que bajo él, el Dragon Slayer se estremecía de placer.

"¿Te gusta, no es así?" Gray jadeó a traves del dolor. "Arriba-uuuugh-y abajo-nngh, ¡Dios! Mierda, eres enorme. ¡Nngh!" Jadeó. La sonrisa de euforia que Natsu tenía le complació. "¿Te gusta eso? ¿Te gusta como te aprieto? Voy a hacer que te vengas."

Natsu de repente se tensó. La sombra en su mente se lanzó hacia adelante. Una cara. Crueles palabras. Voy a hacer que te vengas, chico...

Gray vio aquellos ojos abrirse sorpresivamente, llenos de pánico. Natsu se sacudió violentamente y ahogó un grito reprimido. Su boca se abrió como si quisiera gritar, pero la temblorosa tensión del miedo le silenció.

"¿Natsu?" Preguntó seriamente. ¿Qué estaba pasando? Natsu parecía horrorizado. No, más allá de estar solamente asustado. Parecía como si hubiera visto a la Muerte ... O peor.

"Ru- ... Roh..."

"¿Natsu-?"

"¡ROJO!" Gritó, intentando golpear bajo Gray, intentando librarse. "¡Rojo, rojo, rojo!"

"'¡Mierda!" Gray rápidamente se retiró, sin importar que tanto daño le hiciera eso a su culo, y se sentó al lado de Natsu, que seguía gritando el nombre del color una y otra vez, convulsionándose con terror. "¡Natsu!"

"Rojo, rojo, rojo-"

"Hey, acabó, ¿está bien? Todo acabó."

Natsu de repente le miró furioso con llamas bailando en su piel. En un rugido animalístico, gruñó, "Libérame, ¡bastardo enfermo!"

Gray se estremeció, sintiéndose como si le hubieran golpeado en el estómago. Rápidamente alcanzó las esposas y las desbloqueó. Pensó que Natsu podría actualmente atacarle. En vez de eso, el adolescente se hizo un ovillo, acarició sus muñecas, crujió ligeramente su cuello, y se acurrucó, temblando, respirando con pesadez.

"Está bien, Natsu," susurró Gray, intentando consolarle envolviendo sus brazos alrededor de aquel cuerpo caliente. "Todo ha terminado."

"Gray..." se estremeció.

"Estoy aquí." Comenzó a acariciar el cuello y hombros de Natsu.

"¡NO!" Natsu gritó, alejándose otra vez. "No toques mi cuello."

La mano de Gray se retiró. Le miró con confusión y miedo, queriendo ayudar a Natsu, pero no tenía ni idea de que hacer. Él empezó a usar aquellas palabras seguras, después de escuchar que era la mejor manera de asegurar de que un amante no iba demasiado lejos, pero nunca tuvo un compañero que usara el nivel más alto con él. No solo eso, pero Natsu parecía estar volviendo a vivir de nuevo algo.

Algo realmente malo.

Algo que preocupaba a Gray.

"P-perdón," susurró Natsu, sin estar completamente calmado todavía, pero un poco mejor. "Lo siento por volverme loco de esa manera."

"Está bien." Gray trató de sonar comprensivo, aunque no comprendía la situación en absoluto. "Es eso para lo que las palabras seguras están."

Pero nadie nunca había alcanzado el nivel más alto.

¿Qué demonios estaba pasando?

Con el pavor desvaneciéndose, algo más llenó a Gray. Culpa. Había empujado a Natsu demasiado lejos, y se sentía como un gilipollas miserable por traumatizarle de aquella manera. No era de lo que este tipo de juego sexual iba. ¡En absoluto! Se suponía que era para divertirse, complacer las peculiaridades que hacían el sexo más disfrutable. Estaba destinado a ser un juego divertido, no agonía, y no algo para inducir a un ataque de pánico.

A la culpa le acompañaba el enfado. ¿Por qué Natsu no le avisó? ¿Por qué se volvió loco? Si era tan malo-

"Deberías haber dicho Amarillo antes de que se volviese así," gritó en acusación. "No sé tus limites. No sé-" El límite de Gray se rompió, las lágrimas afixiaban su garganta, verdaderamente sacudida por esto. "No sé lo que está bien y lo que no."

El realmente no sabía nada de Natsu, no en su nivel de intimidad. Traumatizarle era la última traición de la confianza que era vital para cualquier encuentro involucrado con el bondage. Sin confianza, no podía haber relación. Empujar a Natsu así de lejos era una señal de que no podía leer el lenguaje corporal de su compañero. Significaba que era un fracaso como el Dominante. ¡No merecía alguien para ser sumiso y obedecerle!

Aun así, ser un fracaso en su rol era secundario a ser un fracaso para Natsu. Sabía que Natsu tenía problemas. Pero esto solo era su segunda vez juntos, y ya estaba empujando los límites de Natsu hasta este grado. ¡Hasta ir hacia Rojo! La última cosa que Gray quería era que Natsu dejara todo esto porque él lo jodió.

Le empujé demasiado lejos. ¡Es mi culpa! ¡Es mi culpa! Es mi-

"Es mi culpa," susurró Natsu, haciendo eco de los propios pensamientos de Gray. "Pensé que estaba bien. Que podía soportarlo ... Y entonces de repente ... No podía. Es solo que ... Me golpeó demasiado rápido."

"¿Puedo preguntar que lo desencadenó? Lo que quiera que fuese, no lo haré otra vez."

Natsu resopló. "Una combinación. Lo que estabas haciendo. Lo que dijiste."

"¿Qué dije?" Gray cuestionó calmadamente, verdaderamente preocupado ahora.

Natsu caminaba alrededor, intentando desentumecer sus tensos músculos. "Dijiste ... 'Te gusta eso' y ... y sobre exprimir y..." Estaba prácticamente llorando. "... y 'voy a hacer que te corras'". Su voz se rompió cuando repitió aquellas palabras temidas, y acarició su cuello nuevamente. "Dijiste eso mientras ... Mientras que hacías eso."

La ceja de Gray se arqueó. "¿Natsu-?"

"¡No preguntes!" Exclamó con pánico. Natsu se acurrucó en forma de ovillo y susurró, "Solamente ... No preguntes. Por favor."

"Está bien." Vacilante, Gray abrazó a Natsu por la espalda y le empujó contra su pecho. Besó su sudoroso, salado hombro y descansó su mejilla en la cálida espalda, asegurándose de evitar el contacto con el cuello de Natsu. "Estoy aquí, Natsu. No voy a hacerte daño. No voy a entrometerme. Solamente me quedare aquí contigo."

"Gracias," suspiró débilmente. "Lo siento tanto."

"No, está bien. Todos tenemos nuestros límites, así que no te preocupes por ello.

"Pero..." Natsu se dio la vuelta para mirarle. "Me gustó," aseguró con una sonrisa.

Eso alivió un poco a Gray. "Eso es bueno."

Natsu miro al pene túrgido del otro. "¿A-aún lo necesitas, verdad?" preguntó titubeante.

"No te preocupes por mí," aseguró rápidamente Gray, ignorando la dolorosa erección.

"Creo ... Creo ... Que tal vez podría verte."

Gray vio la emoción volver a los ojos de Natsu. Estaba asustando, pero aun estaba ansioso, mordiendo su labio inferior con incertidumbre. "¿Quieres decir que quieres ver cómo me toco a mí mismo?"

"Mm-hmm," Natsu asintió con emoción. "Mantenme esposado, y después tócate mientras estas arrodillado sobre mí. Pero no me toques."

"Solamente quieres ser humillado," Gray se dio cuenta, y su corazón ya empezaba a acelerarse por la perspectiva de ello.

"Quiero que... Que... Te corras en mí," susurró Natsu acaloradamente. "Quiero sentirlo gotear sobre mí."

"¡Mierda!" susurró Gray tranquilamente, armándose de valor otra vez mientras que su polla aumentaba debido a su mirada erótica y palabras lascivas. Su respiración se volvió más rápida, y lamió sus labios cuando empezaron a secarse por jadear. "¿Quieres mirar, huh? ¿Quieres ver cómo me toco?"

"Mm-hmm," Natsu prácticamente se quejó. Su pecho estaba incluso moviéndose más rápido.

"¿Pero sin tocarte?"

"Nn-ngh." Sacudió su cabeza firmemente.

Gray agarró las esposas y encadenó al Dragon Slayer a la cabecera de nuevo. Natsu dio un empujón en sus muñecas, asegurándose de que las esposas estaban bien puestas.

"Rodillas juntas," ordenó.

Natsu obedeció rápidamente, sujetando las piernas juntas. Gray se asentó sobre sus muslos, sus rodillas en cada lado, y sonrió a la mirada cautivada de Natsu.

"¿Quieres ver cómo me gusta?" susurró. "¿Quieres ver como lo hago para mi mismo?" Su mano se deslizo por su torso, deslizándose sobre los tirantes músculos y cicatrices. "No empiezo ahora mismo. Tengo que reunir la energía, ya sabes. Es realmente como poner toda esa energía sexual ... Abajo." Su mano acarició su vientre bajo, saltó sobre su ingle, y fue hacia sus muslos. "Y después arriba." Ambas manos se arrastraron sobre sus muslos, y Gray se sacudió, como si realmente estuviera dirigiendo un flujo mágico de poder erótico a través de todo su cuerpo. "Cuando hago esto, todo mi cuerpo se siente más frío de lo usual. Excepto aquí." No lo tocó todavía. Miro a la tensión de su erección. "Esa parte está ardiendo. Pero sigo sin tocar ahí todavía."

Separó sus piernas un poco más, alcanzó abajo, y ahuecó sus testículos colgando pesadamente con necesidad.

"Aquí primero. Solamente un poco. Simplemente acariciándolos." Cerró sus ojos mientras que sus dedos pasaban por sus testículos gentilmente. "Pero después, rápidamente aquí." Su mano derecha seguía masajeando, pero su mano izquierda agarró su polla, y bombeó con dura velocidad. "No hay pretexto. Rápido y duro, justo por el comienzo."

Natsu tragó a través de su seca garganta mientras que veía a Gray masturbándose rápidamente. Esto no era de la manera que esperaba. Natsu realmente nunca fue capaz de masturbarse, no con sus problemas, así que mirar a alguien hacer lo que siempre quiso poder hacer libremente era emocionante, incluso le hizo ponerse celoso. Natsu sabía que tenía un serio problema. No podía venir desde el deseo solo. Tenía que pensar que estaba siendo forzado. Pero Gray … Gray quería liberación, y le complacía. Natsu imagino, ¿qué pasaría si pudiese hacer eso, también? ¿Qué pasaría si simplemente pudiese tocarse a sí mismo y dar placer a su propio cuerpo?

Gray le miró y observó aquellos estrechos ojos observándole con anhelo. "¿Quieres tocar?" Se burló.

La desesperación de Natsu hizo que su ceja se arqueara. "No … No puedo."

"Podría liberar una mano. Podrías tocarte-"

"¡No puedo!" Gritó con frustración rugiendo en su garganta.

"Vale," dijo instantáneamente Gray, manteniendo su voz calmada, aunque los problemas de Natsu eran desconcertantes. "Solo sigue mirando. Se siente bien," gimió. Entonces Gray le sonrió. "Me gusta tenerte mirando."

El ritmo rápido comenzó de nuevo. Aunque ya había estado duro por al menos una hora y media-demonios, estaría duro y encendido desde despertar esa mañana-quería dar un buen espectáculo. Tener a Natsu observándole completó la leve tendencia exhibicionista dentro de él. En público, Gray no quería a nadie que lo supiera, pero aquí, en privado, tener a alguien mirándole era emocionante.

"Oh Dios, Natsu," gimió. Su espalda se arqueó por un momento, y el ritmo se ralentizó. "No me gusta venirme demasiado pronto," dijo, como si tuviera que narrar todo el acto. "Pero me gusta rápido.

Comenzó otra vez, una continua pero rápida caricia. Entonces cuando parecía que su muñeca se iba a cansar, sus caderas instantáneamente hacían el trabajo, empujado en su mano justo como empujó dentro de Natsu la noche anterior, empujándole contra los azulejos de su baño.

"Oooh, joder sí," gruñó.

Natsu observó con agonía. Recordaba las sensaciones físicas de deslizarse dentro de Gray, y mientras le miraba, se imaginó a sí mismo haciendo eso. Quería hacerlo eso a Gray, empujar dentro de él, quería agarrar sus caderas y machar aquel trasero frío. Quería el placer físico que estaba tan cerca y a la vez tan astronómicamente fuera de su alcance.

Entonces Gray se sentó de nuevo. "Dios, estoy tan cerca. Tan cerca," jadeó pesadamente. "No quiero venirme tan pronto. Me gusta seguir sintiéndolo. Hacer que dure. Mierda, pero mis bolas están tan apretadas." Boqueó a la vez que se dio cuenta de que esto realmente era mucho más impresionante que sus usuales sesiones en solitario. Gray relamió sus labios, y entonces abrió perezosamente sus ojos para mirar a Natsu. La visión del Dragon Slayer esposado bajo él era casi demasiado. Gray sintió un pinchazo de necesidad, y agarró su polla más fuerte. "¿Quieres que me venga?"

Natsu no respondió inmediatamente. Estaba atrapado en su aturdimiento y era apenas consciente de que Gray había hablado.

"No lo haré si no quieres. Esto es por ti, Natsu. Es tu propio espectáculo privado. Así que cuéntame que quieres ver."

Natsu trató de hablar, pero su garganta estaba bloqueada como la de un hombre que no había bebido en días. Tragó unas pocas veces antes de que las palabras pudiesen escapar.

"Quiero que te corras. Quiero que lo derrames todo sobre mí."

Aquella necesidad punzante se convirtió en un maldito ariete de pinchos para él, golpeando la libido de Gray y rompiendo sus murallas. Su mano instintivamente se movió más rápido, y sus caderas empezaron a trabajar.

Natsu sonrió mientras que veía que Gray estaba siendo abrumado. "Quiero verte perderlo. Para mí, Gray. Todo sobre mí. Quiero sentirlo goteando por mi piel-"

"¡Cállate, Natsu!

Se rió juguetonamente. "¿Encontré tu debilidad?"

Gray dirigió su mirada hacia él. "Bastardo."

Natsu lamió sus labios, saboreando el tener un poco de control sobre él. "Córrete para mí, Gray," le instó.

"No tienes que-nngh-decírmelo. Casi ahí. Casi … ¡gyaaah!"

El golpe de piel contra piel se volvió más rápido, y Gray no intentó por más tiempo hacer gemidos para que Natsu se excitara. Gruñó y soltó una maldición.

"N-Natsu…"

Se calló. Su respiración se paró, su cuerpo se tensó, y Gray ni siquiera respiró mientras que hilos de blancura salieron, derramándose sobre el pecho de Natsu.

Gray se sentía increíble. Necesitaba esa liberación … ¡tanto!

El calor agudo que se concentró en su pene se alivió, fundiéndose en el resto de su cuerpo. Dejó escapar un suspiro, absolutamente abrumado … Sorprendido por lo mucho mejor que había sido masturbarse cuando fue con Natsu. Miró hacia abajo y observó aquellos ojos mirando masivamente, y una increíblemente excitada polla goteando con la propia emoción de Natsu. El torso y pecho del Dragon Slayer estaban cubiertos de blanco.

"¿Buen espectáculo?" Preguntó Gray arrogantemente.

Natsu tragó duramente, emocionado. "Eso … Fue la cosa más excitante que he visto en mi vida."

Gray tenía que reír, sintiendo un poco de orgullo al saber que dio un buen show. Entonces, asintió al pequeño dragón. "¿Necesitas ayuda con eso?"

Natsu sacudió su cabeza. "¿Es raro: no querer ser tocado?"

"No," Gray se encogió de hombros. Se bajó de la cama y caminó hacia el baño que estaba unido a la habitación. "Alguna gente solamente tiene un fetiche por una tensión sexual no resuelta."

"¿Es así como es llamado?" Natsu reflexionó. Gray volvió con una toalla de manos y limpió todo el desastre. Mientras que Natsu miraba, estaba impresionado de que Gray luchó contra la tentación de incluso acariciar su pene y el pre-semen goteando de ahí. Gray de verdad estaba cuidando de todas las necesidades de Natsu, incluso todo el lío mental. "Solo quiero sentirme duro de esta manera, pero no quiero que termine. No quiero ser tocado, pero quiero permanecer excitado."

"¿Sólo humillado, huh?" Gray cuestionó. "Hmm…" Tiró la toalla a un lado y pensó sobre ello. Entonces tuvo una idea, una tortuosa y absolutamente pervertida idea, y su voz se hizo más profunda al inclinarse ante la cara de Natsu. "Sabes podría realmente humillarte," susurró con una amenazante y seductiva voz. "Podría humillarte … Y ni siquiera tocarte."

Natsu tragó duro. Gray tenía ese aspecto en su cara de nuevo, un brillo en sus ojos como una tormenta lista para romper y arrollar toda la cordura. "¿Qué quieres decir?" Preguntó titubeante con temblor en sus palabras.

"Podría usar algo más. Algo más que mis manos."

Gray miró alrededor, buscando por la habitación de hotel, y divisó las prendas descartadas. Entre sus jeans estaba su cinturón de cuero. Caminó hacia él, y lentamente enroscó el cinturón a través de los bucles del pantalón, y chequeó la calidad del cuero. No muy raído, pero bien usado. ¡Perfecto! Volvió a mirar a Natsu. Los ojos del adolescente se agrandaron al ver que sostenía Gray en sus manos.

"Podría usar esto," sonrió. "Podría atarte."

Natsu le miró, transfigurado por la visión del cuero siendo tocado por los dedos de Gray. "Yeaaah," Susurró en éxtasis. Entonces se contuvo a sí mismo y sacudió su cabeza. "Quiero… Quiero decir-"

"¿Es demasiado?"

"¡No! No, creo… Creo…" Sus ojos dejaron el cinturón y se dirigieron a la cara de Gray. "Me gustaría."

Gray sonrió al desnudo y esculpido cuerpo, y ordenó, "Date la vuelta."

Natsu rodó sobre su estómago. Gray puso el cinturón abajo por un momento y reajustó las esposas así que no estaban torcidas y no resultaban incómodas. Entonces Gray caminó hacia atrás y observó la tensa espalda, firmes nalgas, y musculosos muslos. Su piel era tan perfecta en la parte trasera, una señal de que nunca volvió su espalda a un enemigo.

¡Gray quería, tanto, ser el único que marcase esa piel!

Y con un tono burlón, dijo, "Siempre podrías frotarte contra las sábanas."

"Cállate," espetó Natsu. Puso su mejilla contra la almohada y dirigió la mirada hacia donde Gray estaba. "Solo … Hazlo."

Gray cogió el cinturón otra vez, agarró la hebilla de metal con su mano izquierda, y comenzó a envolver el cuero alrededor de la palma de su mano, enrollándolo justo hasta que la cantidad idónea de cinturón colgara de su puño. Lentamente, Gray arrastró la punta del cinturón de cuero hasta los muslos de Natsu, sobre las nalgas, y a través de la espalda. La respiración de Natsu era pesada, pero nivelada, reuniendo tensión mientras que a la vez sentía la aspereza del cuero. Se estremeció solo un poco al sentirlo.

"Es bastante tentador, ¿verdad?" dijo Gray en un bajo ronroneo. "Tentador y humillante." Su vista se dirigió a la mitad del rostro de Natsu que podía ver. Un momento de piedad pasó por su mente. "Esto va a doler, sabes."

"Sí, puedo… Puedo soportarlo," insistió Natsu tercamente.

"¿Estás seguro? Si esto es demasiado, después de lo que pasó … Si crees que es bastante, solo di Amarillo."

"Sí, lo sé."

Gray le miró seriamente. "Estoy en serio, Natsu. No hagas lo que hiciste antes. No estés asustado de decir Amarillo."

"Vale, de verdad, lo pillo."

Gray esperaba que de verdad lo hiciese. Arrastró el cinturón sobre la piel de Natsu algo más.

"Sientes el cuero sobre ti, esperando para ello." Miró una vez más a la cara de Natsu. "¿Estás listo para esto?

El Dragon Slayer tragó ligeramente. "Creo que sí."

Gray levantó su mano izquierda sobre su cabeza y rápidamente balanceó el cinturón hacia el trasero pálido. El sonido del cuero golpeando la piel era claro y fuerte. La piel se agitó por un momento antes de que Natsu se tensara.

"¡Aah!" gritó en shock.

Gray se inclinó hacia la oreja de Natsu. "¿Te gusta eso?"

"Sí," jadeó, asintiendo francamente.

"¿Estás bien?"

Natsu se tomó un momento para asegurarse, y Gray estaba agradecido que el idiota-de-fuego estuviera tomando esto en serio. "Sí. Sí, creo que estoy bien."

Gray arrastró el cuero a través de la blanda piel. Natsu se tensó, y después se relajó, pero cuando el cinturón se dirigió a la marca rosa, lentamente alcanzando la superficie, se tensó de nuevo, solamente para lentamente relajar los músculos tirantes.

"¿Es un efecto un poco humillante, no es así?" dijo suavemente. "El miedo. Le temes al dolor. Te preguntas cuando va a pasar nuevamente … Y quieres que pase. Quieres sentirlo, y no quieres sentirlo, y te preguntas cuando va a-"

¡Crack!

"Ayyy … Heeeh," Natsu gritó con un exhalo tembloroso al final. Esta vez, toda su columna se arqueó por el dolor.

"-cuando va a golpear de nuevo," concluyó Gray con aires de suficiencia. Se rió sádicamente. Entonces Gray miró a ambas marcas en el trasero de el pelirosa. "Bueno, esto está dejando un poco de marca aquí. Me gusta verte marcado. Quiero tocarte y acariciarte. Besar tu piel. No voy a hacerlo, en realidad," dijo decisivamente. "Me dijiste que no lo hiciese, así que no lo voy a hacer. La única cosa que te va a tocar es la punta de mi-"

¡Snap!

"¡Nngh!" Natsu gimió.

"-de mi cinturón." Gray se burló mientras que miró a ahora tres enfadadas marcas provocadas por los golpes de su cinturón. "Dios, Natsu, quiero tocarte," gruñó con frustración. Escuchó otro gemido del pelirosa. "¿Estás bien?" preguntó con preocupación.

"Sí," Natsu contestó rápidamente.

"Si no lo estás, entonces-"

"Nngh … No, estoy bien."

"Podemos parar ahora mismo-"

"¡No!" exclamó Natsu con desesperación. "Mmh … Más. Quiero … Quiero más."

Gray retuvo su lujuria. "Mierda, Natsu. Realmente me vuelves loco, ¿lo sabes? ¿Pero quieres más, verdad? ¿Te gusta el dolor?"

"No … No creo que es tanto el dolor comparado … comparado con la manera en la que me hace sentir. No es dolor, pero…" Se encogió ligeramente de hombros.

"¿Placer?" Preguntó Gray.

Natsu rió y sacudió su cabeza. Claramente pensaría eso. "Ni siquiera creo que sea eso."

"…¿Un castigo?"

Por la manera en la que Natsu calló, Gray podía decir que lo había adivinado con exactitud.

"Te gusta el castigo por lo que pasó antes. ¿Te sientes como si necesitaras ser castigado, no?"

"Mhn … Algo así. No quería … De verdad no quería-"

"Shh. No lo digas," dijo Gray con dulzura. "No lo hagas más. No te castigues a ti mismo. Seré el único que te castigará."

Natsu jadeó y dejó escapar un gemido tembloroso. "Sí…"

"Quieres ser castigado. Te sientes culpable, y quieres expulsar toda esa culpa fuera de ti. Quieres ser … purificado. Estar limpio. De toda la inmundicia dentro de ti, toda la perversión. Todo en sí."

Exclamó desesperadamente, "Sí. ¡Por favor!"

Gray levantó su brazo otra vez, y el cinturón vino abajo con dos fieros golpes. Esta vez, Natsu gritó, y su cuerpo se estremeció por la agonía punzante.

Gray sonrió sádicamente y rió entre dientes. "Eso es lo que quieres, ¿huh? Entonces pídemelo," demandó arrogantemente. "Pide ser castigado."

Había lágrimas en los ojos de Natsu. Las palabras de Gray le golpearon más fuerte de lo que pudo imaginar, atravesando directamente su corazón. Ahora que se dio cuenta de por qué esto se sentía tan bien, se podía enfocar en ello. Centrarse en ser castigado. Centrarse en expulsar aquellos sentimientos oscuros fuera de él.

"Castígame, Gray," sollozó.

Gray sintió su polla endurecerse aún más. "Mieeeeeerda." Se carcajeó de su propia debilidad ante las lágrimas de Natsu. "De verdad me vas a volver loco, ¿sabes eso?" Se inclinó sobre la espalda de Natsu y olfateó la piel. "Necesito tanto tocarte. ¿Estás empezando a desearlo, también? ¿Quieres que te acaricie?"

Natsu solozó. "Quiero… Quiero pero no."

"Está bien. No quieres ser tocado, así que podemos permanecer de esta manera. Pero … Me estás volviendo loco ahora mismo." Su voz tomó un tono más siniestro. "No me dejas tocarte. Lo que significa que tengo que castigarte más."

Su brazo se levantó, y el cinturón bajó, dos veces en forma de ocho, dos fuertes, más golpes. La cabeza de Natsu se zarandeó hacia atrás mientras que gemía desenfrenadamente.

"¡Demonios, Natsu! Realmente quiero follarte," gruñó Gray-

A pesar de haberse corrido antes, Gray estaba comenzando a ponerse duro otra vez. Tuvo que parar. Necesitaba relajarse, y recuperar su juicio. Volvió a mirar abajo. Los dos recientes golpes habían golpeado muy duro, uno en la espalda baja, otro más cerca de los muslos. Se unieron a los otros golpes en las nalgas de Natsu. Los latigazos tenían el aspecto de estar listos para sangrar.

"Estás … Enrojeciéndote mucho," dijo suavemente, preocupándose si había llevado las cosas demasiado lejos una vez más. "Probablemente deberíamos parar."

Natsu intentó mirar hacia atrás, sus ojos estaban húmedos, pero había pánico en su rostro. "Pero Gray-"

"No. Simplemente seguiré golpeándote, y dolerá. Mucho."

Natsu revolvió sus manos con frustración. "Yo … Quiero más. Por favor. Solo … Un poco más." Gray le miró con expresión interrogante. "Um … ¿Dame tres?" Propuso Natsu.

"¿Tres?" Preguntó sorprendido. Eso haría diez en total. Gray ni siquiera imaginó que podría aguantar más que cinco. "Realmente eres un masoquista."

"Yo no … No me siento bien todavía," murmuró Natsu, sin entenderlo completamente.

Gray tarareó mientras que se preguntaba qué hacer. Una más y Natsu podría de verdad obtener una marca permanente. Entonces de nuevo, quizás el necesitaba esto más de lo que Gray imaginaba. Necesitaba librarse de la culpa. Necesitaba el dolor para limpiarle de lo que sea que le hubiera hecho sentir tan mal, ni siquiera quería ser tocado.

"Está bien. Te voy a dar tres. Van a ser rápidas … y fuertes. La primera limpiará toda tu culpa. La segunda limpiará toda tu vergüenza. Y la tercera limpiará cada rastro de inmundicia en ti. ¿Está eso bien?"

"Sí," dijo Natsu, sonando solemne, como si esto fuera un pacto con el Diablo.

"Vale. Solo tres. Después de esas tres, nada más de culpa, nada más de vergüenza, y no vas a ser repugnante. Solamente serás Natsu. Serás el mismo Natsu que fuiste antes que nada de esto sucediera. ¿Está bien?"

Natsu no sonaba del todo convencido cuando susurró, "Está bien." Añadió, "Solo haz que sean muy fuertes. Castígame de verdad. Quiero recordarlo."

Gray asintió seriamente. "Bien."

Arrastró el cinturón sobre la piel un poco más. Estaba humillando a Natsu así que él no podía saber cuándo vendría. Natsu se tumbó en la cama, se tensó, preguntándose cuando iba a golpear, sintiendo el lento arrastre del cuero sobre su sensible piel, causándole dolor cada vez que pasaba por encima de las abrasadoras marcas. Se dio cuenta de que Gray tenía razón, le iba a doler mucho por la mañana. Ahora mismo, el dolor se sentía tan bien. Era un recordatorio de que era humano.

Sin advertencia alguna, los golpes vinieron. Hacían un sonido bastante alto, y golpeaban la piel tan fuerte… Gray pensó que definitivamente dejarían sangré detrás de todo esto. Tres brutales golpes atormentaron la piel de Natsu, uno en la espalda baja, uno en el trasero, y uno fue de forma diagonal a través de las nalgas hacia la parte superior del muslo.

¡Smack, smack, smack!

Natsu gritó con el tercer golpe, y Gray estaba jadeando pesadamente. Incluso si Natsu quería más, Gray probablemente no sería capaz de ir a más.

Suficientemente seguro, el cinturón cayó al suelo y Gray colapsó encima de Natsu, no abrazándole, sino aprisionándole con su cuerpo, asegurándose de que nada tocase la espalda del Dragon Slayer, solamente el frío que la piel del mago de hielo radiaba hacia su piel, un frío tranquilizador contra la abrasadora, marcada, y dolorida piel.

"Natsu, vas a ser mi final uno de estos días," jadeó Gray. "Joder, eres… demasiado… ¡excitante!"

Natsu estaba perdido en un mundo de dolor y placer, libre de toda culpa, sintiéndose normal otra vez. Se sentía adolorido, pero era un buen tipo de dolor. Se sentía bien. Se sentía bien ser castigado. Se sentía como si pudiese caminar fuera de esa habitación y todo lo que había pasado-volverse loco, pesadillas del pasado-todo eso se marchase. Todo eso había sido expulsado. Había una cierta euforia que fluía, como agua llenando un agujero que había sido separado de su alma. Era una dulce sensación después del dolor, tan dulce que le hizo querer llorar.

Con todo terminado, el pene de Gray se daba cuenta de que de verdad estaba demasiado cansado, y bajó rápidamente. Como sea, la adrenalina seguía corriendo a través de sus venas.

"¿Gray?" Susurró Natsu después de un largo silencio. "Abrázame."

Gray rió con cansancio. "¿Tú y los mimos, huh?" preguntó de forma burlona.

"Solamente … Lo necesito."

"Está bien," Gray sonrió, "pero … ¿Sigues sin querer ser tocado, verdad?"

"¡Oh! Quiero decir … aquí abajo. Puedes envolver tus brazos alrededor de mí."

Gray dejó escapar una carcajada. "Natsu, estás probablemente duro como una roca."

"Sí, pero … Es solo que no…" Natsu se dio la vuelta sin dificultad. "¿Es raro, no?"

"No," le aseguró Gray, revolviendo el pelo de Natsu con su mano. "Te lo dije antes, no es raro. Nada que hacemos es raro. Quiero decir, es sexo. Todo es extraño. Todo es pervertido. No hay tal cosa que se defina como sexo normal. Todo es pervertido. Incluso el sexo vainilla, ¿sigue siendo pervertido, verdad? Así que esto, lo que hacemos, no es raro. Es solo nuestra manera de … de … de tener sexo."

Natsu miró sobre su hombro. "¿Tener … sexo?"

"Bueno, sí. Quiero decir, lo hacemos, de nuestra propia manera." Gray se pausó y lo pensó. "Supongo que es un poco raro pensar en ello como tener sexo contigo, en vez de solo jugar, pero … ¿Eso es lo que es, verdad? Es nuestra manera de expresar…" Sus palabras se pausaron otra vez cuando Gray se encontró sin nada que decir.

"¿Expresar el qué?"

Lo consideró, pero Gray hizo un mohín cuando se rindió al tratar de explicarlo. "Como si lo supiera."

Ya habló suficiente. Desbloqueó las esposas, y Natsu acarició sus muñecas. Entonces unos brazos fríos se envolvieron en torno a él.

"¿Estás seguro de que estás bien?" preguntó Gray tiernamente.

Natsu se dejó abrazar. "Sí, creo que estoy bien con lo que pasó antes."

"Bueno, si alguna vez necesitas hablar las cosas-"

"¡No!" Exclamó, y entonces murmuró, "No, no…" Suspiró con frustración. "No todavía."

"Vale. Solo dejo que lo sepas."

"Sí … Y gracias, Gray, realmente lo aprecio, pero … Pero yo … No puedo hablar de ello. No todavía. Solo abrázame."

Gray le abrazó un poco más fuerte. "Te abrazaré, Natsu. Te apoyaré todo lo que necesites."

Natsu suspiró y se relajó en los brazos de Gray. El dolor de la excitación lentamente se fue. Por alguna razón, dejar esa tensión sin resolver se sentía como un castigo más, y con ello más emocionante. Todo se fue. La excitación, las dudas, los miedos, todo fue expulsado y se marchó, a la deriva del universo, nunca más para acechar a su mente de nuevo.

No hasta la próxima vez.

Pero por ahora, era libre del pasado, y todo lo que existía era un regalo de dolor corporal, catarsis emocional, y una cansada liberación de su alma. Ni siquiera estaba seguro de cuando se durmió. Estaba simplemente inconsciente, consciente y luego no, dejándose guiar por la corriente de un lago que reflejaba su propio rostro, y no era un rostro oscuro nunca más. Era pacífico, relajado … Y todo gracias a Gray.