Hola a todas! se que las hemos estado confudiendo con todas las actualizaciones, por lo que pedimos disculpas, aquí está el nuevo cap de la historia, esperamos que les guste! nos leemos en la nota de abajo!


Capitulo 2:

-Soy Edward Cullen –repetí –Rey del reino del Amanecer –agregué disfrutando como su cara se llenaba rápidamente de miedo y terror. No era secreto el por qué era conocido en todos los reinos y la razón de mi gran renombre, sin duda su reacción fue la más inteligente. -Y tú me perteneces Isabella.

...

¿Pertenecerle?, la princesa estaba sorprendida y confundida ante sus palabras ¿a qué se refería con eso?, desconocía el origen de este caballero, aunque su nombre era difuminado por todos los alrededores, sinónimo de terror y de muerte, desconocía la razón de su presencia, pero algo en su interior, considerado también como una intuición, o como su instinto, le decía que corriera, que saliera de ese lugar, pero sus pies no respondían a mandato alguno, todo su cuerpo se había quedado estático esperando algún movimiento ajeno al propio.

El mientras tanto se mantenía frío en impasible ante sus propias palabras, esperando alguna reacción de la castaña, pero nada, ningún movimiento, ningún sonido, toda la estancia estaba paralizada, entre una aureola de calma, una calma de agonía

-¿Pertenecerte? – logró articular después de unos segundos, con mayor esfuerzo del necesitado para tan simples palabras, con voz quebrada y congojosa, el tiempo parecía pasar más lento de lo habitual y por más que rezó para que todo esto fuera nada más que una pesadilla, sus súplicas no fueron escuchadas, su imperfecto mundo estaba cayendo ante sus pies.

En un rápido movimiento el rey agarró su barbilla, levantando la mirada de la princesa, obligándola a mirarle, creando una conexión entre ambas miradas. Inconcientemente un estremecimiento recorrió el cuerpo de la princesa, había escuchado historias sobre un caballero oscuro, sanguinario, incapaz de ser vencido en batalla. Le parecía irreal que ese mismo guerrero, estuviera parado frente a ella, con una sonrisa macabra adornando su rostro, reclamando por ella.

Luego de la primera impresión Isabella se detuvo a observarlo, tenía porte de guerrero, cabellos color bronce, con destellos dorados a causa de los rayos del sol, toda su persona le llamaba a temerle.

-Dejemos que las señoritas conversen – con un imponente gesto de mano, ordenó a sus hombres a escoltar a los demás fuera del aposento, saliendo él después de los demás, dejando solo a la reina con su hija, Isabella respiró y despejó su mente, el rey le había dado el espació para confrontar y aclarar las dudas.

-¿Por qué? –Se limitó la castaña a preguntar, esperando una respuesta que nunca llegó -¿Por qué madre? – preguntó nuevamente, esperó, pero la reina no tenía intenciones de responderme, y ante su actitud evasiva, explotó.

-Nunca fui lo suficientemente lista, lo suficientemente buena para ti, nunca fui lo que tu querías que fuera, siempre cumplí hasta la más absurda orden que me pedías para poder agradarte, pero nunca lo logré.

Las lágrimas salían, descontroladamente de sus ojos, sin poder evitarlo, toda esta tristeza e impotencia guardada durante toda su vida explotó como una oleada de ira y frenesí que nublaba su tan siempre calmado juicio

-Nunca e exigido nada de tu parte, solo te estoy pidiendo esto que posiblemente sea la primera y última cosa que te pida. Madre, ¿Por qué?

En todo este momento, no había recibido ni una palabra o mirada por parte de la aludida, su rostro parecía pasivo, recostada sobre su mueble favorito sin inmutarse siquiera en la presencia de su hija.

Cansada de esperar, de alguna palabra que nunca aparecería, Isabella comenzó a caminar hacia la puerta, prefería incluso el infierno antes de esperar por una verdad que su mente se negaba a aceptar.

-¿Quieres saber la verdad? ¿Quieres saber mis motivos? – aún dándole la espalda, asintió levemente, esperando que continuara.

-Eres una desgracia Isabella, al nacer lo único que has traído es desgracias, tu padre murió por tu culpa, el reino fue destruido a tu llegada, ¿no lo ves? No eres más que un demonio que solo trae muerte –y por primera vez en todo el día alzó la vista para mirarla a los ojos, que estaban llenos de furia y desprecio –solo lejos, este reino tendrá la paz que gracias a ti le fue negada.

La princesa no pudo escuchar más sus ácidas palabras, que la mataban lentamente, corrió fuera del aposento, poco le importaba el enemigo, en estos momentos si alguien acababa con mi vida solo lograba llenarla de una dicha macabra

Subió las escaleras hasta su habitación, hasta el último escalón de una de las torres más lejanas.

Ese siempre había sido su refugio durante los peores momentos de tristeza, cuando lo mejor era refugiarse en la soledad para apaciguar el daño y el dolor. Torpemente abrió la gran puerta de madera, solo para encontrar que había sido invadida

¿Qué hacía aquí?


Jasper POV

Ellos habían vuelto, después de tantos años, habían vuelto para llevársela, no lo permitiría, debía encontrar a Isabella, teníamos que escapar antes de que fuera demasiado tarde.


...

Inmediatamente se percató de su presencia, el caballero, quizás inconcientemente, tomó una postura defensiva, esperando alguna respuesta de la otra parte, tomando un semblante defensivo esperando algún movimiento en falso de su parte.

-¿Qué hace usted aquí?- se atrevió a preguntar, estando conciente de que no estaba en condiciones de hacerlo, pero aún así reclamando su derecho a el único lugar que no estaba dispuesto a entregar o dejar que invadieran.

-Pensé que ya había contestado a eso – le dijo mientras observaba detenida y minuciosamente cada artículo de su habitación, de pronto se sintió invadida, incomoda, el estaba estudiando cada parte de su persona.

-Quiero que escojas tus pertenencias más preciadas, vendrás conmigo a nuestro hogar, partiremos al amanecer.

De pronto se percató de un cálido aliento sobre su nuca, Isabella no se había reparado en el momento en que había llegado hasta allá, solo sintió como sus fuertes manos la aprisionaban en torno a su férreo cuerpo, las manos del joven la tocaba de manera brusca, y podría jurar que hasta de una manera desesperada, trató de apartarse pero no logró ningún resultado, sin dudad la diferencia de fuerza y destreza entre ambos la dejaban sin ventaja alguna.

-Vivirás para mí y harás todo lo que yo diga, soy tu dueño Isabella.

Conciente de las pocas probabilidades de escapar y temiendo por su vida, se limitó a asentir, sabiendo a donde la llevaría todo y entregándose sin esfuerzo alguno al dolor.

-Eso es, no te resistas, entrégate a mí.

No percibió cuando la levantaban o cuando la cargaban por su aposento, solo sintió cuando su cuerpo era depositado en una suave y mullida superficie, que gracias a la costumbre y característico olor pudo reconocer como su cama.

De pronto, ardorosos besos llenaron su cuerpo, como hierro ardiente marcándola, se sentía sucia, inmunda, pero a pesar de todo no quiso ni trató de hacer nada al respecto

-Shhh… calla pequeña

Lágrimas descontroladas bajaban por su rostro, impidiéndole ver con claridad su alrededor, pero aún así no hizo esfuerzo alguno por apartarlas, eran pruebas de su alma destrozada, y así se preguntaba…será este el destino que me ha de tocar por vivir…

Un movimiento brusco apartó bruscamente el cuerpo de Edward del suyo, un fuerte rugido la conectó de nuevo a la realidad, enfocó la vista y vio a su hermano Jasper, había desvainado su espada, dispuesto a enfrentarse a Edward.

Isabella sabía, que a pesar de ser un buen guerrero, el mejor de esta región, se atrevía a asegurar modestia aparte, su hermano no era capaz de combatir contra un oponente como Edward, si las historias sobre su fuerza y destreza resultaran verdaderas, acabaría con Jasper sin esfuerzo alguno.

Rápidamente se levanto de su lecho, dispuesta a impedir esta masacre que se avecinaba frente a sus ojos. Edward, ya recuperado del sorpresivo ataque, rápidamente acogió postura de ataque, furioso por la intromisión del intruso.

-Por favor – Logró Isabella articular inmediatamente llegó entre el medio de ambos – se lo suplico mi señor, todo menos él.

Edward apartó la vista de su oponente, concentrándose en la castaña, adrentándose en lo más profundo de su esencia. Lentamente y con pasos ágiles y atentos caminó hacia la ahora destrozada puerta, de lo que antes era el aposento de la joven princesa.

Detuvo su marcha y lentamente, disfrutando del estremecimiento de la joven debido a su presencia y sus palabras susurró.

-Me perteneces Isabella, serás mía en cuerpo y alma. No quiero que lo olvides nunca.


Bueno aquí estamos de vuelta, hemos tenido una semana super agitada, ha sido semana de examenes, pero gracias a Dios ya hemos salido y tenemos algunas semanas de respiro...

agradecemos a todas nuestras lectoras por todas su paciencia, por todos esos lindos rr que han dejado, además de agregarnos en alerta y favoritos... esta vez no las hemos nombrado, quedará pendiente para la próxima actualización.

solo nos queda decir, como respuesta a algunos rr y para las las chicas que lean alguna otra de nuestras historias, que está será diferente a las demás, explicándonos mejor, no será el típico cuento de hadas donde la princesa espera a su príncipe azúl, será un poco más "crudo" por así llamarlo.

Bueno, nos despedimos! esperamos actualizar pronto, aprovechando estos diitas libres! quizás actualicemos en el transcurso de la semana, esta o cualquiera de las otras historias.

Un besote para todas, esperamos un lindo review!

Cuidense, Adiós!