Sakura aun miraba algo atontada el montón de telas que descansaba cuidadosamente doblado en su regazo, y es que ni siquiera se había atrevido a levantarlas después de que Tomoyo las pusiera ahí al despedirse.
-Estas bien?- le pregunto suavemente su novio mirándola de reojo, procurando no apartar mucho la mirada del camino para no provocar un accidente, tenia reflejos rápidos pero no quería arriesgarse, así que bajo la velocidad.
-Si, es solo que no comprendo cómo es que Tomoyo puede diferenciar entre todas estas telas- su gesto mortificado provoco que Shaoran se riera un poco ganándose una mirada reprobadora de su novia- solo observa, yo las veo exactamente igual
-¿Tal vez sea la textura la que cambia no?- trato de ayudarla recordando una conversación con su mejor amigo, el cual tenía la nariz metida en un montón de revistas de moda y libros de combinación y clases de telas, todo ello para tener un tema de conversación con su adorada chica.
-Tal vez...- las puntas de sus dedos acariciaron el material, suave y sedoso, fresco, tuvo que darle la razón pero eso solo quitaba un pequeño peso a la cuestión- ¡los colores también son idénticos! ¡Mira!- alzo un par de color blanco brilloso poniéndoselas casi en la cara- ¿cual es cual?
-¿No son ambos blancos?- pregunto viéndolas de cerca y luego al rostro de la joven quien le sostenía su mirada con decisión.
-¡Exacto! Pero Tomoyo dice que uno es a perlado y el otro neutro... se supone que debo escoger la base del vestido con uno de estos, pero hay más de 12 clases aquí ¡¿Cómo voy a escogerla sin saber cual es cual?!
-Te veras hermosa con cualquiera que escojas, solo lograran realzar tu belleza, no te preocupes por ello
-Shaoran, tu siempre tan comprensivo... ojala Tomoyo fuera tan fácil de convencer- se recargo en el asiento, totalmente cansada después de una tarde entera de estar en casa de su mejor amiga planeando todo, había sido muy astuta al decirle que solo celebrarían el regreso de su amigo, si hubiera sabido sus verdaderas intenciones hubiera inventado alguna excusa. Suspiro- sigo sin entender cómo es que convenció a Eriol de traer todo esto desde Inglaterra.
-Creo que el se ofreció como voluntario- una gota bajo por su cabeza al recordar la llegada de su amigo, vestido tan pulcramente como siempre pero con los brazos llenos de cajas, y más esperaban en el auto, le ofreció su ayuda pero en cuanto vio a la joven diseñadora aventó todo al aire y corrió a abrazarla, reacción parecida a la de ella que dejo a la mitad la prueba de un modelo y corrió a su encuentro casi dejando a su prometida en paños menores- supongo que haría todo por ella.
-Me alegro, ella no se merece menos... además, lo adora quien diría que son perfectos para estar juntos- reprimió una risita al recordarlos de niño y como realmente no eran cercanos, pero si muy observadores y ella supuso que fue una de las cosas que los unió, el brillo maniático en sus ojos cuando hacían una travesura o algo así- son tan iguales
-Supongo que esa es un viva prueba de que no siempre los opuestos se atraen ¿no?- sonrió un poco, esos dos habían jugado muchas veces con él, siempre terminaba cayendo, se complementaban tan bien- justo como nosotros, un par de despistados.
-Y ahora vamos a casarnos- sonrió abiertamente, en aproximadamente 10 meses seria la esposa de Shaoran Li, el único hombre al que realmente había amado. Y aunque no tenían muy bien decidido en donde se establecerían, si se quedarían en Tomoeda donde residían su familia y amigos, se irían a Tokio a la universidad donde ambos querían ampliar sus estudios o sencillamente partirían a Hong Kong donde sus responsabilidades como jefe del clan Li lo esperaban, aun con todo no podía esperar a compartir el resto de su vida con él. - Shaoran, ¿qué haremos cuando nos casemos?
-Aun no tienes que preocuparte por ello, nos quedaremos donde tu decidas- se tenso, había un montón de presión sobre él para que ya tomara las riendas pero él no quería que ella cargara con ese peso, al menos aun no, y ella estaba muy consciente de ello así que lo más seguro es que ambos se mudaran a Hong Kong una vez casados, ya había sacrificado mucho para estar con ella, había llegado su turno.
-¿Sabes? He estado leyendo los escritos que me envió tu mama- siguió acariciando las telas y cambio de tema a uno más importante, su suegra había estado preparándola para sus deberes y ella había aprendido todo lo necesario, algunos le habían gustado más que otros, pero este en especial le hacía mas ilusión que ninguno
-¿Cuales?- se sonrojo pensando en todos, pero especialmente en uno, el que siempre presionaba su madre para que fuera cumplido.
-Había bastantes... pero el que más me llamo la atención fue el de las responsabilidades y deberes como tu esposa- recargo tiernamente su cabeza en su hombro pero el apenas y lo noto demasiado concentrado en no hiperventilar, conocía ese escrito, se lo habían mostrado pero no pensaba que su madre la agobiara así al menos hasta que se hubieran casado- y dice que mi obligación principal es darte un heredero
-No tienes que preocuparte por eso aun, es muy pronto y él o ella vendrán en el momento oportuno- interrumpió nerviosamente, quería formar una familia con Sakura? por supuesto, pero no así y sobre todo no por obligación.- como te dije antes hay algunas reglas que puedes omitir- la joven maestra de cartas poso delicadamente su mano sobre la de él en una sencilla orden: orilla el auto, mientras se quitaba el cinturón de seguridad para no tener ninguna restricción al acercarse, el obedeció a regañadientes y estaciono en una calle completamente desierta.-¿por qué siempre te hago caso?
-Porque me amas- se encogió de hombros y se acerco mas, casi sentándose en su regazo- en cuanto a nuestro hijo, no puedo esperar para conocerlo- dicho esto comenzó a besarlo, haciendo que perdiera la cabeza, olvidando todo lo demás, amaba que hiciera eso, por lo que respondió el beso con entusiasmo pero entonces recordó que lo hacía por obligación
-Sakura, no tienes que hacerlo...- trato de enfocarse pero las manos de ella en su cuello no se lo permitían, además, ¿en qué momento había terminado ella sentada a horcajadas sobre él?- no quiero que lo veas como obligación...
-No lo hago- interrumpió mientras acariciaba sus brazos, sabía que tenía miedo de que toda su responsabilidad la hiciera salir corriendo pero ella lo amaba, y el hecho de tenerlo a él hacía que lo demás palideciera en comparación- quiero ser la madre de tus hijos, quiero tener al fruto del gran amor que nos tenemos, tener en mis brazos a una pequeña replica de ti y verlo crecer, amarlo como te amo a ti, ser la única que pueda darte esa clase de felicidad.
-Ying Fa...- susurro con la voz y ojos llenos de amor antes de cerrar la distancia y besarla con desesperación. Para ella escuchar el mote cariñoso que él le había dado fue como encender cada una de sus terminaciones nerviosas, tembló al sentir las caricias en su espalda y solo en ese momento se permitió deslizar sus manos de los brazos al pecho y continuar bajando, alzo un poco su camisa acariciando los músculos de su abdomen, sintiendo como temblaba ante su roce, amaba sentirlo de esa manera, sabiendo que era la única que lo había visto así.
Los besos del joven chino bajaron su intensidad al darse cuenta de la situación en la que estaban, no era la primera vez que estaban juntos de esa forma, después de todo el ya le pertenecía al igual que ella a él, pero estaban en un lugar público por dios, debía tranquilizarse antes de que alguien los viera, si seguía así ya no podría calmarse... su cerebro se apago al sentir los labios de su prometida en si cuello, su punto débil... sus dedos se enterraron en la cadera de su compañera haciendo que soltara un pequeño gemido, su boca se dirigió a la delicada piel de su garganta y succiono dejando una marca, la levanto suavemente dejándola en el asiento del pasajero mientras el luchaba con el cinturón de seguridad que lo inmovilizaba demasiado para su gusto, ella sonrió divertida viendo la desesperación de su novio.
Los dos estaban demasiado abstraídos en lo que hacían como para escuchar el chirrido de las llantas del camión que trato de frenar o ver las luces que se acercaban desde atrás, no fue hasta que sintieron el impacto que lo notaron, el auto golpeo su cajuela enviándolos con fuerza hacia el frente, donde se deslizaron hasta encontrarse con un poste. Salieron disparados hacia el parabrisas pero el cinturón del joven lo regreso con fuerza al asiento provocándole un fuerte dolor en la espalda, lo mismo le pasa a la dueña de la cartas pero al no contar con ningún tipo de protección atravesó el parabrisas quedando con medio cuerpo fuera.
-Sakura...- lo último que vio fue al amor de su vida con mucha sangre en la cabeza y sin parecer respirar, entonces la inconsciencia se lo llevo.
El sonido lejano de dos celulares corto el silencio de la ya no tan apacible noche.
-Crees que estoy presionando mucho a Sakura?- pregunto la hermosa joven Daidouji a su novio mientras se cepillaba el cabello
-Creo que esa es tu manera de ser y que ella está acostumbrada... y que te agradece porque sin ti no sabría ni por dónde empezar- el joven ingles no apartaba su mirada de ella, dios, la amaba demasiado, no imaginaba su vida sin ella
-Eriol...- le regreso la mirada a través del espejo, quien diría que él era el destinado para que ella supiera lo que era el amor, ¿había amado antes? probablemente pero no a este nivel en el que eres capaz de dar la vida por esta persona.
-Aunque tal vez tu deberías hacer todo el trabajo del vestido, probablemente ella este enloqueciendo ahora.
-¿Tú crees?- pregunto caminando hasta el que estaba sentado en la orilla de su cama y se dejo caer en su regazo, el no perdió el tiempo y rodeo su fino talle
-Claro, no todos tienen tu talento- beso su hombro delicadamente y sonrió al ver como su piel se ponía de gallina en ese lugar
-Creo que debería llamarla antes de que enloquezca- se estiro un poco para alcanzar su celular en el buro pero ante la negativa de su novio a soltarla tuvo que pedírselo a él- está ocupado- se rindió después del 3 timbre
-Quieres que hable con Shaoran?- pregunto después de ver su expresión preocupada, ella asintió y el marco el numero si recibir respuesta
-Seguro se distrajeron un poco en el camino- comento Fujitaka algo nervioso después de esperar a su hija y novio casi durante una hora ya.
-Si, solo espero que no les hagas una escena Touya- Yukito volteo a verlo de reojo sintiendo un nerviosismo que no provenía de él, sino de un ser en su interior que se debatía entre quedarse sentado en la cocina de su ama en su forma falsa o transformarse y salir a buscarla.
-Iré a llamarla otra vez- se levanto tranquilamente y sin decir nada, ni siquiera molesto lo que extraño a los demás y es que no tenía tiempo para esos sentimientos su pecho le dolía y le era difícil respirar, solo se había sentido así una vez... la noche en que su madre... borro esos pensamientos y volvió a marcar- rayos Sakura ¿!donde estas?! ¡Vamos aparece ya!- volvió a marcar sin recibir respuesta.
Mientras tanto un pequeño peluche caminaba preocupado de un lado a otro en el quicio de la ventana viendo de vez en cuando la calle esperando ver el auto blanco que tanto le molestaba- Sakurita
Una sensación desesperada se sumo al vacio de su estomago y se dirigió a la fuente, el cajón donde su dueña guardaba las cartas, lo saco rápidamente y abrió el libro permitiendo a las cartas salir con un brillo apagado, todas lo rodearon y al tocarlas la sensación era helada.
-Sakura- trato de gritar pero el resultado solo fue un susurro lleno de horror y dolor
-Kerberos- la puerta se abrió de golpe revelando a un muy pálido y asustado Yue que también sintió el dolor y desesperación de las cartas y no perdió tiempo se disculpo como Yukito y corrió escaleras arriba transformándose a la mitad del camino.
-Yue...- no fueron necesarias mas palabras los ojos y expresión del otro guardián fueron suficientes. Las cartas también lo rodearon a él y pudo sentir el mismo frio que su compañero anteriormente, el frio helado de la muerte.
En Hong Kong una joven china tomaba el te tranquilamente mientras su tía se explayaba con ella acerca de la vida que tendría una vez que ella dejara sus responsabilidades y las heredara su único hijo
-Tía Irean, deberías hablarlo primero con el- sonrió encantadoramente y deposito delicadamente la taza verde sobre la mesa, justo como le habían enseñado.
-Mei Lin, tu siempre defendiendo a tu primo.
-Por supuesto... - justo cuando iba a levantarla una vez más el artefacto se cuarteo rompiendo el símbolo de la familia grabado por la mitad. Ambas se vieron sorprendidas y con el pánico creciente antes de que la matriarca se levantara buscando un teléfono- Shaoran...- susurro la chica antes de abrazar la pequeña taza verde perteneciente al juego de te favorito de su primo y llorar.
Bueno lindas personas que se toman la molestia de leer este fic. No se si es muy bueno realmente ya que he notado que no tiene muchas visitas pero lleva años en mi cabeza y por fin fue tomando forma y decidió salir asi que quise compartirlo.
Como sea si creen que lo merezco les molesto con un review onegai
Ja ne
