Muchas gracias por todos vuestros Reviews..Tuve la historia hace un rato, pero sin querer tuve que reiniciar y no se guardó. Lamento mucho no haber sido muy puntual. Gracias por los reviews! Os dedicaria mas tiempo, pero tengo poco tiempo hoy. Un Abrazo 3
Orgullo y Prejuicio By Jane Austen La historia/personajes le pertenecen
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.* Enjoy*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*
Longbourn volvía a la normalidad. Lizzy había vuelto más pronto de lo previsto de Kent, coincidiendo con la llegada de su hermana Jane. El bullicio volvía a invadir la casa, y el señor Bennet ya ansiaba un momento de paz. La señora Bennet perseguía a Jane preguntandole las nuevas de Londres, mientras que su marido abrazaba a Elisabeth. Mientras Jane y Lizzy hablaban solas, llegó Kitty llorando y Lidia riendo, la casa volvía a la normalidad. Los Foster habían invitado a Lidia a Brighton, pero no a Kitty. Era algo injusto para las dos hermanas que estaba muy unidas, pero Lidia solo podia pensar en los numerosos oficiales que podrian encontrarse. Lizzy temiendo que su padre aceptara la invitación, habló seriamente con él. La discusión fué tomando un tono demasiado fuerte, incluso la criada Hill estaba curiosa por la conversación. El señor Bennet no pudo hacer nada mas que ceder ante su hija y prohibirle ir, algun día en el fondo, se lo agradeceria.
La tarde transcurrió con normalidad, Kitty se encontraba consolando a Lidia, la señora Bennet había ido a visitar a los Lucas, y Mary practicando el piano. Elisabeth y Jane hablaban y reian, hacia tanto que no conversaban y era bueno para ambas estar juntas. Pero en ese mismo momento, al hablar con ella, recordó a Darcy. Sus frías palabras... Su comportamiento...Sus numerosas faltas...y sus acciones.
- Dime Lizzy, ¿Qué tal en Kent?
- Todo ha ido bien. Allí estaba también el señor Darcy.
- ¿El señor Darcy? ¿te comentó algo del señor Bingley?
- Jane...
- Tranquila Lizzy, sabes que le he olvidado, no es más que un mero recuerdo, un simple conocido a mis ojos.
- No puedes ocultar tus sentimientos Jane...
- Quizá no Lizzy, pero estoy empezando a olvidarme de el, hay un montón de hombres en el mundo y ya vendrán más hombres a pedir mi mano a Longbourn.
Lizzy no pudo ocultar una risa y Jane la siguió, todo volvía a la normalidad. Por fin Elisabeth se encontraba en casa, y ya nunca más volvería a ver a ese hombre.
Pero algo ocurrió. Un día el señor Bingley, junto con Darcy llegaron a Longbourn. Rápidamente la mujeres Bennet tomaron sus posiciones con sus cintas, sus libros y sus costuras. La puerta se abrió y un joven Bingley tan apuesto y risueño como siempre entró delante de Darcy, que lucía tan callado y taciturno como siempre.
- Señor Bingley, que sorpresa volverlo a ver, mi Jane esta preciosa ¿Verdad? - Se atrevió a decir la madre de las jovenes al ver a Bingley observar a Jane compulsivamente.
- Si, es cierto. - No dijo nada más. Lucia nervioso, sus manos jugaban en su espalda y Darcy con su rostro serio, guardaba una sonora risa en su interior.
- ¿Se quedarán mucho aquí? - Dijo Elisabeth, necesitaba quitarse de la presencia de tales hombres pronto, pero la mirada de Bingley a Jane estaba llena de amor.
- Quizá estemos aquí durante todas las vacaciones. Necesitamos un merecido descanso. - Dijo Bingley, Darcy parecía que no iiba a contestar en toda la tarde.
- Espero que cene pronto con nosotros señor Bingley, nos lo prometió ¿Recuerda?
- Es cierto señora Bennet, diga un día y una hora y estaré ahi mismo.
-¿Mañana quizá? Habíamos encargado cordero pensando en que los Gardiner nos acompañarian pero tienen demasiados asuntos, y no llegaran hasta dentro de una semana.
- Entonces señora Bennet, será un placer para mí cenar aquí, si eso incluye también la inclusión de mi querido amigo Darcy.- el joven se giró hacía Darcy.
- Claro que sí, seria un honor que usted cenara con nosotros.
- El honor es solo mio, señora Bennet - Elisabeth no se lo sacaba de la cabeza. ¿El señor Darcy siendo amable y cortés? ¿A quién quería engañar?
¿Ese hombre quería remendar sus errores? Era demasiado tarde... Entonces en ese momento Elisabeth recordó la carta del Señor Darcy. La cuestión de Jane quedaba pues zanjada al parecer, el habría hablado con Bingley sobre el tema. Y sobre el asunto de Wichkam...no quedaba nada más que decir. Ese hombre había abusado del señor Darcy y hizo sufrir a la joven Georgiana y a sus fragiles sentimientos.
La noche transcurrió con normalidad, Jane no estaba nada nerviosa y Lizzy no podía dormir. A la madrugada Elisabeth se levanto y salió de la cama sin despertar a Jane. Ella se dirigió hacia el camino que frecuentaba y empezó a caminar sin rumbo aparente. En la lejanía pudo divisar al señor Darcy sentado al pie de un roble observando en el horizonte el amanecer. Poco a poco iba el camino iba acercandose hacia él. su cuerpo, su rostro, se volvía mas cercano. Pero el aun no la había divisado. ¿Volveria a casa, o , continuaria con el paseo?
