TITULO: LENTAMENTE

Serie: Yu-Gi-Oh!

Pairings: S/J Y/Y

CategorySlash/Yaoi.

Raiting: G, R.

DisclaimerYo no poseo a los personajes de Yu-Gi-Oh!. Ellos pertenecen a sus creadores y respectivos socios comerciales. Esta solo es una historia escrita de fan para fans, sin fines lucrativos.

TiempoDespués del Torneo en Ciudad Batallas.

En calidad de Universo

Cinderella Operation

-Una maldita semana, ¿y me dices que no has elegido nada?.

-En lugar de reclamar deberías de estar eligiendo. Respondió Suichi Maky con el tono más despreocupado que tenía.- He visto perfiles, antecedentes, todo y la verdad no creo que ninguna de esas personas que comparten contigo, por así decirlo, un momento en KC, no son dignas de ti.

Seto Kaiba friccionó sus manos. Se suponía que el abogado de su padrastro "solucionaría" las cosas.

Pero después de una semana en la que se había ausentado de la escuela en una magistral marca de ausencia por su parte y en la que creía que para ese día tendría al menos el nombre de su "futura pareja", se enteraba de que ningún avance se había tenido.

-¿Qué clase de responsable es usted?. Demandó Seto saber.

-Soy un abogado, no un casamentero Seto. Y como te dije, yo solo evalúo, no elijo.

-Pero usted dijo…

-Dije que si al finalizar el lapso de tiempo tú no habías decidido aun, yo entonces lo haría. Pero para ese tiempo aun faltan dos semanas y no he visto que pongas demasiado de tú parte para esa elección.

Si pensaste que yo iba a resolverte tus problemas, déjame decirte que estas equivocado. Sonrió el hombre, mirando de manera desafiante a un Seto Kaiba que a punto estuvo de golpearle.

-Mire, he perdido una semana de mi vida en esta estupidez. No pienso perder más tiempo, así que haga lo que le pidieron y a mi déjeme en paz. Ordenó el muchacho fuera de si, para después tomar su maletín, gabardina y salir de la mansión Kaiba.

Suichi Maky quedó entonces pensativo.

Sabía que Seto Kaiba era un joven genio muy ocupado. Aquella semana simplemente se había abstenido de realizar sus deberes para "ayudarle" a buscar un perfil idóneo.

Maky no estaba muy de acuerdo con el matrimonio que el desaparecido Gozaburo Kaiba había manifestado en sus últimos deseos.

Estaban en una época en donde la tecnología avanzaba y por consiguiente también el pensamiento.

Tal vez aquello había estado bien para la edad media o para las ceremonias japonesas de compromiso, pero en esos tiempos modernos en los que el Duelo de Monstruo virtual era lo más asediado, simplemente era ridículo.

-Pero me pagan por hacer esto, así que lo menos que puedo hacer por este pobre chico es encontrarle una pareja decente. Aunque con su carácter…pobre de su esposa o esposo. Medio sonrió el abogado.

En aquella semana había indagado y conocido a los "aspirantes". Aquella operación ciertamente era demasiado estresante, mucho más con el muchacho genio a su lado, el cual no dejaba de gruñir y echarle en cara sus retrasos en la corporación.

Pero Seto Kaiba era inteligente y Maky sabía que aunque evidentemente el moreno no mostrara interés en aquella elección, en el fondo buscaba lo que él: alguien lo suficientemente apto como para soportarlo.

-Buenos días, ¿sabe en donde puedo encontrar a mi hermano?. Indagó una vocecita, que a Maky le llamó poderosamente la atención.

-Acaba de retirarse, pero no sé a donde se dirigía. Sonrió el hombre, mientras el niño de cabellos oscuros se cercaba a él.

Suichi Maky no podía aun entender el como Mokuba y Seto eran tan diferentes siendo hermanos.

El niño era un ángel, mientras que su hermano era un demonio.

A su parecer la combinación era muy singular, aunque el demonio de los ojos azules se transformaba en arcángel en presencia del niño de cabellos negros.

-Ah…¿aun no encuentran nada?. Indagó el niño, mirando los numerosos documentos que el hombre tenía sobre la mesa.

-No. Y al parecer tú hermano no quiere cooperar con esto. Respondió el abogado, mirando que el niño sonreía un poco.

-Seto en realidad deja las cosas sin importancia de lado. Esto para él es…

-Yo sé que no.

Mokuba miró al hombre y tras asegurarse de que nadie entraba por la puerta, le concedió la razón al abogado.

-Esto fue una bomba para mi hermano. ¿Se imagina siquiera lo que acarrea un matrimonio a la fuerza y con alguien que no ama?.

-Lo puedo intuir. Afirmó el hombre, comprendiendo que Mokuba era demasiado inteligente para su edad.

-Él está evitando esto para conservar su cordura. No lo había visto tan tenso desde los días en que vivíamos en el orfanato. Gozaburo lo…bueno, ya debe imaginarlo. Musitó Mokuba. El abogado le daba confianza para expresarse libremente.

-Puedo imaginarlo. El señor Kaiba era un hombre ciertamente "encantador". Exclamó Maky, haciendo muecas graciosas que hicieron reír a Mokuba.- Pero ha dejado un testamento y si Seto no realiza lo que demandó, entonces…

-Ya lo sé. Medio sonrió el niño.- Seto me lo ha expuesto ya más de diez veces. Pero aun así esto es una tontería. Bufó Mokuba, sin aceptar aun el destino de su hermano.

Maky miró un gran amor de hermanos. Mokuba le simpatizaba mucho y en las ocasiones en que Seto no miraba, se atrevió a conversar con el niño de negros cabellos y mirar el respeto que este tenía por su hermano.

-Seto ha sido un padre, más que hermano para mi. Por eso le pido que lo ayude. Ya sé que no se puede revocar el testamento. Dijo el niño, interrumpiendo la seguramente negativa del abogado.- Pero al menos puede elegir a la persona más conveniente para él.

-Eso es lo que trato de hacer. Pero la escasa vida social de tú hermano me limita un poco. Explicó Maky con un suspiro.

Mokuba miró la mesa con detenimiento y repentinamente una idea cruzó por su cabeza.

-Sabe, hace más o menos un año, mi hermano organizó un torneo de Duelo de Monstruos.

-Si, fue muy comentado. Asintió el hombre sin comprender el punto del niño.

-Bueno, a ese torneo fueron los mejores duelistas del mundo.

-Si, eso también lo sé. ¿Pero que tiene que ver todo eso con…

-Ya me explico. Sonrió el niño con picardía.- Bueno, debido a la escasa sociabilidad de mi hermano, pensé, que tal vez…bueno…no sé cómo explicarlo. Se sonrojó el niño. Su idea tal vez resultara tonta, pero al menos habría más posibilidades.

-Te escucho. Animó Maky con cierta ternura.

-Bueno, pensé que tal vez podría yo facilitarle la base de datos de esos duelistas para que tuviera una mayor población de elección. ¿Me entiende?.

Suichi Maky frunció el entrecejo, pero después asintió a la idea.

Mokuba Kaiba ciertamente era muy inteligente y como él ya había agotado sus posibilidades, aquella noticia le sentaba muy bien.

Estaba decidido a ayudar un poco al frío chico genio y en ese momento, con aquella nueva idea, las cosas podían marchar un poco mejor para Seto Kaiba.

-Es una idea excelente. ¿Cuándo puedes proporcionarme esa información?.

-Si gusta en este momento. Solo que tenemos que ser cuidadosos para que mi hermano no sepa que hemos planeado esto. Murmuró Mokuba como cerrando un importante y secreto negocio.

Maky tendió la mano al niño y este la estrechó con sonrisa en labios.

Lo único que Mokuba deseaba era que la vida de su hermano fuera más llevadera y aunque no podía evitar su matrimonio, al menos podría ayudar a elegir a la persona idónea para él.

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Seto Kaiba refunfuñó al sentarse dentro de aquella aula de escuela.

A su alrededor murmullos escuchaba, pero al igual que siempre se dedicó simplemente a sacar su computador portátil y a teclear el trabajo que tenía atrasado.

Sabía que en realidad aquella ausencia escolar en nada perjudicaba su persona, pero para él era demasiado estresante el haber manchado su impecable expediente de asistencias, con una ausencia tan larga y estúpida.

-Vaya, el genio Kaiba se dignó en visitarnos hoy.

Seto odiaba a las personas que querían asemejar su sarcasmo. Pero él era innato en su proceder, así que con "diplomacia" se enfrentó a su interlocutor.

-Cosa que seguramente tú envidias Deblin. Tú patética mentecita es demasiado mediocre como para comprender que la vida es más que un dado.

Duke Deblin en verdad se molestó. A pesar de las aventuras que hubo pasado con el genio Kaiba, jamás terminaría por caerle del todo bien.

-Al menos yo si tengo vida, no como tú que se esconde en una madriguera. Contraatacó Deblin, procurando una mirada fiera que su contrincante ignoró.

-Mejor piérdete Deblin. Al menos yo soy parcial y tengo buen gusto, no como tú que te metes con cualquiera, y por cierto, ¿ya le dijiste a Wheeler lo de su "novia"?.

Aquello Duke no lo esperaba y supo que era el momento de tocar la retirada. Esa vez había perdido.

Seto sonrió cuando Duke avanzó hacia su asiento.

No sabía porque aquel año el muchacho de presencia estrambótica estaba en su salón. No le importaba, de hecho lo ignoraba.

Ambos eran ciertamente listos. Él, por supuesto, más que Deblin, pero Seto tenía que reconocer que le debía cierta credibilidad al muchacho creador del duelo de dados virtuales, más no la suficiente comparada con la suya.

Él era el as en las guerras verbales y sabía el cómo, dónde y con que atacar para vencer al oponente. De algo le servía ser observador.

En ese momento la pandilla "Yugi" arribó al salón, siendo comandada como siempre por el muchacho bajito y de cabello tricolor.

-Buen día Kaiba. Saludó Yugi con su usual alegría.

Y como siempre recibió un gruñido por respuesta, lo que Yugi había terminado interpretando como una especie de saludo también.

-Ese Kaiba, nunca terminaré por comprenderlo. Murmuró Tea, depositando su portafolios sobre su silla.

-Es un engreído. No sé como sabiendo esto, aun sigues saludándole Yugi. Tristán gruñó, mirando de reojo al moreno.

El aludido simplemente sonrió y se alzo de hombros. Ya había aprendido a no dar tantas excusas sobre sus actos.

-Hola Duke. Saludó Yugi, mirando al muchacho ciertamente ensimismado.

-Hola. Respondió, acudiendo al grupo que terminó por considerar ciertamente agradable.

-¿Por qué tan callado?. Tristán estrechó con fuerza la mano del chico de porte estrambótico. Un saludo que compartían entre ellos solamente.

-Nada en particular. Exclamó, mirando la sonrisa cínica que Seto le lanzó disimuladamente.

-Bueno, Joey dijo que hoy llegaría temprano y faltan diez minutos para que la campana suene. Si hoy no lo logra…

-Él lo logrará Tea. Afirmó Yugi con seguridad y Yami, quien se encontraba un poco alejado del grupo, gruñó por lo bajo.

Nadie dijo nada. La última semana Joey había estado demasiado cerca de la expulsión y ciertamente ese día tal vez no sería la excepción.

-No sé que le ocurre. Últimamente se ve demasiado….cansado. Opinó Tea en tono preocupado.

-Si, pero Joey no quiere decir nada. Tal vez solo sea una racha de mala suerte. Medio sonrió Yugi y los demás asintieron.

-El bobo sabe que corre riesgo de ser expulsado, es inteligente, sabrá que hacer. Exclamó Deblin.

En ese tiempo había aprendido a apreciar a Joey y ciertamente no lo externalizaba demasiado, pero al menos se preocupaba por él.

-¿Podemos cambiar de tema?. Gruñó Yami, mirando que su contraparte entristecía repentinamente.

Algunos se extrañaron, pero ciertamente opinaron lo mismo. Joey era un buen amigo, pero si tenía problemas ya después acudiría a ellos en busca de consejo.

Seto Kaiba no evitó escuchar.

Sinceramente nada relacionado con el "perro" le importaba. Era uno más y así siempre sería.

El resto de los alumnos entraron al aula. El profesor se acercaba y Yugi se mordió los labios al mirar el reloj. Escasos segundos para que la campana sonara y Joey no llegaba.

Eso si lo preocupó al extremo de tomar inconscientemente la mano de Yami y mirar la puerta con aprehensión.

Yami buscaba un contacto más afectuoso que ese, pero de igual manera le infundió confianza al muchacho que parecía demasiado consternado y que mordía con fuerza sus labios.

-No hagas eso. Vas a lastimarte. Le indicó Yami, acariciando el rostro de Yugi y obligándole a suavizar sus labios.

Yugi tuvo la delicadeza de sonrojarse un poco, pero no dejó la mano ni el apoyo de Yami. El antiguo faraón pensó que iba por buen camino.

Escasos segundos y antes de que el profesor pisara el salón, una figura atravesó corriendo a su lado hasta escabullirse al aula de clases.

El profesor miró al alumno con el entrecejo fruncido, pero dado que la campana aun no sonaba, dejó pasar simplemente las cosas.

-Joey. Exclamó Yugi, suspirando aliviado y soltando la mano de un Yami que gruñó ante la falta de contacto.

-Creo que…me…salvé. Indicó el rubio, recuperando el aire perdido y escuchando la campana sonar en ese momento.

-Por poco amigo. ¿Qué ocurrió esta vez?. Indicó Tristán

-Seguramente te quedaste dormido, ¿verdad?.

Joey negó ante la frase de Tea.

-Me retracé haciendo los deberes, no tenía idea de lo numerosos que eran. Indicó Joey, dejando su frente caer en la paleta del pupitre.

-Ánimo Joey. Lo bueno es que ya estás aquí. Sonrió Yugi y el rubio regresó la sonrisa.

Yami en realidad comenzaba a miraba a Joey como a su peor enemigo. No tenía pruebas de lo que pensaba, pero definitivamente no quería a su Yugi cerca de personas que no fueran él, al menos no hasta que no expresara sus sentimientos.

El resto de la clase transcurrió, con los problemas de Joey en su cabeza y los de Kaiba en la suya.

Ese día, extrañamente no se habían insultado como era habitual, sino que se habían pasado de largo y enfrascado en sus problemas.

Joey estaba desesperado y preocupado por que su padre no encontrara sus ahorros y los gastara. El hombre cada vez se comportaba menos reacio a creer en sus mentiras.

Por otra parte Seto se encontraba en cierta forma impaciente por conocer la identidad de quien sería…prefría no pensar en ello, así que simplemente se dedicó a solucionar los trabajos pendientes y a pensar que probablemente todo aquello era una historia mal redactada.

Suichi Maky tecleaba rápidamente. Las computadoras de los hermanos Kaiba eran muy eficaces y contribuían en gran parte a hacer su labor menos pesada.

Ya había observado e investigado, vía Internet, a una buena parte de los múltiples duelistas que habían sido invitados por Seto Kaiba a su duelo personal de monstruos.

Independientemente de cual hubiera sido el motivo principal, Maky llegó a la conclusión de que Seto Kaiba había escogido a los duelistas con ciertas características.

Ya fuera por puntos obtenidos alrededor del mundo virtual o por la posesión de ciertos objetos valiosos para el muchacho de ojos azules.

Cualquiera que hubiera sido entonces el motivo, Maky supo que Seto Kaiba había catalogado ya a muchas personas, lo que implicaba gustos personales que tal vez el chico genio ni siquiera había contemplado.

Eso, reducía un poco su problema.

Si hubiera sido cualquier otra persona, habría elegido al primer candidato sin investigación previa. Pero ciertamente ya había admitido la ayuda hacia el muchacho y no iba a retractarse.

-¿Cómo va con eso?. Cuestionó Mokuba, llevando consigo un pequeño refrigerio que el abogado aceptó encantado.

-Bien. Al menos ya he podido expandir las posibilidades. Sonrió el hombre.

-Eso me alegra. No quisiera ver a mi hermano casado con cualquier persona. Tal vez no será de mi agrado, pero mientras Seto se sienta "tranquilo", yo lo estaré.

El abogado asintió. En eso concordaba con el niño.

-Y dígame, ¿ya ha descartado a muchas personas?.

-Si. Gracias al Internet y a un programa especial que instalé, pude descartar a varias personas que no parecen nada competentes. Guiñó el hombre y Mokuba se sintió un poco mejor al respecto.

-El tiempo se termina y debemos apresurarnos a encontrar a la persona adecuada para mi hermano.

-Si. He estado pensando también en conocer directamente a unas cuantas personas. No podrá ser a todos, pero al menos podré dar una impresión más personal.

-Eso me parece magnífica idea. Así no se dejará llevar por una estadística.

-El problema es. Mencionó el abogado terminando su comida.-Que debo elegir un grupo pequeño y sin complicaciones. Además tú hermano no debe saber que vigilo a estas personas, de lo contrario, y a pesar del tiempo, podría negarse.

-Si, Seto es muy especial en cuanto a su privacidad. ¿Qué podemos hacer entonces?. Preguntó el niño con actitud pensativa.

Un gran avance sin duda habían realizado ya.

Suichi Maky regresó a su tarea, mientras el niño de cabellos negros pensaba en alguna manera segura de actuar. Mukuba era quien conocía mejor a su hermano.

El abogado entonces introdujo un nuevo código en el computador, esta vez para mirar a los duelistas de esa ciudad.

Tenía pensado reducir el grupo de personas solamente a Ciudad Dominos, de esa manera sería más sencilla su labor. Pero se dio cuenta de que el número de participantes de esa ciudad era bastante considerable.

En realidad era una labor difícil.

Mokuba se acercó al hombre y miró la pantalla. Después, su cabeza trabajó rápido. Estaba empezando a creer eso de que era bastante inteligente para su edad.

-Sabe, creo que concuerdo con usted sobre la reducción de posibilidades. Pero aun hay que reducir más. ¿Qué le parece si le presento a nuestras amistades?. Sonrió el niño.

-¿A sus amistades?. Pero creí que tu hermano...

-Bueno, en realidad son las mías. Pero Seto ha convivido con ellos también. Sonrió el niño, mirando la sorpresa del abogado.

-¿Y de cuantas personas estamos hablando?. Indagó el hombre repentinamente interesado en ese aspecto que ignoraba.

Mokuba entonces guardó silencio e hizo la cuenta mental.

-Son...aproximadamente diez u once personas. Sonrió el niño, esperando no omitir a nadie.

Maky entonces miró el computador y sonrió. Trabajar con el menor de los Kaiba resultaba ciertamente gratificante, interesante y conveniente. En dos segundos sus posibilidades se vieron reducidas a un tamaño aceptable.

-Sabes, creo que tú y yo formamos un buen equipo. ¿Cuándo podemos comenzar con las entrevistas?. Pero antes, ¿estás seguro de que estas personas son las indicadas?.

-Si. Respondió de inmediato Mokuba.- Son las personas más confiables del mundo y sé, que aunque Seto no termina por tolerarlas, que será una grandiosa elección. Al menos él ya ha convivido con ellos. Guiñó el niño y Maky supo que eso era realmente importante.

-Bueno, entonces manos a la obra. ¿Quiénes son estos sujetos entonces?.

Cual rayo, Mokuba se acercó al computador y tecleó algunas cosas, minutos después la pantalla le presentaba a Maky el grupo de amigos del pequeño Mokuba Kaiba.

-Que grupo tan interesante. Exclamó el abogado.

-Si y son muy buenos amigos. Sonrío el niño con veracidad.

-¿Por quien comenzamos entonces?.

Mokuba miró las fotografías del computador y después respondió.

-Creo que algunos de mis amigos no están en la ciudad por el momento. Pero eso no es problema. En una mañana podemos vernos con ellos, entrevistarlos y regresar antes de que Seto lo sepa.

Maky valoró entonces el capital de los Kaiba. Resultaba demasiado sencillo cruzar probablemente el mundo entero y regresar para la hora de la cena.

Sin duda el niño le facilitaba las acciones.

-Bueno. Entonces comenzamos mañana mismo. ¿Con quien?.

Mokuba señalo a un par de personas en la pantalla y el detective asintió.

Estaba seguro que dentro de esas personas estaba la indicada para Seto Kaiba.

Yugi miraba con insistencia a un Joey Wheeler ausente.

Se encontraban en una cafetería cercana a la escuela. El grupo había coincidido en comer en algún lugar cercano y reunirse. Hacía tiempo que no lo hacían a pesar de estar en el mismo salón de clases.

Joey en realidad meditaba sobre sus trabajos, pero sobre todo en la fuerte cantidad de dinero que le cobraban por la hipoteca de su casa.

Ya sabía y no necesitaba recordar una vez más que el inmueble resultaba verdaderamente miserable, pero que a pesar de ello el cobro del banco era sumamente elevado.

Joey no contaba con la cantidad de dinero que le pedían y ciertamente tomar "prestado" de sus ahorros, no era buena idea.

También debía conseguir un nuevo empleo de fin de semana. En uno lo habían despedido por llegar tarde y por lo tanto el salario se había perdido.

Más que nunca necesitaba el empleo, pero sobre todo descansar. Se pasaba la mitad de la noche tratando de charlar con su padre y la otra mitad en hacer deberes escolares.

Apenas si le quedaban un par de horas para descansar y prepararse para la repartición de diarios.

Su vida era un caos completo.

Lo que Yugi miraba era a un rubio demacrado y con más ojeras de las que sus rasgos siempre sonrientes podían ocultar.

El muchacho de cabello tricolor intuía más que nunca que algo andaba mal con su amigo y deseo ayudarle de todo corazón.

-¿Joey?. Llamó, esperando que el distraído muchacho que jugaba con su comida lo mirara.

Sus demás amigos se encontraban enfrascados en una pelea sobre cartas de monstruos y por primera vez en su vida Joey no participó en ella.

-¿Joey?. Volvió a llamar, esta vez acercándose al rubio y tocando su hombro.

Joey reaccionó con rapidez y miró a un chico preocupado.

-Hey. ¿Qué ocurre Yug?. Sonrió Joey, borrando por completo sus preocupaciones y cansancio.

Yugi verdaderamente admiró esa capacidad en su amigo.

-¿Te sientes bien Joey?. No has comido nada y pareces muy cansado. Exclamó el muchacho, mirando dentro de las sinceras orbes de su amigo.

-Pues...ya sabes, el insomnio. Excusó Joey, tomando un poco de refresco.

Yugi analizó las palabras.

-¿Sabes?, por alguna extraña razón no te creo. ¿Somos amigos, verdad?.

Joey pensó que aquel viejo truco ya no funcionaba con él, pero debía admitir que si provenía de Yugi, el efecto de "suave chantaje" si resultaba perfectamente bien.

-Claro. ¿Quién dice lo contrario?. Exclamó el rubio, mirando con sonrisa en labios al chico de cabello tricolor que solo movió la cabeza negativamente.

-Joey, tú sabes que...

-Hey Joey, ¿podrías reiterarle al necio de Deblin unas cuantas cosas?. Casi gritó Tristán por encima de la mesa.

-Claro. ¿Qué cosas?. Sonrió el rubio, desviando la atención de un Yugi que solo suspiró y se limitó a seguir observando.

Desde el lado contrario de la mesa, Yami agradeció que Tristán desviara la atención del rubio.

Comenzaba a sentirse muy celoso de Joey y eso no era bueno, mucho menos en un antiguo faraón conocedor de artes oscuras.

-¿Mai?. Casi gritó Joey con sobresalto.

-Si, Mai. ¿Dile a este cabezota lo que hay entre tú y esa mujer?. Guiñó Tristán a su amigo rubio.

Joey enarcó una ceja y miró a Duke Deblin con detenimiento.

-¿Qué?. Yo no dije nada bobo. Se defendió el muchacho de apariencia estrambótica, mientras intentaba no recordar la frase que días antes Seto Kaiba utilizara hacia él para desarmarlo.

-Entre Mai y yo no hay nada. Solo y tal vez amistad. ¿Por qué preguntan cuando ya lo saben?. Cuestionó el rubio, frunciendo el entrecejo ante las risitas incrédulas.

-No te enfades Joey. Es solo que Mai es...bueno, era una de tus candidatas favoritas, ¿no es así?. Tea entró en la charla.

-Confieso que ella es muy linda. Admitió Joey con firmeza.- Pero nunca pensé en un "nosotros". Ella es demasiado...

-Es una leona y tú un gatito. Río Tristan y a él se unió la mesa completa.

-Oye. Exclamó ofendido el rubio.

-Calma hombre. Es bien sabido que en un tiempo estabas muerto por la chica, salieron un par de meses y después se dijeron adiós. ¿O me equivoco?. Preguntó el morocho en tono burlón.

-N...no pero....

-¿Por qué la dejaste entonces?. Dilo hoy Joey y ya no calles para siempre. Guiñó Tea, disfrutando el enfado de su amigo.

El rubio no gustaba de hablar sobre sus cosas personales, pero en aquella ocasión accedería, solo para que dejaran de molestarlo.

-Porque Mai es...me engañó. ¿Contentos?.

Muchos habrían querido reír, pero el rostro sombrío del rubio les indicó a todos que aquello había sido serio.

Deblin entonces solo se encogió. Su secreto, tal vez el mayor, consistía en que en tiempos pasados y si, por experimentar, había salido con la rubia "amiga" de Joey y entre ellos había habido más que besos.

Jamás lo había confesado, pero de una forma u otra cada vez que miraba a Joey, su conciencia pesaba.

Había llegado a estimar demasiado al rubio y sin que supiera el como Seto Kaiba se había enterado y de vez en cuando se lo restregaba cual profesional.

Sin duda, se arrepentía de lo hecho.

-Bueno, bueno, hablemos de...ti Tea. ¿En donde está ese chico americano con el que salías?.

La muchacha no evitó sonrojarse y las miradas entonces se posaron en ella. O casi todas.

-¿Joey, te encuentras bien?. Susurró Yugi.

El rubio asintió pero ante la mentira, Yugi le propuso salir del lugar y el rubio accedió a esa petición.

-Le he dicho a Tristán que no hable de eso, pero ya lo conoces. Discúlpalo por favor. Sonrió y explicó el muchacho de cabello tricolor cuando hubieron salido del lugar.

-No te preocupes Yugi. Es algo de lo cual debían de saber por mi boca algún día. Sonrió el rubio.

-Pero eso te lastima. Yo se que querías mucho a Mai y...

-Olvídalo, de veras. Eso ya no tiene sentido ser recordarlo. La quise, me dolió lo que hizo pero...la vida sigue, ¿no?.

Yugi en verdad estimaba la valentía y fortaleza de su amigo.

Él habría dado todo por imitar un poco el carácter del rubio.

-Joey....yo...te he visto ausente estos últimos días. Sabes que si tienes problemas solo tienes que decírmelos para...

-Lo sé y te agradezco tu amistad Yug, pero en verdad no sucede nada.

-Pero Joey...

-Vamos, vamos, ya olvídalo y mejor cuéntame algo bonito. A ver, a ver, cuéntame, cuéntame. Exclamó el rubio en su usual tono alentador e infantil.

Yugi respiró profundo y alargó una sonrisa. Joey no cambiaría a pesar de todo.

Yami miraba por el ventanal del lugar y no pudo evitar pensar en salir y arrastrar a su contraparte hasta casa; arrinconarlo y besarlo hasta desfallecer.

Pero sabía que no podía y cual Otelo, fue alimentando su corazón de venganza y de celos.

Odiaba que Joey estuviera tan cerca de su Yugi y sobre todo que este le regalara a otro, las sonrisas que debían de ser para él.

-¿Qué haces despierto?. Me enteré que no fuiste a la escuela.

-Yo...pedí un permiso Seto. Descuida, me pondré al día. Sonrió el niño de cabellos negros, apagando con presteza su computador.

-¿Un permiso?. ¿Y se puede saber para qué?. Indagó el moreno, sentándose en la cama de su hermano.

-Pues...solo confía en mí, ¿si?. Nunca he hecho nada que pueda perjudicarme. Sonrió el niño, con esa sonrisa que incluso Seto atribuía a "encantadoramente chantajista".

-¿Por qué será que presiento algo?. El moreno enarcó una ceja y el niño de cabellos negros no evitó una risita.

-Seto, deberías de ser más confiado. Te prometo que la semana entrante regreso a la escuela. Sonrío el niño.

Seto solo asintió. Las libertades concedidas a su hermano eran las necesarias como para que el niño comenzara a saber lo que era una responsabilidad.

Seto sabía que Mokuba era responsable y ciertamente utilizaba esas libertades para beneficios que tarde o temprano el niño compartiría con él.

No le gustaba ser demasiado enérgico con su hermano, pero si había ocasiones en las que su careta de frialdad se veía severamente sobrepuesta hacia las acciones que le parecían imprudentes.

Mokuba lo sabía y con una sonrisa sincera trató de acallar las dudas de su hermano.

El niño agradecía aquella confianza. Por eso, no la rompería.

-De acuerdo. Solo recuerda que si veo algo "anormal" en todo esto, no seré tan condescendiente contigo Mokuba. Indicó Seto en tono neutral.

-Cómo digas hermano. Sonrió el niño e imitó un saludo militar que terminó por sacar una pequeña sonrisa de los labios resecos del muchacho genio.

-No sé que haría sin ti Mokuba. Probablemente volverme loco. Suspiró el moreno, acariciando los cabellos negros de un niño que simplemente le abrazó.

-Solo nos tenemos uno al otro y lo menos que puedo hacer es apoyarte hermano. Más, en estos momentos tan difíciles. El tiempo casi expira. Indicó el niño y un gruñido por parte de su hermano le indicó que cambiara de tema.

Últimamente el muchacho moreno estaba de demasiado mal humor y Mokuba sabía el porqué.

-¿Cómo va todo en la empresa?. Preguntó el niño en un repentino cambio de tema.

-Bien. Demasiadas cosas sin importancia y otras demasiado sencillas. Explicó Seto, agradeciendo aquel tema "ordinario".

-Siempre he tenido confianza en que sabrás sacar todo adelante. Dime, ¿algún proyecto nuevo?.

Seto negó. El moreno solía relatarle a su hermano todos sus planes y nuevos proyectos, pero ciertamente su cabeza no estaba en ese mundo.

-Ya llegará algo. No desesperes.

-Lo importante es que me mantengo ocupado en la empresa. Suspiró Seto.

-Y en la escuela.

-La escuela está llena de parásitos y perdedores. No sé en realidad porque me obligan a terminarla. Estoy rodeado de ineptos. Gruñó el muchacho y Mokuba rió por lo bajo.

-Vamos hermano, al menos tienes algunas personas que te estiman por lo que eres.

-Si te refieres a "don cabellos coloridos y pandilla", creo que sería mejor pasar mi existencia al lado de la pared, que con ellos.

Mokuba río de buena manera. Sabía que su hermano siempre sería "pesimista", pero también que en el fondo el muchacho genio agradecía en secreto aquella presencia.

-Ya es hora de dormir Mokuba y aunque mañana no vayas a la escuela, no quiero que te desveles innecesariamente. Argumentó Seto, incorporándose para caminar fuera de la habitación.

-Cómo digas, hermano. Sonrío el niño y en el acto se recostó dentro de las mantas confortables de aquella cama.

Seto sonrió, acarició los cabellos del niño y después de una palabra de despedida, salió, dejando a un niño ciertamente complacido.

-Ojalá que nuestras acciones sean benéficas para ti, hermano. Murmuró el niño antes de quedarse completamente dormido.

Lo que jamás le diría a Seto, era de sus "escapes" en el Jey privado de su hermano.

Tal vez el muchacho genio lo sabría algún día, pero no por boca de él.

Hasta ese momento todo marchaba bien en la operación "cinderella", o al menos así la habían bautizado Maky y él.

-¿Desea algo, señor?. Inquirió el mayordomo con refinamiento.

-Nada. Puedes retirarte. Aseguró el muchacho y tras una reverencia el hombre desapareció.

Seto entonces se sentó en el sofá de su sala y exhaló una buena cantidad de aire almacenado.

Había evitado por todos los medios posibles pensar sobre su situación, pero era evidentemente un acto imposible de realizar.

No había momento en que no se detuviera a indagar sobre los avances del Maky, pero sobre todo, su elección.

Aunque aparentara indiferencia, Seto Kaiba temblaba de solo pensar en el matrimonio con una persona totalmente desconocida.

El muchacho pensaba en que si él interfería demasiado en la "elección", terminaría por no elegir a nadie. Por tal, le había "reservado los derechos" al abogado de su padrastro.

Hasta ese día las únicas palabras que el hombre exponía eran: "Estoy trabajando en eso".

Nada más, y después regresaba a su tarea de teclear en el computador.

Irónica la situación le parecía. Así actuaba él ante alguien.

-Maldito seas Gozaburo. Maldijo en un susurro, pues aun no podía concebir los planes que el hombre había hecho para él.

Seto jamás habría aceptado ser parte de aquella familia, sino hubiera sido por su hermano.

Todo era por él. Por su bienestar y paz.

Tal vez por eso continuaba con todo sin gritar.

Tal vez por su hermano era que tomaba las cosas lo más diplomáticamente posible y no alegaba un contraataque que seguramente ganaría.

¿Quién podría más, un vivo o un muerto?.

Prácticamente la corporación era suya y el esfuerzo también.

Sabía que ganaría pero...tenía que velar por su hermano de todas maneras.

-Supiste como dar en el blanco sin parecer sospechoso. Infeliz. Algún día me pagarás todo esto. De algún modo. Volvió a gruñir el muchacho, eligiendo la opción de subir y tratar de descansar un poco. Aunque sabía que no lo lograría. Entre más la ansiedad subía, los días del plazo se terminaban.

Su cordura ahora dependía de un delgado hilo, el cual podía romperse en cualquier momento.

CONTINUARÁ….

Muchas gracias por sus comentarios me animan a escribir mucho más rápido de lo normal. Espero que esta inspiración dure mucho

Leo todos sus comentarios, pero por falta de un poco de tiempo no puedo darles respuesta personal, más sepan que a todos y a cada uno de los comentarios presto especial atención.

Muchas gracias nuevamente y espero que el capitulo les haya gustado, en el próximo, espero que Suichi haga ya decisión

KATRINNA LE FAY