No estaba lista para volver con Fairy tail, pero la idea me pareció demasiado tentadora y a falta de ideas por escribir, tomare esta por un momento e intentare darle forma. Espero disfruten de este Au, que deseo con todo mi corazón, les alegre el día :D

Fairy tail No me pertenece.

Guía para ser un padre y no morir en el intento

Regla #2 la comida siempre se comparte

No se extrañó que al día siguiente su bandeja de mensajes siguiera creciendo, al menos el mensaje de Gildarts donde ya no pensaba despedirlo, era su único alivio con una gran masa de mensajes de preocupación de sus amigos. La noche anterior se había quedado viendo videos y notas en google sobre cómo ser un buen tutor, no es que él fuera un idiota, pero en este sentido tenía tanto conocimiento como una vaca que va para el matadero. La mayoría de páginas en google no decían algo de utilidad por supuesto, le hubiera gustado una línea a seguir, pero tendría que conformarse con que ambos sobrevivieran a su cuidado.

En un punto positivo.

Había cuidado perfectamente de un gato.

Debía darle algún punto.

¿Verdad?

Al levantarse se sorprendió que August ya estuviera despierto, sentado en el sofá viendo fijamente a Happy, mientras este solo movía su cola de forma aburrida.

Ignoro el intercambio de miradas para ir a su cocina, siempre había desayunado a horas desiguales, comiendo cuando tenía hambre y haciendo lo que le daba la gana. Pero según google, con un niño ocupan horarios y mierdas que recordaba que Igneel se había esforzado en hacer con ellos, pero sobre todo, ocupaba darle una alimentación sana al niño.

No entendía eso.

A su edad podía comerse un galón de helado por sí mismo, claro que luego pasaría enfermo, pero no entendía porque tanta gente vería eso mal. Detuvo esa línea de pensamientos al recordar que a pesar de la descuidada forma de ser de Igneel, cuando lo veía hacer una locura así, lograba reprenderlo.

—¿Quieres desayunar August?—cuestiono en pregunta en voz alta.

El niño asintió antes de tomar nuevamente asiento en el comedor, aceptando nuevamente el plato de cereal, pero no sin antes verlo inquisitivamente. Estaba seguro que había una pregunta implícita en esa mirada, pero al final su cansancio lo hizo no comprender antes de servirse una taza de café negro.

No era amante del café, cuando lo probo siendo niño y este le dio demasiada energía para que su padre o hermano pudieran controlarlo, las raciones de café fueron casi prohibidas para él hasta que fue adulto. Incluso ahora no lo tomaba a menudo y solo fue comprado hace poco.

Pero fue buena idea.

Sentía que en esta nueva vida, el café sería una parte importante de su vida.

Tan solo faltaba poco menos de cuatro días para que August iniciara sus clases, hoy debería ir al gremio también para presentarse ante sus amigos, aunque no tenía ganas. Por suerte entre todas las maletas que Irene le ha enviado, están los útiles escolares del niño.

Algo menos en que pensar por ahora.

El niño siguió viéndolo unos momentos, antes de suspirar demasiado bajo y comenzar a comer algo desanimado, o eso pensaba, sus expresiones no cambiaban mucho pero sus hombros habían caído por algún motivo.

Alzo una ceja confuso.

Después del desayuno y lavarse los dientes (August parecía muy determinado en eso), caminaron hasta el gremio, no quedaba demasiado lejos y era preferible a algún medio de transporte. El niño no se quejó, sus ropas no eran tan formales ese día y tenías zapatillas deportivas, como si hubiera aprendido que a su lado se camina mucho, después del día de compras.

Para su pena no se toparon a Lucy al salir, pero bueno, siempre hay otro día.

Al llegar al bar de Fairy tail, bueno Bar restaurante y sobre todo un ambiente familiar en el día, no pudo evitar quedarse detenido en las puertas del local. Un terrible vacío y sensación de angustia, no quería dejarlo entrar, afrontar la realidad, saber que todo había terminado para su hermano y cuñada.

Un terrible recuerdo llego a su mente en ese instante, de él tropezando en medio del bar, de Zeref ayudándolo a ponerse de pie y Mavis saltando al lado de los dos, alentándolo a seguir corriendo detrás de Gray. Él había comenzado a correr como loco y aun escuchaba las risas mal disimuladas de Igneel apostando con el padre de Gray. Pero sobre todo la sonrisa de su hermano y de Mavis, que parecía iluminar todo a la redonda.

Una mano sujetando la tela de su camisa, lo hizo despertar antes de ver de reojo a August ladeando la cabeza, pero con la misma expresión preocupada que colocaba Zeref.

Sonrió levemente, intentando ocultar el nerviosismo de esa mirada.

—Vamos a entrar—hablo sin poder tomarle la mano y caminando algo apresurado, siendo seguido por el niño.

El local estaba como de costumbre, lleno de mesas vacías a esta hora y el bar al fondo, donde daría a la cocina. Estaban las escaleras para el segundo piso abierto y un enorme escenario en una esquina donde se había presentado de joven alguna vez. A esta hora el local no era muy frecuentado, excepto por los clientes frecuentes o miembros de la familia que formaban. Pudo notar a Mirajane trabajando como mesera, a Cana en la barra de bebidas, a Elfman arreglando una enorme mesa que probablemente él hubiera destruido. Gray estaba distraído en una mesa con un libro, su trabajo como escultor le daba algún tiempo libre. También algo alejada estaba Juvia, la acosadora de Gray que trabajaba medio tiempo en una repostería y otro tiempo en una piscina municipal.

No estaba tan lleno como estaría en la noche, pero era mejor, ir poco a poco enfrentando a sus amigos.

No estaba Erza, mejor, eso era lo mejor por ahora.

—Natsu—llamo de pronto Mirajane, atrayendo la poca atención de las personas que estaban ahí reunidas.

Su cuerpo se tensó y esquivo la mirada rápidamente, viendo de reojo como August examinaba todo el lugar con mirada aburrida.

No estaba seguro si eso era bueno o malo.

—Me alegra verte tan pronto, ya nos faltabas en casa…este debe ser el pequeño August—exclamo emocionada al verlo.

Curiosamente el niño que anteriormente le había dado una mirada de curiosidad a Lucy, en esta ocasión ni siquiera le dio la mirada a Mirajane, ignorándola de forma tan olímpica como cuando Zeref se limitaba a ignorar a todos por el mal humor.

Un escalofrió recorrió su espalda.

Eso no era parte del plan.

Cuando él fue niño, si bien algo asustado cuando Igneel lo trajo a este lugar, no había pasado más de unas horas cuando se sintió en casa. Corriendo por todos lados, luchando, comiendo, riendo, Fairy tail fue su segundo hogar que le ayudo a Igneel a criarlos.

Que August pareciera tan molesto, no era una señal muy positiva.

Mirajane permaneció sonriendo, pero la noto algo tensa al detectar la clara negativa del niños. Pero ella entendía la situación, no por nada también había quedado huérfana con sus hermanos a temprana edad y trabajado como pocos para cuidarlos de los demás.

—Bueno te traeré el desayuno a la barra o si prefieres en una mesa, estoy segura que tendrás hambre—hablo con tono maternal que le hizo asentir algo emocionado ante la perspectiva de buena comida—también te traeré algo August—hablo viendo al niño, que se limitó a ver a otro lado negando con la cabeza.

Mirajane lo vio de reojo, así que trago saliva.

—Él comió algo antes de venir, no debe tener hambre—menciono meditabundo y nervioso.

Era verdad.

Aunque eso nunca lo había detenido a él de comer antes.

Pero claro, ambos no eran la misma persona, él era Natsu, August era August.

No es que Gray fuera su mejor amigo, eran más rivales que otra cosa, pero tomo asiento a su lado, con tal de alejarse del silencio asfixiante que producía el niño a su lado. Este alzo la vista de su libro, examinando al niño al igual que este lo hizo, antes de voltear el rostro con fuerza y distraerse en cualquier cosa que no fuera el adulto.

Gray alzo una ceja curiosa antes de verlo dubitativo, él negó la cabeza comenzándose a sentir frustrado.

¿Por qué pensó que esto sería fácil?

—Escuche lo que paso por parte de Mirajane como todo el gremio, siento mucho la situación, aunque aún creo que eres un idiota—hablo Gray con calma antes de volver al libro.

Lo fulmino con la mirada dispuesto a lanzarse sobre él, pero no lo hizo. El solo hecho de que usara un insulto tan pobre y no lo despachara apenas tomo asiento en la mesa, era clara indicación que el hombre de cabellera oscura no quería fastidiarlo como de costumbre.

Sus ojos también lo traicionaban al haberlo inspeccionado en busca de algún aspecto de mierda.

Que probablemente encontró.

Pero no pregunto.

Gray no era así.

Gray solamente entendía que no quería hablar del tema, que quería que todo fuera como antes y que si se sentía especialmente frustrado, probablemente lo golpearía en búsqueda de desahogo. Aunque conociendo al hielo con patas, este lo golpearía en el rostro de regreso.

—Gracias refrigerador andante—musito con una mano en su rostro, estaba cansado.

Emocionalmente cansado por algún motivo.

Este asintió.

Mirajane llego con un plato de comida y un delicioso postre que se le hizo boca agua. A diferencia de August que no quiso ni probarlo o darle la gracias a Mirajane. Quiso reprenderlo por esa actitud tan huraña, pero no se sentía cómodo con la idea, apenas se conocían, él no era su padre para decirle que hacer.

—Gildarts está esperando una buena charla en la estación de bombero, antes de irte recuerda pasar—comento Cana quien tampoco era especialmente chismosa en situaciones delicada de padres.

En relaciones de pareja, podría ser tan cotilla como Mirajane.

Todos parecían saber que él no quería hablar.

O no podía.

No estaba seguro.

Vio de reojo a August, quien no quería ver a nadie y parecía con el rostro bastante incómodo.

¿Por qué?

¿Serviría de algo preguntarle?

Paso una mano por su cabeza, detestaba pensar tanto, no es que él no tuviera sus momentos de meditación, pero en general era más alguien de acción y de trabajar que de pensar. Pero no podía cagarla, no cuando esto era lo único que le quedaba de Zeref y Mavis, no cuando era su culpa el no conocer al pequeño o que todo esto era algo que ninguno de los dos quería. Ni August o él querían esto, ellos querían a los padres del niño.

Una familia.

Un pequeño destello de fantasía llego a su mente, del día en que probablemente nació el niño. Donde si él se hubiera decidido esa tarde a ir, dejar todo el pasado atrás, él hubiera estado emocionado al lado de su hermano y esposa. Donde los tres hubieran bromeado, él hubiera sostenido a August entre sus brazos y lo hubiera conocido desde bebe. La imagen de Igneel con ellos, fue la gota que derramo el vaso.

Donde nada de esto hubiera pasado.

Donde un mundo era diferente.

Se puso de pie con un jadeo alterado, atrayendo la atención de la gente, se sentía algo pálido y sudoroso, probablemente por el sentimiento de culpa en su interior.

Por primera vez Fairy tail no era el hogar que buscaba, el hogar que te hace sentir cómodo y cálido, no, el hogar que él quería correr desesperadamente, era el único lugar en el mundo donde no podía ir, porque todos estaban muertos.

—Voy a ir de inmediato—gruño con intenciones que el sollozo que guardaba no saliera.

Eso estaba mal, él sabía manejar bien las emociones, ocultarlo todo y seguir adelante.

Pero no podía en ese momento.

Tomo la mano de August antes de prácticamente salir corriendo, no porque quisiera, pero no podía dejar al niño atrás. Este no se quejó cuando lo alzo como un costal de papas y prácticamente huyo del lugar con la mirada algo agitada y perdida.

¿Cuánto tiempo podría soportar esto?

.

Antes de ir a la estación de bomberos, se detuvo en medio de un parque para tomar aire, ante la curiosa mirada de August. Lucy le había dicho que los niños sentían lo que sentían los adultos, pero esperaba que no fuera así, sería demasiado vergonzoso que por su culpa August sufriera un ataque de pánico. Había pasado mucho tiempo desde un ataque de pánico, desde que Igneel había muerto, había tenido varios, pero no habían ocurrido nuevamente en años. La pérdida de Zeref y Mavis, había sido tan similar, que no era extraño que pasara esto.

Quería llorar, siempre lloraba.

Pero ahora no podía, no frente al niño.

Apretó con fuerza los puños repitiéndose que debía calmarse.

Calmarse ahora.

Era un adulto.

Responsable en su mayoría.

August no debería verlo así, no debería encontrarlo así, eso lo haría temer.

Igneel nunca hizo eso con él.

Una mano en su hombro lo hizo alzar la vista algo asustado, sorprendiéndose al encontrar unos ojos chocolate que lo miraban claramente preocupado. De todas las personas, Lucy no era la persona que quería que lo viera así, pero algo que había aprendido en pocos días, es que la chica siempre aparecía en los momentos más vergonzosos para él.

No se molestó en ocultar lo mal que estaba, no porque no quisiera u odiara que alguien lo viera así, si no porque no podía. Estaba cansado, demasiado, algo que él nunca sentía. Siempre había sido tan alocado y brillante para los demás, siempre se había sentido el rey del mundo y que todo estaba al alcance de su mano desde que salió del orfanato. Pero la muerte de Igneel según sus amigos, nunca lo dejo ser el mismo, siempre reía y era como antes, pero algo faltaba y ahora…

No estaba listo para cuidar a August.

Estaba desesperado porque alguien lo cuidara a él o al menos lo dejaran solo para lamer sus propias heridas.

—August ya eres un niño muy grande y estoy segura que puedo confiar en que vayas donde este vendedor de helados y me traigas uno de fresa y que elijas uno para ti de tu sabor preferido, es una misión muy importante y solo puedo confiar en ti para esto—hablo de pronto Lucy con tono de voz alarmado, causando que el niño pestañeara confundido, ver el dinero que le estaban entregando con suma curiosidad.

De pronto sus ojos comenzaron a brillar de forma decidida, antes de asentir determinado y correr rápidamente donde el vendedor de helados que no estaba a más de tres metros. Un hombre que conocía de toda la vida, por venderle helados cuando era niño, pero que de igual forma no pudo evitar notar de más, de forma protectora al niño.

Volvió a ver a Lucy confundido, mientras esta le sonreía de forma amable, que hizo que en su interior estuviera a punto de llorar.

No sabía porque.

Tal vez solamente quería llorar.

—Vas a regañarme por estar así ante el niño—comento en voz acida sin quererlo, como si lo diera por hecho.

Estaba mal.

Él debía ser fuerte.

No débil.

Aun así la mirada de Lucy nunca se convirtió en una de reproche, su mano aun sobre su hombro era como una quemadura de sol que te hace sentir culpable. Él estaba mal, era un perdedor, un mal tío y sobre todo peor tutor.

No debía cuidar al niño.

¿Dónde estaba su confianza?

Debía levantarse y luchar, no ser un manojo de nervios que apenas puede consigo mismo.

Pero por algún motivo, esos pensamientos no parecían hacerse realidad, solamente ser una pequeña brisa que no despeja nada.

—No es bueno derrumbarte frente a un niño, es cierto, pero eres un adulto Natsu, un hombre y un humano que tiene emociones…que perdió un hermano y una cuñada, no debes tener miedo a sentirte mal por eso, todos nos dolemos de perder a otros—explico Lucy con voz tranquila, que parecía aliviar un poco su interior.

Alzo los ojos para verla con tristeza no contenida, que era difícil de mantener a raya.

Los ojos de la chica parecieron llenarse de compasión antes de alejarse de él un poco quitando su mano del hombro, quiso decirle que se detuviera, que más que nunca necesitaba contacto humano, pero supuso que era demasiado incluso para alguien como él en esta ocasión.

Suspiro viendo al suelo.

—Para eso están los amigos Natsu, si algún día de verdad te sientes mal, puedes pedir ayuda para que cuiden a August y puedas sacar la tristeza, incluso puedes llamarme, creo que August es un niño adorable—expreso con ambas manos juntas.

La vio de reojo al notar su emoción, que generalmente era él quien aportaba a otros.

Quiso morirse ahí mismo aun por el dolor de su familia, pero al ver a August llegar corriendo con dos paletas de helado, no pudo más que suspirar aliviado al notar un extraño brillo en sus ojos. Tal parecía que se había tomado muy enserio la misión que le dio Lucy. Giro a ver a la chica, quien aplaudió una vez emocionada al ver al niño con ojos grandes y brillantes, que hicieron que aunque su expresión no cambiara mucho, un leve aire de ego se postrara en las facciones del niño.

La primera vez algo que le recordó un poco a sí mismo en el niño.

—August eres un niño muy inteligente, aquí tienes tu helado como premio de cumplir la misión de forma excelente—le dijo dándole el helado de chocolate que había comprado.

El pequeño a diferencia de con Mirajane, pareció interesado ante la idea del helado y lo acepto con un leve asentimiento.

De pronto una paleta rosada se posó frente a él, viendo a Lucy confundido.

—No soy fanático de la fresa—admitió confundido aceptando el helado.

¿Qué le hizo decidir el sabor?

—Pensé que como tu cabello era rosado te gustaría—admitió la chica con inocencia en sus ojos.

Sintió una piedra caer sobre su cabeza de forma imaginaria, el color salmón NO rosado, volvió a jugarle en su contra. Un pequeño bufido hizo que ambos adultos voltearan a ver dónde August, con una mueca muy disimulada parecía querer contener la risa.

El dolor comenzó a esfumarse de repente, al comprender que era la primera vez que a su lado August parecía reír.

Lucy ajena a sus emociones, se acercó al niño colocando una mano sobre su cabeza, atrayendo su atención de inmediato.

De forma cotilla se acercó al niño.

—Imagínalo con una camisa rosada, la gente lo confundiría con una fresa caminante—dijo "susurrando" lo suficientemente alto para que él escuchara.

Giro a verla de mala manera, pero sus ojos lo traicionaron desviándose ante la leve sonrisa de burla de August a su persona.

Vale.

Tal vez tener el pelo rosa no era tan malo como cuando los chicos se burlaban de él cuando era niño. Incluso al morder el helado, un calor se instaló al ver como Lucy hablaba animadamente con August, quien se limitaba a asentir o negar. Era mucho más de lo que hizo con la gente de Fairy tail. Lucy le preguntaba sobre caricaturas que viera o si prefería libros, cuando el niño pareció más interesado en los libros, la rubia hablo sobe su biblioteca y que le prestaría los libros de cuentos que sus padres le contaban en las noches.

El niño parecía con la vista lejana ante la mención de padres, pero Lucy puso una mano sobre su hombro.

—Yo también perdí a mis padres, no era tan joven como tú, pero siento tu dolor…estoy segura que ambos serian felices de verte leer en memoria de ellos y podría ser algo que compartamos juntos como amigos—le animo con una gran sonrisa.

August dejo de parecer pensativo, aun triste por supuesto, pero cuando asintió parecía sincero.

La chica algo alertada cuando su teléfono comenzó a sonar y su jefe le reprendió por alejarse demasiado en su almuerzo, comenzó a chillar de forma cómica sobre ser despedida y no pagar la renta.

Colgó apresurada antes de verlos apenada.

—Debo irme ahora—hablo con ambas manos juntas.

Para sorpresa de ambos, ya que vio los ojos de August brillar confundido, los envolvió en un rápido abrazo a los dos. Su corazón salto de dolor ante el recuerdo de Mavis haciendo lo mismo con Zeref y él, mientras que August cerró los ojos disfrutando un momento del contacto femenino.

La chica se alejó antes de salir corriendo como bólido al pensar que faltaba cinco minutos para llegar a su trabajo.

Miro por donde se perdía a la lejanía.

Esa chica era muy rara.

Demasiado.

Volteo a ver a August quien también veía por donde se fue Lucy, con una extraña mueca de decepción, así que sonrió antes de empujarlo levemente. El niño giro el rostro confundido, al toparse su ojos mucho más serenos que en la mañana.

—¿No te gusta que Lucy se aleje?—bromeo con este, quien volteo el rostro levemente avergonzado, soltó una leve risa ante esa acción tan propia de Zeref.

Curiosamente, sin doler tanto como había esperado.

—A mí también me gusta tenerla cerca—comento en tono confidencial.

August lo vio fijamente, antes de asentir, comprendiendo sus emociones.

.

Caminaron en un silencio relajante hasta la estación de bomberos, August parecía algo perdido en este lugar y supuso que nunca había estado ahí. No quedaba muy lejos de su hogar, además aquí vivía la mayoría del tiempo, pero por ahora tendría que hablar con Gildarts sobre un acuerdo ahora que tenía a August en su vida. El gran hombre de cabellera roja, con barba y más cicatrices que un queso rallado, lo saludo con un afectuoso abrazo apenas llego al lugar.

El dolor estuvo ahí, recordando que cuando Igneel murió, Gildarts fue el primero en tenderles la mano a su hermano y él como adulto responsable. El dolor quemaba y quería llorar, pero las palabras de Lucy y sus sonrisas lo hicieron calmarse lo suficiente.

Ahora no podía hacer algo así.

No con el niño a su espalda.

—Tú debes ser August, tienes el mismo rostro de tu madre—hablo el hombre palmeando la cabeza del menor.

Este pareció reticente como con los otros miembros de Fairy tail, pero aun así, al menos parecía más tranquilo que en la mañana.

La influencia de Lucy no solo había funcionado con el adulto, el niño parecía algo más calmado.

—Lo siento Gildarts, todo paso demasiado rápido y de un momento a otro es una locura…espero que no me niegues unas vacaciones un tiempo—exclamo sabiendo que este hombre era demasiado consentidor con Cana y él.

Este le dio un leve golpe en la cabeza que lo desestabilizo y avergonzó por partes iguales, él ya no era un crio para ser tratado así.

—Tu eres un trabajador compulsivo enano, estoy seguro que tendrás suficientes vacaciones para cubrir lo que está pasando…además no te quiero cerca con la cabeza por las nubes—

A veces le costaba detectar un alago de Gildarts en medio de tanta mierda verbal.

Rodo los ojos.

Este sonrió con ternura antes de despeinarle el cabello de forma más suave, pero igualmente molesta, aunque no se movió en ningún momento.

Estaba por dar media vuelta e irse, cuando la mano de Gildarts en su hombro lo hizo detenerse.

—Un consejo enano, a los niños les gusta comer con los adultos…no pase mucho tiempo con Cana, pero sé que ella ama comer con su querido papá—hablo moviéndose como un gusano al final al recordar a su hija.

Lo dejo en sus fantasías mientras se marchaba del lugar.

La imagen de August esta mañana viéndolo antes de comer, quemo en su cabeza con dureza.

¿Cómo Gildarts pudo saber eso?

¿Un sentido extra de padre?

Vio de reojo al niño que caminaba tranquilamente a su lado.

.

La idea de volver a Fairy tail quemo en su cabeza, pero recordando como August se comportó, decidió rechazar la idea. Lucy había sido amable con ellos y August parecía tolerarla, tal vez si lograba hacer que ella fuera con ambos, las cosas podrían funcionar. El recuerdo de que todo el gremio sabía de sus intereses por la chica, hizo que la idea fuera volando tan rápido como vino.

Mientras August estaba sentado en la sala viendo a Happy, el gato parecía cómodo ahora dejándose acariciar con el niño, pero Happy haría muchas cosas ante la palabra pescado, él intentaba cocinar.

Después de dos platillos sencillos fallados.

La carne no se hizo esperar y le pidió a Dios que no matara al niño o lo intoxicara. El nivel de picante era mínimo y las verduras a su alrededor, no tenían una pinta tan mal.

Estaba acostumbrado a comer cuando le daba la gana y comida chatarra, era la primera vez que tomaba enserio la cocina.

El aceite quemo parte de su brazo y siseo por bajo, en vez de maldecir en voz alta como otro tiempo.

Niño.

Un niño debía recordarse.

Sirvió tres platos en la mesa algo sucia, pero que era suficientemente pasable para su estándar y esperaba que para el del niño.

Nunca tuvo una madre o alguien que pudiera recordar, pero se rio levemente al pensar que parecía una madre gallina alimentando a su polluelo.

Con unas pocas palabras llamo a Happy y al niño, que se acercaron al comedor. Tomo asiento en una silla diciéndoles que estaba la comida lista, el gato subió a la mesa como uno más de esa extraña familia y el niño tomo asiento frente al plato disponible.

Rápidamente noto la mirada de August al verlo comer a su lado como un cerdo viendo el teléfono en busca de información sobre niños en la escuela. Trago rápidamente la comida y lo vio de reojo con duda, eso era lo que Gildarts le dijo y aunque Gildarts no supo que era padre toda su vida, por ahora no era tan mal padre y un buen ejemplo a seguir.

Pensó que esto era lo que August quería.

¿Se abría equivocado?

—¿Sucede algo?—cuestiono algo nervioso de haberla cagado a los pocos días de estar juntos.

El niño negó rápidamente con la cabeza y comenzó a comer la carne frente a él, pero Natsu pudo identificar una leve sonrisa en su rostro.

Entonces él sonrió.

Hace años que no compartía una comida tan deliciosa.

Continuara…

Siento que Natsu seria un buen padre, pero el tener que cuidar del hijo de su hermano muerto...eso siento que seria todo un reto para él.

Nota:

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Sayonara sexys lectores.