CAPITULO 3
Nami recogió el libro del suelo, ya que se le había caído de las manos, se levanto del piso y observo a una mujer con piel blanca y cabellos color naranja que sostenía a la chica con cabello rubio, la cual luchaba por soltarse de su agarre. La rubia no le parecía familiar, pero estaba segura de que ya había visto antes a la peli naranja, si mal no recordaba, era con la que se había tropezado horas atrás.
—Oye estúpida—dijo muy enojada— ¿Qué demonios te pasa?—pregunto mientras se aproximaba a la chica con cabello rubio.
—Por favor, no peleen—dijo la mujer peli naranja—lamento mucho el mal rato que te hizo pasar Yuzuki, te pido disculpas en nombre de ella—dijo mientras se ponía en medio de las dos chicas.
—Señora su disculpa no me quita las ganas de arrancarle el cabello a esta tipa.
—Pero que irrespetuosa eres ¿sabes que podrían arrestarte por hablarle así a la reina?—Intervino la otra chica.
—Lo mejor es que me valla—dijo para después marcharse.
Nami camino rumbo al barco, estaba bastante enojada, pero la sincera disculpa que le había ofrecido la mujer la ayudaba a calmarse un poco, por lo menos ella se había tomado esa molestia, algo que seguramente hubiera sido imposible para la otra chica, aunque había algo que no terminaba de entender, ¿Cómo era posible que alguien de la nobleza fuera tan mal educada? Bueno, eso la verdad no le importaba mucho. La pali naranja siguió su camino hasta que después de algunos minutos después llego al barco, donde ya estaban todos sus nakamas.
—Nami ¿Qué le paso a tu cabello?—pregunto Franky mientras se esforzaba por reprimir una sonrisa.
—Nada interesante, lo hizo el…el aire—mintió.
—Que extraño, pero supongo que esas cosas pasan.
—Si—Le respondió para después marcharse a su habitación.
Se dirigió hacia su cuarto sin decir nada, aun seguía enojada y a veces sin querer se desquitaba con personas que no tenían la culpa, así que decidió quedarse en su habitación hasta que se le pasara un poco el coraje. Entro, cerro la puerta y se tiro en la cama.
Abrió sus ojos lentamente. Dirigió su mirada hacia el reloj que estaba en la pared y se percato de que marcaba las 8:05 PM. Se levanto de la cama y se dirigió al peinador, tomo el cepillo y se dispuso a arreglar un poco su desordenado cabello. Observo su reflejo en el espejo y se dio cuenta de que algo faltaba en ella, ¿Cómo era posible que no lo hubiera notado antes?
Salió de su habitación corriendo lo más rápido que podía, no dejaba de preguntarse donde lo había dejado.
—Maldita sea, tengo que encontrarlo.
— ¿Qué tienes que encontrar Nami?—Pregunto Luffy con curiosidad.
—Mi dije de corazón, el que siempre llevo puesto. —contesto.
— ¿Siempre lo traes? Pues yo nunca lo e visto— dijo de lo mas tranquilo.
—Eso no es novedad Luffy, tu nunca te fijas en nada—le dijo de manera despreocupada.
— ¿Y si lo perdiste que importa? Cómprate otro, después de todo, eres la que más dinero tiene de todos nosotros.
— ¡No entiendes!—exclamo—Ese dije es especial para mi, es lo único que tengo de mis verdaderos padres, Nojiko me dijo que lo tengo desde bebe.
— ¿Tus verdaderos padres?—pregunto con cierta confusión.
—Mmm…es que tu no sabes nada de mi Luffy—Suspiro—Me había olvidado de que no quisiste escuchar a Nojiko cuando les conto todo mi pasado.
—A pues es que no me importaba nada de lo que hubieras echo antes.
— ¿Y sigue sin importarte?—Pregunto con interés la peli naranja.
—Si, no importa lo que haya pasado, yo te voy a querer igual—Dijo para después componer una gran sonrisa.
—Luffy…
— ¿Qué?
—No, nada, mejor me voy, tengo que ir a ver si todavía puedo encontrar mi dije.
—Nee, pero ya esta oscuro, ¿Por qué no mejor lo buscas mañana?
—Creo que tienes razón, regresare a mi habitación. —dijo para después comenzar a caminar.
La peli naranja entro a su habitación y se sentó en la cama. Había tenido ese dije con ella desde que tenia memoria, y ahora lo había perdido, no podía evitar ponerse triste por eso, Bellemere había sido la mejor madre para ella, y Nojiko la mejor de las hermanas, pero aun así, ella deseaba con todo su corazón conocer a las personas que tenían la misma sangre en las venas que ella.
En otro lugar lejos del Thousand Sunny, una chica con cabello rubio estaba recostada en su cama observando una pequeña joya de oro que tenía forma de corazón, sabia muy bien a quien le pertenecía, pero no tenia planeado devolvérsela. El sonido de alguien tocando la puerta la obligo a salir de sus pensamientos.
—Yuzuki ¿Puedo pasar?—pregunto una voz desde el exterior de la habitación.
—Claro, adelante—contesto la chica mientras se apresuraba a esconder el dije debajo de la sabana.
La mujer con cabello color naranja entro a la habitación y se dirigió hacia donde estaba Yuzuki
—Solo vine a ver si te sientes bien, no has salido de este cuarto desde que llegamos de pueblo.
—Estoy bien, solo estoy un poco aburrida.
—Que te parece si te pones a ordenar un poco la cama, mira esta sabana, esta casi calleándose—dijo mientras la jalaba.
— ¡No! Déjala como esta.
El hermoso dije en forma de corazón hizo un ligero ruido al caer al suelo. La peli naranja se sorprendió al verlo, lo levanto con cuidado y lo observo por unos segundos, algo en ese dije le parecía muy familiar.
