Nuevo Cap!... ya saben, comenten, den follow, fav y recomienden :3


Capítulo 2: El Escape.

Despierto, apuesto a que Jack se ha ido, pues obtuvo lo que quería, acostarse conmigo. A pesar de que también yo lo quería, soy una idiota. Pero claro, eso me pasa por tener atracción hacia alguien como él. Sobre todo él. Un vil pirata, el capitán de un barco, una persona muy buscada. Un mujeriego contagiado de cualquier estúpida personalidad vaga sin sentido ni ningún conocimiento. No me imagino con cuantas mujerzuelas se ha de haber acostado ese idiota. Y yo ya lo he hecho, me he dejado llevar por un pirata. Dudo mucho que en verdad sepa tratar a una mujer, a menos de que las trate bien solo cuando se las va a tirar.

Escucho que abren la puerta, tomo la sabana y me cubro hasta el pecho.

- ¡Oh, vaya! … has despertado, querida –dice Jack mientras entra con una tabla de madera, la deja sobre mis piernas, se sienta a mi lado y me da un beso en los labios –he traído el almuerzo.

Tal vez ahora sea un buen momento para tragarme algunas de mis palabras junto con este pescado.

- Gracias, pero no era necesario.

- Yo creo que sí, no creo que puedas levantarte después de lo de anoche.

- ¿Qué? –solté una carcajada, él me miró y sonrío, se acercó a besarme de nuevo.

- Lindo sonido, pero… ¿Qué es lo que tienes que me hace quererte de una manera tan diferente?

- Estás loco, mejor ya acompáñame a almorzar, así cuando lleguemos a Tortuga yo te invite a comer, o a cenar, a todos.

- Estás loca, será mucho dinero.

- Sí, eso es seguro, pero no es problema.

La parada en Tortuga es lo que más deseo, pues no me gustan los baños con agua de mar. Jack me ofrece su brazo para bajar del barco, lo rechazo, pero eso no evita que él tome el mío.

- A veces eres descortés, y testaruda, Katherine.

- Acostúmbrate… por cierto ¿sabes dónde nos podemos hospedar?

- Sí, por supuesto que sí, creo conocer el único lugar decente, y te llevaré ahí.

- Bien –me paro en seco – ¿a cambio de qué?

- Llegando te lo digo, por ahora, iremos a un famoso bar.

- ¿Uno de mala muerte?

- Hasta eso no.

- ¿Ya escucharon sobre El Ocarina? –escucho decir a un hombre, así que dejo de ponerle atención a mi mesa.

- Escuché que se hundió –dice otro.

- Y adivinen a quién llevaba ese crucero.

- Imagino que a pura gente rica ¿a quién más?

- La princesa de Inglaterra iba a bordo, dicen que el barco se hundió por los cañonazos, pero que de toda la poca gente que sobrevivió, ella no estaba, y era la única a favor de los piratas.

- Lástima, ahora no sabremos que nos espera si nombran rey a su hermano, nadie conoce sus intenciones.

- Dicen que opinan igual, también dicen que están conectados, que pueden corregir al otro en cualquier momento.

- Déjate de tonterías, aquí lo que importa es si ellos tocarán el trono.

- … en parte, tal vez y está perdida en una isla…

- ¿Está interesante la plática? –escucho decir a Jack –así que tú estás a favor de los piratas.

- Al parecer nunca te enteraste –le digo.

- ¿De qué?

- Estuvieron a punto de llevársela los de la Inquisición por blasfemar tanto –dice un hombre al llegar, Jack lo mira tan sorprendido como si hubiese visto un fantasma, rayos, ya sé quién es.

- ¿No saludarás a tu tío… Katherine Breton? –murmura mi nombre, conozco esa voz, me pongo de pie y lo miro.

- Tío Teague –digo, abre los brazos y me estrecha fuertemente en ellos.

- ¿Padre? –dice Jack poniéndose de pie.

- Jackie, veo que ya conociste a tu prima, Katherine, años sin volvernos a juntar.

- Sí, eso… bueno, lo lamento, tío, pero yo ya voy de salida.

- ¡No irá a ninguna parte! Mi niña, acabo de llegar.

- Tío, lo lamento, pero debo hacer cuentas.

- Yo la pagaré.

- No de esas.

- Bueno, mi niña, suerte.

- Gracias –lo abrazo, después de eso salgo del lugar, pues a una cuadra está el hotel.

No mucho y escucho que alguien corre, eso me pone alerta.

- ¿Tú lo sabías? –es Jack.

- ¿El qué? –me relajo un poco y sigo caminando para llegar al hotel.

- Que Teague Sparrow es mi padre –logra alcanzarme.

- Pues, sí, lo supe en cuanto me recordaste todo de la infancia.

- Somos primos, eso fue depravado de nuestra parte.

- Si en verdad lo fuéramos, te abría cortado el miembro antes de poder tocarme.

- Te creo… entonces todo sigue igual.

- Podemos suponer que sí.

- ¿Qué más ocultas?

- Escuché que conoces a Barba Negra, si llegas a verlo, salúdalo de mi parte, primero te verá extraño, y después se alegrará y lo devolverá.

- Sí…solo que hay un pequeño inconveniente –se detiene en el marco de la puerta.

- ¿Y cuál es?

- Barba Negra murió.

- Oh… eso no se lo diré a mi madre –entré al baño, me alegré de que mi baño ya estuviese preparado, la tina es en octágono, tiene pétalos de rosa esparcidos y huele a lavanda.

- Tengo dos preguntas.

- Suéltalas –le digo mientras me desvisto.

- ¿Cómo es que conoces a Barba Negra? –su mirada se siente pesada sobre mí, a pesar de que estoy de espaldas.

- No creo que lo quieras saber –entro en el agua, está tibia, me relajo.

- Pues sí quiero.

- Barba Negra… es el hermano mayor de mi madre.

- ¡Eso! –señala –sí que es una sorpresa.

- ¿Y la segunda pregunta?

- ¿Te bañarás sola?

- Sí, ahora largo antes de que te obligue a devolverme a Inglaterra.

- Dudo mucho que lo tomes como obligación –dice, escucho como sus cosas caen al piso, después siento el agua moverse, ha entrado.

- ¿Seguro de qué solo tienes esas dos preguntas?

- No, hay más.

- Bien, te las devolveré.

- Estás a favor de los piratas ¿por qué?

- Me gustan las aventuras, y si se tuviera un buen trato, no habría tantos pobres ni saqueos.

- Supongo que no… ¿Françoise opina lo mismo?

- No –me mira –pero tiene mejores ideas que yo sobre el tema.

- Bueno, ya es algo… ¿y por qué razón mi padre se alegró más de verte a ti que a mí?

- Soy su niña favorita.

- ¿Por qué?

- Con él nunca se perdió la comunicación, Sparrow.

- Ya veo… ¿entonces sabías que esto pasaría?

- No, pero supuse que era una consecuencia por andar en mar abierto, en fin, mi hermano sabía que yo tarde o temprano escaparía del crucero, supongo que prefirió que un barco pirata conocido ¡me secuestrara!

- Aun me sorprende lo tranquila que vas en el barco, caminas con tanta confianza sobre él con esa ropa tan ajustada que hace notar toda tu figura, me pone los pelos de punta el saber que no soy el único que te observa.

- Si sigues hablando así, dejarás tus residuos en la bañera –le digo mientras me pongo una bata para secarme, él sale y se me acerca.

- Preferiría hacerlo en ti –se tumba en la cama y me sienta encima – ¿o tú qué dices?

- Que eres un pervertido que no solo lo haría en mí –me levanto de su regazo y cruzo los brazos –alguien que se ha acostado conmigo por ser la única mujer a sus disposición en el barco, porque apuesto que en cualquier otro momento irás a tirarte a cualquier prostituta que te agrade, si es que no entras a una orgía, porque, digo, eres un pirata ¿qué es lo que puedo esperar?

Me mira sorprendido, apuesto a que está encabronado por haberle dicho sus verdades. Se acerca a mí, y lo hace de una manera amenazante.

- Usted, señorita, me ha insultado –me toma de la cadera y de la espalda, un relámpago ilumina más el cuarto –lo que va a provocar es que le de dos opciones, y una es, que la viole aquí mismo hasta partirla en dos o, tener sexo hasta que comprendas que lo que en verdad te estoy haciendo es el amor.

La garganta se me seca en segundos.

- Te dejaré escoger.

Respiro entrecortadamente que ni siquiera sé si diré algo.

- Yo escojo la segunda –me dice, no tarda mucho en devorar mis labios con los suyos, me tumba en la cama pero sin despegarse de mí, se deshace de mi bata mientras masajea mi cuerpo, aprieta su pene contra mi entrepierna excitada y gimo, besa mi cuello, mis clavículas, se detiene en mis pechos y comienza a atender mis pezones –créeme, después de esto comprenderás mis palabras… comprenderás lo que he estado buscando en tantas mujeres todos estos años… y comprenderás que en lo encontré… que encontré lo que buscaba… otro de mis tesoros.

Sus palabras torturan mi ego, me trago el orgullo y me dejo llevar, baja por mi abdomen y con fuerza mantiene abiertas mis piernas, estoy tan expuesta a él que siento vergüenza. Su barba y su bigote me hacen un poco de cosquillas, estira la piel y comienza a lamer, pasa su lengua de arriba abajo y en círculos, trato de resistirme, pero me es imposible, lame más abajo y tiemblo, eso fue la gota que derramó el vaso. Me vengo en su boca, soltando todo líquido que pueda fluir de mí ser, suspiro profundamente en cuanto repite el proceso. Me vengo exquisita y tortuosamente de nuevo. Sube y me besa, tomo su miembro, limpio una gota a la orilla de este y se estremece, muevo mi mano sobre él. La muevo lento, torturándolo de igual manera, pero no dejo que termine, lo dejo a medias. Así que lo toma, y entra, despacio, se toma el tiempo, y me sorprende, pues la primera vez fue salvaje y desesperado. Gimo un poco en cuanto lo siento recorrer mis paredes. Se mueve más rápido, es el mismo infierno, o puede que a la vez sea el cielo. No sé. Pero con él me está gustado. Y mucho. Nos venimos al mismo tiempo y gemimos entre dientes el nombre del otro, no deja de moverse, me recuesta sobre él y hace que me mueva de arriba abajo, deja mis senos a su alcance y los atiende con la boca y con una mano, mientras que con la otra tortura mi feminidad. No soporto tantas sensaciones, me inclino hacia atrás y recargo mis manos en sus rodillas, me sigo moviendo, no me detengo, en esta posición llega tocar mi punto G, una vez leí de él, pero por ahora prefiero sentirlo que recordar el escrito. Se sienta conmigo encima y me sigue moviendo, sostiene mi espalda y mi nuca para poder besarme mientras subo y bajo, yo solo masajeo su nuca. Nos venimos de nuevo, gimo sobre su boca y me dejo llevar por la sensación tan exquisita. Ahora es cuando pienso: Si me quedo, esto será cuando yo quiera. Si no lo hago, solo será olvidarme de él.

Me recuesta en la cama y sale delicadamente de mí, se recuesta a mi lado y no tarda mucho en estrecharme en sus brazos después de darme un beso.

- Así quiero demostrarte que quiero que aceptes ser mía –murmura, no contesto, solo me abraza más fuerte –buenas noches, Katy.

- Hasta mañana.


Espero les haya gustado, comenten, give follow, favorite y recomienden! :3