Los personajes de Ranma ½ pertenecen a la mangaka Rumiko Takahashi y solo escribo para los fans por diversión que aman esta genial serie de Anime y manga sin obtener algún ingreso económico.


3.

Akane veía el microondas esperando que la bolsa de palomitas se inflara. Faltaba un minuto para que terminara, al final se decidió y acerco una silla y se sentó recargándose de sus brazos y acostándose en la mesa para mirar más de cerca. Después miro de reojo y la tetera en donde preparaba té aun no hervía. Aun no era buena en la cocina a pesar de que ha estado practicando, incluso diría que a progresado y mucho, aunque para Ranma no era mucho.

Mientras pensaba en eso, el microondas termino y justo en el momento la tercera comenzó a sonar. Puso las palomitas en un recipiente, sirvió el té en un vaso y saco unas pastillas de un cajón. Primero llevo eso y dejo las palomitas. Lo puso en la mesa en donde Ranma tenía la cabeza acostada y mirando la televisión. Levanto la cabeza, tenía la nariz roja y una manta alrededor.

—Ya era hora. —Hablo Ranma mormado.

La gripa lo estaba matando, no podía dormir en la noche y tampoco tenía fuerzas para entrenar y cada vez sentía que estaba perdiendo forma por culpa de ella. Apenas y pudo pararse para ver la televisión, ya que estaba muy aburrido y no podía seguir en un solo sitio por más tiempo.

—No te pongas tan exigente. —Gruño Akane porque no le gustaba cuando se comportaba así. —No es mi culpa que te enfermaras.

—Fue culpa de ella. —Señalo a su hija que estaba a un lado.

—Sí, siempre me echan la culpa de todo. —Dijo la niña de cinco años que estaba en las mismas condiciones que él.

—Mi amor, ahorita te traeré té. —Sonrió Akane viendo a su hija que se parecía a Ranma, solo que con el cabello negro largo y lacio.

—Yo quiero mis palomitas. —Contesto la niña.

—Yo sí quiero té, mamá. —Dijo un niño pequeño que también se parecía a Ranma, pero tenía el cabello corto y pelirrojo, además de que estaba en las mismas condiciones que su hermana y padre.

Akane suspiro y fue a la cocina.

—No puedes comer palomitas. —Comento Ranma viendo a su hija.

—Tú no estás en condiciones para decirme lo que debo de comer. —Respondió la niña.

—Soy tu padre. —Gruño Ranma. —Nada cambia si estoy enfermo.

—Sí, pero estas tan débil para corretearnos, incluso tal vez ni nos puedas alcanzar. —Sonrió el niño.

—Jejejeje. —Dijeron los dos niños burlándose de su padre.

Ranma gruño, incluso sus propios hijos se reían de él.

—¿No dirás nada para defenderte? —Pregunto la niña.

—Lo que pasa es que esta tan enfermo que ni siquiera piensa. —Comento el niño.

—De por sí, no piensa. —Sonrió la niña.

—Jejejeje. —Rieron los niños.

—Ya verán cuando me recupere y los haré correr por cuarenta minutos más en el dojo. —Amenazo Ranma levantando su cabeza.

—Sí, pero no sabes con que te metes papá. —Hablo el niño.

—Solo somos niños de cinco años. —Hablo la niña.

—Si nos lastimas, mamá se enojará contigo. —Le recordó el niño lo cruel que puede ser Akane.

Ranma se quedó serio, era cierto, ellos eran su adoración.

—No puedes contra gemelos. —Dijo la niña. —Somos listos.

—Jejejeje. —Rieron los niños.

—Yo no le tengo miedo a mamá. —Se defendió Ranma.

—Entonces ¿Por qué corres cuando ella te cocina algo? —Pregunto el niño.

—Porque…

—Porque te pegara, además vomitaras y te ira peor. —Respondió la niña.

—Lo que significa que si le tienes miedo. —Dijo el niño.

—Eres un cobarde. —Comento la niña.

—Jejejeje. —Rieron nuevamente los niños.

—¡Yo no soy un cobarde! —Grito Ranma.

—Pero si eres idiota. —Dijeron ambos niños. —Jejejeje.

—Su madre hace lo que yo le pida, porque me quiere más a mí que a ustedes. —Dijo Ranma. —Yo fui primero y si quiero que los amarre y los sumerja en el estanque me apoyara porque esa tonta enamorada está a mis pies. —Sonrió egocéntricamente.

Akane voltio el plato de palomitas y se lo echo a Ranma, pegando el fondo a su cabeza con mucha fuerza.

—Haces eso y me divorcio. —Advirtió Akane.

—Con esto comprobamos que papá es más idiota de lo que pensábamos. —Dijo el niño.

—Y la gripe lo empeora más. —Aporto la niña.

—Jejejeje. —Rieron viendo a su padre caer en la mesa nuevamente.


Jejejeje, ok no XD jajaja ya les debía el de esta semana ;) Saludos y besos.