Capitulo 3 Espiando

La chica deambulaba por las calles y encontró un enorme árbol donde decidió descansar un poco. Al lado había un pequeño río, un perfecto lugar para quedarse. Unos niños jugaban cerca de allí y los miró con dulzura. Cogió su mochila y miró todo lo que llevaba dentro, su kimono, un chándal, una chaqueta, ropa interior, champú y gel, dos toallas, unas gomas para recoger su largo cabello rizado, un cepillo, vendas, esparadrapo, tijeras, gasas, una muñequera, dos paquetes de kleenex, una faja que se ponía en los entrenamientos para proteger mejor la espalda o bajar de peso cuando tenía competiciones, unos tejanos largos, un jersey, otras bambas, y la goma que usaba para entrenar sola y recuperarse de su lesión del hombro; también llevaba sus llaves de casa y su monedero, con 100 euros que había sacado del cajero automático para comprar en el supermercado al día siguiente y pasar parte del fin de semana, aunque ni siquiera sabía si ese dinero serviría allí, por si de caso lo guardaría bajo llave. Bueno pensó, al menos tenía algo más de ropa aunque sonaba a poca si tenía que pasar su vida allí, menos mal que siempre llevaba más ropa por si cuando salía de entrenar hacía frío; al mirar todo lo que había en su mochila entendió cuando su padre le decía que si se iba de vacaciones llevando todo eso para solo un entrenamiento… miró uno de los bolsillos de su mochila y encontró tres piezas de fruta una manzana, una pera y un plátano y también había un sándwich, y una botella de agua de dos litros prácticamente entera, recordó a su madre que siempre le metía comida en la mochila de deporte por si se le alargaba el entrenamiento y no llegaba a casa para cenar, o por si se mareaba en el entrenamiento poder comer algo. Una enorme sonrisa salió de su boca, pero a su vez unas lágrimas cayeron por su rostro recordando a sus padres ahora tan lejos de ella, a sus amigos del trabajo y los compañeros del club al que iba a entrenar.

Senbonzakura la había encontrado hacía un rato y la observaba a lo lejos, realmente lo que decía su amo era más que cierto, era muy hermosa a pesar de estar llorando, de repente oyó como la chica se hablaba a sí misma y decía ya basta de llorar Marian, la situación ahora es esta y hay que seguir para a delante como decía mi sensei, mientras se decía esto se secaba las lágrimas.

Ya empezaba a anochecer aunque aún había bastante luz y vio como los niños no volvían a sus casas y extrañada se les acercó y les pregunto cómo era que seguían allí. Los tres niños le dijeron que no tenían casa y que estaban solos por eso no podían ir a ningún sitio. Marian los miro con tristeza eran muy pequeños para estar solos y les dijo yo tampoco tengo un hogar en el que vivir si quieren pueden quedarse conmigo, como se llaman? les preguntó:

-Yo soy Toya tengo 10 años, ella es Miaka y tiene 8 años y él You y tiene 6 años.

- Vaya son muy pequeños, son como una familia verdad? Sonrió Marian. Y que os pasó?

- Sí, somos como una familia y cuidamos los unos de los otros… A los tres -dijo bajando la mirada con tristeza- nos asesinaron Hollows, pero gracias a que los shinigamis los mataron antes de que nos comieran pudimos llegar aquí – dijo el mayor de los tres, Toya.

- Oh vaya tuvieron que sufrir mucho -pensó para sí misma Marian-.

En ese momento Byakuya con un rostro serio y de enfado encontró a Senbonzakura escondido, mirando fijamente hacía algún lugar, él también miró hacía donde miraba Senbonzakura y allí estaba ella, de repente sintió un vuelco en su estómago; que me pasa pensó para sí mismo. De repente recordó a que había ido allí y se enfado con él por haber desaparecido de repente y le dijo:

- Que diantres haces aquí? Y si yo te hubiese necesitado qué?

- Perdóneme amo, pero aún después de haber hablado con usted me quede preocupado por esa muchacha y vine a ver si todo estaba bien con ella, y realmente es muy hermosa tiene buen gusto amo; además es buena persona, con gran corazón, fuerte y dulce a su vez.

Byakuya se sonrojo y le dijo: - Por qué dices eso Senbonzakura? Cómo te atreves a cuestionar mi buen gusto? Y como sabes que es buena persona, con buen corazón, dulce y fuerte? No habrás estado hablando con ella verdad?

- Por supuesto que no amo. Lo sé por todo lo que he visto de ella estando aquí escondido, mire amo ¿qué va a hacer…? - mmm?

En ese momento Marian seguía conversando con los pequeños. Bueno yo acabo de llegar aquí… no sé si tienen hambre no tengo gran cosa pero podemos compartirlo si quieren.

- Nosotros le enseñaremos lo que quiera del Distrito Rukongai, no es que llevemos mucho tiempo aquí pero ya lo conocemos casi todo.

- De verdad compartiría su comida con nosotros? pregunto la mediana Miaka.

- Por supuesto que sí, dijo con una enorme sonrisa. Vengan nos quedaremos debajo del árbol para cenar y dormir, les parece bien?

- Siiiiiiiiiiiiiiii contestaron los tres a la vez.

- Bueno tengo tres piezas de fruta: una pera, un plátano y una manzana; un sándwich aunque no sé de qué es y agua. Coman lo que quieran de acuerdo? Pero repártanlo todo entre los tres. Les decía mientras acariciaba las cabezas de los tres niños.

- Cuántas cosas? Y tú no comes nada?

- Yo no tengo hambre cuando morí acababa de salir del entrenamiento y me había comido una naranja, así que no tengo hambre. Si llevo esto encima es porque mi madre siempre que iba a entrenar me metía comida en la mochila por si me mareaba por el esfuerzo físico o no me daba tiempo de llegar a casa para cenar. Además los niños han de crecer saben? Mañana ya buscaremos que comer.

- Está todo muy rico, dijo el pequeño You.

- Me alegro mucho que les guste dijo Marian.

- Y usted como se llama? Cuántos años tienes? Y…mmm…. A sí de dónde eres? Dijo el mayor de los tres, Toya.

- Es verdad no me he presentado, que torpe dijo sacando la lengua, y rascándose la cabeza con suavidad. Mi nombre es Marian, es un diminutivo de mi nombre Maria de los Angeles, tengo 27 años y soy Española. (Byakuya pensó que bonito nombre…)

- Ohhh dijeron los tres niños a la vez.

Ya había anochecido así que Marian les dijo que era hora de ir a dormir, los tres niños asintieron. Los pequeños se colocaron estirados en la hierba uno al lado del otro. Marian saco de su mochila una de sus toallas, la que estaba seca y era más grande y se la colocó encima de los niños de manera que quedarán los tres tapados con ella.

- Están bien? Marian les pregunto.

- Los tres afirmaron.

Ella les dio un beso a cada uno y les dió las buenas noches a los tres. Ella se colocó al lado del más pequeño para poder protegerlo por si algo pasara, y muy cerca suyo tenía la mochila agarrada con sus manos. Poco a poco los cuatro cerraron los ojos y entraron en un profundo y renovador sueño.

Senbonzakura y Byakuya habían mirado toda la escena sorprendidos y anonadados por lo generosa que era, lo bella que se veía cuando sonreía, tanta ternura cuando arropaba a esos niños sin familia y les besaba la frente, y lo dulce de su gesto sacando la lengua y rascándose la cabeza… simplemente era hermosa en todos los sentidos.

Senbonzakura miraba a su amo sorprendido, ¿qué iba a hacer? Pensó. Byakuya no podía irse sin mirarla de cerca otra vez, se acercó con cuidado de no ser visto y con mucho sigilo para no ser oído, se arrodilló a su lado vio como un brazo rodeaba al niño más pequeño y el otro sostenía ahora sus gafas, y vio como todo su cabello largo y rizado cubría gran parte de la hierba, todo alborotado dejando ver ese aún más bello rostro sin sus gafas, ahora sin dolor no como la otra vez, ahora todo era tranquilidad y relajación en ella y sus hermosos ojos ahora tapados por sus largas y oscuras pestañas… En un susurró le dijo: buenas noches a ti también Marian.

Byakuya y Senbonzakura se dirigieron a su mansión para dormir.

Aquí esta la tercera parte, al ser nueva aquí me esta costando un poco enterarme de como funciona la página...para subir los capítulos pero no les haré esperar con la siguiente parte... si puedo ahora subiré algun capitulo más! Gracias por leer!