LOS PERSONAJES PERTENECEN A STEPHANIE MEYER, LA TRAMA ES MIA
CAPITULO 3 ENFRENTANDO LA REALIDAD
Cuando salí del instituto pude ver con facilidad el Volvo, parqueado a unos cuantos metros de la salida, los vidrios tintados me impedían ver hacia adentro pero el si podía ver hacia afuera por lo que camine lo mas recto posible evitando alguna caida o alguna tronchadura.
Respire profundo y abrí la puerta del copiloto preparándome para los próximos minutos.
Una oleada de la mejor escencia que podía existir golpeo mi nariz, el olor de Edward era aun mejor que cualquier perfume. Me sentía como en casa cuando su olor me rodeaba, era una mezcla de madera con jabón de menta, olía delicioso, tenia una esencia que lo hacia único, por lo menos para mi, podria reconocer su olor en cualquier lugar, era perfecto.
- Hola Eddie- le salude sonriente, mientras entraba en el carro
Edward gruño mientras me sonreía, odiaba que le dijeran Eddie, Alice y yo eramos las únicas autorizadas para usar ese apodo, aunque siempre reprochaba si tenia la oportunidad.
-Hola Bells, Como estuvo tu día? - Me pregunto mientras me miraba fijamente
Oh…. Esa voz, esos ojos. Dios todo el me llamaba, cerre los ojos para ocultar mi expresión, llevaba puesta una camisa blanca que le quedaba perfecta, tenia las mangas recogidas hasta antes de los codos y los dos primeros botones desabrochados, lo que le daba un aspecto aun mas sexi de lo que ya era. Su cabello completamente indomable estaba igual que siempre, llevaba unos pantalones negros que se amoldaban perfectamente a sus piernas, y como estaba sentado se le veian aun mejor.
Me incline para saludarlo y el me abrazo como pudo, pues el carro realmente no permitía que fuera un abrazo muy efusivo, cosa que odie y me dio un beso en la mejilla que me dejo aturdida unos segundos
- Lista para irnos?
-Si, puedes arrancar –le dije mientras abrochaba mi cinturón.
Edward arranco justo después de que termine de abrocharlo, era igual de sobre protector que Emmet
- Te importarla acompañarme a comprar unas cosas antes de ir a casa? - Pregunto
- Oh Edward, tenia una cita muy importante solo 10 minutos, creo que si me importarla un poco- le respondí aguantando la sonrisa
Edward me regalo una sonrisa y acelero el carro sabiendo que estaba mintiéndole. Mientras negaba mirando a la calle.
-Que sepas que esas bromitas te pueden salir caro Swan- dijo riendo aun -Sabes que no tienes permitido tener citas hasta los 17 y además que Emmet y yo debemos aprobar al Chico que decidas.-
Lo mire fingiendo Rabia, me encantaba que se pusiera en ese papel sobre protector y celoso, sabia que era porque me vela como su Hermana, pero hey! Una chica puede soñar no?
- Eso es porque ustedes no saben que ya he salido con chicos sin que ustedes sepan, afortunadamente he podido burlar todos sus "procesos de seguridad"- le dije seriamente esperando que lo creyera, yo tambien podía molestarlo un poco.
Sus manos se apretaron en el volante y su ceño se frunció mientras parqueaba frente al supermercado. Pero no me dijo nada, asumí que estaba debatiéndose si lo que acababa de decirle podria ser verdad. Aparentemente decidió que estaba jugando con el porque su ceño se relajo y sus manos soltaron el volante y apagaron el carro.
-Voy a ignorar tu ultimo comentario bells…Esme me pidio que pasara a comprar unas cosas que necesita para hacer una cena hoy, al parecer quiere reunirnos a todos hoy, creo que nos extraña- me dijo
Me rei internamente, había logrado mi objetivo, mi comentario lo había dejado pensando.
- Vamos entonces, hay cosas que comprar- le dije mientras salia del carro, deje mi maleta y mi saco dentro y sali.
Que va a cocinar Esme? – Le pregunte mientras cogia un carrito de compras.
Edward Saco su celular y miro lo que asumí era un mensaje de Esme con todo lo que necesitaba
-Va a hacer una lassagna de verduras y una torta de arandanos de postre- me respondió- aquí están los ingredientes.-
Asenti y me dirigí a la sección de verduras y frutas para agarrar todo lo necesario con Edward siguiéndome después de mirar lo que estaba escrito en la pantalla de su celular.
Rápidamente íbamos cogiendo todo entre los dos, era genial como nos sincronizabamos, en menos de 5 minutos ya teníamos todo lo necesario de esta sección. Esas eran las cosas que mas me gustaban cuando estaba con el, no teníamos que hablar para saber que iba a hacer el otro, nos conocíamos tan bien que eramos capaces de anticipar lo que el otro iba a hacer, sabiamos leer nuestras expresiones fácilmente por lo que pocas veces debíamos recurrir a preguntar directamente algo que estaba sucediendo
Ese tipo de conexión no la compartía con nadie mas, era tan cómodo estar con el. El tiempo se pasaba rapidísimo y compartíamos muchos gustos por lo que Edward le gustaba pasar tiempo conmigo, la música era uno de ellos. Siempre habíamos congeniado en eso. Sabiamos que tipo de música poner para cada momento, o que pasaba por nuestras mentes cuando escuchábamos algo en especial. Por ejemplo, sabia que cuando estaba estresado o preocupado lo mejor que podía hacer era llevarlo a su cuarto y ponerle alguno de sus cd's de música clásica eso lo relajaba tanto que podía hasta quedarse dormido.
-Falta la harina y la mantequilla- me dijo sacándome de mis pensamientos.
Asenti confundida y lleve mi carrito fuera de la sección de verduras.
Nos dirigimos a la sección indicada y cuando íbamos entrando vi a Edward desviarse para agarrar las barras de mantequilla, yo seguí con el carrito para agarrar la harina que sabia estaba en el estante de mas adelante. El único inconveniente era que estaba en el estante de arriba. Me tocaba empinarme para poder agarrarlo y aun asi no alcanzaba.
Llevaba ya varios intentos por agarrar la harina, los cuales incluían unos saltitos patéticos que no lograban mucho la verdad. Cuando de repente sentí un corrientazo familiar y demasiado placentero para mi propio bien en mi abdomen y mi espalda choco con algo duro.
vi el brazo de Edward por encima de mi. Entonces todo encjajo.
El pecho de Edward estaba pegado a mi espalda.
Edward estaba agarrando la harina sin necesidad de empinarse por encima mio.
El corrientazo era producto de su mano con la que me había sostenido para que dejara de intentarlo
-Eres tan pequeña bells- me dijo al oído mientras agarraba la harina- si no vengo a ayudarte, probablemente terminas bañada en polvo blanco intentando agarrarla-
Quede completamente aturdida.
Su mano en mi abdomen quemaba y la corriente que me generaba era la mejor sensación de todas, no sabia si el la sentía tambien.
Su esencia me nublo los sentidos y gracias a su cercanía pude sentir como su pecho vibraba por la risa que estaba intentando contener. Sentía todo su cuerpo pegado al mio y eso para mi era el cielo.
Fueron solo 3 segundos de contacto, pero mi Corazón se acelero en uno solo.
Dios este hombre iba a matarme y ni siquiera lo sabia. Mordí mi labio intentando retener el suspiro que amenazaba con salir de mi boca. Cuando me soltó, senti inmediatamente el Frio por todo mi cuerpo el cual temblaba por la sensación. El rubor se hizo presente y Edward empezo a reírse mas fuerte.
-No te pongas brava bells, sabes que es verdad- me dijo asumiendo que mi rubor era de rabia.
Menos mal, pense mientras me dirigía a agarrar de Nuevo el carrito, necesitaba con urgencia algo a lo que sostenerme para poder caminar tranquila, había perdido el control de mis piernas y en cualquier momento podria caerme con total facilidad.
Lo mire con reproche y seguí mi camino. Era increíble Como con actitudes tan simples como lo que acababa de pasar podía causar esos efectos en mi. Estaba brava conmigo misma por permitirme reaccionar asi a su contacto.
En la caja registradora seguía sin hablarle, sabia que si hablaba, la voz me iba a salir temblorosa por lo que deje que siguiera pensando que estaba brava por su comentario sobre mi torpeza y mi corta altura.
-Vamos bells no te pongas asi, sabes que es molestando- me dijo mientras ponia las cosas en la banda para que las registraran mientras me miraba con nerviosismo.
No podía dejarle pensar que estaba brava con el por mucho tiempo, además conociéndolo, iba a hacer de todo para hacerme perdonarlo y no creia estar en condiciones de soportarlas justo ahora. Le sonreí y le ayude a pasar las cosas a la banda. Era casi imposible que yo me pusiera brava con el y lamentablemente, el lo sabia.
Edward me regalo su sonrisa torcida, esa que me encantaba, la cual termino de hacer estragos en mi cuerpo. Mientras la cajera terminaba de registrar todo, me atrajo a su pecho para abrazarme. Su esencia, era mucho mas concentrada allí, me permiti aspirar su olor sin restricciones y disfrutar de ese abrazo mas de lo que debería, le devolví el abrazo apretando mis brazos fuertemente en su cintura.
Podía sentir su fuerte pecho y sus brazos abrazándome y enviándome oleadas de calor por todo mi cuerpo, su olor me aturdido de Nuevo y para completarlo todo, Edward dejo un casto beso en mi frente la cual se encendió inmediatamente.
Mis ojos se cerraron por la sensación y una sonrisa tonta se marco en mi cara.
Este era mi lugar y no había nada que pudiera cambiar mi parecer por mas que lo intentara, Este hombre tenia mi Corazón y no iba a ser tan fácil que me olvidara de el, mi cuerpo reaccionaba a el de formas que nunca había pensado posibles.
Suspirando frustrada, me separe de el, sabiendo muy en el fondo de mi corazon que mis intentos iban a quedarse en vano. No había forma de sacarlo, lo sabia, de hecho siempre lo había sabido pero no había querido aceptarlo.
Con un simple gesto, Edward derrumbaba todas las barreras que intentaba construir. Con una sonrisa aceleraba mi Corazón y con unas pocas palabras me tenia a su merced, yo haria todo lo que el me pidiera, porque lo amaba y porque siempre iba a ser asi hiciera lo que hiciera.
Edward tenia un poder increíble sobre mi y la verdad era que yo no quería arrebatarselo. Con el me sentía Segura y sabia que el nunca iba a hacer nada que me lastimara, por lo menos no intencionalmente. Pero tambien sabia que nunca haria algo de lo que soñaba que hiciera conmigo, para el siempre seria la hermanita pequeña de su mejor amigo, su hermanita pequeña. Nunca podria ser su novia, ni besarlo ni mucho menos estar con el, Edward era lo que podrias decir un amor imposible.
Mi Corazón dolia y mis ojos amenazaban con derramar algunas lágrimas, aprete mi manos enterrándome un poco mis uñas para evitar derramar alguna lagrima. Edward pago a la cajera, agarro las bolsas, saludo cortésmente y salio del supermercado dejándome sumida en mi dolor por unos segundos. Lo seguí apenas me di cuenta que se había ido, sali detrás de el, no sin antes revisar que no hubieran lágrimas en mi cara, dispuesta a enfrentar una vida sin el, sabia que no iba a ser fácil, pero tenia que hacerlo, tenia que intentarlo, por mi bien.
