Gracias por los reviews! En serio, no saben cuánto se los agradezco!
Nuevamente pregunto: ¿alguien sabría decirme cual sería la traducción para 'War Mage'? Se me complica bastante encontrarla…
Disclaimer: "Fuego y hielo" es la traducción de "Fire and ice", escrito por la maravillosa Redblaze/bluerain en el sitio theQuidditchPitch, y también publicado acá, en ff-net. NO me pertenece, solo la traducción al español.
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Capítulo 3
Descubrimientos
Aún cuando dormía, son sentidos de una guerrera eran extremadamente sensibles. Hermione había pasado dos años afinándolos y ahora no eran fáciles de ignorar. Podía sentir como alguien la miraba. Antes de que su cerebro pudiera decirle quien era, giró en el lugar y alcanzó su varita, que siempre guardaba en la almohada junto a ella. Le tomó unos segundos parpadear para despertarse y darse cuenta de que su varita estaba extrañamente ausente.
"¿Estás buscando esto?"
Hermione levantó la mirada para ver a Ron sonriéndole mientras sostenía el trozo de madera. Inmediatamente se relajó y cayó sobre su cama, agradecida de que Ron había tenido la perspicacia de quitársela una vez que se había dormido.
"¿Alguna vez duermes, Ron? No es bueno que te quedes despierto por las noches. No pudiste descansar nada en el hospital. Debes estar exhausto", murmuró Hermione en un tono adormecido.
"Incluso cuando estas medio dormida me sermoneas… Nunca podré ganarte", rió Ron inclinándose para chocar sus labios con los de ella. Se separó para mirarla y le sonrió. "Prefiero observar a una hermosa mujer desnuda en mi cama antes que pelear con horribles pesadillas… ¿Puedes culparme?"
Casi inconscientemente, Hermione llevó un dedo sobre la cicatriz en su mejilla. Se recordó porque se había enamorado tan profundamente de él. ¿Cuántas personas podrían soportar la tortura que él había sufrido y caminar con su orgullo intacto? Nunca, pero nunca, flaqueó su lealtad hacia Harry. En un momento de dolor y culpa, Harry le había contado a ella sobre las horas de dolor que Ron había sufrido solo porque no estaba dispuesto a ceder. Solo Ron podía lograr algo así.
A Hermione le había gustado el pelirrojo por años antes de que él siquiera se diese cuenta de que era una chica. Cuando Ron regresó de su terrible experiencia amargado pero no completamente deshecho, su amor por él se había multiplicado un millón de veces. Había pasado quince horas pensando que Harry y Ron se habían ido para siempre. Ese tipo de trauma puede hacer que la gente actúe de maneras insospechadas. Puede hacerte enloquecer en deseos que deberían ser prohibidos. La noche que Ron le dijo que la veía como algo más que una amiga había logrado sacar un lado de ella que era mejor dejar sin conocer. Le había pagado cariñosamente por eso cada noche desde aquella.
Septiembre de 1995
Hermione había estado preocupada por Ron toda la noche. Una vez más había desaparecido. Se estaba convirtiendo en un hábito alarmante desde que habían regresado a la escuela. Hermione sabía que Ron raramente dormía. Se presionaba tanto con el entrenamiento que ella y Harry se quedaban sin aliento y adoloridos intentando mantener su nivel. En un millón de años, Hermione nunca habría pensado que Ron, que había pasado incontables horas burlándose de su propia obsesión con la excelencia, podía convertirse en un maniático como lo era ahora.
Hermione se dirigió hacia la Sala Común, robándose unas cuantas curiosas miradas de los estudiantes más grandes que todavía estaban despiertos. Había escuchado al pasar los comentarios y susurros que la rondaban a ella, a Ron y a Harry por sus extraños horarios. Eran los únicos tres estudiantes que tenían pases que les daba total libertad para recorrer el colegio, sin importar la hora. Hubo muchas noches en las que su entrenamiento no terminaba hasta bastante más tarde de lo que el resto se acostaba a dormir. Incluso ahora, Harry estaba en clases especiales con Dumbledore.
Hermione supo dónde estaba Ron. Se había escondido en el corredor del tercer piso para trabajar con sus armas. Harry y ella usualmente alternaban los turnos para sacarlo de ahí y traerlo de vuelta a la Sala Común. Si no lo hiciesen, Ron se quedaría allí toda la noche. Él nunca notó esto, por supuesto. Usualmente lo distraían con algunas rondas de práctica antes de gentilmente sugerir que tal vez era hora de volver.
Silenciosamente abrió la puerta del corredor. Nunca lo admitiría pero disfrutaba mirándolo entrenar. Y ahí estaba él, concentrado analizando sus armas sentado en plena soledad. Hermione sintió su corazón explotar cuando lo vio. Por primera vez en semanas, podía ver a ese chico que solía ser antes de ser secuestrado. Parecía un niño sentado en el escritorio con sus armas desparramadas como si fueran sus juguetes favoritos. Hermione se detuvo un instante a pensar en que atractivo hombre se estaba convirtiendo. Su cabello lucía un tono más oscuro de rojo desde que lo habían obligado a cortárselo más corto. Sus rasgos se habían marcado mientras se adentraba en la adultez. Vestía su uniforme que mostraba el resultado de horas de ejercicios en los que había participado las últimas semanas. Tal vez no lo notase, pero Hermione ya había atrapado a mas de una chica con los ojos posados en él, y sospechaba que había algo más que su apariencia la que llamaba la atención de todas ellas: Su fuerza y coraje habían sido remarcadas en todos los diarios mágicos alrededor del mundo. Pero fue en ese momento, mientras sus largas piernas se tambaleaban de su asiento rozando el suelo una y otra vez, cuando vio a su amigo Ron de nuevo. El Ron que amaba desde el primer año.
Sin intenciones de ser atrapada mirándolo fijo, se anunció al entrar. Para su gran sorpresa, los reflejos que les habían advertido que comenzarían a desarrollarse en ellos aparecieron cuando él la apuntó con su varita. Hermione se hizo una nota mental: debía tener más cuidado la próxima vez, en algunos meses él podría fácilmente hechizarla antes de que tuviera la chance de reaccionar.
Hermione no pudo evitar halagarlo. Había estado entrenando tan duro y ella estaba tan feliz de ver que tanto esfuerzo tenía sus resultados. Se sentó en el escritorio junto a él, sin poder evitar su extraño humor. Ron estaba normalmente tan intensamente concentrado, pero hoy se parecía más a su anterior yo. Ambos solían pasar mucho tiempo a solas juntos mientras Harry acudía a las prácticas de Quidditch, y durante ese tiempo, sus conversaciones eran usualmente tranquilas y relajadas. Hermione no se había dado cuenta de cuánto extrañaba esos serenos momentos con Ron hasta ahora. Se decepcionó enormemente cuando Ron le preguntó si quería practicar. La castaña supo que había sido en vano esperar que Ron también extrañase esos momentos que solían tener.
"Ugh… No, he tenido demasiado por hoy. Además, mis manos están ásperas. Debo ir con Madam Pomfrey para ver si tiene algo para eso".
No era una mentira, sus manos estaban ásperas pero lo estaba usando como una excusa esta noche.
"Déjame ver" Ron dejó a un lado el cuchillo que sostenía y estiró su brazo.
Hermione debió suprimir el temblor que amenazaba con recorrer su cuerpo gracias a su toque. Sintiéndose osada, descansó su mano con la palma hacia arriba en la pierna del chico. Él la levantó para mirarla más cercanamente.
"Eres una debilucha. No es nada".
Ron dejó caer su mano y levantó la suya con la palma hacia arriba para que Hermione pudiera ver. "Mira esto".
Hermione sintió que la paz y felicidad que estaba sintiendo desapareció al ver la ampollada mano del pelirrojo.
"Oh, Dios, Ron, es horrible… ¡Debemos ir con Madam Pomfrey ahora mismo!".
"No pienso bajar ahí. He visto suficientes doctores y enfermeras para mi corta vida", gruñó molesto, en lo que se estaba convirtiendo su temperamento últimamente.
"No lo sé. Luce bastante mal. Creo que deberíamos ir"
Hermione tiró de su mano para estudiarla. Su obsesión con el entrenamiento se le estaba yendo de las manos. Pasó un dedo sobre la rota piel y los nuevos cayos. Escuchó como él tomaba un profundo respiro y su preocupación se multiplicó.
"¿Eso dolió?".
"No… No, está bien" La voz de Ron tenía algo que Hermione jamás había notado en él antes. Era mucho más grave y algo débil, lo que la hizo temblar por alguna extraña razón.
Lo miró por unos instantes. Luego volvió a recorrer la palma de Ron con su dedo para ver si obtenía la misma reacción. Observó los azules ojos de él cerrándose por un segundo y luego como su mano se relajó. Ron no demostraba ninguna señal de dolor. Todo lo contrario, parecía que estaba disfrutando ser tocado por ella.
"No es nada. Creo que deberíamos volver".
Hermione sintió una gran pérdida cuando el quitó su mano de la de ella y se bajó de un salto del escritorio.
No lo había imaginado. Sabía que él había disfrutado ser tocado por ella. Sus acciones ahora solo lo confirmaban. Su cuerpo estaba rígido mientras recogía cada una de sus armas y las guardaba en los bolsillos de su cinturón con más esfuerzo del necesario. Fue en ese momento cuando Hermione tomó la decisión que cambiaría su vida. Amaba a Ron desde siempre. Si había alguna esperanza de que él la amara también quería saberlo.
"No estoy lista para volver"
Ron se frenó para mirarla confundido. "¿Quieres practicar?"
"No".
Ron la miró fijo y Hermione pudo ver la sorpresa en su rostro. Pareció que habían pasado horas hasta que el pelirrojo volvió a hablar.
"Creo que deberíamos irnos".
Hermione estuvo a punto de ceder. Casi se dejó ganar para regresar a su vieja rutina. Después de todo, ella estaba arriesgando mucho siendo tan obvia sobre sus sentimientos con Ron. Estaba a un paso de revelar un secreto que había guardado cuidadosamente por un largo tiempo. Luego recordó cómo se sintió cuando pensó que Ron se había ido para siempre. Le habían dado una segunda oportunidad cuando Harry y Ron lograron escaparse de los Mortífagos el mes pasado. Debía ser una tonta para desperdiciarla, y Hermione Granger era todo menos eso.
"Dije que no estaba lista", susurró.
"Mira… No es una buena idea que nos quedemos aquí arriba solos y juntos", sugirió Ron al acercarse para pararse frente suyo.
"¿Por qué no?"
"¿En serio necesitas que te explique?"
"Si".
Quería escucharlo admitirlo. Su corazón estaba saltándole del pecho mientras miraba los azules ojos ensancharse. Podía verlo luchar una batalla interna consigo mismo hasta que finalmente cedió y habló nuevamente.
"Hermione, no soy muy bueno conteniéndome y estoy desesperado por tenerle. Así que, a menos que quieras que Harry practique su magia en mi, sugiero que nos vayamos".
Hermione esperaba muchas respuestas, pero no esa. Era lo más osado que podía obtener. No le había dicho suaves palabras de amor pero había admitido que la veía como algo más que cualquiera de sus amigos. Luego un pensamiento lo golpeó y sintió una ola de furia surgiendo de sí misma.
"¿Por qué Harry practicaría su magia sin varita en ti?".
"Dios, Hermione, ¿Qué importa?", Ron suspiró exasperado.
Le importaba demasiado. Significaba que la única razón por la que vivía una mentira era porque Harry y su intromisión habían forzado a Ron a mantener sus sentimientos en secreto.
"No lo sé, solo me sorprende que digas eso. No creo que le importase".
Hermione se encogió de hombros para esconder sus deseos de matar a Harry. Solo porque Harry había arrastrado al amor de su vida a una pesadilla no significaba que tenía que hacer lo mismo con ella y Ron.
"¡Piensas demasiado!", gruñó aferrando una de sus manos en la parte de atrás del cuello de Hermione para acercar su rostro más cerca del suyo. "¿Quieres irte?"
"No", susurró humedeciendo sus labios, nerviosa.
El corazón de Hermione latía furiosamente, pensó que moriría por la espera. El tiempo parecía haberse detenido cuando Ron miró sus labios. Luego miró al suelo y como el aliento de Hermione chocaba con su pecho. Sus ojos se habían oscurecido a un azul más profundo. Sintió todos sus sentidos enloquecerse debajo de esa intensa mirada. Hermione estaba aceptando a mucho más de lo que debía. Él la miraba de una manera que hablaba de cosas más extremas que un beso.
Nunca imaginó que Ron asumiría eso pero era obvio que era así. Abrió su boca para aclarar el asunto cuando los labios de Ron chocaron contra los suyos. Sus protestas se perdieron en un solo aliento y Hermione sintió un increíble fuego ardiendo por dentro suyo mientras la lengua de él luchaba para atravesar sus labios. Ron dejó escapar un gemido y ella lo sintió muy adentro de su alma. Se olvidó lo que se suponía que debía explicarla más claramente y envolvió sus brazos alrededor del cuello del pelirrojo acercándolo a ella.
Ron ladeó la cabeza y se movió para pararse entre las piernas de Hermione mientras ella luchaba para mantener el control de sí misma. Había besado a Viktor algunas veces pero ninguna de esas oportunidades se sintió como esta. Esto era avallasador. Le desvanecía toda existencia de conciencia y razón. Podía sentirlo en lugares que la sonrojaban de tan solo pensarlo.
El tiempo perdido tuvo efecto: los besos se volvieron más intensos y desesperados. Hermione se centró en una meta: acercarse a Ron. Era puro instinto lo que hizo que arqueara sus caderas contra él, haciendo que la parte inferior de sus cuerpos tuviera un contacto filoso. Los gemidos de ambos salieron en simultáneo. El beso terminó abruptamente y los ojos de la castaña se abrieron por la sorpresa. Ron parecía cualquier cosa menos avergonzado. Solo dejó que su mano cayera sobre la espalda baja de la chica sosteniéndola.
Hermione no se sorprendía por la respuesta del cuerpo de ron: era una reacción normal de los hombres y ella no era totalmente ingenua. Era su propio cuerpo el que la sorprendía. La sensación de él presionándola tan íntimamente le había enviado olas de placer ahogándola. Hermione, siendo la curiosa persona que era, movió sus caderas una vez más sobre él y la sensación se intensificó. Era casi doloroso, su necesidad de tenerlo, la pena que él estaba creando. Su cabeza cayó hacia atrás con un gemido y las manos de Ron se deslizaron hacia su cintura deteniendo sus movimientos.
"Hermione, me estás matando", dijo Ron ahogando un grito.
"Ron… Por favor, necesito… Necesito…" Hermione no tenía idea de cómo explicar las sensaciones que recorrían su cuerpo, haciéndola actuar de una manera que estaba sorprendiéndolos a ambos.
Ron miró hacia el techo antes de tomar una bocanada de aire.
"Está bien, amor, lo sé. Solo dame un segundo. No tenía idea de que pudieras afectarme así. Estoy a punto de volverme loco" Las palabras salían de la boca de Ron en casi coherentes oraciones.
Hermione sintió que su corazón se derretía con la gentil manera en que había hablado. Sonaba tan correcto de parte de él, como si estuviese llamándola así por años.
Cuando se mantuvo bajo control, Ron giró su mirada para mirar la fría piedra y luego regresó a su chica, silenciosamente debatiendo consigo mismo.
"Este lugar es asqueroso. Tal vez… Tal vez deberíamos… Esperar" dijo Ron algo asfixiado quitando una de sus manos de la cintura de la castaña para frotar su propia frente por la frustración.
"¡No!" exclamó ella antes de que pudiese frenarse. Luego sintió su rostro arder por su conducta suplicante.
"Hermione, lo juro… Cuando decidiste sorprenderme, lo hiciste completamente. No debo preocuparme porque Harry se entere de esto, nunca lo creería si lo viera con sus propios ojos", dijo con una pequeña risita.
"Lo siento. No sé que me pasó", murmuró muy avergonzada.
Ron inmediatamente la consoló y acarició su cabello al inclinarse para rozar sus labios con los de ella nuevamente. Se alejó y le sonrió.
"Por favor, no te sientas ruborizada. Esto puede ser un poco… vergonzoso, pero me encanta. Se siente muy bien, ¿no?"
"Si", respondió ella relajándose sobre él mientras sus manos enviaban temblores de placer por el cuerpo de ella al recorrer su espalda de abajo hacia arriba, quemando su piel por debajo de la fina tela de su uniforme.
"¿Me dejarías verte, Hermione?" Ron preguntó dificultosamente después de unos momentos.
Hermione lo miró y de repente sintió miedo y timidez, y se dio cuenta de que probablemente se le notaría en la cara.
"Creo que eres hermosa. Siempre lo pensé. Por favor, déjame verte", la persuadió al inclinarse para morder y pellizcar los sensibles labios que enmarcaban su boca.
Hermione largó un sonido que supuso que sonaba como una afirmación. Ron le desabotonó su camisa, quitándola de adentro de sus pantalones y Hermione sostuvo el aliento. Todo sucedía tan de repente, tan sorpresivamente. Quería que esto pasara, de eso estaba segura, pero no podía evitar las sensaciones de nervios que la estaban atacando.
"Hermione, relájate. No puedo hacer esto si estás tan tensa. Soy yo. No tienes por qué estar nerviosa", le susurró mirándola de cerca, con sus manos aún en el borde de su camiseta. Luego le sonrió. "¿Tu quieres verme a mí?"
Los ojos de Hermione se ampliaron y le devolvió la sonrisa. "Si… Quiero".
"Bueno, está bien entonces" Ron rió quitándose su propia camisa por su cabeza sin dudarlo un segundo. Luego desabrochó su cinturón de armas y lo dejó sobre el escritorio provocando un fuerte ruido. Sus manos se volvieron rápidamente hacia su pantalón para quitarlo y Hermione no pudo creer que actuara tan casual en todo esto.
"¿No tienes vergüenza?", preguntó asombrada.
"Nah… Crecí en una casa con siete niños y un baño. Además, me has visto vomitar babosas… Verme desnudo difícilmente puede compararse a eso. Hace mucho que dejé de sentirme avergonzado junto a ti", dijo Ron alegremente quitándose los zapatos y dejando sus pantalones caer, pateándolos a un costado sin menores inconvenientes.
Hermione sintió todo su nerviosismo alejarse. Él estaba en lo cierto. Era Ron, su amigo. Habían pasado por tantas cosas juntos. La castaña cayó en la realidad: Ron estaba parado frente a ella sonriéndole en nada más que sus bóxers. Era considerablemente más musculoso de lo que había imaginado. Era delgado pero firme y torneado en una manera que ella encontraba muy atractiva. Tenía pecas sobre los hombros y en un impulso alcanzó y las tocó con un dedo, marcando el recorrido entre una y otra. Sentía como el temblaba bajo su toque y lo miró en el rostro. Había dejado de sonreír y sus ojos se habían cerrado. Tomó la mano de Ron y lo acercó a ella. Dejó que sus dedos recorrieran los hombros del pelirrojo, bastante anchos por cierto. Luego bajó su recorrido hacia su pecho descubriendo el calor de su cálida piel. Ron actuaba pasivo y la dejó explorarlo por varios minutos antes de abrir sus ojos y mirarla profundamente ardiendo de deseo.
"Mi turno", dijo con voz ronca.
Hermione asintió y terminó de quitarse la camisa. Cerró sus ojos con miedo de cuál sería la respuesta de Ron. Lo oyó jadear y apretó aún más los párpados. Sintió su piel cosquillear al darse cuenta que Ron la miraba, sin comprobarlo realmente.
"Oh, Dios, eres hermosa. Realmente hermosa. Incluso más de lo que imaginaba", dijo Ron en un susurro ahogado y Hermione abrió sus ojos.
Sus azules ojos recorrían ansiosos su cuerpo con una expresión que Hermione solo pudo describir como hambre. Esa mirada, combinada con lo gruesa que sonaba su voz, resurgió la alocada necesidad que la había llevado a este punto. No le importaba que él la estuviese mirando, en realidad, tenía una avallasadora necesidad de hacerlo ver más de ella. Su respuesta la hizo sentir tan hermosa como él decía que era. Actuó sin miedo cuando alcanzó su espalda y desabrochó su propio corpiño. Luego miró hacia arriba de una manera casi traviesa al notar como Ron sostenía el aliento ansioso.
Hermione permaneció quieta y esperó a ver qué haría Ron. Él nunca había sido una persona paciente y ella lo sabía. La miró expectante, Hermione arqueó una ceja y lo observó.
Con un casi inaudible gruñido, las manos del pelirrojo rozaron la piel de sus hombros y deslizaron los breteles por sus brazos. Hermione dejó caer su corpiño al suelo y se inclinó hacia atrás sosteniéndose con sus brazos y dejó colgar sus piernas, hamacándolas de adelante hacia atrás. Sentía un fuerte entusiasmo, su piel pedía a gritos ser tocada por Ron que se mantenía parado allí casi estupefacto mientras la analizaba detenidamente.
Luego se acercó y levantó una mano para llevarla hacia su cabello y deslizarla desde su nuca hacia sus hombros y bajando aún mas hasta tomar uno de sus pechos con ella, causando que la chica dejara caer su cabeza hacia atrás. Nunca habría adivinado que un simple toque podía sentirse tan increíblemente bueno. Ahora entendía porque la conducta de Ron había cambiado tan rápidamente cuando lo tocó. Él se inclinó para marcar un camino de besos sobre su clavícula, sus manos atreviéndose a actuar más osadas mientras se tocaban, sus ásperos pulgares rozando los endurecidos pezones y causando que el aliento de Hermione saliera en pequeños suspiros agitados.
Ron se enderezó para besarla una vez más. Si pensaba que su anterior beso había sido feroz, éste no se podía atrever a compararse. La lengua del pelirrojo invadía su boca mientras sus manos continuaban tocándola, dura y posesivamente. Él ya había dejado las gentilezas hacia bastante, y si Hermione debía ser honesta, ella también lo había hecho.
Se inclinó hacia adelante para enterrar sus finos dedos entre el cabello color fuego. Su lengua se encontró con la de él, sus pechos chocaron contra los pectorales de él, sus caderas se movieron una vez más en un intento de desaparecer el infierno que se estaba formando dentro de ella. La sensación de la piel de Ron sobre la suya era adictiva. Ahora entendía la frustración de Ron, la manera en la que estaba sentada en el escritorio no podía darla la opción de acercarse como ella quería.
Después de unos instantes, Ron separó sus labios de los de ella con un profundo respiro. Hermione gimió decepcionada, pero él la ignoró mientras alcanzaba su cinturón de armas.
"¿Qué estás haciendo?", preguntó confundida la castaña. Su cerebro apenas trabajaba.
"Necesito mi varita", murmuró distraído quitando dicho objeto del bolsillo de su cinturón.
"¿Para qué?"
Ron la miró como si fuera una completa idiota.
"Hermione, ¿estás tomando la poción anticonceptiva?", preguntó sarcásticamente.
Hermione sostuvo el aliento. ¿Cómo podía haber sido tan estúpida para olvidar algo tan importante como eso?
"No", Hermione dijo horrorizada.
"Si, no creí que fuese así. No importa, el hechizo funciona casi tan bien"
"No sé cómo funciona ese hechizo", dijo Hermione, dificultosamente prestándole atención.
"Yo sí", contestó con una sonrisa levantando sus cejas, claramente disfrutando del hecho de que conocía un hechizo que ella no.
"¿Cómo lo conoces?", preguntó consternada.
"No te alteres. Bill y Charlie han estado metiéndolo en mi cabeza desde que tuve edad suficiente para saber para que se usaba. Se pasaron todo el verano molestando a los gemelos y a mí con eso. Podíamos nombrar el maldito hechizo mientras dormíamos", rió Ron, y Hermione se relajó levemente, pero todavía estaba insegura de dejar a Ron lograr tan importante encantamiento.
"¿Cómo sabes que funciona?", inquirió escéptica.
"No soy tío, así que debe funcionar bastante bien. Estoy seguro de que fue probado muchas veces. Conoces a mis hermanos. Todos están calientes".
Hermione asintió y cerró los ojos dándole el espacio a Ron para que lograra hacer lo que debía hacer. Nunca había sido muy bueno en los encantamientos…-
Sintió los labios de Ron en la tersa piel debajo de su oreja por unos segundos y abrió sus ojos.
"No sentí nada" Hermione enterró sus dedos en el pelo color fuego y levantó su cabeza mientras sus ojos se entrecerraban suspicaces.
"Funcionó. Deja de preocuparte", se quejó inclinándose para chocar con sus labios y perderse en su garganta.
"¿Estás seguro?"
"Hermione, funcionó. No eres la única que puedes hacer un hechizo. ¿Crees que quiero embarazarte? Mi madre me mataría", murmuró sobre la curva de su cuello.
"Si estás completamente seguro…" dijo, aunque sonaba totalmente insegura.
"Maldita sea, sí que sabes colmar la paciencia de un hombre", gruñó al levantar sus manos y enrollar sus cortos bucles en ellas para acercar su rostro al de él. "Funcionó. Ahora, cállate".
La boca de la castaña se abrió exageradamente, pero Ron la silenció con un profundo y agresivo beso antes de que cualquier sonido pudiera escapar de ella. Sus manos abandonaron su cabello para tomar sus caderas y apretarla contra sí mismo, y esta vez él se pegó a ella. Hermione gimió dentro de su boca y olvidó su enojo completamente, rindiéndose a él.
Sus agitadas respiraciones eran el único sonido en el corredor por un largo tiempo. Hermione estaba casi medio dormida cuando Ron se enderezó y la miró mientras ella continuaba disfrutando como hacían el amor, sin intenciones de parpadear y terminar la sensación de seguridad que la rodeaba.
"Mírame", le dijo y los párpados de la castaña se abrieron de par en par.
"Eso fue precioso", suspiró Hermione alcanzando la mejilla del pelirrojo para acariciarla.
"No es la palabra que hubiese usado pero… Si, lo fue", dijo Ron entre sonrisas antes de besarla rápidamente.
"Me alegra tanto que podamos haber compartido nuestra primera vez juntos… ¿A ti no?"
Los ojos de Hermione se cerraron nuevamente, perdiéndose la incierta mirada en el rostro de ron… Todo lo que escuchó fue su forzada respuesta.
"Si, ¿quién mejor que tu, Hermione?"
El amor puede hacer que la gente haga cosas tontas… No escuchar decepción en la voz de un chico del que has sido amiga por más de cuatro años es una de ellas.
Continuará…
