Calor infernal

El agua corría entre los dedos enrojecidos de Draco Malfoy, un instante después más platos eran puestos en la tarja, el rubio frunció el ceño ¿es que nunca iba a terminar de lavar los trastos? Pensó ceñudo, nunca en la vida había hecho nada de trabajo manual y era una tortura para él tener que hacerlo ahora, desde que llego a su otra vida se dedicaba a buscar pequeños trabajos para pagar la casa que estaba rentando y comprar libros para investigar sobre su situación, además claro de sus necesidades básicas comida, ropa, etc. Vivir en un mundo sin magia era horrible y ser pobre lo era aún más.

Mientras Draco lavaba los platos recordó las innumerables veces que se había burlado de Weasley y su pobreza, en aquel entonces era bastante divertido, pero ahora que lo vivía en carne propia le daba un remordimiento terrible, tal vez su regreso de la muerte era para darle una lección de vida, si ese era el caso prefería estar muerto que en aquel infierno.

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Harry tenía recargada la mejilla en la fría superficie de la mesa, miraba por la ventana pensando en lo que quería hacer, el calor afuera era infernal y solo esperaba por algo frio para tomar.

—Debe gustarte mucho estar aquí si vienes incluso cuando es tu día libre —dijo una voz conocida.

El moreno levanto la cara para encontrarse con su compañera de trabajo Cho Chang, llevaba una falda negra a medio muslo, una blusa blanca y el reglamentario delantal con el logo del restaurante bar, su cabello negro como la noche le caía sobre los pechos y en la mano llevaba una libreta.

—Luces encantadora —comento Harry en tono desenfadado.

Una blanca sonrisa lo encegueció por un momento.

—Lo sé, bueno ¿Qué haces aquí?

—No tenía ganas de quedarme en casa, mi tía se ha puesto unos shorts que apenas le tapan el trasero y cada vez que se agacha es asqueroso.

Cho se rió.

—¿Y no tienes a otro lugar a donde ir? Podrías estar con tu linda novia, encerrados los dos en la biblioteca —dijo con malicia la morena.

Harry suspiro.

—Termino conmigo alegando que no me tomaba nada enserio —dijo Harry encogiéndose de hombros.

Cho se inclinó en la mesa y estudio con sus profundos ojos negros a Harry.

—¿Quieres que te consuele?

Harry se rió.

—No vine aquí para eso, además estoy pensando que tal vez me venga bien un chico.

Cho suspiro decepcionada pero luego se encogió de hombros, de todas formas en esos momentos estaba saliendo con Cedric así que daba igual.

—Puedo presentarte a alguien, no sé si sea gay pero es tan hermosamente delicado que…—empezó a decir Cho.

Harry escucho divertido el monologo de la morena sobre el hombre que lavaba los trastos desde hacía tres días, era rubio de ojos grises, delgado y de facciones afiladas, alto y guapo, Cho no sabía qué edad tenía pero parecía rondar los veintisiete.

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Draco suspiro aliviado cuando termino con el ultimo vaso sucio, en unos minutos tendría su descanso. El rubio vio que el supervisor lo miraba de reojo y después iba directamente hasta el mostrador.

—¡Chang! ¡Deja de coquetear y ponte a trabajar! —grito y después volvió a la cocina.

A si esa nueva vida era tan extraña, encontrarse con personas que ya conocía antes pero que no lo recordaban en lo absoluto, además de que ahí parecía no existir la magia, Draco estaba tan confundido pero se dejaba llevar pues no podía hacer otra cosa, cuando vio a la Ravenclaw a quien solo conocía de vista en Hogwarts la esperanza le lleno el pecho esperando que ella le dijera algo sobre su vida pasada, sobre la muerte, sobre la magia pero decepcionado tras las primeras palabras de la muchacha de pelo negro (Que guapo eres ¿Cómo te llamas?) se resignó a seguir sin respuestas.

–Umpf como si pudiera coquetear con Harry-quiero-follar-con-un-chico-Potter —farfullo Cho.

Draco la miro sorprendido, ¿Potter estaba allí? ¿Será que él es la clave de todo este embrollo? Se preguntó el rubio asomando la cabeza por la ventanilla de la puerta de la cocina, lo vio ahí sentado con el gesto neutro mirando por la ventana, como la vez anterior se sorprendió de su mirada triste pero aun así los ojos verdes seguían siendo impresionantes, esta vez llevaba mezclilla y camiseta y tenía ese aire aburrido y despistado, Draco sonrió y justo después sintió que lo empujaban fuera de la cocina, molestia miro a Cho con una sonrisa extraña, casi cruel.

—Te presentare a alguien Draco porque ya es hora de tu descanso —dijo en voz baja la morena.


Gracias a Ginny miau y chiquita05 por sus comentarios.