NGX – CAPÍTULO 2 – SEÑORITA ILLUSTRIOUS

Por Laura Langley

Los rayos del sol del mediodía se colaban a través de la ventana de la habitación de Ritsuko dándole de lleno en la cara a Misato. Ella y la propietaria de la cama dormían de manera plácida con las sábanas albas tapándolas hasta por debajo de sus senos.
La mujer de pelo oscuro pestañeó. Sentía un ligero zumbido en la cabeza fruto de la ingesta de alcohol de la noche anterior, para cualquier bebedor poco acostumbrado ahora sería una mañana de resaca, pero Misato estaba curtida ya en varias batallas de ese tipo.
Miró a su lado derecho y vio a la mujer con la que había pasado la noche. Ella era también su mejor amiga, sonrió y la besó en los labios.

-"Buenos días…" – Susurró la rubia mientras se despertaba.

La cama estaba deshecha con la ropa arrugada e impregnada de sudor y fluidos sexuales derramados durante largas horas en las cuales las dos mujeres hicieron el amor sin que sus cuerpos quedasen satisfechos hasta que cayeron rendidas a altas horas de la madrugada con sus piernas entrelazadas.

-"Será mejor que me vaya pronto, ya es algo tarde y ayer no se me ocurrió dejar un mensaje de que no iba a dormir en casa. Shinji seguro que está muerto de preocupación." – Un aguijonazo de culpabilidad se clavó en la conciencia de la tutora del piloto que ensimismada en la pasión había pasado por alto ese detalle.

-"Por lo menos quédate a desayunar. Encargaré al bar de abajo que suban unos cafés y bollería." – Le ofreció Ritsuko mientras se levantaba y se ponía una bata.

Misato se quedó acostada un momento. Abrió el primer cajón de la mesita de noche y encontró un paquete de tabaco sin abrir. Ella no solía fumar, tan solo en ocasiones especiales, después del sexo era una de ellas.
Mientras daba caladas al cigarro miraba al techo impoluto del cuarto de la mujer con la que había pasado la noche haciendo el amor, durante el acto se le había pasado por la cabeza que al día siguiente iba a tener unos remordimientos tremendos pero para su sorpresa se encontraba tranquila y satisfecha. Su última relación había sido hace tiempo y si tenía que recordar su última experiencia lésbica tenía que remontarse a su época universitaria. Sabía que Ritsuko también había tenido una aventurilla de ese tipo, pero nunca lo habían hecho entre ellas.
¿Y ahora qué? Era la pregunta que se hacía. No sabía si los sentimientos de su vieja amiga iban más allá de satisfacer sus deseos más primarios o buscaba algo más con ella. ¿Qué pasaba con el comandante Ikari? ¿Quizá habían roto? ¿Había sido su cita para cenar una excusa para aliviar su pena con ella?
Dando una última exhalación Misato dejó el cigarro a medio consumir en el cenicero y se fue a dar una ducha. Sin duda Ritsuko era la que tenía la sartén por el mango ahora. Los remordimientos afloraron, pero no por lo que ella había pensado.


Asuka estaba de mal humor aquella mañana y para cualquiera que la conociese aquello no era nada raro, pero su humor era peor de lo habitual. Era lunes y los tres elegidos no habían ido al instituto. Eso a ella le daba igual, tan solo asistía a clases por que Misato se lo había ordenador para convivir a diario con otros chicos de su edad y aumentar su círculo social a más allá de Shinji y Rei.
Asuka era una niña prodigio y en su Alemania natal había terminado con éxito la universidad antes de los 14 años por lo que ir a clases de secundaria era una especie de humillación que pronto se convirtió en un desafío al encontrar un rival digno de su altura: El japonés escrito que aún no acababa de dominar y era el responsable de que sacase unas notas no tan buenas de lo que se esperaba de ella.
Tampoco era el motivo de su irritación que Misato le hubiera echado la bronca por ir a dormir sin permiso a casa de su amiga Hikari. A la mañana siguiente ella había entrado al apartamento de puntillas tratando de no llamar la atención solo para descubrir a Shinji haciendo el desayuno y comunicándole que Misato tampoco había pasado la noche en casa y aún no había regresado. La pelirroja se sorprendió a si misma al causarle aquello molestias pues ya se había preparado para tener una discusión con su tutora e incluso había pensado algunas afiladas réplicas en caso de necesitarlas.
Tener que hacer las pruebas de sincronización no era a su vez el problema, después de todo ya llevaba hechas unas cuantas y se había hecho a tener que pasar horas sentada en cabinas de simulación. No, lo que mantenía su mal genio era otra cosa.

-"¡Wow! Estos plugsuits si son cómodos, en Rusia eran horribles, no se amoldaban para nada a mi cuerpo."

Las puertas del ascensor donde bajaba Asuka se abrieron y entró una chica de gafas y coletas luciendo contenta un plugsuit color rosa. Como acompañando sus palabras dio un saltito y sus pechos de tamaño bastante grande botaron alegremente.
El problema de Asuka había hecho acto de presencia en sus mismas narices. Una nueva piloto.

-"¡Ah hola!" – Mari alzo una mano al darse cuenta de que no estaba sola. –"¿Ves lo que decía? Un diseño estupendo."

Asuka ya había abierto la boca para lanzarle una puyita a la recién llegada pero esta se había inclinado mirándole directamente a sus pechos tapados por su traje de piloto rojo. Las mejillas de la alemana tomaron un tono parecido al del plugsuit y se quedó durante unos segundos sin palabras mientras la chica sentía muy seria mirando hacia sus tetas como quien observaba un complejo cuadro abstracto y asentía satisfecho de entenderlo.

-"¡Pero que…! ¡No hagas eso!"

Al escuchar como la regañaba Mari miró a Asuka a los ojos incorporándose con una traviesa sonrisa que incomodó a la Segunda Elegida.

-"Me llamo Mari, Mari Makinami, tú debes ser Asuka… Pelo naranja, ojos azules, plugsuit rojo con el número dos… Sí, estoy segura."

La inglesa ofreció su mano a la alemana a modo de saluda. Esta miró con desdén y se cruzó de brazos dando a entender claramente que no la estrecharía.

-"Vaya, parece que no estás de muy buen humor Asuka. ¿Es por algo qué he dicho? No eso es imposible, acabo de llegar… ¡Ya sé!" –La de gafas golpeó con un puño su mano abierta en señal de que le llegaba una idea.

-"Es porque vamos a ir hacer una prueba y no estás muy contenta con tus resultados últimamente, ¿verdad?" –Asuka enarcó una ceja. –"Los he visto y a pesar de que eras la primera por mucho el Tercer Elegido está a punto de alcanzarte… Por no decir que él ha sido el que ha eliminado a la mayoría de los Ángeles…"

El tono de la cara de Asuka se fue poniendo cada vez más rojo y sus dientes rechinaron entre sí. La pelirroja parecía un volcán a punto de entrar en erupción.

-"¡¿Cómo te atreves a poner en duda mi capacidad como piloto?" –Le gritó furibunda.

-"Oh vamos, vamos, tranquila Asuka." –Mari movía las palmas de sus manos en actitud conciliadora. –"No decía eso. Además seguro que pronto tienes oportunidad de lucirte y…"

-"¡Un momento! Yo también sé algunas cosas de ti. Como por ejemplo que tu unidad 05 fue completamente destruida en tu combate contra un Ángel." – Asuka sonrió satisfecha ante la réplica que habría de callarle la boca a la nueva piloto.

-"Si, pero destruí al enemigo… yo sola." – Le respondió sonriendo tranquila.

A Asuka no le pasó desapercibida la forma en la que Mari había dicho eso último. El único Ángel abatido por la pelirroja había sido con ayuda de Shinji cuando llegaba a Japón y tuvieron que defenderse dentro de la unidad 02 contra el monstruo acuático. Iba a responder pero se dio cuenta de que no le salían las palabras. Comenzó a murmurar algo pero el ascensor se detuvo en un nivel.

-"Aquí me apeo yo. Tengo que hacer unas cosas todavía." –Anunció Mari la cual estaba a punto de salir pero se detuvo a mirar a la alterada Asuka.

-"No te preocupes, algún día derrotarás a uno tú sola."

Aquella compasión encendió aún más a la pelirroja que llevada al límite decidió golpear a aquella nueva piloto que se había atrevido a insultarla de aquella manera.
El golpe nuca llegó. Antes de que reaccionase Mari llegó hasta ella y la besó en los labios cerrando los ojos. Asuka abrió mucho los suyos hasta que dándose cuenta de la escena de las dos adolescentes que se besaban en el ascensor la empujó con rabia.

-"¡Estás loca!" – Dijo limpiándose los labios con un brazo.

Mari no dijo nada más, sonrió con gracia y se fue corriendo dando saltitos dejando allí a Asuka.


-"¿Ya se sabe qué haremos con ella?"

Misato observaba la gran pantalla que tenía delante de ella partida en cuatro zonas, en cada una de ellas el rostro de uno de los elegidos con datos en una fuente de texto anaranjada. Todos estaban concentrados con los ojos cerrados pero con expresiones diferentes: Rei y Shinji parecían tranquilos y serios, Asuka molesta y Mari tenía una media sonrisa cautivadora.

-"Por el momento será nuestra piloto de reemplazo. Esta chica, Mari, tiene una curiosa particularidad. Con todas las unidades muestra un nivel de sincronía bastante decente y como no tiene una unidad fija la comandancia ha decidido que será su puesto por el momento."

Ritsuko miró de reojo a la capitana. Desde que pasaran la noche juntas ella se había mostrado fría con la científica. La doctora no le había dado muchas vueltas a aquello pero habían pasado unos días y su actitud no había cambiado. Incluso cuando ahora la había tomado del brazo para llamar su atención para decirle algo sin que se enterara la demás gente que había en la sala ella se estremeció.

-"Hay una cosa más… Los datos de la prueba de Asuka son horribles."

-"¿Cómo de horribles?" – Misato estaba incómoda al mirar a la cara a Ritsuko.

-"Shinji es nuestro piloto con mejor sincronización… Y la nueva está cerca de sus datos de armonía con la unidad 02"

A la mujer rubia no le hizo falta que su amiga le dijera nada, su rostro lo decía todo.

-"Será mejor que no se lo digamos, no todavía, hoy la noto bastante rara." – Apuntó Misato tras un rato.

-"Como quieras. Asuka es responsabilidad tuya y tú sabrás mejor como darle la noticia. Pero no dudes que Asuka lo querrá saber, es muy competitiva y si esquivas la respuesta se olerá algo."

La responsable científica de NERV se separó de su amiga para ir a atender una pregunta de Maya. Misato torció el gesto, Ritsuko le había dejado a ella toda la responsabilidad del asunto de Asuka y la odiaba por alejarse tanto de los problemas emocionales pero después de todo la fría y calculadora mujer tenía razón. Tendría que comunicárselo ella misma.


Mari salió satisfecha tras su primera prueba en Japón, o eso es lo que le parecería a la gente que la viera caminando por la base mostrando siempre su eterna sonrisa. La chica de gafas se demoró un poco en los hangares de los Evangelion para observarlos admirada de su construcción.
Aquellos eran los primeros modelos. Hasta la unidad 02 no eran diseños definitivos e incluso el que ella había pilotado, el 05, era un prototipo dentro de una serie de nuevos diseños.

Mientras apreciaba las rojas placas del blindaje del EVA de Asuka se fijó que al fondo en uno de los puentes que erguían sobre las piscinas estaba Rei Ayanami.
La joven inglesa se había presentado a sus otros dos compañeros de faena pero no había tenido la oportunidad de hacerlo con la albina peli azul. Fijándose en que los ojos carmesí de Rei se habían fijado en ella Mari alzó una mano sonriente a modo de saludo que fue devuelto de manera mecánica por la chica la cual se fue. Mari se encogió de hombros y se dirigió a los vestuarios.

A pesar de que le gustaba el aroma de LCL en su cuerpo a la chica también le gustaban las duchas largas y calientes que limpiaban su cuerpo. Todavía no había probado la costumbre japonesa de los largos baños, pero ella ya sabía que iba a preferir la ducha para su higiene personal. Le gustaba sentir el agua a presión golpeándola y mojándola.
Tras una buena, larga y reconfortante ducha no le sorprendió estar a solas en los vestuarios, Rei y Asuka ya se habían ido después de ducharse y vestirse, sin soltar ninguna palabra que prolongase más la estancia con las demás compañeras. Así que sola se dispuso a vestirse cuando a través de la mampara que dividía los vestuarios que eran mixtos adivinó la sombra de una figura. Mari puso esa expresión traviesa tan suya, seguro que era el cachorrito.

Cubriéndose el cuerpo empapado con una toalla la chica cruzó la separación de la estancia para encontrarse a Shinji desnudo que se acababa de quitar el plugsuit necesario para hacer la prueba.

-"Hola cachorrito."

La risa asomó a los labios de la chica de gafas. Al darse cuenta de su presencia Shinji dio un salto y se puso muy rojo tapándose sus partes con el traje de piloto.

-"¡Ma… Makinami…! ¡Lo… Lo siento… Aún me estoy vistiendo! Por favor… vete…!"

Las súplicas del avergonzado piloto no hicieron mella en la atractiva y atrevida occidental que sonreía al chico medio desnudo sin desviar su mirada.
Por su parte el chico no podía evitar mirarla también de reojo. La joven era muy atractiva. Ahora no llevaba gafas ni coletas pero seguía siendo arrebatadora, su cuerpo se adivinaba tan solo tapado por una toalla blanca pegada a su cuerpo por el aguda y no lo suficientemente larga ya que se veía casi la totalidad de sus largas piernas y el chico creyó adivinar que ocultaba lo justo de sus pechos solo para que no asomasen sus pezones dejando un escote muy generoso.
En su fuero interno Shinji se alegró de tener el plugsuit cubriendo su entrepierna, sobre todo porque sentía como algo palpitaba entre sus piernas queriendo asomarse para vergüenza del chico.

-"Tranquilo, sólo te molestaré un momento." – El joven notó algo de regodeo en esas palabras.

-"Soy nueva aquí y no conozco la ciudad, me gustaría que me acompañaras a dar un paseo." – Pidió ella encantadora.

-"Bueno Makinami… No llevo mucho tiempo en esta ciudad, quizá deberías pedírselo a Ayanami…" – Respondió azorado desviando su mirada.

-"Pero es que yo quiero ir contigo cachorrito…" – Ella avanzó hasta el chico poniendo una mano sobre su desnudo pecho y con la otra sujetando la prenda que tapaba su desnudez.

-"Supongo que podemos dar un paseo…" – Aseveró en voz queda mirándola a los ojos como hipnotizado.

-"¡Genial Te llamaré pronto, no te preocupes, sé tu número."

La joven de cabellos castaños rojizos se fue tal y como había venido pero antes de girar en la mampara se quitó la toalla dejando que Shinji viera durante un segundo su espalda y nalgas desnudos. El joven cayó sentado en un banco y miró hacia abajo. Tendría que esperar un poco antes de vestirse.


Cuando Shinji Ikari llegó a su apartamento no se imaginaba lo que iba a pasar. A punto estaba de asir el pomo de la puerta cuando esta se abrió de repente y casi fue arrollado por un remolino pelirrojo.

-"¿Asuka?" – Preguntó este echándose hacia un lado para no chocar con la joven que salía corriendo.

Si la pelirroja le escuchó entonces no se detuvo y bajó corriendo las escaleras. Rápidamente Shinji entró a casa para saber si algo había pasado encontrándose a Misato. Por su ropa parecía que la capitana no había perdido el tiempo en cambiarse tras llegar al trabajo. Estaba sentada a la mesa de la cocina con los codos apoyados sobre la tabla y los dedos de las manos entrelazados. Cabizbaja.

-"¿Misato?" – Volvió a preguntar el chico un nombre, solo que esta vez de manera muy queda.

La mujer al darse cuenta de la presencia de su otro compañero de piso y sabiendo que se había cruzado con Asuka forzó una sonrisa e hizo un gesto con la mano como quitando importancia.

-"Cosas de chicas." – Dijo ella de manera confidencial y levantándose acarició el pelo del joven mientras caminaba hacia su habitación.

Era obvio que Misato estaba mintiendo y en esa casa había pasado algo más pero Shinji estaba demasiado ensimismado para darse cuenta y solo acertó a sonreír asintiendo con la cabeza aliviado de que solo fuera un incidente que pasaba todos los meses pero que tal como venía se iba.
No, el joven piloto no se habría preocupado por nada, tenía otras cosas en la cabeza.

Durante el largo trayecto a casa que decidió hacer andando sin usar el tren una idea había golpeado su cabeza: "¡Asuka tiene razón! ¡Eres un perfecto idiota!" Se dijo a sí mismo y para acompañar las palabras y la imagen mental se golpeó con una mano la frente. Aquella chica, Mari, le había arreglado una cita con ella y no se había dado cuenta en el momento. De repente se sintió enfermo, aminoró el paso y sintió retortijones en el estómago. Se le ocurrió ponerse en contacto con ella y decirle que se encontraba indispuesto, que lo lamentaba pero que no podría enseñarle la ciudad. Pronto se reprendió a si mismo. ¿Qué le pasaba? Ya tenía una edad adecuada para salir con chicas y Mari era muy atractiva. Se ruborizó al pensar en sus dos fugaces encuentros y constató que ella le gustaba y, por alguna razón que sólo ella sabía, el sentimiento era recíproco. La nueva piloto era muy distinta a sus compañeras y quizá por eso la atracción había sido tan fuerte. A pesar de ir a solas caminando se metió las manos en los bolsillos y sonrió tontamente.
Quizá Mari fuese la chica para él.

Shinji había caído en un leve sopor cuando fue despertado de súbito por el sonido de su teléfono móvil. Él estaba sentado en un sofá y el teléfono a su lado. El chico lo miró como si fuera un objeto maldito y con el corazón acelerado y la mano temblándole lo cogió y miró el mensaje recién llegado. Aquella sonrisa boba volvió a su rostro una vez más. El mensaje era de Mari, quería quedar con él a las ocho de ese mismo día.


El lugar de reunión era una estación de tren en la cercanía del acceso a la base de NERV. Esta vez Shinji hizo el trayecto en el medio de transporte para no cansarse antes del paseo. Se había vestido con una camisa roja y unos vaqueros azules nuevos aunque ahora se arrepentía de su elección. La chica podría fijarse en como se había arreglado para ella y quizá sus ilusiones sobre que aquello era una cita no eran tan ciertas como había pensado antes fruto de la emoción.

-"¡Cachorrito!"

La voz de la chica le sacó de sus pensamientos aunque le hizo enrojecer al máximo por usar tal apelativo delante de tanta gente. Shinji balbuceó un saludo hacia ella alzando la mano.
Mari iba vestida también de manera informal aunque se notaba que había elegido muy bien la ropa que llevar: Una camiseta verde de manga corta que dejaba su ombligo al aire dándole un aspecto sexy, vaqueros azules rotos con cinto ancho blanco y un parche de la Union Jack en el bolsillo trasero derecho. Iba con sus coletas y cinta neuronal como ya la había visto antes y sus gafas de montura roja.

-"Bueno Mari, ¿Qué quieres hacer?" – Preguntó amablemente el joven piloto tras salir la pareja de la estación de tren.

-"¿En serio quieres hacer lo que me gustarías?" – Respondió ella guiñándole un ojo con una sonrisa cautivadora y en tal tono que el pobre Shinji se puso rojo como un tomate maduro.

-"¡Jajaja! Me encantas… Tranquilo que no te voy a comer…" – A pesar de ser un intento de tranquilizarle el Tercer Elegido sintió que sus palabras le ocultaban algo.

La piloto de reserva dejó que su guía elaborase el trayecto y Shinji la llevó por el centro de la ciudad. Le mostró el instituto, para su sorpresa Mari no estudiaría con ellos. Se preguntaba cuantos años tenía, era obvio que era un poco mayor que él, quizá solo un par de años, así que había presumido que la vería en el instituto. Se llevó un chasco al descubrir que no iba a ser así.
La visita guiada siguió durante hora y media más. A Shinji se le hizo corto el tiempo pero temía que tanto paseo aburriese a su compañera pero para alegría de él ella siempre estaba risueña y atenta a sus explicaciones incluso haciendo preguntas. Nunca antes habían prestado tanta atención al chico y eso le enorgullecía tanto que no paró de sonreír durante toda la tarde noche. Por si fuera poco estaba acompañado de una chica guapísima. Más de una vez se fijó en como algunos chicos con los que se cruzaban se quedaban mirando a la chica de gafas con admiración, y seguramente envidia, Shinji estaba henchido.

-"Hemos visitado casi todo el centro y parecía que no conocías ni una sola parte. ¿Dónde vives?" – Se atrevió a preguntar mientras los dos cenaban solitarios en un puesto callejero.

-"Provisionalmente en la base, pero eso no importa. Tú vives con Asuka y Misato, ¿cómo es vivir con ellas?"

A Shinji le parecía curioso que durante toda la tarde cada vez que intentaba sacar algún tema para saber más de ella Mari desviase la conversación hacia él.
En ese momento se dio cuenta de algo. Tan bien se lo estaba pasando en compañía de la inglesa que se había olvidado por completo de que no vivía solo y tenía que hacer la cena. Asuka se pondría hecha una furia.

-"A… A… Lo siento Mari. Me acabo de dar cuenta de que debería estar en casa haciendo la cena… Tengo que irme." – Dijo de manera apesadumbrada.

-"Oh, no importa, te acompañaré. Así de paso puedo charlar un poco con Asuka y Misato, solo las he visto en la base."

-"No sé si eso…" – Mari no dejó que más dudas aflorasen de los labios de su compañero y tomándole del brazo casi lo obligó a que se la llevase a su casa.


-"¡Perdón por llegar tarde!"

Las palabras de Shinji se perdieron en un apartamento vacío de no ser por la presencia del pingüino mascota llamado Pen-Pen. El piloto se había asomado por la puerta antes de atreverse a entrar y suspiró aliviado al encontrar que ninguna de sus dos compañeras se encontraba en la casa.
Detrás de él entró Mari risueña como siempre.

-"No hay nadie más en casa. Supongo que mañana nos veremos, tengo que ponerme a hacer la cena y…" – Empezó a excusarse Shinji para dar por terminada la cita.

-"¿Haces a menudo la cena? Que divertido, me gustaría ver como cocinas a ver si aprendo yo algo jejeje."

Dejando al chico con la palabra en la boca y un dedo en la mano la chica de gafas se metió hasta la cocina mirando con curiosidad todos los utensilios, frasquitos con especias, cajas con ingredientes y demás parafernalia que suele adornar una cocina. El joven piloto suspiró y se puso un delantal verde para no mancharse la ropa. Estaba algo nervioso por aquel interés que tenía la chica de gafas en continuar con su cita y tenía miedo de que Asuka y Misato volvieran a casa y los encontrasen juntos. Seguro que Misato le miraría con una sonrisita y Asuka con desprecio. A Shinji solo le quedaba la opción de hacer rápido la cena. Cogió unos tallarines y se dispuso a prepararlos con gambas de manera sencilla y eficaz. A pesar de que no era nada del otro mundo pudo vislumbrar por el rabillo del ojo como Mari pestañeaba asombrada por lo bien que se desenvolvía en aquella estancia y sonrió para él mismo.

-"Y así está hecha una cena sencilla en diez minutos." – Dijo presentando la comida orgulloso.

-"¡Wow! ¡Eres realmente bueno!" – Le felicitó ella aplaudiéndole.

-"Jejeje… No es gran cosa… Mari, tengo que limpiar y hacer mil cosas, no te atendería como es debido…" –Se disculpó este rascándose la nuca.

-"Lo entiendo, pero todavía hay algo que no me has enseñado."

-"¿Lo qué?" – Preguntó Shinji sin saber a qué se refería.

-"Tu cuarto claro." – Dijo tranquilamente.

-"Mi cuarto… claro…" – Shinji tragó saliva. Aunque conocía desde hace poco a la piloto inglesa sabía que si no accedía a su petición no cejaría en su empeño.

La habitación del chico era la más pequeña de las tres que había en la casa de Misato. Antes había ocupado la de justo en frente que era más grande pero ahora aquello era dominio de su pelirroja compañera.
La decoración era normal como la de cualquier chico de su edad exceptuando posters de chicas exuberantes. Los muebles eran una cama, un armario, un escritorio con un ordenador y una estantería con libros y cosas personales. Una gran ventana daba a la terraza del apartamento y entraba mucha claridad cuando era de día haciendo que no fuera necesario encender la luz.
Mari sin ser invitada se sentó en la cama del chico y se movió de arriba abajo como comprobando el colchón. Asintió satisfecha y mirando a Shinji palmeó a su lado diciéndole que se sentase. El joven lentamente lo hizo y ambos quedaron juntos en la cama mirándose.

-"Hoy me lo he pasado muy bien contigo." – Confesó ella clavando sus ojos azules en los del chico con gran serenidad.

Shinji no acertó a responder. Sonrojado se perdía en los orbes de la muchacha que cerrando los ojos entreabrió sus labios jugosos acercándose más a él. Incluso para un chico con tan poca experiencia amorosa fue claro que quería besarlo. Estaba nervioso y casi sin darse cuenta sus propios labios se separaron y se acercaba a Mari hasta que finalmente se besaron.
El beso se perdió en el tiempo para el chico. Era su primera vez compartiendo su lengua con una chica. Sonrojado cerró los ojos para hacer igual que ella quien, ante la inexperiencia del piloto, era quien llevaba la iniciativa. Sus dos lenguas se acariciaban suavemente junto sus labios y ambos se sostenían de los brazos acariciándose.

-"Hagamos el amor."

La voz de la inglesa sonaba llena de ternura tras el beso y acariciaba con su nariz la del chico que, extasiado, solo acertaba a asentir a los deseos de la joven que lamía y besaba su cuello empezando a desabotonar la camisa de Shinji. Este alzó una mano para abarcar uno de los pechos de la chica de gafas. Ella gimió, se notaba la ausencia de sostén y libremente pudo jugar el Tercer Elegido con el seno de Mari.
Tras conseguir abrir su camisa y acariciar su torso desnudo la chica se bajó de la cama arrodillándose delante del joven y sin ningún tipo de reparo desabrochó los vaqueros de Shinji. El chico se agarró a las sábanas mirando expectante lo que hacía la nueva piloto. Ella le miró de manera traviesa y de un tirón bajó pantalones y slips haciendo salir el pene de Shinji temblando, duro por el beso y el manoseo, sin vello púbico alguno.
Sin apartar su mirada tras los cristales de los ojos del japonés Mari agarró la polla erecta y comenzó a masturbarla suavemente a la vez que lamía el despejado glande.

-"¡Wow!"

Con un ojo cerrado y estremeciéndose Shinji miraba como Mari comenzaba a realizarle una felación. Era muy distinto a cuando se masturbaba, se sentía mucho mejor. Quería decirle a la chica lo mucho que le gustaba pero su boca llena de saliva temblaba sin salir palabra.

-"Mmmm…"

Concentrada en su tarea feladora Mari movía su cabeza de arriba abajo sobre la parte superior del miembro endurecido de Shinji. Su saliva impregnaba la piel que se retiraba a medida que la mano de la chica movía su polla para pajearla.

-"Mari… yo no sé si podré aguantar mucho…"

Aquella era la primera experiencia sexual del chico y avisaba a su amante sobre la posibilidad de poderse venir enseguida. A cada palabra que soltaba se escapaba algo más del aire que tanto le costaba inhalar debido a la excitación que su joven cuerpo sentía.
Habiéndole escuchado Mari abrió sus ojos y se quedó quieta aún con su pene en su boca.

-"Todavía no cachorrito, todavía no…"

Dejando de estimularle con boca y mano Mari se puso de pie delante de Shinji y desabrochó el botón de sus pantalones jeans. Sonriéndole dejo que el joven hiciese el resto. Con su nerviosismo característico él le bajo lentamente la prenda hasta descubrir una tanga de color rojo con los bordes blancos. Aquella prenda íntima estaba a la altura de los ojos. Shinji miró a Mari suplicante y ella asintiendo con la cabeza le dio permiso.
Disfrutando de aquel momento Shinji le bajó delicadamente la ropa interior hasta ver su pubis decorado con vello castaño rojizo.
Esta vez no preguntó. La pasión le consumía y pegó su rostro a la entrepierna de la joven inglesa acariciándose con sus vellos y besando la raja de su vagina.

-"Mmmm…"

Sintiendo el placer subiéndole por la espalda Mari tomó aire y se quitó la camiseta para poder jugar con sus tetas desnudas. Acariciando su contorno y jugando con sus pezones rosas.
Miró hacia abajo observando como su particular cachorrito se deleitaba con el aroma de su femineidad y usaba su lengua de manera torpe pero complaciente.

-"Estás algo verde… pero sé que mejorarás mucho, tal y como ha pasado con tus habilidades de piloto." – Dijo en voz alta aunque se hablaba a si misma.

Las manos de Shinji recorrían sus macizos muslos. Su lengua se internaba en la cavidad de su sexo y movía su rostro de lado a lado buscando impregnarse de ella. Escuchaba los quedos gemiditos de Mari y sentía cuando se revolvía ligeramente, señal de que había alcanzado un punto especialmente placentero.
La fijación oral del joven piloto siguió y seguiría más de no ser porque Mari tomándole suavemente de los hombros le apartó de ella.

-"Pasemos a algo más serio." – Dijo la de gafas en tono sensual.

-"¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!"

Los dos estaban completamente desnudos en la cama de Shinji. Sus ropas se esparcían por el suelo. El chico encima de ella, entre sus piernas, empujaba sus caderas penetrando el sexo que anteriormente había estado lamiendo. Ella jadeaba sonrojada con sus pechos danzando al ritmo con el que la cama chirriaba.
La inglesa miró a los ojos a su amante. Este estaba sudando sonrojado pero su expresión ya no era la de un joven miedoso. Sus labios se apretaban y sus cejas se fruncían en expresión decidida. Por primera vez en su vida Shinji Ikari se sentía hombre.
Sus caderas empujaban contra la chica abierta de piernas buscando meter hasta el fondo su polla en aquel coño mojado que manchaba con sus fluidos las blancas sábanas. Él estaba serio, casi como si fuera una misión delicada lo que estaba haciendo. Ella por su parte sonreía descocada. Una mano se cerró sobre uno de sus pechos haciéndole gemir.

-"Cachorrito… ¡Ah!"

-"Mari… Me encanta follarte."

Echándose sobre ella Shinji selló los labios de la joven por propia iniciativa. Sintió los suaves y gordos senos de ella aplastándose contra su húmedo torso y ambos quedaron completamente unidos.
Las piernas de la piloto en reserva se enredaron alrededor de la cintura del joven Ikari que seguía empujando para hacerle el amor. Las manos femeninas acariciaban una espalda poco musculosa y sudada que se retorcía en espasmos de placer.

-"¡Ah!"

A Shinji le molestaba, casi irritaba, tener que romper el beso lujurioso y húmedo que le daba a la complaciente Mari pero sentía que el éxtasis del sexo llegaba. De manera brusca rompió los abrazos de Mari y arrodillándose sobre ella con cada pierna a su lado dirigió su pene hacia su rostro.

-"¡Ah!"

Con un nuevo grito el joven se corrió sobre el rostro de la inglesa que ya había sacado la lengua esperando el acontecimiento.
Cuatro espesos chorros blanquecinos de esperma mancharon rostro y gafas de la chica que sonreía alborotada y se relamía.
Al bajar la vista y ver lo que había hecho Shinji no pudo evitar otra punzada de deseo y lujuria al ver a la desnuda y agitada chica con su lefa escurriendo viscosa por su bello rostro y los cristales de las gafas. Mari se quitó los anteojos y de manera obscena y sensual lamió los vidrios lentamente para su cachorrito.

Finalmente el piloto del EVA 01 cayó tendido al lado de la chica agotado como nunca antes se había sentido ni después de una pelea.
Tras el éxtasis del sexo su cabeza se enfrió y pensó con algo de temor en la suerte que habían tenido en que nadie más hubiera llegado a la casa mientras ellos hacían el amor.

-"Esto ha estado genial. Además así seguro que conseguimos una sincronía mayor al luchar juntos con nuestros Evangelion." – Dijo Mari suspirando satisfecha con Shinji abrazándola por la espalda aún acostados.

-"Pero tú aún no tienes Eva." – Apuntó con un bostezo el chico.

-"Oh… cierto, aún no tengo."


Asuka no sabía durante cuánto tiempo había estado deambulando por la ciudad de Tokyo-3. Ni si quiera había notado la presencia de las gentes que abarrotaban las calles de vuelta a sus casas después del trabajo.
Tras la ira inicial ahora venía la resaca y la pelirroja se sentía como una estúpida. Cuando Misato le había comunicado que ya no era la piloto con mejor porcentaje de sincronización había chillado, pataleado y renegado jurando que la gente de NERV eran unos incompetentes que no merecían su sueldo y que habían cometido un error en la medición. La capitana le había mirado seria, con compasión, sin poder resistir que alguien la mirara así se había ido de casa.
Ahora estaba en una zona de la urbe que no conocía, más relajada y con los pies doloridos, un dolor que la había ayudado a aclarar sus ideas. Su comportamiento era inaceptable para una orgullosa piloto de Evangelion y tomó una decisión: Volvería a casa tranquilamente, se concentraría en lo ocurrido y volvería a ser la mejor. Naturalmente sentía deseos de culpar a Shinji pero prefirió ignorar al joven.
Al llegar a la casa tras coger unos cuantos trenes las luces esta encendidas pero no vio a nadie. Tenía hambre así que al escuchar ruidos desde la habitación de Shinji fue a decirle que le hiciera algo de comer al no haber reparado que en la cocina había cena lista.
Tenía la intención de entrar sin llamar pero al acercarse a la puerta los sonidos que de ella salían se le antojaron bastante raros así que abriéndola lentamente asomó un ojo.

-"Mari… Me encanta follarte."

Escuchó a su compañero de piso susurrando. El joven estaba desnudo, su piel brillaba de sudor y se movía de adelante a atrás inclinándose sobre un cuerpo femenino que le arropaba con brazos y piernas entre quedos suspiros. La joven alemana vio a su compañero, vio sus genitales entrando y saliendo de una chica.

Despacio cerró la puerta de la habitación y salió corriendo del piso asomándose al hueco de las escaleras del edificio. Se llevó una mano a la frente, se sentía mareada y enferma. Respiró profundamente un par de veces.

-"¡Idiota! ¡Idiota! ¡Idiota!"

Le increpó entre dientes furiosa. No sentía celos ni quería estar en el lugar de la nueva piloto pero ella siempre había visto a Shinji como un niño, un inferior a ella jactándose la alemana de su madurez y ahora él le ganaba como piloto y también como adulto.
Ella aún era virgen, Shinji ya no.

FIN