Y todo por un amigo enamorado…


Y bien, no logramos recordar de qué iba ese nombre tan familiar de Vocaloid y en qué consistía cierta academia, hasta ese día, cuando conocimos a su directora, que resultó ser nada más y nada menos que Miku Hatsune, la máxima exponente de los artistas ficticios a "nivel mundial" por ahora, aparte de la banda británica Gorillaz.

Pero en ese momento vi que, las cosas definitivamente se volvieron más REALES de las que pude imaginar…

-Arturo…

-¿Q-qué pasa, César?

-Quiero asegurarme de que no estoy soñando. Así que amablemente te pido que me patees una vez más en "ya sabes dónde".

-Con mucho gusto... –respondió.

Elías detuvo a Arturo, moviendo un brazo.

-No es necesario. –dijo él- Este dia ha sido muy extraño, lo sé, pero estoy seguro que la violencia no va a solucionar nada.

-Elías tiene razón…-susurró David.

Miku sonrió y se levantó de su asiento.

-Sabía que tarde o temprano llegarían. Ya me estaba preocupando por ustedes cinco…

-N-no… Es algo ilógico… T-tu e-eres… fi-ficción pura… ¡No eres real! –exclamó César.

-Eres un personaje ficticio, sintetizado y con voz ajena. Es imposible que existas. –afirmó Arturo- Pero… tú… aquí… nos estás hablando… y ¡AAAAAARGH! ¿DÓNDE ESTAMOS?

-Exijo una explicación. –dije.

Ella trató de calmarnos. Los cinco estábamos al borde de la locura.

-¡Tranquilícense, por favor! No es para que se desesperen. Les pido que no alcen tanto la voz.

Dicho esto, César y Arturo callaron. Miku prosiguió:

-Vayamos por partes, ¿de acuerdo?

Asentimos con la cabeza.

-Bien. Primero que nada, ustedes tienen toda la razón: No soy real. No existo en "su mundo", pero sí existo en Yama. Este lugar es la única forma con el que puedo interactuar con seres humanos como ustedes. Por eso mismo el Archipiélago Yama es una zona especial: Conecta el mundo virtual con el mundo real. ¿Lo captan?

Entre los cinco, nos miramos. Estábamos entendiendo poco a poco el asunto.

-En segundo lugar, sé que se están preguntando, ¿Cómo yo puedo pensar, hablar y sentir como ustedes? Pues bien, he sido creada con inteligencia artificial. Es muy difícil explicarlo, así que solo diré que tengo que cumplir mi rol como directora aquí porque así fui programada.

Ok, ya estoy comprendiendo mejor la cosa…

-Y por último, debo admitir que ustedes cinco son muy afortunados. De las más de siete mil millones de personas en el mundo, seleccionamos solo ochocientas para ser los nuevos estudiantes de esta academia. Entre todas ellas, están ustedes. ¿No les parece genial?

-…

No respondimos. Todo estaba en silencio.


Al parecer, esto no sonaría nada "genial" para un quinteto de idiotas… Y eso te incluye a ti, Romu-chan. Directora Miku, prosiga, por favor, si es tan amable.

Atte.: Tu conciencia.


-¿Lo comprenden ahora? No se transportaron por arte de magia; están aquí porque así se decidió. –dijo- No hace falta que le agradezcan a la tecnología por esta enorme proeza…

Finalmente reaccioné y dí la cara.

-Y no lo haremos.-respondí- Directora, con todo respeto, no nos interesa esta academia en lo absoluto. Vinimos aquí solo por una cosa: Queremos buscar a una amiga nuestra, y creemos que está aquí. Se llama Karen.

-¿Karen? ¿No será aquella chica tan alegre que se desmayó en plena ceremonia?

-¿QUÉ? –preguntamos todos.

-Está en la enfermería ahora. De la nada, me interrumpió mientras dictaba mi discurso de apertura subiéndose al escenario. Sin avergonzarse ante el público, me dijo que siempre soñó con un momento como este. Segundos después cayó inconsciente.

-Eso lo explica todo…-aseguró César.

-¿Quién entiende a las fujoshis? –pregunté, mientras me encogí de hombros.

-Así que estaba aquí… -balbuceó Arturo.

-Bueno, ya sabemos dónde se metió la muy escurridiza. –agregué- Saquémosla de aquí y nos vamos.

-Es una buena idea, Romu-chan, pero tenemos un problema.-me detuvo César- ¿Tienes idea de cómo podemos salir de Yama?

Lo que faltaba…

-¡Diablos, es cierto! Directora, ¿Sabe usted cómo podemos salir de aquí?

Miku no se mostraba tan contenta en ese momento.

-Aún no termino y ya quieren irse... Escuchen, chicos: Aquellos que entraron a Yama reciben una ficha de matrícula entre sus pertenencias. Los que no firmaron esa ficha, pueden irse sin problema al día siguiente.

-Fiuu… Entonces todos estamos a salvo. –dijo César.

-Sin embargo, aquellos que aceptaron el contrato voluntaria o involuntariamente, no podrán salir de Yama hasta que el período de clases haya finalizado. –agregó la directora- Si mal no recuerdo, su amiga, aceptó voluntariamente quedarse aquí y eso le prohíbe irse. Por lo tanto, no puedo permitir que ustedes se la lleven.

Eso nos dejó helados. Arturo se enfadó.

-¡Imposible! ¡No puede hacer eso, directora Miku! –gritó Arturo- Es nuestra mejor amiga y la necesitamos.

-Tu mejor amiga, querrás decir. -le corregí- Nosotros no tenemos nada que ver con ella.

-¡No me estás ayudando, Romu-chan!- volvió a gritar.

-Directora, ¿se puede saber cuánto dura ese "período de clases"?-preguntó César.

-Son solo seis meses…

Tiene que ser una joda…

-¿Qué dijo? ¿Seis meses? –preguntó Elías, sorprendido.

-¡No, no y no! -exclamé- ¡No me atrevería a quedarme seis meses en este lugar por nada del mundo! ¡Yo paso!

-Yo también.-opinó César.

-Preferiría quedarme, - dijo Elías- pero parece que va a ganar mayoría. Yo también paso…

David no respondió nada; solo levantó la mano, afirmando que también quiere irse de Yama.

Sin embargo, Arturo, el anfitrión más idiota de la historia, dio la vuelta al marcador. Él era el único al que no le importó nuestra decisión; deseaba quedarse. Ya en ese punto era obvio saber el porqué.

-Váyanse si quieren, pero yo… me quedaré.-respondió, seriamente.

-Se nota que alguien sí ha planteado una sabia decisión…- dijo Miku.

-Arturo, no digas estupideces.-protesté- ¿Qué estás tramando ahora?

Cerró los puños. Frunció el ceño y nos miró fijamente.

-Yo nunca en mi vida dejaría a una amiga sola, ¡Y mucho menos si es alguien a quien quiero con toda mi alma! Karen regresará con nosotros, ¡lo quieran o no! –exclamó.

-Espera… ¿Qué? No estarás hablando en serio, Arturo…

-Ya veo…- murmuró Miku- Esa es la actitud de un chico enamorado…

-¿Enamorado? Por favor… -me burlé- Discúlpenos, directora. Arturo se volvió loco; no sabe lo que dice. Vámonos ya, ¿quieres? Karen es una chica que no vale la pena. Ella solo piensa en la fantasía y en el "hard yaoi". No se fijaría en alguien como tú, compréndelo.

-¡Déjame! -gritó- Esto a ti no te incumbe, Rómulo. Yo decidí quedarme por voluntad propia. Aún si fracase, no será problema tuyo, ¿entendiste?

Sacó de su mochila su ficha de matrícula y tomó un lapicero del escritorio de la directora. Miku admiró su acción.

-Me alegra que sepas ir por tu propio camino, Arturo. Eres una persona muy valiente. Me haces recordar a Kaito…

-¿Kaito?

Se detuvo. Luego de eso sacudió la cabeza.


No tenía ni la menor idea de que Miku era fan de Kaito Kid de Detective Conan…

Atte.: Tu conciencia.


-Olvídalo. Te deseo la mejor suerte de todas. Espero que logres tu cometido.

-Gracias, directora. –respondió Arturo- Yo no soy de aquellos que se dejan influenciar por sus malas amistades…

¿Qué? ¿Ahora nos trata de "malos amigos"? ¡Eres un…! Espera… ¿Qué estás haciendo, Elías?

Elías sacó su ficha y la puso sobre el escritorio. Arturo lo miró, sorprendido.

-¿Malas amistades, eh? Pues haré mi mayor esfuerzo en ser lo que tu llamas un "buen amigo". Tú sabes, Arthur, que nos conocimos desde pequeños. En las buenas y en las malas te apoyaré. Así que… yo también me voy a quedar.

Cesar empezó a reír a carcajadas. Lentamente se acercó al escritorio y puso su ficha allí.

-Parece que yo también me quedaré; me acaban de contagiar la amistad. Directora Miku Hatsune, será todo un honor tener que estudiar en su academia. –respondió, a la vez que movía sus gafas.

-¿Qué estás haciendo, César?-pregunté- Ya lo dijo Arturo, "Esto a ti no te incumbe".

David también se unió a la fiesta.

-Yo también voy…-dijo.

Yo era el único que se quedó atrás. Miku, Arturo, David, César y Elías me miraron, como si desearan que yo también me quede a soportar seis meses más de "estudios". Crucé los brazos y miré a un costado.

-¿Piensan ustedes que van a convencerme? -pregunté- Ni lo sueñen, ¿me oyeron? Yo ya lo decidí sin pensarlo dos veces: Me largo de Yama.


¿Te vas a ir, Romu-chan? Ay... Y yo que quería verte sufrir…

Atte.: Tu conciencia.


-Qué raro, porque tu ficha está aquí en el escritorio.-dijo César.

¿Qué? No puede ser…

-¡No me jodas! –exclamé- ¡Te advierto que si lo firmas, te haré la vida im…!

Me mostró la ficha de matrícula, ya firmada. Era demasiado tarde para protestar. Estaba oficialmente nombrado estudiante de la Academia Vocaloid.

Y todo por la culpa de un amigo enamorado…

-Grrr… ¡Maldito seas, Arturo! Juro que me reiré de ti cuando Karen te deje plantado. ¡Ya lo verás! –grité- Y usted, Señorita Hatsune, más le vale que me soporte, ¡porque yo no pienso estar un día más en una escuela!

La directora sonrió. Me dejó confuso.

-Tengo la certeza de que nos llevaremos bien algún día…- respondió Miku, ignorando lo que dije.

-¡Hmph! No lo creo…

-Parece que el destino quiso que estemos todos juntos… -dijo Arturo- Ya está decidido: ¡Vamos a recuperar a Karen!

-¡Sí!-respondieron todos, excepto yo.

-No cuenten conmigo, estoy de sobra.-contesté.

-Tú también nos ayudarás, Romu-chan. Después de todo ya no podrás salir. –insistió César.

Miku interrumpió la conversación.

-Presten más atención aquí, por favor…

Obedecimos. La directora retiró una enorme caja negra que estaba en l suelo y la colocó en el escritorio.

-Ahora sí, su suerte se probará en esta caja. Deben entender que en esta academia existen veinte salones de clases, y están divididas en dos turnos. Solo coloquen sus dedos índices en la ranura azul de esta caja y saldrá una hoja. Esa hoja les dirá en que clase y en qué turno van a permanecer. ¿Quién quiere empezar?

-Empiezo yo. –dijo David, mientras levantaba el brazo.

David siguió la instrucción tal como lo dijo Miku. De la nada, un papel salió de la caja.

-Clase 10, turno Tarde…

-Interesante…-murmuró Elías- ¿Puedo seguir yo, directora?

-Adelante, Elías.-respondió Miku.

-¡Vaya! Clase 4, turno Mañana. Apuesto a que Miyuki está en esa clase también…-dijo, en tono pícaro.

-¿Cuándo dejarás de ser un pervertido, Elías? –preguntó Arturo, al mismo tiempo que presionaba la ranura de la caja- ¡Oh, miren! ¡Clase 17, turno Mañana!

-Sigo yo…- intervino César- ¿Pero qué…? ¡Elías, mira lo que me tocó! ¡Clase 4, turno Mañana! Ahora sí ya no podrás acosar a las chicas…

-¡Maldición…!

(El nivel de coincidencias aumentó a x2.)

-Supongo que el último soy yo… –dije.

Presioné la ranura azul de una forma muy ruda. La hoja salió volando en el aire. Rápidamente la tomé y la leí.

-¡Guau! ¡Mira quién más se une a la fiesta…!-exclamé- También me tocó la misma Clase 4 y el mismo turno.

(Nivel de coincidencias: x3.)

-¿En serio?

-No siempre suceden muchas coincidencias así…- aseguró Miku- Como sea, ahora mismo llamaré a los delegados de clase para que los lleven a sus respectivas aulas.

Sin darnos cuenta, la puerta se abrió y ¡vaya sorpresa! Llegó Miyuki, la mismísima delegada de la clase 4.

(El nivel de coincidencias ascendió a x4.)

-Directora Miku, La maestra IA me informó que la chica que se desmayó ya está en plenas condiciones. Ahora puede regresar a su clase sin problemas.

Parece que Karen es una chica muy resistente… Es una pena… Hubiese deseado que esté en coma toda la vida…

-Qué alivio. Casi me mataba del susto… Miyuki, ya que estás aquí, te convendría guiar a tus nuevos compañeros hacia dónde van a estudiar. César, Elías y Rómulo son ahora de la Clase 4.

Miyuki quedó asombrada.

-¿De verdad? No me lo había imaginado… Bien, entonces ustedes tres tendrán que seguirme otra vez.

-Eso parece…-respondí, fastidiado.

-David, Arturo, nos vemos en la salida, ¿está bien? –preguntó Elías.

-¡Hecho!

Día 1

Salimos de ahí y seguimos otra vez a Miyuki. Para nuestra sorpresa, los pasillos estaban repletos de estudiantes. Entre la multitud, resaltaba un chico descalzo y con cara de necesitado, usando un raro traje de marinero y un vendaje que le tapaba un ojo.


¿Alguien mencionó "Oliver" aquí?

Atte.: Tu conciencia.


¿Pueden esperarme, chicos? –preguntó Miyuki- Quiero hablar con alguien. Solo serán unos minutos.

-De acuerdo…-murmuré yo.

-Esperaremos todo el tiempo que necesites.- agregó Elías.

Increíblemente, nuestra delegada se estaba acercando hacia el pequeño capitán. En un principio pensé que le iba a ofrecer limosna o algo por el estilo…

-¡Maestro Oliver!

-¡Miyuki! ¡Qué sorpresa! ¡Cuánto tiempo sin verte!

Espera… ¿Dijo "Maestro"? ¿Ese niño minusválido es un maestro de la academia? ¿Por qué diantres no lleva zapatos? ¡Se puede resfriar!

-¿Enseñarás nuevamente en la Clase 4?-preguntó Miyuki.

-Temo que no. Ahora voy a ser el instructor principal de la Clase 17.

Así que la Clase 17… Arturo no se lo va a creer. Va a tener como profesor a un chiquillo de casi quince años… ¡Qué vergüenza, ji, ji, ji…!

(El nivel de coincidencias ascendió a x5.)

-Qué mal… El año pasado nos divertimos bastante con usted. Espero que para la próxima tengamos más suerte.-dijo.

-¡Tienes suerte, Miyuki!-exclamó Oliver, al mismo tiempo que sonreía ligeramente- La subdirectora de la academia va a ser la instructora principal de la Clase 4, ¿sabías eso?

Y ahora resulta que justo la mismísima subdirectora de la academia va a ser nuestra maestra… ¿Qué más sorpresas nos van a llegar? ¿Qué aparezca Blanca en la Clase 4? ¿Qué los virus informáticos invadan Yama? ¿Qué la serie "Gintama" nos parodie en un futuro no tan lejano?

(Nivel de coincidencias: x6. Ascendiendo a niveles críticos.)

-¿Estás hablando en serio? ¿La subdirectora Maika será nuestra nueva maestra?


¿Subdirectora? Tiene sentido… MAIKA es la Vocaloid más sobresaliente de este mundillo. Canta en Inglés, Japonés y en Español, y ¡los tres idiomas los hace bien! Y qué hablar del diseño de su personaje… ¡Encaja a la perfección! Oh, diablos, creo que me enamoré…

Ok, prefiero no dar más detalles o me convertiré en la Conciencia de Elías…

Atte.: Tu conciencia.


-Ella me lo dijo personalmente. –respondió Oliver-Está dirigiéndose ahora al salón de clases.

-Ahora mismo iré a verla. ¡Fue un gusto volver a verlo, maestro Oliver!

-¡Adiós…!

Dicho esto, Miyuki regresó donde nosotros.

-Listo, caballeros; ahora sí podemos continuar.-dijo- La Clase 4 está en el segundo piso. Hay que atravesar primero el pasillo de clubes. Si desean, puedo darles la libertad de unirse a uno en el camino.

-No, gracias.-intervine-Preferimos seguir plenamente el camino.

Mientras tanto, Elías nuevamente adoptó la postura de un degenerado…

-Sí… Me pregunto cómo luce la Subdirectora Maika. Debe de ser una diosa…

-Elías, si fantaseas de nuevo, te golpearé, ¿me oíste?-le advirtió César.

-Ok, ya me callo…

Avanzamos lo más rápido que pudimos, y entre obstáculos y alguno que otro momento bochornoso (por parte de Elías), llegamos a la Clase 4. Rápidamente abrimos la puerta y entramos.

-¡Buenos días!-saludó Miyuki.

-¡Vaya, vaya…! ¡Al fin que llegas, Miyuki!- dijo una voz femenina, con un curioso acento español.

Resulta que la de la voz castellana era Maika, la subdirectora de la academia. Una hermosísima chica pelirrosa, con una vestimenta algo llamativa y de personalidad alegre y motivadora. Sin embargo, a mí no me causaba gracia alguna debido a mi cólera por tener que quedarme en ese instituto.

-Disculpe por llegar un poco atrasada, maestra Maika.-respondió Miyuki- Tenía que atender unos asuntos, y además traje conmigo a tres nuevos compañeros de clase.

-¿De verdad? Hacedlos pasar. Ubicaos en los asientos de atrás.

Me puse en el asiento más lejano, y… me encontré con otra sorpresa más…

Estaba durmiendo en su sitio. Era aquella persona a quien Arturo amaba en secreto y aquella a quien aborrecí por solo ser como es…

-K… ¡Karen!-exclamé.

(¡NIVELES CRÍTICOS DE COINCIDENCIA!)

Toda la clase oyó el grito. Los que tomaron mayor atención fueron Elías y César. Karen despertó y me miró, con los ojos medio abiertos.

-¿Ro…Romu-chan…? ¡Romu-chan, eres tú!

Intentó levantarse para abrazarme por tan "emocionante" encuentro, pero tropezó y ambos caímos al suelo. Estábamos tan cerca…

-Primer día de clases y ya descubrimos una relación…-susurró un estudiante.

-Al menos deberían ser un poco más discretos…-dijo otro.

No… No es lo que creen… ¡Dejen de mirarme así! ¡Elías, César! ¡Ayúdenme a levantarme!

-¡Lo-lo siento!

-¡Guárdate tus palabras, Karen! –grité- ¡Levántate ya!

Karen obedeció. Elias y César se mantuvieron al margen. Se quedaron tranquilos, ignorando lo que pasó. Sin embargo, el resto…

-Oigan, ¿no creéis que deberíais comportarse así fuera de clases? –preguntó Maika.

-Hacer actos indecentes aquí va en contra de las reglas.- advirtió Miyuki.

Me puse de pié y traté de persuadirlos a todos.

-Es un malentendido, compañeros. Juro que no pasó nada, ¡solo fue un accidente! ¿Verdad, Karen? –pregunté.

-¡S-sí! Solo fue un accidente…-repitió.

Maika nos miró como si sospechara algo entre ambos. Karen y yo nos sentimos avergonzados por llamar la atención de esa forma, y más cuando un grupo de estudiantes nos estaba observando.

-¿Os parece si pasamos por alto este imprevisto? Estáis perdonados por hoy, pero les pediría a vosotros dos que no volváis a repetir acciones más allá de las románticas, ¿de acuerdo?- preguntó la subdirectora.

¿Románticas? ¡No, maldita sea! ¡No somos pareja! Karen solo se tropezó, nada más… ¿Por qué diablos esto tiene que empezar con un malentendido? ¡Todo pudo haberse solucionado si Arturo no hubiese aceptado el contrato de Miku!

-En…ten…dido… Maestra… Maika…

Y las cosas se tornaron peores para mí. Todo mi delirio ocurrió durante las dos primeras semanas, hasta que la maestra Meiko, me mostró lo emocionante detrás de aquella academia.


Continuará…