Capitulo dos:

-¿Es la ilusión algo fugaz?-

Rachel Berry durante el tiempo que estuvo en la cima logró adquirir poder, determinación y confianza en sí misma como nunca antes le fue posible. A lo largo de lo que llevaba de carrera como actriz de Broadway nunca se le había conocido como una mujer de presencia débil, es por ello que recibía aún más respeto de lo que una actriz como ella podía abarcar. Todo esto debido a una promesa que se había hecho a sí misma antes de despedirse del instituto, y derramar la última de las lágrimas de humillación que tanto la acompañaron durante su época de estudio.

Le molestaba enormemente cuando las personas le reprochaban su cambio de actitud, ella sabía que lo que pasaba como "explicación" por la mente de aquellas personas era una supuesta subida de humos a la cabeza. ¡Qué equivocación! Pensaba Rachel cada vez que meditaba sobre aquel tema. Ella no hubiese cambiado con ellos -ni se hubiese vuelto más inaccesible- si aquellos no le hubiesen hecho pasar la peor época de lo que llevaba de vida, y ahora trataran de actuar como si nada hubiera pasado, e intentar así colgarse de su fama.

Tras alejarse de Marley, de los medios y de sus pocas verdaderas amistades -las cuales eran sólo dos, y uno de ellos era Jesse, el cual aún seguía a su lado pero tarde o temprano debía volver a New York-, Rachel se había vuelto una persona reservada y desconfiada.

Sabía que aquella actitud no le daría una buena reputación como "profesora" en aquel instituto, al menos que quisiera ser conocida como un ogro con el cual no se podía interactuar, y aquello no era la mejor de las opciones si se ponía a pensar en el futuro.

El estar ayudando al Mckinley High School era un hecho, el decirlo a la prensa en un futuro también lo era.

Y es por eso que Rachel no podía arriesgarse a ganarse el respeto de los demás siendo una docente que en vez de conversar, ladraba. No podía hacerlo porque aquello podría traerle una serie de absurdos problemas con la prensa y por consiguiente, con sus fans. Y la morena agradecía este hecho, ya que aunque se hubiese vuelto una persona cerrada en el momento de hacer amistades o simplemente ser una persona poco sociable, a ella le disgustaba el hecho de actuar como una persona que está enojada con la vida. Su esencia era totalmente diferente a aquello.

-¿profesora?- murmuró incrédula.

-así es- asintió a la vez que relajaba su expresión y trataba de formar una sonrisa, de la cual estuvo segura que fue una extraña mueca forzada.

-impresionante- balbuceó un poco aturdida -¿Qué asignatura enseñará?- preguntó a la vez que le fruncía el ceño a un par de porristas que se acercaban con una sonrisa maliciosa, y un slushie en la mano. -¡Valery! ¿Qué diablos haces?- interrogó a la chica que le devolvió una mirada cómplice -detente ahí mismo, si das un paso más haré lo que esté en mis manos para tenerte fuera de las Cheerios. ¿Me has oído?-la chica la miró confundida- ¡Lárgate!- espetó furiosa al ser consciente de lo que la porrista trataba de hacer.

Rachel tras visualizar aquello le dió una mirada de desaprobación, y a pesar de haber concentrado su vista en Quinn, no dudó en dirigir su mirada a ambas chicas que por lo que dedujo, pretendían hacerle algo a ella.

Decidió ignorar aquello, y volver a mirar a la otra chica, tratando de hacerle entender -con su mirada- que no estaba de acuerdo con aquella actitud.

Y a pesar de haberle molestado enormemente la actitud de aquella porrista para con las otras dos restantes, no pudo evitar escanearla durante aquel intercambio de palabras un poco agresivas.

Para la morena, Quinn debía medir alrededor de un metro setenta y algo, al parecer tenía un cuerpo tonificado dado a como el traje le encajaba perfectamente en cada curva, aunque no pudo evitar pensar que la falda estaba un poco corta, o tal vez eran simplemente los atributos de la rubia los cuales provocaban que la prenda le quedara de tal manera.

Rachel sacudió visiblemente la cabeza cuando Quinn volvió a posar sus ojos sobre la morena a la vez que le cuestionaba algo.

-¿Disculpa?- espetó la morena, siendo consciente de la tonalidad de los ojos de la porrista.

-Le decía si me podía repetir lo que dijo... la estúpida de Valery pretendía lanzarle un slushie junto con el de Vanessa, y como se debe haber dado cuenta... no pude prestarle atención a lo que usted me dijo- miró su falda para después sacudirse un polvo inexistente en ésta.

-Avellana- espetó firmemente

La rubia la cuestionó levantando una de sus cejas -¿avellana?-

Rachel dejó escapar un resoplido -quiero decir... eh... tus ojos son color avellana, y la verdad es que aún no estaré impartiendo clases... sólo, sólo me haré cargo de uno de los clubs- le trató de otorgar una sonrisa la cual esta vez sí salió como tal -también me encargaré de vez en cuando del horario de retención- su sonrisa se borró en cuanto vió la compasión en los ojos de la alumna.

-ya veo- miró a su al rededor -entonces... ¿Es nueva?-

-Claro que soy nueva- respondió extrañada

-estoy hablando de la ciudad... nunca la había visto por aquí-

-En eso también soy nueva- respondió un poco avergonzada -espera... ¿me conoces?-

-claro que no, estoy tratando de saber su nombre desde que me respondió a la defensiva hace como cinco minutos- miró rápidamente a través de los pasillos, y al ver que un grupo de chicos se acercaban, bajó la voz -me refiero a que, si la hubiese visto antes sin duda la reconocería-

'Que diablos' pensó la morena, ¿acaso aquella adolescente le estaba coqueteando?. Descartó la idea, culpando a sus nervios que se le habían implantado desde que despertó aquella mañana.

-eh... bueno, como verás... no estoy familiarizada aún con el Mckinley, y la verdad es que estoy un poco... bastante, quiero decir, nerviosa- juntó el entrecejo.

La rubia asintió incómoda luego de ver el ceño fruncido de la morena.

-¿Podrías decirme dónde se encuentra el salón de retención?- cuestionó la diva, buscando un fin a la interacción.

-Seguro, siga de largo por aquí, luego dobla en aquel pasillo a la izquie... ¿Sabe qué?, yo misma la llevaré- respondió comenzando a mover sus pasos por el pasillo, logrando que la diva la siguiera sin tener tiempo a negarse.

-No es absolutamente necesario, Quinn, aprecio demasiado tu ayuda pero eso hará que llegues tarde a clases, la puntualidad es algo muy importante en la vida, y debe cultivarse desde la infancia- espetó segura que su comentario haría cambiar a la chica de opinión.

-No se preocupe, profesora, aquí nadie me reprocha nada... puedo hasta saltarme clases si me da la gana- contraargumentó sin mirar a la morena -y todo eso de la responsabilidad... pff si alguien de verdad está interesado en mi o en lo que quiera que termine haciendo en el futuro, deberá saber que la paciencia será lo primero que deberá tener para tratar conmigo... a todo esto, las retenciones no empiezan hasta las cinco ¿Para qué quiere ir hacia allá si aún no es medio día?-

¿Qué era lo que pasaba en aquel establecimiento escolar? ¿Será que los tiempos no han cambiado como la morena pensaba, y sigue todo el mundo igual de prepotente?, ¿O simplemente esa chica se creía mejor que el resto? A la morena le molestó la idea de la misma forma en que comenzaba a molestarle la actitud y presencia de la rubia.

-Quinn, ya te dije que no es necesario- insistió, ignorando la pregunta de la rubia

-Tranquila, lo hago con gusto, no le diga a nadie pero... me gusta ayudar a las... personas- la miró para regalarle una sonrisa que descolocó a la morena -entonces... ¿De qué club se hará cargo?- preguntó interesada, sabiendo que tenía el tiempo suficiente para ingresar en cualquier otro club -cualquier otro que le interesara-

-Del Glee Club- respondió con orgullo -tengo la experiencia suficiente, cuando cursaba el instituto yo estaba en...- se calló al ser consciente que la rubia ya no caminaba a su lado, sino que se había quedado clavada al piso unos pasos más atrás -¿Quinn?-

-¿El Glee Club?- negó rápidamente con la cabeza -no puede hacerse cargo de esa... ¡cosa!- Rachel frunció el ceño al oír el tono de la rubia -Estando a cargo de aquel club nadie la tomará enserio aquí, y de todas formas no tendrá los suficientes integrantes porque nadie quiere seguir siendo humillado, ¡y el glee club es el camino a una humillación permanente!-

-Mira, Fabray, yo no sé cómo las cosas se llevan a cabo en este instituto, pero mientras yo esté aquí no toleraré ninguna humillación hacia los alumnos, menos aún hacia los profesores-espetó tajante

-por mi parte no recibirá ninguna humillación, pero creo que no podré ayudarla más de lo que la ayudaré hoy- comentó resignada

-¿y eso a qué se debe?- cuestionó extrañada

-Se debe a que tengo una reputación que cuidar, y conociéndome... si llega, usted, a pedirme ayuda respecto a aquel club... tendré que negársela, y negar la ayuda a alguien, siendo capaz de otorgarla, es lo que más me molesta- suspiró

-¿A qué clase de ayuda te estás refiriendo, Quinn?-

-A pedirme ser parte de su club-

-Yo jamás obligaría a alguien a hacer algo que no quiere, espero que tengas eso claro, Fabray- la miró ofendida - y ya que te he aclarado aquello, espero que no me niegues tu ayuda, menos ahora... eres con la única que he cruzado más de tres palabras-

-Trataré de ayudarla en lo que pueda...- murmuró

Un golpe en los casilleros que estaban a unos metros de ambas hizo que voltearan su vista hacía aquel ruido.

-¡¿pero qué haces Frankenstein?!- la rubia corrió detrás del chico con chaleco del equipo de futbol.

-Pero Quinn- reclamó -¿no te das cuenta que éste marica deja en verguenza el nombre del Mckinley?-

-¿Dejarlo en verguenza tal como tú lo haces? Lo dudo, idiota- murmuró tensando la mandibula. -Ahora lárgate de aquí, Hudson, espero no volver a ver que agredes a alguien-

-Pero Quinn-

-¡Lárgate!- el chico posó una de sus manos en el antebrazo de la rubia

-Quinn...-

-Ya escuchaste a la señorita- murmuró la morena -vete a dirección- sonó firme

-Y tú, ¿Quién eres?- preguntó después de escanear a la diva.

-si vuelves a tratarlo así- apuntó al chico que estaba en el piso con la cara repleta de aquella sustancia rojiza, tratando de limpiar su ropa con los ojos cerrados- tu peor pesadilla- sentenció

El chico antes de retirarse le dio una leve patada a uno de los zapatos del chico que se encontraba en el suelo, y se dirigió a la oficina del director.

-Por cierto...- llamó la atención de la rubia, la cual rápidamente la observó -es Rachel Berry- murmuró antes de dirigirse a levantar al chico del suelo.

La rubia la miró extrañada hasta que comprendió a lo que se refería la morena. Con una sonrisa más amplia de lo normal susurró 'Rachel Berry, un gusto", y rápidamente siguió los pasos de la diva.

-eh, Kurt... no podré acompañarte para que te limpies esa cosa de la cara... debido a que aquí una nueva profesora- la miró -me ha enseñado que la puntualidad es muy importante... y si me llego a demorar más de lo debido llegaré tarde a clases- Rachel la miró sorprendida, mientras el chico asentía.

-¿Nueva profesora?- murmuró con un hilo de voz por el frio que le provocó la sustancia líquida.

-así es pero...-

-yo puedo tratar de ayudarte con eso por mientras que hago pasar el tiempo... la alumna aquí presente me ha dicho que las retenciones comienzan a eso de las cinco, y hasta entonces no tengo mucho que hacer- interrumpió causando la sonrisa en la rubia.

-por mí, genial, no me agrada mucho la idea de que esta sea la imagen que se lleve de mi- comentó el chico, aún con los ojos cerrados.

-Bueno, entonces nos vemos, Quinn... y, gracias- espetó la morena, comenzando a guiar al chico mientras ambos caminaban

-No hay de qué- respondió -eh... ¡Rachel!... perdón, Miss Rachel... el baño es por ahí- apuntó en dirección contraria, viendo como la morena y el chico cambiaban de dirección.

-Entonces, ¿Desde cuándo es nueva, Miss Rachel?- preguntó el chico

-Hoy es mi primer día... ¿Kurt es tu nombre, o me equivoco?-

-No se equivoca- sonrió -¿Cuál será su rol en el Mckinley?-

-He venido a hacerme cargo del Glee Club-

-¡Oh por dios!- pegó un gritito, haciendo pensar a la morena que el agua estaba demasiado helada. El pensamiento lo descartó al recordar lo congelada que era la sustancia que se dedicaba a sacar de los ojos del chico -¡usted ha visto mi anuncio!, ¿no es así?- trató de abrir los ojos, lo cual le causó una nueva oleada de ardor en aquella zona.

-No te muevas, Kurt- volvió a mojar uno de los paños que traía para pasarlo nuevamente por la cara del chico -¿de cuál anuncio hablas?-

-¡el que coloqué en internet!-

-!fuiste tú!- se dejó llevar por la impresión, subiendo un poco el tono de voz

- así es, gracias por haberlo leído, significa mucho para mí- abrió los ojos -espero que... ¡Oh por dios, eres Rachel Berry!- gritó con una voz aguda, tan aguda que la morena no supo si fue por aquel tono que se había quedado paralizada o por el hecho de que aquel plan que había ideado de mantenerse alejada de los medios, se iba en picada.


Descargo de responsabilidad:Los personajes nombrados en esta historia no me pertenecen.


Bien, primero que todo:

FELIZ AÑO NUEVO!

Segundo:

Sean felices!.